Conferencia de prensa del vicepresidente primero y portavoz del Gobierno, y del ministro de Trabajo, después de la reunión del Consejo de Ministros

28.1.2011

  • x: abre ventana nueva
  • Whatsapp: abre ventana nueva
  • Linkedin: abre ventana nueva
  • Enviar por correo: abre ventana nueva

Madrid

Vicepresidente primero.- Buenas tardes. Antes de pasar la palabra al ministro de Trabajo para que explique las líneas maestras del Anteproyecto de Ley que hemos aprobado, de hecho, hoy en el Consejo de Ministros, quisiera hacerles unas brevísimas consideraciones de carácter general.

En las últimas comparecencias del Consejo de Ministros, en las últimas semanas, hemos venido hablando de las negociaciones que estaba desarrollando el Gobierno con la patronal CEOE y sindicatos, y he venido tratando de explicarles a ustedes en qué consistía el trabajo que estábamos desarrollando. Hoy lo voy a volver a hacer aprovechando, además, que una parte del trabajo ya está hecho.

Por tanto, lo primero que quiero es mostrar la satisfacción del Gobierno por el acuerdo alcanzado, que es una parte del trabajo, repito, porque quedan cosas por hacer, aunque es una parte sustantiva, una parte significativa y una parte evidentemente muy importante. Es un acuerdo que saben ustedes que está pendiente de aprobación por las organizaciones sociales --CC.OO., UGT y CEOE-- y, por tanto, habrá que esperar a que sus órganos de dirección correspondientes se reúnan y lo aprueben. Pero, en todo caso, por parte del Gobierno está ya acordado y estamos muy satisfechos del trabajo que hemos hecho todos en conjunto y de los objetivos que hemos alcanzado.

¿Por qué decía que es una parte? Porque saben ustedes que desde hace semanas buscábamos un acuerdo, un gran acuerdo; un acuerdo económico y social o un acuerdo social y económico, que me gusta más; un acuerdo social y económico que incluyera algunos aspectos que estaban en la mesa y otros que queríamos introducir en la mesa, a sugerencia, entre otras cosas, de las organizaciones sindicales y con la aquiescencia de la CEOE.

Siempre he tratado de explicarles a ustedes que los temas que íbamos a tratar no tenían exactamente la misma naturaleza, porque algunos de ellos correspondían estrictamente al ámbito de la negociación entre el Gobierno y patronal y sindicatos, con independencia de que tengan tramitación parlamentaria; que otros son propios de una mesa tripartita, pero tienen un enfoque más bipartito, más sindicatos y empresarios, y, finalmente, hay otros que corresponden más al ámbito de la acción parlamentaria, en los cuales cabe una formulación más genérica. Éstos eran los tres tipos de temas que estábamos tratando.

El acuerdo que alcanzamos anoche, a unas horas intempestivas de la madrugada --el Ministro, yo y la Vicepresidenta hemos dormido poco, pero bien; a cambio de eso, poco que hemos dormido debo decirles que con la conciencia del trabajo hecho--, afecta a algunos aspectos esenciales de este acuerdo que les vengo exponiendo, del gran acuerdo, pero no a otros. En concreto, hemos hablado de la reforma de las pensiones, de la reforma de las políticas activas de empleo, que saben ustedes que era un tema prioritario para el Gobierno; hemos hablado también de negociación colectiva, tema que, lógicamente, corresponde más al ámbito bilateral, pero que también se ha visto en la mesa tripartita, y hemos hablado de algunas otras cuestiones relativas al desarrollo de la reforma laboral.

¿Qué nos queda? Nos quedan algunos temas que queremos incluir, porque creemos que dan sentido global al acuerdo: política energética, política industrial e I+D+i, Investigación, Desarrollo más Innovación, que son tres temas que van a empezar a discutirse estos días. Ya hemos hablado algo, pero los vamos a discutir en los próximos días, de forma que nuestra voluntad, compartida con los sindicatos, con UGT y con Comisiones, y con la patronal, con la CEOE, es alcanzar ese gran acuerdo social y económico, que incluiría, por tanto, los temas que ya tenemos acordados, más éstos que vamos a empezar a discutir. Hay temas ya discutidos, pero vamos a tratar de acordarlos en los próximos días.

Ése sería el planteamiento; por tanto, es hora de reiterarlo ahora, que hemos alcanzado un acuerdo parcial, aunque es verdad que sobre un tema sustantivo, como luego tendrá ocasión de explicar el ministro de Trabajo.

Quiero decirles que el trabajo se complementa con los Grupos Parlamentarios. Es evidente que muchos de estos temas, si no todos --alguno pertenece al ámbito de desarrollo del Gobierno, pero la gran mayoría son temas parlamentarios--, van a ir al Parlamento. Por tanto, en paralelo hemos ido hablando con los Grupos Parlamentarios, aunque es cierto que la negociación propiamente con los Grupos no ha empezado todavía. La semana que viene empezaremos a hablar ya de pensiones, una vez que la Ley ya la tenemos aprobada; por tanto, la empezaremos a hablar con los Grupos Parlamentarios.

Pero es verdad que sí hemos mantenido informados a los Grupos y, en algunos casos, concretamente en tres Grupos Parlamentarios que apoyaron las enmiendas del Grupo Socialista en el debate sobre las conclusiones de la Comisión del Pacto de Toledo el martes pasado, con éstos hemos hablado más: Coalición Canaria, Partido Nacionalista Vasco y Convergència i Unió. Y es cierto que ayer yo mismo tuve ocasión de hablar con los portavoces correspondientes para explicarles, antes de meternos en la maratoniana reunión, cómo iban las cosas. Por tanto, hay ya una aproximación, pero es verdad que el trabajo propiamente sobre el texto todavía no lo hemos iniciado.

