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Comparecencia del presidente del Gobierno sobre nuevas medidas contra la Covid-19

La Moncloa, sábado 4 de abril de 2020

PEDRO SÁNCHEZ_ Presidente del Gobierno

Buenas tardes. La crisis que atravesamos nos ha cambiado la vida de muchas maneras. Estos días, cuando intercambiamos mensajes, por ejemplo, con familiares y amigos, cuando nos llamamos unos a otros, hemos recuperado una fórmula de saludo que había caído en desuso, y lo primero que hacemos es preguntarnos qué tal estamos, cómo nos encontramos, si nuestros familiares y amigos están bien. Porque todos somos plenamente conscientes de que la salud y la vida están en riesgo.

Por eso mi primer pensamiento y mis primeras palabras, como viene siendo habitual en estas comparecencias, son de aliento a las personas que tienen a alguien cercano enfermo, unas palabras de firme apoyo a los que están luchando contra la enfermedad, y, sin duda alguna, también de profundo consuelo a los familiares y amigos de quienes desgraciadamente hayan perdido la vida, sin que ni siquiera hayamos podido darles el último adiós.

Tal como anuncié en mi última comparecencia, esta semana nos aguardaban las horas más oscuras, las horas más duras, las horas más amargas.

Cada día nos trae un parte sobrecogedor con la cifra de los fallecidos. Son ya 11.744 vidas arrebatadas; a menudo del modo manera cruel, en completa soledad.

Las cifras diarias de fallecidos nos conmueven y también nos aturden, pero no son las únicas que llegan, y me gustaría también subrayarlo, no son las únicas que llegan. Hoy sabemos que estas tres semanas de aislamiento y de sacrificio colectivo están rindiendo sus frutos.

Han servido, por ejemplo, para disminuir la propagación del virus, que hace tres semanas se expandía diariamente por encima del 20% y hoy esta, afortunadamente, en un 6%. Han servido, también, para contener la avalancha sobre nuestros hospitales que ingresan hoy a diario menos pacientes que hace dos semanas; aun siendo todavía un número bastante considerable.Y han servido también para ver cómo se multiplicaban las altas, que ascienden ya a más de 34.000 mil pacientes, una proporción altísima de personas que al abandonar entre aplausos los hospitales para reintegrarse a sus hogares nos recuerdan que la victoria es posible y además que está cada día más próxima.

Y estas semanas de descomunal esfuerzo colectivo han servido también para algo muy importante y es para salvar vidas. Hasta hoy ya decenas de miles de vidas que el virus se hubiese cobrado sin la labor, sin duda alguna impagable, de los sanitarios y el respaldo de todo el país cumpliendo, de manera ejemplar, no me cansaré nunca de decirlo, las medidas de reducción de movilidad que hemos adoptado.

Justamente estas eran las metas que perseguíamos cuando hace tres semanas decretamos la máxima protección, que incluía el aislamiento y cuando hace una semana, por un lado, acordamos mantener todas las actividades esenciales y por otro, hibernar el resto de actividad económica a un nivel similar al de un fin de semana. Frenar la propagación del virus, contener la avalancha en los hospitales, sobre todo en las UCIs, curar enfermos y salvar vidas. En medio de la consternación y del dolor por las pérdidas, hemos logrado, entre todos, un primer avance, y me gustaría subrayarlo y reconocerlo, un primer avance.

Mirad, comparecí para anunciar la urgencia. Comparecí también para anunciar el Estado de Alarma; lo hice de nuevo para advertir del crecimiento de la curva y de los días más duros y crueles que hoy, desgraciadamente, estamos viviendo. Y cada vez que me comuniqué con vosotros solicité lo mismo: solicite sacrificio, resistencia y moral de victoria para derrotar al virus.

Hoy, me corresponde comparecer de nuevo para anunciar que los datos que los expertos facilitan al Gobierno pronostican que en estos días, una vez superado el pico de propagación del virus, estamos en condiciones de doblegar la curva de expansión de la epidemia.

Transmito este mensaje, por supuesto, con la prudencia exigible en medio de una guerra nunca antes librada. Tanto nosotros y nosotras como el resto de los países del mundo estamos aprendiendo cada día. La ciencia no dispone aún de todo el conocimiento, pero el único conocimiento lo tiene la ciencia y ella debe guiarnos y tenemos que, también, tomar las decisiones desde los responsables públicos.

Doblegar la curva, dejar atrás el pico, era el primero de los objetivos que fijamos en esta contienda contra el virus; y estamos cerca de alcanzarlo. Y ahora toca de nuevo implorar a todos y a todas otra vez sacrificio, resistencia y moral de victoria para acometer las siguientes tareas de esta lucha.

El siguiente objetivo dentro de esta primera etapa en la que seguiremos aún varias semanas es reducir aún más la propagación, hacer descender lo contagios todavía más y de manera más acusada. Hasta un punto en que los nuevos enfermos sean menos que los nuevos sanados y los hospitales recuperen poco a poco su capacidad plena y dispongan de todos los recursos humanos y materiales que necesitan para atender a los enfermos de coronavirus pero también al resto de pacientes que padecen otro tipo de patologías, de enfermedades y que han quedado postergados como consecuencia del combate que estamos librando contra el COVID-19.

Y para alcanzar ese nuevo objetivo necesitamos algo más de tiempo y necesitamos, sobre todo, mantener ese esfuerzo colectivo que ha dado ya los primeros resultados.

Por eso, siguiendo las recomendaciones de los expertos, también de los científicos que asesoran al Gobierno de España, les anuncio que el Consejo de Ministros del próximo martes solicitará de nuevo la autorización del Congreso de los Diputados para prorrogar, por segunda vez, el Estado de Alarma desde el 12 de abril hasta las 24:00 horas del sábado 25 de abril. Nuevamente solicitaremos al Congreso de los Diputados la prórroga por dos semanas.

Con todas las cautelas creemos que es el tiempo que necesita nuestro sistema de salud para recuperarse, es el tiempo que necesita nuestra sociedad para mantener a raya al virus e iniciar la desescalada.

La declaración del Estado de Alarma hace tres semanas incluía medidas muy duras, lo he dicho en todas las ocasiones en las que he tenido la oportunidad de poder dirigirme a vosotros y vosotras, medidas muy duras que restringían la libertad de circulación y que resultaban indispensables, como ha demostrado el tiempo, para contener la progresión de la enfermedad y reforzar nuestro sistema de salud pública. Necesitamos mantener esas medidas dos semanas más.

La declaración del Estado de Alarma permitía una movilización excepcional de todos los recursos disponibles para mitigar los efectos de la pandemia. Necesitamos, también, mantener esas medidas dos semanas más.

