Agricultura

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Martes 19 de noviembre de 2019

Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación

El sistema agroalimentario es estratégico para España, no sólo por su importancia económica sino también por su importancia ambiental y social, y como elemento vertebrador y cohesionador del territorio. En su conjunto, el sector primario (agricultura, ganadería, pesca y silvicultura) aportó el 2,7% del Producto Interior Bruto (PIB) de España en 2017 de forma directa. Si añadimos la industria agroalimentaria (que aporta más del 2,5% al PIB) y las actividades indirectas (Insumos, transporte y distribución), el sistema agroalimentario y pesquero aporta más del 10% del PIB.

Buena parte de la fortaleza del sector agroalimentario español se basa en su gran vocación exportadora, sector que ha logrado una significativa evolución de nuestras ventas en el exterior hasta situarnos como la octava potencia exportadora alimentaria del mundo. En 2017, se superaron los 50.000 millones de euros, con un saldo positivo de 12.000 millones de euros a nuestra balanza comercial.

La negociación y gestión de la Política Agrícola Común (PAC), la aplicación de la nueva Política Pesquera Común, la integración del sector agroalimentario en la revolución digital, la lucha contra la despoblación y el impulso del imprescindible papel de la mujer en el desarrollo del medio rural son las prioridades de gestión definidas en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

España apoya firmemente la Política Agrícola Común al tratarse de una política esencial para el desarrollo económico, social, territorial y medioambiental de nuestro país. El año 2018 se cierra con la posición española sobre la reforma de esta política a partir de 2020, elaborada tras recabar la opinión de las Comunidades Autónomas, y de las organizaciones agrarias y medioambientales. Asimismo, España defiende que la PAC del futuro refleje los grandes desafíos globales, particularmente los ligados al clima y al medio ambiente, pero también los relacionados con la salud, la nutrición, el bienestar animal, la calidad y la sostenibilidad del sistema alimentario.

Además, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación viene desarrollando varias líneas de trabajo para contribuir a la necesaria modernización y revitalización del medio rural, a través del triángulo formado por el relevo generacional, el impulso del regadío y la digitalización e innovación. Un sector con más jóvenes y mujeres no es sólo una garantía de futuro, sino también más dinámico y abierto a las nuevas tecnologías.