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Discurso del presidente del Gobierno en el Encuentro Empresarial España-China

Shanghai, jueves 25 de septiembre de 2014

Señor presidente del Consejo para la Promoción del Comercio Internacional de Shanghai y presidente de la Cámara de Comercio Internacional de Shanghai, señor secretario de Estado de Comercio, señor embajador de España, señoras y señores, queridos amigos,

Para mí es un placer iniciar mi viaje oficial a China aquí, en Shanghai, una ciudad vibrante, testimonio del dinamismo de China y muy particularmente de su economía.

Dentro de nuestras excelentes relaciones bilaterales, la cooperación económica y comercial desempeña un papel de especial relevancia. En este viaje a China, que cubre muchos temas que abordaremos con el Presidente y el Primer Ministro, este aspecto ocupa un lugar muy especial. Esta tarde, en Pekín, por ejemplo, asistiremos a la firma de acuerdos entre empresas y entre ambos países.

Por ello, considero que este marco, Shanghai, escaparate del éxito económico de China, y acompañado de empresarios de ambos países que protagonizan nuestras relaciones económicas bilaterales, es incomparable para empezar mi visita a este gran país.

Señoras y señores,

El momento de esta visita es especialmente adecuado, pues tras casi tres años de intenso trabajo y de agenda reformista España ha dado la vuelta a la situación y está creciendo, creando empleo, exportando, invirtiendo y haciéndolo de forma sostenida y sostenible.

Se preguntarán por qué hace tres años había una enorme preocupación en torno a España y a los efectos que la crisis podría tener sobre la eurozona. Hoy, por el contrario, existe un gran consenso sobre la idea de que España es un país con un gran futuro en el que vale la pena invertir y que se afianza como la cuarta economía de la zona euro.

Quiero aprovechar esta oportunidad para explicarles cómo hemos podido conseguir una transformación de tal calado que ha necesitado del esfuerzo de toda la sociedad española.

Hace tres años las dudas se cernían sobre la sostenibilidad de nuestro país. España había perdido competitividad y el déficit exterior estaba disparado: había alcanzado el 10 por 100 del Producto Interior Bruto. El déficit público estaba fuera de control alcanzando el 9 por 100 del Producto Interior Bruto en el último año de la anterior Legislatura, generando falta de credibilidad y dudas respecto a la sostenibilidad de nuestro sector público. El número de parados había aumentado en más de tres millones y medio de personas. El sector financiero vivía lastrado por unos bancos excesivamente endeudados y existían incertidumbres sobre qué bancos eran viables y cuáles no, generando desconfianza y la paralización del crédito.

Existían dudas sobre si España podía ser capaz de corregir estos problemas de competitividad, déficit exterior y endeudamiento, y mantenerse dentro del área monetaria y garantizar la sostenibilidad de la eurozona.

Ésa era la pregunta y era lo que nosotros, como Gobierno, teníamos que responder con un sí, porque las alternativas que se planteaban muchos --la ruptura del euro o la petición de un rescate-- eran inaceptables para mi Gobierno.

Hoy puedo decirles que España ha recuperado la trayectoria que había venido siguiendo en las últimas décadas y se afianza como un actor de gran relevancia en la esfera internacional.

Somos el país de la eurozona que mayor crecimiento ha experimentado en el segundo trimestre del año. El déficit público está corrigiéndose, lo que nos ha permitido cumplir rigurosamente los dos últimos años con la senda de ajuste de la UE, y este año volveremos a cumplir. Tenemos un superávit exterior por primera vez desde 1998. Mes a mes, los precios y los costes revelan que estamos ganando competitividad. Y estamos creando empleo por primera vez en seis años.

Estos datos son especialmente positivos si consideramos el contexto en el que nos encontramos de estancamiento del conjunto de Europa: triplicamos el crecimiento trimestral de la Unión Europea.

Señoras y señores,

Este cambio de rumbo es el resultado del esfuerzo colectivo de los españoles, sus empresas, los trabajadores y contribuyentes, así como de las Administraciones a través de un programa de reformas inédito en la historia reciente del país.

En primer lugar, se ha realizado un ajuste presupuestario entre los más intensos de las economías desarrolladas, mediante reformas en todos los ámbitos de la Administración.

En segundo lugar, la reforma del sector financiero ha permitido sanear nuestras instituciones para, así, revitalizar el crédito y financiar la actividad de las empresas. De esta manera, se recuperó la confianza de los mercados. El crecimiento vino posteriormente de la mano de un conjunto de reformas estructurales que explican las importantes ganancias de competitividad de nuestra economía; ganancias de competitividad especialmente relevantes si tenemos en cuenta que España pertenece a la Eurozona, es decir, que no contamos con una política monetaria propia, ni podemos utilizar el tipo de cambio como herramienta para que nuestros productos sean más atractivos en el exterior.

