Sr. Piqué.- Muy buenas tardes a todos. Quisiera pedir, en primer lugar, disculpas por la tardanza en el inicio de esta rueda de prensa. Hoy ha sido un Consejo de Ministros largo y denso, por los temas que ahora mismo verán. Por lo tanto, ya paso rápidamente a hacer una referencia de los mismos.
Decir, en primer lugar, que el Consejo de Ministros ha sido informado del accidente aéreo sufrido esta misma mañana en territorio de Marruecos por un aparato que cubría la línea Málaga-Melilla y que, según los datos de los que se dispone, han perdido la vida 34 pasajeros, más cuatro tripulantes; un total de 38 personas. Entre ellas, la mayoría son ciudadanos españoles.
El Gobierno, por lo tanto, quiere manifestar su más sentido pésame a los familiares de las víctimas. El Ministro del Interior español se ha puesto ya en contacto permanente con su colega marroquí, al que ha ofrecido la máxima colaboración en las tareas de recuperación de cadáveres y repatriación de los mismos, en su caso. De hecho, miembros de la Policía Nacional, la Guardia Civil y Protección Civil, incluido personal del Ejército, se han desplazado ya a Marruecos para participar en las operaciones que se están coordinando desde Melilla. Quisiera aprovechar, por lo tanto, para agradecer la total colaboración que están prestando las autoridades marroquíes para resolver este luctuoso hecho.
Por otra parte, también, informarles de que Iberia ha puesto a disposición de los familiares de las víctimas que lo precisen billetes sin coste alguno con destino a Málaga y a Melilla para poder estar lo más cerca posible de las víctimas. Esta misma tarde viajarán a Melilla los Ministros de Trabajo y de Justicia, don Javier Arenas y doña Margarita Mariscal.
Ésta es la razón por la cual en el punto siguiente del que quería informarles, y es que el Consejo de Ministros ha aprobado hoy la remisión a las Cortes del Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 1999 y los Presupuestos Generales también para la Seguridad Social para el próximo año. De los pormenores les van a informar el Vicepresidente Segundo del Gobierno y Ministro de Economía y Hacienda, y el Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales en la parte concerniente a la Seguridad Social...
Ponía en relación esta presentación con el otro hecho para anticiparles que el Ministro de Trabajo ha pedido hacer su informe en primer lugar y después, como tiene que viajar, abandonará la rueda de prensa y, en cualquier caso, las preguntas que pudiera haber, por supuesto, el Vicepresidente Segundo y yo mismo, si fuese conveniente, estamos a su disposición.
Quería decirles también que se ha presentado un informe sobre el Anteproyecto de Ley Orgánica de modificación del Código Penal en materia de protección a las víctimas de malos tratos. Saben ustedes que el Gobierno aprobó un Plan para combatir la llamada violencia doméstica y los malos tratos; este anteproyecto de ley se inscribe en ese Plan. Se ha acordado hoy la remisión al Consejo General del Poder Judicial, y su contenido será objeto de una información específica por parte de los Ministros de Trabajo y de Justicia en los primeros días de la próxima semana; por lo tanto, si me lo permiten, simplemente ahora informarles de esta remisión al Consejo General del Poder Judicial.
También quisiera informarles de otros temas que se han tratado y aprobado en la reunión de hoy. En primer lugar, el Consejo de Ministros ha aprobado un Proyecto de Ley por el que se concede un crédito extraordinario de algo más de 150 millones de pesetas para el pago de las indemnizaciones derivadas de las inundaciones ocurridas en la provincia de Cáceres en 1979, cumpliendo así una sentencia del Tribunal Supremo.
Se ha aprobado, asimismo, un Real Decreto que introduce una serie de mejoras en el sistema de recaudación de la Seguridad Social, acortando los plazos de abono de las reclamaciones de deuda en una media de dieciocho días y dando mayores garantías en las formas de pago. Se mejora la gestión recaudatoria, porque se suprimen el giro postal y el dinero en metálico como medios de pago.
El Consejo ha aprobado también un importante Acuerdo en el que se autoriza la creación de la Sociedad Estatal Hidroguadiana, que tiene por objeto la contratación, construcción y explotación de obras hidráulicas, así como la gestión y promoción de estas obras y de los recursos hídricos en la cuenca del río Guadiana. Supone una inversión estatal de 649.000 millones de pesetas en un plazo de 20 años.
Se ha aprobado, igualmente, la firma del Convenio entre España y Cuba sobre ejecución de sentencias penales. Por este Acuerdo, los dos países se comprometen a la mayor cooperación posible en materia de ejecución de sentencias de personas con penas o medidas privativas de libertad. No se aplicará, como es natural, a los delitos políticos o de índole estrictamente militar.
Se ha aprobado también un Acuerdo por el que se autoriza al País Vasco a emitir deuda pública interior por un importe máximo de 22.000 millones de pesetas.
Y se han aprobado sendos Acuerdos que autorizan Convenios de Colaboración entre el Ministerio de Medio Ambiente y las ciudades de Ceuta y de Melilla sobre actuaciones derivadas del Plan Nacional de Residuos Peligrosos. Para estas actuaciones el Ministerio de Medio Ambiente aportará un total de 46 millones de pesetas.
El Consejo de Ministros ha autorizado la suscripción de un convenio de colaboración entre el Ministerio de Medio Ambiente y la Comunidad Foral de Navarra para la ejecución del Canal de Navarra. Son obras que comenzarán en el segundo semestre del próximo año y que suponen una inversión que supera los 82.000 millones de pesetas, de los que el Estado aportará el 60 por 100, correspondiendo el 40 por 100 restante al Gobierno navarro. Con estas obras se obtienen, prácticamente, 58.000 hectáreas de nuevos regadíos y se mejora el abastecimiento de agua a 220 núcleos de población, con un total de 354.000 habitantes.
Por otra parte, el Consejo ha aprobado hoy una serie de nombramientos, entre los que me gustaría destacar los siguientes: se nombra Secretario de Estado de Industria y Energía a don José Manuel Serra Peris, hasta ahora Subsecretario del mismo Ministerio; y se nombra Subsecretario del Ministerio de Industria y Energía a don Carlos José González-Bueno Catalán de Ocón, hasta ahora Director de la Oficina Española de Patentes y Marcas.
Asimismo, el Consejo ha visto un Real Decreto de Presidencia del Gobierno, transformando la actual Secretaría de Estado de la Energía y de Recursos Minerales en la Secretaría de Estado de Industria y Energía; también modificando la denominación y los contenidos de dos de las Direcciones Generales de dicho Ministerio.
En el capítulo de nombramientos, mencionarles también que ha sido nombrado Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra el Teniente General Alfonso Pardo de Santayana y Coloma; y se ha nombrado a don Emilio García Gallegos Presidente del Ente Gestor de Infraestructura Ferroviaria (GIF).
Se ha aprobado un Real Decreto que regula la normativa del régimen de apoyo a los productores de trigo duro en España, que persigue evitar un incremento injustificado de la siembra de este cereal, garantizando la calidad y evitando prácticas que no respeten el medio ambiente.
Asimismo, el Consejo de Ministros ha autorizado un suplemento de crédito al Fondo de Garantía Salarial por importe de 4.000 millones de pesetas, con el fin de completar la dotación presupuestaria para el pago de prestaciones. Este suplemento de crédito se basa en que la entrada de expedientes en FOGASA ha aumentado en más de un 11 por 100 de media en los seis primeros meses de 1998 respecto al mismo período de tiempo del año anterior.
Finalmente, también mencionarles que el Consejo de Ministros ha aprobado
autorizar la fusión entre Sociedad Azucarera de España y Ebro Agrícolas, Compañía de Alimentación; por lo tanto, la creación de una sociedad que se va a denominar Azucarera Ebro Agrícolas, S.A. Esta aprobación se subordina al cumplimiento de una serie de condiciones planteadas por los Servicios y por el Tribunal de Defensa de la Competencia, de tal manera que no implique ningún tipo de perjuicio para los consumidores.
