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Conferencia de prensa del presidente del Gobierno y del presidente de la República Francesa después de la XXV Cumbre Hispano-Francesa

Málaga, lunes 20 de febrero de 2017

Presidente.- Señor presidente de la República Francesa, señoras y señores ministros, señoras y señores, muy buenas tardes.

Como saben, hemos celebrado hoy en Málaga la XXV Cumbre bilateral Hispano-Francesa. La última Cumbre fue en diciembre de 2014 y me alegra poder anunciarles que, tras un paréntesis, volvemos a reanudar estos importantes encuentros al más alto nivel político.

Quiero, en primer lugar, dar la bienvenida a mi amigo, el presidente François Hollande, y a su delegación. François Hollande ha demostrado ser un buen amigo de España y conviene recordarlo. Confío en que se haya sentido hoy en su casa, en esta siempre bella y acogedora ciudad de Málaga, que ha sufrido este fin de semana los efectos de un fuerte temporal del que se recupera con el esfuerzo de sus vecinos.

Málaga es una de las grandes ciudades españolas y capitales europeas del Mediterráneo que compartimos, y a su indudable atractivo le acompañan un fuerte dinamismo económico, una imbatible oferta cultural y, sobre todo, la energía y la alegría de su gente.

Bienvenidos a Málaga, señor Presidente, señores ministros, señores miembros de la delegación francesa; bienvenidos a Andalucía y bienvenidos siempre a España.

Como todos ustedes saben, Francia y España están unidas por lazos muy estrechos y diversos. Somos socios, amigos y vecinos. Somos países europeos y mediterráneos, con siglos de historia compartida y un futuro común como protagonistas en el proceso de integración europea. En Málaga estos vínculos son especialmente patentes en dos instituciones que representan el enriquecedor mestizaje cultural que une a nuestras sociedades: el Centro Pompidou, donde estamos, cuya sede en París celebra este año su cuadragésimo aniversario, y el Museo Picasso.

Fue precisamente un ciudadano de esta tierra, Pablo Ruíz Picasso, quien hizo de Francia su hogar y creó desde allí algunas de las obras más importantes de la historia del arte que enorgullecen hoy, tanto a sus conciudadanos de origen, como de adopción.

En esta reunión que hemos celebrado en el día de hoy, hemos mantenido algunas reuniones sectoriales; yo mismo he mantenido, con nuestros colaboradores más próximos, una reunión con el presidente de la República y voy a intentar resumir, sabiendo que hay una Declaración Conjunta que hemos aprobado, los asuntos que a mí me parecen más significativos.

En primer lugar, hemos hablado de lo que está ocurriendo en Europa y, sobre todo, de lo que debemos hacer para que en el futuro ocurran cosas buenas en el proceso de integración europea. Como todos ustedes saben, el próximo día 25 de marzo tendrá lugar en Roma el aniversario, el 60º, desde la celebración del Tratado de Roma del año 1957, y creo que es un magnífico momento --ésta es mi opinión-- para hacer balance de lo que ha sucedido en estos sesenta años y, sobre todo y lo más importante, para plantear el futuro para los próximos años.

Yo tengo que decir que en un momento en que se oyen voces --se oyen más de lo que realmente significan-- en contra del proceso de Unión Europea y en contra del proceso de integración europea, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, es conveniente recordar lo que ha ocurrido en estos sesenta años.

En los sesenta años anteriores al Tratado de Roma, en Europa hubo dos guerras mundiales; desde entonces, Europa se ha convertido en un espacio de paz, libertad, democracia y derechos humanos. Europa es la primera potencia económica del mundo y es la primera potencia comercial del mundo. Europa es el lugar que mejor atiende a sus ciudadanos; un Estado de Bienestar como no existe en ningún otro lugar: un sistema de pensiones público, sistemas de sanidad y de educación para todos, buenas infraestructuras… Un lugar al que todos quieren venir y del que nadie quiere marchar.

Por tanto, reivindiquemos lo que de positivo ha tenido Europa para la vida de los europeos en estos años y, sobre todo y particularmente, para nuestro país, España, que el año pasado celebró el 31 aniversario de su ingreso en las entonces Comunidades Europeas.

