Comparecencia ante los medios de comunicación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto con el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron.

30.9.2026

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La Moncloa

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ

Buenos días, y quiero agradecer la presencia, por supuesto, de la delegación francesa, de la delegación española y, también, la de los medios de comunicación a esta comparecencia.

Querido presidente, es un honor recibirte aquí en el Palacio de la Moncloa con ocasión de tu visita de Estado a España.

Recuerdo muy bien nuestro primer encuentro en este mismo edificio. Era julio de 2018 y Francia, por cierto, acababa de ganar la Copa del Mundo y de poner una segunda estrella en la camiseta. Y en esa comparecencia te dije que pronto íbamos a empatar.

Bueno, yo creo que ahora lo que tenemos que hacer es ver quién gana el próximo Mundial, que como bien sabes, se va a celebrar en España, en Portugal y en Marruecos.

En todo caso, presidente, juntos hemos compartido mil y una batallas en una Europa que se ha enfrentado durante todos estos años a múltiples crisis. Hemos afrontado crisis inéditas, como la pandemia. A veces, hemos tenido discrepancias, pero siempre las hemos tenido con la misma vocación de alcanzar acuerdos, consensos, entre dos países hermanos como somos Francia y España.

En cada reunión, en cada cumbre ―me gustaría compartir con todos los españoles que están viendo esta comparecencia―, en cada conversación que hemos mantenido ha estado siempre presente por ambas partes, tanto por parte de Francia como por parte de España, ese espíritu de construir una Europa mucho más unida y una Europa mucho más sólida.

Esa ha sido siempre nuestra brújula: la defensa de los valores europeos, de una Europa que no renuncia a su alma ni está dispuesta tampoco a cambiar de rumbo, por más que el viento parezca soplar en contra.

Y yo creo que uno de los principales valores esenciales de ese proyecto europeo se condensa, se sintetiza en la palabra solidaridad. Solidaridad que nos llevó a impulsar, querido Emmanuel, soluciones absolutamente innovadoras, inéditas en la historia de la construcción europea, como fueron los fondos Next Generation durante la pandemia, o el mecanismo SURE, que protegió el empleo de millones de trabajadores y trabajadoras durante la pandemia. Esa solidaridad que hoy también nos mueve cuando vemos a bomberos de ambos países cruzar los Pirineos en un sentido o en otro para luchar contra uno de los efectos más dramáticos de la emergencia climática, como son los incendios que hemos sufrido Francia y España precisamente durante este verano de manera muy dramática.

O también, lo que España agradece de todo corazón, tuve ocasión, por cierto, de recibir una llamada durante esos días difíciles de la crisis de Ceuta por parte del presidente Macron, expresando la solidaridad de Francia con España y, en particular, con la ciudad de Ceuta.

Y si en la Unión Europea la solidaridad y el interés común guían nuestro trabajo, creo que, en el plano bilateral, presidente, las relaciones entre Francia y España atraviesan un momento extraordinario.

Ayer hacía referencia en la cena oficial, conjuntamente con el rey en su intervención, cuando rubricamos el tratado de doble nacionalidad hispano-francesa, quiero agradecerte que pudiéramos hacer esa cumbre en la ciudad francesa de Montauban, donde está enterrado quien fue presidente de la República Francesa, Manuel Azaña. Y quiero también agradecerte el que le dieras y rindieras honores de Estado a una persona tan trascendente para la historia del republicanismo y también para la historia de nuestro país. Gracias, Emmanuel, por ese gesto que, sin duda, alguna es un gesto que respetamos y que consideramos de manera muy, muy especial por parte de los españoles.

Ese vínculo también se traslada al ámbito económico. Hemos estado hablando también precisamente del Foro y los encuentros que ha tenido el presidente de la República con la comunidad empresarial tanto francesa que invierte aquí en España como española que invierte en Francia.

En fin, por todas estas razones yo solamente puedo disculparme, presidente Macron, por el voto negativo que ayer sufrió el Tratado de Amistad entre España y Francia en el Senado.

Pero como bien dijiste ayer, trasladarte la confianza en que, por supuesto, las Cortes Generales, antes de que termine esta legislatura, aprobarán un Tratado de Amistad entre Francia y España, que, sin duda alguna, refleja el sentir que tenemos los españoles de hermandad y de amistad con nuestro país vecino, Francia.