Como ven ustedes, ha sido un Consejo denso, que, si añadimos la aprobación del Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado y de la Seguridad Social para 1999, creo que justifica, efectivamente, el retraso con el que hemos iniciado la comparecencia.
Si me lo permiten ahora, pasaría la palabra, en coherencia con lo que he dicho, al Ministro de Trabajo para que nos informe de la parte correspondiente al Presupuesto de la Seguridad Social.
Sr. Arenas.- Les voy a dar cuenta de las líneas generales del Presupuesto de la Seguridad Social, que también, en el día de hoy, el Gobierno ha aprobado para su remisión al Congreso de los Diputados.
Empezaré diciéndoles que el Presupuesto de 1999 en materia de Seguridad Social, en nuestra opinión, marca claramente ya la senda y el camino que este Gobierno había emprendido en torno al sistema de Seguridad Social. Era y sigue siendo nuestra aspiración consolidar el sistema de protección social, racionalizar el gasto en el sistema de protección social y plantear también medidas de lucha contra el fraude, por entender que las mismas, aunque siempre tienen coste electoral, suponen una garantía para el conjunto de las prestaciones.
Pues bien, yo diría que el Presupuesto de 1999 claramente se incardina en ese camino de saneamiento del sistema de Seguridad Social, de consolidación y también de racionalización. Este Presupuesto es consecuencia, en gran parte, de los acuerdos políticos que supusieron el Pacto de Toledo; también del acuerdo con los sindicatos y con la Ley que desarrolló ese acuerdo, y, sin duda, tiene mucho que ver con una etapa de crecimiento económico y de creación de empleo en España que, como siempre hemos dicho, precisamente el empleo es la mejor garantía para los sistemas de protección social.
Cuando planteamos que España tiene que ser competitiva, que necesitamos crecimientos económicos sanos e intensivos en creación de empleo, también hacemos siempre la referencia de que es la mejor garantía del sistema de protección social.
El Presupuesto para 1999 continúa la línea de separación de fuentes de financiación que emprendió este Gobierno en desarrollo de los Pactos de Toledo, y ya se puede afirmar que ni una peseta de cotizaciones sociales va a ir a financiar la Sanidad, como ha ocurrido en el pasado.
Nos quedan dos etapas posteriores, la etapa que se refiere a la asunción por parte del Estado de aquellas prestaciones sociales universales no contributivas, conocidas como prestaciones en servicios sociales, y nos queda pendiente para el debate final, tal como dice la Ley, en el año 2000, la definitiva ubicación financiera de los complementos a mínimos.
En segundo lugar, me gustaría decirles que continuamos en la línea emprendida en 1996, en lo que significa la reducción del déficit público de la Seguridad Social. En ese sentido, en 1995 el déficit fue de 0'72; en 1996, de 0'62; en 1997, de 0'23; en 1998, de 0'16 y en 1999 el déficit previsto será de 0'1.
Ya esa reducción de déficit implica, en primer lugar, una reducción del préstamo para déficit que tradicionalmente viene aportando el Estado. En ese sentido, vamos a pasar de un préstamo de 125.000 millones en 1998 a un préstamo de 88.000 millones en 1999.
La Seguridad Social tiene también a diario que trabajar en la búsqueda de equiparar los criterios de caja y devengo; decisión que, como saben, se tomó en 1994. Pues bien, la equiparación del criterio de caja a devengo depende de tres elementos fundamentales: primero, del equilibrio de la Tesorería. Las pensiones hay que pagarlas todos los meses, independientemente de los derechos reconocidos. En ese sentido, el año pasado recibimos un préstamo de 350.000 millones y el próximo año vamos a recibir un préstamo de 210.000 millones.
En segundo lugar, hay un elemento también básico, que es la mejora de la Recaudación Ejecutiva de la Seguridad Social. También les anticipo que el objetivo de esa Recaudación Ejecutiva para el año 1999 será de 150.000 millones de pesetas; cifra que nunca se ha alcanzado en la Seguridad Social.
En tercer lugar, para caminar también con efectividad en el camino del acercamiento de los principios de caja y devengo, conviene al Presupuesto que haya autonomía suficiente para ir reduciendo los derechos pendientes de cobro que anualmente se prevén. Pues bien, en 1999 la previsión de derechos pendientes de cobro será de 330.000 millones de pesetas, más de 60.000 millones de reducción en relación con 1998.
Pensamos, con toda sinceridad, que un camino que acentúa el proceso de separación de fuentes, que acerca el principio de caja y devengo y que, además, reduce los préstamos a la Seguridad Social es un camino de consolidación y racionalización del sistema de cara al futuro.
Nos planteamos, además, ese escenario presupuestario en un momento en que la relación de cotizantes y pensionistas es de 2 a 1 en la Seguridad Social; era una relación anhelada desde hace mucho tiempo por nuestro sistema de protección social, y yo creo que también envidiada en algunos países de la Unión Europea. Lo cierto es que a estas alturas de 1998, 15 de septiembre, tenemos en este año más de 700.000 nuevos cotizantes a la Seguridad Social; lo que es garantía, como he dicho, de saneamiento del sistema.
En cuanto al incremento de las pensiones, conocen ya la previsión del 1'8 con respecto a las mismas para el mantenimiento del poder adquisitivo, en un escenario previsto por el Gobierno y por el Ministerio de Economía y Hacienda de creación de 369.000 puestos de trabajo el próximo 1999; con unos tipos de cotización mantenidos, con unos incrementos acorde con la evolución de los precios en las bases máximas y mínimas de cotización y, como detalle importante, con un incremento por ingresos de cuotas superior a lo que significa el incremento de las pensiones; no sustancialmente superior, pero sí algo superior.
El conjunto del Presupuesto, excluido el Insalud, supone 9.800.000 millones de pesetas, con un incremento del 5'4. El objetivo de reducción de gasto por medidas de lucha contra el fraude está evaluado en 200.000 millones de pesetas; la reducción prevista en Incapacidad Temporal será del 11 por 100 en su coste para 1999, y señalarles como dato que la liquidación presupuestaria del año 1996 arrojó un gasto en Incapacidad Temporal de 505.000 millones. La previsión para 1999 es de 336.000 millones, al haberse producido en 1997, 1998 y 1999 reducciones por encima del 10 por 100.
El índice de morosidad se ha rebajado del 5'52 en 1996 al 2'98 previsto en 1998, que esperamos reducir al 2'5 en 1999.
Finalmente, quiero decirles que, en relación con las medidas del Pacto de Toledo y en relación con las medidas que se contemplan en la Ley de Consolidación y Racionalización del Sistema de Protección Social, los ahorros que se van a producir por mayores ingresos y por menores gastos en 1999 será de 52.000 millones de pesetas.
Éstas son las líneas generales del conjunto del Presupuesto de Seguridad Social, del que, por supuesto, es responsable en su presentación el Ministerio de Trabajo, pero que ha sido discutido, con toda intensidad y con la idea compartida de empezar un camino de saneamiento definitivo, con el Ministerio de Economía y Hacienda y con el Vicepresidente Segundo del Gobierno.
Vicepresidente.- Como el Ministro Portavoz les ha informado, el Consejo de Ministros ha aprobado la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 1999. Supone el tercer Presupuesto aprobado por el Gobierno del Partido Popular y es un presupuesto especialmente relevante, puesto que supone el Presupuesto del año en que comienza la moneda única.
En ese sentido, además, es un Presupuesto que se enmarca en un entorno internacional distinto del que podía haberse establecido hace unos pocos meses y que demuestra, en opinión del Gobierno, la capacidad de la economía española, desde la situación en la que se encuentra en este momento, de estabilidad y de crecimiento, de responder y adaptarse a un entorno internacional, que puede ser cambiante, pero en el que, indudablemente, cuestiones como la estabilidad macroeconómica y la competitividad han sido y van a seguir siendo elementos esenciales.