En resumen, hemos avanzado una parte sustantiva, muy importante, y el Gobierno esta mañana ha constatado con satisfacción que se ha alcanzado un principio de acuerdo sobre temas muy importantes, básicamente, reforma de pensiones y políticas activas de empleo, y también negociación colectiva. Quedan cosas por hacer y, en todo caso, queda un camino parlamentario para que este acuerdo importante, al final, tenga los distintos trámites de aprobación asegurados.

Hecha esta aclaración metodológica para que sepan dónde estamos, que es verdad que ha sido suficientemente larga como para que vean la complejidad del asunto, quisiera hacerles una brevísima valoración del acuerdo de ayer. Yo creo que es importante por las razones que me han oído decir en varias ocasiones aquí. Es evidente que ese acuerdo trata de abordar el gran problema que tiene la sociedad española, que es el de la recuperación económica y la creación de empleo. Ése es el asunto mollar, es el núcleo esencial de lo que pretendemos.

Es verdad que lo hacemos a través de distintos mecanismos, reformas y cambios; pero, en conjunto, la preocupación compartida de la CEOE, UGT, CC.OO. y el Gobierno es justamente esa preocupación.

¿Ventajas que tiene el acuerdo, que está ya parcialmente alcanzado? Son evidentes. Una primera es que impulsa las reformas en la dirección que creemos hay que hacerlas y, por tanto, está colaborando a la recuperación y a la creación de empleo. La segunda ventaja es que yo creo que supone un depósito de confianza para la economía española; aumenta la confianza dentro y fuera de nuestro país. Es decir, al final hay una ventaja enorme para nuestra economía. Saben ustedes que la confianza es importante y aumenta la confianza, da confianza, nos aumenta la confianza a los españoles en su conjunto y también hacia la economía fuera de nuestro país.

Finalmente, el valor del consenso. Me han oído ustedes repetir hasta la saciedad en esta mesa que las reformas con consenso son muchísimo mejores, porque el consenso garantiza la aplicación de las reformas. Una reforma consensuada es una reforma que, en principio, tiene todos los elementos para que salga bien. Eso no quiere decir que, a veces, haya que hacerlas sin consenso y también salen bien; pero incorporar a las reformas a la gente que tiene que aplicar las reformas es lo mejor que un Gobierno puede hacer y, por tanto, este valor, este tipo de valor --reformas, confianza, consenso-- sobre el tema esencial que tienen los españoles por delante, me parece que es lo que da valor a este acuerdo.

Lo último que ya quería hacer, antes de pasar la palabra al Ministro, que explicará con detalle los cambios en el sistema de pensiones, es justamente referirme al sistema de pensiones, que es un acuerdo que hemos trabajado especialmente, porque es un acuerdo muy complejo. Para darnos cuenta de la magnitud de lo que nos traemos entre manos --si me permiten la expresión coloquial-- con este acuerdo, esta mañana recordaba el Presidente en el Consejo una cifra que dio Jesús Caldera el martes en el debate del Parlamento, que creo que es muy significativa y que está muy bien traída. Jesús contó en ese debate que en el siglo XX ha habido veintidós millones de españoles que han disfrutado, en un momento u otro, de la pensión; veintidós millones. Esta cifra, veintidós millones, son los españoles que van a disfrutar de una pensión en los primeros 35 años del siglo XXI.

Yo creo que ésta es una idea de qué cambios estamos abordando y de qué magnitud de temas estamos tratando, y eso seguramente explica el interés, la minuciosidad y el trabajo de estas últimas semanas. Probablemente, ahora tengan ustedes una idea más cabal de por qué cuesta tanto alcanzar un acuerdo de esta naturaleza.

El objetivo del acuerdo, objetivo compartido, es impulsar nuestro sistema público de pensiones, fortalecerlo mejor; fortalecer nuestro sistema público de pensiones. Ése es el objetivo que hemos alcanzado con este acuerdo: fortalecerlo. ¿Que quiere decir fortalecerlo? Quiere decir que las personas que hoy tienen 35, 40 ó 45 años saben, una vez que este proyecto se apruebe, que llegarán a la edad de jubilación y tendrán pensión hasta el último día de su vida. Ése es el objetivo. Es un sistema público de pensiones reforzado, fortalecido, el que sale de esta reforma. Y fortalecido significa, pura y sencillamente, eso: que quien tiene hoy 45, 40 ó 35 años tiene la certeza, una vez que aprobemos la Ley, de que el día que se jubile va a tener su pensión garantizada hasta el final de sus días. Eso es lo que entendemos por fortalecer el sistema público de pensiones. Creo que es enormemente importante.

Lo hemos hecho a través de dos cosas que me parece significativo resaltar: una primera es el equilibrio financiero, es decir, asegurando ingresos y gastos, que es, al final, la misma manera de decir lo que decía antes, es decir, sabemos lo que nos va a costar y tenemos los recursos para pagarlo. Eso es muy importante, la solvencia financiera, el equilibro financiero del sistema.

Y lo hemos hecho, como dijo el presidente del Gobierno en esta misma mesa hace ya algún tiempo, por supuesto extendiendo la edad legal de jubilación a los 67 años, haciéndolo despacio, en un período largo, para que la gente se vaya amoldando --siempre son mejores estos esquemas transitorios largos-- y, sobre todo, con un palabra que es clave, creo, en todo el proceso de reforma, que es la palabra "flexibilidad".