En fin, no solo por nuestros países sino también por el futuro del proyecto europeo, tenemos que trabajar conjuntamente. Compartimos una visión sobre cuál debe ser la dirección y las medidas a tomar por parte de Europa.

Esa visión es hoy cuestionada desde dentro, por desgracia; alentada y financiada desde fuera también por una corriente reaccionaria que recorre todo el planeta. Una corriente que lo que quiere es una Europa dividida, una Europa fragmentada, enfrentada y dependiente de intereses extranjeros. Una corriente que busca que los europeos renunciemos a nuestros valores, a nuestros principios democráticos y, también, a la cohesión social.

Yo creo que ese es el contrapunto que marcamos Gobiernos y países como Francia y como España dentro del orden europeo. Hoy creo que España y Francia representamos esa resistencia europea a esos enemigos de nuestro continente y del modelo europeo, la esencia de nuestro proyecto común.

Porque sabemos que solo unidos podemos proteger aquello que somos, que es, sin duda, alguna Europa.

El presidente Macron ha hablado en muchísimas ocasiones sobre la necesidad de aumentar la soberanía europea. Por supuesto, en el ámbito de la tecnología…

En el ámbito de la tecnología, como decía. Estamos reforzando, yo creo, la colaboración entre nuestras agencias espaciales de manera muy óptima. También en el programa europeo IRIS2, con una constelación de más de 290 satélites.

Estamos impulsando en Europa y en Naciones Unidas la protección de los menores en redes sociales, para que los algoritmos de los oligarcas no destruyan a nuestra juventud y a nuestra infancia.

Y aquí quiero reconocer el papel tan fundamental e instrumental que ha jugado el presidente Macron en este debate a nivel europeo y a nivel multilateral.

Hemos aprovechado también para destacar el acuerdo que hemos cerrado y que se firmará pronto para permitir a empresas españolas lanzar nuestros cohetes desde la Guayana Francesa, y quiero en este caso agradecérselo al presidente Macron.

En segundo lugar, la reindustrialización, la agenda verde y los presupuestos europeos. Sobre las interconexiones energéticas de transporte indispensables para la verdadera Unión Europea, saben perfectamente cuál es nuestra posición y no me voy a extender mucho más en ello.

Pero sí creo, con la vista puesta en el próximo Consejo Europeo, que es trascendente trasladar a la opinión pública española el que ambos Gobiernos, ambos países, tenemos una visión compartida de que los presupuestos europeos tienen que ser mucho más ambiciosos de lo que ahora mismo está sobre el papel.

Yo creo que ahí España y Francia estamos de acuerdo en defender un Marco Financiero Plurianual ambicioso, más ambicioso, que dote a nuestra Unión de los recursos necesarios para hacer frente a los desafíos que tenemos por delante.

Sobre seguridad 360 y desinformación, yo creo que poco más podemos añadir a lo que ya conocen todos ustedes.

Pero sobre desinformación, es evidente que este mes Francia y España hemos impulsado, junto con otros socios europeos, una iniciativa para reforzar las directrices europeas sobre integridad electoral digital. Porque necesitamos más transparencia sobre los algoritmos, más control sobre las cuentas falsas y, también, por tanto, un escudo que nos proteja ante eventuales injerencias extranjeras en los procesos electorales.

En definitiva, lo que sintetiza toda esta cuestión es que defender nuestra soberanía también exige proteger nuestros entornos y nuestros procesos democráticos.

Concluyo.

No me quiero extender mucho más en esta introducción, pero sí quiero recordar que, por encima de todo, España y Francia compartimos una clara vocación global.

Creo que tenemos una mirada muy semejante en relación con lo que está sucediendo en Oriente Medio, particularmente en la guerra de Irán.

Nuestra responsabilidad es contribuir a las soluciones y, por ello, Francia y España trabajamos juntos para promover la paz, la justicia y el respeto al derecho internacional.

Lo hacemos en Irán. Lo hacemos también en Palestina, con el reconocimiento de los dos Estados. Y quiero reconocer el liderazgo del presidente Macron hace un año en la Asamblea General de Naciones Unidas con ese paso que dimos al frente muchos países para reconocer la solución de los dos Estados, y que ha tenido su eco también en esta última Asamblea General.

Pero no solamente en Irán y en Palestina. Por supuesto, en Ucrania y, sin duda alguna, en el Líbano, donde trabajamos codo con codo las Fuerzas Armadas francesas y las Fuerzas Armadas españolas, junto con otros muchos países, en el marco de Naciones Unidas.

