Intervención del presidente de Gobierno en la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos-Klosters

24.5.2022

Davos

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ

Gracias

Gracias, Borge, y muchas gracias al Foro Económico Mundial por esta oportunidad de dirigirme a ustedes hoy. Es un honor y un placer volver a Davos tras el paréntesis de COVID.

Queridos amigos, yo era aún un adolescente cuando cayó el muro de Berlín y se derrumbó la Unión Soviética. La década que siguió quedó definida por la tesis de Francis Fukuyama sobre el fin de la historia: la democracia liberal y la economía de mercado se habían impuesto, y no había vuelta atrás.

Así es como creció mi generación: pensando que el crecimiento económico, la interconexión, la libertad de pensamiento y de expresión y el progreso humano eran tan previsibles como inevitables.

Ahora, en 2022, sabemos bien que la democracia liberal no se produce de forma natural. Requiere un esfuerzo considerable y ser alimentada. Y el fin de la historia no está a la vista.

Mientras me dirijo a ustedes hoy, los ucranianos están luchando por la libertad y la democracia, no sólo la suya, sino también la nuestra. Nunca pensamos que volveríamos a ver imágenes tan espeluznantes de bombardeos y masacres contra civiles inocentes en suelo europeo.

Nombres como Bucha o Mariupol se han convertido en sinónimos de crímenes de guerra que no pueden quedar impunes.

No puedo sino reafirmar la admiración que yo -y me atrevo a decir que todos los aquí presentes- siento por el valor y la dignidad de los hombres y mujeres ucranianos frente a la brutal agresión de Putin. Ellos encarnan hoy la verdadera defensa de nuestros valores europeos comunes.

Esta guerra ilegal, irracional e injusta está causando sufrimiento y desesperación en Ucrania y más allá. Estamos asistiendo al mayor éxodo humano desde la Segunda Guerra Mundial, con más de 6 millones de personas que huyen del país y otros 8 millones de desplazados internos. Pero no se trata sólo de un conflicto local, ni siquiera europeo. Es una crisis internacional de primera magnitud, con consecuencias para todos nosotros, independientemente de nuestra procedencia.

Y debemos ser plenamente conscientes de lo que nos espera. La invasión rusa de Ucrania ha desencadenado una crisis alimentaria mundial sin precedentes, con consecuencias dramáticas para los países, las personas y las familias más vulnerables. Según las Naciones Unidas, 1.700 millones de personas están en riesgo de sufrir pobreza y hambre. Los países más dependientes de las importaciones de alimentos se enfrentan a una escasez sin precedentes mientras sus poblaciones sufren los efectos de los precios récord de los alimentos.

Al mismo tiempo, algunos países están adoptando medidas comerciales unilaterales que dificultan el suministro de alimentos en el mercado mundial. La inseguridad alimentaria es un catalizador de la inestabilidad social y, a menudo, de los conflictos armados.

Por lo tanto, es imperativo que los líderes mundiales hagan todo lo posible para restablecer los sistemas alimentarios y lograr la seguridad alimentaria de las comunidades más vulnerables. Y España hará su parte.

Quiero aprovechar esta oportunidad, queridos amigos, para reafirmar el apoyo de mi país a Ucrania y nuestra determinación a la hora de ayudar a garantizar que Putin no consiga sus objetivos. España ha vuelto a dar un ejemplo de solidaridad. Ucrania puede estar segura de que aportaremos recursos para acoger a los refugiados ucranianos en nuestro país, que ya superan ampliamente los 100.000, durante todo el tiempo que sea necesario.

También seguiremos respaldando, como hemos hecho hasta ahora, las sanciones más duras contra el régimen de Putin, y proporcionando ayuda humanitaria y asistencia a Ucrania.

Nuestro apoyo es firme e inquebrantable porque sabemos lo que está en juego: la integridad territorial de un país soberano, la vida y el bienestar de sus ciudadanos, y la causa del derecho internacional, de la democracia liberal y de Europa.

