Intervención del Presidente del Gobierno en la inauguración de los "Diálogos sobre el Futuro del Trabajo" en Santander

27.9.2021

Santander

Presidente:
Querido Miguel Ángel, presidente de Cantabria, alcaldesa de Santander, delegada del Gobierno, vicepresidenta del Gobierno, presidente del Parlamento de Cantabria y director de la Fundación Botín, empresarios, empresarias, sindicatos.
Muchísimas gracias por acogernos en estas jornadas tan importantes para el Gobierno de España.
Quisiera comenzar esta intervención con una anécdota personal que me ocurrió la semana pasada: la semana pasada, en la isla de La Palma, una madre abrazada a sus hijos adolescentes, impresionada por la erupción del volcán y aún con el lógico miedo en el cuerpo por esa erupción del volcán, me pidió que, en definitiva, todas las instituciones aquí presentes que no nos olvidáramos de ellos. Que cuando dejara de ser una actualidad en los medios de comunicación abriendo los telediarios, no nos olvidáramos de ellos; de quienes, como ella y su familia, habían perdido todo su hogar, sus recuerdos, su pequeño negocio, su pequeño huerto de plantación de plátanos, todo, todo engullido en cuestión de 48 horas por la lava del volcán. La suya era una demanda desesperada de ayuda.
Hay varias lecciones que extraer que me gustaría compartir con todos ustedes. La primera lección es la de hacer de la política un instrumento útil. Una política, en definitiva, que huya del griterío, de la crispación, de la confrontación y que se centre en lo importante que es, en definitiva, resolver los problemas de los ciudadanos y construir entre todos un horizonte en común que dé esperanza a nuestros compatriotas, sobre todo después de muchos largos meses de pandemia.
Esa política útil es la que hará el Gobierno de España mañana mismo en el Consejo de Ministros, donde vamos a aprobar la primera fase de ese plan para la reconstrucción de la isla de La Palma que anuncié la pasada semana, declarándola como una zona extraordinariamente afectada por una emergencia y anunciando medidas inmediatas para paliar esta catástrofe en la isla de La Palma.
A esa declaración de zona de emergencia le seguirá una segunda fase de reconstrucción de la isla de La Palma que el Gobierno llevará a cabo junto con el resto de instituciones, con los municipios afectados, con el Cabildo de La Palma, con el Gobierno de Canarias y, fundamentalmente, con los vecinos y vecinas de las zonas afectadas. Porque estamos hablando de su futuro ante todo el futuro de miles de palmeros y palmeras.
La segunda lección que quisiera compartir hoy en Santander al escuchar esa demanda de esa palmera es la importancia de contar con democracias sólidas y, en consecuencia, con servicios públicos sólidos. Siempre fue necesario, pero yo creo que hoy más que nunca, imprescindible. En la isla de La Palma, el Gobierno de España ha desplegado todos los medios necesarios a través del Sistema Nacional de Protección Civil. Pero no quiero olvidar que ya lo hicimos anteriormente, por citar algunos otros ejemplos mucho más inmediatos como los incendios recientes en Castilla y León, en la provincia de Ávila, o en Andalucía, en la Sierra de Málaga, o en las DANAS que la semana pasada, a través de unas tormentas que hemos visto en los medios de comunicación, asolaron ciudades en la provincia de Huelva o también en Extremadura o la Comunidad Valenciana.
Democracias sanas, democracias sólidas, implican también que renovemos entre todos nuestras instituciones y organismos constitucionales cumpliendo con el mandato constitucional. Llevamos 28 días de bloqueo de importantes instituciones, un bloqueo absolutamente inexplicable y que debe de nuevo instar a la oposición a que cumpla con ese mandato constitucional. Democracias precisamente sólidas y servicios públicos sólidos, que es lo que hemos hecho durante todos estos largos meses de pandemia.
El conjunto de instituciones públicas y, primordialmente, el Gobierno de España inyectando una cantidad sin precedentes de miles de millones de euros a las comunidades autónomas en nuestro Sistema Nacional de Salud. Una de las grandes lecciones que tenemos que extraer también de esta pandemia es la necesidad de revisar nuestro Sistema Nacional de Dependencia. La economía de los cuidados es altamente costosa y debemos revisarla con unos servicios de proximidad que sean mucho más dignos para nuestros mayores, invirtiendo en la ciencia que nos ha salvado nuevamente dando la respuesta para para vencer al virus.
