Conferencia de prensa del presidente del Gobierno

Viernes 1 de agosto de 2014

Presidente.- Buenos días. Comparezco ante ustedes, como es habitual, tras la última reunión del Consejo de Ministros antes de las vacaciones.

Ha sido una reunión larga, con muchos asuntos sobre la mesa, 103 en concreto, y algunos tan importantes como la reforma fiscal. Encontrarán cumplida información sobre los mismos en la Referencia del Consejo y, si lo desean, en el turno de preguntas podemos ampliar algún detalle de su interés.

El sentido de esta comparecencia, como saben, es hacer un balance del período de actividad que cerramos hoy.

Si ustedes recuerdan, el pasado 27 de diciembre, en una comparecencia similar a ésta de hoy, yo les dije que 2012 había sido el año del ajuste; 2013, el de las reformas y que este 2014 iba a ser el año de la recuperación. Pues bien, creo que el primer semestre del año ha confirmado ese pronóstico de manera inapelable.

Sin ánimo de aburrirles con una catarata de datos, sí me gustaría destacar los que, a mi juicio, ponen de manifiesto la mejoría de la economía española.

Hoy la prima de riesgo está en 138 puntos básicos y el interés del bono a diez años en 2,55 por 100, es decir, en un nivel desconocido en la historia reciente de España. Esto quiere decir, básicamente, que nuestro país ha recuperado la confianza que había perdido en los mercados. Hemos demostrado que somos fiables y que cumplimos con nuestros compromisos.

Les recuerdo que este año, antes de lo previsto y de lo pactado, hemos comenzado a devolver a Europa el préstamo que recibimos para la recapitalización de aquellas entidades financieras que lo necesitaban. Eso es ganar confianza.

Esa reputación que hemos ganado también se traduce en dinero: hemos reducido notablemente los intereses que pagamos por nuestra deuda y eso nos permite dedicar dinero a otros fines como, por ejemplo, mejorar la liquidez de las Comunidades Autónomas, a través de la reestructuración del Fondo de Liquidez Autonómica que ayer se abordó en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Se trata de nuevas facilidades financieras, por valor de más de cuatro mil millones de euros, que van a contribuir a mantener servicios públicos esenciales como la sanidad, la farmacia o la educación.

También ha mejorado notablemente la confianza dentro de España. El Índice de Confianza del Consumidor, que hace un año estaba en un 61,8 por 100, hoy está en el 89.3 por 100, es decir, veintisiete puntos de mejoría. El Indicador de Situación Económica actual ha crecido del 45,9 al 74 por 100, y el de Expectativas, del 77 al 104 por 100.

Son valores que no se registraban desde el año 2007, es decir, desde antes de la crisis, y que demuestran que los españoles empiezan a percibir de manera clara la mejoría. Muestran que el fatalismo y la desesperanza están dando paso a un racional y razonable sentimiento de confianza en el futuro.

El pasado miércoles conocimos la cifra del crecimiento del Producto Interior Bruto en el último trimestre, que ha sido de un 0,6 por 100. Hace un año todavía caíamos un 0,1 por 100 y hoy crecemos con fuerza gracias a la competitividad de nuestra economía. La tasa interanual ya se sitúa ya en el 1,2 por 100 y les adelanto que a la vuelta de las vacaciones, en la elaboración de los nuevos Presupuestos, revisaremos de nuevo al alza la previsión de crecimiento y de empleo. Saben ustedes que hace menos de un año, en septiembre del año pasado, la previsión de crecimiento que hacía el Gobierno para este año era del +0,7 por 100; en febrero, en el Debate sobre el Estado de la Nación, yo dije que creíamos que iba a ser el 1 por 100; en el mes de abril, en la comunicación que remitimos a la Comisión Europea, hablamos del 1,2 por 100 y en el mes de septiembre revisaremos las previsión de crecimiento para este año. Hemos sido muy prudentes, pero las cosas van -- tengo que decir que por suerte-- mejor que lo que nosotros habíamos previsto.

Quiero decirles también que estamos ante un crecimiento sano y diversificado, que se produce en un marco de estabilidad de precios y de ganancia de competitividad. Es un crecimiento que ha venido para quedarse.

Quiero destacar sobre este punto algo que parecía impensable hace tan solo unos meses: que la economía española es una de las que más crece de la eurozona. Recuerden ustedes la rueda de prensa que yo hice en el año 2012, hace dos años: pues bien, en menos de dos años hemos pasado en menos de dos años de ser una economía al borde de la quiebra y del rescate a ser una de las economías que más crece de Europa.