No se equivoquen, la brutal agresión de Putin contra Ucrania es también un ataque directo a la UE y a todo lo que representa. A través de nuestra decidida acción colectiva, y junto con nuestros socios y aliados, la UE no solo está defendiendo los principios básicos del orden internacional: está preservando los propios valores que lo sustentan desde su fundación.

Los últimos dos años no han sido fáciles para el proyecto europeo. Primero, el COVID nos golpeó con fuerza. Y, ahora, tenemos que hacer frente a las consecuencias de la guerra en Ucrania. Sin embargo, cuanto mayor es el reto, más decidida es nuestra reacción.

A lo largo de estos tiempos difíciles, siempre hemos apostado por una mayor integración europea. Para unir, y no para dividir. Para hacer más fuerte nuestro proyecto común: Europa. Lo hicimos con la compra conjunta de vacunas, con el instrumento SURE de protección del empleo y con los Fondos Next Generation.

Ahora lo estamos haciendo de nuevo en la respuesta a la guerra, con sanciones sin precedentes diseñadas para maximizar los costes al agresor al tiempo que se limitan los efectos adversos en la economía de la UE. Y asegurando que la visión de Putin para Rusia y el mundo no salga victoriosa de esta guerra.

Además de ayudar a nuestros amigos ucranianos en su lucha por la libertad y la democracia, estamos avanzando colectivamente en la dirección de una mayor autonomía estratégica profundizando en el mercado único, diversificando nuestras cadenas de suministro y reduciendo nuestra dependencia de la energía, las tecnologías críticas, las materias primas, los semiconductores o los productos sanitarios.

Nos estamos volviendo más resilientes y estamos acelerando nuestra transición a una nueva realidad económica y geopolítica: la de la era posterior a la guerra.

La misma lógica, queridos amigos, guía las iniciativas para reforzar la defensa europea.

Queremos reducir nuestras dependencias estratégicas e invertir no sólo más, sino también mejor, en el aumento de nuestras capacidades de seguridad y defensa.

Y ciertamente debemos mostrar el mayor grado de ambición en la promoción de una Agenda Social renovada para la Unión Europea, porque la lucha contra la desigualdad y el fomento de la cohesión social es la única manera de alcanzar nuestros objetivos de progreso, prosperidad y bienestar de la manera más eficiente.

En definitiva, este es un camino que debíamos recorrer juntos, y la guerra de Ucrania es un recordatorio más de que deberíamos hacerlo sin demora.

Queridos amigos, por supuesto que la agresión de Rusia está alterando las perspectivas económicas mundiales.

Estamos saliendo fortalecidos de la crisis COVID, pero nuestras economías se han visto gravemente afectadas: desde los altos precios de la energía que alimentan la inflación hasta el deterioro de la confianza de los consumidores y los cuellos de botella en la cadena de suministro.

Evidentemente, España no es inmune a este revés.

Tras dedicar cerca de 80.000 millones de euros de recursos públicos en 2020 y 2021 para combatir los efectos del COVID-19 en nuestra economía, trabajadores y empresas, recientemente hemos aprobado un paquete de 16.000 millones de euros para mitigar los efectos del conflicto de Ucrania sobre los hogares, pequeñas y medianas empresas y sectores específicos de España.

Desde mucho antes del comienzo de la guerra, mi gobierno ha estado al frente de los esfuerzos para contrarrestar el aumento de los precios de la electricidad en toda la UE, mediante recortes fiscales temporales y subvenciones.

Más recientemente, el Consejo Europeo ha aprobado un límite de precios a 12 meses para el gas utilizado para producir electricidad en la Península Ibérica, que se aplicará en breve.

Esto nos permitirá bajar los precios de la electricidad, protegiendo a los hogares y a las pequeñas y medianas empresas de la extrema volatilidad y las posibles subidas de precios de los mercados energéticos.

Una vez más, tenemos que luchar contra la adversidad, superando factores extremos, externos e imprevisibles que tienen un gran impacto en nuestras vidas.

Sin embargo, existen fortalezas inherentes a la economía española que nos dan motivos para ser optimistas.

