Conferencia de prensa del presidente del Gobierno, del presidente de la República Francesa, del primer ministro de Portugal y del presidente de la Comisión Europea

4.3.2015

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Madrid

Presidente.- Buenas tardes a todos, señor presidente de la República Francesa, señor primer ministro de la República Portuguesa, señor presidente de la Comisión Europea, señor presidente del Banco Europeo de inversiones, señoras y señores, queridos amigos,

Quiero dar las gracias, en primer lugar, a todos por estar hoy en Madrid. Lo que hemos hecho aquí hoy es muy importante para todos los presentes y muy importante para Europa.

Los compromisos que hemos acordado en la Declaración de Madrid que acabamos de firmar hace escasos minutos son muy importantes para el futuro: lo son para nuestras empresas porque les permitirán acceder a un recurso fundamental para su competitividad a costes mejores y más previsibles; lo son para el medio ambiente, porque nos permitirán desarrollando las energías renovables; lo son para la seguridad de nuestro continente, porque facilitarán la diversificación de fuentes energéticas y reducirán la dependencia de suministros de zonas inestables del mundo; pero, sobre todo, lo son para los ciudadanos, porque la energía podrá llegar a sus hogares a menor precio, incrementando con ello su bienestar.

Hace unos meses, el primer ministro de Portugal, Pedro Passos, me planteó la idea de tener esta reunión con el objetivo fundamental de poner en marcha un plan; un plan ambicioso a la vez que realista, financieramente viable, con proyectos concretos y con compromisos, un plan cuyo objetivo capital era que, de una vez por todas, la Península Ibérica dejara de ser una isla energética y seguir trabajando para la creación del Mercado Europeo de la Energía.

Fue una muy buena idea; después, en la reunión del Consejo Europeo de octubre, los aquí presentes tuvimos una conversación en relación con éste asunto y acordamos convocar esta reunión que se celebraría, como así se está produciendo hoy, aquí, en Madrid.

Son ya demasiados los años desde que el Consejo Europeo de Barcelona en 2002 se fijó el objetivo del 10 por 100 de interconexión entre los Estados miembros de la Unión Europea, en los que hemos avanzado demasiado lentamente. Hemos avanzado, sí, como lo demuestra la línea de muy alta tensión entre España y Francia que inauguramos el primer ministro francés, Valls, y yo mismo el pasado 20 de febrero; una línea que dobla la capacidad de interconexión eléctrica entre la Península Ibérica y Francia, lo que es importante. Pero, así y todo, la interconexión quedará en alrededor del 3 por 100.

Por eso, queríamos todos que esta Cumbre se preparase bien. Hemos trabajado mucho, y no puedo evitar decir que bien, para llegar hasta aquí: los operadores de la red, los técnicos, los ministerios responsables de energía, los técnicos y los funcionarios de la Comisión, con el impulso del comisario Miguel Arias y del presidente Juncker, y el Banco Europeo de Inversiones, bajo el impulso también de su presidente Werner Hoyer, a quien agradezco especialmente que haya venido también hoy a Madrid.

Pues bien, hoy ponemos en marcha un plan. Lo llamamos Declaración de Madrid, pero es un plan. Pasamos, a partir de hoy, de las declaraciones a los hechos. Como dije el otro día en Francia, pasamos por fin de las musas al teatro. Tres grandes naciones, tres de las más antiguas de Europa, España, Francia y Portugal, junto con las instituciones de la Unión representadas por la Comisión y el Banco Europeo de Inversiones, dan un paso muy importante para superar fronteras.

Ése es el signo de los tiempos y de nuestro proyecto común: la integración europea: unir, integrar y conectar. Ya acabamos con las fronteras artificiales entre nosotros y ahora queremos acabar con las fronteras naturales. Ta tecnología nos lo permite; pero lo más importante es la voluntad política, la única capaz de superar obstáculos técnicos y burocráticos. Y la voluntad política queda hoy expresada al máximo nivel para poner en marcha este proyecto, y también los mecanismos y los recursos necesarios para ello.

Seguramente han pasado demasiados años, décadas incluso. Nunca hasta hoy, la Península Ibérica ha dado un salto tan cualitativo. Los anteriores Gobiernos de España trabajaron mucho y bien en esta dirección; pero quiero decir, que ha sido ahora, con el Gobierno del presidente Hollande, cuando hemos alineado con éxito una visión de la Península Ibérica con la visión francesa y europea. Ahora, decía, podemos dedicarnos al futuro, a poner en marcha proyectos como el que nos reúne hoy aquí con el plan ideado por Jean Claude Juncker, que lleva su nombre, el Plan Juncker, para impulsar la inversión en proyectos e infraestructura europeos y facilitar el crédito a las pequeñas y medianas empresas; un plan, en el que, por cierto, encajan a la perfección los proyectos de interconexiones energéticas como las que hemos tratado hoy; un plan al que España, a través del ICO va a contribuir con 1.500 millones de euros.

Dedicarnos, en suma, a poner en marcha proyectos que nos permitan asegurar un largo periodo de crecimiento y de creación de empleo, que es de lo que se trata. Sólo así conseguiremos garantizar para las generaciones presentes y venideras la gran conquista de Europa, el Estado del Bienestar.

