Intervención del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la inauguración del evento anual de la industria eólica WindEurope 2026

21.4.2026

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Madrid

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ

Muchas gracias, amigos, buenos días. Bienvenidos a Madrid.

Muchas gracias a WindEurope por elegir a España, una vez más, para celebrar este evento anual.

Permítanme comenzar con una observación muy oportuna.

Desde un yacimiento petrolífero del Golfo Pérsico hasta el depósito de combustible de nuestros coches, una sola gota de petróleo recorre casi 10.000 millas náuticas.

Atraviesa las aguas territoriales de unos diez países de Asia, África y Europa. Cruza tres estrechos, un canal, dos golfos y cuatro mares.

Ese trayecto dura semanas. Y eso es solo el principio. Después, esa gota de petróleo tiene que pasar por oleoductos, refinerías, depósitos de almacenamiento... Si se rompe un solo eslabón de esta larga cadena, todo el sistema se derrumba. Y las consecuencias son impredecibles.

Ocurrió allá por1973, tras la Guerra de Yom Kippur. Los precios del petróleo se cuadruplicaron en solo cinco meses. La economía mundial entró en recesión.

Volvió a ocurrir en 1979, tras la Revolución Islámica y la guerra entre Irán e Irak. Los precios del petróleo se triplicaron.

Y así ha ocurrido cada vez que ha surgido un nuevo conflicto en la región.

Y no solo en Oriente Medio.

La invasión de Ucrania nos ha demostrado que las crisis energéticas pueden surgir en cualquier lugar, cuando menos nos lo esperamos.

Basta con que un líder extranjero tome una decisión para que 27 economías europeas queden a su merced.

Seamos sinceros: esto seguirá así mientras dependamos de los combustibles fósiles.

La guerra con Irán ha sido la última advertencia. Un déficit diario de 10 millones de barriles de petróleo. Repito: 10 millones de barriles menos cada día. Y un tercio de la infraestructura energética del Golfo destruida.

No son cuellos de botella. Son sogas que nos ponen al cuello.

No son accidentes. Son el resultado de decisiones.

No son sucesos repentinos. Tienen consecuencias que duran meses, y ya veremos si también tendrán consecuencias durante años y décadas.

Según la Agencia Internacional de la Energía, esta crisis es peor que las de 1973, 1979 y 2022 juntas.

Así que, ¿hemos aprendido algo? Me temo que no.

Amigos míos,

La situación mundial no deja lugar a dudas. Nos enfrentamos a una elección clara: o las turbinas o la turbulencia.

El aumento de los precios del petróleo ya le está costando a la Unión Europea más de 22.000 millones de euros. Repito: 22.000 millones de euros. Imagínense lo que podría hacer Europa con ese dinero.

Así pues, si me permiten un pequeño juego de palabras con el nombre de este evento: Wind Europe is the way for Europe to win (Wind Europe es la clave para que Europa triunfe).

Los españoles -como la mayoría de los europeos- no tenemos grandes reservas de petróleo o gas bajo nuestros pies. Pero tenemos sol y viento sobre nuestras cabezas. Un auténtico tesoro. Uno que, por razones difíciles de entender, fue maltratado hace una década.

¿Dónde estaríamos hoy sin esa década perdida?

Cada año que hemos soportado el llamado «impuesto al sol» ha sido un año de esclavitud energética para nuestro país. Por eso no aceptaremos lecciones de quienes aplicaron esas terribles políticas. Deberían callarse.

En los últimos ocho años, España ha demostrado que el pragmatismo ecológico vence al dogmatismo de los combustibles fósiles.

Nuestro país demuestra que es posible basar el modelo energético de la cuarta economía más grande de la zona del euro en las energías renovables.

No solo es posible. Es el único camino a seguir. El único camino hacia la prosperidad. Y la mejor protección contra las crisis energéticas, tal y como señalan todas las organizaciones internacionales.

En 2022, nos ahorró 5.100 millones de euros gracias a la solución ibérica, la misma que algunos radicales siguen llamando la «estafa ibérica».

Y en marzo de 2026, permitió que los precios de la electricidad fueran un 20% más bajos que el año pasado, mientras que los del gas se dispararon un 60% y el petróleo Brent registró la mayor subida mensual de la historia.

