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Comparecencia del presidente del Gobierno. Presentación del Plan de Transformación, Recuperación y Resiliencia en Extremadura

Mérida, viernes 19 de febrero de 2021

COMPARECENCIA DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ

Buenos días, querido presidente, Guillermo, querido alcalde, el de Mérida, consejeros, consejeras, presidenta del parlamento extremeño, delegada del Gobierno, líder de la oposición, presidentes y presidentas de diputaciones, representantes de los distintos grupos parlamentarios, también representantes de los trabajadores, de los sindicatos y de los empresarios, que nos acompañan en este acto. Muchísimas gracias por la hospitalidad, Guillermo. Muchísimas gracias. Es un placer para mí estar hoy aquí en Mérida y en Extremadura.

Permítanme que antes de referirme, como tenemos confianza, querido Guillermo, al asunto que hoy nos convoca, que es la presentación de los Fondos de Recuperación Europeos, haga una breve reflexión. Y además una reflexión en la que me gustaría ser meridianamente claro.

En primer lugar, la democracia española tiene una tarea pendiente que es ampliar y mejorar la protección de la libertad de expresión. Existe además un amplio consenso dentro de la sociedad española para amparar mejor la libertad de expresión en línea con la regulación que existe en otros países europeos. Y el Gobierno de España ya ha manifestado que va a mejorar la protección legal de la libertad de expresión.

En segundo lugar: en una democracia plena, y la democracia española es una democracia plena, resulta inadmisible el uso de cualquier tipo de violencia. No hay excepción a esta regla. No hay causa, ni lugar, ni situación, que pueda justificar el uso de la violencia. Ninguna, precisamente porque la violencia no es una libertad, es un ataque a las libertades de los demás. La violencia es un ataque a la democracia. Y en consecuencia, el Gobierno de España hará frente a cualquier forma de violencia y garantizará la seguridad ciudadana.

En definitiva, la democracia ampara la libertad de manifestación, la libertad de expresión, incluso la expresión de los pensamientos más infames, más absurdos; pero la democracia nunca jamás ampara la violencia. La violencia es lo contrario a la democracia. La violencia es la negación de la democracia. Y por eso, el Gobierno de España se conducirá de acuerdo con el interés de nuestra democracia, que no es sino el de mejorar la protección a la libertad de expresión y actuar con contundencia contra cualquier forma de violencia.

Dicho esto, querido presidente, me gustaría referirme a lo que nos convoca hoy. Y para ello me gustaría recordar unas palabras que muy posiblemente algunos de los aquí presentes escucharan en directo, unas palabras que muchos extremeños y extremeñas recuerdan. Y me refiero a las que pronunció María Ángeles Durán en el Teatro Romano de Mérida en 2015, querido alcalde, con motivo de la Entrega de Medallas en el Día de Extremadura.

Hay una frase de aquel discurso que quisiera hoy recuperar en esta introducción de la presentación del Fondo de Recuperación, hablando precisamente de la concepción de la riqueza y el desarrollo, dijo la profesora Durán lo siguiente: "Trabajar es cambiar el mundo para hacerlo mejor".

No es fácil resumir la trayectoria de una mujer que fue la primera en lograr una cátedra de Sociología en España, allá por el año 1982, y que todavía hoy sigue adelante con su labor investigadora vinculada, en este caso al CSIC, con más de doscientas cincuenta publicaciones a sus espaldas. Casi nada. Una figura laureada, querida, referenciada en los cinco continentes y a mi juicio inspiradora de muchas de las cosas que queremos hoy convocar en este acto.

Personalmente, les diré que creo que la esencia de María Ángeles Durán está contenida en esa frase. En la idea de que el trabajo es la fuerza que transforma el mundo, convirtiéndolo en un lugar mejor.

Vengo hoy a Extremadura, querido presidente, queridos consejeros, consejeras, querida presidenta, alcalde… vengo hoy a Extremadura, a esta tierra que quiero y que respeto como propia, querido Guillermo, construida por arados durante años, a hablar de trabajo. De la importancia de la educación, de la Formación Profesional, de la investigación, de la ciencia, que tantas buenas noticias nos está dando durante estos últimos meses como consecuencia de la pandemia y el descubrimiento de la vacuna. De la urgencia de cerrar la brecha de género. De la economía de los cuidados. De la lucha por las comarcas en riesgo de despoblamiento, de la cual el presidente de la Junta de Extremadura, cada vez que tenemos ocasión, me habla. Vengo a retomar ese mensaje esperanzador de María Ángeles Durán. Con nuevos recursos. Con una nueva mirada sobre viejos problemas, como bien antes comentaba el presidente Vara. Y con un mensaje claro, que me gustaría trasladar al conjunto de la ciudadanía extremeña, y es que el tiempo de Extremadura ha llegado, querido presidente. Y el Gobierno de España va a apoyar como nunca a esta tierra, a Extremadura.

Se cumple ya casi un año de la explosión de la peor pandemia mundial en este último siglo de la historia de la Humanidad. Una circunstancia inesperada que nos ha puesto a prueba como nunca antes, y que no ha hecho sino movilizar instrumentos e iniciativas también sin precedentes. Hemos recurrido, como bien sabe el presidente y todos los aquí presentes, a un instrumento constitucional, el artículo 116 de nuestra Constitución, el Estado de Alarma, para salvar vidas. Estamos salvando vidas.

