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Conferencia de prensa del presidente del Consejo de la República Italiana y del presidente del Gobierno después de la Cumbre italo-española

Roma, lunes 27 de enero de 2014

Sr. Letta.- Ante todo, una vez más, quisiera darles la bienvenida a nuestros colegas españoles, al presidente Rajoy y a toda la delegación.

Esta Cumbre confirma, una vez más, el excelente estado de las relaciones entre España e Italia; un estado excelente de relaciones como así lo demuestran los numerosos puntos en común que han salido a colación a lo largo de nuestras discusiones de hoy y que luego se han puesto de manifiesto en la Declaración Conjunta.

Ante todo, nuestros dos países están viviendo una fase para ambos en la cual podemos decir con satisfacción que las políticas practicadas nos han permitido y nos permiten seguir mirando hacia el futuro con mayor confianza y optimismo. En particular, este año 2014, tanto para España como para Italia, empieza sin que tengamos encima esa tormenta financiera como "leiv motiv" de nuestras acciones.

España e Italia, a finales del año pasado, es decir, en el último trimestre de 2013, tuvieron datos que confirmaban que se había reanudado el crecimiento, y esperamos para 2014 un año de crecimiento, tanto en España, como en Italia.

No cabe duda de que éste para nosotros es, seguramente, un elemento importante y es un elemento que queremos someter a toda la Unión Europea, porque consideramos que la Legislatura que se inaugurará tras las elecciones europeas del mes de mayo podría ser la Legislatura del crecimiento.

He aquí porque en torno a estos temas hemos tocado muchos puntos a lo largo de nuestra discusión. Queremos que la Legislatura que se inaugurará en el mes de junio, y, por tanto, dará paso al semestre italiano a partir del 1 de julio, abra una Legislatura que sea la Legislatura del crecimiento y del empleo, dado que desde 2009 hasta ahora, 2014, hemos vivido, por el contrario, toda una Legislatura concentrada únicamente en la austeridad y en la emergencia financiera.

Actualmente se dan las condiciones para que se abra una Legislatura europea centrada en el crecimiento y en el empleo. En esta dirección queremos trabajar nosotros y para trabajar en esa dirección el punto de referencia que nos une es el objetivo de las cuatro uniones: queremos hacer la Unión Bancaria, queremos hacer la Unión Fiscal, queremos hacer la Unión Económica y queremos hacer la Unión Política.

Primero, la Unión Bancaria. Hemos compartido la satisfacción por los resultados de diciembre del Consejo Europeo, que tomó decisiones importantes sobre el Mecanismo Único de Resolución bancaria. Pero hoy, desde aquí, desde Roma, queremos transmitir un mensaje muy enérgico a nivel europeo, mientras están reunidos el ECOFIN y el Eurogrupo en Bruselas, y queremos decir enérgicamente que hay que ultimar esa Unión Bancaria dentro de esta Legislatura.

No se puede dejar la solución de esta cuestión para la próxima Legislatura del Parlamento Europeo. Sería una señal pésima y no queremos dar esta señal a los mercados; mercados que han dado resultados positivos a los esfuerzos de España e Italia y mercados que, precisamente en lo que se refiere a los tipos de interés, en los últimos días han demostrado cómo bastaba que soplase un viento de crisis en Argentina para demostrar que todavía existe una volatilidad de los mercados y de los tipos de interés. Por tanto, con mayor razón decimos que es preciso que el Mecanismo Único de Resolución bancaria se apruebe en las relaciones entre el Consejo, la Comisión y el Parlamento Europeo dentro de esta Legislatura del Parlamento Europeo. Sería un error si hubiese que aplazar esa aprobación para la próxima. Este mensaje España e Italia quieren transmitirlo desde Roma con mucha, mucha, fuerza.

Lo mismo que la fuerza y el impulso que queremos imprimir nosotros para que en los próximos meses la Unión Europea trabaje aún más en el terreno de la lucha contra el desempleo juvenil. En julio, aquí, en Roma, la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, y de los ministros de Empleo, afrontará un nuevo paso adelante en ese proceso que se desarrolló el año pasado a partir de los encuentros de Berlín, de París, de Roma y de Madrid, en los que se abordó a distintos niveles esta gran emergencia.

