Intervención del presidente del Gobierno en la XXVI Asamblea del Consejo de la Juventud de España

5.9.2026

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Círculo de Bellas Artes, Madrid (España)

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ

Muchas gracias, querida Andrea, querida presidenta del Consejo de la Juventud de España, por supuesto también al presidente y al director del Círculo de Bellas Artes que nos acoge en el día de hoy.

La verdad es que cuando entraba a ver que este Círculo de Bellas Artes también se ha unido a esta red de refugios climáticos me llena de mucho orgullo, porque al final son pequeñas transformaciones que vamos incorporando, que se van extendiendo, que trasciende la Administración General del Estado y que, por supuesto, instituciones amigas, instituciones aliadas, en este caso promotoras de la cultura, del saber, del arte, pues se unen. Me parece que es muy importante en un momento en el que estamos viendo lo que estamos viendo no solamente en nuestro país, sino también en el Nepal con el colapso, la riada que hubo y la cantidad de personas inocentes que murieron como consecuencia, una vez más, de la emergencia climática. Por tanto, el que eso también esté presente en la conciencia y en la acción del Consejo de la Juventud de España me parece que es muy importante.

Quisiera confesar algo en este principio de mi intervención y es que no siempre entiendo a los jóvenes -tengo dos hijas también de edades sumamente jóvenes-, y yo creo que eso está bien. Creo que el error empieza cuando quienes tenemos esos años -a los cuales antes hacía referencia Andrea-, creemos que tenemos que entenderlo todo sobre la juventud: cómo habláis, qué escucháis, qué redes utilizáis y hasta qué tenéis que vivir. Y yo creo que eso es equivocarse. Al actuar así, quizá caemos en la caricatura y tratamos también a una parte esencial de nuestra sociedad, es decir, a vosotros y a vosotras como si fuerais un grupo homogéneo.

Y es evidente -y lo has dicho antes, haciendo referencia a las asociaciones que forman parte del Consejo de la Juventud- que no es así. Por eso creo que nuestra obligación no es entender cada código que utilizáis, cada gesto, cada expresión, cada hábito. Yo creo que lo que tenemos que hacer es escuchar vuestra realidad, es saber lo que os preocupa, es entenderlo.

Aquellos que tenemos no solamente la oportunidad, sino también el inmenso honor de liderar instituciones como es, nada más y nada menos que en mi caso el Gobierno de España, pues actuar. Y yo, por tanto, no necesito saber qué significa "farmear aura" para saber que dejarse medio sueldo en un alquiler es un problema para muchos de vosotras y vosotros. No necesito saber que es un NPC para entender que una beca puede marcar la diferencia entre poder seguir estudiando o tener que renunciar a hacerlo. Y tampoco necesito saber qué significa eso del "six-seven", para comprender que encadenar, como hemos visto en el vídeo, la palabra 'precario' sobre todo, pues es lo que sucede en muchos de los jóvenes que inician su comienzo laboral. Por tanto, no hace falta conocer todas vuestras expresiones para entender perfectamente vuestras preocupaciones. Lo que hace falta es escucharos sin prejuicios, es tomaros en serio.

Y para eso hacen falta espacios donde vuestra voz no sea una opinión más, sino una voz organizada, capaz de convertir problemas diagnósticos que compartimos -antes hemos estado hablando de la vivienda- en propuestas y también en acciones concretas que puedan trasladar esos cambios. Eso es lo que, al menos desde fuera, también vemos, Andrea, que es el Consejo de la Juventud de España y lo que está haciendo el Consejo de la Juventud de España durante estos últimos 45 años. Creo que es conseguir que las inquietudes, las demandas, las aspiraciones que tenéis los jóvenes lleguen allí donde se toman las decisiones.

