Entrevista al Presidente del Gobierno en Antena 3

Madrid, jueves 28 de febrero de 2008

Gloria Lomana.- Don José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno y candidato del Partido Socialista, buenas noches.

Presidente.- Muy buenas noches.

G. Lomana.- Muchísimas gracias por estar aquí y por acompañarnos.

Comienzo con usted como ayer lo hacía con el señor Rajoy, preguntándole que, aunque algunos analistas le daban a él ganador, los sondeos, todos, le han dado a usted vencedor. ¿Se siente ya ganador de las elecciones?

Presidente.- Lo importante es que hayamos tenido el debate, que tengamos otro el lunes, que los ciudadanos recuperen la posibilidad de confrontar esas ideas y que siempre, y a partir de ahora, puedan ejercer ese derecho, que, en mi opinión, es un derecho de los ciudadanos.

Las encuestas hay que tomarlas siempre con un grado de relatividad. Yo respeto mucho siempre lo que dicen los ciudadanos, pero las elecciones no están ganadas. Las elecciones hay que ganarlas el día 9, hay que sudar la camiseta hasta el último día y son unas elecciones disputadas, como, por otra parte, es lógico.

G. Lomana.- Hoy hemos conocido que ha suspendido, al parecer, dos actos de campaña para preparar mejor este debate, que todos imaginamos que será dramáticamente definitivo. ¿Lo va a conducir de la misma manera o va a cambiar de estrategia?

Presidente.- Hay que pensarlo, hay que reflexionar cuando se tiene un segundo debate. Todo parece indicar que no deberíamos de repetir algunas de las controversias que mantuvimos y que quizá deberíamos de proyectar un poco hacia el futuro lo que son los dos proyectos o los dos programas; pero un debate se sabe como empieza, pero no como se va a desarrollar. Y sí es verdad que esta mañana no he celebrado un acto que estaba dudando en ir, fundamentalmente porque he estado descansando. Ayer tuve un día, después del debate, con tres actos, por la mañana, por la tarde y por la noche estuve en Palma de Mallorca, y esta mañana necesitaba recuperar fuerzas y hacer un poco de ejercicio, que siempre viene bien.

G. Lomana.- ¿Ejercicio? Además de recuperar fuerzas, ¿hace ejercicio usted en campaña electoral?

Presidente.- Sí. Procuro.

G. Lomana.- Luego hablaremos de eso, pero verdaderamente me deja extasiada.

¿Con qué Mariano Rajoy se piensa encontrar el próximo lunes?

Presidente.- Nos conocemos bien. Mariano Rajoy ha mantenido en estos cuatro años de oposición una determinada estrategia, la de crítica muy dura, de descalificación y de insultos, que yo creo que va en directa relación con la falta de ideas. Por tanto, nos conocemos bien y mantendremos un debate que será intenso. Yo espero que sea un debate más de futuro y más de propuestas que el que tuvimos el pasado lunes.

G. Lomana.- ¿En qué ha podido fallar usted, dígame sinceramente, en estos cuatro años, si es que ha fallado en algo, para que a estas alturas estemos con las encuestas todo el tiempo en ese empate técnico? Aunque ustedes siempre están por encima, pero cansados todos de repetir "empate técnico".

Presidente.- Vuelvo a decir lo mismo de las encuestas. Yo creo que son pronósticos, pero que hay que tomarlos con un grado de relativimismo. Hace cuatro años todas las encuestas decían que iba a ganar el Partido Popular y ganó el Partido Socialista. Vamos a esperar a que llegue el día 9 y el día siguiente haremos las valoraciones sobre lo que ha sido esta Legislatura.

Desde luego, en una acción de Gobierno se cometen aciertos y se comenten errores. No he sido, creo, un Presidente que no haya reconocido errores en mi mandato e, incluso, los haya trasmitido a la ciudadanía; y que haya pedido disculpas. Me parece que, igual que los debates, es también una buena práctica democrática que digamos que los responsables políticos, como todo el mundo, se equivocan en algunas ocasiones.

G. Lomana.- ¿Maneja el PSOE alguna encuesta diferente a las que se están publicando?

Presidente.- Parecidas a las que llevamos en los últimos tiempos; pero, insisto, mi experiencia sobre las encuestas es que hay que ser muy cauto. Vale más trabajar, convencer de que estás convencido de que quieres ganar, saber transmitir a los ciudadanos qué quieres hacer con tu país y explicarlo bien. Eso es mucho más importante que las encuestas. No son las encuestas las que tienen que influir en los políticos, son los políticos los que tenemos que hacer que se mueva la opinión pública en la dirección que creemos buena para nuestro país.

G. Lomana.- ¿Qué es lo que ha hecho en estos cuatro años que no habría vuelto a repetir, que no habría hecho?

Presidente.- Hay una cosa bastante evidente por encima de cualquier otra, que fue cuando el 29 de diciembre de 2006 dije a los españoles que dentro de un año íbamos a estar mejor en el largo camino hacia el fin de la violencia, y al día siguiente hubo el trágico atentando de la T-4 en Barajas. Es evidente que eso no lo volvería a hacer, porque fue un error serio. Pedí disculpas a los ciudadanos pero, llevado quizá por las ganas de terminar con la violencia que tanto dolor y tanto daño nos ha hecho, cometí un clarísimo error.