Gracias a la formidable respuesta, no me cansaré de decirlo, de los profesionales sanitarios y también de nuestros compatriotas, España lidera la vacunación con más del 76% de la población vacunada con pauta completa. Pero lo que es más sorprendente aún y extraordinario, es que el 95% de quienes tienen hoy más de 40 años cuentan ya con dicha pauta completa. Y, en consecuencia, conforme avanza esa vacunación, España acelera el paso a la recuperación económica.
La tercera lección que quisiera también extraer de esa demanda de La Palma es el valor de la unión. Creo que es importante trabajar unidos, codo con codo, todos a una y trabajando, como he dicho antes, ayuntamientos, cabildos, gobierno autonómico y Gobierno de España; todos gobiernos de distinto color, pero con un mismo objetivo, que es el de paliar las consecuencias del volcán y ofrecer un futuro de prosperidad y de esperanza al conjunto de palmeros y palmeras, igual que ha ocurrido durante todos estos largos meses de pandemia. Los gobiernos locales, los gobiernos autonómicos, el Gobierno de España, todos trabajando juntos.
Ahora, más allá del griterío, hemos trabajado todos a una porque teníamos un enemigo común que era el virus. Como también hemos hecho, por ejemplo, el Gobierno de España y el resto de gobiernos europeos, liderados por la Comisión Europea y por las instituciones comunitarias. Por ejemplo, con la compra conjunta de vacunas con los fondos europeos y con el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que hemos aprobado todos los Estados miembros y también la financiación de los ERTE. Gracias a la creación del Fondo de Reaseguro por el Desempleo, que fue aprobado en el Eurogrupo con la rúbrica de dos importantes socialdemócratas, Nadia Calviño, y quien parece que va a ser el próximo canciller de Alemania, Olaf Scholz.
En fin, creo que en los tiempos que vivimos y para lograr una política útil, lo que tenemos que hacer es cultivar la unión y desterrar la crispación. Y esa unidad es la que nos ha permitido lograr, por ejemplo, querida vicepresidenta, 11 acuerdos con los agentes sociales fundamentales para la estabilidad laboral de millones de trabajadores y trabajadoras, gracias a los ERTE, las ayudas directas y los créditos ICO a las pymes. Hay que recordar que en un período récord hemos movilizado 200.000 millones de euros. 200.000 millones de euros. Se dice pronto: 200.000 millones de euros para salvar empresas, empleos y trabajos de pequeños negocios de autónomos.
La reversión, como decía antes, de los recortes del Sistema Nacional de Dependencia y el importante acuerdo tras 11 años de ruptura por el cual vamos a garantizar la revalorización conforme al IPC de las pensiones de nuestros mayores. Yo creo que esa unidad y ese diálogo social se deben fundamentalmente a los sindicatos, a los empresarios, a las empresarias y también, lógicamente, al compromiso del Gobierno de España. Y yo espero que ese acuerdo para la prórroga de los servicios se pueda lograr esta semana.
Esa unidad exige también un diagnóstico del estado actual de nuestra nación y un horizonte compartido hacia el que caminar. Ese es el propósito de los diálogos nacionales que se enmarcan en eso que hemos llamado España 2050 y es el debate que hoy precisamente nos convoca en Santander. Dialogar con todos los actores públicos, actores privados, académicos en sector, sean cuales sean las opiniones y las ideas, es lo importante.
Lo importante es que juntos, unidos, construyamos un horizonte en común y caminemos hacia ese horizonte compartido. Porque nunca como ahora fue imprescindible planificar y anticipar, porque los cambios que atraviesan nuestras sociedades son de una enorme envergadura. Algunos, como ha comentado el presidente de Cantabria cuando hablaba, como el reto demográfico, que es fundamental, primordial. Tendremos que hacer de ello una política de Estado. La política del reto demográfico es una política de Estado que afecta lógicamente la financiación autonómica, pero también, como ha dicho el presidente de Cantabria, a la desconcentración de muchas de esas instituciones públicas que históricamente han estado en Madrid. ¿Y por qué no pueden estar en otras partes de España? O también a la red de infraestructuras. O, lógicamente, también a esa puerta, esa ventana de oportunidades que representan los fondos europeos para el progreso y el bienestar de todos los territorios de nuestro país. Nunca como hoy.