Sr. Hollande.- Señoras y señores, en primer lugar, quisiera agradecer al presidente del Gobierno español por haber tomado esta iniciativa de este encuentro. La idea ha procedido del primer ministro portugués, Pedro, quien, en margen de un Consejo Europeo, nos dijo que deseaba que se celebrara un encuentro entre Francia, España y Portugal, con la Comisión Europea y el Banco Europeo de Inversiones, para que pudiéramos adoptar responsabilidades de cara a las interconexiones.

Esta reunión se celebra antes de un Consejo Europeo que tratará de la política común de energía y también antes de la Conferencia sobre el Clima, porque lo que hemos de hacer es, por una parte, constituir esta unión de la energía, de la que las interconexiones forman parte, y, al mismo tiempo, preparar la Conferencia sobre el Clima que se celebrará en París.

También podemos fijarnos otros objetivos; en particular, la seguridad de nuestros suministros, la diversificación de nuestros suministros; permitir a Europa poder traer gas o transportar electricidad a partir de varias fuentes de abastecimiento. También hay un interés geopolítico que no se escapa a nadie y de ahí nuestra voluntad. Existe, igualmente, el objetivo de mejorar la competitividad de nuestras empresas industriales, porque disponer de una energía a coste reducido y, al mismo tiempo, desarrollar las energías renovables es algo importante para el crecimiento y la competitividad.

¿Qué es lo que acabamos de adoptar hoy? Un plan para el desarrollo de las interconexiones y nosotros, franceses, españoles y portugueses, ya hemos avanzado bastante, puesto que, en cuanto a interconexiones eléctricas, el mes pasado se produjo la inauguración de la línea de Baixas, que ha permitido ya desplegar medios técnicos significativos para la interconexión eléctrica. La próxima etapa podría ser el Golfo de Vizcaya, los Pirineos, también con una visión ecológica, es decir, con una preservación del medio ambiente, para que estas obras puedan realizarse sin desventajas para el medio ambiente; al contrario, incluso con todos los progresos y todas las innovaciones que sean posibles.

Sobre las interconexiones de gas, quiero simplemente mencionar estas cifras; en relación con 2009, la situación hoy es que se han triplicado las capacidades de interconexión de gas, triplicado, entre Francia y España. Y hoy hemos relanzado el proyecto que se llama MITCAT, es decir, Cataluña y el sur de Francia, y vamos a iniciar los estudios necesarios para ver cómo podremos pasar a esta segunda fase.

Entonces, para lograrlo nosotros, los Estados involucrados, tenemos que asumir responsabilidades; pero también es importante que pueda movilizarse la financiación por parte de Europa. Éste es el sentido de la presencia de la Comisión Europea, de su Presidente, que ha lanzado un plan que lleva su apellido. A veces, puede tener muy mala imagen el tener un plan que lleva el apellido de uno; pero, a veces, es al contario: una verdadera promoción. Es el nombre de Jean Claude Juncker el que está, efectivamente, asociado al plan que va a permitir apoyar las inversiones, aportando financiación. Creo que para Europa es un mensaje muy esperado.

Pero este plan tiene que concretarse y es lo que hemos hecho hoy a través de unos cuantos proyectos que hemos presentado a la Comisión Europea. También está presente el Banco Europeo de Inversiones, con su presidente, y lo que deseamos es que se puedan movilizar financiaciones privadas en una perspectiva de largo plazo. Y ése es el sentido de la intervención del Banco Europeo de Inversiones.

Por ello, considero que lo que acabamos de hacer es una buena noticia para el crecimiento a largo plazo; es una buena noticia para el mantenimiento de nuestros compromisos en materia de reducción de las emisiones de gas efecto- invernadero, y, por lo tanto, para la preparación dela Conferencia sobre el Clima; y también es una buena noticia para Europa, porque es la Unión de la Energía la que se está iniciando hoy aquí y que deberá profundizarse en el próximo Consejo Europeo.

Como ustedes saben, hay decisiones que toman los jefes de Estado y de Gobierno que pueden ser inmediatas en sus consecuencias, y otras que se traducirán dentro de diez, quince o veinte años. Y no dudo que en dentro de quince o veinte años, quizás no con las mismas personas, se celebrará lo que hemos iniciado hoy en Madrid, porque ya se habrá culminado.

Sr. Passos Coelho. Quiero también empezar agradeciendo y felicitando al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, por la organización de esta Cumbre sobre interconexiones entre nuestros tres países, y felicitar, además, a los equipos de los señores ministros responsables del sector de energía y, en este caso, también de medio ambiente, que nos han permitido que pudiéramos llegar a un entendimiento con la implicación muy importante de la Comisión Europea, tan positivo para el acuerdo al que hemos llegado aquí.

Creo que esta Cumbre demuestra muy bien el compromiso de estos tres países (Portugal, Francia y España), así como también de las instituciones europeas, con los objetivos de las interconexiones de la capacidad eléctrica y llegar al 10 por 100 en 2020.

Como hemos estado defendiendo, este objetivo es crucial para la consecución de un verdadero mercado interno de energía, y, además --estoy totalmente de acuerdo con aquello que ha dicho el presidente del Gobierno español--, deberá traducirse en precios más bajos para los consumidores, en inversiones más eficaces en energía renovable, en una mayor seguridad energética y, por lo tanto, en un crecimiento sostenible, en un crecimiento verde, que seguramente favorecerá la participación que la Unión Europea va tener en esta Cumbre sobre el Clima que se celebrará a finales de año en París.

