Sede de Naciones Unidas (Nueva York)
INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ
Buenas tardes,
Es un placer inaugurar esta sesión junto a mis queridos colegas Anthony y Emmanuel.
Bueno, yo creo que los riesgos de la Inteligencia Artificial llevan décadas en nuestra imaginación.
En 2001, en Una odisea del espacio, Stanley Kubrick nos presentó a HAL, un ordenador creado para ayudar a los seres humanos.
Hasta que un día, ese ordenador se niega a obedecer y dice textualmente «Lo siento, Dave. Me temo que no puedo hacer eso».
Ahora, antes de que la IA sea más poderosa que nuestra capacidad para controlarla, creo que nos toca responder: «Lo siento, IA. Me temo que no podemos permitirte hacer eso».
No sin límites. No sin normas. No sin proteger aquello que nos hace humanos.
Durante años, la Inteligencia Artificial ha despertado grandes esperanzas y aquí, seguro que es un objeto de debate. Ayudaría a curar enfermedades, a mejorar la educación, a acelerar descubrimientos, a construir sociedades más prósperas. Algunos de los tecno-oligarcas afirman que estamos a las puertas de una era de la superabundancia.
Pero hoy vemos también sus enormes riesgos.
Un pequeño grupo de tecno-oligarcas concentra poder y riqueza, moldea valores y también preferencias.
Y la tecnología que desarrollan agrava problemas que tienen que ver con el ciberacoso, con el odio, con los delitos sexuales, con la pérdida de privacidad, con la ansiedad y con la soledad.
Y estas advertencias ya no proceden únicamente de informes críticos. Vienen también de quienes desarrollan los propios sistemas de inteligencia artificial más avanzados. Y si ellos mismos nos están alertando de esos riesgos, pues creo que tenemos entre todos la obligación de responder y de prestar atención.
Sobre todo, cuando esos riesgos afectan a quienes tienen menos herramientas para defenderse. Como ha dicho el presidente de la República Francesa, nuestros niños y nuestros adolescentes.
Permítanme compartir algunos datos para dimensionar la gravedad del desafío al que estamos tratando de dar respuesta.
Los menores europeos pasan hasta seis horas, repito, seis horas al día frente a una pantalla.
Uno de cada tres adolescentes reconoce encontrarse regularmente con contenidos inapropiados, por ser políticamente correctos.
Al mismo tiempo, el último informe PISA de la OCDE, como ha dicho antes Emmanuel, constata una caída generalizada del rendimiento educativo, en parte por el uso de la inteligencia artificial.
Y hay un dato aún más grave, que a mí al menos me ha estremecido cuando lo he conocido. Y es que el material de abuso sexual infantil generado mediante inteligencia artificial ha pasado de unos 5.000 casos detectados en 2023, quédense con esta cifra, 5.000 casos detectados en 2023, a 1,3 millones, repito, 1,3 millones en 2025.
Un mundo digital sin reglas no es un espacio de juego; es una jungla sin ley, es un estado fallido.
Desde España, por supuesto, hemos situado, como también hacen muchos de los gobiernos aquí presentes, la protección de la infancia en el centro de nuestra agenda digital.
Hemos coliderado la creación de este mismo foro, la Coalición de Naciones Unidas para los Derechos y la Protección de la Infancia en la era de la inteligencia artificial.
Y esta Coalición, además, es uno de los primeros resultados tangibles del diálogo sobre Gobernanza de la inteligencia artificial que aprobamos precisamente el año pasado en la Asamblea General de las Naciones Unidas cuando lanzamos el Panel Internacional de Expertos sobre la Inteligencia Artificial.
Un poco inspirándonos en el caso de Francia y de Australia, hemos impulsado una ley para fijar en 16 años la edad mínima de acceso a las redes sociales, establecer controles parentales activados por defecto.
Y gracias también, presidenta, al liderazgo de la Comisión Europea, conseguimos que la Unión Europea incluyera en la Ley de Inteligencia Artificial la prohibición de las deepfakes sexuales no consentidas y del material de abuso sexual infantil generado mediante inteligencia artificial.
Y, en el caso de España, hemos sido uno de los primeros países en desarrollar un sistema efectivo de verificación de edad basado en la Cartera Europea de Identidad Digital. Y tenemos aquí a algunos de los principales colaboradores en esta idea.
Bueno, yo concluyo brevemente diciendo algo muy sencillo a los tecno-oligarcas. Y es que por encima de su negocio están nuestros hijos y nuestras hijas. Por encima de su negocio están nuestros hijos y nuestras hijas.
Las empresas deben rendir cuentas por el impacto de sus actividades entre los menores, como hacen otras muchas empresas. No pueden privatizar los beneficios y socializar los costes, sobre todo cuando estamos hablando de la salud mental de nuestros hijos y nuestras hijas.
Creo que es posible recuperar la esperanza en el futuro de la tecnología. Ojalá lo hagamos, ojalá lo hagamos. Pero exige límites claros, responsabilidad, cooperación. Y la inteligencia artificial debe trabajar para la humanidad, nunca al contrario.
Por tanto, necesitamos una respuesta, por supuesto nacional, regional, pero también global. Una alianza entre gobiernos, organizaciones internacionales, empresas, educadores, familias.
Hace un año era impensable en Europa poner una edad mínima para entrar en una red social o para hablar con un chatbot.
Pero hoy es una propuesta que está sobre la mesa gracias al impulso de la Comisión Europea y también a países como España y Francia, que empujamos juntas junto con otras naciones europeas.
Ahora lo que hacemos es pedirle a Naciones Unidas que lo conquistado para nuestros niños y niñas inspire también una gran transformación y un gran avance social.
Porque la tecnología debe servir a nuestros jóvenes y no al revés.
Y debemos asegurarnos de que la próxima generación, como bien decía antes Emmanuel, herede una inteligencia artificial guiada por valores humanos y por los derechos de la infancia, por los derechos de la infancia.
Este es el reto que nos interpela a todos, nada más y nada menos.
Pero yo también estoy, querido Emmanuel, querido Anthony, muy orgulloso de pertenecer a este grupo y a esta coalición.
(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)
(Intervención original en español)