Y creo que eso es muy importante, tiene un enorme valor político, porque si queremos al final, también desde la Administración pública, desde el Gobierno de España en mi caso, acertar en las políticas dirigidas a los jóvenes, lo primero que hay que hacer es, lógicamente, contar con la voz de los jóvenes y con su participación. Y probablemente, y lo has deslizado en tu intervención, quizás eso es más importante en el momento actual, en el que los derechos de los jóvenes y de las jóvenes, pues la existencia de consejos como este en otros territorios donde también se necesita articular, no solamente en el ámbito de la juventud, sino también en otros muchos espacios. Estoy pensando, por ejemplo, ahora que tengo aquí enfrente de mí a Unai Sordo, el secretario general de Comisiones Obreras, también desde el punto de vista del diálogo social en distintos ámbitos, no solamente el Gobierno de España, creo que es muy importante que seamos conscientes de esa involución que se pueda estar produciendo y ese menosprecio que se hace a espacios de diálogo, de articulación, de conversaciones, que es muy importante si queremos hacer y acertar con las políticas públicas; más ahora que vivimos en una época que, evidentemente, tiene enormes transformaciones.

Habéis hablado de las guerras, habéis hablado de los discursos del odio y donde yo agradezco y mucho -porque además allí precisamente nos conocimos, Andrea, en foros sobre discursos del odio- la participación del Consejo de la Juventud de España. También de los cambios tecnológicos, de la inteligencia artificial, que evidentemente ocupa buena parte de la conversación no solamente política, sino también desde el punto de vista de la juventud, y su impacto no solamente en los derechos laborales, las oportunidades de trabajo que vayáis a tener, sino también, lógicamente, en el de la conversación pública y la participación política o la acumulación de poder en pocas manos, la velocidad extraordinaria y las incertidumbres que afectan de manera especial a quienes estáis empezando a construir un proyecto de vida.

Por eso, creo que sería un error convertir toda la conversación sobre la juventud en una conversación sobre problemas, porque evidentemente retos los hay, sin duda alguna, somos muy conscientes de ello, empezado por la emergencia climática, también está el de la inteligencia artificial, pero también hay una generación, la vuestra, preparada, exigente, comprometida y con enormes ganas de cambiar las cosas, una generación con ideas, con soluciones y con algo muy importante que es ilusión. Por eso, me gustaría hacer un llamamiento firme al conjunto de la sociedad como presidente del Gobierno y muy especialmente a los medios de comunicación, porque es verdad que vivimos tiempos difíciles, complejos de entender, en los que la angustia por el futuro parece inevitable y razones las hay, pero los y las jóvenes merecen el respeto, merecen también un trato de igual a igual y no un escrutinio y un señalamiento constante.

Cada generación, lógicamente, ha mirado alguna vez a la siguiente pensando que, lógicamente, iba a ser más cómoda, más individualista, menos comprometida, algunas veces se ha planteado eso y casi siempre ha terminado descubriendo que se equivocaba y con los jóvenes ocurre un tanto de lo mismo. Hay diferencias, hay contradicciones, hay debates, por supuesto, pero también hay una enorme capacidad para cuestionar, para organizarse y para empujar esas transformaciones. Y eso creo que merece ser escuchado sin prejuicios, sin etiquetas, con independencia de cuál sea la orientación política que tenga una u otra Administración pública.

No podemos ignorar, de todas formas, que hay quienes intentan, bueno, pues aprovechar las legítimas preocupaciones de nuestros jóvenes para alimentar el miedo, para azuzar el enfrentamiento y también la polarización a la cual antes se hacía referencia. Y, por eso, frente a ello, creo que no basta con pedir a los jóvenes que confíen en las instituciones, como antes ha hecho referencia la presidenta del Consejo. Creo que las instituciones lo que tenemos que hacer es darles la razón para confiar o las razones.