Comprendo lo difícil que resulta prolongar aún dos semanas más este esfuerzo y este sacrificio. Son días difíciles para todos; días que ponen a prueba nuestra paciencia al aislarnos en casa; días que ponen a prueba nuestra serenidad ante la incertidumbre sobre el futuro; días frenéticos para muchos de nosotros, obligados a actuar y tomar decisiones que jamás habíamos imaginado, inquietos además por la suerte de amigos y familiares enfermos.

Para muchos son los días más difíciles de nuestra vida.

Pero tras estas últimas semanas, tan intensas que nos han parecido eternas, tenemos varias nuevas certezas que antes desconocíamos, porque ya vamos conociendo al adversario que tenemos enfrente.

Hemos comprobado, por ejemplo, que en esta guerra contamos con una primera línea de defensa a la vez competente y sensible. Que son los compatriotas capaces de batirse en condiciones extremas y atender cada enfermo, cada enferma y defender cada vida, y de celebrar cada curación como si fuera un triunfo, porque lo es.

En segundo lugar hemos comprobado en cada uno de nosotros y nosotras y en todo nuestro país, en todos y cada uno de los territorios, una reserva de energía y de solidaridad que algunas veces se había puesto en duda, que desconocíamos, en momentos críticos que también había sufrido, no de esta envergadura, nuestra propia sociedad. Sabemos ya que somos capaces de luchar, que somos capaces también de sacrificarnos, y que somos capaces, también, de hacerlo unidos, con disciplina.

Y, también, hemos comprobado que podemos lograrlo, que podemos arrancar victorias al virus, que podemos doblegar la curva, que podemos aliviar los hospitales y salvar miles de vidas, como estamos haciendo.

Son enseñanzas que refuerzan nuestra confianza para completar esta primera etapa y para hacer descender aún más la curva de contagios hasta mantener a raya el virus, que es lo que todos añoramos y deseamos.

De manera inmediata, una vez sobrepasado el pico, apenas dobleguemos la curva debemos estar listos para lo que dicen los expertos que se llama la desescalada, que es en definitiva una transición para regresar a nuestra cotidianeidad. Cuando se inicie el descenso de la curva de contagios.

Si la subida ha sido dura, ha sido despiadada, tampoco nos llevemos a engaño, no será más suave el descenso. No podemos permitirnos relajar la atención ni un instante. Tenemos que seguir adelante con la misma disciplina, con la misma solidaridad y responsabilidad y con la misma tenacidad.

Precipitarnos, relajarnos o desunirnos justo ahora tendría un resultado peor que devolvernos al punto de partida porque desencadenaría una segunda ola que nos golpearía cuando nuestras resistencias están, reconozcámoslo, más debilitadas y nuestras fuerzas están en consecuencia más mermadas.

Y una vez alcanzado plenamente el objetivo de esta primera etapa de lucha contra la epidemia, una vez descienda claramente la curva y tengamos controlada la difusión del virus, se abrirá un nuevo escenario, una segunda etapa, que será la del regreso progresivo, esa transición a la que antes hacía referencia, hacia a una nueva normalidad social y, en consecuencia, también hacia una reconstrucción de nuestra economía y también del impacto social que está teniendo en forma de pérdida de empleo y destrucción de tejido productivo esta pandemia.

Quiero anunciaros que desde hace semanas el Gobierno de España, como ya dije en otras comparecencias, está pensando en el medio plazo, está pensando en qué hacer durante las próximas semanas cuando ya hayamos doblegado la curva, y en consecuencia hayamos cumplido con la primera etapa de la lucha con el COVID 19.

Quiero anunciaros que un equipo integrado por epidemiólogos, tecnólogos y profesionales del máximo nivel de varias disciplinas, trabaja en la elaboración de un completo Plan para reanudar progresivamente la actividad económica y social a la vez que se mantiene a raya la propagación del virus mediante medidas de protección individual y colectiva.

Resulta evidente que la victoria total sobre el virus que ponga punto y final a la pandemia solo llegará con una vacuna o con un tratamiento eficaz que desgraciadamente se demorará todavía meses en estar disponible. Es verdad que la comunidad científica, a la cual quiero rendir homenaje, y a la comunidad investigadora, la humanidad en su conjunto, se está volcando en muchos ensayos para ver si podemos encontrar remedios al COVID 19, parciales o totales. Hasta ese momento nos hallaremos en la Segunda Etapa en la que nuestra vida se desenvolverá a la vez que ponemos en marcha las medidas necesarias para mantener a raya la epidemia.

El Plan que está siendo ultimado y que se irá adaptando a la evolución de la pandemia, comprende primero, medidas lógicamente de higiene tanto individual y colectivas; en segundo lugar acciones sanitarias de detección y atención a aquellas personas que desgraciadamente sean infectadas por el COVID-19; y finalmente iniciativas tecnológicas de control y seguimiento de la epidemia.

También en esta Segunda Etapa deberemos emprender lo que me habéis escuchado en otras comparecencias: la Reconstrucción, el Relanzamiento de nuestra economía y nuestro sistema productivo. Yo quiero rendir un homenaje y un reconocimiento público tanto a los trabajadores y trabajadoras, como a los autónomos y economía social, como al conjunto de empresarios y empresarias, que están aguantando este tirón, que quieren mantener abiertos sus negocios, siguiendo manteniendo los empleos de muchos trabajadores. Ese reconocimiento lo sentimos como propio y así lo hacemos público desde el gobierno de España

Hasta ahora nos hemos concentrado en amortiguar el bestial, si me permitís esta expresión, el bestial impacto económico y social sin precedentes de la emergencia proporcionando ayudas y políticas de renta a las familias afectadas y también soporte a las empresas. Pero en esta fase de Reconstrucción deberemos reactivar todos nuestros recursos productivos y amparar a las personas y a las familias más vulnerables para que el COVID 19 no sume a la estela de víctimas civiles, a las cuales siempre rendiremos honor y tributo, una legión de víctimas sociales.

En esta emergencia, lo he dicho en muchas ocasiones, nadie quedará atrás. Podéis estar seguros. Nadie va a quedar atrás.

Y también en ese propósito, nuestra fuerza vendrá de la unión. Y será preciso concitar la máxima unidad entre trabajadores y empresarios, propiciando el diálogo social, entre administraciones, a las cuales quiero rendir tributo, ese reconocimiento en circunstancias tan complicadas, no solo del gobierno de España sino también, de los gobiernos autonómicos y distintos territorios que están volcando todos sus recursos en vencer al COVID19

Desde la Comunidad más grande, hasta la más chica, a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, o también desde la gran ciudad de Madrid, donde me hallo, hata el más pequeño municipio de nuestro país, todos estamos apelando a esa unidad y estamos remando en la misma dirección.