Para nosotros la lucha contra el paro juvenil a nivel europeo, y también en nuestros países, representa la mayor prioridad. Por lo tanto, todos nosotros estamos trabajando en esta dirección; pero todos nosotros queremos seguir trabajando para que a nivel europeo no nos conformemos con el inicio de la llamada Garantía Juvenil, sino que se den más pasos hacia adelante.

Lo mismo que acordamos que a nivel europeo hay que trabajar para que la financiación a las pequeñas y medianas empresas encuentre instrumentos más potentes e innovadores. Creemos que lo que se ha hecho hasta ahora va en la dirección adecuada, pero todavía se ha hecho demasiado poco.

Hemos hablado largo y tendido de temas industriales ligados a la energía y al desarrollo industrial, y, en particular, a nuestra atención al crédito destinado a las pequeñas y medianas empresas, y a las políticas energéticas. Nos hemos extendido sobre muchos de estos puntos y muchos de estos temas.

También hemos hablado largamente de otras emergencias europeas y, sobre todo, de los temas en los que tradicionalmente España e Italia llevan a cabo una labor común, y sobre los que Italia quiere que su Presidencia, a partir del 1 de julio, sea una Presidencia, en cierto aspecto, que sea conjunta y que nos permita trabajar juntos. Pienso en las cuestiones del Mediterráneo y de la inmigración. Creemos que van a ser unos de los puntos clave del trabajo que vamos a desarrollar juntos y, como es natural, del trabajo que en el Consejo Europeo de junio, cuando abordemos esta temática, donde seguramente vamos a tener una postura conjunta.

Quisiera añadir, en este momento tan particular, también la preocupación común que España e Italia desean expresar acerca de la dramática situación que se está viviendo en Ucrania, en cuanto que consideramos intolerable el recurso a la violencia que se ha vivido en ese país. Las puertas de Europa están abiertas a un acercamiento y, en su día, a la entrada de Ucrania; por lo tanto, pedimos, y lo pedirá con energía la señora Ahston el jueves en Kiev, y pedimos enérgicamente, que el diálogo logre superar esta situación dramática de recurso a la violencia que ve en las fronteras de Europa, en Europa, a un gran país como Ucrania dividirse y vivir derramamiento de sangre como el que hemos vivido.

Para terminar, algunos temas comunes en los que hemos trabajado conjuntamente. Hemos expresado, y yo lo expreso por mi parte, la satisfacción por el trabajo intenso, serio, y pienso en asuntos como los de defensa. España e Italia trabajan en muchos escenarios complejos y difíciles de la política internacional. En Líbano estamos juntos, codo a codo, y trabajamos y seguimos trabajando muy bien. Lo mismo podría decirse de Afganistán y lo mismo podría decirse de Yibuti.

Creo que éste es un punto esencial y le estoy muy agradecido al presidente Rajoy también por sus palabras de profunda solidaridad, así como por la labor conjunta que España e Italia pueden llevar a cabo para hacer que resulte aún más evidente la peculiaridad de la situación que está viviendo Italia en sus relaciones con India, en lo que se refiere a nuestros dos infantes de marina: Latorre y Girone.

Hemos asistido con gran satisfacción a la firma aquí del convenio de participación de España en la Expo 2015 de Milán. Para nosotros, la Expo 2015 de Milán representa, sin lugar a dudas, una de las mayores prioridades en estos momentos, tanto por el argumento de la Exposición --los alimentos, las fuentes de alimentación y la seguridad alimentaria--, como porque para Italia representa una oportunidad enorme de desarrollo que seguramente nos va a ayudar en este año a alcanzar unos resultados de crecimiento, por lo menos, al 1 por 100, y llegar al 2 por 100 de crecimiento el año que viene gracias también a la Expo, lo que precisamente representa nuestro objetivo fundamental.

Para terminar, y no voy a mencionar aquí todos los temas de tipo bilateral que hemos tocado, porque serían muy numerosos, y que van desde los temas relacionadas con la sanidad a los relacionados con la investigación, a temas relacionados con infraestructuras…, cuestiones muy importantes. Pero sí quisiera citar un compromiso conjunto en el que están trabajando España e Italia desde hace unas semanas y que se refiere a la cuestión controvertida entre el consorcio industrial de logística español e italiano y la Autoridad del Canal de Panamá. Consideramos que es absolutamente fundamental que se logre solucionar esta controversia. Es de interés primario para Italia y es de interés primario para España, y estoy convencido de que este interés primario para España y para Italia encontrará seguramente, estamos convencidos, soluciones en el plazo más breve posible, porque no es posible que nos encontremos ante una situación tan controvertida como la que hemos estado viviendo hasta ahora.