Al final, todos estos datos se condensan y se reflejan en lo que más nos importa, en el objetivo para el cual hacemos todas las reformas y hacia el que orientamos todas nuestras decisiones: la creación de empleo.

En ese aspecto hemos experimentado un giro de 180 grados. Cuando llegamos al Gobierno, el paro crecía a un ritmo del 12 por 100; con los últimos datos de la EPA, el paro desciende a un ritmo del 7 por 100. Ése es el balance, en términos económicos, de lo que ha ocurrido en España en estos dos años y medio largos.

Podría extenderme durante un buen rato en esta cuestión, pero sólo voy a destacar algunos elementos suficientemente ilustrativos:

- Podemos hablar de creación de empleo neto por primera vez en seis años y, además, de la mayor caída del desempleo de toda la serie histórica.

- La ocupación ha crecido en cuatrocientas mil personas, la mejor cifra desde hace nueve años.

- Se han registrado 180.000 contratos indefinidos, el mejor dato desde hace siete años.

- Sobre el empleo juvenil, una de las cuestiones que más preocupa a la sociedad española y tengo que decir que con absoluta razón, quiero destacar que hoy tenemos 101.194 jóvenes parados menos que cuando llegamos al Gobierno.

- Y una última reflexión, más técnica pero muy importante desde el punto de vista económico: jamás en la historia de nuestro país el crecimiento económico se había trasladado de manera tan directa y tan inmediata al empleo como ahora. Y eso es consecuencia de las reformas estructurales que se han hecho a lo largo de los últimos tiempos.

Fíjense ustedes, este año el crecimiento interanual del PIB está siendo del 1,2 por 100 y el de la ocupación, del 1,1 por 100. Pues con los llamados "brotes vedes" de 2011 el PIB crecía el 0,6 por 100 y la ocupación caía el 1,2 por 100. Éstos son los efectos de las reformas estructurales que se han puesto en marcha, y esperemos que los datos del mes de julio, que se darán a conocer la primera semana de agosto, vayan en la misma buena dirección en la que han ido los datos de empleo y Seguridad Social en los últimos meses.

Todos estos datos, y otros muchos otros que les ahorro porque no quiero abrumarles, como pueden ser el dato de inflación, el turismo, el desendeudamiento de las familias, las ventas del comercio minorista, las ventas de automóviles, etcétera, muestran un clarísimo cambio de escenario y una recuperación indiscutible sobre la que quiero hacer algunas consideraciones que me parece que pueden resultar interesantes.

La primera, y así lo ve el Gobierno y, por tanto, así lo transmite a la sociedad española: La recuperación es firme y cada vez más intensa. No estamos ante un espejismo ni ante un alarde de optimismo injustificado. Estamos pisando terreno sólido. Como les acabo de decir, la recuperación ha llegado para quedarse. Esto es lo que nos confirman, tanto la OCDE, como el Fondo Monetario Internacional y otros organismos internacionales.

Segunda consideración que quiero hacer: Es cierto que los efectos de esta nueva situación aún no han llegado a todos los españoles, porque el daño causado por esta crisis ha sido ingente; pero no es menos es cierto que, como dije en diciembre, los españoles tienen un fundado derecho a la esperanza.

Tercera consideración: Lo que está ocurriendo no es producto de la casualidad o de la buena suerte, no. Son cifras muy trabajadas, que han costado mucho esfuerzo y mucho tesón a todos los españoles. Quien quiera negarle méritos al Gobierno está en su derecho a hacerlo, pero no debiera ignorar el mérito extraordinario de todos los españoles. Son ellos --las familias, los autónomos, las empresas, los trabajadores…-- los que han cuadrado las cuentas con su determinación y su coraje; pero es cierto también que una buena política económica ha permitido que esos esfuerzos no sean baldíos: primero se evitó un rescate y ahora estamos entrando en la recuperación en tiempo record.

Quiero hacer una cuarta consideración: Hemos sido capaces de hacer frente a la crisis sin dejar desguarnecidos a los más débiles. Hemos mantenido las pensiones en el momento más duro y de mayor incertidumbre sobre nuestra economía.