¿Qué quiere decir flexibilidad? Quiere decir que hemos tratado de hacer un sistema en donde reconozcamos que la situación de los trabajadores no es la misma; al revés, que hay situaciones bien distintas. Por ejemplo, que no es lo mismo trabajar muchos años que trabajar menos, las llamadas carreras largas de cotización; que es verdad que las mujeres que tienen hijos tienen que tener un reconocimiento en el sistema público de pensiones, porque hay veces que tienen que dejar de trabajar, y eso hay que reconocerlo; que es cierto que los jóvenes que tienen procesos largos de formación también tienen que tener un reconocimiento en el sistema público de pensiones, mucho más cuando estamos potenciando la formación de los jóvenes, y que es verdad que hay profesiones penosas, que no tienen porque estar reconocidas exactamente como otras que no lo son.

En definitiva, una flexibilidad que permita recoger estas distintas situaciones, que lo son, de los trabajadores españoles a la hora de jubilarse. Ése sería el criterio fundamental que creo que ha permitido alcanzar un acuerdo.

A partir de ahí, me callo y le paso la palabra al Ministro, que es el que realmente sabe de estas cosas.

Sr. Gómez.- Paso a presentarles las principales características del Anteproyecto de Ley que hoy ha aprobado el Consejo de Ministros.

Es un Anteproyecto que, en lo esencial, responde al principio de acuerdo alcanzado ayer entre el Gobierno, las organizaciones sindicales y las organizaciones empresariales; principio de acuerdo que surge, que se formaliza, después de mes y medio de negociación, mes y medio intenso. Yo creo que ha sido un mes y medio también fructífero, como hemos podido ver; un mes y medio del que el Gobierno quiere agradecer la responsabilidad, sobre todo la responsabilidad, que han mostrado los interlocutores sociales y su esfuerzo en la búsqueda de consenso; un esfuerzo imprescindible, además, en la medida en que todos, Gobierno y organizaciones sindicales, hemos sido conscientes de la situación en la que hemos configurado la negociación.

Una situación especial y también una situación de la que, por fortuna, el diálogo comienza a extraer frutos. Después de mucho tiempo, después de prácticamente dos años y medio, el Gobierno y los interlocutores sociales alcanzan un acuerdo. El diálogo social vuelve y vuelve a dar frutos, como los dio en el pasado, en la sociedad española.

El Anteproyecto es, por consiguiente, el resultado de un principio de acuerdo social y responde a la idea de que nuestras sociedades, las sociedades modernas, son sociedades que envejecen progresivamente y son sociedades que tienen que hacer frente al reto demográfico.

Cuando comenzaba el siglo XX, la esperanza de vida al nacer era de apenas 38 años y las pocas personas que llegaban a alcanzar los 65 años apenas cumplían tres o cuatro años más antes de morir. Hoy tenemos prácticamente veinte años después de cumplir los 65 años, los cumplen la inmensa mayoría de los españoles, que, después de cumplirlos, vivimos otros veinte años más. Y este reto, éste, es el principal al que debe hacer frente nuestro sistema de pensiones.

Además de él, debe hacer frente a un hecho adicional y es que durante los próximos quince o veinte años se incorporarán al conjunto de los pensionistas las generaciones más numerosas de la historia de España: las generaciones que nacieron al final de los años 50 y durante toda la década de los 60. Éstas son las generaciones más numerosas de nuestra historia y son las que comenzarán a ser pensionistas a partir de 2025, a partir de consumido el primer cuarto de siglo.

Pues bien, el Anteproyecto trata de insertarse en esta idea general en toda Europa, pues todas las sociedades europeas son sociedades que envejecen, y esa idea general es la de responder en todos y cada uno de los países a este reto. Alemania y antes que en Alemania en Suecia, en Dinamarca, en Italia, en Francia, en el Reino Unido o en Portugal hace algunos años, nuestro vecino Portugal; todas ellas han respondido a este reto y España no podía dejar de hacerlo ni debe dejar de hacerlo en ningún momento.

Desde esta perspectiva, el Anteproyecto plantea un conjunto de aspectos esenciales que cambiarán progresivamente, gradualmente, con flexibilidad, en nuestro sistema de protección social, en nuestro sistema de pensiones, empezando por la edad legal. La edad legal, que ahora está configurada en 65 años, pasará a ser una edad de 67 años; pero no pasará a serlo de un día para otro, no pasará a serlo el 1 de enero del año 2013, cuando entre en vigor, sino que será un proceso progresivo. Durante los primeros seis años esta edad crecerá en un mes cada año y, de los siguientes nueve años, crecerá en dos meses por año. Cuando llegue al año 2027, la edad será la de 67 años a la que deberán jubilarse todos los españoles y españolas que coticen al sistema de la Seguridad Social.

¿Todos? No. Habrá todo un conjunto de ellos que no tendrán que hacer ese esfuerzo complementario de prolongar su edad de jubilación, porque ya lo han hecho durante su vida como cotizantes. No tendrán que hacerlo aquellos o aquellas que hayan tenido una carrera de cotización suficientemente larga, aquellos o aquellas que hayan cotizado 38 años y medio. Éste es el nuevo concepto que se introduce en nuestro modelo, en nuestro sistema de pensiones: el concepto de carrera larga de cotización. Cuando se cumpla esa carrera, 38 años y medio, el afiliado o afiliada a la Seguridad Social podrá seguirse jubilando con 65 años. Ésta es una de las claves del nuevo modelo.

