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Intervención del presidente del Gobierno durante la reunión con el presidente de la República Francesa, la canciller de la República Federal de Alemania y el presidente del Consejo de Ministros de la República Italiana

Versalles, lunes 6 de marzo de 2017

Quiero comenzar esta intervención dando las gracias al presidente de la República Francesa, François Hollande, por habernos convocado en este emblemático lugar a una reunión en la que el objetivo fundamental es aportar nuestras ideas de cara a la conmemoración del 60º aniversario del Tratado de Roma que, como saben, tendrá lugar el próximo 25 de marzo en esa ciudad.

Tenemos muchos retos pendientes por delante; ustedes los conocen, no voy a entrar en detalles, no quiero hacer una exposición excesivamente larga. Existen muchas incertidumbres y de lo que se trata es de dar respuesta a esos retos y a esas incertidumbres.

Yo creo que en Roma, fundamentalmente, los europeos deberíamos decir tres cosas: la primera, que la Unión Europea es una historia de éxito; la segunda, que la prioridad en los próximos tiempos debe ser atender con más intensidad y con más eficacia a los problemas de los ciudadanos, y en ese sentido la "hoja de ruta" de Bratislava, sin duda alguna, constituye una buena base para trabajar de cara al futuro; y, en tercer lugar, tenemos que hablar del futuro que, en mi opinión, pasa por una más y mejor integración entre los distintos países que conformamos la Unión Europea. Voy a hacer un breve comentario sobre cada uno de estos puntos.

La Unión Europea es una historia de éxito y lo es a todos los niveles, aunque haya algunos que solo quieran poner de relieve o solo quieran prestar atención a aquellas cosas que, como en toda obra humana, a veces fallan. Pero la Unión Europea desde el Tratado de Roma ha vivido el mayor período de paz y de prosperidad de su historia. Los sesenta años anteriores al Tratado de Roma hubo en Europa dos guerras mundiales, los sesenta años posteriores han sido la mayor etapa de paz en nuestro continente.

La Unión Europea es la región del mundo con más democracia, más respeto a los derechos individuales de las personas, a los derechos humanos y al Estado de Derecho; es la región del mundo con mayor nivel de bienestar; es la primera economía mundial; es la primera potencia comercial del mundo; es una potencia cultural y turística de primer orden, y es la primera región del mundo a la hora de atender a las personas, y ahí están nuestros sistemas públicos de pensiones, sanidad y educación.

Resumo, por tanto: la Unión Europea es una historia de éxito y por eso hay que defenderla, hay que estar unidos y hay que dar la batalla contra quienes se empeñan en señalar los errores que, sin duda alguna, como toda obra humana, tiene.

En segundo lugar, creo que de cara al futuro debemos hacer un esfuerzo para ser más eficaces y resolver los problemas de los ciudadanos. No quiero reiterar lo que aquí se ha dicho, pero creo que en los próximos tiempos hay que prestar atención a cuatro asuntos: en primer lugar, a las políticas de inmigración, actuando en origen, es decir, en aquellos territorios donde se produce el problema, porque hay mucha gente que, porque no puede vivir, quiere abandonar su país, y prestando también atención al control de nuestras fronteras exteriores; en segundo lugar, como aquí se ha dicho, la seguridad interior y la lucha contra el terrorismo es, sin duda alguna, una prioridad para el futuro; en tercer lugar, la seguridad exterior y el fortalecimiento de la Política Común de Seguridad y Defensa; y, en cuarto lugar, la economía. El objetivo es lo que persiguen y quieren las personas: crecimiento económico, empleo y, en consecuencia, mantener y mejorar los pilares del Estado de Bienestar: las pensiones, la sanidad y la educación.

Es importante profundizar en el mercado interior; es importante promocionar la política comercial común; la lucha contra el desempleo juvenil, un objetivo capital; extender el Plan Juncker, que ha funcionado muy bien, al menos en mi país, España, y apoyar todo aquello que sea bueno para el desarrollo económico y social.

Por tanto, eso es la segunda prioridad.

La tercera prioridad es el futuro, a dónde vamos. Aquí se ha hablado del Libro Blanco. Yo creo que el Libro Blanco que ha presentado la Comisión Europea es una aportación útil para que podamos decidir entre todos sobre el futuro de Europa. De esa contribución, que es útil, al debate a mí me gusta la opción que apuesta por más y por mejor integración. Creo que en este momento Europa debe mirar lejos porque. cuando Europa ha mirado lejos, es cuando ha vivido los mejores momentos de su historia.

Y estoy también de acuerdo en lo que acabamos de oír aquí. España está dispuesta a ir más allá en la integración con todos aquellos que quieran seguir en la integración.

A partir de ahí, hay algunos ámbitos en los que creo que podemos trabajar de cara al futuro: primero, política exterior y de defensa; segundo, debemos tener una política de inmigración más integrada; tercero, trabajar a fondo, conjuntamente, en materia de seguridad interna y lucha contra el terrorismo; y, por último --es un tema para el medio plazo-- profundizar en la Unión Económica y Monetaria.

En mi opinión, es necesario completar la Unión Bancaria y, en mi opinión, es imprescindible profundizar en la coordinación de las políticas económicas para que nuestras economías sean más competitivas, lo que exige, por duras que puedan ser, reformas estructurales, porque eso al final irá en beneficio de todos los ciudadanos; y también debemos profundizar en el Mercado Interior. Cuando esto se consiga, cuando haya una mayor coordinación de las políticas económicas, yo creo que hay que hablar de la Unión Fiscal y, sobre todo, de la existencia de un presupuesto europeo.

Muchas gracias.

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