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Intervención en la Conferencia de Alto Nivel "Juntos por una respuesta para América Latina y el Caribe ante la COVID-19"

La Moncloa, miércoles 24 de junio de 2020

PEDRO SÁNCHEZ_ Presidente del Gobierno

Queridos presidentes, autoridades,

Me acompaña la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, y también la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya.

Los tres os enviamos un caluroso abrazo a todos y cada uno de vosotros y vosotras.

Quiero empezar por trasladaros que para mí es un honor el poder presidir esta Conferencia de Alto Nivel que nos reúne hoy con el objetivo de dar una respuesta multilateral, una respuesta conjunta a la crisis del COVID-19 en América Latina y en el Caribe.

Quiero agradecerles su participación, su compromiso con el futuro de la región que es esencial para la economía mundial, también para la economía europea, y en particular para mi país, para España, que mantiene pues, lógicamente, un vínculo muy estrecho con todos y cada uno de los países participantes en esta videoconferencia.

Nos reunimos en un momento crítico. El continente americano, después de haberlo sufrido el continente europeo, se ha convertido por desgracia en el epicentro de la pandemia del COVID-19, que no entiende de fronteras y que está afectando gravemente, como lo ha hecho también en Europa, a la vida y la salud de millones de personas, y en particular a las personas más vulnerables.

Hace unas pocas semanas, muy pocas semanas, tanto en Europa como en España, nos encontrábamos en el punto más agudo de una crisis sanitaria que no podremos dar por zanjada hasta que la ciencia no aporte una solución con una vacuna o un remedio terapéutico.

En este tiempo, en cambio, hemos aprendido muchas cosas. Hemos aprendido que es precisamente en los momentos más difíciles, como el que estamos atravesando, cuando tenemos que estar más unidos que nunca, cuando tenemos que dar una respuesta multilateral. Y España, mi país, está hoy más cerca que nunca, esto es lo que me gustaría trasladarles, está más cerca que nunca de América Latina, del Caribe, porque tenemos un objetivo común, y es arrinconar al virus, proteger la salud de todos y relanzar nuestra economía y no dejar a nadie atrás.

Quiero aprovechar mis palabras para rendir un especial homenaje, que estoy convencido será compartido por todos ustedes, un especial homenaje a las víctimas del COVID, a sus familiares, y para hacer un reconocimiento al admirable esfuerzo y compromiso de los servidores públicos, de los profesionales sanitarios y de todos los colectivos, tanto del sector público como del privado, que hacen posible que nuestros países no se paren, que nuestra economía continúe, aunque sea al ralentí. También al conjunto de la sociedad, que, con su responsabilidad, con su disciplina y con su moral de victoria y, sin duda alguna, también con su solidaridad, suponen el mejor escudo para frenar la propagación del COVID-19.

El terrible impacto sanitario, y como consecuencia de ello, también el terrible impacto económico y social de la pandemia nos ha obligado a todas las economías, a todos los gobiernos, a tomar decisiones contundentes y, también, decisiones valientes. Así, la mayor parte de los gobiernos de América Latina, del Caribe, reaccionaron con rapidez frente al virus, pero, desgraciadamente, la pandemia sigue causando rebrotes y las previsiones económicas vaticinan un horizonte sombrío, como hemos podido conocer hoy de las previsiones del Fondo Monetario Internacional.

Según las principales Instituciones Financieras Internacionales, la región de Latinoamérica y del Caribe, va a sufrir este año una contracción sin precedentes de la actividad económica. La mayor de entre las regiones emergentes del planeta. Y los riesgos, lógicamente, para el próximo año, para el año 2021 son elevados, principalmente ante la posibilidad de una segunda oleada en los próximos meses.

Pero, siendo así, creo que es muy importante que nuestros gobiernos trasladen a la ciudadanía, al conjunto del sector productivo, que no podemos dejarnos llevar ni por la desesperanza ni paralizarnos por la incertidumbre. Que tenemos que actuar. Y que tenemos que actuar conjuntamente y de manera decidida.

