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Discurso del presidente del Gobierno durante la entrega de la IV edición de los Premios CEPYME

Madrid, lunes 4 de diciembre de 2017

Muy buenas tardes.

En unos tiempos en que algunos prefieren ocultar la memoria, e incluso confundirla, la Confederación Española de la Pequeña y la Mediana Empresa ha colocado en el centro de su homenaje de hoy a los empresarios que sufrieron, en las más difíciles circunstancias, lo que aquí acabamos de escuchar: el acoso, las amenazas, la extorsión --efectivamente, la extorsión-y, algunos de ellos, la pérdida de su propia vida. Muchos soportaron, además, las humillaciones en soledad, sin informar a veces a la propia familia. Conozco las angustias que sufrieron y he admirado, siempre, que su corazón se colmara de coraje y de determinación para defender sus empresas y la libertad de todos.

Celebro las palabras que le hemos oído pronunciar hoy, aquí, al presidente Garamendi y al presidente de los empresarios vascos, y quiero sumarme a ese homenaje. Siempre estarán en mi recuerdo. Ya se ha glosado aquí lo que fue aquel tiempo, la reacción de los empresarios vascos y cómo contribuyeron a mantener en funcionamiento una sociedad que hubiera corrido el riesgo de quedar paralizada.

Repito, gracias por todo cuanto se ha dicho aquí hoy y antes de iniciar formalmente mi intervención quiero también agradecer que me hayan invitado a este acto en el que se ha hecho entrega de los Premios CEPYME en su cuarta convocatoria; unos premios que vuelven a ser una extraordinaria muestra del papel fundamental de las pequeñas y medianas empresas en la construcción de una España emprendedora y capaz, a un mismo tiempo, de crecer y de crear empleo.

Y dicho esto, señora presidenta del Congreso de los Diputados; señora ministra de Empleo y Seguridad Social; señor presidente de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa; señor presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales; presidente de la Confederación Española de Trabajadores Autónomos; presidente del Patronato del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; autoridades; señoras y señores, queridas amigas,

Siempre que hay premios, estamos todos de enhorabuena; en primer, lugar los premiados a los que se les han reconocido sus logros con el nombramiento del Empresario Autónomo del Año, así como de la Pequeña y Mediana Empresa del Año. Del mismo modo, se reconocen otros logros en distintas categorías: la Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad; el Desarrollo Internacional; la Innovación Tecnológica; la Transformación Digital; los Proyectos Empresariales; la Igualdad entre hombres y mujeres…, lo que hemos visto ya aquí. También, la creación de empleo.

Yo quiero darles la enhorabuena a todos los premiados porque, en muy distintos sectores y territorios de España, encarnan los valores de innovación, tenacidad, superación y compromiso que tan bien definen a las Pymes y a los autónomos de nuestro país. Hoy, nosotros, todos nosotros, queremos reconocernos con su ejemplo.

Un ejemplo que, por otra parte, no es para los premiados un hecho ocasional. El ejemplo es cotidiano y el premio, también, será para siempre. En un año en que celebran ustedes el cuarenta aniversario de su Confederación, es necesario destacar la continuidad de unas tareas, de unos trabajos y de una dedicación que están haciendo posible la recuperación de nuestra economía y de nuestro país. Por lo tanto, en la enhorabuena obligada a los pequeños y medianos empresarios premiados, hay que incluir a todos aquellos que cada mañana abren sus negocios con el objetivo de ofrecer mejores productos y servicios a sus clientes, generar riqueza y crear empleo.

Estamos hablando, como se recordaba aquí esta mañana hace un momento, de más del 99 por 100 de las empresas españolas, que han sabido convertirse en protagonistas de una economía moderna, abierta al exterior, competitiva y con capacidad de adaptación a un entorno en constante cambio.