Así que, querido Mariano, gracias una vez más por tu presencia, gracias por vuestra amistad y quisiera reiterar, una vez más, hasta qué punto esta relación de fuerte sintonía entre España e Italia es buena para una Europa más orientada al crecimiento y al empleo. Y en este sentido vamos a seguir trabajando en los próximos meses.

Presidente.- Señoras y señores, muy buenas tardes a todos.

Quisiera comenzar estas palabras, que necesariamente han de ser breves, porque el presidente Letta ha explicado muy bien cuáles fueron los acuerdos más importantes a los que hemos llegado en el día de hoy y los temas que hemos tratado a lo largo de las distintas reuniones que se han celebrado, tanto por los presidentes del Consejo de Ministros, como por los diferentes ministros y secretarios de Estado; quisiera comenzar esta intervención agradeciéndole al presidente del Consejo de Ministros de la República Italiana, Enrico Letta, su magnífica acogida; también a los ministros y secretarios de Estado, y a todos sus colaboradores. Y quiero decirles que hoy, una vez más, he podido constatar que ambos tenemos una voluntad inequívoca de continuar estrechando los intensos lazos que existen entre nuestras dos naciones.

Como recordarán ustedes, en 2012, en Madrid, recuperamos la costumbre de celebrar estas Cumbre bilaterales de manera regular y, a pesar de que esta Cumbre tuvo que ser pospuesta el pasado mes de diciembre por la celebración de los funerales de Nelson Mandela, nuestro compromiso es fuerte y sólo un mes después nos encontramos hoy aquí, en Roma.

Como ha señalado el presidente Letta, además de las cuestiones incluidas en la Declaración formal de la Cumbre durante nuestra reunión hemos acordado llevar a cabo un acción común ante las instituciones europeas para lo siguiente: primero, para impulsar la política industrial; en segundo lugar, para promover el empleo juvenil en toda la Unión Europea, más allá de los instrumentos ya existentes, como puede ser la Iniciativa Juvenil, y ambos le damos mucha importancia a la Cumbre europea sobre Empleo Juvenil que tendrá lugar aquí, en Italia, el próximo mes de julio; en tercer lugar, ambos estamos de acuerdo y trabajaremos conjuntamente en continuar por la senda de la integración europea a nivel económico, fiscal y político, es decir, las cuatro uniones, junto con la bancaria; por último, también ha habido un acuerdo, y es un acuerdo que nace de la convicción de que es lo que hay que hacer, que es acelerar la puesta en marcha de la Unión Bancaria.

Estos acuerdos son una muestra clara de la utilidad de estas Cumbres.

Como les he dicho, en la Declaración conjunta que se les ha distribuido en resumen los temas tratados y sus resultados están allí, así que me limitaré a destacar los aspectos más importantes que he tratado con el presidente Letta.

En primer lugar, como saben, y él ha recordado, hoy hemos firmado la participación de España en la Exposición Universal de Milán, que tendrá lugar en 2015 y que estará dedicada al desarrollo sostenible y a la alimentación. Italia, como recordarán, fue uno de los participantes más importantes de la Expo de Zaragoza y para España será un honor poder participar en la de Milán, que estamos absolutamente convencidos de que será un éxito.

Gran parte de nuestra reunión la hemos dedicado a la agenda europea, sobre la que tenemos una perfecta sintonía. Creemos que la salida de la crisis exige una mayor integración económica y política, y, para ello, una agenda de reformas nacionales y europeas.

Nosotros vamos a continuar aplicando nuestra ambiciosa agenda de reformas, en la que empezamos a vislumbrar los primeros frutos a lo largo de la Legislatura. Me consta que el Gobierno italiano trabaja en la misma dirección y le deseo al presidente Letta el mayor de los éxitos, desde la convicción de que sólo unidos podremos superar esta crisis.