En todo caso, a mi juicio, resulta imprescindible saber dónde están nuestras fortalezas como nación. ¿Dónde están nuestras debilidades? Identificar cuáles son las oportunidades y las amenazas que tiene nuestro país y actuar en consecuencia. Este año nos hemos propuesto una meta en esa estrategia de España 2050. Y es que en ese año, en 2050, nuestro país, España, sea uno de los ocho países de la Unión Europea con mayor renta per cápita. Difícil, sí, pero no imposible. Yo creo que podemos lograrlo y para ello es fundamental, lógicamente y como se ha dicho antes, la consecución y el éxito de los fondos europeos.
Y en el centro de ese diálogo nacional que nos convoca hoy en Santander, lógicamente, el futuro del trabajo. Y, al respecto, me gustaría trasladarles algunas reflexiones que quiero dejar sobre la mesa. La primera: se habla mucho de las reformas estructurales del mercado laboral, pero yo creo que una de las principales reformas estructurales que ha dejado este Gobierno para el futuro, afortunadamente, son los ERTE como una alternativa a los despidos en las crisis precedentes. Lo que hemos visto ha sido que directamente los empresarios han despedido y hoy tienen un mecanismo de flexibilidad interna alternativo a los despidos.
Algunos datos que creo que son importantes después de todos estos meses tan difíciles que hemos atravesado en los últimos seis meses a la Seguridad Social, se ha aumentado en casi 1,3 millones de trabajadores, situándonos ya en los niveles previos a la pandemia. Por una parte, desde el mes de febrero el paro ha experimentado una caída de 700.000 personas, un descenso que ha beneficiado sobre todo a otros grupos, especialmente damnificados durante el confinamiento, que son las mujeres y los jóvenes; algunos datos que creo que son muy ilustrativos de cuál es la marcha ahora mismo del mercado laboral en estos grupos poblacionales.
Hay 332.000 mujeres menos en paro y 120.000 jóvenes menos inscritos en las oficinas de Servicio Público de Empleo Estatal. Y, por otra parte, el número de trabajadores que en los momentos más difíciles de la pandemia con el confinamiento, llegaron a representar a través de los ERTE a tres millones y medio de trabajadores y trabajadoras. Durante estos últimos meses se ha reducido ya en más de 625.000 trabajadores y trabajadoras y tenemos menos de 270.000 trabajadores y trabajadoras ahora mismo en ERTE.
¿Estos datos qué es lo que demuestran? Bueno, pues demuestran que la recuperación está ganando fuerza y que en lo que va de año, claramente estamos yendo de menos a más. Se refleja, por ejemplo, en el dinamismo fuerte del crecimiento del consumo, especialmente en los sectores más golpeados, como el alojamiento, el de la restauración. Aprovechando además esa enorme bolsa de ahorro envasado como consecuencia del confinamiento de más de 50.000 millones de euros. Nunca la economía española tuvo un ahorro envasado como el que ahora mismo tiene y, por tanto, también la mejora de las expectativas económicas que estamos viendo, no solamente desde el punto de vista macroeconómico, sino también desde el punto de vista microeconómico.
Yo creo que la combinación del diálogo social de los entes, de las prestaciones a los autónomos, de los créditos ICO y también las ayudas directas a las empresas nos han permitido casi recuperar los niveles previos de empleo a la pandemia en poco más de un año. Y esto es muy importante porque con la crisis financiera del año 2008 se tardó, se tardará mejor dicho, 12 años en recuperar los niveles previos del empleo.
El reto hoy es hacer que ese mecanismo del ERTE se convierta en un mecanismo estructural, potenciar la formación de los trabajadores y trabajadoras que se acojan a los ERTE y alinearlo por la recuperación económica. Porque es evidente que ya no estamos en una fase de hibernación de la economía, sino que estamos en una fase de recuperación muy poderosa de la economía.
La segunda reflexión que quisiera compartir con ustedes sobre el futuro del trabajo es que la pandemia ha supuesto una reubicación, si me permiten esta expresión, de la ocupación entre distintos sectores productivos, pero también ha hecho visible la carencia de mano de obra en sectores vinculados con la nueva economía.
