Ciencia resuelve el concurso escolar para poner nombre a ocho satélites de la Constelación Atlántica

Ciencia, Innovación y Universidades - 19.6.2026

Imagen promocional del concurso escolar Imagen promocional del concurso escolar "Pon nombre a un satélite de la Constelación Atlántica".

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El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU), a través de la Agencia Espacial Española (AEE), ha resuelto el concurso escolar "Pon nombre a un satélite de la Constelación Atlántica", una iniciativa dirigida al alumnado de Educación Primaria y Secundaria de centros públicos del país para fomentar su interés por la ciencia y la tecnología espacial.

La iniciativa, lanzada en noviembre de 2025, invitaba a las y los más jóvenes de nuestro país a poner nombre a uno de los ocho satélites que España aportará a este proyecto estratégico que impulsa en colaboración con Portugal.

Tras la resolución del concurso, estos son los ocho nombres elegidos:

  • NEREIDA17 (Océanos y sostenibilidad): une a las nereidas, figuras mitológicas protectoras de los navegantes, con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Simboliza el compromiso con la protección de los océanos y la cooperación internacional.
  • LINCE (Biodiversidad y conservación): se inspira en el lince ibérico, uno de los grandes éxitos de conservación de la biodiversidad en Europa, y asocia su extraordinaria capacidad de observación a la de los satélites.
  • ORBITERRA (Observación de la Tierra): fusiona «órbita» y «Tierra» y resume el propósito esencial de la constelación: observar el planeta desde el espacio para comprender sus cambios.
  • CONVIVE (Personas y resiliencia): reivindica la convivencia entre las personas y entre la humanidad y la naturaleza, y recuerda que los datos espaciales existen para mejorar la vida y proteger a quienes más lo necesitan.
  • NERPIO (Territorio y cielos oscuros): toma el nombre del municipio albaceteño reconocido por la calidad de sus cielos nocturnos y su astroturismo, y pone en valor el papel de la España rural en la cultura científica y espacial.
  • ALBOR (Alerta temprana): significa la primera luz del amanecer y representa la capacidad de los satélites de detectar de forma precoz incendios, sequías o inundaciones.
  • ECOCENTINELA (Vigilancia ambiental): combina «ecología» y «centinela» y presenta al satélite como un guardián atento a los cambios que afectan a los ecosistemas y a los recursos naturales.
  • CASTELLVÍ (Ciencia y océanos): rinde homenaje a Josefina Castellví, pionera de la oceanografía española y referente internacional en investigación marina y polar, y reivindica el papel de las mujeres en la ciencia.

La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, ha asegurado que con esta iniciativa "la juventud de nuestro país deja su huella en un proyecto que contribuirá a proteger el medio ambiente, a mejorar la respuesta ante las emergencias y a comprender mejor el planeta en el que vivimos".

Selección de los nombres

La selección final ha atendido a los criterios fijados en las bases del concurso: originalidad, creatividad, relación con los objetivos de la Constelación Atlántica, calidad de la justificación presentada por el alumnado y equilibrio de género y representatividad territorial.

Más allá de la calidad de cada propuesta, se ha buscado construir una narrativa conjunta que refleje los grandes valores de la constelación: océanos, biodiversidad, observación de la Tierra, protección ambiental, cooperación, resiliencia, ciencia y servicio a la sociedad.

Está previsto que la AEE organice un acto público de reconocimiento en el que se de a conocer la identidad de los ganadores y ganadoras.

Sobre la Constelación Atlántica

La Constelación Atlántica es un ambicioso programa impulsado por España y Portugal para reforzar las capacidades europeas de observación de la Tierra. El sistema desplegará dieciséis satélites de última generación que operarán de forma coordinada en órbita.

España desarrolla su aportación a través de la componente española de la Constelación Atlántica (ESCA), integrada por los ocho satélites que ahora reciben nombre. Es un programa de observación de la Tierra dotado con 30 millones de euros y gestionado por la AEE en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA). El proyecto ha superado recientemente uno de sus principales hitos técnicos, la Revisión Crítica del Diseño (CDR), y avanza hacia su fase de construcción.

Sus satélites proporcionarán información precisa sobre la superficie terrestre y marítima que se traducirá en servicios de alto valor para la sociedad: apoyo a la gestión de emergencias ante incendios forestales, inundaciones o erupciones volcánicas, seguimiento de la erosión costera, vigilancia marítima y conectividad en zonas remotas.

Gracias a ellos, España dispondrá de datos clave y de alta precisión para la toma de decisiones en la protección del medio ambiente, la gestión de desastres naturales y la respuesta ante las emergencias climáticas, al tiempo que refuerza su autonomía tecnológica en el sector espacial.