Las Pymes generan --también se ha recordado esta mañana-- más del 63 por 100 del empleo total de España. Y siempre hay que recordarlo. En este ámbito, a veces frío e impersonal, de la economía conviene recordar que, cada vez que hablamos de cifras, hay detrás una mujer o un hombre que están llevando a cabo su proyecto vital, a la vez que forman parte de la columna vertebral del desarrollo económico español.

En cualquier actividad que se desarrolle en España encontramos un pequeño empresario o un trabajador autónomo. Están en todos los sectores, en cada pueblo, en cada ciudad, en todos los territorios, creando una red tejida de esfuerzo, de vida y de esperanza. Sin esa red de trabajos e ilusiones nada hubiera sido posible y nada será posible en el futuro.

En los cuarenta años de existencia de su Confederación, todos ustedes han ayudado a construir, de forma colectiva, esta historia de éxito. Algunos de estos ejemplos han sido premiados hoy, otros lo fueron en las tres convocatorias anteriores Pero insisto en que solo fueron ejemplos representativos de los más de dos millones y medio de personas que cada día, cada mes, cada año, constituyen la sólida base, los sólidos cimientos, del futuro de nuestro país.

Son esos empresarios y autónomos que soportaron lo peor de la crisis, y que ahora están comenzando a ver cómo la situación ha cambiado en los últimos tiempos de manera sustancial. Y sus organizaciones empresariales son un ejemplo de sociedad civil vertebrada, de tejido económico organizado, capaz de negociar y canalizar voluntades e intereses diversos, a veces incluso contrapuestos, pero en una misma dirección que es la que busca el progreso y el bienestar general.

Nunca dejo de valorar cómo su disposición para llegar a acuerdos, mediante la negociación y el diálogo --y de esto también hemos hablar aquí esta mañana--, permitió, en lo peor de la crisis económica, evitar conflictos y salvar, tanto una parte sustancial de tejido productivo, como un gran número de empleos.

Queridos amigos,

Los hechos y la evolución de los indicadores económicos y sociales de estos años muestran que los empresarios y los trabajadores lo han hecho bien, y que conviene recordarlo, especialmente ahora que algunos quieren cuestionar este gran proyecto colectivo que se llama España. Las Pymes y los autónomos tienen mucho que ver en este proceso que hemos protagonizado:

- La historia económica reciente de España es un éxito que no debemos olvidar. Somos --lo he visto esta mañana en un video-- la cuarta economía de la zona euro y una de las quince economías más prósperas y desarrolladas del mundo. Cuando su organización nació en los 70 --conviene no olvidarlo tampoco--, éramos, todavía, "un país en desarrollo".

- Hemos experimentado un extraordinario proceso de apertura al exterior, gracias al cual hoy en día nuestras exportaciones suponen más de un tercio de la riqueza nacional. Esto en Europa solo lo puede decir Alemania.

- Piensen que, cuando nacieron en 1977, había en España doce millones de personas trabajando y que todavía hoy necesitamos un millón más para alcanzar el objetivo de los veinte millones de ocupados; una cifra que podríamos conseguir a finales del año 2019, porque es el empleo, el crecimiento del empleo, lo que mejor explica que nuestra renta per cápita se haya multiplicado por dos en esos últimos cuarenta años y porque es el empleo, el crecimiento del empleo, el que ha permitido financiar una mejora sin precedentes de nuestra sociedad del bienestar.

- Recuerden que en España, cada mes, gracias al soporte que proporciona el empleo, 14.200.000 personas perciben alguna pensión o prestación social, lo que se traduce en que el porcentaje del gasto social se haya incrementado en estos años en veinte puntos.

- Gracias a ello, entre otras cosas, hemos construido uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, tal y como reconocía la Comisión Europea hace unos días, y somos el segundo país europeo con mayor generosidad en sus pensiones públicas.

Pues bien, todo ello hubiera sido imposible, lisa y llanamente imposible, sin el compromiso de las Pymes y autónomos españoles con su país y sus gentes.