En segundo lugar, creo que en Europa debemos hacer un esfuerzo para seguir dedicándonos a esos asuntos que importan a los ciudadanos y que quedaron muy claros en los acuerdos a los que llegamos en la última Cumbre que tuvo lugar en Bratislava, después del verano del año pasado, 2016. Las grandes prioridades tienen que ser el tema de la inmigración; en segundo lugar, la lucha contra el terrorismo; en tercer lugar, la seguridad exterior y la defensa europea, y, en cuarto lugar, crecer y crear empleo para, así, cada vez tener un mejor Estado de Bienestar y mejores pensiones, y así cada vez poder atender mejor a las personas a las que le va peor en esta vida.

Y el tercer gran objetivo, en mi opinión, de la Cumbre que tendrá lugar en Roma ese día 25 de marzo, al que antes me he referido, es ya plantear algunas ideas y fijar criterios de hacia dónde debemos ir en el futuro. Mi opinión es que, además de atender con la mayor intensidad de que seamos capaces los problemas reales de hoy debemos de hablar ya del futuro. Creo que Europa debe seguir con mucha claridad apostando por el Mercado Único. El Mercado Único de la Energía y el Mercado Único Digital son dos prioridades fundamentales; afectan claramente a la competitividad de nuestras empresas y, por tanto, a la creación de empleo, a la generación de riqueza y a la mejora de los pilares básicos de nuestro Estado de Bienestar. Creo que debemos de seguir avanzando en la Unión Económica y Monetaria, y pienso también que es el momento de plantearse la Unión Fiscal.

Sin duda alguna, será un debate instructivo pero, sin duda alguna, después de los acontecimientos que se han producido en los últimos tiempos, creo que ha llegado el momento para que aquellos que creemos en Europa lancemos un mensaje nítido y claro, y el mensaje es: estamos más unidos que nunca, queremos más integración que nunca y vivimos en la región del mundo con mejor nivel del mundo. Y nuestro objetivo y nuestra apuesta es que cada vez sea mejor.

También hemos tratado temas que afectan a las relaciones bilaterales y que también preocupan, como es natural, al conjunto de los ciudadanos españoles. Permítanme que me refiera solamente a dos o tres, que creo que tienen importancia e interés para el conjunto de la opinión pública española.

En primer lugar, hemos firmado un acuerdo con el Gobierno francés para la cesión y traslado a España de la documentación que los tribunales franceses han acumulado en los años de la lucha contra ETA. Son dosieres muy voluminosos que recogen los sumarios y las investigaciones llevadas a cabo durante tantos años de colaboración. Yo he agradecido especialmente al presidente Hollande esta decisión, y a su ministro de Justicia, porque esto nos permitirá continuar, en la labor de memoria, dignidad y justicia, nuestro compromiso con las víctimas del terrorismo. Toda esta documentación y efectos pasarán a formar parte de los fondos del Memorial de las Víctimas del Terrorismo que se está poniendo en marcha, como todos ustedes saben, en la ciudad de Vitoria.

En segundo lugar, quisiera también hacer un comentario importante, porque afecta y mucho a la competitividad de nuestras economías: las interconexiones. Sobre el proyecto de electricidad del Golfo de Vizcaya hay un estudio, como todos ustedes saben, ya de viabilidad y el siguiente paso es la notificación del transportista francés a su regulador y a su Gobierno. La Ministra ha dado instrucciones para que las cosas se hagan de manera rápida y se lo agradecemos de manera muy especial. Sabe que es un tema que aquí nos importa mucho y sabe que hubo una importante reunión, a la que asistieron el presidente de la República, el primer ministro del Gobierno de Portugal, el presidente de la Comisión Europea y yo mismo hace un par de años. El proyecto se presentará en 2017 para obtener financiación europea.

También, se ha hablado de los proyectos eléctricos en los Pirineos y del MidCat; como saben, gas a través del Pirineo catalán. Siguen los estudios según el calendario previsto y la idea es presentar los proyectos en 2018 para obtener la financiación europea.

Estos proyectos serán objeto de análisis en mayo de 2017 por el Grupo de Alto Nivel Comisión Europea+Francia+España+Portugal, para poder terminarlos en tiempo previsto.

Y también es importante informarles de que hemos hablado de las redes transeuropeas de transporte. Fundamentalmente, me voy a referir a las de transporte ferroviario y hemos impulsado algunas actuaciones.

