China (Pekín)
INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ
Buenas tardes aquí en China y buenos días también a mis compatriotas, a los ciudadanos que estén viendo esta comparecencia de prensa desde España
Quisiera en primer lugar, como hago siempre, agradecer a los servicios de la Embajada, a la embajadora el buen hacer para poder celebrar con éxito esta agenda tan fructífera que ha tenido el Gobierno de España en esta cuarta visita en cuatro años que hemos hecho ante las autoridades chinas. Autoridades chinas a las cuales también quiero agradecer su hospitalidad, su acogida, la que nos han brindado durante estos días de estancia en Beijing.
Como saben, me lo han escuchado decir muchas veces los periodistas españoles que nos siguen a los cuáles también doy la bienvenida, vivimos tiempos de cambio. El orden internacional que predominó desde la segunda mitad del siglo XX está siendo desgraciadamente debilitado y socavado por actores no menores del orden internacional, y hay quienes se dedican ante situación a negar la realidad o incluso también a lamentarse de ella
En caso del Gobierno de España lo que preferimos es dedicar todos nuestros esfuerzos a reformar un orden internacional que ha garantizado la paz durante muchas décadas y hacerlo mucho más inclusivo, mucho más representativo y más democrático, por tanto. Un orden internacional renovado que, sin duda alguna, a una potencia media como España beneficiaría y también a Europa y al mundo entero.
Por eso estamos aquí, por eso estamos de nuevo en China, en Beijing por cuarta vez en cuatro años. Para avanzar en tres objetivos muy claros que me gustaría compartir con todos ustedes.
El primero de ellos es la constatación de que las relaciones bilaterales entre China y España gozan de muy buena salud y por ello hemos elevado nuestra interlocución política con China al mayor nivel de los últimos 53 años.
En 2005 España dio un paso importante con la creación de la Asociación Estratégica Integral, y en 2025 firmamos el Plan de Acción trianual.
Pero en esta visita en el año 2026 hemos ido un paso más allá y hemos establecido un Diálogo Estratégico que como saben es el mecanismo que emplean las autoridades chinas con aquellos países con quienes mantiene una relación más estrecha y más estable.
Los 19 acuerdos que firmaremos además esta tarde y nuestros encuentros con el presidente Xi Jinping, con el primer ministro Li Qiang y también con el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional de China, el señor Zhao Leji, dan buena cuenta de la importancia que China concede a sus relaciones con España y también de la fortaleza del vínculo que estamos construyendo
Junto con este primer objetivo, el segundo de este viaje ha sido el de avanzar hacia una relación económica que tiene que ser mucho más estrecha, mucho más sana y mucho más equilibrada. Lo hemos comentado ayer ante los estudiantes de distintas universidades y también hoy en la reunión bilateral con el presidente Xi. El actual desequilibrio comercial de Europa con China y también de España con China es excesivo y debemos hacer todo lo posible por corregirlo.
Si queremos que la economía globalizada siga existiendo, debe funcionar para todos con cadenas de suministro justas, que creen empleo y riqueza en todas las regiones de china y también en todas las regiones de España.
China debe ver a Europa, al igual que también ve a España, como un lugar en el que invertir, y también como un socio con el que poner en marcha proyectos industriales. Así lo he hecho saber a todas las autoridades con las que me he reunido, singularmente con el presidente Xi y debo decirles que lo he encontrado al otro lado de la mesa comprensión, voluntad de trabajo para alcanzar ese equilibrio.
Y prueba de ello son los diez acuerdos económicos que vamos a firmar hoy. Cinco van a servir para ampliar el acceso de nuestros productos agroalimentarios al imponente mercado chino, cuatro nos van a ayudar a impulsar las exportaciones españolas. También desarrollar nuestras capacidades de transporte y de infraestructura. Y uno va a proteger las denominaciones de origen de nuestros agricultores.
Los acuerdos que firmamos en 2025, el año pasado, han contribuido a que las exportaciones españolas a China crecieran más de un 7% solo en un año. Es cierto que el déficit comercial ha aumentado como consecuencia del volumen de importaciones de España hacia China, pero en todo caso ese es el ánimo, ese es el espíritu y el objetivo del Gobierno de España: tener relaciones comerciales más equilibradas.
