Incendios forestales y desinformación: cuáles son los bulos más habituales y cómo evitarlos
10.7.2026
¿Por qué circulan tantos bulos durante los incendios forestales?
La temporada de verano no solo es un periodo en el que aumenta el riesgo de incendios, sino también de bulos, informaciones sesgadas, declaraciones descontextualizadas y contenidos no veraces, que provocan alarma social y desconfianza en las instituciones. Los incendios forestales generan incertidumbre, imágenes impactantes y mucha conversación en redes sociales, lo que constituye contexto perfecto para la propagación de la desinformación.
Estas son las narrativas no veraces más habituales en materia de incendios, que se reavivan cada verano:
❌ Los montes arden porque no están limpios. La Ley de Montes, la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo prohíben la limpieza y el desbroce.
Ni la Agenda 2030 de Naciones Unidas, ni la Unión Europea, ni la Ley de Montes prohíben el desbroce ni impiden la gestión forestal. Al contrario, reconocen que el pastoreo extensivo, la trashumancia y una gestión sostenible de los montes contribuyen a reducir el riesgo de incendios. La retirada de restos vegetales y el desbroce no solo están permitidos, sino que además la Ley de Montes exige a las comunidades autónomas contar con planes anuales para la prevención activa de incendios.
En épocas del año situaciones con alto riesgo de incendio, como el verano o durante las olas de calor, existen limitaciones que afectan a actividades con riesgo de ignición, como la realización de barbacoas, la quema de rastrojos o el uso de maquinaria que genere chispas. Se trata de medidas preventivas y temporales, no de prohibiciones absolutas.
Además, si bien la gestión forestal ayuda a reducir riesgos, los incendios dependen de otros factores como las temperaturas extremas, el viento, la humedad, el tipo de vegetación, las negligencias o los accidentes.
❌ Los montes se queman intencionadamente para recalificar terrenos porque la normativa lo permite.
Este es uno de los bulos más frecuentes cada verano, pero en ningún caso un terreno quemado puede recalificarse automáticamente. La Ley de Montes de 2003 no permite recalificar suelo quemado hasta 30 años después del incendio forestal.
En su reforma de 2015, introdujo una excepción a esta norma en su artículo 50: cuando existan "razones imperiosas de interés público de primer orden". Esto implica que el proyecto tiene que contar con la declaración de utilidad pública y situarse en suelos cuya recalificación ya estuviera prevista con anterioridad al incendio. Además, tiene que contar con el visto bueno de las comunidades autónomas. Solo Aragón ha regulado la posibilidad de cambiar el uso del suelo, siempre que ese cambio de uso ya estuviera previsto antes del incendio.
En todo caso, desde la aprobación de la Ley de Montes no se ha llevado a cabo ninguna obra pública en zonas afectadas por incendios, ni se ha probado la existencia de intereses especulativos vinculados a este tipo de terrenos.
❌ Los incendios son provocados para instalar renovables o explorar nuevas minas, yacimientos de litio o tierras raras.
Esta es otra de las narrativas que suele reavivarse cada verano, pero la realidad es que para instalar plantas de renovables o explorar nuevos yacimientos no se necesita recalificación del suelo. Los parques eólicos y solares se pueden instalar en suelo rústico o forestal sin cambiar su uso, según la Ley de Montes de 2003.
El trámite ambiental es obligatorio siempre. Quemar el monte no exime de los estudios de impacto ambiental ni del procedimiento administrativo. Construir un parque o una planta de energías renovables requiere el mismo proceso, con o sin incendio. Además, existen múltiples zonas protegidas en las que la instalación de renovables está severamente limitada, al margen de que se hayan producido incendios o no.
Tampoco es necesario recalificar terreno en el caso de los yacimientos o las minas. Las leyes urbanísticas de Galicia, Castilla y León y Extremadura permiten la explotación de minas en suelo rústico. Por otro lado, quemar un posible yacimiento no facilita su exploración o explotación.
❌ Todos los incendios son intencionados. En España existe "terrorismo incendiario" y mafias organizadas.
Los informes elaborados por la Fiscalía en los últimos años no arrojan conclusiones que apunten a la existencia de tramas criminales ni de organizaciones que operen de forma coordinada y planificada a la hora de provocar incendios. Asociar estos episodios a una supuesta trama incendiaria organizada contra la que nada puede hacerse es simplificar un problema mucho más complejo.
En cualquier caso, nunca debe atribuirse una causa concreta hasta que exista una investigación oficial. Cabe recordar, además, que la legislación establece penas de hasta 20 años para quienes provoquen incendios.
❌ En verano siempre ha hecho calor en España y los incendios son habituales en esta época del año. No pueden asociarse al cambio climático.
La crisis climática está multiplicando los incendios extremos. Las olas de calor, cada vez más frecuentes y prolongadas, las sequías de verano o el exceso de precipitaciones, alteran el equilibrio de los ecosistemas. Estas condiciones meteorológicas hacen que los incendios sean más frecuentes y más difíciles de extinguir.
Según un análisis del World Weather Attribution (WWA), especializado en analizar la relación entre el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos, el cambio climático hizo 40 veces más probables y un 30% más intensas las condiciones que dieron lugar a los grandes incendios forestales del verano de 2025 en España y Portugal.
Por otra parte, el calentamiento global es un hecho científicamente comprobado que afecta a todo el planeta y no hay duda sobre su existencia. Las temperaturas en España nunca habían sido tan elevadas. Los últimos cuatro años han sido los más cálidos desde que se iniciaron los registros de temperatura en 1961.
❌ Todos los incendios forestales que se producen en la actualidad son de sexta generación.
Si bien este tipo de fuegos son cada vez más frecuentes, no todos los grandes incendios son de sexta generación. Como explica WWF, según la clasificación de los bomberos de la Generalitat de Catalunya, solo lo son aquellos que modifican las condiciones meteorológicas de la zona, que producen pirocúmulos que pueden derivar en tormentas de fuego y que tienen un comportamiento impredecible que imposibilita su extinción. En este tipo de incendios, el comportamiento del fuego es explosivo, extremo e imprevisible, y se propaga a gran velocidad.
Recomendaciones para no caer en bulos y desinformaciones
¿Qué se puede hacer para evitar ser víctima de narrativas desinformadoras o contribuir, aunque sea sin querer, a la propagación de bulos?
- Comprobar la fuente de la que proviene la información.
- Verificar la fecha y el lugar de las fotografías o capturas de pantalla, ya que podrían ser imágenes antiguas presentadas como actuales, tomadas en otro lugar diferente al que se indica o manipuladas con inteligencia artificial.
- Desconfiar de mensajes alarmistas o virales sin autoría. No hay que fiarse de los audios o vídeos reenviados muchas veces y que apelan a la situación de emergencia de alguien supuestamente cercano.
- No compartir contenidos que atribuyan culpables o causas sin pruebas.
- Informarse siempre a través de fuentes oficiales. Durante una emergencia, los datos suelen variar: superficie afectada, número de focos, evacuaciones o causas. Por eso, conviene esperar siempre a la confirmación de fuentes oficiales y no atender a capturas o mensajes reenviados sin contexto.
Estas son algunas de las fuentes oficiales a las que acudir:
- La Moncloa
- Protección Civil
- Ministerio del Interior
- Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico
- AEMET
- Servicios de emergencia de las comunidades autónomas
- 112 en caso de emergencia