Palau de Congresos de Cataluña, Barcelona (España)
INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ
Buenas noches. En primer lugar, saludar al presidente de la Generalitat de Catalunya; al ministro Jordi Hereu; al alcalde de Barcelona; al editor de La Vanguardia; al presidente ejecutivo del Grupo Godó; también al director y a toda la plantilla de La Vanguardia; premiados; premiadas; autoridades; señoras y señores.
Esta noche -aquí se ha dicho- hemos conocido historias de talento, de esfuerzo y de compromiso, y todas se encuentran aquí reunidas y reconocidas por un periódico que lleva 145 años contando y siendo testigo de la historia de Barcelona, de Cataluña, de España, de Europa y del mundo.
Cuando alguien deja huella en su tiempo, antes o después, termina dejando también huella en las páginas de La Vanguardia. Ciento cuarenta y cinco años, como hemos visto en el vídeo, sirven para llenar muchas páginas. Páginas que han contado guerras -las siguen, desgraciadamente, contando-, transiciones, cambios políticos, sociales, culturales, tecnológicos, extraordinarios, y que nos recuerdan cuál es la primera responsabilidad del periodismo: buscar la verdad y ser fiel a ella.
No es fácil en un tiempo como este, cuando un titular tendencioso o directamente falso puede tener mucho más alcance que un texto hecho desde el rigor
y la evidencia. La Vanguardia, en cambio, no se ha dejado llevar por esa corriente, hay que reconocérselo. Se ha mantenido fiel a la esencia del periodismo y con ello no solamente está dignificando esta profesión tan necesaria para la democracia, sino que contribuye a fortalecer nuestra convivencia. Por tanto, gracias por manteneros leales a ese compromiso, querido Javier; gracias a ti y a toda la familia de La Vanguardia, que hace posible ese pequeño gran milagro diario que es hacer un periódico tan extraordinario como el vuestro.
Hoy incluso en países cuna de la libertad de expresión -lo hemos visto también en el vídeo- se cierran las salas de prensa y se veta cabeceras de prestigio por hacer preguntas incómodas o negarse a amplificar la mentira. El daño a la
libertad de prensa, una de las libertades esenciales de la democracia, por tanto, es inmenso. Y el silencio no puede ser una opción, porque nos haría cómplices. La libertad, aquí se ha dicho desde esta tribuna, no se proclama. Se protege cada día y una prensa libre es vital para que el mundo no retroceda al pasado.
Ese retroceso se hace patente también en otros muchos ámbitos. La semana pasada defendí ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, como ha hecho aquí el primer ministro de Groenlandia, un orden internacional en el que la fuerza no sustituya al derecho; en el que ningún país crea que puede prosperar destruyendo al vecino, y en el que la mentira, el odio y la división no se impongan a la verdad, la empatía y la cooperación que nos debemos todos los seres humanos.
Por eso creo que es tan oportuno el reconocimiento que hoy hacemos a un joven primer ministro de Groenlandia en este caso, porque cuando la soberanía y
la independencia de su territorio se ven cuestionadas, todos somos Groenlandia.
En un mundo interdependiente, como él ha dicho, no importa la distancia geográfica.
En un mundo globalizado, las consecuencias de las guerras, de las tensiones geopolíticas -lo estamos viendo también en el coste de la vida, en la inflación
como consecuencia de la guerra ilegal en Irán- tarde o temprano llegan a nuestras vidas y, particularmente, afectan a las personas con menos recursos, a la clase media trabajadora por supuesto, también. El precio de la luz, el surtidor de la gasolina, la compra de una familia… y por tanto, nuestra obligación es actuar.
Y por eso mañana llevaremos al Consejo de Ministros y Ministras un nuevo paquete de medidas en apoyo a los sectores más expuestos y las familias más vulnerables a la subida de los precios, provocada particularmente por la guerra de Irán. Una guerra ilegal, injusta, absolutamente injustificada, a la que no me cansaré, no nos cansaremos, creo que desde España y también desde Cataluña y Barcelona, de repetir que nuestro país ha dicho no con todas sus fuerzas.
Y ahí, como decía antes, el president de la Generalitat, se muestra también el verdadero patriotismo, en ser fiel a nuestros valores y proteger en consecuencia a tu país, cuando vienen mal dadas. Cuidar a sus trabajadores, también a sus empresas, a sus familias, a sus industrias y a sus mayores.
Y patriotismo también es evitar que una mujer de 87 años, que ha estado 70 años pagando religiosamente su alquiler en la misma vivienda, en su mismo barrio, acabe en la calle después de toda una vida en esa casa.
Todos tenemos que poner de nuestra parte. El Estado, el Gobierno de España, sin duda; también las comunidades autónomas y los ayuntamientos que particularmente tienen competencias en esta materia.
El Gobierno de España va a actuar con responsabilidad y por eso, como anuncié el pasado domingo, elevaremos al Consejo de Ministros un Real decreto ley con medidas urgentes para aliviar la emergencia habitacional que sufren tantas personas en España.
Hemos hecho un gran esfuerzo para materializarlo, con diálogo, con capacidad de negociación, incorporando propuestas e iniciativas de todas las fuerzas políticas que han tenido a bien el sumarse a este esfuerzo.
Y ahora pido a todas las fuerzas parlamentarias que hagamos ese último esfuerzo para sacarlo adelante en el Congreso de los Diputados, con altura de miras, con sentido de Estado y con responsabilidad, porque detrás de cada medida hay algo mucho más importante que cualquier cálculo político, por legítimo que sea: hay personas, hay hogares y hay vidas. Y protegerlas es sencillamente no una cuestión ideológica, sino una cuestión de humanidad.
Señoras y señores, hoy honramos trayectorias y carreras ejemplares. Aquí se han dicho, a Caterina Biscari; a Eloi Planes; a Noah Higón, con la cual tuve ocasión de poder reunirme hace ya unos cuantos meses en Moncloa; a Martin Harper y BirdLife International. Por supuesto, también en un mundo enfrentado a desafíos como este, pues siempre nos va a quedar el poder de la música, Montserrat, gracias por mantener viva la memoria de tu madre, una voz que siempre latirá en el corazón de Cataluña, de Barcelona y de España. La música también, lógicamente, del gran Joan Manuel Serrat y por supuesto, también de Amaia. Qué decir del mago Pop, el único artista al que le perdonamos que nos engañe, porque lo hace con permiso. Y no quiero olvidarme, por supuesto, de Isidre Fainé: toda su vida creo que ha demostrado, y también lo ha hecho desde esta tribuna, que la economía y el compromiso social no están en absoluto reñidos. Que el éxito de una institución se mide también por lo que se devuelve, como ha dicho él, a la sociedad. Sabes qué puedes compartir con el conjunto de la sociedad catalana y también española esa misma visión, y me siento honrado de poder contar siempre con tu consejo y con tu amistad.
Enhorabuena en consecuencia, a todos y a todas los galardonados y galardonadas, representáis valores diversos en ámbitos muy diferentes, pero, en fin, a todos os une algo que nos hace avanzar como sociedad y es el valor de la excelencia y también del compromiso. Yo creo que esa es la verdad que nos debe guiar como sociedad a Cataluña y a España.
Nada más, muchas gracias y buenas noches.
(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)