Queridos amigos,

Por decirlo simplemente, la España de hoy no se entiende sin el papel que han jugado las pequeñas y medianas empresas, y la recuperación que hoy vivimos no es una excepción. Por ejemplo,

- Esta mañana hemos conocido los datos de paro y afiliación del mes de noviembre, que hacen de 2017 el mejor año de los registros en términos homogéneos y anticipan que con toda seguridad podremos crear seiscientos mil empleos este año 2017.

- En los últimos doce meses, el paro se ha reducido en 315.542 personas, una caída del 8,3 por 100 en un año, según los datos del Servicio Público de Empleo.

- Pero lo más importante es que el número de afiliados a la Seguridad Social ha crecido en doce meses en 637.232, lo que, unido al incremento de más de más de 550.000 del año 2016, los más de 525.000 de 2015 y los más de 400.000 de 2014, supone un crecimiento total de 2.124.213 afiliados a la Seguridad Social en cuatro años.

No es necesario insistirles a ustedes en la importancia que estas cifras tienen, por ejemplo, para el sostenimiento de nuestro sistema público de pensiones, como tampoco es necesario destacar los datos de Eurostat: España lleva cuatro años liderando la reducción de paro en Europa y España ha reducido el paro en los últimos cuatro años --es verdad que veníamos de una situación mucho peor, pero este es un dato ciertamente notable-- tres veces más que Alemania, nueve veces más que Francia y dieciséis veces más que Italia.

Queridos amigos,

España va a competir en talento, un talento que se cultiva en las empresas. Necesitamos que las empresas se comprometan en ese objetivo que tenemos por delante para llegar al año 2020 con más y mejores empleos, de llegar al inicio de 2020 con veinte millones de empleos; objetivo para el que las Pymes tendrán que desarrollar un papel fundamental. Para eso, sus empresas tendrán que lograr que el empleo sea más estable. En este terreno aún queda por hacer, pero tengo que decir que están ustedes avanzando en la buena dirección.

Yo les pido que sigan apostando por el talento y por hacer lo posible por retenerlo, que impulsen una gestión de recursos humanos de calidad, basada en la contratación indefinida, adaptada a sus necesidades empresariales, con los instrumentos de flexibilidad que ya tienen a su disposición.

Hay que crear más empleo a tiempo completo. Es un indicador que va asociado, también, a la calidad. Se ha creado muchísimo en estos cuatro años.

Tenemos que ser capaces de abordar con rigor todos los aspectos que inciden en la calidad del empleo. Si quieren ser competitivos en la economía global, apuesten, tomen riesgo, por sus trabajadores, inviertan en ellos, fórmenlos a lo largo de su vida laboral y métanlos en sus proyectos empresariales.

Para recorrer ese camino tenemos que confiar en lo bueno que nos ha traído hasta aquí. La recuperación de nuestro país se ha apoyado, como decíamos antes, en la más importante red productiva que existe, que son ustedes, las Pymes y los autónomos.

Pues bien, desde el inicio de la recuperación, en España ya se han creado 150.000 Pymes, lo que significa un aumento del 13 por 100. Han recuperado ustedes casi un millón y medio de empleos --dos de cada tres se deben a ustedes-- y, lo que es más importante, están jugando un papel fundamental en la profesionalización de los sistemas de gestión y en la internacionalización de la economía. Nuestras empresas cada vez son "menos pequeñas" y "más medianas", están creciendo en tamaño y, desde luego, cada vez son más internacionales. Todo esto no hace sino certificar que las Pymes y los autónomos constituyen la columna vertebral de nuestra economía.

Pero todavía España necesita que sean ustedes, de nuevo, el punto de partida desde el que afrontar con éxito los retos que tenemos por delante. Necesitamos más Pymes, más grandes, más internacionalizadas y mejor preparadas para un mercado global que, como saben mejor que yo, cada vez es más competitivo. Ustedes son el principal activo con el que España va a competir en el futuro.