Ángel Expósito.- Quiero preguntarle, en primer lugar, quién ganas las elecciones: si quién gana en votos, si quién gana en escaños o si quién consigue gobernar después del 9 de marzo.

En función de eso, permítame preguntarle: si usted al final no consigue gobernar ¿qué va a ser de usted? ¿Va a pasar a ser el jefe de la oposición? ¿Se va a retirar de la política? ¿Qué hará?

Presidente.- Sé que ese debate está planteado, si uno gana en votos y otro en escaños. Pronostico desde aquí que no va a pasar. Quien va a ganar en votos va a ganar en escaños. Siempre ha sido así en democracia y será así. Por tanto, habrá un ganador claro en la noche del 9 de marzo.

Desde luego, si el resultado que los ciudadanos emiten en las urnas no es favorable al Partido Socialista y a mí como candidato, lógicamente me pondré a disposición de mi partido. Reflexionaré tranquilamente sobre lo que he de hacer, pero nunca lo haré de manera unilateral; siempre contando con los compañeros del partido.

G. Lomana.- Ayer aquí, en este mismo estudio, Mariano Rajoy se decantó porque debería gobernar quien tuviera más escaños, no más votos. Usted en ese caso, aunque sea muy improbable, ¿por qué se decanta?

Presidente.- Creo que las dos fórmulas dan legitimidad. Es decir, nadie puede cuestionar que, si tienes más votos de los españoles, tengas derecho a formar gobierno; otra cosa es si tienes el apoyo parlamentario, que es un trámite esencial para obtener la investidura y, luego, para desarrollar la acción de Gobierno. En una circunstancia en la que las cosas estén muy, muy, ajustadas, lo lógico es saber quién tiene más respaldo parlamentario para llevar a cabo la acción de Gobierno. Lo que es evidente es que no se puede gobernar si no tienes mayoría en el Parlamento o si no tienes los votos suficientes para sacar los Presupuestos o las leyes cada día.

Ése es el escenario, pero mi impresión es que no vamos a tener ese debate.

José Antich.- Ninguna encuesta le da mayoría absoluta. ¿Por qué no dice con quien va a gobernar después del 9 de marzo?

Presidente.- Porque decir con quien voy a gobernar sólo lo puedo decir, uno, si gano las elecciones; dos, en función del resultado. Yo comprendo que haya mucha ansiedad por parte de quienes tienen la obligación, como el director de "La Vanguardia", de anticipar el futuro; pero no lo podemos anticipar. No podemos anticipar lo que van hacer los ciudadanos. Mi objetivo, no obstante, es gobernar en solitario, que haya un Gobierno del Partido Socialista. Para eso en esta campaña estoy pidiendo una amplia mayoría que permita al Partido Socialista gobernar con la máxima autonomía y con toda la fuerza de lo que representa nuestro proyecto.

G. Lomana.- ¿Descarta por completo apoyarse en el PP?

Presidente.- Yo creo que, más bien, los ciudadanos me creerán si digo que el PP descarta absolutamente apoyarme a mí. Después de cuatro años y lo que hemos vivido, que no me han apoyado en ninguna de las cuestiones, ni siquiera en las más graves, que el PP se plantee apoyarme a mí la verdad es que sería un poco extraño. Yo sí lo hice. Cuando estaba como líder de la oposición, apoyé al Gobierno de Aznar en la política antiterrorista, hice un Pacto de la Justicia y fui, creo, una persona que estuvo dispuesta a llegar acuerdos.

Pero España no tiene experiencia ni tiene un mapa político que nos invite a pensar en un posible Gobierno de coalición. Yo creo que eso tampoco es una hipótesis que esté abierta en términos reales o en términos de especulación y, por tanto, aquí habrá un ganador claro, bastante claro, que tendrá la responsabilidad de llevar los destinos de España hacia delante.

G. Lomana.- ¿El PP es un bunker de la extrema derecha, como dice la Guía de Campaña del PSOE?

Presidente.- No he leído la Guía de Campaña, se lo puedo asegurar.

G. Lomana.- No me lo creo.

Presidente.- No, no he leído la Guía de Campaña, porque tengo que leer muchos papeles y, cuando llego a los actos públicos, normalmente la guía y lo que transmito lo suelo pensar yo mismo.

Pero es bastante evidente, y no lo digo con ningún ánimo de provocar polémica excesiva, que el Partido Popular está en este momento histórico en posiciones muy conservadoras. Si uno hace un repaso de lo que son los partidos de la derecha o del centroderecha en Europa, encontrará que las posiciones que mantiene en cuestiones de libertades individuales, de derechos de ciudadanía, de la que ha mantenido en política exterior con ese apoyo al Presidente Bush, al que todo el mundo sitúa en las posiciones más conservadoras, más a la derecha, o de los discursos que estamos escuchando estos días sobre la seguridad ciudadana o sobre el establecer responsabilidades penales a los niños de doce años, son discursos muy conservadores, muy de derechas.