Hemos desplegado una batería de acciones excepcionales, extraordinarias, en defensa de nuestro tejido económico y social, entre otras cosas porque precisamente esta pandemia, a quien está afectando es a sectores productivos competitivos, solventes, y que por tanto, si no fuese por el cerrojazo que tenemos que hacer para evitar la curva de contagios, ahora seguirían siendo sectores competitivos y creadores de empleo. Baste recordar algunas de esas cifras: más de 200.000 millones de euros para proteger a empresas y a 3,6 millones de trabajadores y trabajadoras en los momentos más difíciles del confinamiento, después de la eclosión de esta pandemia en el mes de marzo del año pasado, para 1.500.000 de trabajadores y trabajadoras autónomos; o la moratoria de 220.000 hogares con hipotecas, o el Ingreso Mínimo Vital, que hemos construido en un tiempo record en plena pandemia -en cuatro meses desde la puesta en marcha de la legislatura el año pasado- que alcanza ya a 160.000 hogares en los que viven más de 460.000 personas.

En consecuencia, lo que hemos hecho ha sido dar una respuesta extraordinaria, sin precedentes, y lo hemos hecho, además -yo quiero romper una lanza en favor de los sindicatos y de los empresarios- con la fuerza del diálogo. Del diálogo social, en primer lugar, hemos llegado a 7 grandes acuerdos para extender ahora los ERTEs hasta el próximo 31 de mayo. Para que se hagan ustedes una idea del esfuerzo que se está haciendo el Estado para proteger ahora mismo a en torno a 800.000 trabajadores y trabajadoras, durante estos últimos 12 meses, prácticamente, y hasta el 31 de mayo, el Estado va a gastar -y lo va a gastar bien- 40.000 millones de euros en proteger empleos.

Y también con el diálogo con Europa, la unidad europea, donde España promovió incansablemente un logro a mi juicio histórico, de la misma envergadura que pueda ser la constitución del mercado único o la entrada de España y de Portugal -de la Península Ibérica en definitiva- en la UE, o de la constitución de la moneda única, como es ese gran Plan Marshall, ese Plan de Recuperación conjunto que nos va a permitir en nuestro país tener 140.000 millones de euros durante los próximos 6 años.

Hemos consolidado también, desde el punto de vista del título octavo de nuestra Constitución, este término de la cogobernanza en el ámbito autonómico mediante la Estrategia Estatal aprobada por todas las comunidades autónomas en el Consejo Interterritorial para dar respuesta a la segunda y la tercera ola de la pandemia y también para poner en marcha la vacunación. Y sin duda los retos no han terminado, como bien antes refería Guillermo.

Pero sabemos que nos encontramos ante el principio del fin de esta situación insólita, gravísima, de esta calamidad, gracias al aporte de la ciencia y también gracias al aporte de la unidad de la acción europea.

Y esto quiero también recordarlo, porque hemos sido los europeos, los estados miembros, los que hemos actuado de manera conjunta y hemos anticipado muchos recursos para que las farmacéuticas pudieran adelantar y agilizar todos los ensayos clínicos y tener en tiempo récord -y cuando uno habla con científicos se acuerda de lo que le decían al principio de la pandemia, os habrá pasado a muchos de los que estáis aquí presentes, a mí desde luego me pasó- en un tiempo record, es decir, en menos de un año, hemos logrado una vacuna y que ahora mismo estemos ya, desde el pasado 30 de diciembre, vacunando al conjunto de la población española y también europea.

Sabemos lo que hay que hacer. Y este es un mensaje que me gustaría también trasladar. Tenemos, yo creo que claro el rumbo, y tenemos también los instrumentos para recorrerlo, porque no solamente es tener claro cuál es el horizonte que queremos para Extremadura y también para España y Europa, sino tener también los recursos para poder llevarlo a cabo.

En primer lugar, como he dicho antes, tenemos la vacuna. Hemos sido el primer país europeo -junto con Alemania- en aprobar conjuntamente con nuestras comunidades autónomas, un plan estatal de vacunación que empezamos a desplegar a finales del pasado mes de diciembre. Cincuenta días después, en España hay más de 1.600.000 personas vacunadas, de las cuales más de un 1.144.000 han recibido la pauta completa, es decir, las dos dosis.

Somos el décimo país del mundo en el proceso de vacunación, y el cuarto país de la Unión Europea en número de dosis administradas. Estamos muy por delante de otros países grandes en tamaño y, evidentemente, quienes nos superan en el espacio europeo son países que tienen una dimensión y una población mucho más reducida de la que nosotros tenemos.

Esta lucha contra la pandemia está jalonada de victorias parciales, también de batallas perdidas, algunas ganadas y otras perdidas; de avances, de retrocesos, de curvas que se doblegan, que vuelven a alzarse como un obstáculo. De hitos, en definitiva, en nuestro camino hacia la victoria total.

Pero hay una campaña que marca la senda del fin definitivo, y eso es lo que me gustaría también trasladar a la ciudadanía extremeña. Y es que la vacunación que iniciamos hace algo menos de dos meses, y dentro de la vacunación hay un hito que señala la recta final de esta carrera y es el momento en que el número de vacunados totales supere al número de contagiados acumulado.