Si ustedes miran hacia atrás, ustedes recordarán que hace poco más de un año en Europa se hablaba del rescate de algunos países, entre otros de España; se hablaba del futuro del euro, que algunos ponían en tela de juicio; se hablaba de las elevadísimas primas de riesgo y del precio que, para financiarse, tenían que pagar algunos países, como el mío; se hablaba de desempleo; se hablaba de falta de crecimiento y de poca competitividad. Pues bien, un año después de todo esto, nadie pone en tela de juicio la existencia del euro; ya no se habla con la misma intensidad que antes de las primas de riesgo, aunque a todos nos gustaría que siguieran bajando; no se habla del rescate de nadie; en lugar de hablarse de ausencia y crecimiento, ya se hablaba, como recordaba el presidente Letta, de que se inicia una etapa de crecimiento; ya se estabiliza la situación del empleo y yo creo que el futuro lo podemos ver con una cierta esperanza, aunque tendremos que seguir haciendo todos los Gobiernos grandes esfuerzos.

Pero es lo cierto que yo estoy absolutamente convencido de que este año 2014 ya será un año de crecimiento económico y de creación de empleo en muchos países de la Unión Europea, y en 2015 esta situación se va a consolidar de manera definitiva.

Todo esto es muy importante. Esto no quiere decir que no sigamos teniendo que hacer un gran esfuerzo pero, desde luego, también quiere decir que los esfuerzos acaban produciendo resultados.

Como les he dicho con anterioridad, queremos que la Unión Bancaria sea una realidad cuanto antes, puesto que es un instrumento imprescindible para superar la fragmentación de los mercados y las dificultades de las Pymes de acceso al crédito, así como el círculo vicioso de la deuda bancaria-deuda soberana.

Hay otro dato importante: en diciembre hemos alcanzado un acuerdo sobre el Mecanismo Único de Resolución. Es una buena noticia y ambos estamos de acuerdo en que sería deseable que el Parlamento Europeo lo ratifique con prontitud.

También hemos acordado --se lo decía al principio de mi intervención y en la suya, el presidente Enrico Letta-- impulsar los principales pilares de la necesaria reforma de la Unión Económica y Monetaria, es decir, la integración económica, fiscal y política.

Nuestro objetivo prioritario es, debe ser y seguirá siendo el empleo juvenil, así como el apoyo a las pequeñas y medianas empresas, que juegan un papel esencial en la economía europea, tanto en términos de valor añadido, como en empleo. En España más del 80 por 100 de las personas que trabajan lo hacen en una pequeña y mediana empresa.

Además, hemos acordado coordinar nuestra acción de cara al Consejo Europeo de marzo, donde se tratarán temas importantes, como la política industrial, el cambio climático y la política energética de la Unión Europea. Éste es un tema muy importante. La energía en Estados Unidos es mucho más barata que en el conjunto de la Unión Europea; exactamente, la mitad. Éste es un elemento de competitividad fundamental para nuestra industria y para la generación de empleo, y, por tanto, es un asunto al que debemos prestar la máxima atención.

También hemos hablado de otro tema que a todos nos preocupa --a unos, de una forma; a otros, de otra manera, pero los países del Mediterráneo es algo con lo que hemos convivido a lo largo de los últimos años--, que es la política de inmigración. Queremos por parte de la Unión Europea una mayor implicación y creemos que en el medio y largo plazo no hay más solución que ayudar a esos países de donde mucha gente sale porque no tiene otra alternativa en su vida. Creo que eso se puede hacer y creo que la Unión Europea, formada por veintiocho Estados nacionales, tiene la capacidad económica suficiente, la fuerza, la potencia y todo lo que es necesario para ayudar a mejorar estos países y, al mismo tiempo, para construir.

Por último, hemos tocado diversos asuntos de lo que es la política internacional. Se ha referido a ellos el presidente Letta; yo, por tanto, no voy a insistir.

Hemos hablado de Siria. No son conversaciones fáciles las que están teniendo lugar en Ginebra; pero sí, por lo menos, ya hemos visto algo, como es la circunstancia de que se va a abrir un corredor para que pueda llegar la ayuda humanitaria a muchísima gente que está en su país desplazada o que ha tenido que irse a otros países, como Líbano o Jordania, que tienen muchas dificultades para acogerlos a todos. También hemos hablado de Irán, del proceso de paz entre israelíes y palestinos, de Libia y también, como recordaba el presidente Letta en su intervención, de Ucrania.