Esa unidad también se tiene que dar entre las fuerzas políticas y del mejor talento de nuestro país que tenemos que abordar cuando definitivamente venzamos a la pandemia.

Deberemos pasar a una unidad sin duda alguna más fuerte y más compacta. Deberemos pasar del "qué pueden hacer los demás por mí" al "qué puedo hacer yo por los demás". Algo que ya hizo nuestro país hace 4 décadas en eso que saben sobro todo los ciudadanos más veteranos, de más edad, que son los Pactos de la Moncloa cuando logró conjurar gravísimas amenazas para nuestra economía y también de nuestra democracia.

Necesitaremos unidad dentro pero también unidad en Europa. Porque todos los países precisaremos contar con el pleno apoyo europeo para asegurar la liquidez de nuestras economías, para respaldar las deudas que nos veremos obligados a contraer y para poner en marcha un verdadero Plan Marshall de reactivación a escala continental de nuestra economía.

Europa surgió como consecuencia de las lecciones que sacamos después de la Segunda Guerra Mundial. Europa debe sacar una lección de esta pandemia, la primera global que sufre el mundo y que está azotando con particular incidencia al conjunto del continente.

Europa no puede fallar esta vez. Es la hora de que Europa proteja a los europeos frente a esta calamidad, esta desgracia que estamos sufriendo. Europa se ha resistido ya durante demasiado tiempo a dar pasos para avanzar en una responsabilidad compartida. Esta es la actitud y la propuesta que trasladaré a mis colegas en el próximo Consejo Europeo. Lo que estamos haciendo, a todos los niveles, yo también con el resto de líderes europeos: ser conscientes de que esta es una pandemia que afecta al conjunto de la humanidad, que afecta a Europa, y que no podemos darle respuesta solo desde los estados nación. Tenemos que darla desde un punto de vista solidario común. Estoy convencido de que aquellos gobierno más reticentes, serán conscientes de que para salvaguardar y fortalecer, y dar incluso una gran oportunidad a ese refuerzo de este proyecto común que se llama Europa, también de esta desgracia podemos sacar lecciones y podemos avanzar.

Pero antes de iniciar la Segunda Etapa, la de Reconstrucción, a la cual antes os hacía referencia, evidentemente nos aguardan aún varias semanas de restricciones muy estrictas en las que cada cual deberemos seguir cumpliendo con nuestra misión.

¿Qué os pedimos a las familias? Permanecer en casa; y así lo habéis hecho.

Os pedimos a los pequeños seguir con el estudio, mantener el contacto con los profesores y colaborar con los padres. Y lo habéis hecho.

Os hemos pedido a los jóvenes contener el ímpetu y proteger a los mayores. Y lo estáis haciendo.

Os pedimos a los mayores mantener la distancia, protegeros. Y así lo habéis hecho.

Os pedimos a los profesionales sanitarios, a militares, policías, transportistas, vigilantes, limpiadores, agricultores, productores, hombres y mujeres, que sostuvierais nuestro país en los peores momentos de nuestra democracia; y lo estáis haciendo con tesón y con una enorme dosis de humanidad.

Os pedimos a los científicos y expertos, asesoramiento y consejo para actuar a los responsables políticos, y se les pidió investigación para mejorar los tratamientos y dar con una cura; y lo estáis haciendo con empeño.

Os pedí también, como Presidente del Gobierno, personalmente, a todos y cada uno de vosotros, a cada persona que no cedierais al miedo, que no cedierais a la mentira y los bulos, que corren desgraciadamente en la sociedad en la que vivimos, que no cedierais tampoco a la rabia. Y no puedo estar más agradecido, porque lo estáis haciendo. Me siento muy orgulloso de formar parte de esta sociedad y de este país.

Cuando cada día nos asomamos con esperanza a ventanas y a nuestros balcones lo hacemos para aplaudir a quienes combaten por nosotros y nosotras en primera línea; y quiero contar que cada vez que hablo con un sanitario me traslada siempre la emoción y la energía que reciben de este continuo apoyo de sus conciudadanos, de sus compatriotas.

Pero cuando salimos a las 8 de la tarde a la vez, nos saludamos los unos a los otros y comprobamos un día tras otro que la mayor fuerza con la que contamos es la unidad. No hay fuerza mayor para una nación que la unidad, la unión de sus ciudadanos.

En un muro que se encuentra muy próximo a la entrada del Edificio de las Naciones Unidas en Nueva York, en Estado Unidos, cuelga un tapiz con unos versos del poeta medieval persa Saadi. En ellos nos recuerda, si me permitís esta licencia, que todos los seres humanos somos parte de un mismo cuerpo. Que, cuando las circunstancias de la vida afectan a un miembro, el resto del cuerpo sufre por igual. Y concluye: "Si no te afecta el dolor de los demás, es que no mereces llamarte humano"

La Humanidad entera es hoy un solo cuerpo amenazado por una misma enfermedad. Unida por un mismo dolor. Enfrentada a un mismo desafío.

Y aunque hoy sentimos que empezamos a doblegar la enfermedad, es evidente que no basta. A medida que avancemos, tendremos que devolverle la vida al mundo que nos espera al otro lado de las ventanas de nuestros hogares.

No bastará con reanimar en plena primavera un mundo congelado por el azote del virus. Será nuestra oportunidad para cortar las ramas secas, y retomar el rumbo allí donde quizá lo perdimos.

Esa, si me permitís, es la oportunidad histórica que se presenta ante nosotros y nosotras, en medio de este vértigo del presente que sufrimos. Tenemos que tomar decisiones trascendentales, las estamos tomando. Decisiones que condicionarán el futuro de los jóvenes, de los más pequeños, que hoy viven con asombro esta situación.

Porque, no os quepa ninguna duda, estamos ante la gran crisis de nuestras vidas.

Por eso me dirijo a todos los ciudadanos y ciudadanas, comenzando por vosotros, los más jóvenes.

¿Qué me gustaría trasladaros?

Me gustaría trasladaros que nos encontramos ante una encrucijada histórica. Podemos optar por escuchar a los que no aportan soluciones, solo reproches. Podemos encerrarnos detrás de cualquier frontera, nacional o regional, y creer que el egoísmo nos protegerá. Podemos identificar un enemigo real o imaginario y descargar nuestra furia contra él. Podemos contemplar a los otros como un estorbo o como una amenaza. Podemos desentendernos de nuestra desgracia, o incluso pensar que es una oportunidad para nuestra fortuna. Pero nada de eso nos traerá nada bueno.

