Está usted en:

Comparecencia del presidente del Gobierno sobre medidas frente al Covid-19

La Moncloa, sábado 28 de marzo de 2020

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno

Comparezco para dar cuenta de la marcha de la batalla que toda España, al igual que el mundo entero, está librando contra la pandemia del COVID-19. Y también para comunicar las últimas decisiones y acciones que está tomando el Gobierno de España.

En primer lugar, estos días cualquier intervención debe comenzar con un emocionado recuerdo para los familiares de las víctimas del COVID-19. El conjunto de la sociedad española comparte el dolor de la pérdida y también la impotencia del duelo abrupto que sufren hoy miles de personas en nuestro país.

Asimismo, quiero lanzar un mensaje de ánimo, de esperanza, a los ingresados en los hospitales y a quienes soportáis la enfermedad desde el aislamiento de vuestros hogares. A todos les envío fuerzas y les deseo una muy pronta recuperación.

En medio de los abrumadores partes de fallecimientos, hoy hemos recibido la noticia del alta de más de 12.285 compatriotas que se han curado. Muchos de esos pacientes sanados son también personas mayores y pertenecen a grupos de riesgo, lo que constituye un rayo de esperanza.

Como saben, la pandemia se ha propagado ya por todos los continentes. Es la mayor amenaza para la salud pública mundial desde la gripe de 1918 y está afectando de modo muy contundente, particularmente contundente, a nuestro continente, a Europa. Europa es ahora mismo el epicentro de la pandemia del COVID-19.

Y la Unión Europea, como es sabido y hay que recordarlo, tiene su origen en el propósito entonces de seis naciones de evitar la repetición de las dos guerras mundiales que durante la primera mitad del siglo XX habían estallado en el seno del continente, y que habían extendido la destrucción a todo el orbe. El propósito de evitar una tercera guerra mundial es el germen histórico de la Unión Europea. Y ha tenido éxito en ese empeño en sus casi 70 años de existencia.

Ahora Europa se enfrenta a un desafío distinto, que es librar unida una guerra contra un enemigo común que está diezmando la salud de sus ciudadanos, vivan donde vivan y amenazando no solamente el bienestar social sino también nuestro progreso económico.

La fatalidad ha dibujado un trayecto en el viaje mortal del virus que arranca en Oriente y ahora mismo está situado a Europa. Y más precisamente en países como el nuestro, como una de las primeras estaciones de tránsito, antes de hacer nuevas escalas, como estamos viendo ya, y esparcirse por todo el mundo.

Europa no ha alumbrado este virus; Europa no ha convocado ni ha atraído al virus. Tampoco lo ha hecho ningún país de Europa, como es España, tampoco ningún otro país europeo hermano. El virus ha penetrado en Europa siguiendo un viaje aleatorio. Y del mismo modo que esta catástrofe está sometiendo a examen al mundo entero, está poniendo a prueba de modo muy especial al proyecto europeo.

Es el momento de mayor dificultad desde su creación y la Unión Europea debe estar a la altura de la coyuntura de las circunstancias y no puede defraudar a sus ciudadanos. Nuestra generación tiene muy presente el recuerdo de la crisis económica del 2008, la demora y las limitaciones que tuvo la respuesta europea a esa catástrofe económica.

Esta vez Europa no puede fallar, no debe fallar, porque hasta los países y los Gobiernos más europeístas, como es el caso de España, necesitamos pruebas de compromiso real por parte de la Unión Europea. Necesitamos comprobar que Europa escucha y que Europa actúa. Necesitamos contundencia y necesitamos solidaridad.

Estas son las dos ideas que transmití a los líderes europeos en el Consejo que mantuvimos el pasado jueves. Europa, se ha dicho, es cierto, es lenta, pero es segura. Tiene mecanismos demasiado pesados de decisión porque somos muchos países miembros de la Unión, 27, después de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Pero posee también la fortaleza de ser un sistema político transnacional, el más robusto y poderoso del mundo. Así que si Europa quiere, Europa puede.

España está reclamando de la Unión decisiones valientes, contundentes.

En concreto estamos demandando en primer lugar, medidas para combatir la emergencia sanitaria, como por ejemplo garantizar la disponibilidad de recursos sanitarios de primera necesidad cuando un mercado global está siendo tan agresivo como lo estamos viendo y hace, en consecuencia, difícil acceder a ciertos suministros críticos, sobre todo estoy pensando en los pacientes de la UCIS, o también en nuestro personal sanitario, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el personal de las residencias de mayores.

Sin duda alguna, también coordinación para asegurar la repatriación de todos los ciudadanos europeos que quieren volver del extranjero; de igual modo, una ciberseguridad común que blinde al conjunto de estados miembros frente a la desestabilización que generan bulos y ciberataques en estos tiempos de zozobra, de incertidumbre y de mucha angustia social.

Algunas de estas medidas ya han sido acordadas. Y lo celebramos. Pero además Europa debe dar una respuesta económica y social unida porque esta es una catástrofe que nos afecta a todos, que no obedece a fronteras, y que por tanto, necesita de una respuesta económica social unida.

En segundo lugar, Europa debe poner en pie, si me permiten la expresión, una suerte de economía de guerra y promover la resistencia, y luego la reconstrucción y la recuperación europea. Y tiene que hacerlo cuanto antes con medidas que respalden el endeudamiento público que estamos asumiendo muchos estados miembros para poder resolver y hacer frente a esta pandemia.

Y tendrá que hacerlo después, una vez superada la emergencia sanitaria, para reconstruir las economías del continente movilizando una gran cantidad de recursos a través de un Plan que hemos llamado algunos estados miembros "un nuevo Plan Marshall", que habrá de contar con el respaldo de todas las instituciones comunitarias.

Desde luego, los españoles hemos protegido a Europa, lo hemos hecho cada vez que hemos ido a votar, cada vez que nos hemos manifestado a favor o del fortalecimiento o del debilitamiento de Europa, siempre hemos apostado por el fortalecimiento de nuestro proyecto común, y ahora le toca a Europa, a la Unión Europea, proteger al conjunto de ciudadanos europeos, a los más débiles, y singularmente también aquellos países que desgraciadamente ahora están sufriendo las mayores consecuencias de la pandemia del COVID-19 como es el caso de España.

Esto es lo que trasladé el jueves al resto de presidentes de los Estados de la Unión y lo repito públicamente ante el conjunto de los ciudadanos y ciudadanas españoles: es la hora de la Unión Europea.