Y lo hacemos porque creemos en lo esencial -y ya con esto termino esta introducción-. Porque frente a la ley del más fuerte y la fascinación por el autoritarismo, como bien ha descrito el presidente Macron en intervenciones previas, creo que España y Francia seguirán siempre defendiendo el multilateralismo y un orden internacional basado en normas.

Por principios, sin duda alguna, lo hacemos, pero también por interés, por interés, el interés general de nuestras sociedades. Porque un mundo sin normas, gobernado por la fuerza, es un mundo más inseguro para nuestros ciudadanos.

Esa es la tarea que compartimos. Esa es la responsabilidad que hoy renovamos. Y esa es la razón por la que la amistad entre Francia y España, querido Emmanuel, seguirá siendo siempre una de las principales fortalezas de Europa.

Nada más. Muchas gracias. Y le cedo la palabra ahora al presidente de la República Francesa.

P.- [Christelle Meral, FTV] Buenos días, esta mañana, señor presidente, mencionó usted en su discurso que Francia y España no están alineados en cuanto al comercio con China. Señor presidente, ¿considera usted que España no es suficientemente solidaria en su respuesta europea con respecto a China? Y, en cuanto al presidente Sánchez, ¿España en este caso no estaría remando con Europa con la Unión Europea en este tema.

En cuanto al presupuesto de la Unión Europea, ¿cómo pretenden ustedes convencer a los países más reacios para que haya un aumento del presupuesto de la Unión Europea? Gracias.

Presidente.- A su pregunta, yo quiero recordar que hay dos hitos en estos últimos años de la construcción europea, uno es Versalles y otro es Granada. En Versalles y en Granada, gracias al liderazgo de Francia y gracias al liderazgo de España, definimos y desarrollamos esa idea que es la de la Autonomía Estratégica Abierta, que, para que nos entiendan los ciudadanos, estamos hablando de qué manera hacemos a Europa más autónoma y, por tanto, reindustrializamos a Europa y fortalecemos nuestro mercado único.

Con lo cual, tanto Francia como España coincidimos en la necesidad de que Europa sea más autónoma. Eso significa que tenemos que reducir nuestras dependencias de terceros países. No cerrarnos, porque eso es imposible. De hecho, no va con el espíritu ni con el proyecto europeo. Ahí están los acuerdos comerciales que se han firmado, pero sí es evidente que tenemos que mejorar y elevar nuestra autonomía estratégica en el ámbito de la seguridad, de la defensa, de la tecnología, ―como decía el presidente Macron― de la energía. Lo hace Francia con la energía nuclear, lo está haciendo España también con el impulso a las renovables.

En definitiva, compartimos esa mirada y esa visión de hacer de Europa una Europa no encerrada en sí misma, sino una Europa más autónoma en lo que tiene que ver con la industria y, por tanto, con la necesidad de industrializar y de reforzar nuestro mercado único.

Dos. Nosotros hemos sido siempre claros con las autoridades chinas que el déficit comercial que está sufriendo España y Europa, que, para que nos hagamos una idea, está por encima de los 360.000 millones de euros en el año 2025, no es aceptable ni puede ser asumible por ninguna economía. Lo saben perfectamente las autoridades chinas. España ha sido clara en esta posición desde el principio, en una relación siempre franca, en donde, en aquellos aspectos donde hemos podido cooperar, cooperamos, en aquellos aspectos en los que tenemos que competir, competimos y en aquellas cuestiones en las que discrepamos, pues tratamos de gestionar de manera constructiva esas discrepancias.

Y tres. Como bien ha indicado el presidente Macron, pues evidentemente tenemos una transferencia de tecnología en sectores donde hay que reconocerlo. China ahora mismo está llevando la ventaja en sectores, además, que son muy importantes tanto para la economía española como también para el conjunto de la economía europea, como es, por ejemplo, la industria del automóvil y el desarrollo de vehículos eléctricos que han ido implementando durante todo este tiempo. Y la necesidad, por tanto, de esa transferencia tecnológica, como bien decía antes el presidente Macron, que hicimos nosotros hace 20 o 25 años, particularmente empresas alemanas y empresas francesas.

