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Intervención del presidente del Gobierno en el acto conmemorativo del 50º aniversario del aeropuerto Alicante-Elche

Alicante, viernes 2 de febrero de 2018

Señor presidente de la Generalitat Valenciana; señor ministro de Fomento; señor delegado del Gobierno; señor alcalde de Elche; señor alcalde de Alicante; autoridades; señoras y señores; queridos amigos,

Decía, en la primera parte de su intervención, el presidente de la Generalitat que Alicante fue una de las provincias de España que con más intensidad vivió la crisis económica. Hace no mucho tiempo, efectivamente, España vivió una crisis económica que, probablemente, fue la más importante de su historia, porque es muy difícil encontrar cinco años seguidos, como vivimos nosotros 2009, 2010, 2011, 2012 y 2013, de crecimiento económico negativo.

Los objetivos que nos marcamos todos los españoles en esa circunstancia tan compleja y tan difícil eran tres, eran lo que respondían al sentido común: detener la sangría del paro, estimular el crecimiento económico y acelerar la recuperación del empleo. Eso es lo que querían los españoles y era nuestra obligación como gobernantes, entre otras cosas, para que los valores que predica nuestra Constitución (la libertad, la igualdad, la justicia y la solidaridad) no quedasen en hermosos enunciados teóricos.

Ocuparse de la economía es trabajar por el bienestar de las personas, es trabajar para aquello de lo que se trata, que los españoles vivan mejor, y esa es la prioridad de cualquiera que asuma responsabilidades de gobierno en cualquier institución.

Lo cierto es que en los últimos años ya no hablamos tanto de la crisis económica porque, por fortuna, hoy las cosas están mejor. Hemos pasado de una etapa en la que se destruyeron nada menos que un poco más de tres millones y medio de puestos de trabajo a crear 1.700 puestos de trabajo al día, con un aumento de más de seiscientos mil afiliados, muchos de ellos en esta Comunidad Autónoma, a la Seguridad Social en el último año. Creo que estamos en disposición, como ya he dicho en algunas otras ocasiones, de que a finales del año que viene podamos decir: en España están trabajando ahora veinte millones de españoles.

Y creo que también ha sido muy importante pasar de esos cinco años de crecimiento económico negativo a unos años de crecimiento pujante, porque en los tres últimos años (2015, 2016 y 2017) hemos crecido por encima del 3 por 100 y este año, 2018, va a ser también un buen año: nosotros habíamos fijado nuestra previsión de crecimiento en el 2,3 por 100; pero en las próximas fechas la vamos a actualizar y la vamos a situar, al menos, en el 2,5 por 100 de crecimiento para el año que viene, 2018, en el conjunto del país.

Señoras y señores,

Yo soy de los que creo, y pienso que coincido con la mayoría de los aquí presentes, que España es un gran país y que tenemos muchos motivos para sentimos orgullosos de ser españoles; entre ellos, que participamos de un sentimiento que no va contra nada, porque es integrador, es inclusivo y nos ha dado el éxito como nación.

Somos un país que gusta en el mundo y, por eso, 82 millones de turistas de todos los rincones del planeta vinieron a visitarnos el pasado año, un 9 por 100 más que el anterior, y por eso nos hemos convertido en el segundo país más visitado del mundo. Precisamente ayer conocimos la Encuesta de Gasto Turístico que publica el Instituto Nacional de Estadística que decía que los turistas que vinieron a España gastaron casi noventa mil millones de euros en 2017, con un aumento de más del 12 por 100 con respecto a 2016.

Pues, bien, esas personas, los 82 millones, nos prefieren por muchos motivos: por nuestra tierra, por nuestra cultura, por los españoles, por cómo somos y porque creo que hacemos bien las cosas; pero también porque tienen a su disposición una red de infraestructuras de las más competitivas y eficientes del mundo; infraestructuras que acercan destinos, que facilitan conocer nuestro país en toda su pluralidad, de forma rápida y accesible, y que hacen que vivir y visitar España sea cada vez más atractivo. Se han dado cuenta de que España es el país que mejor ha entendido que en este siglo XXI las distancias ya no se miden en kilómetros, sino que se miden en minutos.

El Ministerio de Fomento ayuda en esta tarea. Solo en 2017 facilitaron la movilidad de más de 770 millones de desplazamientos: 488 millones utilizaron en España el tren; AENA tuvo 249 millones de pasajeros y los puertos del Estado, 33 millones y medio. Estas cifras demuestran que las infraestructuras son un claro motor de la modernización de España y con su desarrollo mejoramos la conexión entre españoles, y entre los españoles y el resto del mundo. Todos ganamos en competitividad, vertebración y bienestar.