Me gustaría todavía saludar de forma muy particular la presencia del presidente de la Comisión Europea, así como la del comisario Arias Cañete y la del presidente del Banco Europeo de Inversiones, en esta Cumbre.

La implicación de la Comisión es fundamental en el papel de monitorización que tiene que llevar a cabo para alcanzar estos objetivos dentro de los plazos comprometidos, al contrario de lo que sucedió en el pasado. Realmente, durante muchos años no hemos hecho nada más que anunciar objetivos que después no se llegaron a concretar en la práctica. Creo que esta vez será diferente y esto se lo debemos, fundamentalmente, no tan sólo al compromiso entre los tres países, sino también a la implicación que la Comisión Europea decidió asumir. Le cabe también a la Comisión crear condiciones regulatorias que ofrezcan mayor claridad y predictibilidad a estas inversiones en las interconexiones.

Es necesario también en esta dimensión avanzar hacia una mayor armonización de los mercados nacionales de energía, y ejemplo de esto son Portugal y España que ya han armonizado sus mercados a través del nivel del MIDGAS de una forma estrictamente forma bilateral. De este modo, creo que la Comisión poder crear mejores condiciones para atraer inversión privada.

Ligada a los mecanismos de financiación que ya se conocen, destaco la prioridad que se da a la energía en el Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas, que aquí ya se ha recordado como el Fondo que está agregado a a la imagen del Plan Juncker, del presidente de la Comisión. Creo que es fundamental para atraer inversión privada de modo que se puedan desarrollar estos proyectos sin sobrecargar las finanzas públicas o los consumidores finales, lo cual también es muy importante. Estoy seguro de que la Comisión y el Banco Europeo de Inversiones darán la mayor prioridad a las inversiones que nos permitan dar un salto cualitativo en la profundización del mercado único europeo.

En resumen, esta Cumbre consiguió que hayamos podido registrar avances muy importantes y que me gustaría subrayar. En primer lugar, un llamamiento compartido para que se identifiquen y se presenten a la Comisión Europea los proyectos necesarios para conseguir este objetivo del 10 por 100 de interconexiones en 2020. Hasta hoy se han identificado proyectos que nos permitirían llegar hasta el 8 por 100 y necesitamos todavía identificar proyectos complementarios conjuntamente con la Comisión que nos den ese 2 por 100 que nos falta en estos momentos para llegar hasta el 10 por 100 en 2020. Es importante recordar que Portugal y España llegarán entre sí ya en 2016 a un 11 por 100 de interconexiones. No podemos, por tanto, fallar este objetivo del 10 por 100 hasta 2020 entre la Península Ibérica y Francia.

En segundo lugar, la creación de crear mecanismos regulares de coordinación y de concertación entre los tres países con la participación de la Comisión Europea. Esto es importantísimo, en la medida en que eso nos permite, tanto a nivel técnico como político, ir haciendo una revisión de los progresos hechos en la consecución de estos objetivos de interconexión.

Finalmente, como el presidente François Hollande ha tenido ocasión de destacar, en lo que se refiere al sector del gas, los tres países acordaron con urgencia aumentar la seguridad energética en Europa, gracias a una amplia estrategia europea de diversificación de las fuentes y de las rutas de suministro de gas natural. Portugal, España y Francia se han puesto de acuerdo en apoyar el desarrollo de infraestructuras de interconexión en el sector del gas para aprovechar un potencial desabastecimiento de Europa del Este, saliendo de la Península Ibérica en relación con los países del Mediterráneo y de la cuenca atlántica.

Una parte importante de la incertidumbre que está asociada al suministro de gas todos los inviernos a los países del Centro y del Este europeos es consecuencia de que no hubiéramos tomado en el pasado decisiones adecuadas para abastecer a todos los países, no sólo un mercado interno de energía suficientemente cohesionado y profundizado, sino también con seguridad del suministro.

Creo que el hecho de que existan hoy terminales de gas licuado en España y en Portugal que pudieran garantizar, si tuviéramos las interconexiones adecuadas, cerca del 40 por 100 de las necesidades que están hoy aseguradas por el gas ruso, da una idea del potencial de la diversificación que puede ser útil a Europa en los próximos años si estos proyectos tuvieran concreción.

Es importante subrayar, además, que, cuando queremos dirigirnos al norte de África o a toda la cuenca atlántica, no sólo estamos ganando en seguridad en el suministro, sino también estamos ganando en poder de negociación con potenciales suministradores de gas para Europa. Esto es fundamental para conseguir tener, desde el punto de vista industrial, mejores condiciones de competitividad para nuestras empresas.

No me olvido, y termino con eso, que las empresas norteamericanas ya se benefician hoy de una gran ventaja en los precios del gas para industria. Nosotros, si queremos competitivos a escala mundial y no tan sólo en el mercado interno, tenemos que crear también las condiciones para tener precios más bajos para la industria. Y creo que hoy aquí estamos dando un ejemplo de cómo incluso en una política que no está centralizada en la Comisión Europea y, por tanto, en las instancias comunitarias; de cómo es posible que los países de la Unión Europea se pueden articular y coordinar para responder, con la Comisión Europea, a necesidades tan objetivas y cuyos beneficios van más allá de estos tres países, que son muy importantes, sino para toda Europa y, muy particularmente, para muchos países del Este europeo que son excesivamente dependientes del gas procedente de Rusia.