Junto a ello, y en ese esquema de gradualidad, implica, en primer lugar, como siempre ha ocurrido en las reformas en nuestro sistema de pensiones, que la reforma no afecta a los pensionistas actuales en ninguna medida. No habrá cambio alguno para los actuales pensionistas. Los cambios se producirán para las nuevas incorporaciones al sistema de pensiones, para los nuevos pensionistas del futuro, y los cambios se producirán también para los cotizantes también del futuro, para los jóvenes que se incorporen al mercado de trabajo en el futuro.

Ante esa perspectiva de gradualidad, de flexibilidad y de no afectación a los actuales pensionistas, el modelo incorpora también algunas excepciones importantes. Por ejemplo, se podrá seguirse jubilando a partir de los 63 años, a los 64, a los 65 y a los 66 años, sin tener que esperar a los 67 años. En esos casos, cuando no se tiene la cotización suficiente, como ocurre ahora, tendrá el pensionista un coeficiente corrector de su pensión si se jubila anticipadamente.

A partir de los 63 años, además, será un derecho. No será necesario, como ahora, que el cotizante sea despedido. Podrá hacerlo a partir de los 63 años de forma voluntaria, si lo desea. Tendrá, efectivamente, una reducción en su pensión si lo hace anticipadamente; si no, la mejor opción será a los 65 años, si tiene 38 años y medio de cotización, y, si no los tiene, prolongar progresivamente su edad de jubilación.

La reforma también plantea algunas rectificaciones, algunas modificaciones, en los sistemas de jubilación parcial existentes en España. Son sistemas --lo hemos repetido en más de una ocasión-- que, aunque bien configurados en cuanto a los objetivos que se perseguían, se han ido degradando en parte. Se han utilizado más como mecanismos de jubilación anticipada que como forma de compartir pensión y trabajo.

La reforma modifica estos esquemas y los encarece progresivamente, también progresivamente a lo largo del tiempo, durante todo el periodo transitorio. Es una reforma que, en prácticamente todas sus medidas, mantiene un esquema progresivo. No hay apenas medida alguna en la reforma que se adopte de un día para otro, que entre a ser vigente en el momento en que pasa a ser vigente la reforma de pensiones, que será el 1 de enero de 2013.

Pues bien, la reforma, en este contexto gradual y progresivo, también modifica el período de cómputo. El período de cómputo es la parte de la vida laboral que se tiene en cuenta para calcular la pensión. En 1985 ese período de cómputo en España eran los dos últimos años y esto, qué duda cabe, hacía insostenible cualquier sistema de pensiones. Si los sistemas de pensiones sólo toman los dos últimos años de vida laboral, los ingresos, las cotizaciones, se harán mucho más altas en los dos últimos años y no habrá apenas cotización suficiente durante los períodos anteriores. Esto ya se modificó en 1985 y se pasó de dos años a ocho. Después se modificó nuevamente en 1995 y se pasó de ocho años a quince, como ahora, y ahora hacemos también la mayor reforma en ese sentido: pasamos de quince a veinticinco años.

Una vez más, no será de hoy para mañana; será también progresivamente. Cada año de transcurso desde que entre en vigor la Ley, el período de cómputo se incrementará en un año: primero serán quince, como ahora; después dieciséis, diecisiete, dieciocho, hasta llegar a veinticinco en diez años. Por consiguiente, en 2023, diez años después de que entre en vigor la Ley, el período de cómputo en España será de veinticinco años y eso significará que España estará prácticamente en la banda media de períodos de cómputo vigentes en la mayoría de los países europeos. Hay países que tienen, incluso, mucho más período de cómputo; algunos, prácticamente toda la vida laboral. En mi opinión, éste debería ser también el objetivo a futuro; pero la reforma se plantea dar un primer gran salto desde los quince años hasta los veinticinco.

La reforma también, junto a la edad y junto al período de cómputo, que son, qué duda cabe, dos medidas importantes, profundas, de calado, que tendrán un efecto importante en el equilibrio financiero del sistema… Ésta es una reforma para sostener mejor financieramente el sistema a plazo; un sistema que hoy es sólido, sin duda alguna, pero que sufrirá durante los próximos quince o veinte años el mayor embate, desde el punto de vista demográfico, que nunca ha sufrido un sistema de pensiones en España cuando se incorporen las generaciones más numerosas de nuestra historia. Y ese embate, si no hay reformas, puede ser un embate que acabe con la sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones. Éste es el objetivo fundamental de la reforma.

La reforma está hecha para hacer un sistema de pensiones más fuerte; no para destruirlo, sino para fortalecerlo. El sistema público es lo único que tienen las personas débiles cuando alcanzan la edad de jubilación. Es el mejor elemento para combatir la pobreza que siempre aquejó a las personas más débiles, a las clases más débiles, en el pasado, cuando no tenían otra fuente de renta y nuestro objetivo será siempre defender ese sistema público.

Por último, la reforma plantea también, como decía, algunas modificaciones en aspectos, digámoslo así, menos centrales de nuestros parámetros. Lo fundamental es la edad, lo fundamental es cómo se calcula la pensión y lo fundamental es cuál es la mejor forma de equilibrar ingresos y gastos.

No deben ustedes olvidar que el nombre anterior de nuestro Sistema de Seguridad Social antes de 1967 era el Instituto Nacional de Previsión. La previsión es un ejercicio fundamental siempre. No hay sistema de pensiones que resista sin previsión y, naturalmente, uno de los factores más importantes de previsión es el ejercicio de hacerla siempre en el medio y en el largo plazo.