Y, por cierto, estamos convencidos de que los acuerdos que firmamos hoy, un año más, van a ayudar a que esa tendencia aumente y, por tanto, se consolide y se corrija ese desequilibrio comercial.
Además, a lo largo de esta visita me he reunido con 36 líderes empresariales chinos cuyas firmas facturaron más de un billón de euros en el año 2025. Y les he pedido que inviertan en España. He hecho, algunas de ellas están invirtiendo ya en España y nuestro interés es que aumenten su inversión y su presencia en nuestro país.
Que creen fábricas, por tanto, que creen centros de desarrollo. Que abran plataformas logísticas en nuestro país. Y que establezcan partenariados con nuestras empresas para ir juntos a otros territorios, ya sea en el continente africano y también en el continente latinoamericano.
España, además de esa agenda económica, que es sin duda alguna importante, lo que quiere es ampliar y diversificar sus relaciones con China. En muchos planos. Y por eso en este viaje hemos firmado también ocho acuerdos de cooperación en el ámbito de la ciencia, de la innovación, de la formación universitaria, de la cultura o de un aspecto al que damos desde el Gobierno de España y desde el Gobierno de China particular importancia, que es la gestión de nuestra biodiversidad.
Finalmente, en tercer lugar, este viaje ha servido para avanzar hacia una, vamos a decirlo así, un nuevo orden multipolar mucho más estable, donde se construyen relaciones desde el respeto, siendo pragmático y tratando de tener una mirada compartida sobre la prosperidad.
He tenido la oportunidad de comentar con el presidente Xi las reformas que nuestro sistema multilateral necesita para reconocer de mejor manera la realidad multipolar del mundo de hoy. También de debatir sobre la grave situación en Líbano, en Gaza, en Irán, en el Estrecho de Ormuz, sin duda alguna, también en Ucrania. Y también desde la perspectiva de España de animar al Gobierno chino a continuar contribuyendo de forma activa a reforzar ese sistema multilateral y a eso que los expertos llaman la provisión de bienes públicos globales.
Es decir, que China, como la gran potencia que es, aumente sus esfuerzos para combatir la emergencia climática como está haciendo. También contribuya a reducir la pobreza como lo está haciendo. Y también lógicamente que contribuya con su hacer diplomático a resolver conflictos y guerras que asolan al mundo.
Termino ya y lo hago además con una última reflexión que creo que es importante compartir con los ciudadanos y ciudadanas: España es un país profundamente europeísta. Lo dicen todas las encuestas. Hay una amplia mayoría de ciudadanos y ciudadanas que no entenderían su forma de ser ni estar en el mundo fuera de la Unión Europea. Somos un país profundamente europeísta y somos un miembro calve de la UE. Somo la principal economía que más crece de Europa, concentramos más del 50% de la creación de empleo en la Eurozona, en definitiva, somos un país que puede aportar y contribuir no solamente con su voluntad sino también con los hechos y con sus políticas a la prosperidad común de Europa.
Ese es nuestro equipo. Esa es nuestra familia. Intereses y valores que vamos a defender y que vamos a priorizar siempre. Y en ese contexto de defensa y de priorización de principios y valores, creo firmemente que está en el interés de España y de Europa el estrechar lazos con China. El construir agendas positivas con China. El definir una relación abierta, desde el respeto, desde el espíritu pragmático y desde una visión de prosperidad compartida entre ambos bloques regionales.
Esa es nuestra ambición. Ese es el objetivo de nuestra política exterior. El de estrechar lazos, el de construir puentes y, por tanto, no todo lo contrario, que es romper puentes o romper lazos entre naciones.
En definitiva, lo que queremos es poder contribuir de forma activa a la creación de un nuevo orden global que traiga la paz definitivamente al mundo, singularmente a aquellas regiones en donde bueno, por proximidad a la UE, hoy estamos viendo cómo se están sucediendo guerras no solamente crueles sino también ilegales e interminables. Y finalmente, además de la paz, que traiga prosperidad para todos.
