Intervención de Pedro Sánchez

17.3.2020

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Buenas tardes, quiero en primer lugar expresar en nombre de todos, del conjunto de la sociedad española, nuestro pesar y nuestro afecto a sus familiares y a los amigos de las personas fallecidas por la pandemia del coronavirus.

También quiero enviar fuerzas y deseos de una pronta recuperación a quienes han sido diagnosticados positivos del COVID-19. El virus, como he dicho en muchas otras ocasiones, no distingue entre ideologías, ni clases, ni territorios, desgraciadamente nos está golpeando a todos, a nuestros padres, abuelos, a nuestras parejas, a nuestros hijos, a nuestros amigos y amigas.

A todos ellos los tenemos presentes, los tenemos presentes constantemente, por todos ellos trabajamos constantemente, con la esperanza de su pronta sanación.

Como vinimos anunciando estamos viviendo y viviremos días muy duros en la lucha contra la pandemia. Días en los que algunos de nuestros seres queridos han sido contagiados mientras otros están sanos pero están sufriendo las consecuencias económicas y laborales de la emergencia.

Estamos viviendo una situación sanitaria sin precedentes en la memoria colectiva de los españoles, y también de la mayoría de los europeos y los habitantes del mundo desarrollado. Es, en consecuencia, un desafío global el que tenemos enfrente. Y todos los países, unos antes otros después, estamos dando pasos en un camino plagado de sombras y contando con muy pocas certezas.

Son momentos excepcionales que requieren medidas excepcionales -como lo fue el pasado sábado el decreto por primera vez en la historia de nuestra democracia, del Estado de Alarma, pero son medidas excepcionales para proteger hoy nuestra salud y, al mismo tiempo, poder actuar con eficacia y determinación y así paliar en lo posible los efectos económicos y sociales de esta emergencia sanitaria que ya desgraciadamente estamos sufriendo.

Todos y cada uno de los actores de la sociedad tenemos una misión específica en esta batalla. La misión de los sanitarios es librar la contienda en primera línea, con la entrega y con la profesionalidad que les caracteriza. La de las administraciones públicas es proveerles de recursos, extremar la coordinación en este momento tan crítico. La de los mayores, no me olvidaré nunca de repetirlo, es apurar el cuidado y su protección. La de los jóvenes es mantener la distancia social. Y la de todos y todas, seguir las reglas y actuar con responsabilidad y con disciplina social. Y la de los niños, hacer caso a vuestras madres y padres. Lavaros las manos a diario, mantener la higiene y si con ello nos ayudáis a los mayores, vais a ayudar muchísimo, muchísimo, a que entre todos ganemos al virus.

Cada cual, en la sociedad, en la comunidad que representamos, tiene una misión específica, pero el ánimo debe ser el mismo: hacer todo lo que haga falta, cuando haga falta y donde haga falta hasta parar al virus, hasta vencer al virus.

Como saben, llevo días reuniéndome de forma telemática para trasladar este mensaje a los Presidentas y Presidentes de las distintas Comunidades Autónomas y a los principales líderes de los partidos de la oposición, también a los agentes sociales. Todos y todas somos conscientes de que nuestro esfuerzo debe estar, como mínimo, a la altura del sacrificio que están acometiendo los españoles.

En el frente sanitario este empeño colectivo de parar al virus tendrá varios hitos.

El primer logro será, como dije en una de mis comparecencias, doblegar la curva, es decir superar el pico de propagación de la enfermedad. Quedan aún días para alcanzar este momento pero cuanto antes lleguemos a ese punto más nos acercaremos a la meta final.

El segundo hito será cuando el saldo de altas médicas sea superior al de nuevos infectados. Van a transcurrir semanas entre el primero y el segundo momento. Pero también lo vamos a alcanzar, no me cabe duda.

Estaremos cerca de la victoria sobre el virus cuando los contagios caigan en picado, a la misma velocidad que hoy suben. Ese será el tercer hito de esta batalla que llegará tras alcanzar los dos primeros.

Y la victoria será total, total, cuando dispongamos de una vacuna que permita evitar y eliminar la infección.