Señoras y señores,

Ya pretendo cumplir, como todos, con el tiempo fijado para mi intervención y, por lo tanto, debo ir terminando; pero sí quería decir una cosa: en materia económica, España le ha dado en los últimos cuatro años "la vuelta a la tortilla", perdón por la expresión. Pero una economía que llegó a perder casi el 10 por 100 de su PIB, en la que se destruyeron 3.800.000 empleos netos y que llegó a superar los seis millones de parados, con un fuerte endeudamiento, con desequilibrios económicos de todo tipo (déficit público, déficit exterior, inflación, pérdida de competitividad…); esa misma economía transita ahora por una época de crecimiento económico sostenido y estable, asentado en la exportación y la competitividad.

Este año volveremos a crecer por encima del 3 por 100 del PIB, muy por encima de países como Alemania, Francia, Italia o Gran Bretaña. Esto, que era inimaginable hace sólo cuatro años, se está produciendo, entre otras cosas, porque cada uno está desarrollando bien su papel.

Yo soy consciente de lo que me toca; soy consciente, como Administración Pública, de que esas Administraciones no deben inmiscuirse en lo que no les es propio; pero deben asegurar que el marco en el que se desarrolla la actividad económica sea lo más favorable posible para quienes tienen que generar riqueza y empleo. Un país no puede llamarse "desarrollado y moderno" si no practica una política social merecedora de ese nombre; pero no podrá avanzar en este terreno, la política social --algo de lo que, por lo visto, algunos no se han enterado--, si sus basamentos económicos no son suficientemente sólidos.

Creo que estaremos de acuerdo en esos objetivos pero, para alcanzarlos, necesitamos la colaboración de todos, el mantenimiento y el desarrollo de unas políticas públicas coherentes y que el conjunto de las empresas, en su comportamiento, lo hagan posible.

A ustedes, lo único que les pediría, que no es poco, es que, de aquí hacia el futuro, insistan en las vías del éxito por las que han transitado desde su fundación y, especialmente, por las que han transitado en estos últimos años.

El esfuerzo ha sido altísimo; pero hoy pueden mirar hacia atrás y ver que España está a punto de cerrar su cuarto año consecutivo de crecimiento económico por encima de la zona euro y que esto se ha logrado porque hay muchos españoles que lo han permitido. Si perseveramos, será difícil que alguien pueda impedir que los vientos se nos muestren favorables.

Queridos amigos,

El bienestar y el futuro de nuestra nación dependen de nosotros, de lo que seamos capaces de hacer todos juntos.

Hemos visto un vídeo; para mí, un vídeo muy acertado en lo que explica lo que es España. A veces, solo son noticias las malas noticias; pero en España, igual que en Europa, hay muchas buenas noticias.

A lo mejor, es posible que durante algunos años nos hayamos acostumbrado pero, como les decía antes, este es un país con un crecimiento económico muy importante; este es un país que, al amparo de una Constitución que algunos discuten, fue capaz, como también decía antes, de duplicar su renta per cápita; este es un país que está entre los quince más importantes del mundo; este es un país con un modelo de bienestar, con pensiones públicas, sanidad, educación y servicios sociales que pocos tienen en el mundo; este es un país con infraestructuras ferroviarias y de carreteras como muy pocos países tienen en el mundo; este es un país con empresas que han invertido fuera cerca de la mitad de nuestro país, que hace obras como las que veíamos antes en el vídeo: La Meca-Medina, el Canal de Panamá y otras grandes infraestructuras en el mundo; este es el país, y también lo recordaba el vídeo, tercero del mundo que más personas recibe, más turistas --por alguna razón será--; este es un país donde vienen estudiantes de Erasmus de toda Europa y somos el primer país de Europa en recibir estudiantes de Europa, ninguno viene obligado, estoy absolutamente convencido, y por algo será.

Señoras y señores,

Aunque haya algunos que, a veces, quieran destacar solo los errores y los defectos, que los hay, sepan ustedes que este es un enorme país, con unos empresarios grandes, también, pequeños, medianos y unos autónomos y unos trabajadores ejemplares que van a seguir manteniendo el futuro como en estos últimos cuatro años.

Muchas gracias.

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