O, por el contrario, podemos tener una actitud completamente distinta, podemos comprender que el mundo que viene, en el que ya estamos, no volverá a ser como el de ayer, pero aún menos como el de antes de ayer, cuando las gentes vivían ignorando a los demás y la sociedad carecía de protección colectiva. Que no hay salida egoísta ni solución individual. Eso también lo podemos comprender. Que somos débiles por separado pero nuestra fuerza viene precisamente de poder contar los unos con los otros. Y vosotros los jóvenes representáis eso, la esperanza, la fuerza, la ilusión de la sociedad. Y hoy más que nunca, os necesitamos porque todos somos parte del mismo cuerpo al que antes hacía referencia.

Y quiero deciros a todos los españoles que vamos a doblar el pulso al virus, vamos a derrotar la epidemia. Ya hemos empezado a hacerlo. Gracias al esfuerzo de todas, de todos, empezamos a ver los primeros resultados. Así que ahora, después de tanto esfuerzo, tenemos al alcance doblegar la curva, iniciar el descenso de la epidemia sin bajar la guardia. Todos los españoles vamos a doblegar a esa curva.

Es un honor ser el presidente de este gran país.

Hoy somos, no os quepa duda, mucho más fuertes que ayer como comunidad. Más fuertes de lo que nunca pensamos que podríamos llegar ser en circunstancias tan críticas como las que atravesamos como país. Pero debemos resistir aún más para aguantar los duros tramos que tenemos por delante. Eso es lo que os pido.

Y solo hay un camino: sacrificio, resistencia y moral de victoria. Sacrificio para resistir, resistencia para vencer y victoria para vivir.

Quiero deciros también a los mayores, que estáis más amenazados que nadie, lo sabemos todos, lo tenemos muy presente quienes gobernamos el país: que no os vamos a abandonar. Esta es una de las grandes lecciones que estamos viendo de la sociedad española.

Que la sociedad española no va a desentenderse de vosotros. Os vamos a cuidar como nos cuidasteis a nosotros.

Que vamos a proteger vuestra salud y vuestras vidas con el mismo ahínco que todas las vidas, todas por igual, tengan la edad que tengan, porque las sentimos igualmente valiosas y os queremos con nosotros.

Os necesitamos con nosotros. Este es vuestro país, antes que nadie.

Y desde el primero al último de los españoles, de vuestros compatriotas, desde el primer sanitario hasta el último niño vamos a pelear junto a vosotros, los mayores, por vosotros, los mayores.

Porque todos somos, como decía antes, parte del mismo cuerpo.

PREGUNTAS

P. Presidente, si le parece empezamos con las preguntas de la prensa que llegan a través del chat habilitado por la Secretaría de Estado de Comunicación. Ha mencionado los Pactos de la Moncloa y son varios los medios que se refieren a ello. Europapress, por ejemplo, lo evoca también, está dispuesto a llegar a grandes acuerdos nacionales. El Independiente

¿Presidente, contempla la reedición de los Pactos de La Moncloa para superar las consecuencias de esta crisis? Lo pregunta también La Vanguardia ¿Valora la posibilidad de convocar también a las demás partidos a un acuerdo de reconstrucción similar al que supusieron los Pactos de La Moncloa de 1977, después del shock del petróleo?

Presidente.- Sí, sin duda. Creo que a esa unidad a la que estoy apelando y que estamos ejerciendo todas las instituciones y todos los Gobiernos, del más pequeño al más grande, del municipio más pequeño a la ciudad más grande se tiene también que trasladar a la opinión pública en una certeza y es que todos los partidos políticos, con independencia de su ideología, vamos a trabajar en unos Pactos, unos nuevos Pactos de La Moncloa para relanzar y reconstruir nuestra economía y también el tejido social que lógicamente se va a ver resentido durante estas semanas tan duras como consecuencia del confinamiento y su impacto económico y social.

Vamos a hablar con todos los agentes sociales. Vamos a hablar también con todas las fuerzas políticas para avanzar, para hacer que nuestro país no quede bloqueado, sino que avance y mire hacia el futuro. Y en esa reconstrucción, creo que hay muchas cosas que podemos aprender también de lo que estamos sufriendo.

Estamos viendo lo importante de lo común, de lo público, de lo que en muchas ocasiones a lo mejor no hemos sido capaces de entender y apreciar en toda su magnitud. Afortunadamente, vivimos en Europa- Afortunadamente, vivimos en España en una democracia consolidada con un Estado del Bienestar fuerte, pero un Estado del Bienestar que también hemos visto tenía debilidades, tenía fragilidades, tienen que ser reforzadas. Lo común, lo que nos representa y materializa lo que nosotros representamos como nación, como comunidad, que es nuestro Estado del Bienestar, tiene que reforzarse en sus pilares esenciales.

Sin duda alguna, otro de los aprendizajes que tenemos que sacar de toda esta desgracia, esta pandemia que estamos sufriendo en primera persona y como sociedad es la importancia de la digitalización. La importancia de la digitalización para en momentos difíciles como los que estamos pasando, ser conscientes de que se puede teletrabajar, garantizar la educación de nuestros niños y nuestras niñas, garantizar también el normal funcionamiento del abastecimiento de productos esenciales para situaciones críticas.

Sin duda alguna, también, es importante ser conscientes de que tendremos que hacer frente a futuras pandemias, a lo mejor no de esta manera, con esta envergadura, pero vamos a tener pandemias de mayor o menor envergadura durante los próximos años, ojalá dentro de muchos años. Pero para eso, necesitaremos reservas estratégicas, necesitaremos ser capaces de autoabastecernos con empresas nacionales que nos garanticen la provisión de los mínimos instrumentos materiales que puedan garantizarprimero al personal sanitarias, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a las Fuerzas Armadas, y luego lógicamente al conjunto de la sociedad española una mínima protección en higiene, en lavado, en mascarillas, en guantes, en definitiva, en lo que hoy definitivamente, como consecuencia de esta pandemia, se ha convertido en algo común, cotidiano y que tenemos que garantizar para el futuro.

También además de todo lo que tiene que ver con la sanidad, la digitalización, la educación, el fortalecimiento del Estado del Bienestar, hay una cosa importante que me gustaría trasladar sobre todo a mi generación, aquellos que tienen 40 ó 50 años, incluso aquellos que tienen 30 años, mirad, es evidente de esta crisis económica que lógicamente estamos sufriendo ya como consecuencia de la pandemia, es evidente que para poder garantizar y sostener las rentas que vamos a tener que garantizar durante este periodo que esperemos que sea lo más breve posible para que la economía rebote y volvamos a crecer y a crear empleo.

