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Francisco Martínez destaca "la amplia reforma penal que ha llevado a cabo España para luchar contra la ciberdelincuencia y el ciberterrorismo"

Lunes 11 de julio de 2016

​Francisco Martínez ha comenzado su intervención exponiendo un mapa de la realidad de la ciberdelincuencia en nuestro país, según el cual, durante 2015 en España se registraron más de 60.400 hechos delictivos, siendo el 67,9% fraudes informáticos y el 16, 8% amenazas y coacciones. Además,  ha destacado que durante los primeros cinco meses de 2016, el CERTSI ha gestionado un total de 204 incidentes contra infraestructuras críticas, mientras que en 2015 se comunicaron 134.

En este contexto, el secretario de Estado de Seguridad ha afirmado que "la ciberdelincuencia y el ciberterrorismo son fenómenos en clara y sostenida expansión en España. Realidades - ha puntualizado- que están condicionadas por el desarrollo tecnológico y por la evolución en el uso de las redes sociales".

"Ante esta realidad dinámica", Martínez ha explicado que se ha llevado a cabo una adecuación de nuestro marco jurídico que se ha concretado en la modificación del Código Penal y en la modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, fortaleciendo así las garantías procesales y la regulación de las medidas de investigación tecnológica.

Según Martínez, "se trata de una reforma ambiciosa" mediante la que se han incorporado nuevos tipos penales fundamentalmente en tres ámbitos. En primer lugar, el relacionado con la protección de los menores con la tipificación de delitos como el childgrooming (acoso a menores a través de Internet) o el sexting (difusión sin consentimiento de imágenes íntimas, aun habiéndose obtenido con el consentimiento del afectado). Por otra parte, el ámbito relativo a los ataques contra los sistemas de información, que ahora tipifica conductas como la interceptación de datos informáticos o la facilitación de programas diseñados para cometer este tipo de delitos.

En tercer lugar, ha explicado que la reforma  penal llevada a cabo también se centra en los delitos de terrorismo, tipificando como delitos conductas como el adoctrinamiento, la captación o la formación, tanto activa como pasiva, así como el enaltecimiento, la humillación a las víctimas o la incitación a la comisión de delitos de terrorismo. Asimismo, ha destacado  la figura del agente encubierto que le permite actuar bajo identidad supuesta en canales cerrados.

Finalmente, el secretario de Estado de Seguridad ha afirmado que la "adaptación del marco jurídico penal a la nueva realidad tecnológica no es un producto terminado sino un producto en construcción, puesto que los cambios tecnológicos y sociales hacen necesario un esfuerzo de adaptación permanente de nuestras normas penales".

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