Déjenme explicarles en qué se traduce esto en la realidad: Italia consume el doble de gas que España. Como consecuencia, durante el primer mes de la guerra, la diferencia en el precio de la electricidad entre nuestros dos países ha superado los 100 euros.

Así que, seamos claros: la transición energética no es un eslogan. Es un billete hacia el futuro. La mayor oportunidad económica en generaciones.

Y lo abarca todo.

En medio de esta crisis energética, marzo se cerró con más de 200.000 personas más trabajando. Por primera vez en la historia, España alcanzó los 22 millones de cotizantes a nuestro sistema de seguridad social.

Estamos creciendo. Nuestra economía avanza. Y lo hacemos mientras reducimos las emisiones.

Con descarbonización. Con aire más limpio. Con facturas energéticas más bajas. Con un suministro más diverso. Y con más empleo para nuestras familias, más riqueza para nuestras regiones y más competitividad para nuestras industrias.

En resumen: ecologizar nuestra economía es reforzar nuestra autonomía estratégica.

Y -por cierto- también refuerza nuestra autonomía política. Nuestra capacidad para mantenernos firmes en nuestros valores.

En un momento en el que algunos cuestionan el Pacto Verde, mi país, España, nunca ha estado mejor posicionada para defenderlo donde sea necesario. Aquí en Madrid o en Bruselas.

Así que, créanme: pueden contar con nosotros.

No nos conformamos con tener la electricidad más barata de Europa. Estamos trabajando para que Europa tenga la electricidad más barata del mundo. Ese es nuestro propósito. Ese debería ser nuestro objetivo.

Esto requiere una verdadera Unión de la Energía. Ya hemos hablado de ello con el comisario, que se encuentra aquí presente. Muchas gracias por venir a España, a Madrid. Europa debe poder decidir por sí misma, para que los europeos dejen de pagar en sus facturas las decisiones equivocadas tomadas en otros lugares.

Necesitamos urgentemente acelerar las interconexiones, para que nuestro exitoso modelo pueda servir a todos los Estados miembros.

El petróleo del Golfo tarda un mes en llegar a Europa Un mes. La electricidad española no puede esperar diez años para cruzar los Pirineos, u otros diez años.

Al igual que hicimos tras la invasión ilegal de Ucrania, este esfuerzo de solidaridad nos concierne a todos: a los Estados, sí, pero también a las empresas.

Por eso hemos pedido a la Comisión Europea que cree un impuesto especial sobre los beneficios extraordinarios de las empresas petroleras y gasísticas. En tiempos difíciles, confío en que estarán a la altura del desafío. Así podremos apoyar a los consumidores en esta coyuntura tan compleja y difícil.

Hoy se cumple un mes desde la entrada en vigor de la ley que introdujo la mayor rebaja fiscal en materia energética de nuestra historia, de la historia de España: 2.500 millones de euros.

El decreto también incluía ambiciosas reformas estructurales de nuestro modelo energético.

Porque si la crisis nos ha enseñado algo, es que los problemas urgentes no deben distraernos de lo que realmente importa.

El objetivo es claro. Para 2030, el 81% de la electricidad española deberá proceder de energías renovables, tal y como establece nuestro Plan Nacional de Energía y Clima.

Por tanto, para lograrlo, nuestra política energética se asienta sobre tres pilares.

Primero: acelerar el despliegue de las energías renovables.

Necesitamos menos burocracia y más inversión, al tiempo que escuchamos las necesidades de las comunidades locales.

Daremos prioridad a los proyectos que aporten beneficios reales y tangibles a sus territorios.

Introduciremos un nuevo sistema de hitos para agilizar la concesión de licencias. Y también daremos prioridad a la repotenciación y a los proyectos existentes, con menores costes y plazos más cortos.

Por tanto, el mensaje es claro: aceleraremos las energías renovables, especialmente la energía eólica.

Al mismo tiempo, estamos reforzando las redes de transporte y distribución.

Les doy mi palabra: la conexión a la red no será el obstáculo que impida que sus proyectos sean una realidad en mi país, en España.