Por tanto, todo esto para decir que separados somos más débiles y juntos somos más fuertes. Y, desde el principio, España siempre ha mantenido la misma posición. Busquemos un acuerdo que nos permita tener unos mínimos comunes para relacionarnos con terceros países y con grandes potencias económicas, como puede ser el caso de China. Por tanto, no estamos tan alejados en cuanto a cuál debe ser la estrategia que lleve Europa para con China. Al contrario, tiene que ser común por parte del conjunto de Europa. Porque nuestro objetivo es el mismo, es reindustrializar nuestro continente, es defender nuestro mercado único y es hacer de Europa un proyecto más autónomo, como defendemos el Gobierno de Francia y el de España, con esas dos declaraciones, la de Versalles y la de Granada, que están todavía por desarrollar.

Sobre los presupuestos comunitarios. A ver, es que en política pasa como en los hogares. No se le puede pedir a un hogar hacer más con menos recursos económicos. Podremos apretarnos el cinturón, podremos hacer las cosas mejor, seguro que sí, pero con los recursos que tenemos, o incluso con los menos recursos que están proponiendo algunos países, ¿cómo vamos a responder a los problemas que tienen los ciudadanos europeos? ¿Cómo vamos a responder ―ya no digo, por complementar lo que ha dicho el presidente Macron, sobre la seguridad y la defensa― hablemos de la emergencia climática, hablemos de las políticas de adaptación, de cómo hacemos a Europa más resiliente ante un cambio de clima en el cual claramente Europa no está preparado? Si es que necesitamos más recursos económicos. Por tanto, estamos completamente alineados Francia y España en la necesidad de, uno, abrir un debate sobre los recursos propios. Tenemos que abrirlo a nivel europeo, porque el margen fiscal que tenemos a nivel de Estados miembros es el que es. Después de una crisis financiera, después de una pandemia, después de una guerra en Ucrania, que continúa ahora con una guerra de Irán que está elevando el precio del coste de la vida a todos nuestros ciudadanos.

Bueno, yo entiendo que desde Bruselas las cosas se vean con una cierta distancia, pero los que nos estamos batiendo el cobre, si me permiten la expresión, en los Gobiernos nacionales por dar respuesta a las urgencias de nuestros ciudadanos necesitamos algo más de empatía y algo más de compromiso para tener unos presupuestos acordes con la exigencia y con las demandas que legítimamente los ciudadanos nos piden a los Gobiernos europeos. Y nosotros, en fin, creo que, desde este contexto, pues seremos constructivos, pero también claros. Tenemos que abrir un debate serio sobre los recursos propios. Tenemos que ser mucho más ambiciosos en las políticas europeas. No me vale eso de que lo moderno es abandonar o reducir las políticas que cohesionan a nuestra sociedad, como es, por ejemplo, la PAC, como son los fondos de cohesión. No me vale tampoco que se diga que queremos ser autónomos y queremos también mejorar nuestra ciencia, nuestra tecnología, la capacidad digital de nuestro continente y reducir el fondo de competitividad. Y no me vale que se diga que también Europa tiene que tener un rol geopolítico y reduzcamos todas aquellas políticas vinculadas con la vecindad, ya sea la del Mediterráneo, ya sea la de Latinoamérica, muy importante para España por razones evidentes.

En definitiva, ambición. Y la ambición hoy, desgraciadamente, pues es el debate que luego se traduce en números y donde se ve cuál es el proyecto político para Europa que tienen unos países u otros. Y yo creo que, en este sentido, pues tanto Francia como España compartimos una mirada ambiciosa de lo que tiene que ser Europa en los próximos siete años. No sabemos qué va a pasar de aquí a siete años, pero sí sabemos cuáles son las corrientes de fondo que están afectando a las sociedades europeas. Conflictos bélicos, transformaciones, tanto en lo digital como en lo energético, que exigirán inversiones importantes y, sin duda alguna, pues una necesidad de ganar competitividad, de apostar por la ciencia y la innovación que, sin duda alguna, son muy relevantes para la prosperidad presente y futura de nuestro continente.

Creo que estamos en un momento muy definitorio de lo que va a ser Europa, que los números no dejan de ser la traslación de la visión que tiene un país u otro, un gobierno u otro, de lo que debe ser Europa en el presente y en el futuro. Y yo me alegro en esta, como en otras muchas cuestiones., de que tanto Francia como España tengamos la misma mirada y la misma ambición.

P.- [Nuria Val, Servimedia] Presidente Sánchez, en representación de mis compañeros, le repito la pregunta en español. El PP tumbó ayer en el Senado el Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia. ¿Qué valoración puede hacernos? Y si esto puede cambiar en algún aspecto la relación con Francia y lo acordado.

