Discurso del presidente del Gobierno en la inauguración de la Asamblea General del Consejo Empresarial de América Latina

2.10.2014

  • x: abre ventana nueva
  • Whatsapp: abre ventana nueva
  • Linkedin: abre ventana nueva
  • Enviar por correo: abre ventana nueva

Madrid

Señor presidente de CEAL Internacional, señor presidente de Telefónica, señora presidenta de CEAL Ibérico, señora secretaria general iberoamericana, señoras y señores, queridos amigos,

Es para mí un honor intervenir en ésta que, como se ha recordado aquí por los intervinientes anteriores, es la vigesimoquinta Asamblea Plenaria del Consejo Empresarial de América Latina, en la cual celebramos la reciente apertura de un capítulo ibérico.

Con este capítulo, como también se ha señalado aquí, esta organización que nació como latinoamericana hace ya veinticuatro años pasa a ser una plataforma empresarial propiamente iberoamericana. Reúne presidentes y accionistas mayoritarios de empresas de dieciséis países de América Latina, más España, Portugal y Andorra, y lo hace sobre la base de un decálogo cuyos principios considero esenciales, como el de integración, la mejora educativa o el respeto a la legalidad.

Estos principios constituyen el eje de la responsabilidad social corporativa, la cual implica el fomento de prácticas socialmente responsables del sector privado y la asunción de su responsabilidad como actor social de primer orden. Estos principios sirven tanto aquí como en todos los factores de la vida política y social de nuestro país.

CEAL está haciendo, por tanto, una contribución fundamental al espacio económico iberoamericano. Mi más sincera enhorabuena a todos aquellos que hayan contribuido a este logro.

Señoras y señores,

Se dan hoy aquí cita representantes de empresas de toda la Comunidad Iberoamericana. Por ello, permítanme destacar algunos hechos que ilustran el alcance de los vínculos que unen a nuestras naciones.

En primer lugar, nuestra relación es estratégica. Compartimos historia, cultura y valores. Esta relación, además, está en permanente evolución y actualización mediante numerosos encuentros periódicos y multitud de acuerdos que enmarcan y agilizan nuestra cooperación en ámbitos como el comercio, las relaciones políticas o, incluso, la lucha contra la delincuencia organizada, por citar tan sólo algunos ejemplos.

Por otra parte, España es ya el segundo inversor en América Latina, con un stock de más de 122.000 millones de euros, un tercio de nuestras inversiones en todo el mundo. Y nuestras empresas tienen vocación de permanencia. Cabe destacar en este sentido que la crisis no ha frenado la inversión de España en América Latina.

Nuestras empresas han favorecido la creación de seiscientos mil puestos de trabajo en la región en sectores clave, en muchos casos con un elevado componente tecnológico, como las energías renovables, el saneamiento o la gestión de infraestructuras. Los resultados de las empresas españolas en América Latina contribuyen también a generar riqueza y puestos de trabajo en España. En el capítulo comercial, los intercambios son crecientes en ambos sentidos, si bien presentan aún un amplio margen de progresión.

Señoras y señores,

Nuestros vínculos son profundos, siguen aumentando y presentan un gran potencial de crecimiento. En mi opinión, atravesamos una fase crucial y ello por los siguientes motivos:

- América Latina está viviendo un momento positivo. A pesar de la crisis, sigue creciendo.

- Se está trabajando por la paz y por un reparto de la riqueza más equitativo, y, por tanto, hay más cohesión social.

- Las instituciones son más fuertes, lo que, como se viene demostrando, es igual de determinante que el cambio tecnológico para el crecimiento económico y la construcción de sociedades más prósperas a largo plazo.

- La seguridad es una prioridad y se trabaja duro por garantizar la educación, la salud y las pensiones.

- Se han afianzado políticas públicas que estimulan la creación de puestos de trabajo.

Hablar de un continente tan amplio exige matices pero, en líneas generales, la buena gestión económica y las políticas redistributivas han mejorado el panorama político y económico de la zona.

