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Discurso del presidente del Gobierno en el acto de presentación del Año Europeo del Patrimonio Cultural

Palencia, martes 13 de febrero de 2018

Señor comisario de Educación, Cultura, Juventud y Deportes; señor presidente de la Junta de Castilla y León; señor ministro; nuestra anfitriona, presidenta de la Diputación; señores consejeros; seños alcalde, delegado del Gobierno; secretario de Estado; autoridades; señoras y señores, queridos amigos todos,

Quería empezar agradeciendo al ministro de Educación, Cultura y Deporte que haya elegido la ciudad de Palencia para celebrar con ustedes las actividades del Año Europeo del Patrimonio Cultural 2018. Sabia decisión, sin duda. Y quiero agradecer al comisario europeo de Educación, Cultura, Juventud y Deportes, el señor Tibor Navracsics, que nos acompañe en este acto que es muy relevante para nuestro país y también para Europa en su conjunto. Muchas gracias por venir a España.

Y a todos ustedes gracias por estar aquí y por su compromiso con la cultura, el arte y nuestro patrimonio. 

Queridos amigos, 

El patrimonio cultural es uno de los activos más valiosos de Europa y entre todos debemos preservarlo, ponerlo en valor y reconocerlo siempre. España es una nación de reconocida riqueza patrimonial y cultural, y no lo digo solo yo; lo constatan, por ejemplo, los 46 bienes españoles inscritos en la lista del Patrimonio Mundial o el hecho de que seamos el tercer país del mundo con mayor número de bienes Patrimonio de la Humanidad, solo por detrás de Italia y de China.

Ese patrimonio, fruto de siglos de historia, es un vínculo indisoluble entre españoles; pero también une a España con Europa y a todas las naciones europeas entre sí, porque todo ese patrimonio, el nuestro y el de nuestros vecinos, demuestra una experiencia, unos valores y unas tradiciones que trascienden fronteras y generaciones. 

Palencia es un claro ejemplo de lo que digo y estoy seguro de que los aquí presentes coinciden conmigo. Es una capital llena de historia y de arte, una ciudad con una gastronomía de primer orden y una oferta cultural rica y diversa. Y, además, es una provincia bien conectada. Tengo que decir que hemos llegado a Palencia en tren y que no hemos tardado mucho, apenas una hora y media desde Madrid.

En realidad, en España ya todo empieza a estar cerca. Hemos hecho un importante esfuerzo para conectar nuestro país con una de las mejores redes de infraestructuras que existen en el mundo; una red de transportes que une a personas, acerca oportunidades y nos permite también disfrutar de todos los rincones de España con cada vez mayor facilidad. Hacemos fácil conocer la diversidad de nuestros pueblos y regiones, de nuestra cultura, nuestra tradición y nuestras riquezas históricas. Acercamos España a los españoles y a los millones de turistas que nos visitan cada año: 82 millones, que se dice pronto, en 2017. Y el turismo, aquí, en Palencia, como saben ustedes mejor que yo, también ha aumentado notablemente en estos dos últimos años. 

Por eso, y por el excepcional carácter y hospitalidad de los españoles, vivir en España y visitar España es más que atractivo. Algunos no lo ven o, a lo mejor, no quieren verlo, o se empeñan en decir lo contrario de lo que ven; pero lo cierto es que el nuestro es un gran país. Somos una gran nación, con una gran calidad de vida, por mucho que resten todavía cosas por hacer.

Y precisamente si hablamos de calidad de vida, permítanme que refiera a la institución que nos da cobijo en este acto. Estamos en la sede de la Diputación Provincial de Palencia, como saben; una institución fundamental para los palentinos y que para mí tiene un significado especial. Comencé mi carrera política en la Diputación de Pontevedra y sé bien lo que significan las Diputaciones para los ciudadanos y para la cohesión de los territorios. Son la garantía de que los servicios públicos llegan a todos los españoles, independientemente del lugar en el que vivan. Y eso, mejorar la vida de la gente, es la principal función de las Administraciones y ha de ser la prioridad de quienes nos dedicamos al servicio público.

Por eso, me parece especialmente oportuno que el Año Europeo del Patrimonio Cultural se presente aquí, en la sede de la Diputación, porque, si la ciudad de Palencia atesora un gran patrimonio cultural, el resto de la provincia no se le queda atrás. Desde la villa romana de La Olmeda, citada hoy por todos, al castillo de Ampudia, de Carrión de los Condes a Aguilar de Campoo, de vuestra catedral de San Antolín al Cristo del Otero, uno puede hacer un recorrido por más de veinte siglos de la historia de España sin abandonar esta bella y acogedora provincia. Dentro de unos minutos, precisamente, tendré la oportunidad de visitar la catedral que, como saben, está incluida en el programa del Gobierno del 1,5 por 100 cultural, con el que será objeto de una importante restauración. 