Señoras y señores, ya termino mi intervención. Quiero hacerlo dando las gracias, una vez más, al presidente Letta y a todos sus colaboradores, diciéndoles a todos ustedes que las relaciones entre Italia y España están en un momento magnífico, que esperamos que continúen así durante muchos años y que estamos dispuestos a trabajar, junto con el resto de países europeos, para superar juntos esta crisis y lo hacemos, como he dicho antes, con la fuerza que nos da el ver como muchas de las decisiones que ya se han ido tomando empiezan a producir frutos.

Muchas gracias.

P.- Una pregunta en clave económica, si me permiten, para ambos. Han dicho que han tratado el asunto del Canal de Panamá. No sé si han ido más allá, de algo más concreto, de alguna intervención concreta sobre este asunto, en el que hay interés empresarial repartido entre ambos países.

En clave económica también, ¿la crisis de la divisa en Argentina les preocupa que se extienda, como se está extendiendo, en los mercados europeos?

Luego, si me permite, señor Rajoy, conocida la renuncia de Mayor Oreja para encabezar la lista al Parlamento Europeo, ¿lamenta esa decisión? ¿Es una coincidencia que haya coincidido también con la renuncia de Vidal Quadras?

Sr. Letta.- Sobre la cuestión de Panamá, no sólo hemos querido abordar el tema, sino que también hemos querido dar aquí, a través de ustedes, a través de los representantes de la prensa, un mensaje muy enérgico, que creo que va a llegar también enérgicamente, a Panamá.

Yo creo que es muy importante que una solución sea rápida y que una solución sea justa y equitativa. Esto es lo que nosotros esperamos. Nuestros ministros, nuestros dos ministros, y le doy las gracias encarecidamente a la ministra española que se encontraba en Panamá hace unas semanas, están trabajando conjuntamente. Les hemos dado mandato de que se muevan lo más activamente, con la mayor presencia posible, sobre un asunto que, en lo que a nosotros se refiere, representa hoy en día una de las emergencias prioritarias.

En lo que se refiere a Argentina, es evidente que existe cierta preocupación; pero también estoy convencido de que, si la crisis de Argentina se hubiese presentado hace un año, hoy estaríamos aquí en condiciones de preocupación muy distintas. Las preocupaciones sobre Argentina que se plantean hoy encuentran a una Unión Europea mucho más sólida, encuentran a un euro, no cabe duda, más sólido y encuentran una mayor capacidad de hacer frente a este tipo de preocupaciones. Por lo tanto, estoy convencido de que conseguiremos afrontarlo de la mejor manera posible.

Presidente.- En realidad, la respuesta que voy a darle a la primera de sus preguntas, la construcción del Canal de Panamá, es exactamente la misma que ha dado el presidente Letta. Nosotros estamos siguiendo muy de cerca las negociaciones en curso, tenemos la esperanza de que se va a producir una solución rápida, y pronto, y creemos que, en espera de la sentencia arbitral, la conclusión de los trabajos en la fecha prevista es por lo que todos debemos apostar. Creemos que en este momento un bloqueo de los trabajos sería un perjuicio irrazonable y grave, y que no debiera producirse.

En relación con el asunto de Argentina, yo estoy de acuerdo. La situación del euro hoy es muy diferente que la que teníamos, y lo he dicho hace escasos minutos, hace poco más de un año. En cualquier caso, yo sí quiero decir que esperamos que la situación en Argentina se estabilice cuanto antes; yo espero que eso sea así.

Argentina es un gran país, Argentina es un país amigo. Nos unen todo tipo de relaciones, de todo tipo: ya no sólo las históricas, las personales, las afectivas; también hay muchas empresas españolas que han hecho inversiones importantes en Argentina, que están ahí para quedarse, que están ahí trabajando o teniendo sus beneficios, pero también rindiendo un servicio. Por tanto, insisto, deseamos que las cosas se arreglen a la mayor celeridad posible y que la situación se estabilice; pero el euro tiene la fuerza y la potencia suficiente para continuar adelante.

En relación con la tercera pregunta, que es una pregunta sobre temas específicamente españoles, yo he hablado con Jaime Mayor Oreja ya hace algunos días sobre este asunto y he vuelto a hablar el pasado jueves. La primera vez fue antes de la reunión que tuvimos en Toledo. Él ya me manifestó su voluntad y yo, lógicamente, tengo que respetarla. Ya lleva diez años en el Parlamento Europeo.