Así, la reforma laboral, otorgando más flexibilidad a nuestras empresas, ha permitido volver a crear empleo, mientras que las reformas de otros mercados de factores y bienes contribuyen al mismo objetivo de aumentar la competitividad de nuestras empresas.

Los resultados se están viendo ya en los últimos meses. Llevamos cuatro trimestres consecutivos de un crecimiento que se está acelerando, porque no sólo es importante que estemos creciendo, sino que cada vez lo hagamos con mayor vigor.

Los organismos internacionales revisan al alza sus previsiones de crecimiento y el interés de los inversores internacionales por nuestro país vuelve a renacer. El riesgo percibido por los mercados se está normalizando y eso explica la caída de la prima de riesgo a niveles de 120 puntos básicos, desde más de 700 puntos básicos. 120 puntos básicos es el nivel más bajo de los últimos cuatro años.

La confianza internacional en nuestro país queda reflejada en el renovado interés de las inversiones en cartera, es decir, en acciones y fondos de inversión, que en 2013 se han más que duplicado. De forma aún más importante, los inversores apuestan también por la inversión estable a largo plazo. En concreto, la inversión neta productiva en España aumentó un 36 por 100 el año pasado, alcanzando 11.998 millones de euros, y se reafirman sectores muy competitivos como, por ejemplo, el automóvil.

Nuestra competitividad externa se refleja también en nuestras exportaciones, cuyo dinamismo explica, como decía, el primer superávit exterior en los últimos quince años, y es que nuestras empresas tienen cada vez más vocación internacional, como demuestra que en 2013 el número de empresas exportadoras alcanzase un máximo histórico. Todo ello ha permitido que las exportaciones hayan pasado cuatro años de representar el 24 por 100 del Producto Interior Bruto a más del 34 por 100. Y lo que es más importante, está aumentando la calidad de nuestras exportaciones. Cada vez pesan más nuestras exportaciones en sectores de alto valor añadido como los bienes de equipo y el sector automóvil, sin olvidar sectores más tradicionales donde las empresas españolas tienen un elevado peso mundial, como es el agroalimentario, del que aquí se ha hablado y que está creciendo a unos ritmos verdaderamente notables.

En el mercado laboral también estamos teniendo buenas noticias. En el segundo trimestre del año el número de parados se ha reducido en 310.400 personas y en el conjunto del año lo ha hecho en 424.500 personas. Además, por primera vez en seis años estamos creando empleo en el conjunto de un año: hoy hay 200.000 ocupados más que hace un año, para llegar a un total de 17.353.000 personas ocupadas.

Pero todavía necesitamos proseguir con los esfuerzos y seguir trabajando para mejorar nuestra competitividad, reducir nuestro déficit público y crear más empleo.

En definitiva, la situación económica de España es ahora diametralmente opuesta a la que teníamos hace tres años, gracias a un cambio de rumbo decidido de la política económica y a unas perspectivas indudablemente mejores.

Señoras y señores,

Nuestra estrategia económica no se limita sólo a recuperar la estabilidad económica y aumentar nuestra competitividad, sino que también busca intensificar nuestras relaciones con las economías más dinámicas del mundo para afrontar nuevos proyectos conjuntos. En este sentido, existen pocas economías más dinámicas que la economía china.

El que hoy, en este Encuentro, se reúnan algunas de las más importantes empresas españolas y chinas es una muestra buenísima de la salud de nuestras relaciones bilaterales.

Es cierto que existe un desequilibrio en estas relaciones. Nuestro mayor déficit bilateral lo tenemos con China, de manera sostenida; pero ésa es precisamente la razón de iniciativas como ésta: buscar nuevas oportunidades, tratar de aumentar nuestros intercambios y, ante todo, evitar restringirlos. Ambos países salimos ganando de esta mejora.

Nuestras exportaciones a China, como aquí se ha recordado, se han duplicado desde 2009. Además, en el terreno de las importaciones, China, como también se ha dicho aquí, es nuestro tercer mayor proveedor a nivel mundial, solamente superado por dos países con los que compartimos moneda: Alemania y Francia. El 7 por 100 del total de mercancías que consumimos del exterior lo importamos de China, sin que la crisis en España y la contracción general de nuestras importaciones la hayan desplazado de ese puesto.

Las necesidades de China, muy especialmente las ligadas a la urbanización, teniendo en cuenta que cien millones más de ciudadanos chinos se mudarán a las ciudades de aquí a 2020, suscitan oportunidades para las empresas españolas.

China tiene grandes planes para generar un crecimiento más sostenible y España, una amplia experiencia nacional e internacional en sectores como infraestructuras, medioambiente y energía, renovables --en particular-- entre otros. Debemos fomentar el encuentro de esta oferta y esta demanda.