Es evidente que en, mi opinión, el Partido Popular ha evolucionado de aquel partido que pedía el voto del centro y ahora está en una posición mucho más a la derecha. De hecho, ya no hablan del centro. Por lo menos, eso hay que agradecérselo porque es un gesto de sinceridad.

G. Lomana.- ¿A qué se cree que se deben las agresiones a los populares precisamente ahora en campaña?

Presidente.- También ha habido una amenaza al responsable del partido en Madrid en un acto que iba hacer, un mitin público. Ayer hubo también una coacción a la Vicepresidenta del Gobierno en Valencia y yo mismo he tenido en muchos actos públicos, como por otro lado es natural porque soy el Presidente del Gobierno, muchas acciones reivindicativas, con presencia de distintos grupos. Hay gente exaltada, hay gente violenta y hay gente que no es tolerante con lo que son los comportamientos democráticos y que, desde luego, hay que rechazar, como ha hecho el Gobierno en todos los casos, y perseguir a quien lo hace, como hemos hecho en Galicia con quienes intentaron coaccionar, agredir, a María San Gil, donde ha habido varias detenciones, para que en su caso paguen por su responsabilidad.

G. Lomana.- ¿Y en todos los casos usted enérgicamente los condena?

Presidente.- Absolutamente. Creo que la esencia de la democracia es la palabra. Incluso, creo que puede haber el debate más apasionado, pero chillar, insultar, coaccionar o intentar quemar la bandera de otro partido me parece absolutamente deleznable. No es que los condene, es que me parece deleznable. Sería incapaz de vivir en una democracia que no tuviera unos principios en ese terreno muy firmes y muy sólidos.

Insisto, yo he sido, y creo que todos los españoles lo recordarán, en manifestaciones y en concentraciones, objeto de insultos graves y de cosas que no deberían de estar presentes en un sistema democrático; pero lo entiendo más porque soy el Presidente del Gobierno. Lo entiendo mucho menos a cualquier responsable político y me produce siempre una incomodidad profunda.

G. Lomana.- Despéjeme una duda, señor Presidente. ¿Por qué, si usted hacían oposición con Iraq, con las "vacas locas" y con el chapapote, ahora es antipatriota criticar la economía?

Presidente.- ¡Hombre!, hacer exageración sobre la economía es poco patriota. ¿Por qué? Porque se traslada el debate a los medios de comunicación internacionales, a los inversores y se generan dudas. Se puede hacer un debate razonable sobre la economía. ¿Venimos de cuatro años buenos? No hay duda. ¿Ahora estamos en un período de desaceleración, como todo el mundo? Evidente. Pero seguimos creciendo económicamente, seguimos creando empleo y no estamos en la catástrofe, que es lo que parece que el Partido Popular ha venido diciendo en estas últimas semanas. Sencillamente, no es cierto.

¿Han subido las hipotecas y le afecta a la gente? Sin duda, y hay gente que tiene más dificultades, sin duda; pero seguimos estando en el momento más bajo de morosidad de la democracia. La diferencia ¿cuál es? La diferencia es que ahora el Gobierno, como ha ahorrado y la economía está fuerte, puede ayudar a la gente que tenga más dificultades, como hemos hecho con la propuesta del Vicepresidente Solbes de financiar los gastos de renovación de una hipoteca para la gente que quiera hacerlo, porque tenga más dificultades y pueda prolongar la vida de la hipoteca y, por tanto, reducir su cuota. El Gobierno se compromete a pagarle los gastos bancarios, de registro…

G. Lomana.- ¿Tiene ya acuerdo de los notarios y de los bancos?

Presidente.- Sí. Yo creo que todo el mundo va a colaborar, los bancos desde luego, y va a colaborar todo el mundo.

Eso antes no se podía hacer en este país, porque quizá no había recursos públicos suficientes. Hemos tenido, insisto, tasas de morosidad de personas con dificultades para pagar sus compromisos de las hipotecas muchos más altas y ahora lo podemos hacer. De ahí que insista una y otra vez a los ciudadanos que podemos tener confianza y tranquilidad, porque en estos años hemos ahorrado 130.000 millones de euros reduciendo nuestra deuda, que hemos sido el país del mundo desarrollado que más ha reducido la deuda, y tenemos un superávit, que acaba de conocerse, del año 2007 de 23.000 millones de euros.

Fíjese, la mayoría de los países, salvo Alemania, que acaba de dar por primera vez un ligero superávit, como Francia, Italia o Inglaterra pelean por tener un déficit que no pase del 3 por 100; que serían, trasladado a nuestro país, 30.000 millones de euros de déficit. Ésa es una cantidad que puede aguantar un país, que son los criterios europeos, 3 por 100 de déficit, y nosotros tenemos el 2,3 por 100 de superávit, 23.000 millones. O sea, un abanico de 50.000 millones de euros para apoyar a quien sea necesario o para dar más inversión a la economía, en infraestructuras, etcétera.