Es evidente que la economía española se va a tener que endeudar, que vamos a tener que detraer recursos económicos a las generaciones futuras a los jóvenes que antes apelaba, a los niños que ahora mismo están dibujando en sus casas y aguantando este confinamiento sin entender muy bien porqué, a las generaciones que todavía están por nacer, esas generaciones van a entender que nosotros hagamos ese sacrificio detrayendo recursos que ellos necesitarán en un futuro si también volcamos recursos económicos para esa lucha, que es la lucha contra el cambio climático, la adaptación y la mitigación de ese cambio climático. Es decir, que todas estas enseñanzas, que nos está dejando esta pandemia, de fortalecimiento de lo público, de cohesión que es un principal valor; sin duda, nada peleado ni antagónico al individuo, a la libertad individual, sino la cohesión como un complemento necesario de esa necesaria libertad, pues tendremos que hacerlo sumado a otros muchos retos en el ámbito de la digitilización, la educación y el cambio climático que serán los legados que podamos dejar a esas generaciones que mañana serán conscientes de que las detrajimos recursos, precisamente, para hacer frente a esta pandemia. Y para que lo entiendan en un futuro pues lógicamente tienen que ser que esos esfuerzos de reconstrucción, de inversión para que avancemos hacia el futuro son también lógicamente en su beneficio.

También tenemos que hacer una lectura en el ámbito del mercado de trabajo donde experiencias que estamos poniendo en marcha, como son por ejemplo, los ERTEs donde es un camino que frena el despido masivo, de destrucción de empleo, aunque haya sido muy grave como lo hemos visto durante este último mes, pues es también un camino que tenemos que aprender a recorrer entre todos, trabajadores y empresarios, empresarios y trabajadores y porqué no decirlo, como he dicho antes, en el discurso Europa. Sin duda, este proyecto común que yo he defendido siempre a lo largo de mi trayectoria política y que creo que además es muy necesario en este momento tan crítico y también en el mundo en el que vivimos, con o sin la pandemia del COVID-19, necesita ser reforzado. Esa gran lección también quiero compartirla con el resto de líderes europeos, la estoy compartiendo con ellos y creo que ahí, en buena medida, nos estamos jugando el futuro de esas generaciones futuras a las que antes apelaba.

Con lo cual, esa unidad se tiene que dar en todos los frentes, en el ámbito social, en el ámbito institucional, en el ámbito de las fuerzas políticas y sin duda alguna, también en el ámbito europeo. Y a esa unidad, pues apelaré también cuando llegue la reconstrucción, sin duda alguna, en el ámbito nacional con esos Pactos de La Moncloa.

P.- El País le pregunta si tienen ya un horizonte de salida o harán falta más prórrogas. Italia ya habla de mayo ¿Qué pasará con la gran industria? Y dice también, si me permite: Ha recibido críticas muy duras durante los últimos días ¿Cree que que son injustas o cree que deberían admitir que han cometido algún error. En este sentido, Diario 16 le recuerda que el Partido Popular ya ha encargado un informe que avale que la responsabilidad en la expansión del virus fue la manifestación del 8M en Madrid.

Presidente.- Mire, yo, desde luego, creo que lo he dicho en muchas ocasiones creo que como presidente del Gobierno, estoy en lo estoy. Para mí, no hay adversario que tenga unos siglas políticas o que se llame pepito, fulanito, no; para mí el adversario, el enemigo, es el COVID-19 y ya habrá tiempo de hacer oposición, habrá tiempo de hacer ese debate necesario.

Yo, desde luego, he propuesto al Congreso de los Diputados una Comisión de Evaluación, porque creo que hay muchas lecciones que debemos extraer de esta pandemia. De alguna manera, creo que hay que abordarla con una actitud de humildad. De humildad por parte de todas las sociedades de Occidente, hemos visto pandemias que han sufrido otros continentes Asia, África. Considerábamos que Occidente no estaba sujeto a este tipo de crisis, de pandemias y hemos efectivamente que son posible. Pensábamos que era ciencia ficción, pensábamos que solamente podía existir en una realidad distópica que se ve en algunas series de televisión y hoy, desgraciadamente, sabemos que es cierto. Y que no solamente puede afectar a sociedades desprotegidas desde el punto de vista del Estado del Bienestar que puede representar en Europa, sino que cualquier sociedad por muy desarrollada que sea puede ser objeto y sufrir y ser víctima, en consecuencia, de este tipo de pandemias.

Por tanto, humildad. Desde luego, ser muy conscientes de quien es mi enemigo. Mi enemigo es el COVID-19, como lo es del conjunto de la sociedad. Practicar en primera persona esa unidad a la que apelo al conjunto de las sociedad y cuando venga el debate político, tendremos ese debate político. Yo ya les adelanto que ese debate político, al menos por parte del Gobierno y de mi persona, será constructivo y no porqué no quiera eludir las responsabilidades, que asumo en primera persona desde que lógicamente anuncié y decreté el Estado de Alarma, faltaría más. Las asumo en primera persona porque soy quien representa, ahora mismo, a la Nación en su conjunto en cuanto a la toma de decisiones, sino que lo haré en ánimo constructivo para que los presidentes que vengan en un futuro -y presidentas, espero- en un futuro de nuestra democracia española se encuentren con muchísimos más instrumentos que con los que nosotros ahora mismos estamos contando para futuras pandemias. Ojalá no se produzcan, pero sí se producen que lógicamente cuenten con instrumentos que permitan tener una respuesta mucho más eficaz para defender lo que queremos defender, entre todos, que es la vida de nuestros compatriotas.