En el Corredor Mediterráneo, España está trabajando en numerosos tramos de este Corredor, que tiene una inversión prevista muy grande y que, como próximos hitos, pondrá en marcha tramos como Castellón-Valencia, acceso a Murcia o Tarragona-Vandellós. Francia unirá Nimes con Montpellier este año y continuará en el futuro hasta la frontera. Y España y Francia están gestionando, a través de una sociedad conjunta, desde comienzos de este año el tramo Figueras-Perpiñán.

También, en el Corredor del Atlántico este fin de semana han comenzado las obras para dotar de ancho internacional entre Donostia e Irún; continuarán las obras de la Y vasca, y en Francia han declarado de utilidad pública Burdeos-Dax; llegará allí el AVE dentro de unos años.

Yo creo que esto puede resumir lo que, en mi opinión, son los aspectos más significativos de lo que hemos tratado en el día de hoy. Insisto, las relaciones bilaterales son importantísimas para nuestro país, y creo que también para Francia; han ido muy bien. El presidente Hollande y yo, y nuestros Gobiernos, nos hemos entendido muy bien a lo largo de estos años. Hemos colaborado intensamente en la lucha contra el terrorismo; sin duda, uno de los grandes objetivos de todos los países europeos en este momento. Las relaciones económicas son muy importantes: Francia es nuestro primer cliente, como saben, y es el segundo emisor de turistas hacia España, y el objetivo fundamental es que en el futuro próximo podamos seguir colaborando, trabajando en defensa de los intereses de los ciudadanos franceses y españoles y, con ellos, del conjunto de los ciudadanos europeos.

Le agradezco al presidente Hollande su presencia hoy aquí, en esta acogedora ciudad de Málaga. Creo que ha sido una Cumbre bilateral que ha producido resultados y le deseamos los mayores éxitos en su futuro. Cuenta con el aprecio y con el cariño de todos los ciudadanos españoles.

Sr. Hollande.- Muchísimas gracias, en primer lugar, al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, por la organización de esta XXV Cumbre Franco-Española. Había deseado que se celebrara en una ciudad que fuera símbolo de nuestra amistad, de nuestra relación, y es cierto que Málaga, y saludo aquí a su alcalde, era la ciudad que mejor podía encarnar lo que tenemos en común, es decir, la cultura. Estamos aquí en la ciudad natal de Picasso, con un museo que lleva su nombre; Picasso, que hubiera podido ser francés si un Gobierno en aquel entonces le hubiera dado la nacionalidad francesa, pero no fue así, y siguió siendo español. Pero él quería ser francés y español. Vivió mucho tiempo en Francia, teniendo a la vez siempre un amor irreflexible por España.

También tenemos aquí el Centro Pompidou. Para nosotros es motivo de orgullo ver el nombre de Pompidou y lo que representa este Centro Pompidou aquí, en Málaga.

Tenemos una relación bilateral particularmente intensa con España porque, como lo acaba de decir Mariano, somos el primer cliente de España, tenemos intercambios importantes en el terreno económico, las empresas francesas están presentes en España y muchos turistas franceses van a España, en particular a Málaga. Pero, sobre todo, en el ámbito político tenemos una gran convergencia de puntos de vista y lo hemos demostrado en muchos temas europeos. Volveré a hablar de ello.

El papel de las Cumbres entre dos países amigos es proseguir con la cooperación en todos los ámbitos, y es lo que hemos hecho. Hoy hemos firmado nueve acuerdos en todos los ámbitos: en primer lugar, el de la seguridad, porque para nosotros la seguridad es un imperativo absoluto en particular, la lucha contra el terrorismo. Tenemos una cooperación muy intensa en materia de inteligencia, desmantelamos juntos las redes, tenemos la misma visión en el asunto de los combatientes que se han marchado al extranjero y que vuelven a sus países respectivos, y también luchamos contra todo tipo de tráficos, narcotráfico y blanqueo de dinero.

Ha habido una decisión, y Mariano Rajoy la ha recordado, que ilustra esta confianza mutua y es el traslado, organizado por el ministro competente y la Justicia francesa, de un buen número de documentos para que se pueda transmitir la memoria de esta lucha contra el terrorismo.