Pedro J. Ramírez.- Señor Rodríguez Zapatero, dos preguntas relacionadas entre si. ¿Qué se siente cuando el líder de la oposición le llama a uno quince veces mentiroso delante de trece millones de españoles? ¿Y por qué cree usted, tal y como le pregunté en directo, que, cuanto más repite usted que no va a negociar con ETA en la próxima Legislatura, menos se lo cree la gente?

Presidente.- La verdad es que la segunda pregunta debe ser una interpretación del director del "El Mundo" ¿no?, porque no sé porque dice que no se le cree la gente.

En relación con la primera, ¿sólo quince veces? Si en esta Legislatura me han insultado de todas la maneras. Tengo una lista…

G. Lomana.- Se refiere al debate, evidentemente.

Presidente.- Sí, pero, bueno, con el debate, al final, es lo que sucede: uno es fruto de su trayectoria y uno va al debate con lo que tiene, que es insultar y descalificar.

Yo fui al debate con los datos de lo habíamos hecho en economía; con la subida de las pensiones mínimas; con la subida del Salario Mínimo Interprofesional; con la Ley de la Igualdad; con la Ley de la Dependencia; con las ayudas a la vivienda; con el aumento de la inversión en Investigación, Desarrollo e Innovación y con una política exterior distinta, y el señor Rajoy, ya se lo dije en el debate, es que en cuanto años no habló de economía.

G. Lomana.- ¿Pero qué sintió al oír, precisamente… y vuelvo a la pregunta del director de "El Mundo"?

Presidente.- Pues nada, porque me lo ha dicho muchas veces y, sinceramente, para mí no tiene credibilidad.

Este Gobierno ha sido transparente como ningún otro; no sólo que ha reconocido errores públicamente y en la tribuna del Parlamento, como yo lo he hecho, no sólo cuando el atentado de la T-4, sino que, cuando tuvimos el grave incidente de las obras de la Alta Velocidad de Barcelona, yo fui a Barcelona y dije: éste es un error del Gobierno no me escudé en nada y pido disculpas a los ciudadanos, vamos a intentar arreglarlo. ¿Pero alguien recuerda a Aznar pidiendo disculpas y reconociendo un error en su etapa de gobierno, ni Iraq, ni armas de destrucción masiva, ni nada de nada?

Ésta es la diferencia de una manera de ser. ¿Alguien me recuerda a mí..? ¡Hombre!, pude tener en la oposición algún momento de más pasión en la crítica; pero sobre los insultos que yo he recibido nadie recordará ni nadie podrá acudir a las hemerotecas para decir que yo insultaba al Gobierno, aunque hiciera, que lo he hecho, una crítica dura, porque el insulto personal debe de estar fuera.

Por tanto, no le doy ninguna credibilidad a lo que diga, en ese sentido el señor Rajoy.

G. Lomana.- Hablando de arrepentimientos, ¿se arrepiente de no haber reconocido en su momento que seguía negociando con ETA después de la T-4, no haberlo dicho más explícitamente?

Presidente.- Es un poco absurdo, porque fue una de las cosas con las que el señor Rajoy me increpaba y me llamaba mentiroso; pero si fui yo quien dijo que hubo un intento de expertos internacionales que habían estado en todo el proceso de diálogo para haber si existía una posibilidad de lo que había sido el atentado de la T-4, que representaba el fin, obviamente, del proceso de paz, no se consumara. Y lo he contado yo. O sea, es que es la cosa más absurda y la crítica más absurda que he tenido.

Eso se produjo semanas después de lo que fue el atentado de la T-4 y, desde luego, como todo Presidente de Gobierno hubiera hecho, nadie puede negar que alguien que ha tenido un gran compromiso, como los expertos internacionales o como otros países que habían participado, hicieran el último intento. No tenía ninguna esperanza y, en efecto, no cuajó, y hasta hoy.

G. Lomana.- Si ETA vuelve a plantear otra tregua, ¿usted volverá a negociar?

Presidente.- A ETA sólo le cabe una decisión, que es un alto el fuego definitivo, un abandono de las armas, el fin de la violencia. Tenga la completa seguridad de que, después del proceso que hemos vivido, la firmeza que voy a llevar a cabo va a ser total y absoluta, como venimos demostrando, y que la sociedad española sabe que ha tenido ETA tres oportunidades. Esta última oportunidad, bajo mi Gobierno, ha sido una oportunidad en la que yo, y nadie lo puede dudar, me he empleado a fondo para intentarlo. ETA la ha perdido y eso le va a representar que sólo va a tener en democracia una salida, que es dejar las armas.

Pero sí puedo decir que la democracia está más fuerte hoy que hace cuatro años en la lucha contra el terrorismo. Lo único que lamento de estos cuatro años, lo único, en mi intento de acabar con la violencia, han sido las cuatro víctimas mortales que hemos tenido: los dos guardias civiles en Capbreton y los dos compatriotas ecuatorianos en la T-4. Pero, siendo duro, debo recordar que veníamos de una etapa en la que ETA, en la Legislatura anterior, había asesinado a 46 personas y me propuse desde el primer momento intentar que no hubiera más víctimas o, al menos, que hubiera las menos víctimas posibles, porque es la primera obligación que tiene el Presidente del Gobierno.