Y eso es lo que humildemente nosotros hemos intentado hacer, estamos intentando hacer durante estos años de Administración progresista. Fijaos, antes habíais puesto una imagen mía de antes del año 2018, antes de tener el honor de ser elegido presidente. Las cifras, bueno estaréis cansados de ver a gobiernos o a líderes políticos hablar de cifras, pero me parece que es importante porque las cifras cobran un peso, materializan compromisos políticos, una visión de país.

Desde 2018 hemos duplicado la inversión estatal designada a la juventud. Y detrás de ello hay algo que creo que es mucho más importante y es que hay más recursos para que ser joven no signifique tener menos oportunidades. Se podrá discutir si hay recursos más o menos suficientes para hacer frente a todos los desafíos y retos que tienen los jóvenes, pero indudablemente durante estos últimos ocho años hay más recursos de los que teníamos antes de 2018.

Por cierto, con políticas que también están abiertamente cuestionadas por determinados sectores, y tampoco entiendo por qué, porque, por ejemplo, con el Bono cultural joven hemos querido cumplir, en fin, con ese compromiso que teníamos también con los y con las jóvenes. Bueno, pues hace que aquellas personas que tengan más de 18 años, pues tengan la oportunidad de descubrir y acercarse a la cultura, a un libro, al cine, a un festival, a acudir, por tanto, a una obra de teatro. Acceder a la cultura no puede depender ni del dinero que tenga tu familia y, por supuesto, tampoco de un menosprecio por parte de, en fin, de algunos sectores de lo que representa la cultura para el progreso de nuestra sociedad.

Lo vemos también en la vivienda, hemos impulsado el Bono alquiler joven, elevado la ayuda hasta los 300 euros mensuales. Sabemos, lo sabemos, lo que supone hacer cuentas a final de mes, comprobar que el alquiler se lleva una parte enorme del sueldo, pero sabemos también que aquí queda muchísimo por hacer, que no podemos conformarnos mientras haya jóvenes, bueno, pues que con trabajo no puedan irse de casa de sus padres, mientras independizarse dependa más de recibir ayuda familiar que del propósito y del esfuerzo y, por supuesto, mientras encontrar un alquiler asequible se haya convertido en demasiadas ciudades en una auténtica carrera de fondo.

Antes lo comentaba con la comisión permanente del consejo, por ejemplo, la Ley de Vivienda creo que cambia el paradigma de la intervención pública que se está haciendo en un mercado que claramente no está funcionando, no funciona solamente con la lógica de la oferta y la demanda, y creo que estamos empezando a ver ya, a tener evidencia científica suficiente como para constatar que hay palancas de esa Ley de Vivienda que están siendo positivas a la hora de alterar la evolución tan dramática que estamos viendo en el precio del alquiler y de la compra de vivienda, además de la transparencia que estamos incorporando y además lógicamente de otras cuestiones que Andrea ha referido en su intervención, como es, por ejemplo, la construcción de vivienda protegida. En todo caso, no se pueden reclamar soluciones al problema de la vivienda y, al mismo tiempo, poner los intereses de cuatro fondos buitre por delante del futuro de miles de jóvenes. Algunas veces esto se nos olvida, pero, por ejemplo, en este nuevo Plan estatal que hemos aprobado conjuntamente con las comunidades autónomas, vamos a aportar en torno a 7.000 millones de euros.

Una de las cosas que decimos también con la Ley de Vivienda es la prohibición de que se vendan esas viviendas protegidas a fondos buitres -llamados así en términos coloquiales- como ha ocurrido en el pasado. Si hiciéramos ese ejercicio retrospectivo y desde hace 45 años hubiéramos hecho el ejercicio de no vender todas las viviendas protegidas que se han construido a lo largo de toda la historia de la democracia española, hoy no tendríamos un 2% del total de la vivienda en nuestro país vivienda protegida. Sería mucho más. Probablemente sería lo que ocurre en grandes democracias, por ejemplo, en el centro de Europa, donde la media está en un 10, en un 12, en un 15 e incluso en un 17%. Por tanto, creo que también ahí hay elementos de intervención pública que creo que tenemos que poner todos en valor y también, lógicamente, reivindicar para el presente y para el futuro. Es decir, que sean cosas que permanezcan y que sean, en definitiva, políticas de Estado.