Europa se la juega. Así que hagamos que la bandera azul de las 12 estrellas puede arraigue para siempre en los corazones de los europeos. Europa debe elevarse para siempre y no fortalecer discursos de aquellos que quieren lo contrario, quieren debilitarla, quieren debilitar nuestro proyecto común.

El Consejo Europeo no ha sido el único acontecimiento importante que hemos tenido esta semana. Y en todas las reuniones en las que España ha participado, sea por ejemplo los consejos europeos o también el G20 que también celebramos el pasado jueves y que agrupa a las mayores economías del mundo, todos hemos podido comprobar la dimensión mundial, global de la pandemia.

El virus, lo hemos dicho en muchas ocasiones, lo sabemos nosotros en primera persona, ni respeta fronteras ni distingue entre gobiernos de uno u otro color político. Conservadores y progresistas de todo el mundo y también en nuestro país, de distintos territorios, nos vemos, antes o después, frente a las mismas realidades y frente a las mismas carencias.

Todos tratamos de aprovisionarnos de los mismos recursos: mascarillas, guantes, respiradores, batas. Y si todos lo estamos haciendo, todos los gobiernos del mundo lo estamos haciendo, es porque ninguno teníamos en mente la magnitud del desafío que teníamos enfrente y sin duda alguna, la magnitud de la cantidad de recursos que necesitábamos para hacerle frente.

Esta pandemia ha vuelto a recordarnos cosas muy elementales. La fragilidad no solo de nuestra civilización, sino de la vida humana. Es la humanidad entera la que está siendo puesta a prueba. Lo hemos visto estos últimos días a través de los medios de comunicación. La pandemia actúa ciegamente, el virus ha conseguido dejar en tierra nuestros aviones, ha cerrado las escuelas, ha parado nuestro sistema productivo, ha colapsado nuestros hospitales, ha suspendido la normalidad de nuestras vidas.

Más de un tercio de los seres humanos, y quiero subrayar esta cifra, más de un tercio de los seres humanos, estamos en estos momentos confinados en nuestras casas para luchar contra el virus, contra el enemigo común. A fuerza de repetirlo todos habíamos olvidado algo que hoy resulta particularmente evidente y es que el mundo se enfrenta ya a amenazas globales y no tenemos mecanismos de respuesta globales a la altura de los desafíos que tenemos por delante.

Entre tanto, en España vivimos las horas más duras, lo dijimos el pasado fin de semana, esta semana iba va a ser muy dura, estamos afrontando las horas más tristes, más duras, más amargas. A medida que nos estamos acercando a la cresta de la ola, el virus nos está golpeando con una violencia despiadada.

Y cuando la batalla se hace más intensa, como es el momento actual que estamos sufriendo en nuestro país, cuando mayores son los estragos, cuando nos aproximamos a la cresta de la ola que nos golpea, no es el momento de bajar la guardia. Al contrario, es el momento de intensificar la lucha.

Yo estoy convencido, y así además lo atestiguan todos los científicos y expertos que asesoran y aconsejan al gobierno a los que estaré siempre agradecido, estoy convencido que las medidas que estamos implementando están teniendo una reducción de movilidad sobresaliente, siendo el pico más alto de reducción el fin de semana. Son los fines de semana cuando esa reducción de la movilidad es muchísimo acusada. No es que no lo sea durante los días laborables, pero durante los fines de semana esa reducción de la movilidad es muchísimo más acusada. Y gracias a las medidas ya implementadas estamos en la dirección adecuada.

Ahora bien, si somos capaces de extender esa movilidad del fin de semana durante las próximas dos semanas, precisamente ahora que estamos a la puerta de la Semana Santa, venceremos antes al virus.

Por eso quiero comunicarles que siguiendo las recomendaciones de los expertos, que nos hecho los expertos del Comité Técnico que asesora al Gobierno y tras haberlo comunicado a los agentes sociales, es decir, a los empresarios y sindicatos, hemos tomado desde el gobierno, la siguiente decisión:

Les anuncio que el Gobierno de España aprobará mañana, en un Consejo de Ministros extraordinario, una medida excepcional: todos los trabajadores de actividades no esenciales, repito todos los trabajadores de actividades no esenciales, deberán quedarse en casa en las próximas dos semanas, como hacen durante el fin de semana.

Para ello, aprobaremos un permiso retribuido recuperable, vamos a aprobar un permiso retribuido recuperable, mañana en el Consejo de Ministros extraordinario, que se aplicará a los trabajadores de todas las actividades no esenciales, de modo que no tendrán que desplazarse a sus centros del trabajo desde el lunes 30 de marzo, es decir pasado mañana, hasta el jueves 9 de abril, ambos inclusive. Del 30 de marzo al 9 de abril.

Durante los días de este permiso retribuido, los trabajadores y trabajadoras continuarán recibiendo su salario con normalidad. Y una vez que termine la actual situación de emergencia sanitaria, los trabajadores recuperarán las horas de trabajo no prestadas de manera paulatina y espaciada en el tiempo.

Esta medida reducirá, aún más, la movilidad de personas, disminuirá el riesgo de contagio y nos permitirá descongestionar, algo muy importante, que son las UCIS de nuestros hospitales.

Los agentes sociales son conscientes del enorme esfuerzo de país que todos debemos hacer ahora para combatir el virus y para reconstruirlo después económica y socialmente. Estamos todos unidos frente al virus. En el mayor ejercicio de solidaridad de nuestra historia.

Yo estoy convencido de que el diálogo social es y seguirá siendo fundamental en España. Esta medida puede ser muy efectiva en nuestra Estrategia colectiva frente al virus y la implementamos, como siempre, cuando los expertos nos lo recomiendan y cuando España está como sociedad preparada para hacerla cumplir de inmediato. Exactamente en el momento adecuado.

Espero que pronto, en los próximos días, notemos el efecto de este poderoso esfuerzo colectivo que estamos realizando como es el confinamiento desde que decretamos el estado alarma y desde que estamos en nuestros hogares. Y que eso signifique que menos personas lleguen infectadas y que lleguen a nuestros hospitales, de modo que nuestros sanitarios, con más tiempo y más recursos puedan ejercer con mayores facilidades su labor. Pero entre tanto todo lo que puedo ofrecer es sacrificio y resistencia. Sacrificio, resistencia y moral de victoria.