Tengo de Jaime Mayor, como todo el mundo sabe, la mejor opinión. Nos conocemos desde hace mucho tiempo. Hemos formado parte, en la oposición, de un equipo que trabajó mucho en la década de los 90; después hemos coincidido en el Gobierno y yo lo sustituí, en su día, al frente del Ministerio del Interior. Ha sido un excelente portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Parlamento, tanto en Bruselas, como en Estrasburgo. A partir de ahí, él ha tomado esta decisión y, lógicamente, todos debemos respetarla. Él sigue con nosotros y estoy convencido de que seguirá en la actividad política.

Yo, de la otra persona a la que usted se refiere, no puedo hablar porque lo he visto hoy en un medio de comunicación; pero, desde luego, no hilo ni junto ninguna cosa con la otra. Creo que son dos cosas diferentes.

P.- Una pregunta para ambos presidentes, Letta y Rajoy. Frente a este impulso a favor de una mayor unión e integración económica y bancaria, ¿sienten el riesgo de que haya un impulso contrario en el sentido de una Europa light, de una Europa liviana, liderada por Holanda u otros países ricos, como se dice en algunos periódicos, que buscan dejar a los Estados nacionales una serie de materias y que Europa se convierta en una especie de entidad que intervenga en niveles de subsidiariedad cuando los Estados miembros se encuentren en dificultad? Es una perspectiva diferente respecto a la que han presentado hoy.

Sr. Letta.- Yo creo que decididamente puede haber un destino en común, porque más Europa significa aplicar la regla de la subsidiariedad. Yo veo el ejercicio que el Gobierno holandés ha propuesto, y también la conferencia de la semana pasada, como un ejercicio que se puede ver como positivo. He podido conversar con Mark Rutte y con el ministro Timmermans también recientemente, y creo que, si nosotros no nos damos cuenta del nivel de euroescepticismo que está creciendo en nuestras opiniones públicas y no adoptamos decisiones que resuelvan el temor, que afecta a parte de los ciudadanos europeos, de demasiado poder para Bruselas sin resultados, acabe por crear la convicción de que Bruselas sea el problema y no la solución.

Como estoy convencido de que Bruselas es la solución y no el problema --Bruselas entendida como la Unión Europea--, debemos actuar de modo que funcione un mecanismo que proporcione confianza a los ciudadanos de que en Bruselas, dentro de la Unión Europea, se asumen las decisiones y que es justo que se asuman a ese nivel, y que haya decisiones que se asumen a niveles diferentes, porque España tiene exigencias diferentes que Italia e Italia tiene exigencias diferentes a Holanda. Por lo tanto, es buenísimo que la subsidiariedad se aplique.

Yo creo que la subsidiariedad no es alternativa a la integración. Creo que es necesaria más Europa en algunos terrenos --la Unión Bancaria es uno de ellos y seguramente los términos del crecimiento, también--, pero hay otras muchas cuestiones en las cuales cada país puede muy bien tomar decisiones vinculadas con sus especificidades nacionales.

Yo no veo este ejercicio de iniciativa holandesa como un ejercicio contra la integración europea --a este respecto iré el 20 de febrero a La Haya para discutir justamente con Mark Rutte y Timmermans sobre estos temas--, porque considero, en cambio, que sobre estos temas podemos encontrar una sintonía y porque nosotros, los italianos, estamos a favor de la aplicación de la idea de la subsidiariedad: algunas decisiones se tomarán al nivel más bajo y otras decisiones se tomarán en un nivel europeo y en Bruselas.

Sobre todo, sería miope hoy un liderazgo europeo que no vea este euroescepticismo que crece. A este euroescepticismo que crece se pueden dar tres respuestas: la respuesta de los populistas, que animan este euroescepticismo pensando aprovecharse de él; la respuesta de los avestruces, de aquellos que esconden la cabeza bajo la arena, no hacen nada y siguen hablando de la Europa de hace veinte años o de hace sólo diez años; y enfrente de eso la respuesta pragmática de quienes piensan que Europa es la solución y no el problema, pero eso necesita una Europa eficiente, no burocrática y capaz de encarar en plazos seguros las soluciones a los problemas. Por esta Europa nos batimos y por esta Europa luchamos.

Presidente.- Usted, en el fondo, acaba de preguntar sobre el futuro de Europa que, como es natural y todo el mundo entiende, es un tema muy importante y que es muy difícil resolver en tres minutos. Pero yo voy a intentar decirle sólo dos o tres cosas, que van en la misma línea del presidente Letta.