Una vez más, muchísimas gracias al presidente del Gobierno español y también al presidente del Gobierno francés porque hemos conseguido, con la Comisión Europea, llegar a este resultado hoy.

Sr. Juncker.- Señoras y señores, buenas tardes.

Todo se ha dicho ya; pero no hemos dicho todos exactamente lo mismo, así que no voy a añadir algo, intentando no quedarme frustrado. Pero lo que sí, desde luego, no es frustrante es que hoy estamos ante un feliz cúmulo de circunstancias, exactamente una semana. Bajo los auspicios del comisario Arias Cañete, la Comisión ha presentado sus ideas, sus opiniones, sus iniciativas, en cuanto a la Unión Energética; unión energética que constituye una de las grandes prioridades de la Comisión, porque en el ámbito energético el mercado único se encuentra lejos de estar completado. Feliz cúmulo de circunstancias porque nos encontramos hoy en Madrid para plasmar en hechos las ideas que siempre habíamos intercambiado. Y quiero rendir tributo a mis tres colegas por haber tenido esta iniciativa de hoy.

La Unión Europea se basa en cuatro principios rectores, cuatro libertades: libre circulación de los trabajadores, de los capitales y de los bienes, y me gustaría que a estos principios clásicos añadiéramos otro principio, el principio de la libre circulación de la energía. Si no conseguimos que la energía pueda circular libremente en Europa, no habremos cumplido con nuestro deber.

Lo que hacemos hoy en Madrid tiene como objetivo la organización de la convergencia regional en el ámbito energético entre Francia, Portugal y España, y querría que otras regiones de Europa nos sigan en este planteamiento. Estamos ya poniendo fin hoy al aislamiento energético de la Península Ibérica. Es un hito importante para la región y también para las mujeres y los hombres que viven en estos tres países. Por lo tanto, no pudo nada más que animar a los demás a contribuir también ellos a poner fin a los bloqueos que se producen en el ámbito del suministro energético y a ayudar a otros elementos virtuosos a la interconexión de las redes en Europa.

Tengo aquí varias desventajas: primera, que el Plan lleva mi nombre; segunda; haber asistido al Consejo Europeo de marzo de 2003 en Barcelona cuando se fijó el objetivo de interconectividad del 10 por 100. La verdad es que no se ha conseguido del todo y me gustaría, por lo tanto, aplaudir el hecho de que se haya creado un grupo de alto nivel de trabajo que va a hacer el seguimiento de esta decisión que han tomado hoy los tres dirigentes, y también la Comisión, para que no se quede esto en retórica, sino que se consiga de verdad algo respecto de este proyecto que tiene que culminar.

Quiero aprovechar la ocasión para dar las gracias al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, por haber contribuido con 1.500 millones a este plan de inversiones. Después de Alemania, que ha contribuido con 8.000 millones, es España la que más ha contribuido, y se lo agradezco, con 1.500 millones, y gracias también a los otros grandes países aquí representados, quienes tienen el mérito de hacer contribuciones.

P.- Señor Presidente, ustedes están aquí para hablar de energía. Hoy Areva ha anunciado resultados catastróficos. ¿Puede usted calmar esta tarde a los trabajadores de este gigante de energía nuclear?

Por otra parte, ¿cómo contempla un eventual acercamiento entre EDF y Areva?

F. Hollande.- Sí, estamos efectivamente en el centro del tema; es decir, estamos hablando de la energía, del futuro y Areva es una empresa que tiene futuro, porque trabaja en el ámbito nuclear y la energía nuclear seguirá siendo una fuente de producción de electricidad en Francia. La perspectiva es que represente el 50 por 100 en el horizonte de 2025 y que la energía nuclear seguirá siendo un factor de exportación de nuestra tecnología.

La empresa Areva ha anunciado resultados que demuestran los errores cometidos en el pasado y tenemos que tomar decisiones para que podamos fortalecer la situación de Areva y permitir una mejor cooperación entre Areva y EDF. He pedido de hecho a los directivos de ambas empresas que nos presenten un plan de aproximación que podría confirmarse dentro de unos meses, de forma que los actores del equipo francés del ámbito nuclear puedan colaborar más que lo que han hecho en el pasado, y esto es un eufemismo.

Está también está el asunto del personal, ya que debe garantizarse que para los trabajadores, cuyo buen hacer es reconocido en Francia y en el mundo, el diálogo social debe ser comprometido lo más rápidamente posible, así como el diálogo con los representantes electos de las sedes concernidas para que se pueda preservar la situación de estas plantillas y que no haya ningún despido.

Por último, quiero reafirmar aquí la confianza que tengo en estas empresas, en las cuales el Estado juega un papel importante, puesto que el Estado francés es accionista al 80 por 100, tanto en Areva, como en EDF. El sector nuclear en Francia abarca 2.500 empresas y 220.000 personas en plantilla, así que actuaremos para que, justamente a través de esa cooperación, esta nueva estrategia, ya que llegará una nueva estrategia industrial, podamos dar un futuro a empresas de excelencia francesas.