Cuando sobreviene una catástrofe de grandes magnitudes como las que estamos viviendo son posibles dos actitudes. Hay quienes aprovechan para vocear la gravedad de la situación que todos ya conocemos y extender el miedo y otros trabajan con abnegación. Hay quienes buscan culpables; otros trabajan por las soluciones. Hay quienes fomentan el rencor y la división y; otros trabajan por la unión y la lealtad. Hay quienes se esfuerzan por sacar algún provecho o ventaja; otros se desviven por ayudar.

Para mi uno descubrimientos maravillosos que nos depara esta catástrofe es que la inmensa mayoría de los españoles y españolas han optado por el trabajo, por las soluciones, por la unión, por la ayuda y por la solidaridad. Que la inmensa mayoría de nuestros compatriotas de todas las latitudes, edades y profesiones están cumpliendo con su misión. Y además de la manera ejemplar en que lo hace me parece que dice mucho, mucho de la grandeza de nuestro país

Cumplen con su misión los niños pequeños, que soportan un encierro que es tan necesario como forzado. Lo están haciendo nuestros escolares, que deben asumir la responsabilidad de estudiar y hacer sus deberes en sus casas.

Lo están haciendo nuestros maestros, que se esfuerzan para que sus alumnos continúen formándose en estas circunstancias tan complejas como estamos viviendo. Lo están haciendo nuestros jóvenes, que se aíslan para protegerse, pero sobre todo para proteger a sus seres queridos los mayores. Están cumpliendo con su misión, ¡y de qué manera! nuestros sanitarios, y están dando la talla en profesionalidad, pero también en humanidad y muchísimos servidores públicos, lo están haciendo los militares, los policías, rindo un tributo a los guardias civiles fallecidos en las últimas horas Lo están haciendo nuestros agricultores, nuestros limpiadores.

En definitiva, los responsables públicos debemos tomar humildemente ejemplo de todos ellos y cumplir nuestra misión. Dejarnos guiar por los expertos y solo por ellos, dar la cara ante los ciudadanos y trabajar hasta lo humanamente posible, como estamos haciendo, para combatir el único enemigo que nos amenaza en esta guerra: el virus y sus estragos sanitarios, económicos y sociales.

En estos días cada uno, en Europa y en España, en el trabajo o en el hogar, ha de elegir entre el cinismo y el compromiso, entre el egoísmo y la generosidad, entre el derrotismo y la moral de victoria.

Un día más es un día menos. Un día más para ayudar a vencer una guerra contra un enemigo criminal que arrebata vidas, como estamos viendo, que siembra devastación económica y también desolación humana. Un día menos para volver a abrazarnos y para disfrutar del gran país que somos.

Son días muy duros, días muy tristes, muy amargos. Pero son los días decisivos. Porque serán los días que tendremos para medirnos. Y luego ya, toda una vida para recordar que, en tiempos difíciles, resistiendo, unidos, España dio la talla.

P. Son numerosas las preguntas que tenemos a raíz, sobre todo, de la intervención que acaba de realizar en la que ha hablado de un permiso retribuido. La Cadena Ser le pregunta, en cualquier caso, qué nuevas medidas de contención de la pandemia está estudiando el Gobierno.

Presidente.- Yo creo que hemos anunciado hoy una medida particularmente contundente. En muchas ocasiones hemos visto en los medios de comunicación distintos analistas, también responsables políticos, que estaban pidiendo al Gobierno de España un confinamiento total. En realidad tenemos que decidir entre cerrar la actividad económica, la que no es esencial, definitivamente y totalmente, o abrir nuevos espacios que de manera inteligente permitan no cerrar la actividad económica pero podamos reducir esos grados que todavía son necesarios para vencer definitivamente y de manera mucho más rápida al virus. En esta prórroga del estado de alarma, que son 15 días que empiezan a contar a partir del día de hoy, tenemos casi siete días de Semana Santa. Por eso, la idea que hemos propuesto, la iniciativa que vamos a aprobar mañana en el Consejo de Ministros Extraordinario, es precisamente esa, es anticipar esas jornadas festivas para que, de alguna manera, en lugar de cerrar la actividad económica de servicios no esenciales, aquellos trabajadores y trabajadoras que trabajen y tengan labor en esos servicios no esenciales, puedan beneficiarse de un permiso retribuido recuperable. Insisto, para esas actividades no esenciales. Y lo hacemos precisamente ahora, y no antes, porque es ahora cuando estamos a las puertas de la Semana Santa y es ahora, en consecuencia, cuando podemos lograr rebajar de manera significativa esa movilidad para, en primer lugar, cortar, de manera aún más agresiva esas infecciones entre los compatriotas y, en segundo lugar, evitar también una progresión intensa del número de hospitalizados, que empieza a bajar, pero, insisto, sigue siendo elevada y, en consecuencia, aliviar la presión de las UCI que es, sin duda, el primer campo de batalla que tenemos en la lucha contra el virus.

La idea es esa, que por ejemplo un trabajador que trabaja en una obra, que se estamos viendo en algunos lugares de nuestro país, pues a partir del 30 de marzo no va a trabajar, podrá tener derecho a ese permiso retribuido recuperable. Pero en cambio un enfermero, que es un servicio esencial, sin duda alguna en la batalla contra el virus, pues lógicamente, desde el 30 de marzo, como ha venido trabajando hasta ahora, lo seguirá haciendo hasta que venzamos al virus.

P.- Todos los medios le preguntan ahora mismo y le piden que concrete. Colpisa, por ejemplo, ¿qué actividades se considerarán esenciales y qué sectores seguirán funcionando?