Pronto tendremos por primera vez más vacunados que contagiados en el conjunto del país. Este yo creo que va a ser un hito muy importante en la superación de esta pandemia. Ya hay algunas comunidades autónomas donde se ha logrado este hito. Canarias, por ejemplo, lo ha logrado, y el conjunto de España estamos ya a un paso de alcanzarlo.

Superamos ya los 3 millones y medio de dosis distribuidas en las comunidades autónomas de las tres vacunas administradas hasta ahora, las conocen ustedes: la de Pfizer-Biontech, AstraZeneca/Oxford y también la de Moderna. Y esperamos que en las próximas semanas Europa apruebe el uso de la vacuna de Janssen, que por sus características -sabe que no son dos dosis, es una dosis- va a suponer a nuestro juicio, un impulso decisivo y definitivo en el calendario de vacunación en las próximas semanas.

Y porque trabajamos sin tregua para que al final del primer semestre de 2021 cerca de 20 millones de españoles estén ya vacunados, quiero trasladarles la determinación también de las comunidades autónomas en anticipar, en acelerar al máximo posible el ritmo de vacunación para que a lo largo del verano el 70% de los españoles y españolas estén ya protegidos con la vacuna. Así, de forma progresiva, ordenada, vamos a acceder a la inmunidad de grupo y a la conclusión de esta pesadilla, de esta calamidad. Esa es la meta que nos hemos fijado todos los gobiernos autonómicos y el Gobierno de España. Protegiendo siempre a los más débiles y expuestos, hasta la vacunación masiva y total. Y garantizando el acceso equitativo de la vacuna.

Y en este contexto a mí me gustaría también reconocer el trabajo que se está desarrollando por parte de las administraciones públicas autonómicas, y en este caso la extremeña. Extremadura está, querido presidente, entre las comunidades con mayor índice de administración de vacunas, con precisamente un 83% de dosis administradas sobre las más de 103.000 dosis entregadas. Un esfuerzo de las autoridades extremeñas, de sus servicios públicos, de sus profesionales sanitarios, que deseo reconocer expresamente.

Y tampoco quisiera dejar de señalar la participación de España en esta lucha mundial frente al virus. Me refiero a algo muy importante que a lo mejor está pasando desapercibido en el radar de la conversación pública, pero que a mí me llena de muchísimo orgullo. Y me refiero al papel de los laboratorios farmacéuticos como Rovi, Reig Jofre, como Biofabri, como Insud Pharma, que tienen en el proceso de envasado y fabricación de estas vacunas, y también los muy prometedores ensayos de los 12 proyectos españoles de vacunas, como los liderados por ejemplo por Mariano Esteban del CSIC o de Luis Enjuanes, cuya contribución a lograr la vacunación total puede ser decisiva en el último tramo de este año.

Dentro, por tanto, de no mucho tiempo, estoy convencido, todos hablaremos de este año, de 2021, como el año de la vacunación. Y como consecuencia, del año de la recuperación económica. Yo estoy convencido de ello, presidente. Pero para conseguirlo hay algo muy importante que no podemos olvidar, que tenemos siempre que tener en mente. Y yo sé, presidente, que tú lo tienes en mente, también el consejero de Sanidad. Y por eso me gustaría también trasladar este mensaje al conjunto de administraciones públicas y al conjunto de los ciudadanos y ciudadanas del país: no podemos bajar la guardia en ningún momento. Es verdad que estamos doblegando la curva, que la incidencia acumulada a 14 días está bajando en todas las partes de España, pero no podemos bajar la guardia en ningún momento.

El momento es el de seguir con las medidas que estamos tomando, el momento es el de seguir con la guardia bien alta. Porque el método lo conocemos bien: no se trata de avanzar rápido para luego retroceder, sino de no dejar nunca de avanzar. Y este es el planteamiento que desde el Ministerio de Sanidad y desde el Gobierno de España estamos haciendo en el Consejo Interterritorial al conjunto de comunidades autónomas.

El método lo conocemos, no hay que bajar la guardia, porque evidentemente lo que no podemos hacer es retroceder para luego avanzar. Lo que tenemos que hacer es seguir, seguir y seguir avanzando hasta definitivamente aplacar y controlar la propagación del virus.

La vacuna, sin duda alguna es el puente de la recuperación económica en 2021. Lo va a ser. Pero tras cruzar ese puente necesitamos un motor que impulse -como bien comentaba antes el presidente de la Junta- y lleve adelante esa recuperación económica. Ese motor tiene nombres y apellidos: es ese gran Plan Marshall que aprobamos el pasado mes de julio en Bruselas, ese Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. A mi juicio es el proyecto de modernización y de reconversión más ambicioso de la historia democrática de España. Tenemos ante nosotros, para que nos hagamos una idea, el reto histórico de gestionar los 140.000 millones de euros del fondo Next Generation EU, de los cuales vamos a liberar en estos primeros tres años 72.000 millones de euros en transferencias directas, bueno, más de 72.000 millones de euros, casi 80.000 millones de euros.

Y no se trata solamente de gestionar y de crecer, sino como bien comentaba antes el presidente de la Junta de Extremadura, entender cuáles son los cambios que ahora mismo van a definir la competitividad y el crecimiento económico de las sociedades y a partir de ahí abordarlo con una visión integradora de lo que representa tanto la transición ecológica como la transición digital.