Yo parto de la base de que, para mí, Europa es mi casa y, para mí, Europa es un espacio de paz, de convivencia, de libertad, de civilización y de progreso.

Europa empezó, en cierta manera --lo que son las instituciones actuales y, ya digo, en cierta manera--, aquí, en Roma, en 1957. Tenía sus precedentes: la Comunidad del Carbón y del Acero. Si ustedes ven lo que han sido los años que han transcurrido desde 1957 hasta hoy, aproximadamente cincuenta y tantos años, y los comparan con los cincuenta y tantos años anteriores a 1957, verán lo que pasó en Europa antes y lo que ha pasado después. Para mí, Europa, como he dicho, es paz, es convivencia, es libertad, es democracia, es civilización y es progreso; y, luego, sin duda alguna, tendremos nuestros problemas y dificultades.

Pero, fíjese usted, Europa, con todos esos problemas y dificultades, es el 25 por 100 del PIB mundial. Somos cuatrocientos millones de personas, pero hay un país en donde son 1.400 millones, hay otro país donde son 1.000 millones y hay otro país, que es Estados Unidos, con algo más de 300 millones, pero también el 25 por 100 del PIB mundial, y el sino de los tiempos ha establecido con meridiana claridad que éste es un proceso de los que, al menos en mi opinión, es irreversible, por fortuna.

Habrá cosas que son más complejas, habrá cosas que corregir; hay errores que se comenten. Pero, fíjese usted, ahora mismo acabamos de hablar de la Unión Bancaria. La Unión Bancaria es una prueba inequívoca de la voluntad de todos los europeos de seguir trabajando en esa dirección. Es que a los bancos italianos o a los bancos españoles ya no los va a supervisar el Banco de Italia o el Banco de España; va a ser el Banco Central Europeo. Es que, cuando haya que liquidar un banco, ya no será el organismo italiano o el organismo español de turno, sino que serán las propias instituciones europeas.

Yo, por tanto, creo que éste es un proceso muy positivo. Yo creo que nada tiene que ver lo que han dicho algunos a los que se ha referido usted en su pregunta y también el presidente Letta. Creo que es perfectamente compatible el proceso de Unión Europea y de avanzar en la misma con el principio de subsidiariedad que se aplica también en los Estados, y, sinceramente, creo que esto es lo mejor que nos puede pasar a los cientos de millones de europeos que somos.

Se hablaba aquí del euroescepticismo o del populismo. Este Parlamento que se va a elegir ahora --el primer Parlamento fue en 1979-- es el Parlamento Europeo de la historia que va a tener mayores facultades de decisión. Va a tener muchas más competencias y, por tanto, mucho más poder que el que ha tenido nunca. Y sería triste, y no dejaría de ser, sin duda alguna, una paradoja, que este Parlamento tuviera más euroescépticos y más contrarios a la idea europea siendo el que tiene más competencias que ninguno.

Yo espero que eso no sea así y que, al final, el Parlamento Europeo esté lleno de europeístas, porque los que están a favor son los que acaban construyendo. Cuando no se está a favor de una idea, es muy difícil trabajar por ella.

P.- Mis preguntas son para el presidente Rajoy. ¿Va a tomar alguna decisión o alguna medida para renovar la flota de aviones españoles, después de los percances que ha vivido el Príncipe?

También, si me permite, ¿nos podría decir o dar alguna pista de quién va a sustituir al señor Mayor Oreja?

Y sobre una de las leyes más polémicas en los últimos tiempos, o anteproyecto, la Ley del Aborto, usted reconoció que tenía puntos controvertidos. Quería saber cuáles son esos puntos controvertidos y si usted se compromete a que esa Ley salga adelante en lo que queda de Legislatura.

Presidente.- En relación con esta última pregunta, me va a permitir usted que ya no tenga nada más que añadir a lo que ya dije en su momento; además, en sede de la soberanía nacional, en el Congreso de los Diputados.

En relación con el asunto de los aviones, supongo que está usted haciendo referencia al incidente que se ha producido en el viaje del Príncipe de Asturias a Honduras y, concretamente, en Santo Domingo. Nosotros hemos mandado el otro Airbus de que disponemos para que recoja al Príncipe, que tenía que ir, yo creo que era precisamente en el día de hoy, a las Islas Canarias, y aquí hemos venido utilizando el plan de incidencias habitual en estos casos.