La economía española creció un 6,4% interanual en el primer trimestre de 2022, y estimamos que el crecimiento será del 4,3% para este año. Una de las tasas más altas entre las economías avanzadas. El empleo ha aumentado. El déficit fiscal ha disminuido y dos sectores centrales de nuestra economía -el sector de la exportación y la industria del turismo- han recuperado prácticamente sus niveles anteriores al COVID y están funcionando como motores de este crecimiento.

En otras palabras, estamos controlando los daños mucho mejor que otras economías.

Considerando las perspectivas a medio y largo plazo, creo que los fundamentos de la economía española son aún más sólidos.

Y lo que es más importante, el Gobierno español tiene una visión clara y una hoja de ruta para la modernización del país.

Permítanme destacar tres pilares clave de nuestra visión:

El primer pilar es la aplicación del Plan de Recuperación Next Generation EU.

El año pasado pusimos en marcha un ambicioso Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de 6 años y 70.000 millones de euros que ya está transformando nuestra economía, basándose en 4 motores fundamentales: la transición verde, la transformación digital, la cohesión social y territorial y la igualdad de género.

Ahora puedo decir con orgullo que España es, con diferencia, el país más avanzado en todo lo relacionado con el despliegue de los fondos Next Generation EU.

Fuimos el primer país, junto con Portugal, en tener aprobado nuestro plan de recuperación, el primero en recibir un desembolso vinculado al cumplimiento de hitos y objetivos y, de nuevo, el primero en solicitar un segundo desembolso.

Y estamos acelerando su aplicación desde el inicio del conflicto de Ucrania, porque la respuesta para acabar con la dependencia del gas y el petróleo rusos pasa precisamente por la descarbonización de nuestra economía.

Pero la velocidad por sí sola no es suficiente: también tenemos que poner el dinero donde más se necesita.

Con esto en mente, hemos creado un instrumento innovador para potenciar la colaboración público-privada: los Proyectos Estratégicos, o PERTEs, como los llamamos.

Los PERTEs nacen para convertirse en un motor de crecimiento económico, empleo y competitividad de la economía española.

Son instrumentos de promoción y coordinación de proyectos prioritarios y complejos en sectores estratégicos en los que la intervención del Estado es necesaria para complementar la iniciativa privada.

Se canalizarán más de 30.000 millones de euros de fondos públicos y deberían movilizar alrededor de cuatro veces más de financiación privada. Ya hemos aprobado 10 proyectos estratégicos en ámbitos como los vehículos eléctricos y conectados - una industria muy importante para la economía española -, las energías renovables y el hidrógeno, la salud, la economía circular, la gestión del agua y el sector aeroespacial, entre otros.

Precisamente hoy, mi Gobierno ha aprobado un nuevo e histórico Proyecto Estratégico sobre microelectrónica y semiconductores. Con más de 12.000 millones de euros de inversión pública, queremos convertirnos en el mejor socio de la industria en sus esfuerzos por ampliar y diversificar la producción de microchips para hacer frente a la creciente demanda, a la inestabilidad geopolítica y a las interrupciones de la cadena de suministro.

España no va a perder la carrera de las tecnologías más avanzadas. Al contrario, queremos situarnos a la cabeza del progreso industrial y tecnológico, y el Proyecto Estratégico sobre semiconductores lo demuestra.

El segundo pilar es el ambicioso programa de reformas que mi Gobierno ha puesto en marcha para abordar los problemas estructurales de nuestra economía.

Consiste en más de cien reformas estructurales basadas en las recomendaciones específicas de la Comisión Europea para España, y vinculadas a nuestro Plan de Recuperación.

Permítanme destacar las tres áreas principales en las que estamos concentrando nuestros esfuerzos.