Por tanto, tenemos que crecer de otra manera emprendiendo un camino sin vuelta atrás hacia la España que tiene que ser más digital, que tiene que ser más sostenible y que tiene que ser más cohesionada y justa, y sin duda alguna, feminista.

Esta es la reflexión que me gustaría hacerles: el Gobierno de España ha entendido que los dos vectores de cambio son la digitalización y la transición ecológica. Pero que esos dos vectores de cambio tenemos que hacerlos con la mayor integración posible desde el punto de vista social para que se desparramen, digamos, esas oportunidades, en el conjunto de la población española.

En segundo lugar, la cohesión territorial para que ningún territorio quede atrás de esa gran transición, de esta gran transformación y reconversión de la economía española, es más, para que aumenten su potencial de crecimiento. Y finalmente también una integración y una perspectiva de género, porque lo que estamos viendo es que son las mujeres las que, junto con los jóvenes, de nuevo, están sufriendo las consecuencias de esta crisis económica, esta crisis social derivada de la pandemia del COVID19.

Por tanto son cuatro transformaciones trazadas por Europa, que coinciden plenamente con la agenda de Gobierno, y que deben definir también la acción de las comunidades autónomas en el desarrollo del Plan.

Las cuatro transformaciones tienen lógicamente tres prioridades que son el empleo, el empleo y más empleo. Porque evidentemente necesitamos revertir la tendencia de paro que tiene nuestro país, regiones, como es también la de Extremadura, y fundamentalmente dar oportunidades a nuestra gente más joven, a la gente que está sufriendo ahora mismo en primera persona los altos niveles de desempleo que sufren las generaciones más jóvenes.

Tenemos, por tanto, dos propósitos: uno es proteger a los más débiles y en segundo lugar avanzar. Nuestra economía es fuerte y resistente, lo hemos visto durante estos meses de pandemia y evidentemente lo que tenemos que hacer es ahora incorporar recursos económicos para recuperar la economía española y modernizarla en el medio plazo. Contamos, además, y esto me gustaría decirlo, con un escenario económico complejo, pero que dibuja una tendencia al alza de nuestro crecimiento económico.

Por tanto, hay que ser prudentes, pero también tenemos que estar esperanzados en cuanto a lo que puede representar la vacunación y la recuperación económica en el año 2021.

La economía española lleva dos trimestres de recuperación, es cierto que el tercer trimestre del año fue un 16,4%, es decir, incluso superó las expectativas de muchísimos analistas, un 0,4% en el último trimestre, derivado de las restricciones que tuvimos que implementar para frenar a la segunda ola, pero gracias a ello durante el segundo semestre de 2020 se recuperaron más de 730.000 empleos.

Y las previsiones indican que este año el crecimiento económico de nuestro país va a superar al de los principales países de nuestro entorno en el área europea.

Por tanto, para impulsar esta recuperación, contamos con el Fondo de Recuperación y contamos también con el vehículo que va a materializar esos Fondos de Recuperación que son los nuevos Presupuestos Generales del Estado, aprobados el año pasado y que han empezado a andar desde principios del año. Y ¿por qué digo esto? Porque esos Presupuestos Generales del Estado nos van a permitir inyectar 27.000 millones de euros de ese Fondo de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Aún la Comisión Europea no ha emitido la deuda con la cual va a financiar ese Fondo de Recuperación, esos 140.000 millones de euros en España, pero los 700.000 millones de euros a nivel europeo. Lo que ha hecho España, en todo caso, ha sido ya prever esos recursos y tenerlos contabilizados en los Presupuestos y no esperar, en consecuencia, a que lleguen esos recursos de Europa, sino ir anticipándolos porque lo que queremos es impulsar la recuperación económica durante el año 2021. Porque no tenemos tiempo que perder.

Queremos que España sea un lugar más verde, que lideremos la transición ecológica, que lo hagamos además desde una perspectiva de justicia social y justicia territorial, como he hecho antes referencia. Aspiramos a cosas que pueden parecer muy ambiciosas, pero que son muy posibles, porque tanto Extremadura como España venimos haciendo los deberes de un tiempo a esta parte.

Aspiramos a acelerar en un 40% los objetivos cuantitativos de nuestro Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, queremos adelantar al año 2023 los objetivos intermedios que nos habíamos marcado en 2025 en el ámbito de la reducción de las emisiones de CO2.

Nuestro reto es alcanzar un sistema energético 100% renovable en 2050, con iniciativas que van a tener una traslación económica con un fuerte impacto. Van a implicar la movilización de 100.000 millones de euros en los próximos veinte años, y, además, eso va a provocar que se pueda crear empresa y empleo sólido, cualificado y de larga duración.

Y este es uno de los ámbitos en los que a mí me gustaría también subrayar que Extremadura tiene un papel destacado, como bien ha dicho antes el presidente de la Junta. Esta tierra, esta región, es ya la primera en España en cuanto a potencia fotovoltaica instalada, y esto puede parecer razonable, pero lo que no era razonable en España hasta hace muy poco tiempo es que, por ejemplo, Alemania tuviera más desarrollo de la energía fotovoltaica que España y esto creo que hay tierras, como Extremadura que claramente vieron cuál es la oportunidad que se abre con estas energías limpias.

La segunda en termosolar, donde también España tiene muchísimo que aportar, y una de las economías más bajas en carbono referentes en Europa. Esos son los objetivos que nos hemos marcado, porque no solamente es bueno para el Planeta y, en consecuencia, para quienes habitamos este Planeta, sino que también es muy bueno, es muy potente y una oportunidad de competitividad para el conjunto de las economías y de las empresas españolas.