Y son precisamente los grandes proyectos vertebradores los que han dado estabilidad y han hecho próspero a nuestro país. Somos un país donde, por fortuna, nada está muy lejos, nada a demasiados minutos; un país donde cualquier punto es un buen destino, porque se llega pronto.

Por eso, quiero agradecer que me hayan invitado a celebrar con ustedes el 50º aniversario de este aeropuerto de Alicante-Elche, que es uno de los que más utilizan las personas que visitan España.

El primer avión que tomó tierra en El Altet fue un vuelo de la compañía Aviaco que cubría la línea Madrid-Alicante-Barcelona-Alicante-Madrid, pilotado, hace cincuenta años, por el comandante José Ramón Sáez de Santamaría que está aquí, con nosotros, y le agradecemos su presencia. Ya lo citamos para dentro de veinticinco años, al igual que a todos los aquí presentes. Creo que eso va a ser muy positivo para todos y también para España.

Pues bien, en esos cincuenta años muchas cosas han cambiado. Sin ir más lejos, El Altet ha pasado de 7.900 operaciones en 1968 a superar las 98.000 el año pasado. Además, ha sido reconocido como "el mejor aeropuerto de Europa" de su categoría en la última edición de los Premios ACI Europa3. Solo en 2017, que se dice pronto, 13.700.000 personas pasaron por El Altet; el 90 por 100, pasajeros internacionales. A través de su aeropuerto, Alicante está conectado con el mundo: 14 destinos en España, 107 en Europa y 2 en África. Cada año aumentan las rutas --112 en los tres últimos años-- y el número de pasajeros, un 11 por 100 en 2017.

Para el Gobierno, la importancia estratégica de El Altet es clara: para el período 2017-2021, la inversión total prevista es de setenta millones de euros y en abril está prevista la finalización de las actuaciones de adecuación de la plataforma del Nuevo Área Terminal.

Estamos, según dice aquí, en el quinto aeropuerto con mayor tráfico de nuestro país; pero el señor presidente de la Generalitat ha dicho que es el cuarto y, si él lo dice, yo también lo digo: en el cuarto aeropuerto con mayor tráfico de nuestro país. Y es imprescindible que se mantenga bien conectado. Por eso vamos a mejorar su intermodalidad y la oferta de transporte, también para viajeros y también para sus trabajadores.

En el Plan de Cercanías de la Comunidad Valenciana, hemos planteado la ejecución de una nueva conexión de este aeropuerto como una primera fase de la Variante de Torrellano, que lo conectará con núcleos de población importantes, como Alicante, Elche, Callosa de Segura, Orihuela o Murcia. La inversión es de 85 millones de euros y en tres meses remitiremos el estudio al Ministerio de Medio Ambiente para su tramitación.

Somos conscientes, además, de que hay que articular una solución segura y cómoda para el acceso viario al aeropuerto. Actualmente, la Nacional 338 soporta un tráfico diario de 30.000 vehículos. Por eso, en julio autorizamos las obras de duplicación del tramo de 4,8 kilómetros y esperamos que su adjudicación definitiva se haga en primavera. Es una inversión de treinta millones de euros.

Asimismo, seguiremos completando, con un segundo tramo, la Ronda Sur de Elche por el suroeste y está en marcha el proyecto de duplicación de la Variante de Torrevieja, que resolverá sus problemas de congestión en verano.

Y en el marco del gran proyecto para España que es el Plan Extraordinario de Inversiones en Carreteras (PIC), me gustaría decirles que mañana sábado se va a publicar en el Boletín Oficial del Estado el estudio de viabilidad de la Autovía del Mediterráneo A-7 entre Crevillente y Alhama de Murcia, que es el primer paso para la licitación de las obras. Es una actuación en cuatro tramos, con una longitud de 72,8 kilómetros y una inversión estimada de 588 millones de euros. Con ella, además de atender a los desplazamientos de largo recorrido entre Alicante y Andalucía, mejorarán los niveles de servicio y la seguridad del tráfico entre las capitales de Alicante y Murcia.

Esta actuación forma parte de la ambiciosa agenda de modernización e inversiones que el Gobierno de la nación tiene prevista para la Comunidad Valenciana, y que se suma a la reciente puesta en servicio del AVE a Castellón, en el que tuvimos ocasión algunos de los presentes de viajar el 22 de enero, y, además, supone un nuevo hito en el desarrollo del Corredor Mediterráneo.