Nosotros vamos a conocer exactamente qué es lo que ha ocurrido. Hasta el momento presente, ha habido algún que otro incidente, pero las cosas han funcionado siempre razonablemente, y hay mucha gente que viaja en esos aviones y lo hace con absoluta tranquilidad. No hay tomada ninguna decisión sobre este tema porque, lógicamente, antes hay que tener los datos suficientes para hacerlo. Insisto, era una anomalía en un indicador de un filtro de aceite, que ya se ha corregido. Lo ideal es que estas cosas no se produzcan y procuraremos que en el futuro no vuelvan a tener lugar.

En cuanto a la segunda pregunta, el sustituto como cabeza de lista todavía no lo hemos decidido. En realidad, yo creo que son pocos partidos todavía los que lo han decidido; pero lo decidiremos cuanto toque. No tenemos ninguna dificultad ni ningún problema en relación con ese asunto.

P.- Presidente Letta, en vísperas de esta cita importante europea, el Gobierno italiano pierde otra pieza, la ministra De Girolamo. Usted dijo que se iba a presentar a esta cita con un pacto completo y con una Ley Electoral en fase aprobación, y no ha logrado ambas cosas. Le pregunto: ¿cómo va a presentarse en Europa si esta estabilidad del Gobierno, que siempre ha sido la estrella polar de su acción de Gobierno, el dividendo de la estabilidad que siempre le hemos escuchado, no podrá presentarla? ¿Podríamos, acaso, hablar de inestabilidad a raíz de esta debilitación de su Gobierno?

Sr. Letta.- Yo, en cambio, pienso ir el miércoles a Bruselas con un punto muy importante, porque yo siempre dije que Italia necesita reformas para la competitividad, necesita reformas económicas, pero probablemente una de las principales reformas estructurales que necesita es la capacidad de toma de decisión por parte de su sistema institucional político. Necesitamos, en particular, una nueva Ley Electoral y necesitamos, también en particular, resolver el problema del bicameralismo perfecto de nuestro país.

Yo estoy confiado en que la iniciativa que los principales partido decidieron asumir, en particular mi partido, el Partido Democrático, a favor de una nueva Ley Electoral para resolver el gran peso, el gran problema, del bicameralismo perfecto pueda llegar a un resultado positivo y el resultado positivo refuerce al Gobierno y refuerce, sobre todo, a Italia en su relación con el resto de Europa.

Muy al contrario, yo pienso que estas dos decisiones que apoyo, y lo hago con energía, la nueva Ley Electoral y el fin del bicameralismo perfecto, harán a Italia más fuerte y permitirán afrontar a nivel europeo, no sólo las reformas que Italia debe presentar, sino también la puesta en perspectiva la capacidad de Italia para dirigir el semestre de Presidencia.

Por lo tanto, considero que esto puede ser muy positivo y añado que el miércoles vamos a llegar a Bruselas reforzados por las decisiones asumidas en materia económica, en particular con un importante paquete de privatizaciones decididas y hoy operativas, y con una importante intervención en la voluntad de apertura y transparencia para la entrada y transferencia de capitales al exterior, que ha sido valorada y me parece que juzgada positivamente por parte de todos los expertos. Por tanto, eso me permitirá presentar en Bruselas las reformas que Italia tiene la intención de aplicar este año con, estoy seguro, buen éxito.

Pero, repito, en todo esto, la cuestión de las reformas institucionales, la Ley Electoral y el fin del bicameralismo perfecto representan, seguramente, el pilar principal. Los más felices, si sobre estos dos asuntos se consiguen resultados lo más rápidamente posible, seremos yo, el Gobierno y la capacidad de Italia de presentarse en Bruselas habiendo resuelto una de las cuestiones por las cuales siempre hemos sido vistos con un poco de desconfianza; o sea, un país que anuncia y que discute pero al que, al final, le cuesta decidir y aplicar las decisiones que asume.

Por lo tanto, éste es el espíritu y, en lo que a mí me afecta, mi espíritu es un espíritu absolutamente constructivo para ayudar en lo poco que pueda hacerlo, porque son decisiones que corresponden al Parlamento; pero, en lo poco que pueda hacerlo, trabajo en ayudar a un buen acuerdo y a una rápida aplicación de estas dos reformas.

Muchas gracias.