Todo ello ha propiciado un significativo incremento de las clases medias, aproximadamente un 50 por 100 en los últimos diez años. Este contundente dato confirma que se ha trabajado en la buena dirección, dado que las clases medias son clave en el progreso y en la estabilidad de cualquier país.

En línea con lo anterior, América Latina se ha embarcado en un programa general de construcción de infraestructuras. Ello significa invertir para el futuro, generando un capital fijo que moderniza el país, permite su expansión económica y contribuye a corregir las desigualdades sociales. Tiene un efecto multiplicador y un impacto directo sobre el empleo, en el que las empresas españolas tienen un destacado protagonismo.

Por otra parte, la globalización ha impulsado en América Latina una fuerte dinámica de integración política y económica, así como una apertura sin precedentes al exterior. El mundo, inevitablemente, camina hacia una mayor convergencia e integración y ello debe ser capitalizado en favor de nuestras relaciones birregionales.

Estos movimientos de integración han recibido un decidido apoyo por parte de España y de la Unión Europea. A los Acuerdos de Asociación de la Unión Europea con México y con Chile, se han añadido el año pasado el Acuerdo de Asociación con América Central y el Acuerdo Comercial Multipartes con Colombia y Perú, al que acaba de adherirse Ecuador. España ha tenido la satisfacción de liderar todos estos esfuerzos de la Unión Europea para ofrecer más libre comercio y más seguridad jurídica a las empresas de ambas riberas del Atlántico, que son las de todos ustedes.

España también ha sido el primer Estado miembro de la Unión Europea en apostar por la Alianza del Pacífico, donde se conjugan con acierto y con visión la apertura comercial, la seguridad jurídica y la vocación asiática. España se convirtió en el primer Estado observador de Europa en noviembre de 2012 y hoy hay más de 32 Estados observadores. Sin duda, la atracción que suscita la Alianza queda demostrada por la cantidad de Estados observadores que se han adherido a la misma. Me atrevo a decir que es el movimiento nuevo de integración más atractivo de cuantos se desarrollan hoy en el mundo.

En este contexto, España también hará lo que esté en su mano para que concluyan con éxito las negociaciones de un Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y MERCOSUR, o los Estados de MERCOSUR que así lo deseen. Es hora de recurrir a las fórmulas imaginativas que permitan concluir unas negociaciones que empezaron hace quince años.

Paralelamente, se está produciendo una decidida proyección de América Latina hacia el Pacífico a través de iniciativas como el Partenariado Transpacífico. Estas dinámicas, necesariamente, favorecerán una mayor integración del mercado latinoamericano en el mercado global. La región podrá, así, aprovechar mejor iniciativas como el Partenariado Transatlántico para el Comercio y la Inversión entre la Unión Europea y Estados Unidos, acuerdo que, como ustedes saben, está siendo negociado y tendrá un fuerte impacto en los intercambios comerciales a nivel global.

Señoras y señores,

Permítanme ahora aludir a la situación de España en el contexto actual.

El Gobierno que presido lleva casi tres años implantando profundas reformas que han sentado las bases para un crecimiento sólido en el futuro. Los inversores están demostrando su confianza en estas reformas y en la economía española en su conjunto, lo que queda patente con el aumento de los flujos de inversión que entran en nuestro país. Hemos recuperado la confianza y la credibilidad, y, lo que es más importante, hemos consolidado un profundo cambio de tendencia en el mercado laboral. Hemos pasado de la destrucción de empleo a la reducción del paro y de la caída de cotizantes al aumento de afiliados a la Seguridad Social.

Acabamos de conocer hoy los datos de empleo del pasado mes de septiembre, un mes tradicionalmente malo para el empleo por razones estacionales. A pesar de ello, ha sido el mejor mes de septiembre desde hace siete años, desde 2007. Hoy hay 276.700 parados menos en España que hace un año y 356.258 cotizantes más a la Seguridad Social que hace un año.

No es para estar satisfecho y no estamos satisfechos. Somos absolutamente conscientes de que queda muchísimo por hacer; pero el futuro, si no nos equivocamos y si perseveramos en las políticas que hemos llevado a cabo a lo largo de estos últimos tiempos, podemos verlo de otra manera distinta que cómo lo veíamos hace tres años.

