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Intervención de María Jesús Montero

Viernes 5 de junio de 2020

Buenas tardes a todos y a todas. Darles la bienvenida a esta comparecencia tras la reunión del Consejo de Ministros extraordinario y que, como ven, cuenta hoy para darles cuenta con la presencia en esta sala del ministro de Sanidad, Salvador Villa, que --como viene siendo habitual desde que se decretó el estado de alarma-- les va a comentar la última información sobre la situación de la pandemia y, también, sobre el proceso de desescalada en nuestro país.

Un estado de alarma que aprobamos el 14 de marzo para el que hemos venido solicitando cada quince días una nueva prórroga al Congreso de los Diputados hasta culminar con la del día de hoy, esta última, que estará vigente hasta las 00:00 horas del próximo día 21 de junio. Nuestro agradecimiento a todos los ciudadanos y ciudadanas por la disciplina demostrada durante toda la vigencia que hemos tenido de los sucesivos estados de alarma antes de trasladar algún detalle me gustaría recordar también que esta medianoche va a concluir el luto oficial de diez días que declaramos en homenaje a todas las personas fallecidas por el coronavirus. Queríamos, queremos honrar su recuerdo, su memoria y, también, es una expresión de respeto el acompañamiento del conjunto del pueblo español.

Como hemos venido informando, también en este sentido en las últimas semanas, en cuanto todo el país se encuentra ya en situación de nueva normalidad se procederá a realizar una ceremonia de estado que será presidida por su majestad el rey.

Igualmente, queremos en este día volver a señalar nuestro agradecimiento a la labor de todos y cada uno de los profesionales públicos en todos los sectores: Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, profesores, servicios sociales, técnicos que gestionan ayudas del SEPE o de la Seguridad Social, empleados de la limpieza o los que trabajan en los servicios de movilidad y, por supuesto, los sanitarios. Es imposible citar a todas las personas que han hecho posible que hoy nos encontremos aquí pero sí quiero poner de manifiesto que han cumplido con su deber con diligencia, con profesionalidad, a pesar de las enormes dificultades de la que todos somos conscientes.

También quiero poner en valor el compromiso de otros sectores esenciales en el ámbito privado como: la energía, telecomunicaciones, logística, industria manufacturera, farmacéutica, agricultura o pesca. Ellos y ella han trabajado sin descanso para que la mayoría del país pudiera permanecer en casa cumpliendo con las recomendaciones de la autoridad sanitaria que vienen en el estado de alarma y protegiendo la salud colectiva. Por eso, queremos hacer un reconocimiento --que yo diría unánime-- de la sociedad pero, singularmente, a todas estas personas que han estado trabajando, y de forma mucho más precisa, a los que estuvieron, están en primera línea contra el virus, incluso a costa de su propia salud o de su propia vida.

Por eso, queremos unirnos a la felicitación por el premio Princesa de Asturias a la Concordia al conjunto del personal sanitario, reconociendo su innegable esfuerzo, su sacrificio en favor de la sociedad española, su indudable humanidad más allá de sus obligaciones profesionales, sin importarle a todas estas personas la dureza de las condiciones de trabajo, turnos --que algunas veces no tenían fin--, o el miedo a enfrentarse a una enfermedad desconocida. Ellos, ellas, representan lo mejor de nosotros mismos. A todos ellos, a todas ellas: Muchas gracias.

Una palabra la que lleva este premio, Concordia, que es la base sobre la que se cimentó nuestra democracia hace cuarenta años, y también lo es ahora que nos demanda la sociedad al conjunto de las instituciones unidad. De alguna manera al ser capaces políticamente de ponernos de acuerdo para afrontar una crisis sin precedentes. Por eso, el presidente del Gobierno, el pasado miércoles, volvió a pedir en el Congreso de los Diputados que todos los grupos políticos dejen a un lado sus diferencias irreconciliables, las descalificaciones, la bronca o el ruido estéril, y trabajar en lo que realmente preocupa y urge: la reconstrucción sanitaria, económica y social de nuestro país. En este objetivo de unidad, de trabajo leal, el Gobierno va a seguir insistiendo una y otra vez porque creemos que es la repuesta, la respuesta que en este momento más hace falta y que, por tanto, se la debemos a la ciudadanía. La respuesta de una política que es útil, que sirve a los intereses generales de la sociedad, y que es capaz de superar las legítimas diferencias para acordar medidas que son buenas para todos, y un ejemplo de ello son las reuniones que se vienen celebrando con empresarios y sindicatos. Nuestro agradecimiento.