Esa es la tarea que tenemos por delante en el frente sanitario. Frenar la curva ascendente, aplanarla y hacerla descender en picado.

Pero evidentemente los efectos de la emergencia se dejan sentir también en el ámbito social y en el ámbito económico. La alarma y las medidas de lucha contra la pandemia están afectando a España y también al conjunto de países europeos y la economía global, a todos en definitiva, a los sistemas de producción, de distribución, a las PYMES, a los autónomos, a las familias, a las finanzas y al consumo.

Por esa razón debemos combatir simultáneamente en el frente sanitario pero también en el frente económico y social. Debemos parar al virus y vencerlo y debemos proteger nuestro empleo, nuestras empresas, nuestras familias con un escudo económico y social que solo pueden forjar los poderes públicos. Es decir, que nadie quede atrás.

En este frente también debemos frenar una curva - en este caso descendente, desgraciadamente como consecuencia del impacto económico que tienen estas medidas en el empleo y también en la producción.

Esto es lo que está haciendo el gobierno de España, hoy aprobar un real decreto ley muy importante, probablemente el mayor que se haya aprobado en la historia de nuestra democracia. Para crear ese frente y ese escudo social y económico en nuestro país.

Quiero agradecer en ese sentido toda la colaboración que nos han prestado durante estos últimos días los sindicatos, los empresarios y también los líderes políticos de otras formaciones y sin duda alguna también a los presidentes y presidentas autonómicos. Quiero darles en consecuencia a ellos, a los agentes sociales, a la patronal, a los sindicatos. También tenemos que hacer frente a todos estos problemas con la determinación que necesita nuestro país. Y los efectos de la emergencia se deja también sentir, como he dicho antes, en el ámbito económico y social.

La alarma y las medidas de lucha contra la pandemia están afectan en España, y como decía antes, en el conjunto de países de nuestro entorno, en la producción, en la distribución, en las empresas, en las familias, en las finanzas y en el consumo, y por esa razón teníamos que combatir, y tenemos que combatir simultáneamente el frente sanitario y el frente económico.

Debemos para el virus, vencerlo, y debemos proteger nuestro empleo, nuestras empresas, nuestras familias, como decía antes, con un escudo económico y social que solamente podemos forjar los poderes públicos.

En ese sentido, como decía antes, y me parece muy importante, tenemos que frenar esa curva en este caso descendente del empleo y la producción. También debemos actuar unidos, administraciones, trabajadores y empresarios. Y también debemos actuar con resolución. Y tenemos y necesitamos la colaboración de todos los actores económicos.

Agradezco su cooperación, la cooperación de las CCAA, por las propuestas que nos han hecho llegar, algunas de las cuales hemos incluido en este real decreto ley que ha aprobado el consejo de ministros celebrado en el día de hoy. Y también quiero dar las gracias, como decía antes, a los agentes sociales, a la patronal, a los sindicatos, que desde su profundo conocimiento del tejido productivo y también del mercado de trabajo nos han hecho llegar propuestas muy valiosas, muy valiosas, a que hemos incorporado al paquete de medidas que hoy les voy a anunciar.

El primer hito en el frente económico será frenar la caída de la producción y el empleo; el segundo hito será doblegar esa curva de caída. Y la meta será iniciar la recuperación en cuanto la emergencia sanitaria quede atrás, relanzando nuestra economía, es decir, nuestra producción, nuestro dinamismo empresarial y nuestro empleo.

Para que la salida de la emergencia económica en la que desgraciadamente estamos inmersos sea en forma "V", y no en "L". Para que la caída venga seguida de una recuperación y no de un estancamiento.

Y para ello debemos ser contundentes y por ello hemos decidido reforzar las iniciativas ya anunciadas e implementadas en el primer Plan de Choque Económico aprobada por parte del CMIN la semana pasada, con la mayor movilización económica y social de recursos de nuestra historia que se traduce, fundamentalmente, en las medidas que procedo a explicar:

Dijimos que haríamos lo que hiciera falta, cuando haga falta y donde haga falta. Las empresas y el conjunto del tejido productivo deben sentirse protegidas.