Desde el Gobierno, conscientes de que son las empresas las que están creando empleo y aprovechando oportunidades de inversión, trabajamos todos los días por crear un marco favorable a ese crecimiento y desarrollo empresarial. Con el esfuerzo de todos los ciudadanos, de todos, de empresas y de administraciones, hemos realizado un ajuste presupuestario sin precedentes, en una época, además, de fuerte recesión, cumpliendo estrictamente con nuestros compromisos europeos. Hemos apostado decididamente por establecer las bases para favorecer la creación de empresas, su crecimiento y su internacionalización. Reformas como la Ley de Emprendedores, la reforma energética, la Ley de Garantía de unidad de mercado o la reforma laboral han aportado nuevos elementos de flexibilidad para empresas y autónomos, contribuyendo a facilitar trámites, aumentar la competitividad y mejorar la eficiencia de los mercados en los que operan.

Déjenme que me detenga con brevedad en la mejora de la competitividad a la que he aludido. Éste está siendo un elemento clave en el proceso de reactivación de la economía española. Los precios y los costes están contenidos, lo que nos está permitiendo, por primera vez en nuestra historia, ser cada vez más competitivos sin recurrir a devaluaciones de la moneda. Nuestras exportaciones, nuestros productos y servicios, son más competitivos, lo que está permitiendo a muchas empresas abrirse a nuevos mercados o profundizar en aquellos en los que ya operaban.

Esto ha permitido que las exportaciones representaran en 2013 el 34,1 por 100 del PIB, lo que supone un aumento de diez puntos porcentuales en tan sólo cuatro años, porque la clave de la recuperación española es ser una economía cada vez más abierta y más competitiva.

Muchos aseguraban hace tan sólo tres años que no podríamos salir de la crisis ni volver a crecer si no abandonábamos el euro o pedíamos un rescate. Pero hemos demostrado que con trabajo y gracias al esfuerzo de todos sí ha sido posible.

Nuestra economía creció un 0,6 por 100 en el segundo trimestre de este año, lo que supone el ritmo más elevado de la Eurozona. Y, además, confirma que en el último año hemos crecido a un ritmo cada vez mayor.

En esta recuperación las empresas desempeñan un papel fundamental y aquellas con vocación internacional como las aquí presentes aún más. Gracias al dinamismo mostrado por estas empresas, nuestras exportaciones de mercancías están en máximos históricos y con implantación cada vez en más mercados, desde los más tradicionales para nuestras empresas como el latinoamericano y el europeo, hasta aquellos que emergen con fuerza como Asia o África.

Y no sólo exportamos más mercancías, también en el sector servicios nuestras empresas están siendo motores del crecimiento porque, además de las ya tradicionales exportaciones de servicios turísticos en las que España está a la cabeza del ranking mundial como tercer destino turístico, también somos cada vez más fuertes en exportaciones de servicios no turísticos. En concreto, en 2013 estas exportaciones aumentaron un 1,8 por 100, hasta los 63.800 millones de euros. Y este año, en el primer semestre, han crecido un 8,1 por 100.

Señoras y señores,

La pregunta que hay que hacerse es cómo podemos obtener el máximo rendimiento de este contexto.

En primer lugar, este nuevo escenario exige una relación renovada con América Latina que estamos impulsando desde nuestra llegada al Gobierno: una relación más equilibrada, más simétrica, donde la cooperación beneficie a ambas partes con la mirada puesta en la creación de empleo como eje del crecimiento y de la mejora del bienestar de nuestros ciudadanos.

Me gustaría referirme aquí al capital humano y a su carácter esencial en este espacio que llamamos Iberoamérica. Esta Comunidad se constituye como una suma de ciudadanos que interactúan, viajan y crean riqueza juntos. Una riqueza no sólo económica y comercial, sino también cultural, política y social. Y estos ciudadanos demandan de los poderes públicos esfuerzos orientados a facilitar la circulación de profesionales en el espacio económico iberoamericano. España ha suscrito Declaraciones sobre Movilidad de Talentos con Perú y México, y nos gustaría hacer de este programa de movilidad una seña de identidad propia, extendiéndolo a otros países iberoamericanos. Con la circulación del talento, satisfacemos las necesidades de recursos humanos que tienen nuestras empresas a través de la formación y de la movilidad. Contribuirá a crear una cultura empresarial propiamente iberoamericana.