Hemos introducido por primera vez en nuestro modelo de pensiones algo que llamamos el factor de sostenibilidad. Es un factor que comenzará a estar operable, vigente, a partir de 2027, cuando finalice el período de tránsito y esto implica, básicamente, que cada vez que se modifique la esperanza de vida, cada vez que tengamos progresivamente, cada cinco años haremos una revisión de cuánto ha crecido la esperanza de vida --y lo normal, obviamente, es que crezca la esperanza de vida, no que disminuya--, lo que tenemos que hacer es producir ajustes en las variables fundamentales del sistema para equilibrarlo siempre, para tenerlo siempre en equilibrio desde el punto de vista financiero.

Éste es un factor que se ha introducido en buena parte de las reformas en casi todos los países europeos y que también lo hacemos en el caso español. Hacemos la reforma en 2010 e introducimos un factor que empezará a ser operativo en 2027, y de ahí, en adelante. Éste es el ejercicio de previsión que incluye este proceso de reformas.

Proceso también --y con esto termino-- que abarca dos importantes novedades. La primera tiene que ver con los jóvenes, que tienen en muchas ocasiones difícil tránsito desde que abandonan la enseñanza universitaria, de postgrado, hasta que se insertan establemente en el mercado de trabajo. Es un tránsito que en muchas ocasiones lleva aparejado la realización de actividades en forma de becas; becas de investigación, becas de postgrado, becas en las empresas y becas que están siempre a mitad de camino entre la enseñanza, el complemento de formación, y una primera inserción laboral, y no siempre con carácter laboral, pero sí renumerado.

De esta forma, lo que haremos es reconocer esos períodos de tiempo; pero estableciendo que se puede firmar con la Seguridad Social un convenio especial mediante el cual las empresas que financian estas actividades, las entidades que financian estas becas, esta forma de financiar esta actividad a medio camino entre el final de la formación y el comienzo del trabajo, puedan firmar un convenio con la Seguridad Social y pagar, por consiguiente, el coste de eso que será en el futuro alguna vez una pensión, durante el tiempo que esas personas, esos jóvenes, están desempeñando esa función.

Además, hemos previsto la posibilidad de que durante los cuatro años anteriores a la entrada en vigor de la reforma sea posible rescatar, también previo pago, hasta dos años de realización de este tipo de actividades y, cuando se firme ese convenio que permitirá rescatar, digamos, hacer valer esos años a efectos de la pensión de cómputo de sus derechos en el futuro, esos dos años serán, por consiguiente, años que se podrán reconocer, insisto, no gratuitamente, previo pago --la Seguridad Social funciona a base de que se produzcan sucesivas y prolongadas cotizaciones--; será posible, por consiguiente, reconocer esos derechos por parte de los jóvenes.

Junto a ello, las mujeres tendrán un reconocimiento también de algunos de sus derechos con anterioridad no reconocidos. Son derechos para aquellas mujeres que, como consecuencia del nacimiento de un hijo, interrumpan su carrera laboral. No todas las mujeres interrumpen su carrera laboral, pero algunas lo hacen y, si lo hacen en el entorno del nacimiento de un hijo, tendrán la posibilidad de reconocer nueve meses por cada hijo, hasta un máximo de veinticuatro meses; es decir, con un máximo de tres hijos en adelante, sólo serían dos años. Pero sólo a las mujeres que, a su vez, cumplan una carrera larga de cotización; una carrera que, a partir de los 65 años, les permitiría, por ejemplo, si han tenido, pongámoslo así, tres hijos, dos años de reconocimiento. En lugar de poderse jubilar con 38 años y medio y 65 años de edad, podrían hacerlo con dos años menos de cotización; es decir, con 36 años y medio.

Ésta es, básicamente, la forma de funcionar de esta medida. Es una medida que, más allá de los reconocimientos de excedencia por cuidado de hijos que ya existen en nuestro país, y más allá, a su vez, de los permisos de maternidad y de paternidad ya existentes en nuestro país, que fueron ampliados también durante los años inmediatamente anteriores, es el primer ejercicio público de reconocimiento en nuestro sistema de Seguridad Social del nacimiento de hijos, que ocasiona la interrupción de la carrera laboral a efectos de la jubilación de las mujeres.

En su conjunto, se trata de un Anteproyecto muy importante y no hace falta que lo subraye. Es la reforma más intensa de nuestro sistema de pensiones producida nunca en España; es una reforma orientada, razonablemente bien orientada, hacia un ejercicio de responsabilidad, de previsión, de equilibrio financiero y de búsqueda de fortaleza, y es una reforma que tiene, sobre todo, el mérito de los agentes sociales, de los empresarios y de los sindicatos de haber logrado orientar, juntamente con el Gobierno, una de las, sin duda, reformas más importantes que en el programa de reformas el Gobierno tiene incluidas en su agenda durante el año 2011.

Sucederán ya incluidas también en el principio de acuerdo en el ámbito de las políticas activas, en el ámbito de la negociación colectiva y en el ámbito, incluso, del Fondo de Capitalización previsto en la reforma de 2010. No habrá prácticamente ningún asunto, ninguno, de los previstos en la reforma de 2010 que no tenga acogida en este proceso de diálogo y de acuerdos. Y éste es un proceso que con esta reforma no ha hecho nada más que empezar.

Vicepresidente primero.- Vamos a empezar, si les parece, por ordenar un poco la conferencia de prensa, por los temas que afectan al ministro de Trabajo.

P.- Al ministro de Trabajo sí quería preguntarle que nos hiciera una valoración, por favor, de las cifras del paro que se han conocido hoy y si el Gobierno considera que se ha tocado techo o que podemos ir aún a peor.