Presidente.- Insisto, las actividades son las mismas, las que están en el decreto. Las medidas afectan a aquellos servicios, a aquellas actividades que no son calificadas en el decreto de alarma que aprobamos hace quince días como no esenciales. Las esenciales seguirán funcionando, lógicamente, como hasta ahora. Pero, evidentemente, estamos a las puertas de una Semana Santa y el objetivo que tenemos es ese, es rebajar la movilidad a los niveles de movilidad que tenemos durante los fines de semana. Yo lo he dicho en muchas ocasiones a lo largo de mis comparecencias: el grado de cumplimiento de los españoles de estas medidas tan duras está siendo absolutamente ejemplar, extraordinariamente ejemplar. Para que se hagan una idea, en muchos de los datos que han dado los responsables de la Comisión Técnica, en este caso los responsables del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana o también del Ministerio del Interior, claramente lo han dicho, hay un bajón impresionante de la movilidad de los ciudadanos y las ciudadanas. Pero necesitamos dar un pequeño paso más. Y ese pequeño paso más lo podemos dar o bien cerrando definitivamente todas las actividades o bien aprovechando el marco de la Semana Santa para poder extender esos días festivos y, en consecuencia, otorgar un derecho a los trabajadores y trabajadoras que les permita, en consecuencia, tener ese permiso retribuido recuperable. ¿Qué significa? Que cuando pase todo este estado de alarma, esta emergencia de salud pública que desgraciadamente estamos sufriendo, los trabajadores, y preferiblemente en el marco de la negociación colectiva, podrán conveniar con los empresarios y empresarias el poder trabajar media hora, una hora al día, hasta el próximo 31 de diciembre, una hora más, poder recuperar esas horas que estos días no van a poder realizar. En realidad estamos hablando de ocho días, desde el 30 de marzo hasta el 9 de abril, pero tenemos que contar con esa semana desde el 9 de abril que es Semana Santa. Por tanto, estamos hablando de ocho días de permiso retribuido recuperable. Y yo creo que es un ejemplo de solidaridad. Recuerden que hace unos días, en la primera comparecencia cuando estuvimos presentando el decreto del estado de alarma, apelé a esa cadena de solidaridad. Y dijimos, además, que el Estado, que las Administraciones Públicas, sin duda alguna tenemos un papel de liderazgo que ejercer, y lo estamos haciendo significativamente porque tenemos los datos de la ciencia, el asesoramiento de los expertos que nos permite alumbrar medidas ante un adversario, ante un enemigo desconocido, como es el virus.

Por tanto, creo que esta es una medida muy positiva, muy necesaria, alternativa al cierre total de la actividad económica que desgraciadamente traería muchísima destrucción de nuestro tejido productivo y, efectivamente, lo hacemos en un momento en el que, uno, nos lo han dicho los expertos que puede ser una medida que ayude a ese objetivo común de frenar la pandemia de manera mucho más intensa en estas dos semanas que quedan de estado de alarma; en segundo lugar, porque creemos que la sociedad está preparada para asumirla y ejercerla en primera persona. En muchas ocasiones hemos visto, no en nuestro país, pero sí en la experiencia acumulada que ya estamos viendo en otros gobiernos, que se plantean medidas que luego no se pueden ejercer, o que tienen dificultades los ciudadanos para poder ejecutarlas. Bueno, yo creo que también en el momento actual, los ciudadanos están preparados para asumir en primera personas este tipo de medidas tan contundentes, tan duras durante las próximas dos semanas. Por tanto, asesoramiento de los expertos, momento en el que la sociedad española está preparada para poder dar un paso más en ese reto común de reducir aún más la movilidad de los ciudadanos y, en tercer lugar, aprovechar que estamos a las puertas de la Semana Santa, que no vamos a poder disfrutar como quisiéramos, como estamos acostumbrados, pero que en todo caso puede garantizar eso, el que podamos reducir los niveles de movilidad a los niveles de movilidad que tenemos durante los fines de semana. Si logramos los niveles de movilidad que tenemos durante los fines de semana, que tampoco es que sea una gran diferencia respecto a los días laborables, pero es una diferencia lo suficientemente significativa para poder, entre todos, lograr esa reducción de la movilidad y, en consecuencia, frenar aún más de manera más acusada la transmisión de la pandemia, creo que estaremos haciendo un esfuerzo de solidaridad conjunta instituciones públicas, empresas y trabajadores y trabajadoras, en definitiva, el conjunto de la ciudadanía española, para vencer a nuestro enemigo común.

P.- Presidente, muchos medios preguntaban por las actividades que se consideraban esenciales y muchos medios se agolpan al preguntar -lo formulo por ejemplo a través de la Cadena CUATRO- si considera que los medios de comunicación son un actividad esencial.

Presidente.- Yo creo que los medios de comunicación… Por cierto, no me cansaré nunca de repetirlo porque me parece que los medios de comunicación están haciendo una labor extraordinariamente importante de pedagogía, de asesoramiento también, a aquellos colectivos más vulnerables a esta enfermedad. Sin duda alguna, a mi juicio, creo que los medios de comunicación son un servicio esencial.

P.- La Cadena Cope le pregunta: Presidente, se plantea un cambio de estrategia y un endurecimiento de medidas a adoptar para hacer frente al coronavirus.

Presidente.- Creo que he respondido a los colegas de la Cadena Cope con anteriores preguntas que han formulado otros medios de comunicación como la Cadena Ser o como Cuatro. Recordar que las medidas que está tomando el Gobierno de España son de una extraordinaria crudeza. Yo soy muy consciente de que los españoles y españolas, que estamos acostumbrados y, sobre todo en estos momentos que estamos a las puertas de la Semana Santa, estamos acostumbrados a vivir de otra manera, a estar en la calle, a estar en contacto con nuestros familiares, con nuestros seres queridos, a abrazarnos… En definitiva, a tener un tipo de comportamiento social, de conducta social, muy distinta al que nos vemos obligados a tener ahora mismo en nuestras casas, hasta incluso en nuestras diminutas casas, que imagino que les que les estará pasando a millones de españoles y españolas, a guardar las distancias por miedo a ser infectados o a infectar, en definitiva, a controlar la pandemia.

Yo lo he dicho en muchas ocasiones: no es el miedo, es el coraje lo que nos hace quedarnos en casa para vencer a esta pandemia. Y por tanto estas medidas son de una extraordinaria dureza. Yo pienso en los niños, que lo he dicho antes: se quedan en casa, y es obligado que se queden en casa porque son también personas que pueden ser susceptibles de transmitir ese virus a otras personas y otros colectivos más vulnerables a este tipo de enfermedad.

Por tanto, entiendo lógicamente la dureza de las decisiones. Quiero que sepan todos los ciudadanos que soy muy consciente del sacrificio que estamos haciendo todos, que están haciendo en primera persona el conjunto de los ciudadanos, y que lo que esperamos es que esta nueva decisión para estas dos semanas que quedan de la prórroga del estado de alarma para luchar contra la pandemia nos permitan reducir de manera mucho más acusada el número de infectados.

