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Intervenciones del presidente del Gobierno en una videoconferencia con unidades españolas en misiones humanitarias y de paz en el extranjero

Madrid, domingo 24 de diciembre de 2017

-- PRIMERA INTERVENCIÓN --

Gracias a todos los jefes de contingente que hoy nos acompañan desde el Centro de Situación del Departamento de Seguridad Nacional.

Quiero empezar expresándoles, un año más, en mi nombre y en el del Gobierno de España, nuestro sincero y profundo agradecimiento por lo que hacen: proteger a España y a los españoles, la primera de las obligaciones de un Estado. Pero hacen más cosas: contribuyen también con su compromiso al prestigio de España y contribuyen a la estabilidad de los países en los que operan. Millones de personas se benefician cada día de su trabajo.

Esta es la séptima vez que, como presidente del Gobierno, me dirijo a ustedes en la mañana del día de Nochebuena. He sido en estos años testigo privilegiado de sus misiones y puedo afirmar que su historia, como la de España, es una historia de éxito.

Desde 2012 hasta hoy, nuestro país ha tenido que adecuar su despliegue en operaciones para alinear nuestra acción exterior con nuestros intereses de seguridad y ustedes han sabido adaptarse a estos cambios. En estos tiempos hemos concluido el mayor repliegue logístico de nuestras unidades en Afganistán, nos hemos convertido en el principal contribuyente militar en operaciones de la Unión Europea en África, mantenemos agrupaciones navales hasta en cinco escenarios alejados y este año, por primera vez en la historia, hemos desplazado nuestros medios acorazados fuera de España a Letonia en solidaridad con nuestros aliados bálticos. Además, ustedes, con su eficaz trabajo, han logrado negar espacios a la barbarie terrorista o al tráfico de seres humanos, y han construido puentes con otras culturas donde se nos quería enfrentar.

Estos y otros retos se han conseguido gracias a su esfuerzo y a la enorme modernización que han acometido las Fuerzas Armadas en las últimas décadas; pero, también, gracias a la calidad humana de los componentes de los Ejércitos, la Armada y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Desde Afganistán a Colombia, desde Estonia hasta la Antártida, los soldados a los que instruyen, los inmigrantes rescatados en el mar y, en general, las sociedades con las que conviven se llevan la imagen de un buen militar.

Como otros años, podría dar datos del número de compañías formadas en Irak, Somalia o Mali, de las horas de vuelo de nuestros aviones que operan en más de veinte países en África, de las miles de vidas que salvan ustedes en el Mediterráneo o de las derrotas del terrorismo en Irak y de la piratería en el Índico. Pero hoy prefiero quedarme con la imagen que devuelven de ustedes los habitantes del sur del Líbano, del este de Turquía, de los Países Bálticos o de Colombia.

Es una imagen que reúne aquellas virtudes que Calderón les atribuía en sus célebres versos: la cortesía, el buen trato, la lealtad, el honor, la constancia, la paciencia y la humildad; una imagen que yo también observo en cada una de las visitas que realizo a sus destacamentos y en las que tengo ocasión de conversar con los soldados recién llegados de todos los rincones de España: andaluces, vascos, canarios, catalanes y de Pontevedra. De todos ellos guardo el recuerdo de hombres y mujeres que, lejos de sus casas y de sus familias, han hecho de nuestra bandera su divisa y nos protegen más allá de nuestras fronteras. En ustedes está la mejor versión de España. Créanme que es así como les veo y es así como les aprecian el resto de sus compatriotas.

Quiero animarles a que continúen en este esfuerzo, que sepan que los españoles se lo reconocemos y que estén siempre muy orgullosos de que en el cumplimiento del deber en cada una de sus patrullas, de sus guardias, en cada misión, nos protegen y nos representan. Siéntanse orgullosos de la labor que desarrollan, porque nosotros desde aquí nos sentimos muy orgullosos de ustedes.

Este es un mensaje que quiero compartir de forma muy especial con sus familias. Les pido que estén muy orgullosos de ustedes y que sepan que la labor que están haciendo lejos de España, también en días como el de hoy, es muy importante para todos.

Antes de terminar deseándoles lo mejor para esta noche, quiero, como siempre, recordarles que su misión termina en casa, en sus hogares, con sus familias, sanos y a salvo.

¡Feliz Navidad! a todos y muchas gracias por servir a España desde ahí.

-- SEGUNDA INTERVENCIÓN --

Muchísimas gracias a todos y vuelvo, en nombre de todos los españoles, que estoy seguro de que se suman a estas palabras que voy a pronunciar, a desearles a ustedes lo mejor. Que tengan una Nochebuena muy feliz, también un día de Navidad y que el año que viene se vean cumplidos todos sus deseos.

Muchísimas gracias por su trabajo y por su esfuerzo, y les mando también un cariñoso saludo a la ministra de Defensa y del JEMAD que, como acaban de ver, me acompañan hoy aquí.

¡Feliz Navidad!

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