En ese sentido, el Gobierno presenta un cuadro macroeconómico, del cual creo que tienen ustedes información, en el que se establece un crecimiento real de la economía española para 1999 del 3'8 por 100 del Producto Interior Bruto. Eso es un crecimiento que evoluciona a partir de una previsión de finalización de crecimiento en 1998 del 3'7, por lo tanto, con una ligera aceleración; que recoge a la baja una primera estimación, que nosotros les habíamos dado a ustedes en el mes de julio, y que también recoge, lo que en este momento es el consenso de la mayor parte de los organismos internacionales y europeos respecto a cuál puede ser la evolución de las economías europeas y, en concreto, de la economía española.
Desde el punto de vista del crecimiento, en 1998 y 1999 España mantendrá claramente un diferencial de crecimiento con la Unión Europea y, por lo tanto, el objetivo de convergencia real, es decir, acercar nuestros niveles de prosperidad a los niveles de los países europeos con los que ya formamos la moneda única, será un objetivo que se ha cumplido en el año 1998 ampliamente y que se cumplirá, según todos nuestros pronósticos, en 1999.
Al mismo tiempo, nuestro patrón de crecimiento, nuestro modelo de crecimiento, profundizará en 1999 sus aspectos de estabilidad. Tanto desde el punto de vista de la previsión de la evolución de los precios, como desde el punto de vista de las previsiones de déficit público y del peso del Estado en la economía, como de la presión fiscal, 1999 será un año en el que España no sólo se acercará a las medias de los países más estables, sino que, en algunos aspectos, avanzará aún más intensamente, como es en el caso de la reducción del déficit público y también de reformas estructurales, como la del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas.
Nuestra previsión es que en una demanda interna, que crecerá en torno al 5 por 100, la inflación se reducirá, del objetivo de 1998 del 2'1, a un objetivo en 1999 del 1'8. Eso situará nuestra inflación claramente en línea con la de los países centrales, que están en este momento planteando aceleraciones de sus actuales niveles de inflación, y nos permitirá responder al doble desafío: el desafío de la competencia dentro del Euro y el desafío de un entorno internacional en el que la competitividad de los países emergentes será más intensa, como consecuencia de las devaluaciones que se han producido.
El consumo público continuará siendo muy moderado, con un crecimiento similar al del año 1998, de 1'2 por 100, y el consumo privado crecerá por debajo de la demanda interna y al mismo ritmo que crecerá la producción, es decir, que lo que crecerá el Producto Interior Bruto. Por lo tanto, no estamos en un escenario, como en muchas ocasiones hemos repetido, de recalentamiento de la economía como consecuencia de la evolución del consumo privado.
Las exportaciones mantendrán en 1999 un ritmo importante de crecimiento; menor al de 1998, pero importante de crecimiento. Estamos planteando unos crecimientos de aproximadamente el 10 por 100, en un entorno del comercio mundial que no crecerá por encima del 4 ó 4'5 por 100. Por lo tanto, España continuará en un año más, en 1999, como lo ha hecho en 1998, ganando cuotas de mercado a nivel mundial, y pese a un deterioro, desde el punto de vista de la contribución al crecimiento del sector exterior como consecuencia, sobre todo, del aumento de las importaciones, aún mantendremos una capacidad de financiación positiva con el resto del mundo, lo cual quiere decir que la economía española no tiene restricciones de crecimiento por el lado del sector exterior, en 1998, desde luego, y en 1999 tampoco. Lo cual creo que es importante y una de las muestras de un cambio de modelo de crecimiento.
Como ustedes saben muy bien, la economía española tradicionalmente ha visto abortadas sus recuperaciones económicas como consecuencia de sus desequilibrios exteriores. Eso no se ha planteado en 1998, pese al intenso crecimiento económico, ni se planteará en 1999, en el que todavía mantendremos una capacidad positiva de financiación con el exterior.
La creación de empleo, según nuestras previsiones, se producirá a un ritmo de un 2'8 por 100. Como ustedes saben y he tenido ocasión de plantearlo en todas las ruedas de prensa de Presupuestos, las previsiones del Gobierno sobre todas las magnitudes que afectan al Presupuesto son, en este caso, en este Gobierno, muy prudentes, puesto que entendemos que cifras que van a determinar el crecimiento de los ingresos o el crecimiento de la evolución de las cotizaciones sociales deben ser presupuestadas en las bandas más prudentes posibles. En ese sentido, creemos que nuestra presupuestación, nuestra previsión, de un crecimiento del empleo en 1999 a un ritmo del 2'8 por 100 es una previsión prudente que, desde luego, vamos a alcanzar.
Quisiera recordarles cual fue nuestra previsión de crecimiento del empleo en 1998 y cual es, según ustedes pueden comprobar en el cuadro macroeconómico, la que se plantea para la realidad del año 1998.
El déficit público del año 1999 para el conjunto de las Administraciones públicas el Gobierno lo ha establecido en el equivalente al 1'6 del Producto Interior Bruto. Es, por lo tanto, una reducción de una décima menos de lo que se planteaba a principios de este verano, es decir, en el mes de julio, cuando yo tuve ocasión de informarles de nuestras primeras discusiones sobre la Ley de Presupuestos; son dos décimas menos de lo planteado en el Programa de Convergencia, y supone una reducción de cinco décimas --es decir, de medio punto-- con respecto a la previsión de déficit público en la Liquidación de 1998.
1998 --y me gustaría subrayar esto, porque creo que es una novedad-- va a tener un déficit público menor al previsto. Como ustedes recordarán, el déficit público de 1998 fue inicialmente previsto en una cifra equivalente a 2'4 del Producto Interior Bruto. Posteriormente, en el mes de febrero de este año, revisamos esa cifra, dada la evolución de la economía, hasta 2'2, y en este momento creo que tenemos suficiente información en nuestro poder como para afirmar que el año 1998 se saldará con una reducción del déficit público que se situará en el 2'1 por 100.
Eso quiere decir que hemos reducido el déficit público cinco décimas en el año 1998 y lo reduciremos cinco décimas en el año 1999. Y, si ponen ustedes una perspectiva de tiempo más amplia, podrán comprobar que, desde que este Gobierno tiene responsabilidades presupuestarias, el déficit público en la mitad de la legislatura se habrá reducido desde el 7'3 al 2'1; y, si añaden ustedes un año más, desde el 7'3 al 1'6, lo cual es una garantía de la capacidad de reacción de la economía española en cualquier circunstancia y también es una garantía de que en este momento se están ampliando cada vez más las posibilidades de crecimiento y de empleo de la economía española a través de una política presupuestaria que claramente es la garantía de estabilidad macroeconómica.
Frente a modelos anteriores en los que la estabilidad macroeconómica estaba basada en la política monetaria, desde la llegada a responsabilidades de Gobierno del Partido Popular la estabilidad macroeconómica está principalmente asentada en la evolución de la política presupuestaria, tanto en su punto de vista de la reducción del peso del gasto público en el conjunto de la economía, como desde el punto de vista de la reducción del déficit público.
Es indudable que la situación en la que la economía española se enfrenta al conjunto de la evolución de la economía internacional, sea ésta expansiva o positiva, o esté ésta marcada por una crisis de los mercados financieros, como es el caso en este momento, nuestra posición de salida es muy superior y mucho más positiva de la que hemos tenido en ocasiones anteriores. Tenemos crecimientos próximos al 4 por 100, según indica el Instituto Nacional de Estadística en su último análisis del primer semestre, con unas inflaciones y déficits públicos por debajo del 2 por 100, y con una rentabilidad de los activos empresariales en máximos históricos.
La estabilidad de nuestra moneda y la constante reducción de nuestros tipos de interés a largo plazo indican claramente que en mitad de una crisis financiera internacional la economía española se comporta de manera similar a la de las economías más estables europeas.
