Rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros

Intervención del vicepresidente primero, ministro del Interior y portavoz del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba

28.1.2011

  • x: abre ventana nueva
  • Whatsapp: abre ventana nueva
  • Linkedin: abre ventana nueva
  • Enviar por correo: abre ventana nueva

La Moncloa, Madrid

Vicepresidente primero.- Buenas tardes. Antes de pasar la palabra al ministro de Trabajo para que explique las líneas maestras del Anteproyecto de Ley que hemos aprobado, de hecho, hoy en el Consejo de Ministros, quisiera hacerles unas brevísimas consideraciones de carácter general.

En las últimas comparecencias del Consejo de Ministros, en las últimas semanas, hemos venido hablando de las negociaciones que estaba desarrollando el Gobierno con la patronal CEOE y sindicatos, y he venido tratando de explicarles a ustedes en qué consistía el trabajo que estábamos desarrollando. Hoy lo voy a volver a hacer aprovechando, además, que una parte del trabajo ya está hecho.

Por tanto, lo primero que quiero es mostrar la satisfacción del Gobierno por el acuerdo alcanzado, que es una parte del trabajo, repito, porque quedan cosas por hacer, aunque es una parte sustantiva, una parte significativa y una parte evidentemente muy importante. Es un acuerdo que saben ustedes que está pendiente de aprobación por las organizaciones sociales --CC.OO., UGT y CEOE-- y, por tanto, habrá que esperar a que sus órganos de dirección correspondientes se reúnan y lo aprueben. Pero, en todo caso, por parte del Gobierno está ya acordado y estamos muy satisfechos del trabajo que hemos hecho todos en conjunto y de los objetivos que hemos alcanzado.

¿Por qué decía que es una parte? Porque saben ustedes que desde hace semanas buscábamos un acuerdo, un gran acuerdo; un acuerdo económico y social o un acuerdo social y económico, que me gusta más; un acuerdo social y económico que incluyera algunos aspectos que estaban en la mesa y otros que queríamos introducir en la mesa, a sugerencia, entre otras cosas, de las organizaciones sindicales y con la aquiescencia de la CEOE.

Siempre he tratado de explicarles a ustedes que los temas que íbamos a tratar no tenían exactamente la misma naturaleza, porque algunos de ellos correspondían estrictamente al ámbito de la negociación entre el Gobierno y patronal y sindicatos, con independencia de que tengan tramitación parlamentaria; que otros son propios de una mesa tripartita, pero tienen un enfoque más bipartito, más sindicatos y empresarios, y, finalmente, hay otros que corresponden más al ámbito de la acción parlamentaria, en los cuales cabe una formulación más genérica. Éstos eran los tres tipos de temas que estábamos tratando.

El acuerdo que alcanzamos anoche, a unas horas intempestivas de la madrugada --el Ministro, yo y la Vicepresidenta hemos dormido poco, pero bien; a cambio de eso, poco que hemos dormido debo decirles que con la conciencia del trabajo hecho--, afecta a algunos aspectos esenciales de este acuerdo que les vengo exponiendo, del gran acuerdo, pero no a otros. En concreto, hemos hablado de la reforma de las pensiones, de la reforma de las políticas activas de empleo, que saben ustedes que era un tema prioritario para el Gobierno; hemos hablado también de negociación colectiva, tema que, lógicamente, corresponde más al ámbito bilateral, pero que también se ha visto en la mesa tripartita, y hemos hablado de algunas otras cuestiones relativas al desarrollo de la reforma laboral.

¿Qué nos queda? Nos quedan algunos temas que queremos incluir, porque creemos que dan sentido global al acuerdo: política energética, política industrial e I+D+i, Investigación, Desarrollo más Innovación, que son tres temas que van a empezar a discutirse estos días. Ya hemos hablado algo, pero los vamos a discutir en los próximos días, de forma que nuestra voluntad, compartida con los sindicatos, con UGT y con Comisiones, y con la patronal, con la CEOE, es alcanzar ese gran acuerdo social y económico, que incluiría, por tanto, los temas que ya tenemos acordados, más éstos que vamos a empezar a discutir. Hay temas ya discutidos, pero vamos a tratar de acordarlos en los próximos días.