A partir de ahí, responder a la pregunta del diario El País. Vamos a ver, quiero hacer algo de pedagogía en esto porque algunas veces cuando hablo con algunos ciudadanos que me plantean algunas de estas cuestiones, incluso también con empresarios ¿Vamos a vencer al virus? Sí, sin duda alguna ¿Las medidas de confinamiento y de aislamiento están ayudando? Efectivamente, así lo están atestiguando los porcentajes de contagio cada vez menores, los porcentajes e incremento de número de hospitalizaciones, de número también de ingresados en UCI. Lo estamos viendo, también, afortunadamente, con el número de curados, que ya representa casi un 30% del número de contagiados. Desgraciadamente, todo eso lo distorsiona por la dureza el número de fallecidos a los cuales siempre rendiré tributo como presidente del Gobierno. Apelaré siempre, por supuesto, al número de vidas que estamos salvamos, con estas medidas tan duras que nos estamos autoimponiendo como sociedad, pero lo que quiero decirles -o deciros, si me permitís que os tuteé- es que a lo largo de las próximas semanas, es que la Constitución cuando en su artículo 116 establece el Estado del Alarma y luego la Ley Orgánica del año 1981, es decir, hace muchísimo tiempo, desarrolla el Estado de Alarma plantea el que el Gobierno de España solicite el Estado de Alarma cada 15 días, bien, lógicamente el Estado de Alarma y las medidas excepcionales que vamos a tener que tomar no van a durar otros 15 días, van a durar un tiempo más. Será el menor posible en función de lógicamente la eficacia de las medidas que vayamos desplegando y el grado de cumplimiento que tengamos los españoles a lo largo de las próximas semanas pero van a ser lógicamente más de 15 días ¿Por qué entonces no solicito un Estado de Alarma de un mes, o de dos meses, en lugar de 15 días? Porque, en primer lugar, soy muy consciente de que estoy creando un precedente y que, por tanto, los precedentes para las personas que en un futuro ostenten el honor y la responsabilidad de estar frente de la Nación y puedan verse eventualmente sometidas a las decisiones a las que yo me tengo que ver sometido ahora como presidente del Gobierno sean conscientes, en primer lugar, de que es muy importante rendir cuentas ante el Congreso de los Diputados, de que es muy importante que el Congreso de los Diputados y por tanto, los representantes legítimos de la soberanía nacional se posicionen respecto a la prórroga del Estado de Alarma y, por tanto, con esto también estoy ciñéndome a lo que dice la Constitución y la Ley Orgánica del año 1981 y por tanto, me someto a esa consideración y a esa votación quincenal por parte de las fuerzas políticas ¿Esto significará, por tanto, que dentro de 3 semanas, pues lo estamos anunciando una semana antes de que venza la segunda prórroga, es decir, a finales de abril, habrá acabado todo? No, desgraciadamente no ¿Tendremos el mismo Estado de Alarma? Tampoco, porque afortunadamente, podremos en función del sacrificio que hoy nos estemos autoimponiendo como sociedad, como individuos, pues dentro de unas semanas cuando ya habremos doblegado la curva, pues veremos los resultados de no solamente en términos de cifras, sino también de recuperación de nuestra propia cotidianeidad, es decir, de empezar a recuperar algunos espacios de relación social que hoy hemos perdido o que hemos renunciado a ellos para proteger nuestras vidas y las vidas de nuestros seres queridos.

Por eso, yo hablo de transición. Cuando lo expertos hablan de desescalada, entendedlo como una transición, no vamos a salir de nuestra casa, vamos a tener que recorrer un pasillo. Ese pasillo será más largo o más corto en función de la eficacia de las medidas que tomemos y, sin duda alguna, también del grado de cumplimiento, que por cierto está siendo ejemplar y altísimo, también hagamos respecto a las medidas que lógicamente tenemos que anunciar desde el Gobierno de España. Y, por tanto, me someto a estos 15 días de prórroga del Estado de Alarma, pero ya anuncio que vendrán más días de Estado de Alarma, pero insisto no los mismos, será distinto. Empezaremos a recorrer ese pasillo, empezaremos a hacer esa transición y empezaremos también a recuperar algo de nuestra vida, no solamente personal, sino también económica y social. Eso es lo que quiere hacer el Gobierno de España, eso es lo que tienen en mente, eso es lo que estamos ya planificando como ya os he dicho antes, hace más de una semana, diez días, desde el punto de vista técnico, la gente que sabe, la ciencia, los expertos, sobre cuáles son las estrategias de desescalada. Tenéis que tener también en cuenta una cosa: somos de los países más avanzados en cuanto a, desgraciadamente, la pandemia y, por tanto, somos de los primeros países que tenemos que abordar esta estrategia de salida, de transición mejor dicho y, por tanto, lo que quiero trasladaros es que lo vamos a hacer con una enorme empatía social porque somos muy conscientes de lo que representa esto en términos sociales para cada uno de los que estáis viendo esta comparecencia en vuestros hogares, pero junto con esa empatía social, lo haremos con la mayor de las precauciones porque no queremos dar ningún paso atrás. Porque no nos podemos permitir dar ningún paso atrás, en el ámbito de la contención y la derrota total del virus COVID-19.

P.- ABC le pregunta, el puente de mayo llega muy pocos después de esa nueva prórroga ¿Es previsible que se tomen medidas para evitar desplazamientos? Para el período de esa prórroga, insiste, se prevé alguna relajación o por el contrario, habrá que prorrogar la medida del permiso retribuido. Es algo similar a lo que plantea Televisión Española ¿Se plantea alargar ese permiso retribuido recuperable o estudian alguna alternativa?

Presidente.- Vamos a ver, yo quiero que entiendan los ciudadanos, no lo digo para encontrar su aplauso en esta cuestión, lo digo con todos los respetos para que entiendan que estamos enfrentándonos a un virus al que la comunidad científica está conociendo ahora cuál es su nivel de contagio, su afectación en determinadas personas con determinadas patologías, con una oscuridad terapéutica en cuanto no conocemos cuáles son los fármacos que pueden frenarlo, que pueden derrotarlo, en definitiva, todo lo que sabemos. En definitiva, esa incertidumbre en la toma de decisiones también o del conocimiento por parte de la ciencia se traslada lógicamente a la parte la decisión pública y las decisiones políticas. Y con esto no estoy poniendo ningún paño, asumo todas las responsabilidades porque además estoy convencido de lo que hago y esa determinación en la cual antes apelaba a la ciudadanía, me la aplico en primera persona. Hay que ser determinados. Escuchar y por tanto, los dos elementos fundamentales en la estrategia de transición cuando ya estamos pensando a ver la luz son: en primer lugar, de una extraordinaria precaución en función de los criterios que nos marquen los científicos, los expertos, con todas las limitaciones que lógicamente ellos también tienen y que imagino veis cuando se dan los datos diarios, que lógicamente tenemos que respetar y comprender porque estamos ante una enfermedad nueva y en segundo lugar, la empatía social. Nosotros somos un Gobierno, nadie en mi posición aspira a tener confinados a 47 millones de personas por el mero hecho de que no hay otra alternativa. Creo que podemos ir conciliando ambas exigencias, siempre con el saber de la ciencia, de los expertos, con esa empatía social necesaria, en realidad con una casuística enorme en los hogares y con la necesidad de empezar a recuperar una cierta normalidad económica y laboral en nuestro país.

Por tanto, creo que es muy precipitado responder a esta pregunta de manera mucho más explícita porque insisto tenemos que ver la evolución de los datos, pero todo apunta que efectivamente estamos empezando a ver la luz al final del túnel en cuanto al control y la derrota de la pandemia.