Y sobre vivienda, ¿qué le parece que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, diga que los decretos de vivienda aprobados son contradictorios y un engaño para sus socios? Y, por otro lado, ¿si el viernes decaen los dos decretos y se constata que no tiene una mayoría, piensa que sería el momento de convocar elecciones? Muchas gracias.

Presidente.- A ver, sobre lo primero, yo he pedido disculpas públicamente al presidente de la República Francesa porque creo que este no es un Tratado de Amistad entre el Gobierno de España y el Gobierno de Francia, es un Tratado de Amistad entre dos países que se sienten hermanos y que comparten un futuro común a nivel europeo y en nuestras relaciones bilaterales. Por tanto, ya hasta incluso ideologizar y politizar un debate que trasciende las ideologías y la política y entra de lleno en lo que es la cultura, las relaciones humanas. Ayer se daban las cifras: hay más de 300.000 españoles viviendo en Francia. Hay más de 100.000 franceses viviendo en España. ¿Pero qué necesidad hay de votar... bueno, primero, de convocar un pleno extraordinario ayer para votar en contra? ¿No era el problema que tenían dudas sobre la constitucionalidad del Tratado? Bueno, resulta que no era esa tampoco la cuestión, porque hasta incluso aquellos magistrados del Constitucional que puedan tener una visión más conservadora de la Constitución han avalado la constitucionalidad de este Tratado de Amistad por unanimidad. Por tanto, yo de verdad, en fin, se trabajará para que se logre ese acuerdo en las Cortes Generales.

De verdad, que para mí es muy lamentable esta situación, porque realmente entiendo que la política tiene su dimensión irracional, si me lo permiten. Yo lo puedo aceptar, pero ir en contra de tu país hasta incluso, en fin. Es que no sé qué estrategia de vecindad o de buena vecindad tiene el Partido Popular y Vox, ya no solamente con Francia, no sé, se están abriendo conflictos con todos los países vecinos y, no sé, un poco de mesura, de sentido común y, no sé, trascender el debate político y ser conscientes de que esto no es un tratado entre el Gobierno del presidente de la República Francesa y el malvado Gobierno de Sánchez, es un tratado entre Francia y España, que es mucho más que el Gobierno de Francia y el Gobierno de España, con ser importantes, por supuesto, el entendimiento político que tenemos ambos gobiernos.

Sobre la segunda de las cuestiones, a ver, nosotros aprobamos los reales decretos ley en el Consejo de Ministros para aprobarlos en las Cortes Generales. Usted ya me está diciendo que me ponga en el peor de los escenarios. Permítame que me ponga en el mejor de los escenarios antes de que llegue esa votación. Y ya le digo que soy razonablemente optimista sobre la convalidación. He escuchado al PP decir que soy traidor también en esto. No sé muy bien yo qué significa ser traidor. ¿A quién? ¿A los fondos buitre que especulan con la vivienda? Pues sí, me gusta ser traidor a ese tipo de intereses. ¿Qué quiere que le diga? Pero claro, todo este debate, no hay que olvidarlo, también surge por la incomparecencia y la inhumanidad e insensibilidad de determinados responsables políticos vinculados con el Partido Popular, que no han hecho ni han movido un dedo ante el desahucio de Mari Carmen. Y nosotros hemos dado una respuesta que podrían haber dado las Comunidades Autónomas, que sin duda alguna podría haber dado el Ayuntamiento de Madrid, y que se ha negado a darla. Y nosotros la hemos dado, y yo creo que hay, bueno, pues mucha expectativa al respecto. Se ha trabajado mucho los dos decretos, particularmente uno que llevamos muchos meses trabajando en él, y yo espero que puedan ser convalidados el próximo viernes.

P.- [Daniel Blanco, Europa Press] Para el presidente Sánchez. En primer lugar, ha dicho que es razonablemente optimista con la aprobación del decreto de vivienda, pero hoy mismo, hace unos minutos, Junts, uno de los socios que tiene que aprobar este decreto, ha dicho que en un primer análisis están decepcionados y que los objetivos que pretendían que cubriese el decreto están «tocados». En este momento, ¿qué garantías tiene de que ese decreto se vaya a aprobar?

Y respecto al segundo decreto, quería preguntarle si el hecho de haberlo desgajado, separado, en un segundo decreto, no significa que no cuentan con los apoyos para poder sacarlo adelante.