Aquí dejaría la breve presentación de este viaje, pero sí quiero manifestar por supuesto la satisfacción del gobierno de España por los acuerdos alcanzados, las firmas que se van a producir en el día de hoy, el agradecimiento siempre a nuestros servicios diplomáticos. En este caso, a la Embajada de España en China. Y por supuesto también el agradecimiento a las autoridades chinas por el éxito de este nuevo viaje en su país.
Y con esto pues estaría a disposición de los medios de comunicación.
P.- [Jordi Armenteras, RAC1] Pues gracias. Buenas tardes. Gracias por darme la palabra. Hay muchas preguntas abiertas, también de política española. Estamos en China, y me permito el lujo de empezar preguntando por las palabras de Xi Jinping, precisamente. Cuando le hablaba de la evolución del mundo, de la ley de la selva, de estar en un lado o en otro de la historia… ¿Teme que esto se interprete como algo ofensivo para Donald Trump, para la situación en este momento global del mundo?
Y, ya que estamos con esto, hay una cumbre importante el próximo fin de semana en Barcelona. De hecho, una doble cumbre. ¿Qué espera? ¿Qué objetivos pretende conseguir con las reuniones de Barcelona del viernes y el sábado?
Muchas gracias.
Presidente.- Jordi, muchas gracias por sus preguntas. Yo creo que España ha tenido una posición coherente en materia de política exterior. No debe de ofenderse nadie, al contrario. Respetar el derecho internacional, respetar un orden internacional basado en reglas donde no prospere la ley del más fuerte y, por tanto, la ley de la selva, donde todos obedezcamos ese marco institucional que nos dimos después de la Segunda Guerra Mundial y que ha traído la mayor época de prosperidad y de paz en el mundo, me parece que es de puro sentido común.
Es más, creo que es en el interés de todas las naciones y, particularmente, en el interés de naciones medianas, como es el caso de España y, en buena medida, todas las que componemos el mundo, y particularmente Europa, que es a la región a la que nosotros pertenecemos y al proyecto al que nosotros pertenecemos. Es en el interés de España y de la Unión Europea el que ese sistema multilateral sea respetado.
Ese sistema multilateral no está siendo respetado hoy. Hoy la legalidad internacional se está atropellando. Y no solamente eso, sino que aquellos que alzamos la voz en contra de aquellos Gobiernos que están violando el derecho internacional tenemos que vernos, contradictoria y paradójicamente, sometidos a la amenaza de esos países.
Por tanto, desde luego, nosotros no vamos a tener ningún problema en continuar estando del lado correcto de la historia, de defender lo que consideramos que es justo, que sin duda alguna es legal. Y, por supuesto, creo que, además, esto no solamente es algo que comparte en mi caso el Gobierno de coalición que yo presido, sino que creo que hay una amplísima mayoría de ciudadanos y ciudadanas en nuestro país que no quiere las guerras, que lo que quiere es paz. Que lo que quiere es estabilidad. Que lo que quiere es justicia. Que no haya impunidad. Que aquellos que cometen violaciones o genocidios, como es el caso que estamos viendo en Gaza y esperemos no ocurra lo mismo en el Líbano, pues no sean crímenes que queden impunes. Porque es así como se tiene que construir el orden internacional, no a base de impunidad, sino a base de legalidad. Eso es lo que vamos a defender. Y no solamente por una cuestión moral, que también, sino sobre todo por un interés general de nuestro país.
Sobre la cumbre que vamos a mantener vamos a tener efectivamente dos, dos cumbres, una que iniciamos hace casi dos años con el presidente Lula, con el expresidente Boric y con otros Gobiernos sobre Democracia y, posteriormente, una primera cumbre global de los movimientos progresistas, de los partidos progresistas y también de los Gobiernos progresistas.
Yo creo que el mensaje es bien claro. El mensaje es que las olas se pueden parar. En Hungría lo hemos visto. Ha habido dos victorias: una, la victoria europea; dos: la victoria de la democracia.
Y creo que es importante que los partidos progresistas, los Gobiernos progresistas, nos unamos para trasladar a la ciudadanía, y sobre todo en España, trasladar a la ciudadanía que pertenecemos a algo que incluso va más allá de la política doméstica, que va más allá de nuestras fronteras. Y es tener una mirada positiva, humanista, de avance, de compromiso ante los retos que tiene la humanidad por delante, y de trabajo conjunto frente a aquellos que hacen de la reacción, del odio, de la fragmentación, de la polarización, su forma de entender y de practicar la política, ya sea a nivel nacional o a nivel internacional.