G. Lomana.- ¿Teme un atentado en campaña?

Presidente.- En cualquier momento ETA puede intentarlo.

Rafael Nadal.- Señor Rodríguez Zapatero, Juan José López Burniol ha escrito que en la situación en la que estamos es mejor ya reformar la Constitución para permitir a los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos que consulten a sus respectivos pueblos si prefieren marcharse o quedarse en España, es decir, la autodeterminación, para aclarar, de una vez, en qué situación estamos. ¿Qué opina de ello?

Presidente.- No estoy de acuerdo. Este país ya decidió en el año 1978 cual debía ser el marco de las reglas de juego, que no se pueden estar cambiando y reinventando.

Tenemos una Constitución, tenemos un Estado de las Autonomías, tenemos un amplio autogobierno para las Comunidades Autónomas y, desde luego, cualquier aventura que intentara ir por ese camino contará con toda mi oposición y con la aplicación estricta de la Constitución y de las leyes.

G. Lomana.- El referéndum del Plan Ibarretxe llegará en octubre. ¿Qué va hacer para impedirlo, señor Rodríguez Zapatero?

Presidente.- No habrá referéndum. No habrá el referéndum del que habla el señor Ibarretxe. Por ciento, ya habló de él desde el año 2000 o, sea, que llevamos ya ocho años.

G. Lomana.- ¿Cómo lo va a impedir?

Presidente.- Simplemente aplicando la Constitución. Si es que no puede convocar un referéndum, no tiene la capacidad legal, porque los referéndums en este país sólo los puede convocar el Gobierno conforme a las leyes y conforme a la Constitución.

G. Lomana.- ¿Mandará a las fuerzas de seguridad para impedir que se pongan las urnas?

Presidente.- No, porque no tiene los instrumentos para que se celebre un referéndum. Todos los actos serían nulos y nadie, ningún funcionario público ni ninguna autoridad, va a seguir detrás, ni va a respaldar actos nulos, que no se pueden, sencillamente, producir.

Esto lo sabe muy bien el señor Ibarretxe y espero y confío en que, una vez que pasen las elecciones, podamos encontrar un camino en el que abandone esa idea sin que tengamos que llegar a una tensión, que yo creo que no sería buena, desde el punto de vista político, para España.

G. Lomana.- Cambiamos de tema, señor Rodríguez Zapatero. Ayer conocíamos un dato trágico: cuatro mujeres muertas a mano de sus parejas. ¿Tiene la impresión de que su gran apuesta, el Plan contra la Violencia de Género, ha fracasado?

Presidente.- El primer compromiso que había adquirido hace cuatro años era elaborar una ley contra la violencia de género. Cumplimos el compromiso: hemos reforzado medios, hemos reforzado a Juzgados, hemos reforzado a policías y hemos incrementado las ayudas a las personas que sufren el machismo criminal, que es lo más detestable que uno puede imaginar en la convivencia social y en la convivencia de parejas; pero es evidente que no es suficiente.

Tenemos que hacer más cosas y sí puedo decir que, si gano las elecciones, convocaré inmediatamente, con carácter urgente y extraordinario, una Conferencia de Presidentes autonómicos para abordar monográficamente la violencia hacia las mujeres, la violencia de género, y sumar esfuerzos en un gran plan nacional de todos los Gobiernos (del Gobierno central, de las Comunidades Autónomas y de las Corporaciones Locales) para combatir con la mayor eficacia que podamos y para prevenir esta lacra criminal que indigna, por supuesto, a todas las mujeres y, por supuesto, a todos los hombres y a nuestra sociedad.

G. Lomana.- En inmigración, ¿cuál es su plan? ¿Expulsar a los 600.000 inmigrantes que tenemos ilegales, regularizarlos o quedarnos como estamos?

Presidente.- Voy a matizar el dato inicial de la pregunta. Desde nuestra perspectiva, desde los datos del Gobierno, los inmigrantes que puede haber irregularmente en España no llega a la cifra de 300.000.

G. Lomana.- Sí, pero yo le digo 600.000, porque otros partidos, como el Partido Popular, o Comisiones Obreras, hablan de un millón. Hacemos una tabla media y calculamos 600.000.

Presidente.- No es fácil de explicar muy brevemente a través de una entrevista a los ciudadanos; pero cogen los datos del Padrón y no se dan cuentan de que en los datos de Padrón, en lo que representa extranjeros, hay comunitarios, hay gente que está aquí estudiando y hay temporales. Reduciendo todas esas personas, que no tienen nada que ver con inmigrantes ilegales, que están incorporados a los padrones municipales, las cifras estarían entre 250 y 300.000.