Fíjese, lo han dicho también en muchas ocasiones desde la Comisión Técnica: el que se eleve el número de infectados puede ser por muchas cosas. Puede ser también porque España, afortunadamente, está aumentando el número de test. Estamos haciendo del orden de 15.000 a 20.000 test diarios, como he dicho en alguna otra comparecencia. Bien. Lo más importante ahora es ralentizar el número de hospitalizados y, en segundo lugar y fundamentalmente, ralentizar el incremento del número de conciudadanos que están en las UCI. Las UCI, desgraciadamente, en determinados territorios, y en particular estoy pensando en la Comunidad de Madrid que es ahora mismo el lugar donde tenemos que volcar todos nuestros recursos, todas nuestras energías porque es la Comunidad que más está sufriendo la pandemia, pues lógicamente tiene un nivel de camas en las UCI que empieza ya a estar con muchísima presión, con muchísima intensidad. En consecuencia, ¿qué es lo que tenemos que hacer como ha dicho el doctor Simón y como ha dicho el CAES en las distintas comparecencias? Pues de aquí a dos semanas tenemos que tomar alguna medida que permita reducir aún más, si cabe, el número de contagios para que evidentemente la presión que haya en las UCI sea la menor posible.

Este es el objetivo fundamental que explica y argumenta el porqué de la decisión que hemos tomado hoy de plantear este derecho a los trabajadores de un permiso retribuido recuperable para las próximas dos semanas. Insisto: para los servicios no esenciales y desde el 30 de marzo y hasta el 9 de abril. En realidad, son formalmente dos semanas, pero desde el punto de vista de los días laborables estamos hablando de ocho días porque estamos a las puertas de la Semana Santa.

P.- Radio Euskadi. ¿Teme el Gobierno que España siga la senda italiana donde siguen subiendo los infectados a pesar de llevar 3 semanas de confinamiento? ¿En qué escenario prevé el Gobierno decretar el cierre de industrias no esenciales?

Presidente.- Yo creo que he respondido a la segunda pregunta a Radio Euskadi. Y respecto a la primera pregunta nosotros, desde luego, no nos comparamos con nadie, al contrario, nos solidarizamos con todos los países europeos que están sufriendo esta pandemia de manera tan grave, tan acusada como la está sufriendo Italia, como la está sufriendo España, como la están sufriendo otros países en el mundo y, también, en Europa con lo cuál desde ese punto de vista, insisto, no nos comparamos, al contrario, nos solidarizamos con países como Italia que están sufriendo, desgraciadamente, con el mismo desgarro que nosotros la pandemia del Covid 19.

P.- Le pregunto dos preguntas encadenadas que tienen el mismo sentido. La Vanguardia pregunta: ¿hasta dónde está dispuesto a mantener el pulso con Alemania, Holanda y otros países europeos en la pugna sobre los costes de esta crisis? ¿Cuenta con el apoyo de Emanuel Macron?

Y, en la misma línea, la Agencia Económica le pregunta: Emanuel Macron y Giuseppe Conte, ambos dieron entrevistas publicadas hoy en las cuales demandan una clara respuesta unificada de Europa frente a la crisis en lo que parece un claro mensaje a Alemania, a los Países Bajos y otras naciones. ¿Cuál es su posición sobre este tema? ¿Está España alineada con Italia y Francia en esta cuestión?

Presidente.- Nosotros hasta incluso antes de la desgracia de la pandemia del Covid 19 que está azotando al conjunto del continente europeo hemos defendido siempre una mayor integración desde el punto de vista económico. No entendemos que una zona, como la zona euro donde todos compartimos la misma moneda no compartamos instrumentos de respuesta fiscal, además, de respuesta monetaria ante crisis.

Claro, lo que nos ha dicho siempre la teoría económica es que, a lo mejor, en una zona euro como es a la que nosotros ahora mismo pertenecemos, puede haber países que crezcan y otros países que, en cambio, decrezcan. Esto es lo que vimos, por ejemplo, durante la crisis de 2008. Vimos a países que, aun sufriendo las consecuencias de la crisis económica no fue de manera tan dura, tan dramática como ocurrió, por ejemplo, en los países del Sur de Europa, ya sea España, Portugal, Italia y otros tantos países de Europa.

Por tanto, es lo que dicen los economistas, una crisis asimétrica, países que no sufren esas consecuencias económicas con tanta contundencia como otros. De eso, acuérdense que muchísimos jóvenes españoles durante esa crisis, ¿qué hicieron? Emigrar a Alemania -por poner el caso de ese país-porque allí había más ofertas de trabajo que lo que, desgraciadamente, en España sufrimos que fueron unas tasas de desempleo inaceptable.

¿Cuál es la diferencia? Que es que ahora mismo no estamos ante crisis que afectan a unos países y a otros no. Esta es una crisis que afecta a todos los países y que, por tanto no es asimétrica, es simétrica, nos afecta a todos los países, no obedece a fronteras, no hace distingos entre políticas económicas pasadas que hicieron unos u otros países y la respuesta no puede ser solamente nacional en consecuencia. Tiene que ser una respuesta europea, tiene que ser una respuesta donde todos rememos a una, seamos holandeses, seamos portugueses, seamos italianos, seamos alemanes, seamos…. En definitiva, tiene que ser una respuesta europea porque fallecimientos, desgraciadamente, está habiendo y habrá muchos más en Europa y, por tanto, o damos una respuesta europea con todos los recursos, movilizando todos los recursos o, ¿qué pensará la ciudadanía? Que en el momento más crítico que ha vivido la Unión Europea desde su fundación, que en el momento más crítico que ha vivido el continente europeo desde la Segunda Guerra Mundial, como dijo Merkel, no vamos a poner todos los recursos necesarios para proteger la salud de nuestros ciudadanos y para proteger el futuro social y económico de nuestras empresas y de nuestros trabajadores y trabajadoras.

Desde luego, el Gobierno de España lo tiene claro. Yo lo dije en muchas comparecencias. Nosotros no vamos a dejar a nadie atrás, por eso, estamos aprobando las medidas económicas y sociales que estamos aprobando, pero necesitamos ir más allá y necesitamos tener una respuesta europea que sea un Plan Marshall, un plan de reconstrucción europeo para volver a recobrar el vigor y el brío económico y de crecimiento que teníamos hasta que esta pandemia apareció en nuestras vidas, sin duda alguna.