En primer lugar, la transición verde y la lucha contra el cambio climático. Estamos destinando 30.000 millones de euros, lo que supone casi el 40% de los fondos Next Generation de España, a la descarbonización de nuestra economía. Las inversiones van acompañadas de ambiciosas reformas en áreas críticas como la economía circular, el cambio climático, el autoconsumo y la movilidad sostenible. Aprovechando al máximo nuestros recursos naturales e invirtiendo de forma decidida en las tecnologías del futuro, desde la producción de hidrógeno verde hasta el almacenamiento de energía y los vehículos limpios, España quiere posicionarse como líder mundial en sostenibilidad.

En segundo lugar, la transformación digital. Nuestra agenda digital tiene una visión global desde las competencias digitales hasta la ciberseguridad, desde la digitalización de las pequeñas y medianas empresas hasta una sólida política de la nube, desde la conectividad 5G hasta la inteligencia artificial.

Y en tercer lugar, la educación y la captación de talento. Porque sabemos que el capital humano es el motor que impulsa el crecimiento económico, estamos reformando nuestro sistema educativo de arriba abajo: desde el impulso a la educación preescolar hasta una importante ampliación y modernización de nuestro sistema de formación profesional; desde la reforma universitaria hasta una nueva Ley de Ciencia que incentivará adecuadamente y duplicará la financiación de la investigación, el desarrollo y la innovación.

Por último, como pilar fundamental de nuestra agenda de reformas, nos fijamos en la provisión de empleo estable y de calidad. Gracias a una reforma del mercado de trabajo negociada y acordada por empresarios y sindicatos, España está bien encaminada para subsanar algunos de los defectos endémicos de su mercado laboral, como la precariedad y la temporalidad. Con la ley anterior, sólo uno de cada diez nuevos contratos era indefinido. Hoy, hay un nuevo contrato indefinido por cada nuevo contrato temporal. La tasa de creación de empleo se sitúa en el 5% interanual. Tanto la tasa de paro juvenil como la de las mujeres disminuyen a un ritmo constante. Y, por primera vez en la historia, hay más de 20 millones de personas empleadas en nuestro país. Más inversiones públicas significa una mejor educación, más puestos de trabajo y mejores empleos. En definitiva, más oportunidades para que todos prosperen.

Porque la mejor política social es la que combina oportunidades de empleo de calidad para el conjunto de la sociedad con un estado de bienestar fuerte que proteja a los necesitados.

Y no son sólo recetas para un país como España. Si realmente queremos preservar un modo de vida que ha sido una aspiración para cientos de millones de personas, esto significa empleos de calidad para todos. Esto significa oportunidades económicas para todos. Esto significa también luchar contra la evasión de impuestos y las prácticas fiscales injustas, tanto en nuestro país como en el extranjero. Significa ser lo suficientemente valiente como para ofrecer realmente las oportunidades que las economías emergentes buscan desesperadamente.

No debemos tener miedo de invertir plenamente en el desarrollo humano de estas comunidades, yendo mucho más allá de la financiación de proyectos de infraestructuras, por muy cruciales que sean. El compromiso a largo plazo y la inclusión son la mejor medicina posible contra el autoritarismo y el nativismo, tanto en nuestro país, entre nuestros ciudadanos, como en otros lugares.

Queridos amigos, lo que estamos presenciando no es sólo un recordatorio de que la historia no terminó hace tres décadas. Estamos asistiendo al fin de la era de la ingenuidad. Ahora asistimos a un momento en que nuestros valores, aquellos sobre los que se construyen nuestras sociedades, necesitan ser defendidos. El ataque frontal de Putin nos recuerda que el futuro es una tierra por conquistar.

No hay nada de inevitable en el aumento del extremismo, la desigualdad o la tiranía. Al contrario, existe una clara posibilidad de que los valores de la democracia, la libertad y el derecho internacional prosperen en todo el mundo. Es hora de confiar en nosotros mismos. No temamos a las fuerzas que amenazan con hacer descarrilar el futuro con el terror y el odio.

Tenemos las armas más poderosas, si las utilizamos sabiamente. Porque la democracia, el multilateralismo, pueden ser desordenados, ruidosos e imperfectos en ocasiones, pero sabemos que son el único camino hacia la paz y la libertad a largo plazo.