Y, si me permite, señor Pérez Rubalcaba, también quisiera hacerle una pregunta. Dado el llamamiento que ha hecho a la austeridad el Presidente Rodríguez Zapatero a las Comunidades Autónomas y a los organismos públicos, quisiera saber si considera lógico que las televisiones públicas pujen por los millonarios derechos del fútbol.

Sr. Gómez.- Respecto al desempleo, son cifras, sin duda, negativas; son cifras también típicas de un cuarto trimestre del año y son cifras que no interrumpen la senda de progresiva mejora en el grado de profundidad de nuestra crisis.

Estamos, efectivamente, en mi opinión, en el que es ya el punto final de esta situación de crisis. El Gobierno mantiene, como es lógico, su previsión de que durante el segundo semestre, razonablemente, comenzará, al principio muy levemente y después de forma más intensa, a recuperarse ya el empleo en términos netos.

Es un primer resultado, el del cuatro trimestre, que ofrece algunas novedades. Por ejemplo, ha descendido fundamentalmente, yo diría exclusivamente, el empleo temporal y crece, en cambio, el empleo indefinido. Es un resultado, el de la EPA, por consiguiente, que reduce la tasa de temporalidad. Esto siempre es una novedad en nuestras crisis, no siempre en crisis anteriores. En la de los 90, por ejemplo, la tasa de temporalidad creció, y creció mucho. En ésta se está, lenta y progresivamente, viendo descender.

El desempleo es siempre una pésima noticia; en este caso, además, se ha visto acompañado por un crecimiento, un comportamiento, más allá de lo esperado en la población activa. Y la previsión del Gobierno, por supuesto, es de que en este tono de progresiva mejora, muy progresiva mejora, muy lenta mejora, alcancemos un 2011 durante el cual, al final de ese año, comencemos a crear empleo.

P.- Yo quería preguntarle al ministro de Trabajo. Han hablado en diversas ocasiones de previsión y de que el sistema de Seguridad Social es un sistema para prevenir, y quería preguntarle si, dentro de esos ejercicios de previsión, ha hecho algún tipo de cálculo sobre el ahorro que puede suponer la reforma de la Seguridad Social anualmente, o en los próximos años, hasta que finalmente culmine en 2027 con la reforma total.

Sr. Gómez.- El Gobierno ha formulado sus objetivos en términos de ahorro a muy largo plazo. ¿Cuál es la principal fuente de ahorro de esta reforma? No es la reducción de la cuantía de la pensión, no lo es. Esta reforma no está concebida para reducir la cuantía de la pensión; está concebida para que las personas trabajen más tiempo y coticen más, ingresen más; y, a su vez, para que, habiendo trabajado más tiempo, el período medio de percepción de la pensión no crezca demasiado, porque crece la esperanza de vida también. El resultado de estos dos efectos es que habrá menos gastos y más ingresos, pero no tiene por qué reducirse la cuantía media de la pensión. Ésta es la clave de la reforma.

Otras reformas han optado por modificar la cuantía media de la pensión, incluso de las pensiones existentes en este momento. Ésta no es la opción perseguida por el Gobierno y por los interlocutores sociales en el principio de acuerdo alcanzado en el día de ayer. La opción es una reforma progresiva, flexible, lenta, suave, pero intensa al mismo tiempo, que tiene que producir más tiempo de trabajo y menos tiempo de percepción de la pensión. De esa forma es cómo estabilizamos financieramente el gasto a plazo.

El objetivo es que dentro de cuarenta años, en 2050, nuestro gasto en pensiones no tenga dimensiones explosivas. Si no hacemos reformas, podríamos llegar a gastar dieciséis o diecisiete puntos de PIB en pensiones; el doble de lo que lo hacemos ahora, y no tiene características exageradas, porque vamos a tener diecisiete millones y medio de pensionistas en el año 2050, el doble que ahora.

El objetivo, por consiguiente, es sujetar, en términos razonables, esa evolución del gasto a medio y largo plazo, y que no se separe demasiado del comportamiento que tienen otros grandes países europeos a plazo; y que tengamos un gasto en pensiones al que tendrán entonces Alemania, Francia o Italia, que ahora tienen más gasto que España, pero España, si no hace reformas, tendrá después más gasto que ellas cuando pase el tiempo, porque tenemos una demografía mucho más adversa que la suya.

P.- Vicepresidente, tenía dos preguntas, una para cada uno, pero sobre el mismo tema. Vuelvo un poco a la EPA. El ministro de Trabajo ha hablado de una progresiva mejora, pero lo cierto es que hay más parados y es la mayor tasa desde 1997. Entonces, hemos estado oyendo hablar de la reforma de las pensiones y nos han detallado un poco el acuerdo; pero yo sí quería preguntarle al ministro de Trabajo qué medidas, en concreto, se van a tomar para reactivar el empleo, y sobre todo el empleo juvenil, que parece el más afectado, porque serán quienes tengan que pagar las pensiones de los jubilados en el futuro.

Y para el Vicepresidente también sobre este asunto. Después de conocer estos datos de la EPA, quería saber si el Gobierno sigue manteniendo su optimismo, que hemos oído en declaraciones de varios miembros del Gobierno y del Partido Socialista después del acuerdo alcanzado ayer, porque con estos datos no parece que conjugue mucho ese optimismo con los datos reales.

