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Intervenciones del Presidente del Gobierno en el debate final de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal

Congreso de los Diputados, jueves, 30 de noviembre de 2006

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  -Primera intervención-

 

Señora Presidenta, señoras y señores diputados,

En pocas ocasiones como en esta mañana, con la aprobación de las dos leyes que acabamos de debatir, esta Cámara adquiere su dimensión tan fuerte de ser el corazón de la democracia que inspira y que transmite al conjunto de la ciudadanía seguridad, solidaridad, futuro y ciudadanía. Por ello comprendo bien las intervenciones que los diferentes portavoces de los Grupos Parlamentarios han realizado esta mañana. Permítanme que, dada la trascendencia histórica de la Ley de la Promoción de la Autonomía Personal, haga una valoración desde el Gobierno.

Señorías,

España ha logrado ingresar en la lista de los países más prósperos del mundo, somos la octava potencia económica mundial y nuestra renta per cápita va a superar en poco tiempo a la de países tradicionalmente más prósperos que el nuestro. Son datos trascendentes, de los que todos podemos sentirnos legítimamente orgullosos; pero, Señorías, para mí y para el Gobierno que presido la riqueza de un país no se mide sólo en términos de Producto Interior Bruto, o de renta per cápita, o de superávit público. Éstos son tan sólo instrumentos necesarios para lograr la auténtica riqueza de una sociedad, la que mide el bienestar de sus ciudadanos, pero, sobre todo, la que mide la capacidad de generar solidaridad, atender a quienes más lo necesitan y hacer justicia.

Hoy este Parlamento hace política en el sentido más ambicioso y digno de la palabra; hoy este Parlamento inicia un camino de solidaridad con quienes no pueden valerse por sí mismos y con sus familias; hoy, y sobre todo, este Parlamento hace un ejercicio de reconocimiento hacia nuestros mayores, hacia quienes necesitan ahora de ayuda para sus necesidades más básicas.

Señorías,

El desarrollo del Sistema de Atención a la Dependencia que hoy se inicia es un gran proyecto colectivo de los españoles; es, va a ser, el gran proyecto social de esta sociedad para los próximos años.

Es un proyecto grande en términos de esfuerzo y de impacto: más de un millón de personas en situación de dependencia son los destinatarios de esta Ley, más de un millón de españolas y españoles verán fortalecida su autonomía personal, su capacidad de valerse por sí mismos. Con ellos son también destinatarios sus familias, las personas que están dedicando su vida a cuidar a quienes lo necesitan.

La voluntad de esta Ley es apoyar ese esfuerzo, superar la soledad en la que actualmente se mueven muchas de esas personas y conseguir también una mayor autonomía para los cuidadores, tanto a través de la ayuda de un sistema público de atención al dependiente, como, muy especialmente, del reconocimiento efectivo del trabajo de esos cuidadores familiares a través de su ingreso en el sistema de Seguridad Social.

Grande es también su impacto laboral. En los próximos diez años van a crearse más de trescientos mil empleos en este sector, y con esta Ley queremos garantizar que esos empleos van a satisfacer las condiciones necesarias de formación y de calidad en su empleo y en la atención a las personas dependientes.

Grande es, en fin, el esfuerzo financiero de las Administraciones Públicas, con una previsión de veintiséis mil millones de euros aportados en los próximos años para lograr la implantación gradual del Sistema.

Pero, sobre todo, es un proyecto grande, ambicioso y lleno de compromiso en su significado político y social, porque es un proyecto de solidaridad; porque es un proyecto de solidaridad intergeneracional, de cohesión intergeneracional; porque es un proyecto de solidaridad con los que más lo necesitan: con los discapacitados, con sus familias y con aquellos que dedican su vida a cuidar de las personas que no pueden realizar por sí mismas las actividades básicas de la vida diaria; y porque es un proyecto también para el futuro, un proyecto que se inicia hoy, con la aprobación de la Ley en las Cortes Generales, pero que debe desplegarse gradualmente, para acabar erigiendo un nuevo pilar de nuestro estado social, un nuevo pilar en el que sustentar la cohesión de la sociedad española.

Hoy empezamos a poner los cimientos y espero que dentro de unos años podamos sentirnos, como españoles, tan orgullosos del sistema de atención a la dependencia como podemos legítimamente sentirnos de nuestro sistema de Seguridad Social, de nuestro sistema educativo o del Sistema Nacional de Salud, que proporciona sanidad igual, pública y gratuita a todos los españoles.