Por eso creo que la Declaración que hoy suscribimos es fundamental porque recoge las principales líneas de actuación que consideramos los distintos gobiernos y las Instituciones Financieras Internacionales imprescindibles para afrontar los retos que tenemos por delante.

Estoy convencido de que, trabajando de forma multilateral, el multilateralismo tiene que ser la solución, es la solución a esta crisis. Una respuesta coordinada, solidaria, depositando nuestra confianza en la ciencia, en el progreso, estoy convencido de que con estos mimbres podremos superar esta crisis sin precedentes que está afrontando y sufriendo el conjunto de nuestras sociedades.

Una crisis de grandes dimensiones que nos va a exigir desarrollar nuevas herramientas para poder gestionarla. Y deberá ser desde el liderazgo y la colaboración público-privada como lo hagamos posible.

Creo que es el momento de que los gobiernos hagamos uso de todos los medios a nuestro alcance, como estamos haciendo, de reforzar nuestras políticas públicas y de construir juntos un futuro mejor para nuestros compatriotas.

Las economías latinoamericanas, y también del Caribe, se enfrentan a un doble reto, si me permiten compartir alguna reflexión. Por un lado, son las mismas reflexiones que tenemos también aquí en Europa: Por un lado, diseñar políticas públicas robustas, es fundamental diseñar políticas públicas robustas para hacer frente a las consecuencias inmediatas de la pandemia, como el refuerzo, por ejemplo, de los sistemas públicos de salud o la protección de los trabajadores en mercados laborales con alta informalidad.

Y de otro lado, sentando las bases para que las economías de la región afronten los desequilibrios macroeconómicos, sociales, en el medio y largo plazo. La estabilidad fiscal, cambiaria, financiera. Así como también, lógicamente, abordar algunos de los cambios que se ha acelerado como consecuencia del COVID-19, como es la digitalización. O el abordar la emergencia climática, si esta es una emergencia sanitaria y, fíjense, la cantidad de recursos económicos, humanos, que estamos volcando para hacerle frente, no soy capaz de imaginar esa emergencia climática si no somos capaces de anticipar una respuesta conjunta y multilateral a ese desafío aún más grande. Pero, evidentemente, la estabilidad fiscal, la cambiaria, la financiera, la justicia social, la digitalización y abordar la transición ecológica en términos de justicia social, deben protagonizar, a mi juicio, las estrategias de recuperación para asegurar un crecimiento sostenido, sostenible e inclusivo. Y no quiero tampoco olvidar ni la ciencia ni la educación, fundamentales en este desafío que tenemos por delante. La salida de la crisis no puede ser a costa de más desigualdad, yo creo que este también es uno de los principales compromisos que abordamos en la Declaración conjunta, ni puede ser a costa de dejar atrás a los más vulnerables que ya han sufrido como consecuencia de la última crisis de 2008.

En este contexto, todos tenemos mucho que ganar de una mayor coordinación global, tanto a nivel multilateral como a nivel bilateral. En cuanto a los intercambios bilaterales, he tenido la ocasión de hablar con alguno de ustedes, presidentes. Yo creo que el flujo de ideas, de conocimiento, de intercambio de ideas entre España y los países de la región puede ser y está siendo enriquecedor. Me consta que, además, los ministros y ministras de sanidad están en contacto permanentemente para compartir esas experiencias. Tenemos mucho que aprender de las experiencias de todos en ámbitos como, no solamente la crisis del COVID, sino también las crisis financieras, o el diseño de medidas destinadas a los segmentos con menos recursos de la población. Aquí en España, por ejemplo, desde la eclosión de la pandemia, hemos creado una red de protección con cuatro pilares fundamentales. El primero es a las empresas, a través de las líneas de avales, en segundo lugar, a los trabajadores, a través de su protección con expedientes de regulación temporal de empleo, en tercer lugar, también a las familias, por ejemplo, con la instauración de un ingreso mínimo vital, para las familias con menos recursos, que prevé el sacar de la pobreza a 850.000 hogares, sobre todo vinculados con la pobreza infantil. Y, finalmente, también, como saben ustedes en España tenemos un sistema descentralizado. Volcar recursos económicos en los gobiernos autonómicos, que son los gobiernos regionales encargados de gestionar, por ejemplo, la salud pública en nuestro país.