Si me permite, también respecto a Ceuta, presidente Sánchez, hoy mismo el presidente Vivas ha dicho que, en los días previos a la crisis migratoria, intentó hablar con usted hasta en diez ocasiones, y que solamente en tres de ellas pudo hablar con su jefe de gabinete, pero en ningún caso con usted. Quería preguntarle por qué no consideró que tenía que atenderle personalmente.

Y ya también, muy rápido, sobre este mismo tema, cuándo va a ser la visita de del rey a Ceuta y si usted le va a acompañar.

Y para el presidente Macron, quería preguntarle su opinión sobre la situación en la ciudad de Ceuta y la gestión del Gobierno, ahora que se han cumplido dos meses de la entrada masiva, y si considera que la participación o la defensa de la Unión Europea en esta crisis, en una ciudad que es frontera sur de la Unión Europea, ha sido suficiente.

Si me permiten, perdonen la extensión, una pregunta última para los dos. El primer ministro británico ha dicho que no descarta poder volver a entrar en la Unión Europea. Quería preguntarles qué les parece esto a los dos, qué opinión tienen y si consideran que podría suceder en este mandato del primer ministro Burnham. Gracias.

Presidente.- Bueno, muchas gracias.

Sobre la última pregunta, desde luego para nosotros… En fin, yo creo que el Brexit fue una enorme pérdida tanto para la población británica como también para el conjunto del proyecto europeo. Y, por tanto, si el Reino Unido tomara una decisión en el sentido que usted ha apuntado, desde luego España lo aplaudiría y abriría los brazos de nuevo a un pueblo hermano, con el que además España tiene tan buenas relaciones en todos los ámbitos, también desde el punto de vista humano, con la sociedad británica.

Bueno, gracias por sus preguntas. Bueno, pues sobre la visita al jefe del Estado, ya lo verán ustedes cuando corresponda, habrá una comunicación cuando corresponda al respecto.

Y sobre las dos cuestiones. La primera, sobre los reales decretos leyes. Insisto, creo que llevamos muchos meses trabajando en el real decreto ley que dice usted que ha tenido esta valoración por parte de un grupo parlamentario, en este caso, Junts per Catalunya. Llevamos muchos meses trabajando. Hemos incorporado muchísimas de las medidas que también ese grupo parlamentario, junto con otros muchos, plantearon para resolver la emergencia habitacional que sufren muchos ciudadanos en nuestro país. Hemos hecho todos un esfuerzo enorme de diálogo, de negociación, de llegar a un acuerdo. Yo lo que le pido ahora a los grupos, insisto, ese es mi deber, como presidente del Gobierno de España, es que tengamos esa dosis de responsabilidad, porque esta no es una cuestión ideológica, es una cuestión de humanidad. Estamos hablando de personas que han sufrido desahucios, de personas que están en una situación de imposibilidad de poder acceder a una vivienda en alquiler o en compra. Y creo que este real decreto ley lo que hace es dar muchos argumentos, muchas razones e instrumentos a los poderes públicos para contribuir a resolver, probablemente, la principal preocupación que tienen hoy los ciudadanos, que es el acceso a la vivienda.

El segundo real decreto ley lleva menos meses trabajándose. Es coherente desde el punto de vista del espíritu con la ley de vivienda que impulsó este Gobierno, que se aprobó en el Parlamento. Es un debate que ha sido suscitado por organizaciones civiles, también por partidos políticos, y esperemos que pueda prosperar. En todo caso, es una línea que ya subyace en la ley de vivienda y que será un debate que tengamos que afrontar antes o después también en el país. Me refiero a la prórroga de contratos de alquiler.

Sobre Ceuta. No he escuchado al presidente Vivas. Pero más allá de lo que haya dicho o no haya dicho, hubo una comunicación constante con él y con su Gobierno. Tanto es así que en los días previos hubo reuniones a tres entre la Administración General del Estado, el Gobierno, con los departamentos competentes, la ciudad autónoma y también la Delegación de Gobierno. No hubo una ni dos, sino hubo bastantes comunicaciones y, efectivamente, como creo que ha dicho el presidente de Ceuta ante la Audiencia Nacional, nadie previó, tampoco ellos, el que pudiéramos tener una llegada masiva como la que se produjo en los días 30 y 31 de julio. Y creo que con esto he respondido a todo.

(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)
(Intervención original en español)