George Orwell escribió una vez, célebremente, y cito: "Quien controla el pasado, controla el futuro, y quien controla el presente, controla el pasado" Mi mensaje final para ustedes hoy es que debemos ser valientes con el presente, no para controlar el pasado, sino para ganar el futuro.

El tiempo de la complacencia ha terminado. Si nos mantenemos decididos, la razón, la libertad y la democracia prevalecerán.

Gracias.

P.- Muchas gracias, presidente Sánchez, por este discurso tan importante.

Me gustó mucho que también se centrara en los valores, diciendo que hay que defender los valores sobre los que se construyen nuestras sociedades. También le dije a Putin y a Rusia que lo que estamos viendo ahora en Ucrania es un ataque directo a las democracias liberales. Me alegro mucho de que haya líderes como usted en Europa que defiendan estos valores.

Y también ha abordado el concepto de autonomía estratégica en Europa, que ha tenido que ver con las cadenas de suministro, con el mercado único. Pero supongo que esto también tiene que ver con la seguridad y la defensa. ¿Cómo ve usted la evolución de la Unión Europea en estos temas, en la autonomía estratégica, en la defensa y en la seguridad? ¿Necesita Europa dar un paso adelante y asumir más responsabilidad en su propia defensa y seguridad y no depender tanto de socios externos?

Presidente.- Gracias por sus palabras.

Un comentario rápido: creo que también es muy importante compartir con nuestros socios en el exterior - me refiero al exterior de la Unión Europea y la comunidad occidental - que este desafío que Putin está presentando afecta a todo el mundo. Se trata de una crisis global y es importante aislar a Putin en la comunidad internacional.

Y esto es algo que estamos, ya sabes, haciendo con las conversaciones que tenemos -en mi caso- con muchos líderes de América Latina, porque creo que es muy importante tener en cuenta que esto es un reto global. Sólo recordar que Rusia es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y lo que está en juego es el orden internacional que no está cumpliendo ni respetando.

Pero yendo a tu pregunta sobre la autonomía estratégica, creo que España fue -junto con Países Bajos- el primer país que lanzó un documento no oficial para definir cuáles son las características de esta nueva expresión, la autonomía estratégica.

Y sólo para dar algunas ideas rápidas:

La primera es la autonomía estratégica abierta. No se trata de cerrar la Unión Europea, de aplicar un nuevo proteccionismo a su política económica. Es todo lo contrario. Creo que es muy importante abrir la Unión Europea para crear nuevos lazos comerciales con otras regiones, por ejemplo, ¿por qué no con América Latina? Creo que esto también es muy importante y es una gran oportunidad para la Unión Europea.

Una autonomía estratégica tan abierta.

En segundo lugar, creo que no sólo por la guerra, sino también por la pandemia los europeos nos damos cuenta de que tenemos que reducir muchas debilidades que tenemos, por ejemplo, en cuanto a los productos sanitarios. Y por eso creo que es importante reducir nuestras vulnerabilidades y aumentar nuestra resiliencia: productos sanitarios, por supuesto, energía, materias primas, semiconductores, microelectrónica y, como ha mencionado antes, defensa.

Y sólo quiero añadir, en lo que respecta a la defensa en esta reflexión sobre una autonomía estratégica, que creo que es importante la visión complementaria entre Ucrania y la OTAN. Creo que uno de los mayores errores que ha cometido Putin es subestimar la reacción de la OTAN y de la Unión Europea.

Y antes de la guerra, antes de la invasión, había actores muy importantes reflexionando sobre qué hacer con la OTAN. Y creo que nos damos cuenta de lo importante que es mantener esta alianza fuerte entre nuestros socios de EE.UU., Canadá y otras partes del mundo.

Así que estamos muy ilusionados por acoger esta importantísima reunión en Madrid el próximo mes de junio y creo que va a ser un mensaje muy importante para la comunidad internacional, especialmente para Putin, de que la OTAN y la Unión Europea refuerzan nuestra alianza.

P.- Gracias por subrayar con tanta fuerza también la importancia de la relación transatlántica.