Nosotros hemos hecho una política muy activa de repatriación. De hecho, hemos repatriado 200.000 inmigrantes ilegales más que en los cuatro años anteriores, gracias a la cooperación con los países porque quiero recordar que, cuando se habla de repatriación, suena muy bien, es muy fácil; pero tienes que tener el acuerdo político y la buena relación con los países de origen para que te admitan la repatriación, salvo la que puedas hacer estrictamente en fronteras. Ésta es una tarea ingente. Estamos hablando de países del norte de África y de países del África Subsahariana, donde hemos volcado un gran esfuerzo.

Desde luego, en España las personas que vienen a trabajar tienen que hacerlo legalmente, con contrato de trabajo, y las personas que no están en esa situación, hasta donde se pueda, van a ser repatriadas. Cuando están trabajando legalmente, tienen derechos y deberes, primero, porque son seres humanos y, segundo, porque este es un país democrático y digno, que ha vivido y sabe lo que es la emigración. Hubo casi un millón y medio de españoles que emigraron y yo quiero que en nuestro país tratemos a los inmigrantes como nosotros queríamos que trataran a los españoles que emigraban en Europa y en América Latina. Eso le da altura moral a un país y, por tanto, estaré siempre en contra de cualquier discurso que, de una manera velada, directa o indirecta, tenga algún punto de xenofobia.

Vicente Jiménez.- Presidente Rodríguez Zapatero, la Constitución define al Estado español como un Estado aconfesional e imagino que ésa es la razón por la que en la sala de Consejos de Ministros, por las imágenes que vemos en prensa y en televisión, no aparezca ningún crucifijo. Sin embargo, cuando usted y sus Ministros han ido al Palacio de la Zarzuela a jurar la Constitución, sorprendentemente al lado de nuestra Carta Magna aparece un crucifijo. Cuando gane las elecciones, si es que las gana, y acuda de nuevo al Palacio de la Zarzuela, ¿piensa retirar ese crucifijo?

Presidente.- La verdad es que todo el mundo entiende que eso es la Jefatura del Estado, que es el Rey, es el Palacio de La Zarzuela, y siempre he tenido y tendré un respeto absoluto a cómo está organizada la jura por parte del Rey. Por tanto, no haré ningún movimiento en esa dirección.

G. Lomana.- Retomamos, señor Rodríguez Zapatero, los temas económicos. Hoy el barril de petróleo ha superado la barrera sicológica de los cien dólares y esto, sin duda, nos va a afectar y lo vamos a notar en numerosos productos. ¿Nos puede usted garantizar, como lo hizo el señor Solbes en días pasados, que el precio del pan y la leche han tocado techo, que ya no subirán más?

Presidente.- Tenemos hoy alguna otra noticia económica, ¿no?, que es que el Euríbor ha bajado al nivel más bajo desde mayo del 2007, al 4,34 por 100. Esto supone que las hipotecas a seis meses, en cuanto renueven, empezarán a ver cómo se reduce la hipoteca. La previsión que hay de todos los informes económicos es que tanto la inflación, como, por supuesto, el Euríbor se reduzcan de aquí a final de año. Ésta es la previsión; son los cálculos que hay en Economía, lógicamente.

Como se sabe, hemos tenido un problema con determinados productos, productos además de consumo diario por todas las familias, como la leche y el pan, que han subido mucho en los últimos meses. Esto tiene una causa: que ha habido una crisis de los cereales. ¿Por qué? Porque países asiáticos han empezado a consumir cereales. Como consecuencia de su crecimiento económico, se han incorporado al consumo millones de seres humanos y, lógicamente, creo que todos nos alegramos, de que ganen riqueza y posibilidades. Se estaba produciendo menos cereales de lo que se demandaba y, entonces, ha habido que tomar medidas, aumentar la superficie de producción en Europa y, en cuanto la oferta de cereales se equipare a la demanda mundial, veremos cómo los precios se van acomodando y bajarán.

Pero todo el mundo sabe que el Gobierno no puede decirle a una panadería que baje los precios, como no puede decirle a una empresa de televisión que baje las tarifas de publicidad, porque estaría, sin duda, interviniendo en lo que es la libertad de empresa y la economía de mercado. Tenemos que hacer medidas de apoyo a la gente, cuando le suben los precios, por ejemplo y tiene menos renta. Devolver los cuatrocientos euros que vamos a devolver en el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas, subir las pensiones mínimas o subir el Salario Mínimo.

El Gobierno puede ayudar con los recursos que tiene, pero no puede, lógicamente, garantizar. Puede hacer políticas en la Unión Europea para que bajen los precios y para que aumente la producción, ya lo hemos hecho; pero nadie se imagina que el Gobierno puede a una empresa decirle "oiga, ponga los precios". Eso pasaba en la Unión Soviética, en una economía centralizada, y, lógicamente, todo el mundo sabe que eso no funciona. Las medidas que hay que tomar son medidas de otro tipo para que produzcan el efecto de bajar.