Amigas y amigos,

La conmemoración de este Año Europeo es también una ocasión excepcional para reivindicar el proyecto europeo, que supone una oportunidad y una garantía para quinientos millones de ciudadanos y un éxito histórico de nuestro continente. Lo que hoy llamamos Unión Europea nació del anhelo compartido de paz y prosperidad tras la Segunda Guerra Mundial. Europa es un escenario de libertad, democracia y derechos humanos, y garantiza nuestro progreso y nuestro bienestar.

La conciencia de la historia y las raíces comunes de nuestros países son tan antiguas como la propia civilización europea. La democracia, la igualdad, el imperio de la Ley y los derechos humanos son valores de creación europea.  Europa, durante siglos, ha consolidado el pensamiento filosófico, cultural y artístico de lo que hoy es nuestra civilización. El arte clásico, el Románico, del que los palentinos saben tanto, el Gótico, el Renacimiento, el Barroco o la Ilustración expresan esa civilización europea, como también lo hacen los movimientos sociales y políticos contemporáneos. Esta es la espléndida herencia que atesoramos los europeos, junto a la riqueza de una diversidad nacional, lingüística y religiosa que nos hace más fuertes.

Por eso, creo que ha sido un enorme acierto la decisión del Parlamento Europeo y del Consejo de que este 2018 sea el Año Europeo del Patrimonio Cultural, porque nos encontramos en un momento excelente para promover los valores que hacen de nuestro patrimonio común un instrumento más fuerte de desarrollo de la sociedad europea, y queremos que esta iniciativa sea un éxito y para ello está colaborando mucha gente. En España, lo hacen la Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas y los Entes Locales; pero también la sociedad civil y el mundo empresarial vinculado a la cultura, el patrimonio, la creación y la innovación.

Yo quiero animar en este proyecto a cuantas más personas, mejor y a las más jóvenes les invito, especialmente, a que descubran y exploren el patrimonio cultural europeo, y que lo hagan con el orgullo de algo grande y algo propio que tenemos que defender como la mejor herencia para el futuro. 

Señoras y señores,

La cultura en España está por todas partes: en nuestras ciudades, paisajes, archivos, museos y espacios arqueológicos. Se encuentra también en la arquitectura, la artesanía, la gastronomía, la historia, la música o el cine. Los españoles tenemos un inmenso patrimonio cultural que nos une desde su diversidad y tengo que decir que hoy, gracias a las nuevas tecnologías, es más accesible que nunca. Por eso, vamos a volcarnos en difundir y en promover este Año Europeo del Patrimonio Cultural con más de cincuenta actividades en los próximos meses, como las Jornadas de Patrimonio Joven, la conmemoración --aquí se ha hablado-- del Día de Europa, la celebración de un gran Congreso Internacional de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural o las Jornadas Europeas del Patrimonio.

Además, los museos nacionales multiplicarán su programación y habrá un programa específico de accesibilidad al patrimonio para personas con discapacidad en colaboración con la ONCE, porque la cultura más accesible e integradora también es uno de los pilares de la Unión Europa y un compromiso de cualquier gobierno que se precie.

Amigas y amigos,

Termino ya. Nuestro patrimonio cultural en España y en el resto de Europa es un elemento estratégico. Es un formidable lazo de unión que contribuye a crear sociedades más cohesionadas, impulsa el crecimiento y el empleo, constituye el núcleo de los intercambios de Europa con el resto del mundo y representa un gran potencial para nuestra comunidad. Pero no es solo un legado del pasado, nos ayuda a avanzar y a crear nuestro futuro. Ese patrimonio es un orgullo para todos y es, además, la demostración de lo que hemos sido capaces de hacer los españoles a lo largo de nuestra historia y, sobre todo, la mejor prueba de lo que podemos seguir haciendo en el futuro.

Los españoles hemos demostrado muchas veces nuestra capacidad de superación y siempre que hemos afrontados juntos los retos y las dificultades hemos salido victoriosos. Recientemente, lo hemos vuelto a hacer plantando cara a una de las mayores crisis económicas de nuestra historia y creo, de verdad, que hemos ganado, aunque a algunos parece que no les gusta. Pero yo creo que hemos superado los peores momentos con el esfuerzo de todos y con una voluntad encomiable, y yo quiero agradecer esa capacidad de superación a los españoles.

Aún queda mucho por hacer, pero les propongo que sigamos haciéndolo juntos, con solidaridad y compromiso. Yo voy a seguir trabajando para que las buenas noticias lleguen a todos los españoles, para acercar las oportunidades a todos aquellos que no han podido encontrarlas y para tratar de que aquellos que más difícil han tenido el pasado puedan ver el futuro con más optimismo. 

Creo que merece la pena seguir trabajando juntos para lograrla, como para mí ha merecido la pena estar aquí, en Palencia, hablando bien de España --como dije antes, una gran nación-- y de Europa, el más importante proyecto político que hayan visto los siglos.

Muchísimas gracias.

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