Yo quiero decir que este Gobierno ha subido las pensiones siempre; otros, no, los anteriores. Y quiero decir que algunos países sometidos a rescate han tenido que bajar las pensiones un 10 por 100, y quiero decir que algunos países de nuestro entorno han decretado ahora una congelación de las pensiones durante dieciocho meses, y de una ideología que no es la del Partido Popular. Por tanto, hemos sido capaces de priorizar e intentar apoyar a aquellas personas que podían estar en mayores dificultades.

Y hemos sabido que la pensión media de jubilación en España ha superado, por vez primera, esta semana los mil euros.

Quiero decir que seguimos teniendo una sanidad universal, pública y gratuita. Lo mismo podemos decir de la educación o de la dependencia: hay más becas que antes, más, y se atiende a más personas que antes, a más

En resumen, vamos en la buena dirección, pero somos conscientes, y esto es lo más importante, de que todavía tenemos muchas que hacer y todavía son muchas las dificultades que tenemos que superar. Por eso, es el momento de perseverar en las buenas políticas y también el momento de pisar el acelerador del crecimiento. Es el momento de hacer lo necesario para tener más actividad económica, para crear mucho más empleo y para atender mejor a quienes más se han visto golpeados por la crisis.

Éste es el objetivo de las algunas de las reformas que hemos aprobado hoy mismo o de las que plantearemos en el próximo período de sesiones:

Reforma fiscal: Va a aliviar la carga fiscal de veinte millones de españoles, principalmente de aquellos que tienen rentas más bajas. Para empezar, quienes ganen menos de doce mil euros dejarán de pagar IRPF. El 72 por 100 de las personas que declaran en el Impuesto sobre la Renta en España declaran una cantidad inferior a veinticuatro mil euros; pues bien, esas personas va tener una rebaja en dos años, en los años 2015 y 2016, de alrededor del 30 por 100, aunque algunos no van a pagar, como he dicho ahora. Por tanto, es una reforma fiscal muy importante. Se mejora también la tributación de autónomos y de Pymes, se rebajan los impuestos a familias, a los colectivos sociales más desfavorecidos y a los pequeños ahorradores. En total, nueve mil millones de euros volverán al bolsillo de los contribuyentes en los dos próximos años.

La reforma que hemos aprobado definitivamente, y remitimos a las Cortes, incluye además algunas mejoras respecto al proyecto inicial:
 La indemnización por despido queda exenta de tributación hasta un límite de 180.000 euros, tal y como hemos acordado con los agentes sociales, con los que me reuní esta misma semana aquí, en Moncloa.
Se mantiene la reducción del 60 por 100 en los rendimientos generados por el alquiler de la vivienda.
No tributarán las plusvalías de los contribuyentes mayores de 65 años cuando se reinviertan en rentas vitalicias.
Y también se introducen ventanas de liquidez para rescatar planes de pensiones a los diez años.
 
De acuerdo con los agentes sociales, en octubre pondremos en marcha el Plan de Empleo e Impulso a la Activación, que contemplará actuaciones hacia los parados de larga duración y mayores de 45 años. Habrá otras medidas de modernización de los servicios de empleo, de eficiencia y rigor en los sistemas de formación, y de revisión del modelo de rentas básicas para mejorar la cobertura de las personas en situación de mayor vulnerabilidad.

Quiero subrayar que este Plan contempla, además, la renovación del Acuerdo de Negociación Colectiva que firmaron hace tres años los agentes sociales y que tan buen resultado ha traído a la competitividad de la economía española.

En septiembre también haremos un profundo balance del cumplimiento del Plan de Reforma de las Administraciones Públicas; una labor callada y meticulosa cuyo impulso vamos a mantener y a reforzar con nuevas medidas como las leyes de reforma del Procedimiento Administrativo o del Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas.

Como ejemplo de los resultados que ya se están produciendo, les diré que sólo con las medidas de reforma de la Administración que ya se han puesto en marcha hemos ahorrado más de 10.400 millones de euros. Sólo la centralización de compras y servicios dentro de los Ministerios y sus organismos ha generado en menos de un año un ahorro de 160 millones de euros

En este balance no puedo dejar de hacer mención a la política europea.

Después de las elecciones que se celebraron en mayo estamos en los inicios de una nueva legislatura en Europa. Mi intención es llevar al ánimo de nuestros socios y de los nuevos responsables de las instituciones comunitarias, la necesidad y la urgencia de volcar todos nuestros esfuerzos en la reactivación económica del continente.