Ampliaremos la capacidad del sistema de dos maneras: una Propuesta de Planificación de la Red de 13.600 millones de euros para 2030 y un aumento del 62% en la inversión en la red.

Esto se complementará con más de 1.300 millones de euros del Plan de Recuperación y 2.300 millones de euros para proyectos de almacenamiento.

Como dijo Sara, la vicepresidenta: renovables, sí. Y así.

Por tanto, es cierto: hemos avanzado mucho. España ya genera casi el 60 % de su energía a partir de fuentes limpias, con la energía eólica a la cabeza. Somos el segundo país de Europa y el sexto del mundo en potencia eólica instalada. Esto supone un aumento del 42% desde que asumí el cargo de presidente del Gobierno allá por 2018. Solo el año pasado, se pusieron en funcionamiento 275 nuevos aerogeneradores.

Hemos logrado grandes avances. Pero queremos más. Queremos más, mucho más. Nuestro objetivo es duplicar la capacidad instalada para finales de esta década. Por eso estamos preparando nuevas licitaciones de acceso a la red, centradas especialmente en la energía eólica.

Por tanto, no les quepa duda: España es el mejor país para rentabilizar sus inversiones.

La segunda prioridad es crear empleo y riqueza en todo el territorio.

Solo el sector eólico ya representa en la economía española el 0,25 % del PIB español, una cifra similar a la de sectores avanzados como la biotecnología. Genera 40.000 puestos de trabajo. Nuestro reto es distribuir esta riqueza por todos los territorios y contribuir a que la población permanezca en las zonas rurales.

Los beneficios de esta estrategia merecen claramente la pena. Por eso insto a todas las administraciones públicas a que aceleren el proceso y remen en la misma dirección.

Y la tercera, apoyar la innovación. Apoyar la innovación.

España cuenta con empresas líderes en el sector de las energías renovables. Somos el quinto mayor exportador de aerogeneradores del mundo, con unos ingresos anuales cercanos a los 2.000 millones de euros.

También lideramos la innovación mundial en energía eólica marina. Gracias a esta experiencia, ya se han construido las primeras plataformas en lugares como el Mar del Norte. Pronto lo haremos también aquí. Fue un compromiso que asumimos hace dos años con la firma de la Carta Española de la Energía Eólica. Y lo cumpliremos.

Recientemente, por cierto, hemos aprobado una inversión de 212 millones de euros para adaptar nuestros puertos a la energía eólica marina y otras energías renovables marinas.

En resumen: más energías renovables -y, sobre todo, más parques eólicos-, mejor distribuidas por todo el territorio y con un enfoque en la innovación. Esta es la política de mi Gobierno para garantizar una energía asequible, segura y limpia.

Permítanme terminar con una reflexión.

Hace cuarenta y dos años, cuarenta y dos años, entró en funcionamiento el primer parque eólico de España. Contaba con cinco aerogeneradores y suministraba electricidad a 60 hogares.

Ese fue el punto de partida de un viaje extraordinario. Hoy en día, una sola turbina puede suministrar energía a 2.500 hogares. Y España cuenta con más de 22.000 de ellas.

Comparen ese viaje a través del tiempo con el camino que recorre la gota de petróleo que mencioné al principio de esta intervención: diez países, tres estrechos, un canal, dos golfos y cuatro mares. ¡Menudo viaje! Piensen en los 116 enormes buques transportadores de GNL que se necesitarían para transportar la misma energía que se generó aquí el año pasado gracias al viento.

La energía eólica -y las energías renovables en su conjunto- nos han hecho más competitivos.

Nos han ayudado a luchar contra el cambio climático.

Pero, sobre todo, nos han hecho más libres que nunca.

La libertad energética. La libertad energética no tiene precio.

Hoy en día, algunos siguen negándose a liberarse de la dependencia que los mantiene cautivos del caos geopolítico.

Pero España ha decidido romper esas cadenas. Hemos elegido la libertad.

Por eso vamos a redoblar nuestros esfuerzos en la transición energética. Con mayor determinación. Y ahora, con más argumentos y razones que nunca.

Muchas gracias.

(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)
(Intervención original en inglés)