Extremadura cuenta con el mayor parque fotovoltaico de Europa: la planta Núñez de Balboa en Usagre, propiedad de una gran compañía eléctrica, Iberdrola, empresa que además está iniciando la construcción de una planta aún más potente: la Francisco Pizarro, entre Torrecillas de la Tiesa y Aldeacentenera, que va a generar energía limpia suficiente para abastecer, nada más y nada menos que a 375.000 personas al año.

Sin duda, es un punto de partida privilegiado para Extremadura, para abordar con éxito esta revolución verde que vamos a vivir, en la que ya estamos inmersos. Por eso, yo quiero expresar que el Gobierno, en colaboración con la Junta de Extremadura, va a impulsar el protagonismo de la región con la construcción en Cáceres del Centro Nacional de Investigación en Almacenamiento Energético.

Saben ustedes que hace muy pocas semanas aprobamos la Estrategia de Almacenamiento, de las primeras en Europa que se han aprobado a nivel estatal y, en consecuencia, eso va a tener también una materialización en la construcción de este importante Centro Nacional.

Se trata de un centro, con vocación claramente internacional, en el que se va a invertir en torno a 70 millones de euros para que contribuya a resolver los retos científicos y tecnológicos que representan el hidrógeno verde y las baterías, un sector que lógicamente, está despertando muchísimo interés, como bien me recuerda el presidente Vara, en muchísimos empresarios de la región.

En segundo lugar, junto con esta aspiración de situarnos a la vanguardia de la revolución verde, lo ha dicho antes el presidente de la Junta de Extremadura, queremos una España que tiene que ser más digital. Creo que todos somos muy consciente del salto que hemos dado en digitalización en todos los órdenes de nuestra vida, no hay más que ver la evolución del valor bursátil de las grandes corporaciones tecnológicas en las distintas Bolsas del mundo.

Yo creo que España puede apostar claramente por la ciencia y por la innovación, para modernizar nuestro tejido empresarial, para garantizar la competitividad internacional de nuestras economías. En Extremadura yo creo que tenemos también ejemplos muy interesantes de esta transformación digital.

Hay empresas como Eureka 3D, una empresa joven formada por ingenieros, ingenieras, médicos y cirujanos, especializados en la impresión 3D en el sector, un sector muy importante que tiene muchísimo futuro, como es el sector de la salud. Empresas como Mobbeel, empresa que ha conseguido estar presente en 40 países gracias a la tecnología puntera en el reconocimiento biométrico. O como la sede cacereña de Gamma Solutions, beneficiaria de uno de los 8 proyectos del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, centrada en los ámbitos de la movilidad, la medicina, el turismo, la docencia y los suministros eléctricos. En definitiva, yo creo que esta tierra también tiene claros ejemplos, elocuentes ejemplos, de lo que representa esa transición digital y la potencialidad que tiene.

Hay empresas también tradicionales, como ha dicho antes Guillermo, que han encontrado en la digitalización la puerta para nuevas vías de comercialización. Está, por ejemplo, EA Group, el mayor grupo de ovino de carne en nuestro país, con presencia en Extremadura, que puso en marcha el año pasado con gran éxito la venta de productos frescos y preparados a través de internet.

Todas ellas demuestran que la digitalización es, por su transversalidad, el proceso que más va a condicionar la actividad económica de las empresas en el futuro inmediato. Un tren que no podemos perder, ni en Extremadura ni en España.

En tercer lugar, como les he dicho antes, esa triple versión de integración de estas dos transiciones, de estas dos revoluciones, la verde y la digital. Queremos una España cohesionada e inclusiva.

Fíjense, la lógica de este gran Plan Marshall que se aprobó a nivel europeo es defender nuestro mercado único, porque no podíamos salir de esta pandemia con una brecha territorial de países mucho más ricos y otros países más pobres, porque evidentemente esto lo que haría sería que nuestro mercado único, que es de los principales logros a nivel europeo, se resintiera en su funcionamiento. Bueno, eso ocurre también en España. Nosotros lo que no podemos permitirnos es que de esta pandemia salgamos con más brechas, no solamente sociales sino también territoriales.

Y en ese sentido, yo lo que querría decir es que nosotros queremos cerrar esas brechas sociales y territoriales, y queremos también cerrar brechas intergeneracionales y brechas también de género. Y me gustaría en ese sentido subrayar el compromiso del Gobierno de España con el desarrollo del medio rural.

Hay empresas, por ejemplo, Fissa como Pretty Me que son ejemplos de esfuerzo en cohesión y en justicia social aquí en Extremadura. La primera de estas empresas cuenta con un centro especial de empleo, de inserción laboral que tiene como objetivo la plena integración de las personas con discapacidad, y la segunda da empleo a mujeres víctimas de la violencia machista.

Y, en este sentido, me gustaría también subrayar, en esta perspectiva de desarrollo y de integración, la labor de ONGs, del tercer sector, como La Liga Extremeña de Educación, que trabaja sobre todo con niños, con niñas, con jóvenes que viven en núcleos rurales desfavorecidos y que ofrecen servicios en materia de educación y empleo. Dos áreas de actuación imprescindibles, a juicio del Gobierno de España, para lograr esa ansiada vertebración tanto económica como territorial, como a continuación lógicamente voy a seguir insistiendo.

