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El MITECO y la REDR trabajan para convertir la conservación de la naturaleza en una herramienta contra la despoblación rural

Jueves 27 de diciembre de 2018

La biodiversidad no es sólo el sostén de la mayor parte de las actividades económicas que se desarrollan en el ámbito rural sino también el proveedor de servicios ecosistémicos -agua, alimento o almacenamiento de dióxido de carbono, entre otros- fundamentales para la calidad de vida del conjunto de la ciudadanía. La Comisión Europea cuantificó entre los 200.000 y 300.000 millones de euros la aportación anual de la Red Natura 2000, la red integrada de espacios naturales de la Unión Europea, en concepto de servicios ecosistémicos. España, con más de 1.800 espacios incluidos en esta red, es el Estado miembro que más superficie aporta a Natura 2000, cerca de un 30% de su superficie.

"El capital natural es clave para el futuro del medio rural en España. Sin una naturaleza bien conservada, no serán posibles las actividades económicas vinculadas a su aprovechamiento. Y, a la inversa, sin una población rural consolidada, con igualdad de oportunidades y de servicios, no será posible garantizar la conservación de la biodiversidad", explica el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán.

Y añade: "Iniciamos un proceso de trabajo conjunto con entidades que viven en y para el mundo rural con el fin de articular, de forma conjunta, medidas que conviertan a la conservación de nuestra riqueza natural, la biodiversidad, en un motor de equidad social y actividad económica".

"El despoblamiento del mundo rural requiere de políticas transversales, acción sobre el terreno y la puesta en valor de lo que el campo aporta al conjunto de la sociedad, desde alimento a aire limpio. Es importante que la conservación del medio natural vertebre social y económicamente el desarrollo rural, y que los beneficios que se obtienen del campo reviertan positivamente en sus poblaciones", explica el vicepresidente de REDR, Belarmino Fernández.