En segundo lugar ¿Por qué he hecho toda esta reflexión? Porque es cierto que nosotros el pasado domingo planeamos un Real Decreto-Ley que ha sido criticado por algunos partidos de la oposición, no quiero entrar en ese debate, también ha suscitado un cierto temor de que esto qué iba a significar, si iba a ser un parón definitivo de la economía. No. Vamos a ver, ese fin de semana se nos planteó el que necesitábamos dar un paso más en la reducción de la movilidad y ese paso más, como expliqué cuando comparecí para expresar ese Real Decreto- Ley exigía el que tuviéramos niveles de movilidad de los fines de semana durante los días laborables. Es verdad que los días de semana y lo vemos en nuestros hogares cuando nos asomamos a la realidad de nuestra calle, pues prácticamente no vemos ninguna actividad, no vemos ninguna movilidad. En los días laborales, estamos hablando de que ha sido una media de un 70%, es decir, hay un extraordinario cumplimiento de manera ejemplar de esas restricciones de movilidad que nos hemos impuesto, pero que los fines de semana dábamos un salto y era mayor, de más de un 80%. Bien, lo que hemos hecho con el permiso retribuido recuperable es precisamente eso, aprovechando la Semana Santa, anticipar esa Semana Santa e intentar que la movilidad rebajara sus parámetros, poco menos, que para estar en los niveles de fin de semana. Estamos muy cerca de ello. Los datos que tenemos en ese sentido son muy alentadores. Es verdad que los españoles han entendido perfectamente esa decisión y por tanto, estamos en unos niveles de movilidad que permiten efectivamente cumplir con esos objetivos que nos habíamos marcado previamente a ese Real Decreto- Ley.

¿Eso significa que que después de que venza el día 9 de abril vayamos a prolongarlo? No. Lo que vamos a hacer es regresar al Estado de Alarma, que teníamos antes de la aprobación de ese Real Decreto-Ley y por tanto, creo que el planteamiento que hace el Gobierno, de haber tomado esta decisión que era crítica precisamente para controlar algunos aspectos que preocupaban a la comunidad científica en relación con los hospitalizados y también las UCIs. Pero también el consejo que nos trasladan esos expertos, esos científicos, es que efectivamente pasado este Rubicón, el Estado de Alarma, tal y como lo aprobamos inicialmente podía ser recuperado. Con, insisto, absoluta precaución, el Gobierno de España, lo he dicho en mis anteriores comparecencias, siempre hemos tenido claro que esta es una crisis dinámica, que nos estamos enfrentando a un enemigo, que empezamos a conocerle de manera mucho más adecuada, pero que nos faltan todavía elementos, que es evidente que tenemos que ir reaccionando en función de cuál sea la evolución de esa pandemia. Si todo indica que estamos en la dirección adecuada, no bajamos la guardia y, en consecuencia, todas las medidas que tomemos tendrán lógicamente muy en cuenta también los datos que nos vaya arrojando tanto las Comunidades Autónomas como la comunidad científica.

Y, por tanto, en ese sentido, creo que es importante decir que lo que vamos a prorrogar es el Estado de Alarma que aprobamos hace 15 días, no la medida que aprobamos aprovechando la Semana Santa y que lógicamente una vez acabe la Semana Santa no tiene razón de ser. Y que, evidentemente, en función de cuál sea la evolución iremos modulando el Estado de Alarma.

Si me permitís, no es tanto que vamos a tener un Estado de Alarma a lo largo de estas próximas semanas, vamos a tener sucesivos Estados de Alarmas en función de la transición y de lo que dure la transición hacia la recuperación definitiva de la cotidianeidad como sociedad. Es un sacrificio, soy muy consciente de lo que estoy diciendo, enorme pero también digo que es muy necesario para poder definitivamente al virus.

P.- Con esta respuesta contesta a muchas preguntas que se habían planteado en un sentido similar. La Sexta le preguntaba que pasará a partir del 12 con la hibernación económica, un término que se ha asentado. Le preguntaba también RAC1

Presidente.- Eso es claro, no lo habrá, cuando termine, cuando venza el plazo del Real Decreto- Ley, volveremos al estadio anterior y, efectivamente, estaremos siempre con las antenas puestas, si me permitís la expresión coloquial, para evidentemente reaccionar cuanto antes a la mínima expresión que veamos de un repunte de la pandemia.

P: Informativos Telecinco: Le pregunta al hilo de esto, si recuperar esa movilidad supondrá o no un riesgo de retroceder en los avances de la cuarentena.

R: Yo creo que es muy importante también que todos nosotros seamos conscientes de que estamos aprendiendo, que ya conocemos mejor a nuestro enemigo. No significa que lo conozcamos en su totalidad, porque tendríamos la vacuna o al menos los antivirales que nos permitirían, los retrovirales mejor dicho, que nos permitirían conocer la respuesta más adecuada y más eficiente a este virus. Pero estamos aprendiendo, estamos aprendiendo. En casa seguro que hoy los niños se lavan más las manos que hace tres semanas. Estamos aprendiendo que podemos hablar en lugar de a tres centímetros, como hablábamos antes, a un metro. Estamos aprendiendo que las relaciones sociales en este momento tan complejo pues lógicamente se ven alteradas y que lo hacemos además para protegernos a nosotros y para proteger a nuestros seres queridos. Por lo tanto, lo que quiero decir con esto, es que no podemos evaluar estas decisiones con los ojos de que teníamos y el conocimiento que teníamos hace tres semanas, porque nosotros mismos como sociedad también estamos aprendiendo cómo reaccionar individual y colectivamente frente al virus. Por lo tanto, cuando empecemos a recuperar una cierta movilidad , que insisto, que insisto, las medidas que estamos tomando y que vamos a seguir tomando son muy duras, muy duras, pero evidentemente pues lógicamente en función de los datos , insisto, podremos ir modulando ese estado de alarma, creando otros estados de alarmas más duros o menos duros, más flexibles en función de ese pasillo que tenemos que transitar hasta que definitivamente salgamos de esta pandemia, pues evidentemente esto ocurre también con la movilidad de trabajadores y trabajadoras que lógicamente pues tanto ellos como las empresas pues tendrán que tomar las medidas de higiene y protección necesarias para el normal desarrollo de su actividad productiva, pero también, para garantizar la seguridad y la salud de sus trabajadores y trabajadoras. Por tanto insisto, es muy importante también tener en cuenta ese componente dinámico. No somos los mismos ya que hace tres semanas como sociedad, conocemos mucho mejor al virus, sabemos cuáles son las políticas que vencen al virus y sobre todo somos muy conscientes no solamente que esas respuestas no nos vienen solamente del Gobierno, sino que nosotros mismos las podemos aplicar en primera persona cuando estamos en nuestros en nuestros hogares. Desde luego, es muy claro que los niños se lavan mucho más las manos que hace tres semanas y eso significa también que hay una conciencia, que estamos viendo en nuestros críos o nuestros mayores. Somos muy conscientes también de que si hay un vecino que puede hacer la compra en lugar de una persona que es mayor , pues evidentemente se está haciendo en comunidades. Eso hace tres semanas, a lo mejor, no lo sabíamos lo desconocíamos. Hoy afortunadamente lo conocemos y por tanto, insisto, es muy importante también desde el punto de vista hasta incluso del análisis público que legítimamente hacen los medios de comunicación que comprendamos y que nos adaptemos a esa a ese ejercicio dinámico que diariamente estamos haciendo. Nuestra sociedad hoy ya no es la de hace tres semanas. Será también muy distinta cuando terminemos con el estado de alarma definitivamente dentro de unas semanas y eso no significará que seamos peores, al contrario yo estoy convencido de que vamos a ser mucho mejores mucho más fuertes, mucho más resilientes y sin duda alguna vamos a salir mucho más unidos de esta este trance.