Ése sería el planteamiento; por tanto, es hora de reiterarlo ahora, que hemos alcanzado un acuerdo parcial, aunque es verdad que sobre un tema sustantivo, como luego tendrá ocasión de explicar el ministro de Trabajo.

Quiero decirles que el trabajo se complementa con los Grupos Parlamentarios. Es evidente que muchos de estos temas, si no todos --alguno pertenece al ámbito de desarrollo del Gobierno, pero la gran mayoría son temas parlamentarios--, van a ir al Parlamento. Por tanto, en paralelo hemos ido hablando con los Grupos Parlamentarios, aunque es cierto que la negociación propiamente con los Grupos no ha empezado todavía. La semana que viene empezaremos a hablar ya de pensiones, una vez que la Ley ya la tenemos aprobada; por tanto, la empezaremos a hablar con los Grupos Parlamentarios.

Pero es verdad que sí hemos mantenido informados a los Grupos y, en algunos casos, concretamente en tres Grupos Parlamentarios que apoyaron las enmiendas del Grupo Socialista en el debate sobre las conclusiones de la Comisión del Pacto de Toledo el martes pasado, con éstos hemos hablado más: Coalición Canaria, Partido Nacionalista Vasco y Convergència i Unió. Y es cierto que ayer yo mismo tuve ocasión de hablar con los portavoces correspondientes para explicarles, antes de meternos en la maratoniana reunión, cómo iban las cosas. Por tanto, hay ya una aproximación, pero es verdad que el trabajo propiamente sobre el texto todavía no lo hemos iniciado.

En resumen, hemos avanzado una parte sustantiva, muy importante, y el Gobierno esta mañana ha constatado con satisfacción que se ha alcanzado un principio de acuerdo sobre temas muy importantes, básicamente, reforma de pensiones y políticas activas de empleo, y también negociación colectiva. Quedan cosas por hacer y, en todo caso, queda un camino parlamentario para que este acuerdo importante, al final, tenga los distintos trámites de aprobación asegurados.

Hecha esta aclaración metodológica para que sepan dónde estamos, que es verdad que ha sido suficientemente larga como para que vean la complejidad del asunto, quisiera hacerles una brevísima valoración del acuerdo de ayer. Yo creo que es importante por las razones que me han oído decir en varias ocasiones aquí. Es evidente que ese acuerdo trata de abordar el gran problema que tiene la sociedad española, que es el de la recuperación económica y la creación de empleo. Ése es el asunto mollar, es el núcleo esencial de lo que pretendemos.

Es verdad que lo hacemos a través de distintos mecanismos, reformas y cambios; pero, en conjunto, la preocupación compartida de la CEOE, UGT, CC.OO. y el Gobierno es justamente esa preocupación.

¿Ventajas que tiene el acuerdo, que está ya parcialmente alcanzado? Son evidentes. Una primera es que impulsa las reformas en la dirección que creemos hay que hacerlas y, por tanto, está colaborando a la recuperación y a la creación de empleo. La segunda ventaja es que yo creo que supone un depósito de confianza para la economía española; aumenta la confianza dentro y fuera de nuestro país. Es decir, al final hay una ventaja enorme para nuestra economía. Saben ustedes que la confianza es importante y aumenta la confianza, da confianza, nos aumenta la confianza a los españoles en su conjunto y también hacia la economía fuera de nuestro país.

Finalmente, el valor del consenso. Me han oído ustedes repetir hasta la saciedad en esta mesa que las reformas con consenso son muchísimo mejores, porque el consenso garantiza la aplicación de las reformas. Una reforma consensuada es una reforma que, en principio, tiene todos los elementos para que salga bien. Eso no quiere decir que, a veces, haya que hacerlas sin consenso y también salen bien; pero incorporar a las reformas a la gente que tiene que aplicar las reformas es lo mejor que un Gobierno puede hacer y, por tanto, este valor, este tipo de valor --reformas, confianza, consenso-- sobre el tema esencial que tienen los españoles por delante, me parece que es lo que da valor a este acuerdo.