Quisiera brevemente hacer un análisis o hacerles algunas menciones. Ya les he mencionado la evolución presupuestaria del año 1998, con la reducción del déficit público en tres décimas sobre lo establecido en la Ley de Presupuestos de este mismo año, lo cual no nos va a impedir que cumplamos la Ley de Presupuestos, en la que se ha hecho un gran esfuerzo, como podremos comprobar el próximo martes al presentar la liquidación del Presupuesto en el Congreso, por adelantar al ejercicio de 1998 gastos en intereses y en una operación de canje de deuda similar a la que hicimos el año anterior, que supondrá una reducción de intereses futuros de más de 300.000 millones de pesetas.
Con respecto a los Presupuestos Generales del Estado para 1999, quisiera brevemente mencionarles que, además de establecer un objetivo de déficit público del 1'6, nuestras previsiones son que el superávit primario girará en torno a 1.800.000 millones de pesetas, en una cifra superior a la de este año claramente; alrededor, por lo tanto, o superior a dos puntos del Producto Interior Bruto.
Las características del Presupuesto, además del déficit que ya les he mencionado, son que el gasto del Estado crecerá el 3'8, una décima menos de lo establecido en el avance de Presupuestos que les presenté a ustedes en julio de 1998, en este mismo año, como consecuencia de la revisión que hemos hecho en el crecimiento de la economía, de manera que en ningún caso el crecimiento del gasto sea superior al crecimiento real de la economía y claramente muy inferior al crecimiento nominal, que será del 6 por 100.
El gasto corriente crecerá incluso por debajo, crecerá a un ritmo del 3'6; los gastos de capital crecerán a un ritmo muy superior a la media del Presupuesto: un 6'1, y la inversión real directa del Estado crecerá cercana al 9 por 100: el 8'8 por 100.
Nuestra inversión en 1999 excederá al déficit público en más de 700.000 millones de pesetas: en 766.000 millones de pesetas, el doble que en 1998, lo cual nos garantiza una aceleración de nuestro proceso de convergencia real con las economías europeas.
Los ingresos tributarios crecerán el 4'9 y el conjunto de los derechos reconocidos ajustados en Contabilidad Nacional crecerán el 4'8. La presión fiscal se reducirá dos décimas, del 20'1 al 19'9, propiciada especialmente por la reforma del IRPF, la congelación de las tasas y de los impuestos especiales sobre alcoholes, cervezas y tabaco.
Las prioridades del gasto estarán centradas, como ya les había anunciado, en el gasto sanitario, que crecerá por encima del 9 por 100, como consecuencia del cumplimiento del Acuerdo de Financiación Sanitaria del año pasado y también como consecuencia de la separación total del gasto sanitario con respecto a las cuotas empresariales y de trabajadores de la Seguridad Social.
Las pensiones mantendrán el poder adquisitivo. La Educación será una de las prioridades de este Presupuesto, junto con la Justicia, la profundización del proyecto de desaparición del Servicio Militar obligatorio; la seguridad, a través de aumento de inversiones en el Ministerio del Interior y planes especiales para las grandes ciudades, y también la inversión en infraestructura, tanto en Fomento, con un crecimiento del 8'5, como en Medio Ambiente, con un crecimiento del 7'6, y especial atención a Investigación y Desarrollo y a las políticas activas, que crecerán la primera (Investigación y Desarrollo) un 46 por 100, casi un 47 por 100, y las segundas, las políticas activas, más de un 56 por 100.
Creo que éstos son los aspectos más relevantes, junto con la introducción de nuevas medidas de disciplina presupuestaria, que nos garantizarán un mayor control sobre las desviaciones de gasto, que han sido objeto de corrección en recientes Decretos-Leyes; Reales Decretos-Leyes que han sido enviados al Parlamento, y que harán más eficiente nuestro control sobre la evolución de las infraestructuras y aspectos tan importantes que desviaban los gastos tradicionalmente, como las expropiaciones y los modificados.
Desde el punto de vista de la oferta de empleo, el crecimiento de los salarios del sector público será del 1'8. La oferta de empleo se mantiene, con una limitación general máxima del 25 por 100, similar a la de ejercicios anteriores, salvo el caso de Fuerzas Armadas, Educación y Policía Autónoma.
Y sí quisiera mencionarles que para 1999 no estará en vigor el sistema de abono total en la financiación de infraestructuras, es decir, el sistema que hemos denominado algunas veces como el "sistema alemán", por entender el Gobierno que su vigencia durante los ejercicios 1997 y 1998 ha sido ya suficiente, y que, en este momento, la financiación de infraestructuras a través de los capítulos presupuestarios tradicionales va a ser suficientemente intensa.
P.- Quería preguntarle al Vicepresidente económico si hay margen presupuestario para incrementar la cobertura a los desempleados más necesitados, teniendo en cuenta que el próximo año el Estado se va a ahorrar unos 140.000 millones.
Estos 210.000 millones que se dan de préstamos a la Seguridad Social, ¿a cuánto elevan la deuda de la Seguridad Social y cuándo va a empezar a pagar los billones que debe al Estado?
Y al Ministro de Industria quería preguntarle qué opina de las opiniones del Presidente de la Comisión Nacional del Mercado Eléctrico, que ha calificado como muy perjudicial el acuerdo con las eléctricas para los consumidores, y además afirma que no se adapta a la Ley vigente.
Vicepresidente.- Con respecto a las prioridades del Gobierno en la política contra el desempleo, el Gobierno va a mantener sus prioridades en el incremento de políticas activas, que, como les he dicho, crecen el 56 por 100 --el total de políticas activas llegará a 700.000 millones de pesetas en este Presupuesto--, y también en modificaciones del mercado laboral, que estamos negociando con los interlocutores sociales, como es la modernización del contrato a tiempo parcial, que creemos que puede ser un elemento altamente dinamizador de la política de creación de empleo.
En cuanto al préstamo de tesorería a la Seguridad Social, quiero recordarles que el préstamo de tesorería a la Seguridad Social estaba cifrado en 1998 en 350.000 millones y que se reducirá a 210.000 millones en 1999, con una reducción, por lo tanto, muy importante, de 140.000 millones de pesetas; que, además, la relación entre créditos no cobrados y créditos totales en 1999 pasará al 4'1 por 100, desde más del 7 por 100 en 1997; y que, por lo tanto, estamos en una situación claramente de saneamiento, desde el punto de vista financiero, de la Seguridad Social y que, además, el déficit de la Seguridad Social se reducirá desde 140.000 millones, aproximadamente, en 1998 a 88.000 millones en 1999.
Con respecto a los préstamos que el Estado ha realizado a la Seguridad Social, son préstamos que en este momento, como usted sabe, han sido establecidos a lo largo de los últimos años, desde 1994.
Y, en cuanto a las relaciones financieras Estado-Seguridad Social, creemos que el Gobierno va a cumplir el mandato del Parlamento y de la Ley de racionalización de la Seguridad Social, permitiendo que la renovación del Pacto de Toledo --que, en nuestra opinión, debería comenzar en 1999-- pueda discutir el futuro de las relaciones financieras Estado-Seguridad Social, primero, sobre bases muy sólidas, es decir, sobre situaciones financieras de la Seguridad Social extraordinariamente sólidas; con una desaparición de la financiación vía cuotas de la mayor parte de las prestaciones no contributivas, como es el caso de la Sanidad y de las prestaciones familiares, y que deberán ser los Grupos Parlamentarios los que decidan cuál debe ser el futuro de la financiación de cuestiones tan importantes como los complementos a mínimos, que en este momento son financiados muy minoritariamente por el Estado.
Sr. Piqué.- En relación a su última pregunta, en cuanto a la posición del Presidente de la Comisión Nacional del Sistema Eléctrico, recordar algunas cosas: la primera es que la Comisión está concebida como garante del funcionamiento del mercado, pero que las competencias de regulación corresponden al Ministerio de Industria y Energía.
