Intervención del presidente del Gobierno en la presentación del Plan Nacional de Acción Cultural en el exterior.

29.5.2026

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Sede del Instituto Cervantes , Madrid

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ

Muchas gracias y buenos días a todos y a todas. En primer lugar, al ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, querido José Manuel; al ministro de Cultura, querido Ernest; al director del Instituto Cervantes, querido Luis. Por supuesto, a la presentadora de este acto, a Cayetana. Y a todas las autoridades y a todos los amigos de la cultura que nos acompañáis en este día tan importante.

Aquí se ha dicho antes, por parte, por cierto, de dos diplomáticos de carrera, de Ernest y de José Manuel. España es, en efecto, cultura. Y, por tanto, nuestra forma de ser y de estar en el mundo si algo lo define es precisamente la cultura.

España ha pasado muchos siglos preguntándose qué lugar quería ocupar en el mundo. Y la respuesta siempre estuvo aquí, delante de nosotros: en Cervantes, en Lorca, en Velázquez, en Buñuel, en María Zambrano, en Maruja Mallo, en nuestras universidades, en nuestros centros de pensamiento, en nuestra lengua, en nuestra música, en nuestro cine, en nuestras calles, con el arte urbano.

En definitiva, España es arte porque lo llevamos dentro. Y porque incluso en los momentos difíciles, como efectivamente está atravesando el mundo y por tanto Europa y también, en consecuencia, España, nuestro país, nunca dejó de creer. Lo hizo cuando tantos tuvieron que marcharse lejos de nuestra casa, de España. Lo hizo cuando la censura quiso imponer el silencio. Lo hizo incluso cuando parecía que el miedo podía más que la libertad. La cultura siempre encontró esa manera, ese camino de vivir.

Y quizá eso diga algo, a mi juicio, muy interesante, no solo sobre quienes fuimos y quienes efectivamente somos ahora, sino sobre quiénes aspiramos a ser. Porque evidentemente hay países que dejan huella por el poder que acumulan, por el extraordinario poder que acumulan. Hay otros que consiguen probablemente algo mucho más difícil y es formar parte de esa imaginación -si me permitís la expresión- emocional del mundo.

Por eso, en este momento en el que algunos pregonan, como bien se ha reflejado en el vídeo, la cultura de la fuerza, la cultura de la guerra, nosotros elegimos un camino contrario, alternativo, creo que mucho más inspirador y, por supuesto, mucho más positivo y esperanzador para la ciudadanía, no solamente de España sino del mundo, que es la fuerza de la cultura, como bien reza el lema de este acto.

Yo creo que España, cuando ha dado lo mejor de sí misma, nunca ha sido intentando imponerse desde la fuerza. Evidentemente, tampoco tenemos ni esa cultura ni tenemos esa capacidad, pero sí lo hemos hecho desde la cultura, desde las ideas, desde la creación, desde los posicionamientos, desde los valores, desde los principios. Porque, a fin de cuentas, antes Cayetana, la conductora de este acto, lo preguntaba ¿por qué es tan importante la cultura?, porque la cultura al final son valores, son principios que trasladamos y exportamos al conjunto de la ciudadanía exterior.

Y desde esa manera, por tanto, tan nuestra, tan española, de convertir el dolor en arte, la memoria en poesía, o la libertad en una forma de mirar el mundo, yo creo que pocos artistas entendieron, como también hemos visto en el vídeo, eso tan bien como Goya en Los desastres de la guerra, cuando Goya precisamente lo que plasmó fue la violencia, plasmó el miedo, plasmó también el fanatismo, pero también la dignidad humana, que es lo más inspirador de su obra frente a la barbarie.

Quizá por eso creo que Goya siga siendo tan actual, porque Goya no retrató únicamente a la España de su tiempo, que también, lógicamente, retrató conflictos que siguen acompañándonos hoy, que incluso había gente que pudiera pensar legítimamente que estaban olvidados, pero que efectivamente son consustanciales a la historia de la humanidad. La tensión entre la razón y el extremismo, entre la libertad y el autoritarismo. También encarnó una de las grandes contradicciones de nuestra historia, una de las grandes paradojas de nuestra historia y es la de un país, el nuestro, capaz de producir genios universales, como hemos producido y estamos produciendo y aquí antes se ha comentado y tenemos, por supuesto, presencia de muchos y muchas de ellos y ellas. Fuimos capaces y somos capaces de producir genios universales, pero que demasiadas veces no hemos sabido protegerlos e incluso reconocerlos.

Goya. Su vida está ahí. Murió exiliado fuera de nuestro país, en Burdeos, lejos, por tanto, de la tierra que había pintado mejor que nadie. Aquella historia, desgraciadamente, se repetiría en muchas ocasiones, probablemente demasiadas veces, con escritores y escritoras, con músicos y con músicas, con buena parte de la generación del 27, donde efectivamente vamos a conmemorar ese importante hito.

