La Ley marca una nueva época para la I+D+i española.
Con más oportunidades para los científicos donde los jóvenes que comiencen su tarea investigadora contarán con un contrato en lugar de becas y con fórmulas de acceso más claras a empleos permanentes y con mejores oportunidades para la movilidad, tanto entre los centros públicos, como entre estos y la empresa privada.
- Con ello España no sólo sigue la estela de los países nórdico, sino que se sitúa por delante, en cuanto a derechos de los predoctorales.
- La edad media de conseguir un puesto fijo en un centro de investigación bajará de 39 a 34 años.
- Con más calidad para la ciencia española, a partir de una apuesta firme por la investigación de excelencia.
- Habrá menos burocracia para acceder a las ayudas a la investigación.
- La ley proporciona más autonomía a cambio de una mayor rendición de cuentas.
- Facilita el fichaje de talento internacional, a través de un nuevo contrato especial para investigadores distinguidos.
Con más oportunidades para las empresas que quieren apostar por la innovación para las que comienzan, que se beneficiarán del estatuto de "joven empresa innovadora" y para las que ya tienen experiencia en I+D, que tendrán más facilidades para cooperar con el sector científico se beneficiarán de la movilidad de investigadores desde el sector público.
En definitiva una nueva época en la que las políticas de I+D+i estarán en el centro de la agenda política y en la que se consolida la cooperación entre el Estado y las Comunidades Autónomas en materia de innovación.