También tenemos otra prioridad, que es la de facilitar los intercambios gracias a las infraestructuras. Ya habíamos tomado una decisión en Madrid en 2015 de desarrollar las interconexiones energéticas. Para España y Portugal son sumamente importantes, pero para nosotros también, porque es una forma de poder diversificar nuestro abastecimiento y de garantizar a nivel europeo nuestra autonomía europea. Por lo tanto, hemos querido fijar un método, un calendario u unos objetivos, para garantizar la financiación de esas grandes infraestructuras energéticas.

Como se acaba de decir, trabajamos ahora en la construcción de una línea en el Golfo de Vizcaya y la ministra francesa del Medio Ambiente ha querido que pudiéramos anunciarlo hoy. Vamos a solicitar financiación europea para asegurar la cobertura de esta inversión.

También tenemos proyectos, de los que ya se han realizado muchos, de las Autopistas del Mar, a la imagen de lo que se ha hecho entre Nantes y Vigo, y también en el ámbito ferroviario. No voy a hablar de todas las líneas que podemos financiar, no sólo con nuestros dos presupuestos, sino también con la aportación de Europa.

Asimismo, tenemos una gran cooperación en el ámbito cultural y en el ámbito educativo, puesto que el francés es el segundo idioma más aprendido en España y, recíprocamente, el español es el segundo idioma más enseñado en Francia. De la misma manera, Francia es país de destino de estudiantes españoles y España, segundo país de acogida de estudiantes franceses de Erasmus. Estamos muy comprometidos con el Programa Erasmus. Hemos celebrado el aniversario de este programa y hemos querido ampliar aún más este programa, principalmente, a los jóvenes aprendices y a los que estudian en centros de Formación Profesional, de modo que se puedan desarrollar este Programa y estos intercambios. Se han firmado acuerdos importantes entre Universidades francesas y españolas desde hace tiempo, que se pueden concretar en una Universidad franco-española, y es algo que hoy hemos decidido iniciar.

Eso es lo que debemos hacer entre dos países amigos, entre dos países vecinos, pero España y Francia también tienen una responsabilidad para definir juntas lo que debe ser el futuro de Europa.

Hace cinco años, casi en estos mismos meses, el presidente Rajoy y yo estábamos en un Consejo Europeo, en junio de 2012, y allí fue cuando se tomaron, sin duda, las decisiones más importantes para superar la crisis europea. Intervinimos los dos en el mismo sentido y estábamos apoyados por el presidente del Gobierno italiano y, principalmente, por la canciller Merkel. Convencimos a nuestros socios de que había que darle otro sentido a la construcción de Europa si queríamos superar la crisis de la zona euro. Ahí fue donde se decidió la Unión Bancaria, que permitió resolver algunas situaciones en España, Portugal, Chipre y otros países; también se decidió fortalecer la Unión Económica y Monetaria, y ahí fue donde el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, pudo definir una política monetaria que aportó mucho a la capacidad de la zona euro para superar una crisis que hubiera podido ser muy destructiva y que hubiera podido descartar algunos países.

Hoy se está celebrando una reunión del Eurogrupo sobre Grecia y parece que se va a encontrar una solución razonable, tal como lo habíamos deseado durante la Cumbre del verano de 2015, que fue esencial para mantener a Grecia dentro de la zona euro.

Se han hecho muchos esfuerzos, principalmente aquí, en España, y se han pedido a la gente muchos sacrificios para mantener la competitividad de la economía europea, para mantener la cohesión europea y para superar la crisis de las "subprime", que venía, y lo recuerdo, de los Estados Unidos. Eso hay que recordarlo siempre, porque las crisis no vienen de la nada; vienen de comportamientos, vienen de la dejadez y vienen de desregulación, la que quieren introducir de nuevo los Estados Unidos.

Por lo tanto, hemos hecho muchos esfuerzos y hoy vemos los resultados: ha vuelto el crecimiento a España y a Francia, los déficits se han reducido y la competitividad ha mejorado ampliamente. La situación es diferente entre España y Francia. Pero hoy estamos en otra fase, que nos lleva necesariamente a otra etapa de la construcción europea. Ya no estamos dentro de la crisis; estamos en la preparación del futuro de Europa, de lo que debe ser la economía europea; en particular, de lo que debemos hacer para la transición energética, para la aplicación de los acuerdos sobre el clima, para la revolución digital y para apoyar el crecimiento económico y el empleo en Europa.