Como he dicho antes la alcaldesa de Santander, todo ello unido a algo muy importante. Y es que los fondos de recuperación, transformación y resiliencia, el 80% de los 140.000 millones de euros que se van a recibir durante los próximos seis años en nuestro país, están vinculados a políticas relacionadas con la transición ecológica, con la transformación digital y con la apuesta y el fortalecimiento de nuestro Sistema Nacional de Ciencia. ¿Y eso que va a exigir? Va exigir a los gobiernos, a los empresarios, a los sindicatos, un diálogo intenso y constructivo sobre cuáles deben ser las nuevas políticas activas de empleo. Renovar también nuestro marco laboral e impulsar, impulsar la colaboración público privada. Y ahí, recogiendo el guante, lógicamente, al director de la Fundación Botín, pues será bienvenida. Lógicamente, la aportación no solamente de las empresas, sino también de las fundaciones.
La tercera reflexión que me gustaría hacer es que la apuesta por el capital humano es fundamental. Tenemos que mejorar nuestros niveles de productividad desde hace tres años. Quiero subrayar que el Gobierno viene trabajando codo con codo con los actores implicados en una profunda, integral y ambiciosa reforma de todo nuestro sistema educativo. Primero, con una nueva ley educativa, una ley que favorece un currículo moderno, flexible, competencial, que incluye el desarrollo sostenible y la digitalización, y que dentro de sus objetivos está reducir uno de los principales males, una de las principales lacras de nuestro sistema educativo, que es el fracaso escolar, el abandono escolar, reducirlo al 10%, lo que va a implicar además un incremento de la productividad en un 5%. Además, lógicamente, de combatir la desigualdad social.
Junto con esta nueva ley educativa, me gustaría también subrayar dos más. La primera, la Ley Orgánica del Sistema Universitario, que ha sido aprobada en primera lectura en el Consejo de Ministros y que se ha abierto ahora a la información pública que va a permitir que la Universidad se sitúe al servicio de la sociedad, que contribuya activamente a mejorar el talento de nuestros estudiantes y al desarrollo económico y la creación de empleo de calidad.
La tercera, por recoger el guante del presidente Revilla, es la nueva Ley de Formación Profesional, una ley que ha sido todo un ejemplo a lo largo de estos meses de diálogo productivo con la comunidad educativa, con los empresarios, con los sindicatos y también con las comunidades autónomas, y que se une a un plan de modernización por el que ya han sido aprobadas durante estos últimos tres años diez nuevas titulaciones, 15 cursos especializados en todo lo que representa la nueva economía, desde el Big Data y el vehículo eléctrico, a la inteligencia artificial y un largo etcétera; y por el que se van a crear, de aquí al año 2024, 200.000 nuevas plazas de Formación Profesional.
Ya llevamos 120.000 nuevas plazas creadas, de esas 200.000 que tenemos comprometidas de aquí al año 2024. Y en esta ley, además, nos propusimos crear algo muy importante y es una nueva forma de acreditar la experiencia laboral de nuestros trabajadores y trabajadoras, porque nuestro objetivo es lograr acreditar a tres millones de trabajadores y trabajadoras, durante los próximos dos o tres años, que tienen experiencia pero no tienen un título que acredita esa experiencia laboral y, por tanto, lo que hacen es reducirse sus posibilidades y oportunidades laborales. Por tanto, de aquí al año 2024 vamos a dotar a esta formación dirigida a los estudiantes y a los trabajadores. 5.500 millones de euros. Nunca jamás se habían destinado tantos recursos económicos a la Formación Profesional. 5.500 millones de euros, de los cuales 1.550 millones de euros procederán de los fondos europeos.
Por tanto, lo que queremos es que esta transformación educativa sirva para reivindicar la verdadera igualdad de oportunidades que ponga en marcha el ascensor social que efectivamente está agrupado, sobre todo para muchos jóvenes que sufren la desigualdad y la exclusión laboral y social, y también que puedan desarrollar toda su potencialidad y todo su talento. Una formación que les ayude, por supuesto, a comprender el mundo en el que viven. Que les demos herramientas para poder desarrollar todas sus potencialidades intelectuales, pero que también sean capaces de aumentar su empleabilidad, de aumentar sus capacidades para poder crear su empresa, su negocio, su startup, en definitiva, su futuro. Junto a la Ley de Formación Profesional, la Ley de Universidades y también el impulso que hemos hecho durante estos últimos años a las becas suponen una inversión sin precedentes de nuestro capital humano, que es, sin duda alguna, el futuro del trabajo. A mi juicio, este es un proyecto de país.