P: El Confidencial ¿El Gobierno recomendará la utilización generalizada de mascarillas para cuando comience la desescalada? Ahora mismo no hay suficiente stock. Tampoco se está privando de manera masiva a la población con test rápidos .

R: Bueno yo creo que han respondido los expertos del Comité Técnico. Yo quiero primero reconocer el trabajo que ha hecho el Gobierno de España y las comunidades autónomas por proveernos del necesario material para hacer frente a esta pandemia. Primero a las personas que están en primera línea como es el personal sanitario, en segundo lugar a todos los servidores públicos que están haciendo que nuestro país funcione aunque sea al ralentí pero que funcione, desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las Fuerzas Armadas, como también pensando en empleados públicos que están en múltiples ministerios o incluso también garantizando el transporte de nuestras propias mercancías y por extensión a todo el sector privado que está garantizando los servicios esenciales, que disfrutamos en el estado de alarma.

Pero evidentemente quiero rendir también un tributo junto a ello a la industria española.

Ayer estuve por ejemplo, gracias también a la colaboración con el Gobierno de España, en una fábrica madrileña, una empresa familiar que lleva varias , me parece que son dos generaciones trabajando en los respiradores, que son muy necesarios para garantizar precisamente la asistencia correcta a nuestros compatriotas que están ahora mismo en las unidades de cuidados intensivos, en las UCIS. Bueno pues esa esa capacidad de autoabastecimiento a la cual antes hacía referencia, es fundamental es prioritaria. Y lo pongo como ejemplo de la importancia del compromiso que estamos viendo en otras muchas industrias. La farmacéutica, la textil, la de moda hasta incluso cooperativas que estamos viendo en muchos medios de comunicación que salen o empresas que salen fabricando ellos mismos mascarillas para poner a disposición de los enfermeros, de los sanitarios o incluso de la población en general. Desde luego nosotros vamos a garantizar la provisión de esas mascarillas. Desde luego vamos a garantizar la provisión también de todos esos genes que necesitamos también para garantizar nuestra higiene. Vamos a garantizarlo, vamos haciendo a marchas forzadas, a marchas forzadas.

Hace cinco días por poner un ejemplo, no teníamos garantizado que la fábrica que fui a visitar ayer pudiera producir del 90 a 120 respiradores diarios pero hoy lo puede hacer. Eso demuestra mucho primero del compromiso de nuestro país, de sus empresarios, y en segundo lugar de los trabajadores. Y en tercer lugar también nuestra capacidad de adaptación y de flexibilidad a esta realidad.

Me decía un empresario que ayer visitó y me decía: Esta crisis también pone en cuestión la globalización, porque ahora estamos viendo que todos los mercados están cerrando a la exportación de determinados medicamentos o determinados materiales que quieren tener garantizados en su sociedad. Bueno pues no quiero hacer con esto un orgullo o un discurso nacionalista, pero creo que es importante también reivindicar la industria nacional y también pues lógicamente la exigencia de tener una reserva estratégica de productos que para esta pandemia y para otras que puedan venir esperemos que dentro de muchísimos años, muchísimos años, podamos responder con eficacia.

A partir de ahí, vamos a garantizar lógicamente la medida de nuestras posibilidades, ese material de protección para los trabajadores, para las trabajadoras, para el conjunto de la población en general, y vamos a garantizar una cosa también muy importante y es el precio de esos materiales. Lo hemos hecho por ejemplo desgraciadamente lo hemos visto en la necesidad de establecer precios controlados en los servicios funerarios. Hemos optado hace unos días una orden en relación con este asunto y lógicamente también vamos a hacer para garantizar la provisión de estas de este material para las personas con menos recursos. Creo que esto es una exigencia que nos hemos impuesto como gobierno y evidentemente es un derecho que tienen los ciudadanos.

P: ¿Ve margen para el acuerdo a nivel europeo, si la postura de Alemania Holanda y otros países contra los euro o Coronabonos se mantiene, o existe una fórmula de solidaridad europea fuera de estos bonos por ejemplo con créditos meme con condiciones favorables? ¿Cree que se encuentra la Unión Europea en un punto de inflexión?

R: Estamos en un punto de inflexión es evidente, lo que no sabemos es su dirección y eso va a depender mucho de la respuesta que demos. Si la Unión Europea existe es precisamente para hacer frente, desde el punto de vista común y conjunto, a este tipo de crisis. Lo hicimos después de la Segunda Guerra Mundial lo estamos haciendo ahora. Esta es, lo he dicho antes, la mayor crisis de nuestras vidas y por tanto nos estamos jugando la fortaleza o el debilitamiento de la Unión Europea. Nosotros vamos a ser siempre constructivos, firmes, determinados en nuestras medidas, en nuestras propuestas pero vamos a ser firmes y constructivos, y ya adelanto, España no va a renunciar a los eurobonos, no va a renunciar a los eurobonos. Porque esta deuda, esta crisis económica y su impacto en nuestras cuentas públicas, tienen que ser comunitaria porque está afectando al conjunto de la Unión Europea. Por tanto España no va a renunciar a los eurobonos. Ahora bien somos también un país pragmático y somos un país que sabe que podemos encontrar fórmulas que avancen hacia esa mayor federalización que lógicamente el Gobierno de España siempre ha defendido y lógicamente a lo largo de mi carrera política.

Desde luego el que podamos alumbrar un fondo de desempleo europeo complementario a la prestación por desempleo que nosotros tenemos en nuestros países, y que hemos defendido desde un gobierno progresista como el español, sin duda alguna será un éxito. El que podamos volcar todos los recursos de los fondos estructurales, sin condicionalidad, en aquellos países que teníamos asignados esos fondos estructurales, pues será también una gran noticia. El que podamos establecer líneas precautorias en el mecanismo de estabilidad económica, sin ningún tipo de condicionalidad, será también una extraordinaria medida. Pero que nadie se equivoque, el Gobierno de España va a trabajar, va a defender y nunca va a renunciar a los eurobonos, porque eso es solidaridad, eso es Europa y desde luego la determinación del Gobierno de España en esto es total y absoluta.

(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)