Que ese Plan Marshall tiene que estar vinculado a cuestiones que tienen que ver con la digitalización, que se ha demostrado esencial para momentos como este, por ejemplo, para la educación de nuestros hijos o para el teletrabajo y, en consecuencia, digamos, impedir una ralentización mayor del crecimiento económico que tiene que ver con el crecimiento de nuestro Estado de bienestar, la salud pública, por ejemplo, para hacer frente a potenciales futuras pandemias que puedan venir, esperemos dentro de muchos años, que tiene que ver también con movilizar recursos económicos para eso que hemos hablado de la adaptación y la mitigación del cambio climático, sin duda alguna, tiene que ver con todo eso.

Pero, también, hay algo que me gustaría plantear a los españoles y que es lo que he defendido yo en los consejos europeos, pero no ahora sino, también, desde que tengo el honor de ser presidente del Gobierno. En una crisis como esta las economías, española, las economías, en definitiva, de los Estados miembros no podemos salir con un mayor endeudamiento, no podemos salir. Y, en consecuencia, tenemos que mutualizar esa deuda por parte de las instituciones comunitarias.

Yo lo he dicho públicamente, agradezco el compromiso del Banco Central Europeo pero necesitamos crear nuevos instrumentos, emitir, a mí no me gusta el término bonos coronavirus, creo que h ay que llamarlos Bonos de reconstrucción, bonos de reconstrucción para que, efectivamente, ese sobresfuerzo que estamos haciendo todos y cada uno de los países para hacer frente, precisamente, a esa emergencia sanitaria, a esas consecuencias sociales y económicas que estamos ahora mismo padeciendo tengan el abrigo, el amparo, la solidaridad del conjunto de Europa.

Desde luego, me parece que este virus, desgraciadamente, nos está azotando a todas las economías europeas y, en consecuencia, solamente la respuesta europea se puede dar para resolver de manera eficaz y pronta esta situación y, desde luego, quiero recordar porque así, además, digamos, finalizo la respuesta a esta pregunta, la semana pasada, antes de la celebración del Consejo Europeo el pasado jueves, fuimos ocho países miembros de la zona euro, entre los que se encontraban no solamente España sino, también, Portugal, Italia, Francia, pero también países del centro y del norte de Europa que dijimos a las instituciones comunitarias: "oigan, tenemos que movilizar recursos, tenemos que dar una respuesta a una crisis que, desgraciadamente, es común, que nos afecta al conjunto de países de la Unión Europea.

Porque, además, ahora estamos viendo qué es lo que está ocurriendo en otros continentes. Cuando llegue la pandemia a esos continentes, Europa tendrá también que dar una respuesta solidaria a esos continentes. Estoy pensando en África, por ejemplo, o estoy pensando en países que son de los que nos sentimos muy próximos y son hermanos, como son, es la comunidad latinoamericana. Cuando llegue ese momento tendremos que dar, también, común de solidaridad. Pero para que lleguemos a ese punto lo primero que tenemos que hacer, ante todo, es darnos a nosotros mismos, también, una respuesta solidaria como europeos.

P.- Agencia Bloomberg Emmanuel Macron y Giusseppe Conte ambos dijeron en entrevistas públicas que demandan una clara respuesta unificada de Europa contra la crisis en lo que parece un claro mensaje a Alemania, los Países Bajos y otras naciones. ¿Cuál es su posición en este tema?¿Está España alineada con Italia y Francia en esta cuestión

Presidente.- Bueno, nosotros hasta incluso antes de la desgracia de la pandemia del COVID19 que está afectando al conjunto del continente europeo hemos defendido siempre una mayor intervención desde el punto de vista económico. No entendemos que una zona como la zona euro, en la que todos compartimos la misma moneda, pues no compartamos instrumentos de respuesta fiscal además de respuesta monetaria ante crisis. Lo que nos ha dicho siempre la teoría económica es que a lo mejor en una zona euro como la que nosotros ahora mismo pertenecemos puede haber países que crezcan y otros países que en cambio decrezcan. Esto es lo que vimos por ejemplo durante la crisis de 2008. Vimos a países que aun sufriendo las consecuencias de la crisis económica pues no fue de manera tan dura y tan dramática como ocurrió por ejemplo en los países del sur de Europa, ya sea España, Portugal, Italia y otros tantos países de Europa. Por tanto, lo que dicen los economistas, una crisis asimétrica. Países que no sufren esas consecuencias económicas con tanta contundencia como otros. De hecho acuérdense que muchísimos jóvenes durante esa crisis qué hicieron, emigran a Alemania, por poner un ejemplo porque allí había más ofertas de trabajo que lo que desgraciadamente en España sufrimos que fueron unas tasas de desempleo inaceptables. ¿Cuál es la diferencia? Ahora no estamos ante crisis que afectan a unos países y a otros no. Es una crisis que afecta a todos los países y que por tanto no es asimétrica, es simétrica. No afecta a todos los países. No obedece a fronteras, no hace distingos entre políticas económicas pasadas que hicieron unos u otros países. Y la respuesta no puede ser sólo nacional en consecuencia. Tiene que ser una respuesta europea. Tiene que ser una respuesta donde todos rememos a una. Seamos los holandeses, seamos españoles, seamos portugueses, seamos italianos, seamos alemanes,... seamos... en definitiva, tiene que ser una respuesta europea porque fallecimientos desgraciadamente habrá muchos más en Europa. Y por tanto, o damos una respuesta europea con todos los recursos, movilizando todos los recursos, o qué pensaría la ciudadanía, que en el momento más crítico que ha vivido la UE desde su fundación, que en el momento más crítico que ha vivido el continente europeo desde la Segunda Guerra Mundial, como dijo Merkel no vamos a poner todos los recursos necesarios para proteger la salud de nuestros ciudadanos y para proteger el futuro social y económico de nuestras empresas y de nuestros trabajadores y trabajadoras? Desde luego, el Gobierno de España lo tiene claro, meridianamente claro. Yo lo dije en muchas comparecencias. Nosotros no vamos a dejar nadie atrás. Por eso estamos aprobando las medidas económicas y sociales que estamos aprobando. Pero necesitamos ir más allá. Y necesitamos tener una respuesta europea. ¿Qué sea un Plan Marshall, un plan de reconstrucción europea para volver a recobrar el vigor y el brío económico de crecimiento que teníamos hasta que esta pandemia apareció en nuestras vidas? Sin duda alguna. ¿Qué ese Plan Marshall tiene que estar vinculado a cuestiones que tienen que ver con la digitalización que se ha demostrado es esencial para momentos como éste, por ejemplo para la educación de nuestros hijos o para el teletrabajo, y con frecuencia digamos impedir una ralentización mayor del crecimiento económico que tiene que ver con el fortalecimiento de nuestro estado de bienestar, la salud pública por ejemplo para hacer frente a potenciales y futuras pandemias que puedan venir, esperemos dentro de muchos años; que tiene que ver también con movilizar recursos económicos para eso que hemos hablado de la adaptación al cambio climático? Sin duda alguna tiene que ver con todo eso. Pero también hay algo que me gustaría plantear a los españoles y que es lo que he defendido yo en los Consejos Europeos. En una crisis como esta las economías española... las economías de los estados miembros no podemos salir con un mayor endeudamiento. No podemos salir. Y en consecuencia tenemos que mutualizar esa deuda por parte de las instituciones comunitarias. Yo lo he dicho públicamente, agradezco el compromiso del BCE pero necesitamos crear nuevos instrumentos, emitir.. A mí no me gusta el término bonos coronavirus, creo que hay que llamarlos bonos de reconstrucción para que, efectivamente, ese sobre esfuerzo que estamos haciendo todos y cada uno de los países para hacer frente precisamente a esa emergencia sanitaria, a esas consecuencias sociales y económicas que estamos ahora mismo padeciendo, tengan del abrigo, el amparo, la solidaridad del conjunto de Europa. Desde luego me parece que este virus, desgraciadamente está azotando a todas las economías europeas y, en consecuencia, solamente la respuesta europea se puede dar para responder de manera eficaz y pronta a esta situación. Y, desde luego, quiero recordar que la semana pasada, antes de la celebración del Consejo Europeo el pasado jueves, fuimos ocho países miembros de la zona euro entre los que se encontraba no sólo España, también Portugal, Italia, Francia, pero también países del centro y el norte de Europa que dijimos a las instituciones comunitarias oigan, tenemos que movilizar recursos, tenemos que dar una respuesta común a una crisis que desgraciadamente es común, que nos afecta al conjunto de países de la UE. Porque, además, ahora estamos viendo qué es lo que está ocurriendo en otros continentes. Cuando llegue la pandemia a esos continentes Europa tendrá también que dar una respuesta solidaria a esos continentes. Estoy pensando en África, por ejemplo, o estoy pensando en países que son, de los que nos sentimos muy próximos, que somos hermanos, como es la comunidad latinoamericana. Cuando llegue ese momento tendremos que dar también una respuesta común de solidaridad. Pero para que lleguemos a ese punto lo primero que tenemos que hacer ante todo es darnos a nosotros mismos también una respuesta solidaria como europeos.

