Intervención del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Encuentro del grupo de Defensores de los ODS: diálogo sobre la financiación para el desarrollo con la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, y la vicesecretaria general de Naciones Unidas, Amina Mohammed

22.9.2026

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Sede de Naciones Unidas (Nueva York)

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ

P.- Presidente Sánchez, ¿qué recursos financieros necesitamos para que los Objetivos de Desarrollo Sostenible sean más eficaces y puedan alcanzarse en los años que quedan hasta 2030? Y no quedan muchos, así que…

Presidente.- Por supuesto, necesitamos esa voluntad política de la que hablaba Mia. Y creo que Sevilla supuso un paso muy importante para avanzar en esta dirección. En Sevilla, presentamos 130 compromisos, acciones concretas, y hasta ahora hemos registrado avances en alrededor de 100 de esas acciones. Por ejemplo, la iniciativa de la Alianza por las Cláusulas de Suspensión de Deuda; por supuesto, el canje de deuda para financiar el desarrollo y, por supuesto, el Club de Sevilla para la Acción, con el fin de reunirse e intentar crear sinergias con otros países.

Y creo que el otro aspecto que me gustaría destacar es la necesidad, la clara necesidad -y más aún hoy, cuando escuchamos diferentes discursos que defienden lo contrario- de mantener la idea de que debemos cooperar más a nivel internacional a la hora de gravar a las empresas y a los superricos. Creo que estas son las ideas en las que nos pusimos de acuerdo en Sevilla, y estos son los compromisos que debemos cumplir si queremos disponer de los recursos necesarios para alcanzar los ODS.

P.- Presidente Sánchez, echando la vista atrás a la cumbre de Sevilla, ¿qué lección deberíamos extraer para cambiar nuestra forma de abordar la financiación en el futuro? Especialmente ahora que el gasto militar va en aumento y las tensiones geopolíticas se agravan, ¿qué debe cambiar en nuestra forma de financiar los ODS?

Presidente.- Bueno… [inaudible] las prioridades políticas. Especialmente en las sociedades occidentales y en los países y Gobiernos occidentales. Yo procedo de un país, España, que pertenece a la Unión Europea y, por supuesto, nos enfrentamos a la amenaza de Rusia y la guerra en Ucrania. Pero estamos en contra no solo de esa guerra ilegal, sino también de la guerra en Irán. Y, por supuesto, de lo que está ocurriendo en Gaza, en Palestina.

Así que creo que, ante todo, tenemos que cambiar nuestras prioridades políticas en las sociedades occidentales. Y para ello necesitamos Gobiernos más comprometidos con los asuntos globales, pero también sociedades que entiendan que la geopolítica afecta directamente a nuestras vidas. Tengo la sensación -y esta es mi mayor preocupación- de que, cada vez más, desde que se ha desplegado esta retórica del rearme, nos estamos olvidando de implicarnos en los asuntos globales que también nos afectan. En lo que respecta, por ejemplo, a la migración, debemos cooperar con los países de origen y de tránsito, pero no solo en materia de migración, sino también en lo que respecta al desarrollo económico de esos países.

Podría dar muchos ejemplos, pero diría que la lección más importante que me dejó Sevilla fue que sirvió de impulso para cambiar las prioridades políticas, sobre todo en lo que respecta a las sociedades occidentales y a los gobiernos occidentales.

P.- Así que, desde la Revolución Francesa hasta esta pregunta, presidente, y le voy a permitir que termine con broche de oro. Nos quedan 55 segundos.

A medida que nos acercamos al año 2030, ¿deberíamos centrarnos exclusivamente -y es una pregunta interesante- en acelerar la consecución de los objetivos fijados en la agenda actual de cara a esa fecha límite, o es hora de empezar a prepararnos para lo que vendrá después?

Presidente.- No, no. Creo que tenemos que cumplir. Cuatro años en política son toda una eternidad. Así que tenemos que, ya sabe, tenemos que centrarnos. Y, por supuesto, las causas por las que luchamos -la lucha contra la desigualdad, la igualdad de género, la transición ecológica, el cambio climático- son causas que irán más allá de 2030.

Pero, por mi parte, me hago eco de lo que ha dicho Mia: creo que es muy importante saber que se trata de una batalla política, no ideológica, sino política.

Porque, como sabe, muchas veces nos encontramos con gente, representantes políticos que dicen: «Oh, esta Agenda 2030 es para la élite mundial».

Y es precisamente todo lo contrario. Esta es la agenda para la gente de a pie.

Y creo que con ejemplos concretos y con políticas concretas, tenemos que luchar contra esta narrativa.

Y, por cierto, esta Agenda 2030 no es solo para los países menos desarrollados, sino que también en las sociedades occidentales hemos incorporado la Agenda 2030 a nivel nacional.

Y esto es algo que también debemos difundir para crear esta colaboración con el mundo académico, con los empresarios, con los sindicatos y con la sociedad civil, con el fin de difundir el mensaje en las sociedades occidentales de que la Agenda 2030 también redunda en beneficio de la gente corriente de esas sociedades.

P.- Me han concedido dos minutos más para hablar sobre la IA, así que quizá sigamos con el turno de intervenciones.

Señor primer ministro, ¿quiere empezar usted?

Presidente.- Responderé con otra pregunta. En el siglo XX no habríamos permitido que una empresa privada poseyera un arsenal nuclear.

¿Vamos a hacer lo mismo en el siglo XXI con la inteligencia artificial?

Esta inteligencia y sus implicaciones, no solo económicas, sino también sociales y de seguridad para toda la humanidad. Esa es la gran pregunta a la que debemos responder.

P.- Así que, si fuera un coche, necesitaríamos un cinturón de seguridad.

Presidente.- No, necesitamos regulación. Joseph Stiglitz planteó una cuestión muy acertada en su último artículo en el Financial Times.

Dijo que necesitamos una agenda para la IA, lo que implica competencia, regulación y redistribución. Y estoy de acuerdo con eso.

(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)
(Intervención original en inglés)