La previsión es que vamos a tener una reducción progresiva de la inflación hasta final de año y una contención de los precios de los cereales, que afectan directamente al pan y a la leche. Deberían estabilizarse y esperemos que puedan bajar, pero no puede el Presidente del Gobierno. Engañaría a la gente si garantizara que subirían o que bajarían. No está en nuestra disposición, igual que el Euribor el tipo del dinero lo fija el Banco Central Europeo no se fija, ni en Génova cuando gobernaba el Partido Popular, ni ahora en Ferraz.

G. Lomana .- Está claro. Hablábamos de ayudas directas de los cuatrocientos euros. ¿Por qué ese tipo de ayudas directas en vez de rebajar los impuestos, señor Rodríguez Zapatero?

Presidente.- Es una rebaja de impuestos, porque lo que hacemos con los cuatrocientos euros es establecer una deducción en la cuota a los que ingresan rentas por el trabajo, a los autónomos y a los pensionistas. Es rebajar impuestos. Es decir, lo que vamos a hacer es que en el año 2008…

G. Lomana.- Pero ¿el cheque-bebé es una ayuda directa, por ejemplo?

Presidente.- No, también va por el IRPF. Son menos ingresos. O sea, no es más gasto por parte del Estado, ingresamos menos. El IRPF, con los cuatrocientos euros, en este 2008 tendrá un ingreso menor en torno a unos 5.000 millones de euros y la prestación de nacimiento de 2.500 euros que, por cierto, es el primer Gobierno que la implanta en nuestro país-- también va por IRPF. Los ciudadanos lo pueden cobrar directamente como un cheque, pero lo que supone es que vamos a tener en torno a unos mil millones de euros al año menos de ingresos por el IRPF.

El IRPF está creciendo anualmente en torno al 14-16 por 100, es una de las causas del superávit, y, por lo tanto, tenemos este margen de maniobra para hacer reducciones de impuestos que van directamente a la disponibilidad de los ciudadanos.

Ignacio Escolar.- Señor Rodríguez Zapatero, recientemente ha asegurado que el canon es una solución temporal. ¿Planea poner alguna alternativa de cara al futuro?

Presidente.- Sí. Confirmo que, en efecto, el canon debe ser una solución transitoria. Soy un firme partidario de defender la propiedad intelectual, de los creadores. Parece que es lo lógico en una sociedad moderna. Las sociedades más avanzadas son aquellas que protegen a quien crea.

Tenemos una normativa europea que establece el canon digital, que está aplicada en todos los países; pero hay un debate abierto en la Unión Europea sobre fórmulas alternativas. Iremos al ritmo que avance la Unión Europea para buscar una fórmula alternativa, que no es fácil, porque sabemos que el campo que hay en estos momentos con toda la revolución y la ampliación de las nuevas tecnologías facilita mucho la reproducción y facilita mucho todos los mecanismos que están afectando a la propiedad intelectual.

Internauta.- Si yo pago al año cerca de 15.000 euros de hipoteca por un piso en Madrid de 36 años que no llega a 60 metros cuadrados gracias a la política de los dos últimos Gobiernos que hemos tenido en España, ¿por qué a la hora de la declaración de la renta son deducibles solamente 9.000?

Presidente.- Porque la deducción está establecida en esa cantidad. Es uno de los países que tiene una mayor deducción por vivienda y, ahora, como he explicado, vamos a hacer una política de apoyo a las personas que, teniendo hipoteca, puedan tener más problemas, sufragando los cambios o las novaciones de las hipotecas.

G. Lomana.- A través de "YouTube" tenemos la intervención de un miembro de las fuerzas de seguridad que no quiere revelar su imagen.

Internauta.- Mi pregunta es: ¿por qué un policía nacional o un guardia civil, teniendo las mismas funciones y la misma categoría profesional, cobra todos los meses casi seiscientos euros menos que un policía de Cataluña o del País Vasco, es decir, un "mosso d'esquadra" o un "hertziana"?

Presidente.- Entiendo lo que dice y, además, hemos hecho un esfuerzo en estos cuatro años, especialmente con la Policía y la Guardia Civil, de incremento de retribuciones. Un incremento en el que podamos decir que han ganado poder adquisitivo en cuatro o cinco puntos la Policía o la Guardia Civil supone un volumen enorme de recursos; suponen, a lo mejor, 500 millones de euros, porque tenemos un número, lógicamente, elevado de policías y guardias civiles; es un número muy amplio.

Ahora bien, hay una diferencia importante: a un Gobierno autonómico, que tiene un número mucho más reducido, el esfuerzo de incrementar las retribuciones le resulta mucho más fácil que en el conjunto de lo que es 125.000 ó 130.000 policías y guardias civiles.

Pero le entiendo. Hemos hecho un esfuerzo en esta Legislatura para que la Policía y la Guardia Civil tengan mejores retribuciones. Las deben tener. Cumplen muy bien su función, garantizan nuestra seguridad, lo hacen con entrega y mi compromiso es que, de manera acordada, como hemos hecho en estos cuatro años, sigamos incrementando las retribuciones. Quiero destacar que las retribuciones de empleados públicos que más hemos subido en este período han sido a los soldados de nuestros Ejércitos y a la Policía y a la Guardia Civil.