Lo último que ya quería hacer, antes de pasar la palabra al Ministro, que explicará con detalle los cambios en el sistema de pensiones, es justamente referirme al sistema de pensiones, que es un acuerdo que hemos trabajado especialmente, porque es un acuerdo muy complejo. Para darnos cuenta de la magnitud de lo que nos traemos entre manos --si me permiten la expresión coloquial-- con este acuerdo, esta mañana recordaba el Presidente en el Consejo una cifra que dio Jesús Caldera el martes en el debate del Parlamento, que creo que es muy significativa y que está muy bien traída. Jesús contó en ese debate que en el siglo XX ha habido veintidós millones de españoles que han disfrutado, en un momento u otro, de la pensión; veintidós millones. Esta cifra, veintidós millones, son los españoles que van a disfrutar de una pensión en los primeros 35 años del siglo XXI.

Yo creo que ésta es una idea de qué cambios estamos abordando y de qué magnitud de temas estamos tratando, y eso seguramente explica el interés, la minuciosidad y el trabajo de estas últimas semanas. Probablemente, ahora tengan ustedes una idea más cabal de por qué cuesta tanto alcanzar un acuerdo de esta naturaleza.

El objetivo del acuerdo, objetivo compartido, es impulsar nuestro sistema público de pensiones, fortalecerlo mejor; fortalecer nuestro sistema público de pensiones. Ése es el objetivo que hemos alcanzado con este acuerdo: fortalecerlo. ¿Que quiere decir fortalecerlo? Quiere decir que las personas que hoy tienen 35, 40 ó 45 años saben, una vez que este proyecto se apruebe, que llegarán a la edad de jubilación y tendrán pensión hasta el último día de su vida. Ése es el objetivo. Es un sistema público de pensiones reforzado, fortalecido, el que sale de esta reforma. Y fortalecido significa, pura y sencillamente, eso: que quien tiene hoy 45, 40 ó 35 años tiene la certeza, una vez que aprobemos la Ley, de que el día que se jubile va a tener su pensión garantizada hasta el final de sus días. Eso es lo que entendemos por fortalecer el sistema público de pensiones. Creo que es enormemente importante.

Lo hemos hecho a través de dos cosas que me parece significativo resaltar: una primera es el equilibrio financiero, es decir, asegurando ingresos y gastos, que es, al final, la misma manera de decir lo que decía antes, es decir, sabemos lo que nos va a costar y tenemos los recursos para pagarlo. Eso es muy importante, la solvencia financiera, el equilibro financiero del sistema.

Y lo hemos hecho, como dijo el presidente del Gobierno en esta misma mesa hace ya algún tiempo, por supuesto extendiendo la edad legal de jubilación a los 67 años, haciéndolo despacio, en un período largo, para que la gente se vaya amoldando --siempre son mejores estos esquemas transitorios largos-- y, sobre todo, con un palabra que es clave, creo, en todo el proceso de reforma, que es la palabra "flexibilidad".

¿Qué quiere decir flexibilidad? Quiere decir que hemos tratado de hacer un sistema en donde reconozcamos que la situación de los trabajadores no es la misma; al revés, que hay situaciones bien distintas. Por ejemplo, que no es lo mismo trabajar muchos años que trabajar menos, las llamadas carreras largas de cotización; que es verdad que las mujeres que tienen hijos tienen que tener un reconocimiento en el sistema público de pensiones, porque hay veces que tienen que dejar de trabajar, y eso hay que reconocerlo; que es cierto que los jóvenes que tienen procesos largos de formación también tienen que tener un reconocimiento en el sistema público de pensiones, mucho más cuando estamos potenciando la formación de los jóvenes, y que es verdad que hay profesiones penosas, que no tienen porque estar reconocidas exactamente como otras que no lo son.

En definitiva, una flexibilidad que permita recoger estas distintas situaciones, que lo son, de los trabajadores españoles a la hora de jubilarse. Ése sería el criterio fundamental que creo que ha permitido alcanzar un acuerdo.

A partir de ahí, me callo y le paso la palabra al Ministro, que es el que realmente sabe de estas cosas.