Y por eso, les anuncio que vamos a movilizar hasta 200.000 millones de euros, repito la cifra, 200.000 millones de euros, cerca de un 20% de nuestro PIB. 117.000 millones de euros serán íntegramente públicos. 117.000 millones de euros serán íntegramente públicos y el restante se complementará con la movilización de recursos privados. Insisto: la mayor movilización de recursos económicos de la historia reciente de España, de nuestra democracia, y en un corto espacio de tiempo. Muy corto espacio de tiempo. Se trata de un esfuerzo enorme, decidido, que responde a la magnitud del desafío social y económico al que nos enfrentamos y también responde al compromiso del Gobierno de España con todos y cada uno de los ciudadanos. No vamos a escatimar ningún esfuerzo. Ninguno. Nadie se va quedar atrás. No vamos a dejar a nadie atrás, especialmente a los que ahora van a necesitar mucha más protección, a ellos, a los más vulnerables, a los mayores, a las familias con menos recursos, a los autónomos, a los pequeños empresarios, a los trabajadores que dependen de su nómina, a todos ellos les vamos a proteger mientras dure esta crisis.

Todos somos uno en esta lucha y para ello les adelanto que una vez fijado este marco de gran inyección económica hemos aprobado medidas en las cuatro grandes áreas prioritarias de las que les venimos hablando.

En primer lugar medidas para apoyar a las familias en situación más vulnerable. O que puedan haber tenido una situación vulnerable como consecuencia del impacto económico y social que están teniendo estas medidas.

Medidas para apoyar a todos los trabajadores. Insisto, a todos los trabajadores.

En tercer lugar, medidas para apoyar a las empresas de nuestro país, garantizar el flujo de crédito y pagos de las empresas y también de los autónomos de nuestro país.

Y finalmente medidas para apoyar la investigación científica y médica en la búsqueda de esa vacuna contra el COVID19 en la que está inmersa el mundo y sin duda alguna España tampoco puede permanecer al margen.

En primer lugar, les a anuncio que destinaremos 600 millones de euros a la financiación de prestaciones básicas de los correspondientes servicios sociales de las CCAA y entes locales, con especial atención a la asistencia sanitaria de las personas mayores y dependientes, que son colectivos desgraciadamente vulnerables por esta pandemia. Vamos a garantizar que la protección alcance la mayor cobertura posible, en especial a las personas, insisto, vulnerables.

Además, ampliamos la protección a los suministros de energía y de agua, garantizando los servicios públicos esenciales. Y además, como novedad, también garantizaremos los servicios de telecomunicaciones. Todo para las familias desgraciadamente más vulnerables como consecuencia de esta crisis.

También garantizaremos el derecho a la vivienda de las personas con más dificultades. Hemos establecido una moratoria en el pago de las cuotas de las hipotecas para los deudores hipotecarios en situación de especial vulnerabilidad que vean reducirse sus ingresos. Por tanto, ninguna persona en una situación económica difícil perderá su vivienda. En esta crisis, nadie será desahuciado de su casa por atravesar una situación económica difícil.

Este es un primer paquete de medidas sociales que seguiremos desarrollando de la mano de otras administraciones y en especial de las entidades locales con las que espero poder reunirme en los próximos días.

En segundo lugar, hemos aprobado un potente conjunto de medidas destinado a reforzar la protección al empleo. Se trata de evitar que una crisis temporal, e insisto en este carácter: temporal, como la actual tenga un impacto negativo permanente sobre nuestro mercado laboral. Quiero insistir en esto: es una crisis temporal que vamos a superar.

Por ello, hemos decidido:

Para los trabajadores asalariados, les vamos a permitir que puedan adaptar o reducir su jornada de trabajo, incluso hasta un 100%, para hacer frente a las necesidad de conciliar y cuidar derivadas de esta crisis.

También vamos a establecer el teletrabajo como medida de flexibilidad principal, cuando las circunstancias lo permitan.

