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Artículo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en El País

El primer PERTE de España: el coche eléctrico

Domingo 7 de marzo de 2021

Seguimos dando pasos hacia la España que nos merecemos. Con estrategia, planificación y marcando un rumbo hacia la recuperación y la transformación. Sabemos hacia dónde vamos. Esta semana el Gobierno ha hecho dos importantes anuncios en relación con la movilidad conectada y sostenible: el primero, la creación de un consorcio público privado para la puesta en marcha de una gran fábrica de baterías, y el segundo, la creación de un plan integral para el desarrollo y liderazgo en la fabricación de vehículos eléctricos.

Se trata del primer PERTE de España, el primer proyecto estratégico del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El vehículo eléctrico no es una iniciativa más: implica apostar por un modelo productivo, por un modelo de país e incluso por un modo de vida, si nos atenemos a sus implicaciones en la movilidad del futuro en nuestras ciudades y nuestras vías. Y la apuesta por España por el coche eléctrico es absoluta.

La decisión nace de una visión quizás sencilla, pero con un gran componente estratégico e ilusionante: creemos en las capacidades industriales de España y por ello vamos a promover la especialización en las actividades de mayor valor añadido. El Gobierno tiene un compromiso inequívoco con el incremento de la productividad que generan estas actividades, entre otras razones porque crean un empleo de calidad con mayores salarios. Y tiene también un compromiso inequívoco con el freno a la desindustrialización que los países de nuestro entorno han venido sufriendo en las últimas décadas. La competencia internacional es feroz, y la robotización y la inteligencia artificial tienen impacto directo en la deslocalización de empresas, por lo que el apoyo al refuerzo y transformación de nuestra industria es imprescindible. Y, si me permiten, vital.

Este compromiso queremos mostrarlo especialmente con el sector de la automoción, que tanto nos aporta como país. Es una industria estratégica que representa el 8,5% del PIB y el 19% del total de las exportaciones españolas, contribuyendo a nuestra balanza comercial con más de dos millones de vehículos exportados anualmente. Una industria que genera casi dos millones de empleos directos e indirectos, con un 84% de contratos indefinidos. Una industria vertebradora, con fábricas en 10 comunidades autónomas que a su vez impulsan una sólida red de proveedores y fabricantes de componentes (más de un millar), y que aporta el 15% de la recaudación fiscal a nivel nacional. Una industria que es un orgullo nacional porque nos sitúa como el segundo mayor fabricante de automóviles de Europa y el noveno mundial.

Queremos por todo ello acompañar al sector desde lo público en la construcción de su modelo de futuro, que abarca no solo el ensamblaje de vehículo, sino todos los elementos de la cadena de valor de los vehículos limpios: el motor eléctrico o electrificado, la fabricación de las baterías y el diseño del vehículo conectado. Apoyaremos sin reservas al tejido industrial de la automoción y a las pymes que, de modo relevante, forman parte de él. Y no olvidaremos las medidas de apoyo público a la demanda que merece un proyecto de esta envergadura. Por eso, somos rotundos: nuestro compromiso es y será absoluto.

Queremos obtener el liderazgo en la producción de vehículos eléctricos y electrificados. Sabemos que nos va a obligar a acelerar y acompasar las llamadas "transiciones gemelas" -la verde y la digital-, como base de la competitividad industrial. Esto es de especial relevancia en el entorno actual, en el que incluso los fondos europeos que alimentarán nuestro Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia están condicionados al cumplimiento de unos estrictos objetivos medioambientales y digitales. Llevamos mucho tiempo trabajando y las prioridades en este sentido del Gobierno de España están completamente alineadas con las de la Comisión Europea. Nuestro Plan Nacional Integrado de Energía y Clima fue el mejor valorado de entre todos los presentados a la Comisión, de modo que tenemos el mejor punto de partida para la transformación plena que pretendemos llevar a cabo en el sector. Nuestro objetivo -ambicioso- es lograr 50.000 puntos de recarga eléctrica de primer nivel antes de 2023.

En cuanto a la transición digital, también tenemos un punto de partida privilegiado: somos el primer país de la Unión Europea en el despliegue de redes de fibra óptica y el segundo en servicios públicos digitales.

La transición verde y la transición digital, por tanto, sustentarán nuestra apuesta decidida por el vehículo eléctrico. Su desarrollo supondrá también un fuerte impulso a la innovación, y no sólo en el sector privado, sino con una participación destacada del sector público, con la voluntad de subsanar el grave retroceso al que las políticas de I+D+i se han visto abocadas durante la última década en España.

Para que así sea hay que ser coherentes y enviar un mensaje claro. Todos somos conscientes de que el desarrollo del vehículo eléctrico no estaría completo sin un apoyo público explícito a la fabricación de baterías. Una planta de baterías en España es una señal inmejorable de compromiso no sólo con la cadena de valor del sector, sino con las características de nación emprendedora que deben definirnos en el mercado global: la innovación, la irrenunciable cohesión territorial y la participación del sector público junto con el privado -a través de las fórmulas más adecuadasen proyectos pioneros. Por eso la constitución de un primer gran consorcio público-privado del Gobierno con el Grupo Volkswagen e Iberdrola, que nos va a permitir montar la primera planta de baterías para coches eléctricos en España y una de las primeras de Europa, es un hecho relevante. Pero quiero ser muy explícito: no nos detendremos en este punto. Continuamos explorando las vías óptimas de colaboración público-privada para configurar un auténtico ecosistema de apoyo al vehículo eléctrico, incluyendo centros de innovación y desarrollo propios.

Avanzar hacia una movilidad sostenible y conectada es ya un objetivo imprescindible para España. Nuestro Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia contempla por ello una atención específica a este propósito, y entre las actuaciones previstas figuran la creación de zonas de bajas emisiones -para lo que se empleará la gestión de la información y la integración de nuevas tecnologías-, y la colaboración multisectorial (el propio sector de la automoción y los del transporte, la energía, las comunicaciones, el turismo o la logística, entre otros). Todas estas actuaciones -desde los planes de movilidad urbana hasta los casos especiales de uso del 5G- redundarán en un impulso sólido a los vehículos limpios, con la renovación de nuestro parque móvil y las actividades auxiliares conexas.

El Gobierno, empeñado en cerrar las grandes brechas económicas y sociales de España, no quiere que este proceso se convierta en una nueva brecha. Hoy en día se percibe a estos vehículos como de alta gama, costosos y complicados, y esa situación debe cambiar. Por eso hemos previsto unas potentes medidas de estímulo de la demanda, con una cuantía en torno a los 1.000 millones de euros, que deberán contribuir a que empresas y consumidores puedan dar el salto a la movilidad eléctrica con seguridad y confianza.

El modelo que apoyamos para el sector, en definitiva, no es otra cosa que el modelo que apoyamos para nuestro país. La España en la que creemos y queremos: moderna, sostenible, accesible e inclusiva. Tenemos una política económica fuerte: avanzamos hacia la recuperación y seguiremos apoyando a las empresas y autónomos en los próximos días con nuevas ayudas directas, inversión y financiación. Y muy pronto presentaremos el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Será un antes y un después para España. La mayor modernización económica y social desde la Transición. 2021 será gracias a él el año de la recuperación.

(Texto publicado con autorización del medio)