P.- La televisión pública holandesa, NOS TV, le pregunta cómo valora la postura de Holanda en contra de España durante la cumbre europea que se celebró este jueves y si España va a utilizar el fondo de rescate.

Presidente.- Respecto a la segunda creo que lo he respondido en la anterior. Nosotros estamos hablando de crear instrumentos de metalización de la deuda para que podamos hacer frente entre todos a esta crisis que es común al conjunto de la UE con independencia de que se haya crecido un 1,6% que crecíamos nosotros, o economías que tenían previsto crecer por debajo del 1% en nuestro continente. Por tanto, creo que la segunda pregunta está respondida con la primera. Creo que nosotros estamos en eso, no estamos en otra cosa, estamos en este tipo de formulaciones, en crear un gran Plan Marshall de recuperación en las líneas que antes hemos comentado, educación digitalización, de cambio climático, y en esos instrumentos que nos permitan dar una respuesta común sin necesitad que los países se tengan que endeudar. En consecuencia dar una respuesta única a un desafío común al conjunto de la UE como es el virus COVID 19. Y respecto a la primera pregunta, tengo una extraordinaria relación con el primer ministro holandés y en fin, espero que entre todos podamos encontrar una solución que satisfaga al conjunto de la UE. Porque, insisto, el COVID 19 no atiende a fronteras. Va a afectar a todo el continente. Y lo va a afectar de manera muy dura, como lo está haciendo ya en determinados países. Y por tanto, esa solidaridad tendremos que hacerla no solamente con aquellos compatriotas españoles e italianos, franceses, que ahora mismo están viendo cómo efectivamente está afectando de manera contundente nuestros países, sino a otros países que desgraciadamente también van a sufrir las consecuencias de esta pandemia global.

P.- Canal Sur le pregunta: Tras los problemas de suministro del material sanitario, ¿considera un error crear el mando único en el Ministerio? ¿Se plantea otras fórmulas de gestión? Y, por otra parte, ¿cree que las medidas para encarecer el despido adoptadas realmente frenarán el incremento del paro?

Presidente.- Vamos a ver yo creo que en relación con la primera pregunta y la podríamos vincular también con la Unión Europea con la respuesta económica y social que hemos dicho antes. Hace muy pocos días la opinión pública española tuvo la ocasión de poder escuchar a la presidenta de la Comisión Europea, a la alemana Van der Leyen, hablar de que una de las cosas que se había hecho era centralizar compra de material sanitario por parte de la Unión Europea. Para que se hagan una idea, la Unión Europea representa un mercado de más de 500 millones de seres humanos Mercado interior Esa es nuestra gran potencia nuestra gran nuestro gran valor y peso específico en el orden mundial.

Es decir cuanto más grandes seamos más capacidad tendremos de poder hacer prevalecer en un mercado que ahora mismo está ahora sufriendo una agresividad enorme por parte de todos los países de proveerse de EPIS, de PCR, de toda esta, digamos, estos acrónimos que -desgraciadamente-- nos hemos tenido que hacer familiarizar, pues tendremos muchísima más capacidad de negociación y también de autoabastecimiento redirigiendo muchas de nuestra industria a la producción masiva y pronta de este tipo de material que vamos a necesitar para defendernos en el presente y en el futuro ante el Covid 19 hasta que encontremos esos medicamentos que nos permitan paliar o extirpar de nuestra de nuestros cuerpos el Colvid 19.