Y, asimismo, vamos a promover los ajustes temporales de plantilla a través de la flexibilización de los Expedientes Temporales de Regulación de Empleo, los conocidos como ERTES, que van a beneficiar a todos los trabajadores. Por tanto, los ERTES causados por la crisis del Coronavirus serán considerados de fuerza mayor y, adicionalmente, los trabajadores tendrán derecho a la prestación contributiva por desempleo, aunque no cumplan el requisito de cotización previa exigido.

Además, el cobro de esa prestación no les computará a efectos de cobro posterior de la prestación por desempleo. Y con la aceleración de la aprobación de los ERTES, reduciendo los periodos de tramitación y consultas, por lo que los trabajadores percibirán sus prestaciones con más agilidad.

Para el colectivo de autónomos que implica una serie de millones de personas cada vez más importantes hemos aprobado flexibilizar el acceso al cese de actividad que será compatible con la exoneración del pago de cuotas a la SS y también con acogerse a ERTEs con aquellos que cuenten con trabajadores.

Queremos que aquellos autónomos que vean reducidos significativamente sus ingresos puedan recibir la prestación por cese de actividad. Por tanto, facilitamos que los autónomos y autónomas puedan cobrar con rapidez una prestación en caso de dificultad económica.

Estas medidas, como pueden ver, priorizarán la suspensión de los contratos y la reducción de las jornadas como opción frente al despido de trabajadores. Me gustaría hacer un llamamiento a los empresarios, tomemos en cuenta estas medidas y no se despidan a los trabajadores entendemos el esfuerzo que se puede hacer pero creemos que es necesario

Queremos que se mantenga el empleo, que las empresas sepan que el Gobierno les ayudará a superar esta crisis temporal, pero que seguirán necesitando a sus trabajadores cuando superemos esta emergencia y la actividad económica recupere la normalidad. El Gobierno va a estar del lado no sólo a los trabajadores afectados, sino también de las empresas que no despidan. Por ello, en caso de ERTEs, se exonerará al empresario de la aportación empresarial de las cuotas de la Seguridad Social.

Esta medida permitirá aliviar las cargas financieras de las empresas y recuperar el empleo cuanto antes.

El tercer conjunto de medidas está destinado a enviar a nuestras empresas (y también a los mercados) un mensaje contundente, rotundo, el estado español: va a proporcionar a nuestro tejido empresarial toda la liquidez que necesite, toda, para mantenerse operativo. No vamos a permitir que los problemas temporales de liquidez puedan convertirse en problemas de solvencia. Las empresas solventes necesitan liquidez y vamos a garantizársela durante esta crisis para que se mantenga el empleo y también la actividad económica.

Por ello, hemos aprobado la creación de una línea de avales y garantías públicas por un valor de hasta 100.000 millones de euros, lo que permitirá movilizar entre 150 mil y 200 mil millones de euros en nuestro sistema económico si también incorporamos al sector privado. El Estado será el garante de las operaciones.

Además, hemos aprobado en el RDL líneas de avales adicionales de 2.000 millones de euros para las empresas exportadoras con mecanismos ágiles y favoreciendo especialmente a las pequeñas y medianas empresas. Y también continuamos con medidas para facilitar la restructuración de créditos a explotaciones agrarias afectadas por la sequía.

Vamos, por otro lado, a acelerar la puesta en marcha de varios programas de apoyo a la digitalización y la I+D de las PYMES, que facilitaran la implantación del teletrabajo.

Para cerrar este apartado de apoyo a nuestro sistema productivo, a nuestro sistema empresarial, quiero anunciarles que hemos reformado la normativa sobre inversiones exteriores, para impedir que empresas de países de fuera de la Unión Europea puedan hacerse con el control de entidades españolas en sectores estratégicos, aprovechando la caída coyuntural del valor de sus acciones en esta situación de crisis económica.

En cuarto y último, pero en modo alguno menos trascendente, queremos subrayar nuestro compromiso con el refuerzo de la investigación científica para el desarrollo de una vacuna y de una cura definitiva para el COVID19. Vamos a dedicar una importante cantidad de recursos, 30 millones de Euros, a esta investigación y este dinero va a ir dedicado a dotar al Consejo Superior de Investigaciones Científicas y al Instituto de Salud Carlos III de los recursos precisos para hacer frente a esta emergencia sanitaria.