Y usted será el anfitrión de una cumbre de la OTAN, como ya dije también en la introducción, probablemente la cumbre más importante de la OTAN en décadas. ¿Qué resultados espera usted de la cumbre?

Presidente.- Bueno, creo que el primer y principal resultado de la cumbre será la unidad, la unidad entre los aliados, la unidad entre la OTAN y la Unión Europea.

Por ejemplo, estamos trabajando y preparando una cena informal entre los Estados miembros de la Unión Europea y los aliados de la OTAN, algunos de los cuales no están incluidos en la OTAN, como saben.

En segundo lugar, creo que es importante definir nuestro concepto estratégico, que es, ya sabes, la estrategia de la OTAN para los próximos años, hasta 2030, perdón.

Y creo que por nuestra parte, por parte de España, será muy importante tener un mensaje fuerte en el flanco sur.

Es importante, por supuesto, afrontar el reto del flanco oriental que ya está sobre la mesa. Pero creo que también es muy importante tener en cuenta esta estrategia de 360 grados de la OTAN y desarrollar esta idea con un fuerte mensaje sobre las preocupaciones de seguridad del flanco sur que también estamos afrontando con algunos países subsaharianos.

Y finalmente, por supuesto, vamos a dar la bienvenida a dos nuevos países en la OTAN. Y, naturalmente, creo que esto es también muy importante para la estabilidad de la Unión Europea y para el futuro de la OTAN.

P.- ¿Entonces Finlandia y Suecia estarán en Madrid?

Presidente. - Sí, por supuesto. Por supuesto.

P.- Y usted ve, como el presidente Biden, ¿ve un camino claro para su adhesión?

Presidente.- Bueno, sólo puedo hablar como presidente de España.

Pero hasta ahora, creo que el ambiente y todo el entorno y, por supuesto, la voluntad política de los aliados es de acoger a estos dos países. Y, desde luego, en España vamos a acelerar todo el proceso parlamentario para cumplir con nuestro compromiso y con estos dos países que son, desde luego, muy importantes, no sólo para la OTAN, sino también para la estabilidad de la Unión Europea.

Son grandes democracias, democracias, muy bien establecidas y consolidadas. Y, por supuesto, creo que también es muy importante para la OTAN y la Unión Europea tenerlas a bordo como aliadas de la OTAN.

P.- Bueno, gracias.

Y quería volver también sobre las reformas que estáis emprendiendo en España.

Usted no es complaciente cuando se trata del cambio climático y la transformación verde, también las nuevas tecnologías y también las reformas laborales.

Entonces, ¿cuál es la receta del éxito del relanzamiento de la economía española? Como el desempleo está bajando, también se ven más inversiones. El crecimiento ha vuelto. Y esto se ha conseguido también con la puesta en marcha de nuevas reformas.

Muchos economistas dicen que no es posible empezar con esas reformas laborales y de las pensiones y luego crear crecimiento.

En primer lugar, hay que lograr el crecimiento, pero en su caso lo han combinado.

¿Pueden otros países aprender de su ejemplo?

Presidente.- Bueno, estamos encantados de compartir nuestra experiencia con el resto de los países.

Pero yo diría que, en primer lugar, la respuesta económica de la Unión Europea durante la pandemia fue sobresaliente porque realmente hubo un alineamiento entre la política monetaria y la política fiscal.

Y esto es algo que tenemos que tener en cuenta cuando vemos y afrontamos estas terribles consecuencias de la guerra para Europa.

En segundo lugar, creo que es importante el mensaje político que enviamos con la mutualización de la deuda a escala europea, porque eso proporciona a países como España y otros los medios, los instrumentos para transformar y modernizar nuestra economía.

Por ejemplo, en la fiscalidad de los alquileres, como ha mencionado antes, y, por supuesto, la transformación digital de nuestra economía, de nuestras empresas y, por supuesto, de los ciudadanos.

Y esto es algo que estamos rentabilizando en la inversión y también en la reforma de nuestro sistema educativo, como he mencionado antes, nuestro sistema energético o por supuesto. Yo diría que la reforma de la administración pública y, por supuesto, la reforma laboral y la reforma de las pensiones.