Cada vez que avanzó la intolerancia, desgraciadamente España perdió talento y cada vez que la cultura fue perseguida, nuestro país se hizo más pequeño. Ocurrió en el pasado y ocurre también en la actualidad. Por eso, hablar de cultura es hablar de valores, es hablar de principios, es hablar también de democracia, de derechos, de libertades y de algo que a lo mejor suene poco común en el debate público, pero que es muy importante para los ciudadanos en su día a día, que es la convivencia, la convivencia.

Verán, o veréis, si me permitís el tuteo, yo creo que el mayor éxito de nuestra política exterior en su conjunto es sobre todo que no teman a España, que nos vean como un país aliado, constructivo. Que puede opinar lo mismo o no que otras naciones amigas y aliadas, pero que en definitiva, tenemos un posicionamiento claro, consistente, coherente y que no trata de agredir a nadie ni de hacerse temer, sino simplemente construir puentes.

En definitiva, que quieran parecerse a nosotros. Creo que ese es el gran éxito de la política exterior española, que no inspiramos temor, sino respeto. Que inspiramos, sin más, que inspiramos sin más. Y creo que es importante en el momento que atraviesa el mundo.

Hoy, antes lo ha dicho el ministro de Cultura, Ernest, hay millones de españoles y españolas, pero no solamente, mucha gente fuera de nuestro país, que miran a España como un referente de inspiración.

Lo hacen porque ven en nosotros una forma, puede parecer hasta incluso simple, sencillo de decir, fácil de hacer, pero no es tan evidente en un momento como el actual, bueno, pues ven en nosotros una forma abierta de estar en el mundo. Ven creatividad, ven respeto a esa creación, ven pluralidad, ven respeto y además admiración a su diversidad, ven una sociedad capaz de convivir en esa diferencia, ven un país que defiende la cultura, la libertad, el diálogo en un tiempo acostumbrado a mucha confrontación, a mucho enfrentamiento y desgraciadamente a mucho ruido.

Ven también que nuestro país habla claro. No hablamos más alto que otros, ni más bajo tampoco, pero hablamos, claro, se nos entiende. La gente sabe perfectamente cuál es la posición del Gobierno de España, también, lógicamente, de su país, cuando, por ejemplo, debemos tratar cuestiones vinculadas con la guerra o con las guerras y, por tanto, el posicionamiento de la paz.

Lo hacemos, creo, y esto es lo relevante, con credibilidad. Tampoco quiero extenderme en ello, pero todos somos muy conscientes de lo que estoy compartiendo.

Hoy hay millones de personas que saben que ser español, que ser española, va mucho más allá del pasaporte; que ser español y que ser española es una forma de estar en el mundo, de ver el mundo. Y creo que en ese marco, la cultura no solamente transmite esos valores que, por supuesto, sino que sobre todo los encarna.

Creo que, en fin, antes lo ha dicho el ministro de Cultura y el ministro de Exteriores, a ver, me parece un puntazo que España sea la cuarta potencia mundial en cultura y patrimonio, según este índice del año 2026, relacionado con eso que llaman el poder blando.

Somos el segundo destino turístico del planeta y no lo somos solamente por nuestra biodiversidad, que por supuesto, a la que admiramos y queremos y debemos cuidar con muchísimo cariño, sino que los elementos culturales son su principal modo de atracción.

Y uno de cada cuatro visitantes llega precisamente atraído por la cultura. Porque evidentemente la cultura no es un adorno, es una industria. Y me vais a permitir que también lo incorpore, aunque evidentemente es una perogrullada, crea empleo, proyecta reputación, reputación internacional, construye autoestima colectiva, creo que esto es importante también, construir autoestima colectiva.

Hay sectores culturales y creativos que dan trabajo a casi 800.000 personas en nuestro país. Cada euro invertido en cultura, nuestra economía hace que genere 1,75 euros de valor añadido.

Tenemos cineastas que conquistan Cannes, músicos que llenan estadios, escritores, escritoras e ilustradores creadores admirados internacionalmente, en definitiva, también tenemos algunos de los mejores restaurantes del planeta, que creo que también es relevante decirlo, cocineros, cocineras que revolucionaron y revolucionan la gastronomía contemporánea.

Yo creo que hay muchísimos ejemplos para explayarnos en esta extraordinaria situación y momento que vive la cultura en nuestro país y fuera de nuestro país en su conjunto.

Creo que durante demasiado tiempo, pues probablemente nos conformamos con exportar individuos extraordinarios en lugar de construir una verdadera potencia cultural organizada. Exportábamos talento, sin duda alguna, pero no siempre a través de un ecosistema capaz de proyectarlo con toda la fuerza. Y humildemente, a mi juicio, ese es el desafío que afronta, nada más y nada menos, querido Ministro de Cultura y querido ministro de Asuntos Exteriores, este Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior 2026-2028, un plan que me acuerdo perfectamente me comprometí en el Museo del Traje hace un año a presentar y que hoy afortunadamente es una realidad.

