Hacienda y Presupuestos

La senda de la consolidación fiscal

Martes 19 de noviembre de 2019

España cumplió con el objetivo de déficit público en 2017 fijado en el 3,1% del PIB, tras cerrar el ejercicio con un déficit del 3,07% del PIB, que equivale a 35.758 millones de euros. Era la cifra más baja de déficit público de los últimos diez años. Incluyendo la ayuda financiera, que asciende a 475 millones, el déficit se sitúa en el 3,11% del PIB. En el último año, el déficit público del conjunto de las Administraciones ha bajado en 1,22 puntos, desde el 4,29% de 2016, lo que supone una reducción de más del 25%. Estas cifras responden a una mejora de los ingresos de 19.467 millones de euros (un 4,6%) en el último año frente a un incremento del gasto de 5.300 millones (un 1,1%). Gracias al esfuerzo realizado por todas las Administraciones Públicas, desde 2011 España ha logrado disminuir el déficit público un 64%, pasando del 9,31% al 3,07% del PIB en 2017.

Déficit de 2018

La Administración Pública cerró 2018 con un déficit público del 2,48% del PIB, lo que permite a España abandonar el Procedimiento de Déficit Excesivo de la UE. Se trata de una disminución de 0,6 puntos porcentuales respecto al registrado en 2017. Así, el conjunto de las Administraciones Públicas redujo su déficit el pasado ejercicio un 16,5%, lo que supone una disminución de 5.921 millones de euros respecto al año anterior. Además, el superávit primario (la diferencia entre ingresos y gastos sin tener en cuenta el pago de los intereses de la deuda) asciende hasta los 7.400 millones en 2018, lo que supone un incremento del 85,8% respecto al superávit primario registrado en el mismo periodo de 2017.

Administración Central

La Administración Central cerró 2018 con un déficit de 16.376 millones de euros, lo que representa el 1,36% del PIB, frente al 1,89% de 2017.

Esta evolución se debe a que los ingresos no financieros crecieron un 8% hasta alcanzar los 200.811 millones, fundamentalmente por el incremento de los ingresos impositivos en un 7,4%, frente al gasto no financiero que aumentó un 5,7% hasta los 220.340 millones. Por segundo año consecutivo el Estado registró superávit primario, que ascendió en 2018 a 7.400 millones (0,61% del PIB), es decir, un 85,8% superior al registrado en 2017.

Todas las figuras impositivas mejoran, destacando los aumentos, en términos de contabilidad nacional, del 11,2% del IRPF, el 10,2% del Impuesto sobre Sociedades y el 5,9% del IVA. Las transferencias recibidas de otras Administraciones Públicas superaron en un 15,5% a las del año anterior, principalmente por las recibidas del sistema de financiación de las Comunidades Autónomas. El resto de los recursos, por importe de 9.946 millones, aumentaron un 17,3% debido fundamentalmente a los mayores dividendos ingresados por el Banco de España y ENAIRE y a los mayores fondos recibidos de la UE incluidos en las ayudas a la inversión.

En el ámbito de los gastos destaca el incremento de las transferencias a otras administraciones públicas, que crecieron un 3,4%. Entre otras partidas que aumentaron están: la aportación por recursos propios de la UE: IVA y RNB, que fue un 27,6% superior al año anterior; el gasto en intereses, que se elevó un 2%; las prestaciones sociales distintas a las transferencias sociales en especie, que crecieron un 4,9% y la remuneración de asalariados, que se elevó un 2,7% (recogiendo el efecto del incremento salarial del 1,75%, frente al 1% en 2017, y la mejora retributiva correspondiente al acuerdo de equiparación salarial de la Policía Nacional y de la Guardia Civil con los cuerpos autonómicos, con un gasto aproximado de 283 millones).

Comunidades Autónomas

Las Comunidades Autónomas redujeron en más de un 33% su déficit, hasta el 0,23% del PIB, lo que supone una disminución de 0,13 puntos porcentuales respecto al año anterior. Prácticamente todas las Comunidades Autónomas mejoraron su saldo respecto al año 2017. De hecho, 15 de ellas cumplieron el objetivo de déficit, cinco de las cuales cerraron 2018 con superávit. Esta evolución se debió a un crecimiento de los ingresos no financieros del 5,2% frente a un aumento de los gastos del 4,3%.

Fondos de la Seguridad Social

Los Fondos de la Seguridad Social cerraron el ejercicio con un déficit de 17.088 millones, el 1,41% del PIB, ligeramente inferior al 1,44% registrado en 2017. Este resultado se debe a un incremento de los recursos no financieros del 4,5%, frente a los gastos, que crecieron un 4,2%. Destaca la favorable evolución de las cotizaciones sociales, que se incrementaron un 5,4% en el conjunto del subsector (7.116 millones de euros).

Los datos de la Seguridad Social se beneficiaron de los resultados que está dando el Plan Director por un Trabajo Digno 2018, 2019 y 2020 que fue aprobado por el Consejo de Ministros del 27 de julio de 2018.

Por agentes, el Sistema de Seguridad Social mejoró su déficit desde el 1,65% del PIB hasta el 1,55%. Esto se debe a que el aumento de los gastos en un 4,6% fue inferior al incremento de los ingresos que se sitúa en el 5,8%. Los ingresos por cotizaciones sociales se elevaron un 5,3%. Por su parte, las transferencias corrientes recibidas del Estado fueron un 12,6% superiores a las del año anterior, debido fundamentalmente a una transferencia para apoyar el equilibrio financiero de la Seguridad Social por importe de 1.334 millones, sin cuantía equivalente en 2017; las destinadas a complementar las pensiones mínimas aumentan un 1,9%; las destinadas a pensiones no contributivas suben un 2,1% y las destinadas al IMSERSO para gastos de dependencia aumentan un 4,9%. Por el lado de los gastos, destacan las prestaciones sociales, que aumentaron un 4,7%, y las prestaciones sociales distintas de las transferencias en especie, que crecieron un 3,4%.

Corporaciones Locales

La Administración Local volvió a registrar superávit por séptimo año consecutivo. Un saldo positivo que ascendió a 6.292 millones en 2018. En términos de PIB, el superávit supuso el 0,52%, frente al 0,61% del año anterior. Esta evolución se debió a un crecimiento de los empleos no financieros del 2,2%, motivado especialmente por el incremento de las inversiones financieramente sostenibles, frente a los ingresos que crecieron un 0,9%.