La reforma laboral. Creo que el resultado y las cifras que estamos viendo en la economía española son muy impresionantes y muy positivas. Y también nos da razones a los que realmente defendemos que no hay que sacrificar la creación de empleo y la calidad del mismo.

Al fin y al cabo, uno de los grandes retos que tiene nuestra economía, nuestro país, España, es aumentar la productividad. Y la productividad está relacionada, por supuesto, con la precariedad y la temporalidad. Y esto es algo que estamos afrontando con esta nueva reforma laboral que, por cierto, fue pactada con la patronal y los sindicatos. Y siempre agradezco el compromiso con nuestro país en momentos muy difíciles como los que afrontamos con la pandemia y ahora con la guerra.

P.- Creo que también es una cuestión de legitimidad de una economía social de mercado que también tiene efecto derrame, porque hemos visto crecimiento, pero la legitimidad también se basa en la inclusión. Pero volviendo a...

Presidente.- Y creo que también es muy importante tener en cuenta que a veces se sobrevalora la política. Es muy importante contar con el sector privado. Creo que una de las principales lecciones que hemos aprendido de la pandemia, y hoy en día con la guerra, es la necesidad de crear esta asociación público-privada. Esto es lo que estamos haciendo al crear este proyecto estratégico, los PERTEs, porque efectivamente, al final, los sectores privados también necesitan un compromiso de la administración pública. Y esto es algo que agradezco mucho al sector privado, a muchas de las empresas que están aquí en Davos. Y creo que tenemos buenos fundamentos, fundamentos muy fuertes, perdón. Y esto es también gracias a la participación de nuestros empresarios y de las grandes empresas de nuestra economía.

P.- Gracias por ello. Como presidente, creo que está predicando al coro, pero también está predicando con el ejemplo porque hemos visto el poder de la cooperación público-privada en relación al cambio climático. Estamos viendo cómo las empresas se comprometen a alcanzar las cero emisiones netas. Las empresas también están dando mucha importancia a los criterios ASG. Creo que cada vez más empresas se dan cuenta de que si quieren atraer talento, tienen que estar a la vanguardia de estos valores tan importantes.

Presidente.- Creo que también es muy importante reafirmar este compromiso hoy, porque quizás para algunos líderes, esta guerra podría ser utilizada como excusa para no cumplir con sus compromisos sobre el clima. Y esto es algo que también tenemos que tener en cuenta. Y definitivamente España está comprometida con estos objetivos climáticos, con la Agenda 2030 y por supuesto, con la mitigación y la adaptación a esta amenaza global que es el cambio climático, no olvidemos que para el cambio climático no tenemos vacuna. Y para eso necesitamos fortalecer el multilateralismo. Y, por supuesto, no olvidar la mayor amenaza que tenemos por delante.

P.- Le agradezco que subraye que no hay vacuna contra el cambio climático, eso va a ser un trabajo duro y el desacoplamiento y también la introducción de los combustibles libres.

Presidente. - Absolutamente.

P.- Y creo que lo está haciendo bien con los combustibles libres

Presidente.- Sí, realmente, bueno, yo creo que... empezamos hace cuatro años junto con las empresas, con el sector privado, a dibujar y a imaginar una transición energética en España. Creo que tenemos los pilares, tenemos los medios, y lo único que no teníamos hace cuatro años era el compromiso político para afrontar esta transición verde. Ahora, este último año, el 57% de nuestra capacidad instalada es renovable. Así que creo que también muestra el compromiso de España, su sociedad y, por supuesto, el Gobierno español.

P.- Bueno, muchas gracias, presidente, por su compromiso con los valores de la democracia liberal, también por sus reformas. Gracias por volver. Gracias por ser también un líder en el ámbito ecológico. Siempre es un placer contar con usted. Muchas gracias.

Presidente.- Muchas gracias.

P.- Gracias. Bienvenido de nuevo.

(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)
(Intervención original en inglés)