Quiero decir aquí --lo dije en Castellón la semana pasada-- que para el Gobierno de España el Corredor Mediterráneo es un "proyecto de Estado" y un proyecto vital. Es la actuación inversora más importante que estamos llevando a cabo y servirá de inmejorable nexo de unión y cohesión de los principales nodos logísticos, terminales intermodales y centros de producción que tiene a su paso. Aquí, en Alicante, ya podemos hablar de la próxima finalización del tramo Monforte del Cid-Murcia, que reducirá en casi media hora el trayecto entre Alicante y Murcia: se llegará en unos cuarenta minutos.

Señoras y señores,

Acortar distancias mejora la calidad de vida de las personas, pero también la competitividad de las empresas. Nos ofrece oportunidades y nos conecta al futuro; nos acerca a todos y nos une. De esa convicción nace también nuestro compromiso con las Obligaciones de Servicio Público, que para este año suponen aquí, en la línea Alicante-Elda-Villena, el doble de servicios de media distancia --de cinco a diez trayectos por sentido-- con tarifas especiales para viajeros habituales.

Termino ya. Este acto es una muestra clara de que esta Comunidad y el Corredor Mediterráneo están entre las prioridades del Gobierno de España. Es, efectivamente, una Comunidad pujante, con un empresariado que arriesga, con un empresariado que es capaz de exportar, un empresariado que mira al mundo y que, sin duda, es capaz de situar a esta Comunidad en el lugar que le corresponde en nuestro país.

Me gusta escuchar a la gente y he escuchado al presidente de la Generalitat, además de otras cosas, hacer referencia a dos asuntos importantes. El primero es el de la financiación y el segundo es el del agua.

Efectivamente, ayer compareció el ministro de Hacienda en las Cortes Generales y habló de lo que, en sus líneas generales, sería el proyecto de financiación autonómica. Hizo referencia a la posibilidad de estudiar algunos asuntos sobre los cuales se habría interesado mucha gente en esta Comunidad Autónoma y en otras de España; pero lo importante ahora es que seamos capaces --ya lo dije en Castellón y lo reitero ahora-- de conseguir un entendimiento porque, aunque tengamos voluntad de llegar, y pronto, a un acuerdo de financiación autonómica, lo cierto es que, para mi desgracia, yo solo he conseguido 137 diputados. Si tuviera más, evidentemente, las cosas serían diferentes.

Pero creo que también es positivo que estos asuntos, al igual que el de agua, que son asuntos de Estado, sean también el producto del acuerdo o del entendimiento, al menos, de aquellas fuerzas políticas a los que se nos supone, aunque solo sea por historia y por alguna aportación que hemos hecho también, como todos los españoles en estos últimos cuarenta años, que nos pongamos de acuerdo.

Yo soy plenamente consciente de que aquí importa el tema de las infraestructuras, aquí importa el tema del agua, aquí importa la financiación autonómica y aquí importa la vida de la gente: sus pensiones, los servicios públicos fundamentales y la creación de empleo. Al final, todo acaba siendo lo mismo: una buena política económica es la que permite crecer y es la que permite crear empleo. Cuando se crea empleo, hay más gente que contribuye a las arcas públicas, hay más gente que consume, se pagan impuestos indirectos, hay más gente cotizando a la Seguridad Social, las pensiones pueden ser mejores y hay más empresas que son capaces de ser cada vez más competitivas y contribuir al progreso y al bienestar general.

Ese es un objetivo compartido; luego, sin duda alguna, hay unos cuantos ámbitos de discusión que, al final, son lo menos importante. En lo que tenemos que ponernos de acuerdo es en lo importante y, desde luego, yo estoy dispuesto a poner de mi parte todo cuanto sea posible.

Señoras y señores,

Agradezco a todos su presencia. Celebro estar, y que ustedes también lo estén, en este 50º aniversario de un aeropuerto que es los emblemáticos de nuestro país en una provincia que es la cuarta en el número de habitantes, que recibe turistas como nadie y que tiene un sector empresarial muy diversificado, muy potente y con muchas ganas de trabajar y de generar riqueza y empleo. He tenido la oportunidad de vivir durante no mucho tiempo muy cerca de este aeropuerto, que he utilizado en numerosas ocasiones, y espero que, así como ahora las cosas van mejor, en el futuro seamos capaces de mantener este ritmo de crecimiento y de creación de empleo que, al final, es de lo que se trata.

Muchísimas gracias por su atención.

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