Eso es lo que queremos hacer y es la razón por la que el sesenta aniversario del Tratado de Roma es tan oportuno. ¿Qué queremos hacer con Europa, sobre todo después de la decisión tomada por el pueblo británico de abandonar la Unión? ¿Qué es lo que debemos hacer juntos, en particular, en los diez próximos años? ¿Cuáles son nuestros objetivos comunes? ¿Qué es lo que nos reúne? ¿Qué es lo principal?

Para nosotros lo esencial son tres prioridades: en primer lugar, la defensa, hacer que Europa, dentro del marco de la Alianza Atlántica, sea capaz de protegerse a sí misma y también capaz de asumir responsabilidades fuera de nuestras fronteras para intervenir en la solución de crisis en África, en el Medio Oriente o en el este de Ucrania. La segunda prioridad es la seguridad de nuestras fronteras; es, por supuesto, cumplir nuestro deber de asilo, pero también el control de la inmigración, y España y Francia somos perfectamente conscientes de la importancia de este compromiso. También lo que tenemos que hacer es conseguir que Europa sea un continente próspero, con progresos que les puedan llegar a los pueblos, y no más esfuerzos y más sacrificios suplementarios.

Por lo tanto, tenemos que decidir ir más allá en la construcción europea; en primer lugar, hacerlo en la Europa de los veintisiete, que va a ser ahora el marco en el que tenemos que trabajar. Pero en esta Europa de los veintisiete será necesario que los países que quieran ir más allá, que quieran ir más rápido, que quieran más integración, que quieran fortalecer la Unión Económica y Monetaria, y la Unión Bancaria, incluso políticas fiscales o sociales, que lo puedan hacer.

No sé qué nombre se podrá encontrar para definir esto: Europa a varias velocidades, cooperación diferenciada, núcleo duro… Yo no quiero ponerle nombre a eso, pero son esas cooperaciones diferenciadas las que tenemos que llevar a cabo, es decir, ir más rápido con los países que lo quieran. Estoy convencido de que con España y con otros países podremos encontrar esa buena velocidad y esos buenos objetivos. Alemania, a través de la canciller Merkel, ha dicho igualmente que estaba dispuesta a ir también en esa dirección. No se trata de descartar a los demás, no se trata de rechazarlos; se trata de decir que seguimos en el grupo de los Veintisiete pero que avanzamos con nuestro ritmo y con nuestra voluntad de poder darles a nuestros conciudadanos más protección, más progreso y más bienestar.

Hoy lo que amenaza a Europa no es su dislocación, aunque haya habido una señal con el "Brexit", sino la desilusión, la pérdida de sentido. Hay potencias que no quieren la Unión Europea, potencias exteriores a Europa; que quieren que la Unión no tenga ninguna consistencia, ningún contenido, ninguna ambición, porque Europa es portadora de valores. Europa ha definido un modelo que es único en el mundo, como lo acaba de decir Mariano Rajoy, y eso no les gusta a todos. Algunos quisieran que el mundo sea solo el fruto de relaciones de fuerzas, de potencias. Nosotros queremos que Europa sea una potencia, una potencia que se reclame como tal; no una potencia no para dominar a los demás, no una potencia para someter, no una potencia para llevar conflictos, sino una potencia de paz, una potencia de progreso, una potencia al servicio del planeta. Ese es el sentido de es lo que tenemos que hacer.

En unos días, el 6 de marzo próximo, recibiré al presidente del Gobierno español, al presidente del Gobierno italiano y a la canciller de Alemania en Versalles para que podamos preparar juntos este 60º aniversario que se celebrará en Roma, el aniversario del Tratado. No se trata de definir "a cuatro" lo que va a ser Europa, no es así como lo vemos; pero somos los cuatro países más importantes y nos incumbe decir lo que queremos hacer juntos con otros.

Por eso para mí era muy importante acudir a esta XXV Cumbre entre Francia y España, porque Francia es país fundador de la Unión Europea. Francia había firmado el Tratado de Roma durante la IV República, en 1957. Maurice Faure fue el firmante en nombre de Francia. España se integró en Europa mucho más tarde y sabemos la razón: en nombre de la democracia, por la democracia. Y la primera decisión que tomó François Mitterrand en 1981 fue decir que España y Portugal tenían que integrar la Unión Europea, que tenían su lugar. Por eso, como país fundador, como país que sabe por qué España está dentro de la Unión Europea, es muy importante que estemos juntos para decir la confianza que tenemos en esta bella aventura que es Europa y la fuerza que debemos poner si queremos preservarla.