También debemos reforzar la respuesta multilateral a la crisis. Tenemos que cambiar nuestros marcos de referencia. Esta es una de las reflexiones y de las lecciones que al menos me gustaría compartir con ustedes.

Los países de América Latina y el Caribe no pueden beneficiarse de muchas de las iniciativas adoptadas en respuesta a esta crisis por basarse en clasificaciones abstractas, como el PIB. Y porque, como todos los presentes saben, el nivel de renta de un país no es una fotografía fiel de las desigualdades que sufren sus poblaciones. Y esto supone una clara desventaja a la hora de beneficiarse de los instrumentos tradicionales de las IFI.

Por eso, creo que es necesario que las instituciones financieras internacionales y regionales desarrollen respuestas adaptadas a las necesidades de la región sin hipotecar el futuro de las generaciones futuras y debemos afrontar el futuro evitando los errores del pasado.

Para que las IFIS sean útiles, eficaces, pues lógicamente deben tener más recursos. Para que sean creíbles, deben disponer de una capacidad de respuesta acorde con el tamaño de los desequilibrios económicos y financieros que ha generado la emergencia sanitaria en América Latina y también en el Caribe. Y además, debemos impulsar estos debates en los foros globales en los que todos nosotros formamos parte y estamos presentes, como el G-20 o los distintos organismos de Naciones Unidas. Desde ahí, estoy convencido de que podemos liderar una respuesta global a la crisis sanitaria.

El COVID-19 ha dejado al descubierto algunas de las principales debilidades de nuestros modelos de sociedad, no solo en América Latina, el Caribe, yo diría que en el mundo también, en la experiencia que a mí me atañe, en el continente europeo.

Una vez más, los más vulnerables han quedado expuestos de manera injusta y desproporcionada, y estoy pensando sobre todo en las mujeres y en los menores, en los jóvenes. De nuestras acciones de hoy depende que millones y millones y millones de personas puedan seguir aspirando a tener una vida digna y con igualdad de oportunidades.

Si estamos reunidos hoy es, queridos presidentes, presidentas, autoridades, es porque queremos apoyar a los países latinoamericanos y del Caribe para que recuperen cuanto antes la senda del crecimiento inclusivo y sostenible. Para fomentar algo que me parece fundamental, y es inversiones transformadoras. Para reforzar el sistema de protección social y el tejido empresarial. Y para desarrollar sistemas fiscales y políticas sociales más justos y eficientes.

Soy, somos desde España, plenamente consciente de que este objetivo exige esfuerzo, mucha constancia, mucha determinación, y que no se va a conseguir en el corto plazo, de la noche a la mañana. Pero debemos ponernos en marcha cuanto antes.

Necesitamos en consecuencia la colaboración de todas las instituciones y de todos los gobiernos. Insisto, una vez más, una respuesta multilateral.

Estimados presidentes, estamos aquí para escucharlos, para apoyar sus esfuerzos, para trasladarles nuestra solidaridad ante una pandemia que están sufriendo ahora mismo ustedes, pero que para nosotros permanece constante, no solamente porque la hemos sufrido durante estas semanas, sino porque todo lo que ocurre en América Latina y el Caribe, lo vivimos y lo sentimos como propio. Contarán con todo nuestro apoyo, lo saben, no les cabe duda, para construir juntos un futuro mejor para nuestros conciudadanos.

Sin más, concluyo, dándole la palabra a la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, a la cual agradezco y mucho la labor que está desempeñando en estas semanas, en estos meses tan críticos, a Kristalina Georgieva, para que inaugure el primer bloque de esta Conferencia, dedicado a la respuesta de las instituciones financieras internacionales frente al impacto de la COVID-19 en América Latina y el Caribe.

(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)