Yo tengo que decirles que estoy muy contento con las elecciones en Hungría.
P.- [Inma Carretero, El País] Muchas gracias. Quería, presidente, al hilo de sus palabras, cuando ha dicho que ha pedido mayor esfuerzo diplomático al presidente chino para resolver los conflictos. Ayer lo planteó de una forma muy clara, diciendo que China debería hacer más. No sé si en la reunión que han tenido en privado ha recibido algún indicador que le haga pensar que vaya a utilizar de una forma más clara su influencia sobre Rusia o Irán para parar las guerras en marcha.
Y, en clave nacional, usted siempre ha defendido que la justicia terminaría probando la inocencia de su esposa, han presentado recursos, han presentado querellas de prevaricación contra el juez Peinado, pero ayer decidió proponer el procesamiento de su esposa. Me gustaría saber si piensa que definitivamente la va a haber sentada en el banquillo. Muchas gracias.
Presidente.- Muchas gracias, Inma por sus preguntas. Respecto a la primera de las cuestiones, siempre cuando he dicho que la política exterior de España es coherente con el respeto internacional, con el respeto a la legalidad internacional, la aplicamos en todos los ámbitos y en todas las latitudes geográficas, ya sea Gaza, ya sea Líbano, ya sea Irán, ya sea Ucrania.
También he explicado a las autoridades chinas, pero no en esta ocasión, sino en todos los viajes en los que he tenido ocasión de poder reunirme con las autoridades chinas, el que la guerra de Putin en Ucrania no es solamente un cuestionamiento de la integridad territorial de un país como Ucrania, es también un intento por parte de Putin de socavar y de debilitar el proyecto al que pertenece España y del que forma parte activa, que es la Unión Europea.
Por tanto, no solamente hay que mirar el conflicto en Ucrania como un conflicto donde flagrantemente un miembro del Consejo de Seguridad Permanente de Naciones Unidas está violando uno de los principales artículos de la Carta de las Naciones Unidas, que es el respeto a la soberanía nacional y la integridad territorial, en este caso de Ucrania, sino que detrás de ello también hay un intento claro por debilitar, por socavar, por confrontar y fragmentar el proyecto europeo. Y eso es algo que nosotros no vamos a permitir.
Y al mismo tiempo que lo que buscamos es una paz justa y duradera en Ucrania. Lo que queremos es que se respete por ejemplo en Oriente Medio la legalidad internacional. Y la legalidad internacional hoy está siendo violada fundamentalmente por un país, que es el gobierno de Israel.
También hay una contestación absolutamente ilegal por parte del régimen iraní respecto a una guerra que nosotros hemos calificado desde el primer minuto como un error y como una ilegalidad, que es la iniciada unilateralmente por la Administración estadounidense y también por la Administración israelí.
Por tanto, creo que, en momentos como este, donde de manera abierta se está cuestionando ese orden internacional, donde hay mucha incertidumbre y donde mucha gente de manera normal, razonable, se siente angustiada por qué es lo que pasará en el presente y en el futuro del mundo, también el que le vamos a dejar a nuestros hijos y a nuestros nietos. Pues creo que lo más importante es volver a los principios, a lo más básico, a lo más esencial, porque es a partir de ahí donde se construye ese futuro y esa prosperidad. Y por eso España está siendo tan firme, tan vocal, en la defensa de ese derecho internacional.
Y, hablando de derecho, pues, efectivamente, ayer conocimos esta nueva noticia y yo lo he dicho siempre, lo he dicho siempre. Yo lo que le pido a la justicia es que haga justicia, que la justicia haga justicia. Y como estoy convencido de que el tiempo va a poner todo y a todos en su sitio, pues no tengo que decir nada más.