Hasta aquí las medidas adoptadas por el Gobierno que suponen una movilización colosal de recursos propios, de recursos públicos, de recursos de todos los españoles

Pero por sí solas no pueden bastar: necesitan un apoyo suplementario que debe venir de la sociedad civil. Para preservar nuestro tejido empresarial y nuestro empleo es indispensable que las empresas grandes o pequeñas, autónomos o empleados asuman una idea: que esta crisis es temporal y debe tratarse como temporal.

Todos debemos facilitar a los demás la adaptación a este periodo difícil. Los arrendadores cara a los arrendatarios; los proveedores de bienes y servicios cara a los receptores, los empleadores cara a los empleados; los acreedores cara a los deudores. Todos debemos ser conscientes de que podemos ocupar una u otra posición en cada momento, en cada caso y debemos ser comprensivos con los demás porque así saldremos todos más rápidos y sin duda alguna más fuertes.

El Estado encarna una parte de la fuerza de la comunidad que representa nuestro país. Pero la comunidad tiene también otras fuerzas que debe movilizar que ya se están movilizando. También en este frente económico se precisa el esfuerzo de todos y de todas unidos.

Les venido trasladando que la crisis sanitaria del coronavirus es dinámica y, por ello, tenemos que ir adaptándonos cada día a las circunstancias que vamos observando. Lo está haciendo el mundo, lo está haciendo Europa, lo está haciendo España. En consecuencia, les informo de que hemos adaptado el Real Decreto de declaración del estado de alarma aprobado el pasado sábado en Consejo de Ministros en los siguientes puntos:

• El primer lugar se limita la libertad de circulación de las personas no solo a las vías de uso público sino también a otros espacios de uso público, como, por ejemplo, las playas.

• En segundo lugar, las actividades permitidas deben realizarse de manera individual, salvo que como ya se contemplaba en el RD se acompañe a personas con discapacidad, a menores, a personas mayores, o exista otra causa debidamente justificada.

• Se permite que abran al público los siguientes establecimientos: sanitarios y centros o clínicas veterinarias. La actividad de peluquería se limitará a los servicios a domicilio.

• Dentro de las actividades permitidas, la autoridad competente podrá suspender cualquiera de ellas que pueda suponer un riesgo de contagio por las condiciones específicas en que se esté desarrollando.

• Por último, se habilita al Ministerio de Sanidad para modificar, ampliar o para restringir las actividades permitidas, de manera que pueda responderse con rapidez y eficacia a situaciones no previstas en el propio Decreto.

Como ven, nos adentramos en una fase que yo diría es trascendental contra la batalla contra el virus.

Son días muy duros en los que nos puede asaltar la preocupación, la confusión o la incertidumbre ante el hoy y ante el mañana. Y lo entiendo. Porque es humano reaccionar así ante una crisis sanitaria, económica y social de dimensiones desconocidas.

Todos los países del mundo se están viendo sometidos a esta durísima prueba. Es una situación que la propia OMS reconoce que carece de precedentes. Nadie, lo manifesté hace muy pocos días, posee un manual de instrucciones infalible para dar con las respuestas a cada nueva situación que va surgiendo.

Contamos, eso sí, con el saber de los expertos internacionales, con el saber y el conocimiento de los expertos nacionales y autonómicos a quienes quiero reconocer su importante labor que nos orienta y nuestra determinación, nuestra audacia y nuestra resistencia. Contamos con el conocimiento de toda la comunidad científica y de la comunidad sanitaria.

Contamos con la entrega de los servidores públicos de la salud, de la seguridad, de la milicia, que están demostrando estar a la altura de las circunstancias. Y contamos con la voluntad de la mayoría de los ciudadanos de vencer esta batalla y de actuar para eso con responsabilidad y como he venido insistiendo estos días con disciplina social.