Y en cuarto lugar, algo muy importante desde el punto de vista, no solamente de la justicia social en nuestro país sino también del desarrollo económico, y es la integración de género, el acabar con las brechas de género, en definitiva hacer real y efectiva la igualdad entre hombres y mujeres en nuestro país. Algo que comentaba Guillermo, la igualdad de oportunidades, pues esa igualdad de oportunidades no solamente es generacional, no solamente es territorial, sino también es de género.

Queremos multiplicar referentes como, por ejemplo, el de Ana Fernández-Sesma, viróloga y profesora de Microbiología en la Escuela de Medicina del Hospital Monte Sinaí, en Nueva York, en Estados Unidos. O el de María Escudero Escribano, directora del Grupo de Nanoelectroquimica de la Universidad de Copenhague, en una trayectoria dotada con múltiples premios.

Y además de estos cuatro ejes, a mí me gustaría también recordar que este Plan recoge diez políticas tractoras, con una distribución de fondos y prioridades muy marcadas, como antes ha comentado Guillermo, por ejemplo, el 33% de los recursos, de eso 140.000 millones de euros, van a estar destinados a todo lo que representa la transición ecológica.

Para que nos hagamos una idea de lo que representa en términos de oportunidad para nuestro país y para este territorio este Fondo de Recuperación, hay que recordar que los Fondos Estructurales representaron 8.000 millones de euros en 6 años y aquí estamos hablando de 140.000 millones de euros en 6 años.

El Plan, como saben, también viene acompañado de un Real Decreto Ley, ya convalidado en las Cortes Generales del Estado, aprobado hace escasa semanas, que supone una gran revolución administrativa para eliminar cuellos de botella, para hacer más ágil y garantizar, en consecuencia, no solamente la ejecución sino los controles necesarios de las instituciones europeas a la hora de vehicular y gestionar estos fondos. Una reforma que, yo lo he dicho a todos los presidentes y presidentas autonómicos, tiene que ir acompañada de iniciativas similares en la parte de las comunidades autónomas, para alcanzar entre todos la máxima eficacia en la gestión de estos fondos.

Tenemos no solamente, querido Guillermo, que gestionar estos 140.000 millones de euros durante los próximos 6 años, sino que también tenemos que gestionar el Marco Financiero Plurianual y todo lo que tiene que ver con la PAC, por ejemplo, tan importante, como bien antes hacía referencia el presidente, para esta tierra. Por tanto, yo creo que hay que romper una lanza en favor de las comunidades autónomas, de su capacidad de gestión.

Quiero reconocer que Extremadura, en esta cuestión también, consejera, es un buen ejemplo, porque me consta que esta misma semana la Junta ha aprobado un decreto para mejorar y agilizar la ejecución de los fondos que sin duda alguna, yo creo que va a ser un aldabonazo más para que se pueda gestionar con la máxima eficacia.

Y, por último, quisiera completar esta exposición resaltando dos principios que guían el Plan, profundamente relacionados:

El primero, tiene que ver con una meta esencial y es la creación de enormes bolsas potenciales de empleo en el corto plazo. La cuestión es crear empleo desde ya, de manera urgente, a corto plazo. Insisto, cientos de miles de puestos de trabajo, dignos, sostenibles e inclusivos. Empleos que va a suponer progreso y que nos harán avanzar hacia la España que nos merecemos.

Por tanto, en primer lugar, empleo.

Y en segundo lugar, absolutamente imbricado con el primero, tenemos que hacer una revolución educativa y formativa. Tenemos que hacerlo y es algo que estamos planteando y que estamos además proponiendo a la Comisión Europea, sin la apuesta por la educación, por la formación profesional, no se puede entender el contenido y el propósito de este plan.

Casi una quinta parte de los recursos totales del plan se concentran en el área de la educación, que en el caso de los Presupuestos Generales del Estado, reciben un 70% más que los anteriores hasta alcanzar una cifra, yo creo que inédita en la historia de nuestra democracia porque representa 4.900 millones de euros para la educación.

Recursos para impulsar, por ejemplo, el programa Educa en Digital, que va a facilitar más de 430.000 dispositivos a estudiantes en centros públicos en riesgo de desconexión digital. Lo hemos visto durante las semanas largas de confinamiento, como hubo una brecha también digital que sufrieron los jóvenes, sobre todo los que están en la educación pública. No nos podemos permitir eso.

El programa #PROA+ 40 millones de euros para que las comunidades autónomas refuercen el funcionamiento de los centros educativos del alumnado más desfavorecido. Recursos que van a garantizar la conectividad de la red universitaria mediante un plan de digitalización masivo de nuestras universidades y también para reforzar la equidad, destinando 2.000 millones de euros, en concreto 2.090 millones de euros, la mayor dotación de la historia democrática de nuestro país a una política de becas.

Esta revolución, a mí me gusta calificarlo como tal educativa, necesitaba fundamentarse en un marco legislativo apropiado. En ese sentido, el Gobierno de España considera que la LOMLOE traslada ese marco legislativo adecuado, sobre todo porque cumple un doble objetivo: En primer lugar, la transformación y modernización de nuestro sistema educativo. Y en segundo lugar, porque refuerza la educación pública hacia parámetros de modernidad, de inclusividad, de calidad, para que no haya ningún niño que se quede atrás.