P.- [Carlota Núñez, Cuatro] Buenas tardes, presidente. Quería incidir en la pregunta que le hacía mi compañera. No sé si se lleva de aquí de Pekín un compromiso claro o usted ha percibido un compromiso claro por parte de China de implicarse más para intentar desescalar la tensión que hay por las guerras de Oriente Medio, más teniendo en cuenta las últimas amenazas de Donald Trump acerca del estrecho de Ormuz de bloquear el paso de todos los buques, los ataques que ha tenido contra el Papa. Hoy empiezan las conversaciones entre Israel y el Líbano en Washington. No sé si con todo este escenario, además de ese compromiso, tiene alguna esperanza de que estas conversaciones puedan prosperar.
Y quería preguntarle también en clave nacional, porque hoy el Gobierno aprueba la regularización de inmigrantes. VOX está totalmente en contra, han lanzado una campaña. El Partido Popular considera también que es una barbaridad y han dicho que van a utilizar todos los recursos que tienen en su mano. Ustedes han incluido algunas modificaciones tras los informes del Consejo de Estado. ¿Con eso es ya suficiente para cumplir la normativa europea?
Presidente.- Muchas gracias Carlota por sus preguntas.
En relación con la primera y disculpa, Inma, que no te he respondido de manera más directa, a mí se me antoja, pero vamos, ustedes también son periodistas y estoy convencido van a compartir lo que voy a decir ahora: se me se me antoja muy difícil encontrar otros interlocutores que puedan desanudar esta situación provocada en Irán y en el estrecho de Ormuz, más allá de China.
Por tanto, creo que con eso lo digo todo. Creo que es importante el papel que puede jugar China para encontrar vías diplomáticas que cesen con esta guerra y que contribuyan a la estabilidad y a la paz.
Porque, en definitiva, yo lo he dicho en muchas ocasiones y lo vuelvo a reiterar, esta guerra no la apoyamos. Pero los ciudadanos, los hogares, las empresas, las industrias en Europa, en el mundo, en España, ya estamos empezando a notar las consecuencias de la misma.
Y, por tanto, cualquier esfuerzo que podamos hacer todas las naciones en particular y especialmente aquellas que tienen una interlocución y que no han participado de manera activa en esta guerra ilegal, pues creo que no solamente son bienvenidas, sino que también son muy necesarias, porque si no la situación a la que se va a ver abocada al mundo y, por tanto, la clase media trabajadora, también europea, también española, es muy grave.
Yo no quiero restar ni un ápice a la gravedad de la situación que vive el mundo y, por tanto, creo que tenemos que hacer todo lo que está en nuestra mano por lograr, terminar con esta, con estas guerras y plantear a nuestras sociedades horizontes de paz.
Sobre la regularización. Déjeme decir varias cosas.
La primera, lo que estamos haciendo es reconocer derechos a ciudadanos que ya están en nuestro país. En segundo lugar, es un proceso de regularización, como hemos tenido otros muchos a lo largo de los más de 40 años de democracia en nuestro país. Por cierto, con Administraciones también del Partido Popular. El señor Aznar regularizó a medio millón de inmigrantes sin derechos, sin papeles en nuestro país.
Por tanto, no estamos haciendo nada, sino desde un punto de vista de interés económico y también de una cuestión moral, reconocer derechos a quienes hoy ya están aportando a la prosperidad y a la cohesión de nuestro país.
Y, finalmente, este es un proceso de regularización que ha sido demandado por distintos actores que, por cierto, poco o nada tienen que ver con el Gobierno de España. Estamos hablando de la Iglesia Católica. Estamos hablando de los agentes sociales, particularmente de la patronal, que nos ha pedido reconocer derechos a personas que ya están viviendo entre nosotros y que están trabajando o pueden trabajar en esas empresas, porque se necesita mano de obra para continuar creciendo y para continuar en esa senda de intensa creación de empleo como estamos teniendo en este en este país, en España.
Y finalmente, una cuestión, y es que, evidentemente, de VOX no podemos esperar nada, porque hace precisamente de la migración, como también de del feminismo o de la cuestión de género o de otras muchas cosas, un elemento de polarización y de confrontación política.