Por tanto, esa misma lógica también es para España. Somos más fuertes como uno que como 17 y nosotros lo que hemos hecho ha sido respetar el que. Lógicamente. las comunidades autónomas tengan la capacidad de poder comprar pero en un mercado tan agresivo. sin duda alguna, el que el Gobierno de España -como lo estamos haciendo desde el pasado 14 de marzo-- pueda liderar esas compras como lo estamos haciendo pues, afortunadamente, creo que nos puede dar una mayor agilidad una respuesta mucho más pronta a unas necesidades tan urgentes como las que estamos teniendo ahora mismo en los hospitales, en los centros de mayores y sin duda alguna también por parte de los servidores públicos que garantizan también el cumplimiento de estas normas tan estrictas.

Yo quiero recordar algunos datos porque me parecen bastante elocuentes respecto a la posición que está manteniendo el Gobierno de España y que refrendan precisamente esta posición que tiene el Gobierno de España, y que no es la de suplantar a nadie sino ser más eficaces complementar y ser más eficaces.

El Ministerio de Sanidad ha comprado China material sanitario por valor de 628 millones de euros desde hace dos semanas, desde el decreto de alarma que incluyen la compra de 659 millones de mascarillas, 659 millones de mascarillas para que se hagan una idea España tenemos una población de 47 millones de personas, 659 millones de mascarillas, y más de 30 millones para profesionales. Más de 17,2 millones de material sanitario se han repartido ya entre las comunidades autónomas desde el desde el 10 de marzo, desde el 10 de marzo. Y ahí hay mascarillas 8 millones, equipamiento profesional sanitario, siempre insuficiente.

Y, créanme, lo digo a todos los profesionales sanitarios, estamos haciendo lo indecible por lograr muchas más, más de 460 000 guantes Más de 8 millones 700.000, la solución hidroalcohólica casi 56.000.

En definitiva, lo que quiero decir es que juntos somos más fuertes. Nosotros con el Estado de alarma no pretendemos usurpar las funciones de nadie, al contrario este es un Gobierno muy respetuoso con nuestro Estado autonómico, con nuestro Estado social y democrático de Derecho. Y hemos tenido que tomar las riendas de esta crisis cuando los expertos nos han dicho que los territorios por sí solos no podían responder a la gravedad de la pandemia. Eso es lo que hemos hecho, vamos a seguir haciéndolo con mucho sacrificio con mucho trabajo y también con moral de victoria porque estoy convencido de que un día más es un día menos. Un día más es un día más para ver ese número de recuperados que estamos viendo Más de 12.000 compatriotas que se han recuperado que se han sanado de la enfermedad y un día menos para ver, desgraciadamente, extirpado, a ver si lo podemos ver cuanto antes el virus de nuestras vidas.

P.- Presidente, a lo largo de su intervención muchos medios están preguntando por responsabilidades, su responsabilidad, la responsabilidad del Gobierno. El Independiente pregunta de manera concreta: ¿Va a asumir alguien la responsabilidad política del fiasco de los test? ¿No cree que hechos como estos desmoralizan a la población?

Presidente.- Yo lo he dicho antes. Estamos en un mercado superagresivo. Lo he dicho en mi intervención. Estamos hablando de que todos los países, todos los países no tienen la capacidad de producción propia para, digamos, autoabastecernos, autoabastecerse de la cantidad de material ingente que necesitamos en las UCI, en los hospitales, en la protección de los trabajadores, en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en las residencias de mayores… Afortunadamente en España tenemos un gran estado del bienestar. Tenemos unos profesionales sanitarios que no me cansaré de decirlo, como lo dice toda la gente a las ocho de la tarde con los aplausos, extraordinariamente profesionales y capaces de hacer frente al virus. Tenemos que darles, dotarles de esos instrumentos. También tenemos, lógicamente, complementando las medidas de confinamiento, hacer esos test masivos. Yo tengo que decirles una cosa. Lo hemos dicho en otras comparecencias y lo han dicho aquí desde el Comité Técnico de Seguimiento todos los días. España está haciendo del orden de 15.000 a 20.000 test diarios. Y eso es muy importante. Porque podemos detectar quienes son aquellas personas que desgraciadamente han caído infectadas y en consecuencia aislarlas y por tanto, impedir la propagación del virus a través de esas personas infectadas. E insisto. E insisto, ahí están las cifras. Son 628 millones de euros los que nos estamos gastando de los recursos públicos de los ciudadanos para comprar 659 millones, 659 millones de mascarillas y más de 30 millones para profesionales. 17.2 millones de material sanitario. Y en los test ocurre otro tanto de lo mismo. Fíjense si somos garantistas que cuando se compran cosas, es el Instituto Carlos III quien garantiza que, en este caso, esos test rápidos cumplen con la normativa y las exigencias que necesitamos para garantizar que, precisamente esos test sean lo suficientemente eficaces. En este caso, que es efectivamente muy particular, se han devuelto al proveedor y se van a suministrar otro tipo de test con las suficientes garantías como para poder ser realizado. Pero en todo caso, es lo que he dicho antes. Creo que es muy importante en esta crisis o bien quedarse en el reproche o bien aportar soluciones. Y desde luego yo, y mi Gobierno, está en aportar soluciones en un contexto muy complejo, que no se le escapa a la ciudadanía pero que sin duda está empezando a dar sus resultados todo este sacrificio, toda esta movilización de recursos económicos y también de inteligencia, que hay mucha en nuestro país y de voluntad para vencer al virus Covid-19. Y sí digo una cosa muy importante: tan importante y tan necesario es comprar fuera como autoabastecernos y comprar dentro. Y en eso también está el Gobierno de España. Hablando con la industria manufacturera, hablando con la industria textil, hablando con múltiples industrias sectoriales para fabricar de manera urgente los ventiladores, los respiradores que necesitan en las UCI, las mascarillas que necesitan los trabajadores y trabajadoras y para fabricar, en definitiva, todos aquellos materiales que nos permitan defendernos de esta pandemia".

P.- Presidente, vamos a concluir aquí esta comparecencia. Millones de españoles y de españolas se preparan para dentro de unos minutos dar un gran aplauso a los profesionales del sector sanitario y de otros tantos que están luchando contra el virus.

Presidente.- Agradecerles a ellos sin duda alguna también ese aplauso y como desgraciadamente hemos tenido que prorrogar durante otras dos semanas este estado de alarma, también por mi parte quiero que hoy a las ocho de la tarde pues ese aplauso sea también para el conjunto de ciudadanos y ciudadanas españoles y españolas que están cumpliendo de manera ejemplar con este confinamiento tan duro, tan difícil en sus casas durante dos semanas más. Muchas gracias.

(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)