Muchísimas gracias.

P.- Señor Presidente, la hipótesis de que Marine Le Pen le suceda en el Elíseo el próximo mes de mayo y con una salida de Europa es una hipótesis cada vez más creíble. La prensa extranjera, y la española en particular, se inquietan en su conjunto ante esta posibilidad. Además, los franceses no saben muy por quién votar en las elecciones presidenciales. Una llamada por su parte a la unión de la izquierda parece hoy indispensable y necesaria, ¿no?

Sr. Hollande.- Si tuviera un llamamiento que hacer, no lo voy a hacer aquí, en Málaga; no porque no esté bien en Málaga, sino porque no es el lugar donde hacerlo.

Sin embargo, tenemos que denunciar juntos los extremismos y ver cuáles son los peligros, no sólo para Europa, sino también para los países donde los extremistas pretenden ganar una elección, y no sólo en Francia. ¿Por qué? Porque lo que proponen los movimientos nacionalistas y extremistas, ¿qué es? No es solo la salida de la zona euro, sino la salida de Europa. Es replegarse, es el fin de los intercambios, es una falsa soberanía que se traduciría en menos empleo, menos crecimiento y menos libertad. Sería encerrarse en sí mismo.

Por tanto, aunque sea sólo por ese motivo, en nombre de Europa, de esta Europa que hemos construido a lo largo de estos sesenta años, en nombre de Francia y de sus intereses, debemos rechazar esta solución que debilitaría realmente a nuestro país pero, sobre todo, debilitaría los derechos, las protecciones, las libertades, las posibilidades de empleo y de actividad económica de mis compatriotas, los franceses. Por lo tanto, cada uno tiene que asumir en este momento su responsabilidad; yo asumo la mía.

P.- Hablaban ahora del futuro de Europa. Nos gustaría saber si el auge de los populismos y de la extrema derecha, en Europa y fuera, puede poner en peligro la propia existencia de la Unión Europea.

Hablando de la migración, que es uno de los asuntos que han tratado ustedes, ¿creen que Marruecos se ha convertido en un problema para la Unión Europea, después de los saltos a la valla que ha habido estos días?

Y me gustaría también preguntarles sobre Cataluña. Quería saber si ha sido motivo de conversación en la reunión de hoy, si es algo que le preocupe a Francia, por un lado.

Por otro lado, al presidente español, ¿nos puede confirmar o desmentir si ha habido algún tipo de contacto o negociación Gobierno-Generalitat de Cataluña, de los que se han dicho y negado en estos días? ¿Está dispuesto el Gobierno español a presentar algún tipo de alternativa para el encaje de Cataluña en España? ¿Se producirá esa famosa reunión con el señor Puigdemont que está pendiente?

Presidente.- En relación con este último asunto, la posición del Gobierno es conocida, la conoce la Generalitat y la conoce el conjunto de la opinión pública. Nosotros estamos dispuestos a hablar de lo que son los problemas reales y les preocupan al conjunto de los ciudadanos. Por eso creo que, cuando celebramos la Conferencia de Presidentes, a la que asistieron los representantes de las distintas Comunidades Autónomas españolas, todo el mundo echó en falta al presidente de la Generalitat, porque ahí se habló de la financiación autonómica, se habló de los problemas de la dependencia, se habló de los problemas de la demografía y se habló, sin duda alguna, de problemas que importan e interesan, y mucho, al conjunto de la sociedad española, y catalana en particular. De eso quiero hablar yo y de las infraestructuras, y de las inversiones, y de todo aquello que le importa de verdad a la gente.

Yo hoy he hablado aquí, y lo he dicho en mi intervención, del Corredor del Mediterráneo; ya hay algunos otros tramos que se van a poner pronto en marcha y me gustaría hablar de eso. Esos creo que son los problemas reales de la gente y es la primera prioridad, en mi opinión.

La segunda prioridad, en mi opinión, es que las instituciones representen al conjunto de los ciudadanos. Independientemente de lo que hayan votado esos ciudadanos, tienen que intentar representar al cien por cien. Yo no actúo igual siendo presidente del Partido Popular que siendo presidente del Gobierno de España. Cuando soy presidente del Gobierno de España, intento defender los intereses de todos los ciudadanos. Por tanto, no pueden estar las instituciones al servicio de una ideología concreta, en este caso es el independentismo, y, por lo tanto, creo que eso hay que corregirlo.