Como no existen certezas absolutas, como no hay un manual infalible, caben errores. Todos los países los han cometido y al concluir esta batalla los examinaremos y aprenderemos de ellos. Quienes creen saber todo sobre esta emergencia no podrán aprender nada de esta emergencia.

Debemos actuar así, -y así estamos tratando de hacerlo todas las Administraciones y quiero dejarlo claro, todas las Administraciones- en base al criterio de los expertos y científicos y en base a la buena fe.

Tiempo habrá para evaluar con cabeza fría y con visión de conjunto esta emergencia para sacar lecciones y que no vuelva a ocurrir. Esto nos deja ya una primera lección cuando salimos por la tarde a nuestros balcones a aplaudir a nuestros servidores públicos y es que tenemos que reforzar nuestro sistema nacional de salud y en conjunto el estado de bienestar, la seguridad humana.

Ahora en todo caso es el momento de la unidad de acción y de la responsabilidad. Alejémonos del ruido y dejemos que los servidores públicos del Estado de Derecho y el Estado del Bienestar hagan su labor.

Esta situación está suponiendo para nuestro país una prueba dura e inédita. Y como siempre sucede en situaciones extremas ha permitido aflorar una conducta social que está siendo modélica y que a mí me gustaría poner en valor y también ciertos comportamientos ejemplares.

Todos tenemos motivos para sentir orgullo de una sociedad que se organiza no solo para combatir la adversidad sino para dar aliento. Las noches como decía antes se han llenado de aplausos en medio del nuevo silencio de nuestras ciudades y nuestros pueblos.

Aplausos que empezaron siendo para los sanitarios, un ejército de profesionales que está expuesto al contagio, pero que no deja de pelear por salvar nuestras vidas cada día, por preservar nuestra salud sin descanso y el gobierno lo reconoce.

Aplausos que se han extendido a toda la cadena humana que abastece nuestras tiendas y supermercados; aplausos a quienes garantizan la movilidad de personas y mercancías; aplausos a los profesionales de la salud mental que están ofreciendo apoyo telemático para que no decaigamos; al mundo de la cultura y a todas las personas que ponen su sabiduría y su ingenio para hacernos más llevaderos estos días de cuarentena. Aplausos para todas las personas generosas que ceden hoteles y camas para los enfermos, a profesionales de las telecomunicaciones que nos mantienen conectados; a los profesores y a los estudiantes, a los maestros que siguen sus tareas académicas desde casa.

Se avecinan días largos y duros, los estamos viviendo ya, en los que debemos seguir a rajatabla las recomendaciones de los expertos. La amenaza del coronavirus nos está poniendo a prueba, pero debemos mantener la calma y ahora, más que nunca, responsabilizarnos.

Permanezcamos en casa, evitemos las salidas no imprescindibles. Lavémonos las manos a conciencia, mantengamos la distancia de seguridad; y tengamos paciencia, mucha paciencia.

Me sumo, todos debemos sumarnos, a ese espíritu que nace espontáneo de una sociedad que no se va a doblegar, que ha decidido simple y llanamente resistir.

Porque, aunque nos abrumen las cifras de contagios que lo hacen, resistiremos.

Aunque nos preocupe el impacto económico que sin duda nos preocupa y nos ocupa, resistiremos.

Aunque nos cueste mantener la moral en pie, resistiremos.

Unidos, resistiremos los golpes de la pandemia, jamás nos rendiremos y venceremos.

El enemigo no está a las puertas. Penetró hace ya tiempo en la ciudad. Ahora la muralla para contenerlo está en todo aquello que hemos puesto en pie como país, como comunidad: un sistema de salud formidable; unas fuerzas de seguridad intachables; unas instituciones educativas y culturales entregadas; unas comunicaciones y unas telecomunicaciones robustas. Y sobre todo, por encima de todo, la muralla para contener al virus está en la comunidad de ciudadanos que formamos este país ciudadanía, en cada uno de nosotros y nosotras, en nuestra entereza y en nuestra voluntad de resistir y de vencerlo.

Y con esas armas, pararemos al virus, resistiremos y lo venceremos. Y lo haremos unidos.