De hecho, ayer mismo hubo una nueva reunión de la mesa de Diálogo Social para analizar el resultado de las medidas adoptadas y, también, consensuar las mejores estrategias para lograr que nuestro tejido productivo recupere su vigor cuanto antes, todo su potencial y que nuestras empresas vuelvan a demostrar su competitividad tanto en el mercado nacional como internacional. Y de hecho, me gustaría también informarles que los primeros ministros, español e italiano, han dirigido una carta a la presidenta de la Comisión Europea sobre la recuperación de la libertad de movimiento en el espacio Unión Europea o en el espacio Schengen, de cara --como digo-- a esa nueva normalidad.

España e Italia, dos de los países europeos que han sido más golpeados por esta pandemia, y a su vez que tienen un mayor atractivo turístico en el conjunto de Europa abogan por una coordinación dentro de la Unión Europea en el levantamiento de restricciones de la frontera, una coordinación, y leo textualmente "con base en criterios epidemiológicos comunes, claros y transparentes" en la que se considera que Centro Europeo para la prevención de la enfermedad y el control, tenga un papel de liderazgo y defendiendo tan pronto como sea posible esos criterios junto con el conjunto de Estados miembros.

Para ello, resaltan los presidentes, será de vital importancia que todos nos comprometamos a compartir la información necesaria con las autoridades europeas. Y por lo que se refiere a las fronteras exteriores de la Unión, también abogan España e Italia por un proceso gradual, coordinado en función de una serie de criterios como pueden ser los umbrales de incidencia del Covid-19 en terceros países.

Por último, señalan los dos primeros ministros que es esencial que el transporte se rija por protocolos de seguridad sanitaria que estén armonizados y que estén acordados por todos. Esto, particularmente relevante en el caso de medidas de seguridad sanitaria en frontera, que deberían de ser comunes a criterios de ambos presidentes en toda la Unión Europea y en el espacio Schengen. Como les digo, una carta que en el día de ayer fue remitida a la presidenta de la Comisión y que está rubricada por ambos presidentes.

Entrando ya en la materia que ha sido objeto del Consejo de Ministros, como les decía, hemos aprobado la última ya prórroga del estado de alarma y no nos cansaremos de explicar que es el instrumento que nos ha permitido combatir la pandemia de la manera más eficaz, con las máximas garantías constitucionales en los derechos y en las libertades de la ciudadanía. El único objetivo que ha tenido durante todo este período este estado de alarma ha sido ayudar a frenar la transmisión y, por tanto, salvar vidas de nuestros compatriotas. Nada más y nada menos, algo tan importante como esto, por más que haya personas, partidos políticos que busquen otras justificaciones para escudar en ellas su rechazo. Y el estado de alarma podemos decir, y lo podemos decir con los datos que tenemos a nuestra disposición, ha sido efectivo, ha sido útil, nos ha ayudado a contener la enfermedad en todo el territorio pero especialmente en aquellas comunidades que tenían una mejor situación epidemiológica de partida y que se han beneficiado de esta limitación de movimiento. El esfuerzo de todos y todas ha merecido la pena y somos un gran país que con disciplina, con sacrificio, y con esfuerzo nos ha permitido mantener a raya al virus.

Por eso, en este momento ya afrontamos el camino hacia una nueva normalidad y lo hacemos con ánimo, con fuerza, y con esperanza sabiendo que estamos preparados para afrontar los retos y los desafíos que tenemos por delante. Juntos y juntas hemos demostrado que somos más fuertes de lo que creíamos, y juntos y juntas vamos a demostrar que somos un país del que sentirse orgulloso.

Ahora, con esta última prórroga, serán presidentes y presidentas autonómicos quienes podrán adoptar las decisiones correspondientes a la fase III en el conjunto de sus territorios, y también serán los que soliciten la entrada en la nueva normalidad si superan el criterio sanitario y epidemiológico. Por eso les decía que estamos afrontando de esta manera la recta final de una desescalada que nos permitirá volver para recuperar nuestra vida cotidiana sobre aquellas pequeñas cosas que tanto y tanto hemos echado de menos. España vuelve a ponerse en marcha en sus calles, en sus plazas, volvemos a encontrarnos con amigos, con familiares, y poco a poco vamos recuperando nuestra forma de vida.

Como saben, serán las comunidades quienes culminarán este proceso de desescalada una vez que hemos trabajado coordinadamente con ellas en el refuerzo de las capacidades de detección del virus y, también, de respuesta asistencial en caso --espero que no-- que se produzca un rebrote. Para ello contarán, como no, con toda la ayuda y con la colaboración del Ministerio de Sanidad en un claro ejemplo de cuál es la visión de nuestro modelo de país. Un Estado fuerte, cohesionado, donde las autonomías son pilares del Estado del bienestar. Todos sumamos, todos somos necesarios, y ahora y siempre será esa suma, esa fuerza la que nos permitirá que conjuntamente podamos superar definitivamente esta pandemia.

Por eso, y con ese ánimo, cedo ahora la palabra a mi compañero el ministro de Sanidad, Salvador Illa, quien va a informar de todos los detalles de cambios de fase en los diferentes territorios.