Bueno, también hemos subido el Salario Mínimo Interprofesional gracias a la participación y al compromiso de los sindicatos. Hemos apostado -una de las cosas de la que más orgulloso me siento- por la Formación Profesional, por su calidad; también, lógicamente, por la apuesta decidida, que creo que, además, no solamente nos ha permitido reducir el abandono escolar en momentos de crecimiento económico, a diferencia de lo que ocurre en otros momentos en los que se crecía económicamente y aumentaba el abandono escolar, precisamente porque la gente dejaba estudiar para trabajar. Hoy, afortunadamente, estamos creciendo, se está creando empleo y se está reduciendo la tasa de abandono escolar. Eso también tiene mucho que ver con la apuesta por la educación pública que se está haciendo y, además, particularmente por la formación profesional. En definitiva, creo que estamos haciendo políticas que tienen que ver con la juventud de manera estructural.

Por tanto, yo no quiero extenderme mucho más. Sí quiero deciros que tenéis toda nuestra admiración, no solamente nuestra admiración, sino también todo el apoyo y el reconocimiento de la Administración General del Estado y, por tanto, del Gobierno de España.

Me gustaría terminar con un llamamiento, haceros a vosotros y a vosotras, un llamamiento muy sencillo. Creo que es importante que la voz de los jóvenes se escuche. Por tanto, hay que seguir haciendo ruido, hay que seguir exigiendo, hay que seguir diciendo lo que no os gusta. También, cuando lo que no os gusta lo hacemos desde, en mi caso, el Gobierno de España.

Por favor, no os conforméis con respuestas fáciles para problemas difíciles. Yo creo que esto también es muy importante tenerlo en mente. Nunca son la solución, sino precisamente la receta del fracaso y de la frustración. Y, sobre todo, no dejéis nunca que nadie convierta una preocupación legítima, claro que sí, que podáis tener en cualquiera de los ámbitos, que no se transforme en miedo ni tampoco en odio hacia quienes tenéis al lado. Porque eso pasa y, desgraciadamente, cada vez está más presente en nuestra sociedad, especialmente en las redes sociales que tanto utilizáis, que tanto también nosotros los mayores. Son una herramienta extraordinaria para organizarnos, para levantar la voz, pero también, por desgracia, pueden encerrarnos en burbujas donde solo escuchamos a quienes piensan como nosotros o como nosotras, convertirse en armas de destrucción masiva para nuestras sociedades y para nuestras democracias, lo estamos viviendo y no solamente en nuestro país sino también en otras muchas grandes democracias.

Y por eso hacen falta más preguntas, más pensamiento crítico y sobre todo algo que a mí, por ejemplo, me ha llenado de orgullo al hacer esa reivindicación sobre las guerras, Andrea, y los genocidios: empatía. Creo que la empatía es algo que, desgraciadamente, las redes sociales y las nuevas tecnologías nos están haciendo perder a raudales y es algo que tenemos que reivindicar y que tenemos que preservar.

Se dice mucho que sois el futuro, como bien has comentado, Andrea, pero yo creo que eso se queda corto. Sois el presente, como bien has reivindicado, y España necesita que lo ocupéis porque el país que viene no se va a construir sin vosotros y vosotras, se va a construir con vosotros y con vosotras.

Y por eso quiero reconocerte estos años de presidencia, la interlocución que hemos tenido, leal, sincera, crítica, por supuesto, por vuestra parte y desear, lógicamente, a la nueva Comisión Permanente que vais a votar este fin de semana que tenga el mayor de los éxitos. Así que larga vida al Consejo de la Juventud y enhorabuena al Consejo de la Juventud de España.

(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)