P.- Me gustaría comenzar preguntando al presidente de la Comisión Europea que comente o que se explique mejor. Hemos visto hoy una entrevista en "El País" que España y Portugal han sido muy exigentes con Grecia. Quiero que nos diga si considera estos dos países fueron demasiado exigentes con Grecia y si esa información fue comentada, si han hablado aquí sobre este tema o en otro lugar.

Segunda pregunta. Se ha dicho que se han cometido errores en los programas de rescate y me gustaría preguntarle al presidente de la Comisión Europea si nos puede decir si va a cambiar alguna cosa en el enfoque que se da a estos países que están todavía bajo rescate, como es el caso de Grecia, o en relación con Portugal que ya ha salido, pero está bajo cierta presión todavía.

Al señor Rajoy me gustaría preguntarle quienes han sido los que han colocado los grandes frenos a Grecia, a la extensión del programa a Grecia, si fue más Portugal o fue más España. ¿Qué tipo de exigencias se hicieron? ¿Fueron exigencias planteadas de forma formal?

Por último, me gustaría preguntarle al primer ministro portugués. Me disculpo, pero tengo que preguntar en relación con la polémica hoy en Portugal que tiene que ver con las deudas del Primer Ministro con la Seguridad Social. Le pregunto si está preparado para hacer o pedir disculpas como algunos exigen o si está dispuesto a asumir consecuencias políticas, y, si es así, ¿cuáles?

Sr. Juncker.- La verdad es que éste no es el tema. Usted conoce la entrevista que he concedido a "El País" que usted está interpretando de forma selectiva. En esta entrevista, si recuerdo bien mis palabras, aunque no he leído lo publicado porque no puedo entender bien de forma espontánea el idioma español, dije que había varios países que eran más exigentes con respecto a Grecia que Alemania, porque ésa fue la pregunta, y mencioné Países Bajos, Eslovaquia y otros países más.

Respecto de España y Portugal, dije que dos países que con bravura habían puesto en práctica programas de ajuste, unos programas la verdad duros para los dos países, esos dos países podían esperar que otros países en la misma situación hagan los mismos esfuerzos. Yo creo que esto es simplemente sentido común y yo creo que el sentido común se reparte de forma muy desigual en Europa.

En cuanto a su segunda pregunta, me preguntaba si las cosas están cambiando y claro que las cosas están cambiando, no en particular para los países que usted ha citado. Desde luego, la Comisión que yo tengo el honor de presidir ha dado una nueva orientación a Europa. La consolidación de las finanzas públicas es necesaria y los Fondos Estructurales son necesarios en todos los países europeos; pero, por supuesto, era necesario añadir una dimensión de crecimiento y de ahí el plan que va a tratar de movilizar inversiones para fomentar el empleo. El crecimiento ha de ser un crecimiento fértil en empleo.

Presidente.- Como tantas veces en la vida, lo más importante suele el futuro. Yo quiero decir que la posición del Gobierno español, que creo que es la posición de la inmensa mayoría de la gente en España, es tener las mejores relaciones posibles con nuestros colegas, con nuestros socios y con nuestros aliados. Y queremos tener la mejor relación posible con el Gobierno de Grecia, como con cualquiera de los otros veintisiete Gobiernos de los distintos países que conformamos la Unión Europea.

Yo quiero que a Grecia le vaya muy bien, porque ha pasado pos muchas dificultades, y continúa, como le ha ocurrido a España y como le ha ocurrido a otros países de la Unión Europea. Los dos países, junto con otros, participamos en uno de los proyectos de integración y de mayor sentido político más importantes que se han hecho en la Historia. El proceso de construcción europea, que ya ha data desde hace muchos años, es un proceso realmente importante, es uno de los grandes procesos históricos y lo hacemos porque somos países que compartimos muchas cosas, desde luego valores, desde luego principios y, sobre todo, el afán de trabajar juntos para mejorar el bienestar del conjunto de los ciudadanos de la Unión Europea.

Por tanto, mis mejores deseos para el pueblo griego, como para el conjunto del pueblo europeo. Quiero para el pueblo y para los ciudadanos griegos lo mismo que quiero para el conjunto de los ciudadanos de mi país: que aumente sus niveles de bienestar y de riqueza.

Nosotros hemos tomado la misma decisión que han tomado todos los miembros del Eurogrupo. Las decisiones se toman siempre por unanimidad y por acuerdo entre todos. En esta ocasión no ha sido diferente y, por tanto, no ha habido ni más exigencias, ni menos exigencias. Es decir, nosotros hemos tomado la misma decisión que han tomado todos y que es una decisión que pretende que Grecia crezca, que Grecia tenga empleo y que Grecia cumpla, como los demás, sus compromisos.

Por tanto, el único problema que hubo aquí fue una acusación, que por lo menos a mí no me gustó, de que el Gobierno portugués y el Gobierno español pretendíamos cambiar el Gobierno griego, lo cual, sinceramente, está fuera de lugar. Pero, insisto, lo importante ahora es el futuro y, desde luego, todas las decisiones que el Gobierno español adopte y todos los planteamientos que haga en la Unión Europea serán siempre en beneficio de los ciudadanos y procurando buscar el máximo acuerdo y consenso con todos los países.