Probablemente, el Presidente de la Comisión, con quien me unen una buena relación y una buena amistad, estará de acuerdo conmigo en que si hace dos años le hubiéramos dicho que el 1 de octubre de 1999, es decir, dentro de un año, prácticamente toda la industria que utiliza electricidad de forma relevante estaría en el libre mercado y con capacidad para elegir libremente su suministrador, el Presidente de la Comisión no se lo hubiera creído.
Y, si hace tres años le hubiéramos dicho que volveríamos a bajar las tarifas para los consumidores no calificados y, después de dos años seguidos de importantes bajadas, las volveríamos a bajar dos puntos y medio, con una previsión de nuevas bajadas en los años sucesivos, probablemente se hubiera dado, si me permiten una expresión coloquial, con un canto en los dientes.
Por lo tanto, como es natural, siempre se puede aspirar a más; pero creo que el resultado de la liberalización, el resultado de la nueva regulación eléctrica, es, sin ningún género de dudas, satisfactorio desde el punto de vista de la introducción de competencia.
Piense usted que nos adelantamos en cinco años en cuanto a la liberalización del sector industrial y que esto supone una liberalización sin precedentes en ningún otro país occidental. Por lo tanto, estamos afrontando una reforma estructural de fondo que, por otra parte, probablemente, sea especialmente relevante en estos momentos, en los que, efectivamente, hay una situación internacional de incertidumbre y que lo que requiere es incrementar las políticas de rigor y de liberalización. De ahí, por ejemplo, ese esfuerzo adicional que ha comentado el Vicepresidente Segundo de bajar el porcentaje sobre el PIB, desde el punto de vista del déficit público, o profundizar en determinadas reformas estructurales.
Por tanto, yo creo que es un acuerdo bueno para todo el mundo; es también un acuerdo equilibrado, porque la obligación del Gobierno y del Ministerio de Industria y Energía es, obviamente, velar por los consumidores y velar por la competencia, pero simultáneamente también velar por la salud de las empresas que están en un sector tan estratégico y tan importante, como es el del sector eléctrico. No quisiera ahora traer a colación algunas de las opiniones de la propia Comisión en relación a este tema y, por lo tanto, la necesidad de --entre comillas-- "trocear" compañías. Yo creo que eso sería o hubiese sido un error estratégico y, desde luego, el Gobierno siempre ha sido contrario a eso.
Creo que todas las opiniones son bien recibidas. Se puede reflexionar sobre las mismas, pero el camino que se ha trazado a nosotros nos parece que es el camino correcto.
En cuanto a que no se adapta a la Ley, tengo que decirle que unas cosas sí y otras, efectivamente, requieren modificaciones legales y, como es natural, llevaremos esas modificaciones al Parlamento.
P.- De las cifras que usted ha dado se deducen incrementos de gasto muy importantes en inversión pública, en Educación, en Sanidad, etcétera. Parece que toda la contención del gasto, el aumento del 3'8, se confía a la reducción de los intereses --me gustaría que diera esa cifra-- y también a la reducción de la cobertura del desempleo; es decir, a dos aspectos muy ligados a la coyuntura económica. Ahora que puede haber problemas y que ese ciclo puede cambiar, quería plantearle si no es confiar excesivamente la evolución del déficit a esa buena coyuntura económica.
Por otra parte, ha dado un incremento del empleo del 2'8. Creo que es una cifra igual a la del año anterior, que no tengo delante. Si la economía va a crecer más, ¿por qué dan la misma cifra de crecimiento del empleo?
Vicepresidente.- Desde el punto de vista de la reducción del gasto público, es indudable que la capacidad que tiene hoy la economía española de financiarse a tipos de interés muy inferiores a los que podría haber tenido en otras circunstancias y con otra política económica repercute en el Presupuesto. Pero también repercute en el Presupuesto una política de empleo público del 25 por 100; como repercuten en el Presupuesto medidas importantes de lucha contra el fraude, tanto en la Seguridad Social como en las relaciones tributarias; como repercute en el Presupuesto un crecimiento del Capítulo II, que, si descuenta usted los efectos de los gastos electorales de 1999, que son claramente ineludibles y, al mismo tiempo, tampoco son recurrentes, se encuentra usted con un crecimiento del Capítulo II de alrededor del 4 por 100. Por lo tanto, no estamos ante una situación, ni mucho menos, de explosión del gasto.
Existen políticas, efectivamente, que son muy importantes para este Gobierno, como es la separación de fuentes; tampoco ése es un gasto recurrente. Piense usted que la separación de fuentes el año que viene se habrá completado y, por lo tanto, el crecimiento del presupuesto de Sanidad ya no crecerá al 9 por 100, como este año, sino al 6 por 100 o al 5 por 100.
Existen también políticas de calidad, desde el punto de vista de la implantación de la LOGSE; políticas de calidad desde el punto de vista de la ampliación de las existencias de Tribunales, que son muy importantes para este Gobierno y creo que son muy importantes para la sociedad española; y que son políticas modernizadoras, desde el punto de vista de la capacidad de nuestro país para competir, como son las políticas educativas, como son las políticas activas, como son las políticas de Investigación y Desarrollo, además de las políticas de infraestructuras.
En ese sentido, además, hemos de tener en cuenta políticas que ha llevado a cabo este Gobierno de saneamiento de presupuestos futuros, como es el canje de deuda, en un montante que les he dicho de más de 300.000 millones de pesetas, o como puede ser la política de anticipo de devoluciones fiscales, que en el año 1998 será de una cifra superior a los 400.000 millones con respecto a 1997.
Todas ésas son políticas que nos garantizan la sostenibilidad del Presupuesto, como nos lo garantiza una reforma del Impuesto de Renta de las Personas Físicas, que lo hará no sólo menos gravoso sobre los ciudadanos, sino también más elástico, desde el punto de vista del Presupuesto.
Las políticas de empleo. Nosotros, efectivamente, estamos aumentando muy importantemente las políticas activas, en línea con lo que fueron los acuerdos de los países europeos en la Cumbre del Empleo y, desde luego, en línea con lo que ha sido nuestra política hasta ahora, cuyos resultados creo que son muy concretos. Ustedes podrán comprobar que el crecimiento del empleo medio en 1998, según los datos que estamos manejando y que creo que les han sido repartidos, es de más de 400.000 empleos en 1998. Ésa me parece que es una cifra que indica claramente que el camino de la creación de empleo no está en las políticas pasivas, sino en las políticas activas y en las reformas estructurales. Una de ellas, sin duda, será la modificación del contrato a tiempo parcial.
El ahorro de intereses de la deuda está siendo utilizado por el Gobierno, indudablemente, en una política de canje de deuda muy importante, y hace que podamos absorber, en 1998, 300.000 millones de pesetas de déficit posteriores. Creo que eso es una reforma estructural, y muy positiva.
P.- Me gustaría preguntarle al Portavoz si podría hacer un primer balance de los contactos que ya ha habido esta semana por parte del Presidente con diferentes dirigentes políticos sobre el asunto de la tregua, y me gustaría preguntar al respecto desde tres puntos de vista. En primer lugar, con el Partido Socialista, ¿cómo van las cosas, porque vemos en el Congreso una sesión parlamentaria en la que aparecen coincidencias, pero luego aparecen también declaraciones del señor Almunia, declaraciones del señor Felipe González, más críticas, si cabe? Me gustaría saber cómo va con el principal partido de la oposición.
Me gustaría saber también la disposición del Gobierno de agotar las vías de exploración de esta tregua; si incluyen el diálogo político con las fuerzas democráticas, antes incluso de que ETA llegara a hacer una renuncia definitiva de la violencia.
En último lugar, me gustaría preguntarle sobre la entrevista de ayer del Presidente con el Presidente de la Generalitat; en concreto, si el señor Aznar hizo alguna mención de la contrariedad del Gobierno ante Declaraciones como la de Barcelona y la de Vitoria y, en definitiva, por la existencia de lo que se viene denominando un "frente nacionalista" que vincula que se llegue a una situación de paz a la reforma de la Constitución.