La cuarta reflexión que me gustaría compartir con todos ustedes es que sin cohesión no hay desarrollo, no hay desarrollo. Sin igualdad, sin justicia social, no habrá crecimiento que sea sostenible. El crecimiento no puede significar la exclusión social, tampoco la exclusión territorial del abandono territorial, sobre todo en el del medio rural. No puede ser sinónimo de crecimiento económico. Tampoco la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, ni la devaluación salarial mientras engordan las cuentas de resultados de las grandes empresas.
Yo creo que el progreso, si algo nos ha demostrado precisamente esta pandemia, una vez más, es que el progreso debe sustentarse sobre la cohesión social y sobre la cohesión territorial; y asentarse sobre la solidaridad intergeneracional, dando oportunidades a quienes hoy no las tienen, que son la gente joven de nuestro país y también fortaleciendo la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres. De ahí que necesitemos políticas redistributivas y también políticas redistributivas, con un estado del bienestar fuerte que garantice, por ejemplo, altos estándares de equidad a la hora de abordar las dos grandes transformaciones que ya el sector privado descarta porque las da por hecho, que son la revolución digital y la transformación ecológica.
¿Por qué digo esto? Digo todo esto por la importancia de aprobar el ingreso mínimo vital que ya protege a más de 800.000 compatriotas que hasta hoy no tenían ningún tipo de prestación o pocas prestaciones, aprobar medidas que cierren la brecha de la desigualdad salarial entre hombres y mujeres. Como hemos hecho, querida vicepresidenta, durante estos meses, continuar avanzando en el salario mínimo interprofesional no es solo una cuestión de justicia social y de dignidad.
Yo creo que también comporta un indudable beneficio económico y por eso mañana mismo el Consejo de Ministros aprobará una nueva subida del salario mínimo interprofesional de 15 euros al mes para el año 2021. Y con esta subida, el Gobierno lo que hace es precisamente seguir la senda que nos hará cumplir con el objetivo que nos marcamos, que es que en el año 2023 podamos contar con el 60% de salario mínimo respecto al salario medio, que es lo que nos fija la Carta de Derechos Europeos.
La última reflexión que quisiera compartir con todos ustedes es una palabra: Europa. Pero Europa no como una abstracción, sino como una certeza, como una seguridad. La seguridad que nos da su democracia y su sistema de libertades que nos rige. La seguridad que nos da el Estado del bienestar que nos ha protegido durante esta pandemia o que está protegiendo a los ciudadanos que ven inundadas sus casas o se ven atrapados por la lava del volcán en la isla de La Palma. Y, por tanto, si queremos no solamente preservar ese sistema, sino también mejorarlo, lo que debemos hacer es avanzar en ese proceso de integración europea. Porque separados somos muy pequeños en un mundo de gigantes y juntos podremos condicionar el devenir del mundo durante los próximos años.
Por eso me van a permitir que haga un poco de patria y en este punto felicite lógicamente al candidato socialdemócrata alemán. Ayer triunfó lo que siempre reivindicó un gran pensador progresista de la Segunda República, Fernando de los Ríos: la revolución del respeto, entendiendo el respeto como la dignidad de las personas. Yo creo que España y Alemania ya estábamos muy unidas en nuestro europeísmo y ahora se abre la oportunidad de estar unidos en el color y en la orientación de nuestros gobiernos.
Y es precisamente por el que propiciamos entre todos una recuperación económica verde y justa. En fin, señoras y señores, quiero acabar esta intervención del mismo modo que la empecé; reivindicando la política útil, la que resuelve los problemas, la que se aleja de la crispación estéril. Es verdad que puede abrir telediarios, pero que no incide en el día a día de los ciudadanos y ciudadanas. La política útil que teje alianzas, que colabora, que coopera entre diferentes. La política útil que se fundamenta en el poder transformador del diálogo porque construye horizontes comunes para el progreso y la prosperidad de nuestros compatriotas.
A eso se dedica el Gobierno de España. De eso tratan estos diálogos inscritos en esa estrategia España 2050. En definitiva, pura política útil. Porque la política útil es dialogar, es compartir, es aunar esfuerzos y es construir horizontes comunes.
Muchas gracias.


(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)

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