Uno de los principales retos que tenemos en nuestro país, lo sabemos bien, es la alta tasa de abandono escolar, porque queremos además dar una respuesta adecuada a esos nueve de cada diez niños sin recursos que encuentran en la escuela pública una oportunidad.

Y junto con la revolución educativa, me gustaría también subrayar algo que yo llevo muy en el corazón, si me permiten esta expresión y es precisamente la revolución de la formación profesional.

Claramente, las altas tasas de desempleo juvenil que tenemos en nuestro país, querido presidente, están vinculadas con una inadecuación y, digamos, una debilidad de nuestro sistema de formación profesional.

Por tanto, tenemos que hacer de la revolución de la formación profesional una de las principales objetivos en el horizonte conjunto que tenemos las administraciones públicas.

Queremos una nueva ley de formación profesional, que se va a aprobar en los próximos meses y que va a culminar, pues las iniciativas legislativas iniciadas desde el principio de esta legislatura, porque al final el futuro de los nuevos empleos, como bien comentaba antes, el presidente de la Junta, significativamente pasan por dos acciones: primero reducir la injustificable tasa de abandono escolar que tradicionalmente ha sufrido España y que tiene mucho que ver con la debilidad del sistema de formación profesional. Y, en segundo lugar, dar una formación profesional de calidad y en vanguardia.

Simplemente les voy a dar un dato, porque hace muy pocos días en el Consejo de Estado se aprobó el informe del Real Decreto sobre las acreditaciones profesionales. En España hay buena parte de nuestra mano de obra que no tiene titulación, una titulación oficial. Durante estos últimos diez años, las comunidades autónomas, con la ayuda del Gobierno de España, han acreditado profesionalmente a 3 millones de personas. Nosotros, querido presidente, queremos en los próximos 3 años acreditar a otros 3 millones de personas, pasar de 10 años a 3 años para acreditar a 3 millones de personas. Esto es algo que queremos hacer, lógicamente, de la mano de las comunidades autónomas.

Esta nueva ley de Formación Profesional lo que va a hacer también es dinamizar el sistema. Va a crear un sistema integral de formación profesional, en el cual vamos a unificar la formación profesional del sistema educativo con la formación profesional para el empleo. Vamos a hacer ese gran logro. Vamos a crear para ello 200.000 nuevas plazas de formación profesional en los próximos 3 años, vamos a actualizar, ya lo estamos haciendo los títulos, vamos a crear otros nuevos ligados a los sectores emergentes, que están claramente vinculados con los fondos de recuperación que vamos a poner en marcha. Cuando hablamos de ciberseguridad o cuando hablamos de energías limpias, o cuando hablamos de renovación y rehabilitación urbana, o todo lo que tenga que ver, por ejemplo, con la nanotecnología.

Por tanto, educación y empleo son, digamos, el camino, el horizonte que se traza el Gobierno de España, junto con esos cuatro principios rectores a los cuales he hecho referencia al principio de mi intervención.

Trabajamos pensando en la recuperación de nuestro país, queridos amigos y amigas, en la recuperación de nuestro país. Después de una pandemia terrible, de una calamidad terrible que está asolando el mundo.

El otro día leí que en Estados Unidos llevan 11 meses sin abrir los colegios. Nosotros en España cada día que abrimos los colegios es un día ganado al virus y eso es un esfuerzo del conjunto de la comunidad educativa, pero también de las comunidades autónomas y del conjunto de la arquitectura institucional de nuestro país.

Por eso yo creo que ante el ruido estéril que en muchas ocasiones vemos y escuchamos en el debate político, tenemos que abordar los problemas reales de la ciudadanía y entender que el empleo y la educación son dos objetivos primordiales para toda familia y sobre todo para nuestros jóvenes. Y por tanto, yo creo que estamos ante la posibilidad como bien comentaba antes Guillermo, el presidente, de aprovechar una oportunidad histórica, pensando en Extremadura y pensando como bien comentaba el presidente, en España.

Pensamos, querido presidente, queridos amigos y amigas, pensamos en una región que va a recibir un volumen de recursos más o menos de 3.728 millones de euros, con una inversión real de 415 millones de euros, es decir, un 7,5% más de lo asignado en los presupuestos del año 2018 y prorrogados hasta este año. Pensamos en los casi 230.000 extremeños y extremeñas, cuyas pensiones contributivas se van a incrementar ser un 0,9% conforme al IPC y los más de 13.000 que van a ver subir las no contributivas en un 1,8%, es decir, por encima del IPC.

Pensamos en las familias extremeñas que van a coger con alivio el incremento en 600 millones de euros de la dotación de dependencia, que ha sido una de las grandes olvidadas durante estos últimos años.

Pensamos en los cuidadores, en las cuidadoras extremeños, cuya cotización a la Seguridad Social hemos recuperado por un beneficio estimado de en torno a 3,3 millones de euros, en los efectos de los 19 millones de euros para impulsar la economía de los cuidados y asentar el Estado del bienestar, también en esta tierra. Yo creo que la economía de los cuidados, después de lo que hemos visto en esta pandemia, sobre todo en las residencias de mayores, necesitan de una transformación, también presidente lo hemos hablado durante estos meses largos de pandemia.