Sr. Piqué.- Le agradezco la amplitud de la pregunta, porque me va a permitir contestar a varias cosas al mismo tiempo. Y solicitarles, a partir de ahí, al resto --por lo tanto, pido disculpas por anticipado-- que se queden en lo que ahora voy a decir.
Ya me advirtieron, cuando me encargaron esta función de Portavoz, que a las dificultades que normalmente tiene ser Portavoz, si, además, se tiene que hablar todos los días de un mismo tema, esas dificultades se acrecientan porque empieza esa práctica, por otra parte tan normal, de la hermenéutica de los textos y la posición de las comas, para ver si así se deducen cambios de posición. Eso pasa cuando hay que hablar todos los días y, por lo tanto, yo les rogaría que ahora circunscribieran mi declaración a lo que les voy a decir.
He visto, por otra parte, interpretaciones muy dispares en relación a algunas de las cosas que se dijeron ayer; que, por otra parte, desde mi punto de vista, no constituían ninguna novedad respecto a lo que ha dicho, sobre esta cuestión tan seria, el Gobierno desde el primer día.
Por tanto, quisiera reiterar algunas cosas. La primera es que estamos ante una cuestión que a nadie se le oculta que es enormemente importante, porque, efectivamente, podemos estar en el inicio de la posibilidad de alcanzar finalmente la paz; pero hemos dicho también desde el primer día que es un proceso, que es una cuestión, que hay que tratar con la máxima prudencia y la máxima cautela, porque ni tan siquiera estamos en lo que podríamos denominar un inicio de un proceso de paz; es, simplemente, una suspensión de actividades violentas y armadas por parte de una banda terrorista. Y, como hemos dicho y repetido también en muchas ocasiones, hasta que no se produzca una explicitación de una voluntad real de abandono de la violencia, no podemos hablar claramente de un proceso de paz.
Hasta ahora, la historia de ETA no nos permite otorgarle el beneficio de la duda. El Presidente del Gobierno reiteró, después de la Declaración de Lima, en el Parlamento, anteayer, el pasado miércoles, algo que a mí me parece fundamental: la carga de la prueba no está en el campo de los demócratas; la carga de la prueba está en ETA.
Como es natural, sin embargo, en la misma línea de la Declaración de Lima, el Gobierno tiene la obligación de contemplar todas aquellas posibilidades que pudieran abrirse en una situación consolidada y fiable de cese de la violencia, de abandono de la violencia. Y ése es, exactamente, el sentido que yo quería darle a mis palabras de ayer y, desde luego, a las palabras de los últimos días de los diferentes miembros del Gobierno que han opinado sobre esa cuestión.
De ahí la iniciativa que inmediatamente tomó el Gobierno y que tomó el Presidente del Gobierno de convocar a los máximos representantes de todas las fuerzas políticas democráticas, sin distinciones, para contrastar posiciones, intercambiar ideas, aportar la información de la que dispone el Gobierno y, por lo tanto, buscar la paz, trabajar por esa posible paz, dentro de los espacios de consenso que ya han alcanzado los partidos democráticos en el pasado y que pueden seguir alcanzándose, desde luego, en el futuro.
En este marco de diálogo con todas las fuerzas políticas democráticas, yo creo que se están empezando a decantar opiniones que desde el principio ha mantenido el Gobierno, pero que pueden formar parte del acervo común: la primera es que no hay que mezclar en absoluto lo que podríamos llamar la profundización hacia un proceso de paz, que tiene sus propias exigencias y sus propios condicionamientos, de lo que tiene que ser el debate político democrático en relación a las diferentes opciones que pudieran presentarse.
Por lo tanto, creo que ésa es una de las cosas más importantes en las que se está avanzando en el consenso entre los partidos y que se ha podido ya constatar en las reuniones que se han mantenido hasta el presente.
Ha habido una reunión con el Partido Socialista, a la que usted hacía referencia, que se desarrolló correctamente, en la que hubo acuerdo en lo básico; que, por otra parte, se explicitó después, en la propia sede parlamentaria, el pasado miércoles. En algún momento pudo haber habido interpretaciones distintas por parte de los actuales responsables del Partido Socialista; pero creo que se puede afirmar, sin ningún género de dudas, que hay un acuerdo en lo sustancial y que ese acuerdo en lo sustancial, desde luego, es algo de lo que los demócratas debemos congratularnos. Otra cuestión son otras opiniones de otras personas relevantes del Partido Socialista, que creo que son opiniones a las que en estos momentos no hay que darles tampoco mayor significación.
En cuanto a la última parte de la pregunta, en relación a posicionamientos de partidos nacionalistas a través de la Declaración de Barcelona o de la Declaración de Vitoria, vuelvo a insistir en lo mismo: creo que ayer en la entrevista con el Presidente Pujol --y el propio Presidente Pujol lo dijo al salir-- debe quedar absolutamente claro, y ha quedado absolutamente claro, que hay que separar completamente la agenda política de lo que es esa conveniencia, esa necesidad, esa responsabilidad y esa iniciativa, fundamentalmente por parte del Gobierno, de conseguir una paz definitiva, que finalmente suponga no sólo el abandono de las armas sino, como he dicho en reiteradas ocasiones, su entrega a las autoridades y, por lo tanto, la autodisolución de ETA.
Yo creo que ésos son los parámetros en los que estamos. Si me permiten ustedes, no insistan más, porque ahora lo que hay que hacer es trabajar con discreción, trabajar con prudencia, trabajar con cautela y completar la ronda de conversaciones con los partidos. Hoy mismo se ha confirmado la visita del Presidente Hermoso, por parte de Coalición Canaria --si no recuerdo mal, el próximo miércoles--, que, por lo tanto, completará las entrevistas que ya estaban fijadas con el señor Garaicoechea el lunes y con el señor Arzalluz el martes.
Yo quisiera trasladarles la opinión de que las cosas van bien, de que el nivel de coincidencia en el diagnóstico de la situación, en el origen de la situación y, por lo tanto, en el procedimiento a seguir es muy alto, y, por otra parte, trasladarles también una convicción del Gobierno, que en estos momentos sigue siendo una convicción firme: si se ha llegado a esta situación, en gran medida, además de la importancia fundamental de la movilización social y de la importancia fundamental de la capacidad de aguantar el sufrimiento por la violencia; además de todo eso, ha jugado un papel fundamental una determinada política del Gobierno, fundamentalmente en dos vertientes, básicamente en dos vertientes: la vertiente estrictamente antiterrorista y la vertiente penitenciaria. Esas políticas han dado buenos resultados y el Gobierno tiene la convicción de que debe mantenerlas.
Si, a partir de las conversaciones y de la búsqueda de consensos con el conjunto de las fuerzas políticas democráticas sin distinciones, llegase un momento, o llegare un momento --vuelvo a utilizar el futuro imperfecto del subjuntivo--, en el que pudiéramos tomar en consideración la posibilidad de cambiar esas políticas en un sentido u otro, evidentemente lo contemplaríamos. No se trata de cosas que puedan y deban mantenerse inamovibles a lo largo del tiempo y para siempre; pero, hasta ahora, la convicción del Gobierno es que eso ha dado resultado y, de momento, no ve motivos fundamentales para modificarlo.
P.- En cuanto al objetivo de inflación para 1999, que sitúa en torno al 1'8 por 100, ¿no lo considera poco ambicioso, teniendo en cuenta que la zona Euro ahora mismo está en torno al 1'4 por 100 y la brecha con España se está abriendo?
Otra cosa. Ayer los empresarios criticaron la timidez con que se está llevando a cabo el proceso de separación de fuentes en la Seguridad Social. ¿Cuál es su opinión sobre esto?
Una aclaración sobre los impuestos especiales. Ha dicho que se van a congelar. ¿En gasolina también?