Es con este espíritu que España impulsó en el seno de la Unión Europea la supresión de los visados Schengen de corta duración para Colombia y Perú, que se hará efectiva en el segundo semestre de 2015.

Señoras y señores,

El lema de esta Asamblea Plenaria es "Latinoamérica a la conquista de Europa". Efectivamente, nos encontramos en un punto de inflexión: América Latina está invirtiendo en compañías españolas. Es momento de que las grandes empresas latinoamericanas se establezcan en España y vean en nuestro país una plataforma para su internacionalización. Nuestra ubicación estratégica para la proyección empresarial en Europa o África es indudable. Paralelo carácter estratégico presenta para las empresas españolas América Latina, tanto en su proyección hacia Estados Unidos, como hacia la región Asia-Pacífico.

Hablamos de espacios de encuentro iberoamericanos y no quiero finalizar esta intervención sin aludir al sistema de Cumbres y a la próxima celebración en Veracruz de la vigesimocuarta Cumbre Iberoamericana, en la cual cerraremos un ciclo de renovación.

Las Cumbres han producido múltiples resultados tangibles. Han generado programas en ámbitos diversos como las Pymes, la alfabetización, los medios de comunicación o la ciencia y tecnología. Creo que las Cumbres deben seguir contando con plataformas e iniciativas de la sociedad civil para cumplir más eficazmente sus objetivos. Un buen ejemplo de este tipo de colaboración fue la celebración el año pasado, en los márgenes de la Cumbre de Panamá, del noveno Encuentro Empresarial Iberoamericano, que en aquella ocasión por vez primera fue organizado por CEAL. Mi percepción es que fue un éxito y que es una fórmula que debe mantenerse. Las Cumbres no son sólo lo que en ellas se discute y acuerda, sino también son la dinámica que se genera en torno a las mismas.

Señoras y señores,

Termino subrayando una idea: es importante que poderes públicos y empresas iberoamericanas apuntalemos vías de diálogo y cooperación. El papel de los Gobiernos es crear un marco legal estable y previsible con unas reglas del juego claras para que el empresario pueda, así, desarrollar su actividad. Las empresas deben conocer lo que la Administración en el exterior está haciendo y puede hacer por ellas.

Las empresas son actores nacionales e internacionales cada vez más relevantes. Las empresas españolas en América Latina ya están participando activamente en la consecución de objetivos tradicionalmente atribuidos en exclusiva al sector público, como la promoción cultural --a través del patrocinio--; la cooperación al desarrollo, mediante alianzas público-privadas, o lo que se ha dado en llamar la diplomacia económica. Yo, personalmente, les agradezco la encomiable labor que desempeñan en numerosos ámbitos.

Y a las empresas latinoamericanas les reitero mi invitación para que inviertan en nuestro país. Aquí encontrarán, como lo han hecho las empresas españolas en América Latina, un entorno propicio y estratégico para sus operaciones.

En definitiva, el espacio iberoamericano, día a día, lo construimos entre todos; sobre todo, los individuos a través de su iniciativa, de su esfuerzo y de su red de contactos. Y la CEAL es un buen ejemplo. Por ello, les deseo que su objetivo de alcanzar los mil socios en 2015 se vea ampliamente superado y que CEAL siga constituyendo una provechosa plataforma de encuentro para la empresa internacionalizada, auténtica base de vínculos presentes y futuros.

Latinoamérica ha sido, es y será el ámbito natural de proyección de la empresa y la sociedad española en el ámbito internacional. Este anclaje sólidamente fundado es una ventaja competitiva de España en el mundo. España es una nación plural y diversa que nunca renunciará a esta realidad de integración y fortaleza.

Muchísimas gracias.

Más información