Después de lo que hemos vivido durante los años pasados, es fundamental que la política europea esté orientada al crecimiento y a la creación de empleo. Queremos que Europa tire también de la recuperación y para ello vamos a seguir planteando iniciativas y reformas en las instituciones comunitarias. Lo hacemos desde el convencimiento de que el crecimiento y el bienestar económico constituyen la mejor vacuna contra los eurófobos y la mejor defensa del gran proyecto político que es Europa

Por último, en este resumen apresurado de fin de curso quiero destacar como hecho muy relevante el cambio en la Jefatura del Estado.

Creo que el proceso de la abdicación de Don Juan Carlos y proclamación de Don Felipe se ha desarrollado de forma constitucionalmente impecable; con un funcionamiento coordinado de todas las instituciones y un comportamiento leal y responsable del conjunto de la sociedad española, desde la mayoría de las fuerzas políticas a los medios de comunicación. A ello han contribuido, tanto la experiencia y generosidad de Don Juan Carlos, como la formación y prudencia de Don Felipe. Hoy podemos decir con satisfacción que ese proceso se ha llevado a cabo con tranquilidad y una normalidad institucional casi desconocidas en nuestra historia.

Apenas un mes más tarde de su proclamación, los Reyes se han granjeado el respeto y la simpatía de una gran mayoría de españoles, y han comenzado a ejercer también de forma modélica su papel de máximos representantes de nuestro país en el exterior. En estas breves semanas ya han desplegado una intensa agenda que les ha llevado a visitar todos los países con los que compartimos frontera para fortalecer nuestras relaciones de buena vecindad.

Por lo que se refiere a Don Juan Carlos, comenzará en breve su nueva actividad institucional asistiendo, en representación de España, a la toma de posesión del presidente Juan Manuel Santos en Colombia, a principios de este mes de agosto; es decir, dentro de unos días, la próxima semana.

Y termino ya.

Soy consciente de que todavía hay muchos españoles que lo están pasando muy mal, soy consciente. Sé que para muchos la crisis aún no ha pasado. Ni soy desconocedor de lo que ocurre en mi país, ni me falta sensibilidad para ponerme en el lugar de quien peor lo está pasando.

Sé que hemos tenido que adoptar medidas duras que a ningún Gobierno le gusta adoptar y que, desde luego, ningún Gobierno aprueba por capricho; pero hemos intentado en todo momento hacer un reparto equitativo de costes y preservar el núcleo básico del Estado de Bienestar. Y ahora los resultados empiezan a estar a la vista.

Si ustedes recuerdan, en el verano de 2012 estábamos al borde del rescate y hoy somos una de las economías que más crece de Europa. Hace dos años el paro crecía a un ritmo del 12 por 100 y hoy se reduce a un ritmo del 7 por 100. Hace dos años la prima estaba en 600 puntos y hoy, a pesar de los avatares de la jornada, está en 140. Hace dos años la Bolsa española estaba en torno a los 6.500 puntos y hoy está, aproximadamente, en 10.500 puntos.

Éstas son las cifras --hay más-- que muestran la magnitud del cambio y de la ingente tarea que han hecho los españoles en un tiempo record. Por eso quiero reiterar mi sentimiento de orgullo y satisfacción por la capacidad de la sociedad española de comprender la situación en que estaba el país, adaptarse a ella y ponerse manos a la obra para su transformación.

- Me refiero a las familias, que han ajustado sus economías domésticas para reducir su endeudamiento y han colaborado solidariamente con quienes se encuentran en situación más desfavorecida.

- Me refiero a los trabajadores, que han aumentado su productividad colaborando en la ganancia de competitividad de la economía española

- Me refiero a los agentes sociales que han propiciado estos incrementos de competitividad con pactos de rentas que han evitado una sangría mayor de puestos de trabajo.

- Me refiero a las distintas Administraciones Públicas, que se han comprometido con la reducción del déficit y han realizado los ajustes necesarios manteniendo los servicios públicos esenciales y la protección social básica.

Ha sido una gran tarea colectiva que nos ha de llevar necesariamente a la esperanza. Si en las circunstancias más difíciles hemos sido capaces, entre todos, de darle la vuelta a una situación que era crítica, no me cabe la menor duda de que ahora, cuando las circunstancias son más favorables, sabremos sacar el mejor partido en esta nueva senda de crecimiento.

Queda mucho por hacer --muchísimo, si quieren--, pero cada vez vemos más cerca nuestro objetivo de devolver a los españoles el bienestar y la confianza que perdieron durante la crisis.

Nada más. Muchas gracias y estoy a su disposición.