Pensamos también en los 4.500 extremeños y extremeñas que van a disfrutar del incremento del permiso de paternidad a 16 semanas. Yo creo que este es uno de los grandes logros también del país, el empezar a cerrar brechas de género, también equiparando derechos y en consecuencia, logrando, digamos, superar obstáculos en el desarrollo profesional del 5% de la población que es femenina.

Pensamos muy especialmente en el efecto de las partidas destinadas al empleo. Como he dicho antes, a la educación, a la formación en los 53 millones de euros simplemente invertidos en becas, en los 17.000 jóvenes extremeños que encontrarán una oportunidad gracias a los 18 millones de euros que vamos a invertir en el plan de choque para el empleo juvenil, en la recuperación del Plan Integral de Empleo de Extremadura, dotado de 15 millones de euros y en los 11 millones de euros que se van a destinar a la región en el plan de choque de Formación Profesional y Empleabilidad.

Pensamos en la Extremadura Verde, en Extremadura Digital, en la Extremadura Verde y también emprendedora, que va a recibir más de 66 millones de euros para la transición ecológica procedentes del Fondo de Recuperación y Resiliencia. En los más de 16 millones de euros destinados por el Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico al saneamiento y depuración de aguas dentro del Plan Crece o las partidas en el ámbito del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que van a ascender a 753 millones de euros.

Y muy especialmente, querido Presidente, pensamos en unos presupuestos que consignan en torno a 117 millones de euros para que ADIF destine a la línea de alta velocidad Madrid-Extremadura dentro del proyecto Madrid-Lisboa. Una inversión que lógicamente simboliza como ninguna otra, no solamente la necesidad y el valor de una obra concreta de lo real, de lo tangible, sino también algo que quizás todavía es más fundamental y es la justicia y el reconocimiento para que todos los territorios de nuestro país no queden desenganchados.

Y en esto quiero ser muy claro. Se le ha prometido en muchas ocasiones a esta tierra el tren, pero los extremeños y extremeñas no viven de promesas. Soy consciente, viven de realidades como el presidente del Gobierno, lo diré con humildad quiero justicia para Extremadura. Justicia para Extremadura, repito, y me quedo aquí por respeto a los extremeños y las extremeñas.

También quiero subrayar que hay inversiones vinculadas a otras infraestructuras, como la variante de Zafra de N-432, el corredor extremeño Mérida a Puertollano, la rehabilitación del Teatro María Luisa, la ampliación y la climatización del Museo Nacional de Arte Romano, ambos en Mérida, querido alcalde, o el nuevo puente de Cabezuela del Valle.

Es decir, decenas y decenas de actuaciones con nombres y apellidos, variadas, transversales, que van a tener un impacto concreto, real, no solamente en el bienestar, sino también en las oportunidades de empleo y empresa en esta tierra.

Sabemos, queridos amigos y amigas, que los presupuestos de Extremadura están alineados con las transformaciones y las prioridades que ha manifestado tanto el Gobierno europeo como también el Gobierno de España.

Hay muchos ejemplos en ello, querido presidente. La subida, por ejemplo, del 7,7% de los presupuestos en sanidad, de un 8,3% de los presupuestos extremeños en el ámbito de la educación. Son porcentajes absolutamente históricos.

Los 46 millones de euros para ayudas al fomento del empleo autónomo o los casi 34 millones de euros para las escuelas profesionales duales. Un incremento enorme de un 78% de las partidas de transformación digital, un incremento de un 10% en políticas de I+D+i.

La subida en un 9% del fomento de las energías renovables, del 63% en el desarrollo de la movilidad sostenible… en definitiva, hay un largo etcétera de alineaciones de vuestras políticas con las políticas de Europa y con las políticas del conjunto del país.

Yo creo que Extremadura, queridos amigos y amigas, ha sido una de las primeras comunidades autónomas en presentar su propio plan de emergencia climática, el Plan Extremeño Integrado de Energía y Clima. Se ha situado a la cabeza, esto quiero subrayarlo, en cuanto a la potencia instalada en energía solar fotovoltaica. Uno de cada dos megavatios nuevos instalados en España lo hizo en esta región en Extremadura, y yo creo que este es un dato muy importante.

Y todo ello, si demuestra algo, es precisamente las capacidades que tiene Extremadura para abordar este tiempo nuevo con el mayor de los éxitos.

Yo comenzaba mi intervención -y ya con esto termino definitivamente, queridos amigos y amigas-, comenzaba mi intervención haciendo un recuerdo de las palabras de María Ángeles Durán y quisiera cerrar también a esta intervención, recuperando otra hermosa idea que formuló ella en ese discurso del año 2015.

Ella dijo: "Necesitamos confiar en nosotros mismos". Y dijo también al término de esa intervención: "Sabemos que somos buenos, pero no para ser abnegados. Lo somos para quedarnos aquí y levantar esta tierra nuestra que es Extremadura".

Yo, querido Presidente, deseo recuperar esa misma llamada a la confianza y hacerlo desde la fortaleza de los recursos que estamos desplegando, desde la nobleza de las propuestas y la contundencia de las soluciones.

Así que, queridos amigos y amigas, presidente, pueden contar con el Gobierno de España, porque como bien comentabas, Guillermo, cuando se apuesta por Extremadura se apuesta por España y eso el Gobierno de España lo tiene meridianamente claro.

Muchísimas gracias por su atención.

(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)