A nosotros nos viene muy bien, como españoles, que le vaya bien, por ejemplo, a Francia o que le vaya bien a Portugal. Todo lo que suponga que Francia y Portugal vayan bien, o Grecia, o cualquier otro país de la Unión Europea, es bueno para España y por eso vamos a trabajar siempre en esa dirección. La claves es que todos sepamos mantener las formas y, luego, cumplir nuestros compromisos. Yo, desde luego, es lo que siempre he intentado hacer y es lo que seguiré haciendo de cara al futuro, con el objetivo de que en este gran proyecto europeo se beneficien todos los europeos, que de momento somos los miembros y las personas que vivimos en veintiocho países.

Sr. Passos Coelho.- A mí me gustaría responder a la pregunta que me ha hecho. Normalmente, cuando estoy fuera de Portugal, no hablo de cuestiones internas y, en particular no lo hago en cuanto a preguntas que ya han sido objeto de intervenciones y declaraciones mías, y que creo que han de tratarse en Lisboa y no en Madrid.

Pero aprovecho que ha realizado varias preguntas para corregir algo que ha dicho sobre Portugal cuando le ha preguntado al presidente de la Comisión Europea sobre lo que podría cambiar en el futuro, dado que hay países como Portugal, que ya no están bajo intervención, pero sí siguen bajo una gran presión. Quisiera decirle, señora periodista, que Portugal ya no está bajo una gran presión; muy al contrario, Portugal tiene actualmente tipos de interés a dos, cinco o diez años que son los más bajos de toda su historia. Ha hecho emisiones de deuda pública que se han suscrito con colocación, esencialmente, en demanda externa y con tipos de interés, también históricamente, muy bajos, no sólo en el mercado secundario, sino también en el mercado primario. Y Portugal, con la autorización de sus socios, se está preparando ya para amortizar de forma significativa los créditos que obtuvo del Fondo Monetario Internacional.

Quien actúa bajo presión, querida señora, no actúa en estos términos. Quería hacer esta precisión.

P.- Dos preguntas sobre financiación. La primera parte es una pregunta para el señor Juncker y la segunda parte se dirige al conjunto de los participantes.

Señor Juncker, su plan ha suscitado muchas esperanzas y hay aquí tres países que van a presentar a la Comisión proyectos para que se financien. ¿Habrá bastante dinero para financiarlo todo? Hay el proyecto de la Península Ibérica y varios proyectos que van a entrar en competencia con otros proyectos en otros sectores.

La segunda parte de mi pregunta es para todos los participantes: ¿Pueden ahora mismo alejar la perspectiva de un tercer plan de rescate para Grecia?

Sr. Juncker.- En cuanto a la primera pregunta, le diré que el plan de inversiones se dedica a inversiones que sin este plan no se llevarían a cabo. Por lo tanto, no es una financiación a instituciones, es la financiación de proyectos que sin este plan no se llevarían a cabo. Entonces, a la luz de este principio, el Banco Europeo de Inversiones, porque es el banco el que escoge las inversiones que tendrán el apoyo del plan, va a examinar los proyectos que se nos van a presentar y que se van a presentar al comité de expertos que se va a crear en el seno del Banco Europeo de Inversiones.

En cuanto a un tercer programa de rescate para Grecia, hoy no querría dar la sensación de que estamos negociando este plan. Ahora se trata de aplicar la decisión del Eurogrupo del 20 de febrero pasado para los próximos cuatro meses y, de conformidad con las conclusiones del Eurogrupo del 20 de febrero, se habla de posibles nuevos mecanismos. Examinaremos la situación cuando hayan transcurridos estos cuatro meses, lo cual me brinda la oportunidad de reiterar ante ustedes que de Grecia tendremos que hablar con mucho respeto y que respetemos la dignidad de esa gran nación. Los ciudadanos griegos tienen que hacer frente a problemas ingentes. Europa está ahí para ayudar y Europa también tiene que poder formular lo que espera de los países, y es lo que hemos hecho.

Presidente.- Yo no tengo nada más que añadir a lo que acabamos de escuchar.

Sr. Passos Coelho.- Personalmente, me gustaría sólo contestar al periodista diciendo que no haré ningún comentario sobre el desarrollo para la situación que se está viviendo en Grecia. Quiero sólo decir una cosa que creo que es conocida por todos, pero que a veces es bueno recordar: los países que han estado o están bajo la asistencia financiera la habían pedido. Por tanto, a cada país le cabe la iniciativa de solicitar o no asistencia financiera externa, y, por tanto, es una cuestión que debe ser planteada a otro interlocutor y no a los que estamos aquí. Esta pregunta debería planteársela al Primer Ministro griego, evidentemente, y no al primer ministro portugués, ni al presidente de Francia, ni al presidente del Gobierno español.

P.- Quería volver al tema de Grecia, a las declaraciones que hizo Alexis Tsipras este fin de semana; en concreto, cuando acusó a España y Portugal de querer llevar a ese país al abismo. Quería preguntarle, señor Juncker, en concreto, si ha telefoneado al señor Tsipras para comentar este asunto, sobre todo después de que el Gobierno español presentara formalmente una protesta para que ustedes, las autoridades europeas, condenaran sus declaraciones.

Al presidente Hollande, por favor. Usted dijo que compartía muchos de los objetivos de Tsipras, cuando se reunió con él, y él lo considera uno de los socios en contraposición al presidente español y al primer ministro portugués. Querría saber si le ha sorprendido el tono de las declaraciones de Tsipras.