Y si me podía decir el ahorro que se va a producir por intereses en el Presupuesto del próximo año.
Vicepresidente.- El ahorro en intereses, me preguntaba usted, ¿el que se va a producir en ejercicios futuros, como consecuencia del canje de deuda? ¿Cuál es la diferencia? Cae el 4 por 100, ¿no?, me parece que es. Cerca de 150.000 millones de diferencia. Pero, como ustedes saben, tenemos una rueda de prensa el martes en el Congreso y entonces estaremos en condiciones de distribuirles los libros de Presupuestos.
La primera cuestión es la inflación. Como usted sabe, efectivamente, en este momento la inflación media en la Europa de los Once gira en torno al 1'4 y nuestra inflación gira en este momento en torno al 2 por 100. Por lo tanto, tenemos que evolucionar en la dirección de reducir nuestra inflación, y creo que lo estamos haciendo.
También tenga usted en cuenta que nuestro crecimiento en este momento se sitúa fácilmente un punto por encima de la media de los países del Euro-Once, y, en ese sentido, el que España, al mismo tiempo, mantenga un diferencial de crecimiento de un punto y reduzca la inflación creo que no puede calificarse de poco satisfactorio. Indudablemente, siempre podemos tener objetivos más ambiciosos; pero creo que ése es un objetivo suficientemente ambicioso.
Yo creo que es útil veritar el que podamos pensar que la economía española hoy está creciendo en un entorno del 3'9 por 100, del 4 por 100, y tiene una inflación del 2. Por lo tanto, creo que ése es un dato que, desde el punto de vista de la experiencia de la economía española, demuestra que estamos en una situación distinta de la que nos hemos encontrado en otros momentos.
Pero yo coincido con usted en que uno de los esfuerzos que el Gobierno debe hacer, en lo que a él le toca, que es la reducción del déficit público y la liberalización de sectores... Debe continuar siendo una prioridad del Gobierno. En ese sentido, creo que el que el Gobierno haya reducido el déficit público en 1998 en una intensidad mayor de la prevista incluso hace un mes; el que planteemos ahora una reducción más intensa todavía del déficit público para 1999 indica que la preocupación del Gobierno va en esa dirección.
En cuanto a la separación de fuentes, la separación de fuentes en este momento está mandatada por Ley. No se trata de entrar en debates sobre qué es lo que debemos hacer; eso está acordado. Está acordado por los Grupos Parlamentarios; está acordado con los sindicatos; está acordado en una Ley, que es la Ley de Racionalización del gasto de la Seguridad Social, y el Estado tiene la obligación de absorber la financiación total de todas las prestaciones no contributivas, dejando para a partir del año 2000 la discusión sobre la financiación de los complementos a mínimos de las pensiones. Y eso es lo que nosotros estamos haciendo.
El que los interlocutores sociales planteen que a ellos les parece que esto debe continuar en la misma dirección que hasta ahora, es decir, que el Estado debe seguirse haciendo cargo de las prestaciones no contributivas, creo que ésa es una opinión absolutamente legítima. Es más, nosotros creemos que el Pacto de Toledo debe renovarse durante el año 1999 precisamente porque creemos que ha sido un proceso positivo. La situación de saneamiento y de seguridad de la Seguridad Social española hoy es mucho mayor que hace muy pocos años, y el debate sobre la viabilidad de las pensiones públicas ha desaparecido.
Creo que, en ese sentido, el proceso y la experiencia han sido positivas; pero lo que nosotros estamos haciendo es cumplir la Ley, y la Ley refleja los acuerdos políticos y sociales que se establecieron para que, a finales del año 2000, la Sanidad y las prestaciones familiares y sociales estuvieran financiadas por impuestos. De momento, a finales de 1999, la totalidad de la Sanidad estará financiada por impuestos; se habrá reducido sustancialmente el déficit de la Seguridad Social, y se habrá reducido sustancialmente el préstamo de Tesorería de la Seguridad Social. Por lo tanto, estamos en un proceso no sólo de separación de fuentes, sino de saneamiento, que creo que le da una base muy sólida a las próximas conversaciones sobre el Pacto de Toledo.
Y el impuesto sobre la gasolina va a ser revisado en el 1'8.
P.- Yo quisiera preguntarle, señor Vicepresidente, si nos puede dar detalles sobre esta ayuda que promueve el Gobierno para Iberoamérica y qué acogida espera que podía tener.
Vicepresidente.- Yo, en nombre del Gobierno español, he remitido una carta a mis colegas del ECOFIN, habida cuenta de que en estos momentos, esta tarde, comienza una reunión informal del ECOFIN en Viena, en la que se va a analizar no sólo el papel internacional del Euro, sino también la crisis financiera internacional; mañana por la tarde habrá una reunión con el Director Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional y los Gobernadores y Ministros de Economía de los países europeos, no sólo de los países Euro.
Nosotros hemos entendido que era un buen momento, habida cuenta de que dentro de diez días se va a celebrar la reunión del fondo Monetario Internacional en Washington, para que España avanzara cuál es su visión de cuál debe ser la reacción, no sólo del Fondo, sino de los países OCDE y, en concreto, de los países europeos ante la situación financiera internacional.
En ese sentido, también nos ha parecido que acuerdos que se establecieron en la asamblea anual del Fondo el año pasado, en Honk Kong, en los que se establecía la aportación a un fondo nuevo para responder a situaciones de emergencia, debería de ser satisfecha por los países europeos. También creemos que los países europeos, en el proceso de creación del Banco Central Europeo y de unificación de reservas, tienen márgenes suficientes para establecer esa política.
También creemos que el papel que el Euro, el Banco Central Europeo y los países Euro jugamos ya en el conjunto del sistema financiero internacional hace especialmente importante que tengamos una actitud activa respecto a lo que debe ser el respaldo a países que estén realizando políticas de saneamiento, de liberalización y de transparencia de sus sistemas financieros.
Nos parece que es indudable que la comunidad internacional, y en especial los países europeos y los países OCDE, deben reconocer que aquellos países que están realizando esfuerzos de saneamiento presupuestario, procesos de privatización y liberalización del sector público y, además, están llevando a cabo reformas estructurales que garanticen la transparencia de sus mercados, y en concreto del sistema financiero; deben ser países que, en momentos en los que coyunturalmente, como consecuencia de la crisis asiática, puedan tener situaciones de inestabilidad financiera, son perfectos candidatos a ser analizados por el Fondo Monetario Internacional.
Todo eso hace que nosotros hagamos una serie de propuestas en una carta con trece puntos que, como le he dicho, he remitido, a mis colegas y también al Secretario del Tesoro norteamericano y al Director Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional, así como hoy mismo a los Ministros de Economía de los países latinoamericanos, pero que es coincidente con otras propuestas. Yo he recibido ayer también una propuesta francesa que va en la misma línea.
Por tanto, no estamos planteando nada que no sea lo lógico plantear en estos momentos, en el foro adecuado, que es el Euro-Once; en las circunstancias adecuadas, que es cuando los países Euro van a conformar las reservas del Banco Central Europeo; en el momento preciso, porque se va a celebrar la asamblea del Fondo Monetario Internacional; y como consecuencia de acuerdos que se tomaron hace un año en el Fondo Monetario Internacional.
Creo que, en ese sentido, nuestra iniciativa es una iniciativa plenamente lógica y coherente, y, además, vuelvo a decir, coincidente con el de otras iniciativas de otros países. Yo espero que seamos capaces de conformar una posición unánime o unitaria de los países Euro en el próximo fin de semana, es decir, mañana, en Viena.
P.- Muy brevemente. Yo quisiera incidir un poco sobre esa agenda política que, de algún modo, tanto el Gobierno como los nacionalistas están de acuerdo en separar del proceso éste sobre la tregua de ETA. Entonces, de algún modo, la mejor separación parece ser aplazarla, tal como ya reconoció el "lehendakari" Ardanza.