Pero yo lo que le pediría al Partido Popular es que escuche a la patronal, que escuche a la Iglesia Católica y, por supuesto, que sea coherente con su propia historia, porque ellos también han regularizado inmigrantes. E insisto, estamos haciendo algo que es bueno para nuestro país, porque reconocer derechos es bueno y, sobre todo, porque la migración está contribuyendo de manera muy decisiva al crecimiento económico de nuestro país, a la creación de empleo y también a tener unas cuentas de la Seguridad Social lo más saneadas posibles para la pensión de los jubilados de hoy, pero también para la pensión de ustedes cuando se jubilen o de mí cuando también me jubile.
Porque somos una sociedad, como todas las sociedades occidentales, que estamos sufriendo un invierno demográfico. Y eso se soluciona de dos maneras, que además no son incompatibles: uno con políticas de familia que este gobierno está impulsando, por ejemplo, la extensión de los permisos de paternidad y maternidad; y dos, con políticas de inmigración regular. Y eso es lo que está haciendo también este Gobierno.
Por tanto, creo que es una política que desde luego cuenta con el aval de muchísimos operadores, tanto desde el punto de vista económico como social, hasta incluso religioso. Y creo que además hace mejor a nuestro país. Porque un país que reconoce derechos en lugar de recortarlos yo creo que es un mejor país.
P.- [Almudena Guerrero, TVE] Gracias. Buenos días, presidente. Volviendo a la decisión del juez Peinado, desde su gobierno han sido muy duros, muy críticos con la instrucción del magistrado, con el auto de ayer y también por el hecho de que haga coincidir sus decisiones con los viajes internacionales. ¿Usted comparte esa indignación? Le avergüenza, como dice el ministro de Justicia, lo que está haciendo el juez peinado. Y en segundo lugar hablaba presidente de las relaciones comerciales, del enorme déficit comercial que hay entre la Unión Europea y España con China. ¿Le ha trasladado al presidente Xi Jinping que la situación es insostenible, como dijo ayer usted en la universidad? Gracias.
Presidente.- Muchas gracias, Almudena, Sobre la primera de las preguntas ya he contestado. Y sobre la segunda de las preguntas, puede poner el calificativo que quiera.
Desde luego, nosotros hemos dicho que son unas relaciones que tienen que ser equilibradas, que tenemos que abordar conjuntamente este desequilibrio comercial. Y, insisto, creo que, además, si uno mira cuál es la evolución de las exportaciones chinas hacia España, evidentemente han aumentado, ha aumentado el déficit comercial este este año también. Europa, según los datos que nosotros manejamos, es la única región en el mundo donde ese déficit comercial ha aumentado y, por tanto, también en España.
Pero también quiero poner en valor el que se han aumentado las importaciones de productos españoles hacia China. No de manera tan intensa, porque ese déficit comercial continúa siendo abultado. Y, en segundo lugar, quiero también poner en valor y reconocer el interés de muchos inversores industriales chinos en España, porque si uno mira efectivamente los flujos de inversión de China hacia España también están siendo muy positivos en estos últimos años.
Es decir, conjuntamente con las empresas yo creo que el Gobierno de España está haciendo una correcta política económica cuando hablamos de atraer inversiones, de reindustrializar nuestro país y también, por qué no decirlo, de alinear políticas económicas que están siendo exitosas con empresas que por cierto son vanguardia a nivel global en el sector del automóvil. Por ejemplo, ayer tuvimos ocasión de poder ver un caso bastante concreto al respecto, pero también de la transformación energética de la transición ecológica o de la digitalización.
En fin, yo creo que hay muchísimos ámbitos en los que tenemos que mejorar esa relación. Sin duda alguna el comercial lo es, pero también hay otros ámbitos en los que a mí me gustaría poner en valor esa estrecha colaboración que tenemos con este país en el ámbito de la ciencia, en el ámbito académico, en el ámbito cultural, en el ámbito también de lenguas.
Yo creo que estamos poco a poco construyendo una relación muy positiva, que además hoy cuenta con otro hito histórico 20 años después de la firma del Acuerdo Estratégico entre España y China con la administración de José Luis Rodríguez Zapatero y es dar un paso más en esa relación estratégica que yo espero vaya a traer un futuro brillante tanto a China como a España.
Desde luego, por parte del Gobierno de España vamos a seguir trabajando en esa dirección. Bueno, muchísimas gracias a todos ustedes y que tengan un buen día.
(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)
(Intervención original en español)