Hay una tercera gran prioridad, que es no dividir más a la sociedad catalana. Creo que estos cinco años, porque ya llevamos cinco años con este asunto, han dividido y mucho a la sociedad, han afectado a la cohesión interna y no han aportado nada nuevo ni bueno a la vida de los ciudadanos de Cataluña.

Por último, hay otra gran prioridad, que es la cuarta: no se puede, en los tiempos en que vivimos --usted ha hablado de populismos y de extremismos; yo luego hablaré de este asunto-- dejar en manos de una fuerza política radical y extremista el Gobierno de la Generalitat. Esas fuerzas políticas no pueden nombrar ni quitar presidentes de la Generalitat, porque eso es muy malo para la salud democrática de las instituciones y para la salud democrática de los países.

Esas son, en mi opinión, las cuatro grandes prioridades de futuro y sobre eso estoy dispuesto a hablar. Ahora bien, de cómo se liquida la soberanía nacional o de cómo conjuntamente incumplimos la Ley, francamente, el presidente del Gobierno de España, sea yo o sea quien sea, no puede hacerlo.

Con relación a si los partidos populistas o de extrema derecha o de extrema izquierda con su actuación pueden romper Europa, yo creo que no; francamente, no. Se ha tomado una decisión, la del "Brexit", que la han tomado los ciudadanos británicos; yo espero, y además creo, que eso no va a pasar en Europa. Pero para ello es muy importante que tomemos decisiones como las que tenemos que tomar en Roma.

Yo les decía en mi intervención anterior: los que creemos en Europa, que somos la inmensa mayoría, hablemos bien de Europa. En España, Europa está asociada a democracia, libertad, derechos humanos y progreso económico y social, y la mayoría de la gente cree en Europa. Pero es que Europa sigue siendo hoy la primera potencia económica del mundo, la primera potencia comercial, y tiene un sistema de atención a la gente, a las personas, que se supone que es lo que cualifica a los Gobiernos, como no tiene absolutamente nadie en el mundo. Eso hay que ponerlo en valor, hay que defenderlo y hay que pregonarlo porque, evidentemente, para decir lo mal que van las cosas siempre hay muchos voluntarios. De vez en cuando conviene que también sea noticia que alguien habla bien de algo tan importante como es Europa o como es su propio país.

A partir de ahí, ser más eficaces a la hora de resolver los problemas de los ciudadanos y fijar un calendario --sino un calendario, sí al menos un objetivo nítido y claro-- de lo que queremos que sea Europa en el futuro.

En cuanto a la tercera pregunta, tengo que decir que las relaciones del Gobierno español y de España con Marruecos son magníficas, están en su mejor nivel desde nunca y los responsables de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Marruecos han puesto de su mano todo aquello que han podido, y yo se lo agradezco. Lo que pasa es que hay batallas que no son fáciles de dar pero, insisto, la colaboración es magnífica y yo quiero agradecerla públicamente. Y creo que va en beneficio de los ciudadanos marroquíes, de los ciudadanos españoles y también del conjunto de los europeos.

Sr. Hollande.- Me ha hecho una pregunta, en primer lugar, sobre Cataluña. No hemos abordado este tema con el presidente Rajoy porque no teníamos que hablar de ello.

Sobre el tema de las migraciones, quiero, una vez más, mostrar cuán útil es Europa para controlar las migraciones. Cuando se producen acontecimientos como el que acaba de mencionar, el de Ceuta, donde inmigrantes entran y aspiran a llegar a Europa, es la Unión Europea la que permite tener el control, la que permite aplicar unas reglas. ¿Cuál sería la situación si no estuviera Europa, si no estuviera Europa para definir lo que tenemos que hacer para proteger nuestras fronteras exteriores y si no estuviera Europa, con los países que la integran, para tener una política de cooperación con los países terceros, Marruecos o Turquía, ésta para otra forma de migraciones?