Y después una reflexión a los cuatro, nos gustaría, sobre la recuperación. Ustedes han hecho varias referencias en sus discursos introductorios a la recuperación de algunos países europeos y la salida de la crisis. El señor Juncker, en la entrevista a la que hacía antes referencia una compañera, ha dicho que un país como España en el que hay un 24 por 100 de paro no se puede hablar de recuperación. Querría saber si los cuatro consideran que se están lanzando las campanas al vuelo, si se está exagerando con la recuperación por motivos electorales.

Sr. Juncker.- Es muy interesante visitar los países europeos. Hay países donde un periodista puede hacer una pregunta y veinte periodistas pueden hacer preguntas, y aquí tenemos una periodista que hace cuatro preguntas a cuatro interlocutores, lo que haría dieciséis respuestas, lo cual exige mucha energía, puesto que estamos hablando de energía. Ha hablado de Grecia, pero el tema no es Grecia, sino la interconexión de las redes europeas, me permito recordárselo.

Usted, una vez más, ha sido víctima de una lectura selectiva de lo que he podido decir a "El País", porque yo no he dicho que no haya recuperación en España, porque las señales de recuperación son evidentes: España está empezando a crecer; España está empezando disminuir su desempleo; España, a lo largo del año transcurrido, ha incrementado considerablemente la tasa de empleo y el número de puestos de trabajo nuevamente creados, y España ha disminuido su déficit presupuestario de forma considerable. Por lo tanto, pretender que yo he dicho que no hay recuperación en España no se corresponde ni con lo que yo he dicho, ni con la realidad de los hechos.

Lo que sí he dicho, y lo reitero aquí, y en eso no hay desacuerdo entre nosotros, es que mientras en Europa, y especialmente en España, haya una tasa de paro tan elevada, sobre todo de los jóvenes, no se puede afirmar que hayamos superado la crisis. Hay muchos europeos que conocen la crisis y lo que está haciendo el Gobierno español constituye una respuesta a los problemas que tienen que afrontar los ciudadanos.

Respecto de lo demás, yo no he observado en las últimas semanas que Portugal y España tengan un plan diabólico que consistiría en hacer caer al Gobierno del señor Tsipras. Así que no tengo ningún comentario que hacer respecto de este tema. Si hubiera tenido la sensación de que Mariano y Pedro alimentasen ese plan tan detestable, hubiera hecho algo; pero, como tienen buenas intenciones, no he tenido que hacerlo.

Presidente.- Yo entiendo que se me pregunta, por alusiones, por la recuperación.

España ha estado durante seis años destruyendo empleo día a día y España ha tenido unos años de recesión, hemos tenido un crecimiento económico negativo, hemos generado muchos desequilibrios y hemos tenido muchas dificultades para financiarnos; algunas instituciones públicas no han podido hacerlo. Nuestra prima de riesgo, como usted, sabe estuvo por encima de los 600 puntos básicos y el bono a diez años, por encima del 7 por 100.

A partir de finales de 2013, pero sobre todo del año 2014, las cosas cambiaron. En el año 2014 España ha crecido por primera vez en seis años, ha crecido un 1'4 por 100, y España ha creado empleo por primer vez en siete años: 450.000 ocupados el año pasado. Los últimos datos que hemos conocido de febrero de este año son muy positivos, porque en febrero, que no es un mes tradicionalmente bueno, el que haya habido 96.000 afiliados más a la Seguridad Social es algo que nos debe servir de estímulo para continuar trabajando.

Lo que ha dicho el señor Juncker es así. Es decir, hay recuperación económica en España; pero es verdad que la tasa de desempleo es muy elevada y ése es el gran objetivo nacional. Yo he dicho que se puede llegar a veinte millones de puestos de trabajo, crear tres millones de empleos. El año pasado se crearon 450.000 empleos y este año, que vamos a crecer al 2'4 --ésa es la previsión del Gobierno--, creemos que vamos a crear más de medio millón de puestos de trabajo. Y en los próximos cuatro años puede ocurrir lo mismo.

Ése es el gran objetivo nacional y eso se puede conseguir; pero lo que es evidente es que hay un cambio clarísimo en la evolución de la economía española. A partir de ahí, cada uno puede hacer los análisis que estime oportunos y convenientes, pero eso es un hecho objetivo. Ahora bien, lo que también es evidente y también es un hecho objetivo es que la cifra de paro es inaceptable, y ésa es la batalla que estamos dando el Gobierno y que está dando el conjunto de la sociedad española. El año pasado ha sido bueno en comparación con todos los anteriores; pero aún nos queda mucho por hacer y el gran objetivo es llegar otra vez a la cifra de veinte millones de españoles trabajando en nuestro país en los próximos años.

F. Hollande.- En primer lugar, quisiera decirle a Jean Claude Juncker que yo también hago muchos viajes y hay una armonización de la cultura periodística. Hay un mercado común que se ha instalado y que hace que en una pregunta haya varias.

Yo creo haber entendido que me ha hecho dos preguntas. Una, sobre las diferencias que podrían existir en relación con el trato que se le habría dado al tema de Grecia. Puede haber diversas sensibilidades porque hay veintiocho países; pero Europa es, a la vez, reglas, un proyecto, una visión y la búsqueda de compromisos. Y una vez que se ha llegado al compromiso, todos los países que han participado en dicha decisión son solidarios.