Y, por supuesto, también habrá posibilidad de ampliar nuestras exportaciones en productos donde ya estamos muy presentes, como en los sectores de consumo, alimentación y moda, cada vez más demandados por la creciente clase media en China.

Obviamente, queremos, y existe margen para ello, intensificar nuestras relaciones comerciales; pero pensamos que es en el campo de las inversiones donde existe mayor potencial para ello. Queremos más empresas españolas invirtiendo en China y continuando con la fuerte apuesta por este país.

En los últimos cinco años la inversión española en China se ha multiplicado por seis, pero también creemos que España presenta un gran atractivo para las inversiones chinas. Año a año la inversión china en nuestro país se afianza y estamos viendo cómo los principales grupos de este país están mostrando su interés en España, y es que pocos países como España ofrecen tan buenas oportunidades de inversión en un entorno tan abierto y competitivo. Nuestro país en un puente natural para acceder a Europa, Iberoamérica e, incluso, el Magreb.

China es la gran protagonista de los mercados internacionales y España afianza su nuevo modelo de crecimiento cada vez más en el sector exterior. Es fácil prever un peso crecimiento de nuestras relaciones bilaterales dentro de las relaciones exteriores de ambos países y el aumento de acuerdos beneficiosos entre ambos. China lleva siendo años un país prioritario para las relaciones exteriores españolas y lo es para el actual Gobierno de España.

Y no queremos que esta relación se quede sólo en los intercambios bilaterales; hay otros aspectos de las relaciones que no son capturados por las estadísticas. Debemos adoptar una visión estratégica en nuestra colaboración y, en particular, extenderla en terceros mercados. Empresas españolas y empresas chinas comienzan cada vez más a actuar como socios globales, buscando complementariedades que les permitan a acceder a oportunidades de negocio, no ya sólo en ambos países, sino en proyectos conjuntos en terceros mercados, donde América Latina debe adoptar un papel especial protagonista.

Queremos que las empresas españolas y las chinas se conviertan en socios globales, y exploren juntas oportunidades de negocio por todo el mundo. España y sus empresas tienen importantes elementos que ofrecer a esta asociación. Las empresas españolas tienen la experiencia y la capacidad necesarias para acometer todo tipo de proyectos internacionales. Esta experiencia y esta capacidad es lo que España ofrece a esta relación con China.

Las perspectivas de futuro son alentadoras. Nuestras empresas cada vez conciben más este país como una dimensión fundamental de su estrategia internacional. Las empresas chinas muestran un interés creciente por España, se sigue avanzando en la liberalización de los flujos comerciales y de inversión, y el XII Plan Quinquenal de China, con su énfasis en el incremento de la demanda interior de consumo y en el impulso a sectores como energías limpias o biotecnología en los que España tiene empresas punteras, permite esperar que ese mercado sea cada vez aún más relevante.

No cabe duda de que la responsabilidad de este incremento en las relaciones bilaterales corresponde, principalmente, a las empresas y a su trabajo cotidiano por incrementar su competitividad y encontrar nuevas oportunidades de negocio; pero, lógicamente, a ello también deben contribuir los Gobiernos con iniciativas como la de este viaje y este encuentro que abran foros de encuentro y de debate sobre posibles oportunidades.

Tenemos la voluntad de que el diálogo político entre la Unión Europea y China propicie un entorno favorable al comercio y al crecimiento, encontrando soluciones negociadas a los posibles conflictos.

Señoras y señores,

Voy terminando ya. Mi Gobierno, junto con el esfuerzo de todos los españoles, ha elaborado un programa de reformas que está funcionando. Se atajaron las dudas en un primer momento y se recuperó la confianza de los mercados. Ahora se empiezan a ver los resultados en forma de una aceleración del crecimiento, creación de empleo, mayor competitividad y dinamismo exterior.

Estamos configurando un mercado abierto y competitivo que brinda importantes oportunidades de inversión. A su vez, China, como gran potencia económica mundial pero, sobre todo, como economía dinámica, se presenta como un socio lógico con quien establecer acuerdos y alianzas.

España crece en estos momentos a una tasa superior a la de sus vecinos de la Eurozona y, lo que es más importante, ha establecido bases sólidas para que estos siga siendo así en los próximos años y se haga de forma sostenible.

China se enfrenta, también, a un panorama de importantes cambios y de progreso, por lo que en los próximos años deben ser testigos de importantes avances en nuestras relaciones.

Espero que este Encuentro y la creciente comunicación entre ambas comunidades de empresarios alumbren futuros proyectos conjuntos respondiendo a las oportunidades que se nos ofrecen.

Muchas gracias y mucha suerte.

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