¿Qué significa exactamente este plan? Lo sabéis, yo tampoco quiero centrarme mucho más en ello. Significa que vayamos a ayudar mejor a nuestras industrias culturales, les vamos a ayudar a abrir mercados, a ganar una mayor presencia internacional. Significa que vamos a concentrar esfuerzos, que creo que esto también es importante, en regiones estratégicas para nuestro para nuestro país, en donde España tiene muchísimo margen de crecimiento cultural y económico. Y estoy pensando lógicamente en Asia, en América Latina, en Estados Unidos, en algunas de las partes de ese gran continente africano.

Significa también reforzar algo esencial y es el español como lengua global, de cultura, de conocimiento, de influencia. Creo que también es incorporar este aspecto, este ángulo, a la acción cultural y, por supuesto, no olvidar las lenguas cooficiales. Pero, sobre todo, y es con lo que me gustaría concluir esta intervención, creo que significa algo muy importante y es coordinar mejor todo el andamiaje cultural que nuestro país ya tiene.

Qué os voy a contar que no sepáis. Cada institución tiene su propia inercia, su propia identidad y, por tanto, ponerlos a todos de acuerdo. En fin, no es casualidad que haya elegido a dos diplomáticos para liderar el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Exteriores porque, efectivamente, siempre es complicado, siempre es difícil. Cada cual tiene sus intereses, que son legítimos, que son perfectamente comprensibles. Ponernos a todos de acuerdo siempre es complejo, no es sencillo, pero lo hemos logrado. Yo creo que mejorar esa coordinación me parece fundamental. No podemos limitarnos a tener grandes nombres, creo que tenemos que consolidar el gran nombre de nuestro país, en mayúsculas, de España, construyendo sobre esa gran referencia cultural que somos, que es reconocible, que es sólida, que es permanente y que, por cierto, ya es y existe en el mundo. Y debemos, lógicamente, ir mucho más allá: tenemos que capitalizar precisamente mejor nuestros grandes activos de manera mucho más estratégica, mucho más articulada y, diría yo también, algo más inteligente.

Creo que contamos con grandes instituciones culturales de una enorme capacidad, con proyección internacional, también con grandes liderazgos que viven, que sienten, que comprenden la cultura, que tienen una capacidad de diálogo también muy relevante. Desde el Instituto Cervantes, que está acogiendo la presentación de este plan hasta, por supuesto, Acción Cultural Española, museos, creadores, creadoras, en fin, industrias culturales. El talento existe a raudales y la capacidad también. Lo que necesitábamos probablemente era seguir concretando mejor esa estrategia compartida, que creo que lo hemos hecho, sumar esfuerzos, multiplicar el impacto.

En definitiva, si miramos a esos países que creen en su cultura, evidentemente lo que hacen es no improvisar su presencia en el mundo, lo que hacen es planificarla, es impulsarla y la convierten, por tanto, en política de Estado. Bueno, probablemente hablemos más de política de país; a mí me gusta más decirlo en esos términos.

Por eso creo que, en 2026, como antes hemos visto, es importante este año Dual que estamos celebrando con India, conjuntamente, creo que es una gran oportunidad para proyectar nuestra cultura en un país tan poblado, el más poblado del planeta. Tuve ocasión, por cierto, de estar con algunos de los artistas urbanos que sin duda alguna están llenando de arte español y de arte urbano grandes ciudades de India. La Cumbre Iberoamericana en Madrid, que va a ser muy importante; los 250 años de Estados Unidos, donde viven más de 60 millones de hispanohablantes. En definitiva, también hay temas muy importantes como la apertura en Seúl, en Corea del Sur, del Instituto Cervantes; el Año Goya, el centenario de la generación del 27.

Yo creo que tenemos claro cuál es la hoja de ruta que hemos elaborado conjuntamente. Creo que podemos mirar, por supuesto, hacia atrás con orgullo, que podemos mirar al presente con confianza y, sobre todo, que podemos mirar al futuro con ambición.

Al final, la cultura de un país no vive solo de sus aniversarios, que sin duda alguna son muy importantes porque la memoria está ahí. Al final también nos da esa identidad porque tenemos raíces. Tampoco vivimos solamente de planes de instituciones, siendo súper importantes esas instituciones, vive de algo mucho más sencillo que es, en fin, con lo que quiero terminar de algo mucho más genuino. En fin, viven una canción que alguien escucha camino a casa, en un libro subrayado, en una película que nos cambia por dentro, en una obra de teatro, en una visita a un museo, en una historia que consigue acompañarnos toda la vida. Y España está llena de todo eso.

Como sabéis, yo cada sábado trato de incorporar mi pequeño grano de arena a estas recomendaciones culturales en determinadas redes sociales y, sinceramente, podría pasarme años haciéndolo; años y años recomendando el talento que existe en nuestro país. Así que hoy mi recomendación es muy sencilla y se resume solamente en una palabra que es España. No nos cansemos nunca de recomendar España, porque hay muy pocos países, yo diría que es el único país en el mundo capaz de emocionar, de crear y de inspirar como lo hace España.

Muchas gracias.

(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)