Sr. Gómez.- Me he referido a la mejora en términos relativos. Es decir, en este momento la tasa interanual, por ejemplo, de reducción de la ocupación en España, la que se deriva de este último dato, es del 1,3 por 100 negativo todavía; pero hace un año esa tasa era del 6,1 por 100 negativo, era prácticamente cinco veces mayor. A esto es a lo que me refiero con que el tono coyuntural es mejor en ese sentido. No llega a ser todavía suficiente como para crear empleo neto, pero uno entiende bien que la situación de hoy no tiene nada que ver con la situación de hace un año.

¿Medidas? Hay un conjunto de medidas importantes incluidas en el principio de acuerdo alcanzado ayer y otras que todavía tenemos que desarrollar en los próximos días, antes de la firma del acuerdo. Son medidas que incluyen un importante programa de choque, por una parte, para los desempleados en el sentido de propiciar, fortalecer mucho más el papel de los servicios públicos de empleo, en concierto también con las agencias privadas de colocación, que el Gobierno aprobó hace apenas unas semanas, al final del pasado año.

Medidas que tienen que ver también con la formulación de una nueva estrategia de política activa, que incluye la introducción, con derecho incluso, de todos y cada uno de nuestros desempleados en itinerarios individuales de formación, de reorientación, de recualificación. Hemos incluido una mejora de otros 1.500 nuevos promotores de empleo en los servicios públicos de empleo; es una medida que adoptamos hace, aproximadamente, tres semanas.

Medidas también, las incluidas en este paquete, que mejorarán la cualificación y la formación de los desempleados, incluso de los desempleados que han agotado sus prestaciones.

Y medidas que incluirán, aunque todavía está pendiente de diseñar, un importante paquete de activación, de estímulos al empleo para los jóvenes. Pero debo ser cauto en esta materia; todavía es un asunto que estamos estudiando en el marco del diálogo social.

Vicepresidente primero.- Muy brevemente. Los datos de la EPA son malos; lo ha dicho el ministro de Trabajo y lo que voy a decir a continuación no los hace buenos: siguen siendo malos, pero estaban en las previsiones del Gobierno.

Si usted examina las previsiones de crecimiento y las previsiones para el empleo, sabíamos que este último trimestre del año 2010 iba a ser malo y, de hecho, creo que en las previsiones se ajusta mucho al dato que tenemos. Repito, son malos y lo que digo no los hace buenos, pero estaban en las previsiones.

A continuación, me dice usted: ¿confían en sus previsiones? Sí. Se lo he dicho ya en alguna ocasión y quiero volver a insistir: las previsiones de crecimiento se van cumpliendo, las previsiones de déficit se están cumpliendo y también las de empleo; en este caso, desgraciadamente, porque sabíamos que era un mal trimestre.

En cuanto a una pregunta anterior sobre Televisión Española porque Televisión ha concursado, no sé si a la Champions o a una…, y lo relacionaba con la austeridad. La respuesta es que estoy seguro que Televisión concursará en el marco de su presupuesto; por tanto, no se va a gastar más de lo que tiene. Si se lo gasta, si es que lo gana.

P.- Yo quería preguntarle al ministro de Trabajo e insistir un poco en este concepto de "carrera larga de cotización" porque, tal y como está el mercado laboral ahora en España, no parece que sea muy posible para las nuevas generaciones cumplir carreras largas de cotización, aunque lo deseen, que sean de 37, de 40 o de los años que se pongan. Entonces, me gustaría saber, puesto que la reforma del sistema de pensiones se ha realizado con la vista muy a largo plazo, si la reforma laboral que ha planteado el Gobierno también tiene esa vista tan a largo plazo y puede asegurar mínimamente un mercado laboral en el que la gente pueda cumplir carreras largas de cotización.

Sr. Gómez.- El concepto de "carrera larga de cotización" es un concepto relativamente fácil de entender. Es decir, las personas que tengan 38 años y medio al final de su vida pueden jubilarse sin prolongar dos años más su edad; es decir, pueden hacerlo a los 65 años, como ahora.

Y la pregunta es: ¿pero todos o una parte importante de los jóvenes, de los futuros cotizantes a la Seguridad Social, tendrán esta carrera? Para tener 38 años y medio de cotización a los 65 años es verdad que es una carrera exigente. Para tener 35 años de cotización a los 65 años había que haber trabajado desde los 30 años; para tener tres años y medio más de cotización hay que trabajar desde los veintiséis años y medio.

Si hay episodios de interrupción, son episodios que, por fortuna, porque tenemos un buen sistema de protección por desempleo, pueden ser también cubiertos, si no duran demasiado; si duran dos años o tres años, pueden ser cubiertos por nuestro sistema de protección, con lo cual, el hecho en sí de caer en el desempleo, si hay una cotización previa o razonable, no le interrumpirá su carrera laboral. Y para algunos, además, sobre todo para los que tienen más formación, que se incorporan más tarde, la mejor opción, lo razonable además, es que prolonguen su vida, porque serán los que tengan mejores empleos; serán los que tengan más formación y serán los que tengan, digámoslo así, mejores trabajos en términos relativos.

El problema, esencialmente, se producirá para aquellos segmentos de personas que tienen carreras que se interrumpen en demasía, porque tienen carreras, efectivamente, en las que hay demasiada alternancia de episodios de empleo y de desempleo. Por desgracia, tenemos, efectivamente, un país donde todavía la tasa de temporalidad, aunque decreciendo en este tiempo, todavía será importante.

En mi opinión, el esquema final es un esquema que debe complementar las necesidades de futuro del sistema con las posibilidades de los nuevos cotizantes. Pero debo decir una cosa: si el mundo que nos espera es un mundo donde tenemos carreras mucho más cortas, eso nos hará ser más exigentes con el gasto que tenemos en pensiones, porque no será así, porque yo creo que en el futuro la tasa de empleo se recuperará, tendrá que recuperarse. La capacidad de absorción del mercado de trabajo español será muy alta.