Francisco Marhuenda.- Señor Rodríguez Zapatero, si gana usted las elecciones ¿qué pasos piensa dar para recomponer las relaciones con Estados Unidos y, en este sentido, qué prefiere: que el Presidente de Estados Unidos sea del Partido Demócrata o del Partido Republicano?

Presidente.- Con Estados Unidos hemos tenido unas relaciones, en los temas políticos esenciales, económicos y de colaboración en la Justicia, etcétera, bastante normales. Cuestión distinta es que yo no haya tenido una entrevista con el Presidente Bush porque, como todo el mundo sabe, después de la retirada de las tropas de Iraq se produjo un enfriamiento notable de lo que es la relación entre el Presidente de Estados Unidos y el Presidente del Gobierno.

Pero las relaciones en los temas concretos, en las áreas de trabajo, han sido fluidas. Ahora tenemos un proceso electoral en España, y, luego, en Estados Unidos. Esperaremos a ver cuál es el resultado. Mi posición es intentar tener la mejor relación posible, tanto sea un Presidente republicano, como un Presidente demócrata, más allá de cual sea mi preferencia personal al respecto.

G. Lomana.- Entramos ya en la recta final de esta entrevista y le voy a lanzar una batería de preguntas que, espero, me responda brevísimamente:

Presidente.- Haré todo el esfuerzo.

G. Lomana.- Vamos a empezar por Estados Unidos, precisamente. Hágame un pronóstico: ¿quién ganará Obama, Hillary o McCain?

Presidente.- Es difícil decirlo en este momento, pero yo veo a Obama muy fuerte al día de hoy.

G. Lomana.- ¿Frente a McCain?

Presidente.- En general, en la candidatura de las primarias demócratas y, en general, en la opinión pública, da la sensación de que es un candidato con mucha fuerza hoy, con gran popularidad y con un potencial de crecimiento, porque siempre en estas cosas hay que ver, sobre todo, quién tiene más potencial de crecimiento.

G. Lomana.- ¿Qué es el "síndrome de La Moncloa"?

Presidente.- No lo conozco. Creo que debe ser lo que pueda afectar, según se decía, a que cambie tu forma de ser, tu personalidad. Yo dije la noche electoral, cuando gané hace cuatro años, que el poder no me iba a cambiar y es algo que me he propuesto. Personalmente, creo que no me ha cambiado, lo creo sinceramente, y creo que tengo la disposición psicológica de saber que, cuando deje La Moncloa, seré un ciudadano más y, además, podré pensar y disfrutar de la vida, de las muchas cosas que se pueden hacer en la vida.

G. Lomana.- ¿Qué nota se pone en esta Legislatura de 1 a 10?

Presidente.- No. La que pongan los ciudadanos.

G. Lomana.- Pero usted, ¿cómo califica su gestión?

Presidente.- No es muy adecuado que uno mismo se ponga la nota. Eso nunca pasa. Siempre te examinan. Podría preguntar qué nota me pone usted, por ejemplo, ¿no?, pero no creo que fuera más correcto. En todo caso, los ciudadanos lo van a decir el próximo día 9. Lo he dicho siempre, lo digo hoy y lo diré el día siguiente de las elecciones: los ciudadanos aciertan siempre. Si me dan la confianza, habrán acertado y, si no me la dan, también habrán acertado.

G. Lomana.- ¿Cuántos escaños pronostica que va a sacar?

Presidente.- Es muy difícil, pero 164 hemos tenido y, lógicamente, debemos de trabajar para intentar mantener ese umbral que nos permita gobernar con una cierta capacidad de funcionar.

G. Lomana.- Si gana, ¿será su último mandato?

Presidente.- Eso llegará en el momento en que se tenga que decir, es decir, dentro de cuatro años o de tres y medio, digamos, si es que gano y obtengo la responsabilidad, porque las cosas a su tiempo.

G. Lomana.- ¿Fernández Bermejo seguirá siendo Ministro?

Presidente.- El Consejo de Ministros, el Gobierno, si gano las elecciones, lo anunciaré después de ser investido Presidente. Tengo que reservarme ese margen de decisión que, en su momento, tendré que, lógicamente, pensarlo y meditarlo.

G. Lomana.- ¿Qué hace para mantenerse en forma ahora, en campaña?

Presidente.- Procuro hacer ejercicio. Procuro correr, procuro andar por el campo, que me gusta mucho, al aire libre. Yo creo que eso es lo que me mantiene con este ritmo de actividad, con ganas y físicamente bien. Yo creo que es imprescindible hacer algo de ejercicio y procuro hacerlo.

G. Lomana.- ¿Su mujer le va a acompañar en toda la campaña?

Presidente.- Mi mujer me ha acompañado ya en algunos actos y va a estar en varios actos más, sí.

G. Lomana.- En tres palabras, dígame por qué pide el voto.

Presidente.- Porque España está fuerte. Nada más.

G. Lomana.- Perfecto. Muchísimas gracias, señor Rodríguez Zapatero, por habernos acompañado.