Hoy, como lo acaba de recordar el presidente de la Comisión Europea, existe una decisión tomada por el, que consiste en prorrogar el apoyo que se le está dando a Grecia, con un plazo que se la ha dejado para que pueda precisar las reformas que debe llevar a cabo para respetar sus compromisos. Y creo que todos los jefes de Gobierno y todos los jefes de Estado están ahora vinculados a que esta decisión se pueda llevar completamente a cabo.

La segunda pregunta es sobre la recuperación. Sí, hay una recuperación económica en Europa y aquí varios países ya lo testimonian. Todos los países no están en la misma situación. En algunos países europeos ha habido una recesión muy profunda y otros han sido menos afectados, y lo que tenemos que hacer es permitir que la recuperación sea no sólo alcanzar a los demás, sino verdaderamente el despegue de una actividad de crecimiento perdurable; es decir, sana. De ahí las reglas que deben ser respetadas en materia de ajuste financiero o presupuestario, pero también la nueva orientación de Europa a favor del crecimiento.

En Francia tenemos algunos indicadores que van en buen sentido y que confirman la previsión hecha por el Gobierno de un 1 por 100 de crecimiento; pero no desesperamos de poder mejorar esta cifra si existe confianza, si hay vuelve la inversión y si también en Europa, puesto que nuestro comercio exterior se hace sobre todo dentro de Europa, hay, asimismo, una recuperación del crecimiento. Somos, en cierto modo, solidarios en el crecimiento y no sólo a la hora de tratar los temas más delicados.

Sr. Passos Coelho.- A mí también me gustaría tan rápida sobre esta invitación a hacer una reflexión sobre las reformas que hicimos y los progresos que estamos notando con esta reforma económica de regreso al crecimiento.

Me gustaría hacer, primero, un recordatorio. Los países que, por varias razones, acumulan desequilibrios muy fuertes y que por esa razón están demasiado constreñidos desde el punto de vista financiero lo mejor que pueden hacer para crecer en el futuro es corregir esos desequilibrios.

Cuando la restricción financiera es demasiado fuerte, nuestro espacio de maniobra para crecer es más limitado a corto plazo. Sin embargo, cuando vamos corrigiendo los desequilibrios e introduciendo reformas a nivel microeconómico, que después nos aportan ventajas macroeconómicas, entonces vamos ganando razones para acumular confianza, más optimismo y más espacio desde el punto de vista financiero para dar más protagonismo a las políticas de crecimiento. Es muy difícil crecer al mismo tiempo que se corrigen desequilibrios financieros muy graves.

Y a mí me gustaría decir hoy, aquí, en Madrid, que no hubiera sido posible en muchos países europeos con desequilibrios muy graves haber corregido esos desequilibrios si no hubiera funcionado la solidaridad europea; es decir, si no hubiéramos reformado nuestras instituciones y creado instrumentos que permitiesen a esos países ganar un poco más de espacio para poder hacer sus reformas sin una presión excesiva y vencer los desequilibrios que se habían acumulado.

El segundo dato es que, estando el crecimiento de regreso y estando nosotros con más margen de maniobra para crecer, esto no significa que el stock acumulado, tanto en desempleo, como en deuda pública, por ejemplo, desaparezca rápidamente. Significa sólo que el hecho, por ejemplo, de que España haya empezado un crecimiento por encima de la media de la zona euro y Portugal tenga registrado un crecimiento en línea con el que se alcanzó en la zona euro, y que para 2015 tenga una perspectiva de crecimiento más pronunciada, incluso comparándonos con la economía francesa, eso no significa que, por ejemplo, en el caso de Portugal no exista un problema de stock que viene del pasado y que necesita ser digerido. No volveremos a una relación de deuda pública del 17 por 100 en uno o dos años; tardaremos, probablemente, más de una década en hacer el saneamiento.

Pero esto no quiere decir que no podamos crecer ni que no tengamos margen para el retorno de la actividad privada, para la creación de empleo y para la mejora de nuestras condiciones de financiación; y, por tanto, para poder ir corrigiendo los stocks que acumulamos en el pasado y, al mismo tiempo, ir creando excedentes para el futuro. Eso es lo que estamos ahora haciendo en Europa y creo que lo que hemos hecho hoy aquí es también una contribución; modesto evidentemente, pero una contribución para que este crecimiento sea más robusto.

Si conseguimos tener de forma más acelerada un mercado energético europeo más integrado, tendremos mejores condiciones para que nuestras empresas sean más competitivas y para que nuestros ciudadanos, nuestros consumidores, paguen menos por muchas de las infraestructuras que existían en el pasado. Esta contribución que estamos dando desde aquí, muy modestamente, para el crecimiento se puede repetir en el mercado interno europeo a propósito del mercado digital, o ampliando lo que es la Unión Bancaria a una verdadera Unión Financiera en Europa.

Necesitamos todavía dar muchos pasos importantes que nos permitan recuperar de una forma vigorosa. Pero creo que la mejor forma de conseguirlo no es recordarnos todos los días el peso que llevamos a nuestras espaldas, que todavía es enorme, sino mostrando confianza en los resultados que vamos obteniendo y agregando nuevos proyectos y nuevas metas diferentes a los que ya existen. Esto es lo que conseguimos hacer aquí hoy también con este acuerdo entre Francia, España y Portugal en lo que se refiere a las interconexiones energéticas.

Presidente.- Muchas gracias.