Entonces, yo preguntaría, en ese contexto de aplazamiento de estos debates de esta agenda, si se ha planteado algún cambio en el calendario electoral sobre el que hipotéticamente se trabajaba o si el Gobierno estaría dispuesto a estudiar, digamos, nuevos acuerdos sobre los próximos compromisos electorales.
Sr. Piqué.- Las convocatorias electorales las determina quien puede determinarlas y, en el caso de las elecciones generales, es el Presidente del Gobierno, y ha reiterado su voluntad de culminar la Legislatura; por tanto, creo que no hay que buscarle ahora mayores interpretaciones. No son cosas que deban pactarse sino que responden a la voluntad de quien puede decidirlo.
A partir de ahí, a mí me parece que este tipo de aplazamientos o de planteamientos de debates políticos pueden tener un contenido político; pero no debe tener nada que ver, y, desde nuestro punto de vista, no tiene nada que ver, con otras cuestiones, como, por ejemplo, la suspensión de actividades por parte de ETA. De política se puede hablar todos los días; esta misma tarde se puede hablar de política. Se puede decir no hablar de determinados temas políticos hasta dentro de dos años; muy bien, cada uno decide lo que quiere. Pero yo creo que eso no tiene nada que ver con otras cuestiones.
P.- Dos aclaraciones a cosas a las que se ha referido antes el Vicepresidente del Gobierno. La primera: cuando se ha referido a los impuestos especiales que no subían, luego, posteriormente, ha dicho que el impuesto de gasolina subía un 1'8. Creo entender que no suben en términos reales, pero sí en términos nominales, lo mismo que la inflación todos los impuestos.
Luego, la otra pregunta sería cómo es posible que el empleo previsto para el año que viene crezca en la misma proporción que este año, cuando el crecimiento de la economía va a ser mayor.
Vicepresidente.- En cuanto a los impuestos especiales, no he debido expresarme con claridad. El único impuesto especial que he revisado, en términos reales, es el impuesto de la gasolina; por lo tanto, se mantiene en términos reales. Los demás decaen o decrecen, en términos reales, puesto que no se deflactan el 1'8.
En cuanto al crecimiento del empleo, vuelvo a insistir en que nuestras previsiones sobre el empleo son extraordinariamente prudentes; lo han sido en todos los Presupuestos y en todos los Presupuestos hemos tenido que responder a preguntas similares.
El año pasado, nuestra previsión de crecimiento del empleo era de 318.00 empleos en 1998, frente a trescientos cincuenta y tantos mil que estaban produciéndose en 1997, y se nos preguntó lo mismo. Nuestra respuesta entonces, como ahora, es que nuestras previsiones de empleo en el cuadro macroeconómico son sobre las que elaboramos nuestras previsiones de ingresos tributarios y de ingresos de eguridad Social, y, por lo tanto, tratamos de que sean las más prudentes.
Quiero recordarles a ustedes que la previsión de empleo del año 1998 fue de 318.000 empleos y que, en este momento, en una media anual, creemos que la cifra será 408.000; por lo tanto, la diferencia es notable. Por tanto, nuestra previsión para 1999 es una previsión de un crecimiento prudente del 2'8, sobre el que debemos elaborar nuestras previsiones presupuestarias de ingresos, que queremos mantener siempre en la banda más prudente posible.
P.- Yo también quería pedir unas aclaraciones al Vicepresidente Segundo. En primer lugar, ¿cuál va a ser el ahorro previsto en el seguro de desempleo? En políticas activas, de los 700.000 millones previstos, ¿cuántos van a ir destinados a incentivos a la contratación? ¿Hay alguna partida prevista para el Plan Nacional de Empleo de 1999? ¿Se va a mantener la posibilidad de penalizar la temporalidad? Por último, sobre la aportación al Fondo Monetario Internacional, ¿qué cantidad tiene prevista España?
Vicepresidente.- Hay muchas de esas preguntas que le voy a responder a usted el martes, si a usted no le importa, que es cuando reparta los libros de Presupuestos. Son las que se refieren, principalmente, a los detalles sobre el presupuesto del Ministerio de Trabajo.
En cuanto a la penalización de contratos temporales, nosotros entendemos que lo que estamos haciendo es incentivar la contratación estable y que no vamos a incentivar la contratación temporal. Eso es una parte de la política del Gobierno que, desde luego, vamos a mantener.
En cuanto a la aportación del Fondo Monetario Internacional, como ustedes saben, las aportaciones al Fondo Monetario Internacional no son aportaciones presupuestarias. Por lo tanto, no estamos hablando de desembolsos dinerarios de España; estamos hablando, simplemente, de que el Fondo Monetario Internacional pueda contar con una parte de las reservas que le permitan, a su vez, conseguir financiación. Por tanto, en ningún caso estamos hablando de aportaciones como las que tendríamos que hacer para una política de créditos FAD, sino que estamos hablando de unas aportaciones de otro tipo, y que deben entenderse en ese contexto.
En segundo lugar, nosotros no hemos establecido ninguna cifra; primero, porque vamos a tener una reunión este fin de semana con nuestros socios europeos, y queremos saber cuál es la posición de los socios europeos sobre esta cuestión. Como le vuelvo a decir, Francia ha hecho ya una propuesta coincidente con la nuestra, en cuanto al cumplimiento de los objetivos planteados en Honk Kong; como usted sabe, el Primer Ministro británico, el señor Blair, ha hecho una propuesta de modificación del papel del Fondo, que aún no ha sido concretada y que esperamos que su Ministro de Economía nos concrete en Viena; y queremos escuchar las opiniones de otros países europeos, en un debate que está anunciado, puesto que uno de los puntos del orden del día es, precisamente, la representación internacional del Euro.
Por lo tanto, éste es un tema al que, en cualquier caso, nos tendríamos que haber referido mañana. Nos ha parecido útil que nuestros colegas europeos conocieran de antemano cuáles son las posiciones españolas, como también le ha parecido útil al Ministro francés que lo conociéramos también.
Pero no tenemos en este momento ninguna cifra y dependerá, como es natural, de si hay un consenso europeo sobre esta cuestión, o si no lo hay; o, si lo hay, en qué esfera se mueve.
P.- Para el Ministro Portavoz. Usted ha diferenciado claramente entre la tregua de ETA y el inicio del proceso de paz; ha marcado una diferencia. Ha dicho, de hecho, que el inicio del proceso de paz no se ha iniciado. Como el consenso parece que se está centrando, por todos los contactos, y por lo que dice el propio Gobierno, aunque no se diga expresamente así, en torno al punto diez del Pacto de Ajuria Enea, donde se habla de un acto inequívoco de ETA para alcanzar la paz, ¿qué acto inequívoco de ETA esperaría el Gobierno, más allá de lo que se ha anunciado en la tregua, para que se pudiera hablar de inicio de la paz? Me refiero, por ejemplo, a la posibilidad de un comunicado reconociendo los resultados electorales del 25 de octubre; o a decir, como se dijo en Irlanda por otra gente, "abandonamos las armas definitivamente", o a entregar las armas, como ha dicho antes el Gobierno.
Luego, una pregunta básica. Parece ser que la respuesta está ya dada, pero para dejarlo claro: ¿va a haber algún contacto directo o indirecto con HB?
Sr. Piqué.- Respecto a lo segundo, no.
Respecto a lo primero, le voy a contestar con muchísima rapidez. Treguas ha habido muchas a lo largo de la historia de ETA, y se han roto todas; y negociaciones también ha habido, y han salido mal todas. Por lo tanto, de lo que se trata es de que se consolide una situación fiable, creíble, de cese de la violencia. Y ése es el inicio del proceso de paz.
Creo que anticipar ahora qué es lo que se debe producir para que pensemos que, efectivamente, se consolida una situación fiable y creíble, sería, desde luego, una imprudencia por mi parte. Ya lo iremos viendo.