Por lo tanto, Europa es la que nos permite, sobre temas que efectivamente son tan cruciales, la protección de nuestras fronteras, la seguridad y el control de la inmigración, pero también el deber que tenemos en relación con el asilo. Es Europa la que nos permite tener estas políticas. Si cada país tuviera que hacer frente a esta situación, ¿qué pasaría? ¿Construir muros, como otro país en otro continente, y les pediríamos a los vecinos que paguen el muro? Pero ¿cómo quedaríamos? ¿A quién nos pareceríamos si Europa erigiera muros y les pidiera a los países africanos que los pagaran? Ese no es el modelo que queremos tener, porque no es el bueno, ni en el terreno moral ni en el terreno político.

Y tomemos otro ejemplo: el comercio. Francia y España estamos en la misma Unión Aduanera; las mercancías circulan, podemos intercambiar todo lo que queremos, producir aquí, consumir allí…, tal como lo hemos decidido. Cuando un país ya no está en la Unión Europa, ya no está en la Unión Aduanera. Eso es lo que ha elegido el Reino Unido: ya no estará dentro de la Unión Aduanera y tendrá que firmar un acuerdo comercial. Un acuerdo comercial significa que asumirá reglas y ya no hay intercambio sin facilidades; existen barreras y existen normas. Entonces, cualquier país que se salga de la Unión Europea, puesto que algunos de los extremistas, populistas, nacionalistas o como quiera que se llamen proponen esa solución, significa más fragilidad para el control de la inmigración, a menos que se construyan muros que no son eficaces, y, desde el punto de vista del comercio, menos exportaciones, menos inversiones y, por lo tanto, menos empleo.

Para eso sirve Europa y eso hay que decirlo concretamente. Así que los nacionalistas amenazan no solo a Europa, sino que también amenazan los intereses de las naciones que pretenden representar. ¿Cuál es su referencia, cuál es su modelo? ¿El presidente de Estados Unidos, el nuevo? ¿El presidente de Rusia? Ni siquiera son modelos europeos. ¿Y qué es lo que desean para resolver la crisis de Siria, por ejemplo? ¿Fortalecer al señor Bashar al-Asad? Cada uno tiene sus referencias y cada uno tiene sus modelos; pero yo pienso que algunos son mejores que otros y este modelo es la democracia, la libertad y la dignidad humana.

P.- Una pregunta para ambos. Este fin de semana se ha hablado en un atentado en Suecia que nunca tuvo lugar. ¿Qué piensan de un presidente que se informa a través de la televisión en vez de hacerlo a través de sus servicios diplomáticos y de sus servicios de inteligencia?

Sr. Hollande.- Voy a dejar que empiece el presidente Rajoy.

Presidente.- Pues usted mismo. ¿Qué quiere que le diga?

Sr. Hollande.- La televisión puede ser el mejor de los casos; a veces es por tuit. Yo me fío más de la AFP.

P.- Presidente, permítame que le repregunte por Cataluña y me gustaría saber si nos puede confirmar si se están produciendo reuniones discretas, al margen de la agenda pública, en Cataluña, con el Gobierno catalán o no.

Luego, acabamos de conocer que la Justicia ha citado al presidente de Murcia como investigado. Me gustaría saber si mantiene el respaldo al presidente de Murcia.

Una tercera pregunta. Partiendo de la base de su respeto a las resoluciones judiciales, me gustaría saber si cree que el juicio del "caso Nóos" ha afectado a la imagen de la Corona y si, a su juicio, la infanta Cristina podría dar algún paso más para ayudar a esta institución, como renunciar a sus derechos dinásticos.

Presidente.- De esos asuntos no se ha hablado ni una palabra en las reuniones que hemos tenido esta mañana, salvo que me corrija el señor presidente de la República, en cuyo caso íbamos a tener un problema…

Sr. Hollande.- Yo confirmo: no hemos hablado de esto ni de otras cosas tampoco.

Presidente.- Sobre el tema del presidente de Murcia, prudencia; presunción de inocencia, que es uno de los derechos humanos más importantes de los que disponemos las personas, y recordar que ha tenido dieciséis archivos en los dos o tres últimos años.

En el tema de Cataluña, no tengo nada más que añadir a lo que le he contestado a su colega, que creo que es la esencia del problema, Creo que lo define muy bien.

Y sobre la Corona, en eso yo siempre, como usted muy bien ha dicho, respeto las decisiones de los Tribunales y las decisiones que toma cada uno al que le compete tomarlas.

Muchas gracias.