Pero un mundo con cada vez menos cotizantes y con carreras más cortas es un mundo que tiene que ser mucho más exigente con lo que gasta en pensiones. De ahí que siempre tengamos que buscar este equilibrio entre cómo funciona nuestro mercado de trabajo, porque ésa es la fuente de nuestros ingresos, y cómo funciona nuestro sistema de pensiones, porque ése es el gasto, ésa es la mejor forma de prevenir el gasto.

P.- La pregunta es indistinta, aunque la ha desarrollado más el Vicepresidente. Ha dicho que quedan cosas por hacer en política energética, industrial y en I+D, y que hay un horizonte en este sentido de acuerdo. Le quería pedir alguna precisión: ¿qué plazos hay para esta negociación y qué perspectivas? ¿Cómo está la negociación y qué perspectivas, en definitiva, tiene de acuerdo?

Vicepresidente primero.- ¿Plazos? Anoche constatamos la voluntad de todas las partes de avanzar rápido. Yo creo que los temas más difíciles de negociación ya se han cerrado. No digo que los que quedan no sean importantes, que lo son; pero es verdad que son temas que en muchos casos tienen una responsabilidad compartida, incluso asimétrica. Son más tema de Gobierno o del Parlamento que de la mesa social; pero, en todo caso, se van a ver también.

Si le hago este largo preámbulo es para decirle que esperamos que sea rápido y que, de hecho, yo creo que esta misma tarde vamos a comenzar ya los trabajos en los tres temas que mencionaba usted, que son política industrial, política energética y los temas de I+D+i.

Y días. El calendario también hay que acordarlo, pero rápido.

¿Tenemos perspectivas de acuerdo? Sí. Le mentiría si le dijera lo contrario. Sí. Desbrozado el camino, sorteados los obstáculos más importantes, alcanzados los acuerdos que estamos exponiendo hoy aquí, es evidente que la perspectiva de un acuerdo global se abre y se abre claramente.

Vamos a ir acabando, si no les importa, porque yo tengo un viaje…

P.- Para el ministro de Trabajo. Me gustaría saber si este factor de sostenibilidad que se introduce como novedad en esta reforma de pensiones no convierte en relativamente inestables todos los parámetros que conocemos hoy; es decir, si a partir de 2027 todo se va a poder revisar de forma automática, sin necesidad de un proceso de acuerdo de este tipo, de reforma.

Una segunda cuestión: ¿tiene alguna previsión de cuándo podría estar en vigor la ayuda que rondará los cuatrocientos euros y que sustituirá al PRODI actual?

Sr. Gómez.- El factor de sostenibilidad es un factor que, como les decía, entrará en vigor una vez que se culmine el período de tránsito; es decir, a partir del año 2027. No establece un automatismo absoluto; lo único que dice es: si se modifica la esperanza de vida, esto debe producir cambios en las variables fundamentales del sistema y tiene que producirse una evaluación quinquenal, es decir, cada cinco años. Lo lógico es que el Gobierno de turno entonces formule esa evaluación con los agentes sociales, la formule con los empresarios y con los sindicatos, que son los que sostienen el modelo, y tome las medidas pertinentes.

Pero no hay, digámoslo así, un automatismo estricto: "si ocurre esto, tiene que pasar esto en tal tema, en tal edad, en los ingresos, en las cotizaciones…". Lo que dice es que las variables tienen que ajustarse, como estamos haciendo ahora, porque lo que estamos haciendo ahora es fruto de la acumulación de mayor esperanza de vida durante estas décadas. Cada década la esperanza de vida sube algo más de un año y dentro de treinta años la esperanza de vida habrá subida casi cuatro.

Ésta es la idea esencial. Hagamos que los sistemas se vayan adaptando a cómo evoluciona la esperanza de vida.

Respecto del programa, que es un programa dirigido, genéricamente, a los desempleados de larga duración, desempleados que consumen sus prestaciones, pero sobre todo desempleados, que son muy numerosos en España, que necesitan que haya un programa en los servicios públicos de empleo que impulse la orientación, impulse los itinerarios de inserción profesional y les inserte, a su vez, en una actividad de formación.

Nuestra idea es que entre muy pronto en vigor. Le podré decir que estaríamos hablando de, prácticamente, semanas; no meses, semanas, y que, a su vez, tenga una consideración suficiente en cuanto a que, si no es, que no lo será, un programa de protección por desempleo, sí sea un programa, digamos, gestionado en los pagos en el ámbito nacional, con el concurso y con la colaboración de las Comunidades Autónomas. No queremos transmitir eso y responsabilidad a las Comunidades Autónomas, pero sí queremos colaborar con ellas. Ellas son las responsables de la política activa en España y el Estado lo que pondrá en marcha es un programa que, con su colaboración, podrá tener como principal destino a los parados que han consumido ya sus prestaciones por desempleo, que son miles y a los que el Estado tiene la responsabilidad de buscar alternativas.

En su día, cuando la crisis era más profunda, con más protección por desempleo; ahora, que la crisis, siendo importante, siendo de dimensiones muy significativas; ahora, que estamos en otro momento del ciclo, nuestra idea es impulsarlo vía formación profesional, vía recualificación, vía orientación, con apoyo de rentas, sin duda, pero desde el punto de vista de que es un programa de política activa.

Vicepresidente primero.- Lo dejamos aquí por hoy. Muchas gracias.