Porque es un proyecto fruto de un amplio acuerdo y de la colaboración política y administrativa; porque es un proyecto de todos, impulsado por un Gobierno socialista, respaldado y asumido por casi todas las fuerzas políticas de las Cortes Generales y por las Administraciones de este país; un proyecto que sólo podrá hacerse realidad con la colaboración leal entre el Estado, las Comunidades Autónomas y los Entes Locales, cada uno a partir de sus propias responsabilidades, pero también desde la voluntad de actuar conjuntamente. Quiero agradecer, por ello, la actitud de todos los Grupos de esta Cámara, que han hecho real el mejor servicio a los ciudadanos: atender sus necesidades reales,

Porque es un proyecto que también debemos, sobre todo, al tesón y al compromiso de las asociaciones y organizaciones que desde hace ya demasiados años luchan por impulsarlo. A ellas, mi reconocimiento más intenso.

Es también un compromiso cumplido del programa electoral del Partido Socialista y del discurso de Investidura del Presidente del Gobierno. Siempre que se cumple un compromiso de trascendencia y de alcance, se dignifica la democracia, la vida pública y esta Cámara.

Quisiera que hoy fuera, ante todo, un día de celebración para las organizaciones y asociaciones que han impulsado esta Ley; pero, sobre todo, un día de reconocimiento a su trabajo y al amor que vienen transmitiendo diariamente a los suyos y para el que hoy encuentran un apoyo de todos sus conciudadanos que, de esta manera, elevamos nuestra condición de compatriotas y de españoles, porque el proyecto social y político que esta Ley entraña es también un ejemplo de solidaridad y de unidad real entre todos los ciudadanos; un proyecto que refuerza de verdad, y donde debe hacerse, la unidad, la solidaridad y el encuentro de todos nosotros, que ilustra la real capacidad de todos, el Estado y las Comunidades Autónomas, de todas ellas, de avanzar en una línea conjunta y compartida.

Con esta Ley, Señorías, creamos un nuevo derecho de ciudadanía, un derecho de acceso en igualdad a elementos esenciales para la vida autónoma de muchas personas y para su dignidad; un derecho de cuya directa significación para la vida de sus titulares nadie puede dudar, pues es inherente a la dignidad de las personas y al libre desarrollo de la personalidad en palabras del artículo 10 de nuestra Constitución.

Señorías,

Esta Ley se debe, sin duda, a la sensibilidad social de los ciudadanos españoles expresada a través de sus asociaciones y de sus representantes políticos; pero esta Ley no sería posible sin una economía solvente y próspera, como afortunadamente lo es hoy la española, y sin la convicción de que esa prosperidad debe ponerse al servicio de todos y especialmente de aquellos que más lo necesitan en la sociedad.

Empezaba diciendo que un país es realmente rico en la medida, no de su crecimiento económico, sino del destino de éste. Quiero ahora destacar que sólo con ese crecimiento económico es posible abordar empresas como el Sistema de Dependencia.

Hoy me siento especialmente orgulloso de pertenecer a un país que refuerza su auténtica riqueza: la dignidad y la cohesión solidaria con sus ciudadanos. Y quiero añadirles la honda satisfacción y el orgullo que siento al presidir el Gobierno de un país que es capaz de dar pasos como el que esta Ley significa.

Quiero expresar mi reconocimiento y mi gratitud a todos los que soñaron, pensaron, idearon, edificaron y debatieron esta Ley. Ellos, incluidos todos los portavoces que esta mañana han intervenido, marcarán una página muy positiva de la historia social de nuestro país y de la mejora profunda de la democracia que significa avanzar en derechos para los ciudadanos.

A partir de hoy muchas personas y muchas familias de nuestro país empezarán a sentirse menos solas. Es sólo el principio. Esas personas saben bien que los milagros no son frecuentes. No se engañan, pero también saben el valor, el inmenso valor, de un paso. Un paso es empezar a andar. Hemos empezado este camino juntos, con un gran acuerdo, un acuerdo y una voluntad a la altura de la tarea que tenemos por delante.

Hoy hemos dado un paso decisivo para construir una sociedad más justa y más digna; una sociedad en la que todos podemos sentirnos más integrados; una sociedad que, en su solidaridad hacia quienes lo necesitan, gana en su propia dignidad y nos hace a todos más dignos. Por eso creo que hoy España es mejor.

Cuando, al final, cada uno de nosotros volvamos la vista sobre nuestro pasado y hagamos balance de lo que significó nuestra vocación política, encontraremos en días como hoy el sentido de todos los esfuerzos.

Muchas gracias.

 

  -Segunda intervención-

 

Simplemente para agradecer las intervenciones que se han producido de los diferentes portavoces de los Grupos Parlamentarios a lo que ha sido mi intervención como valoración de lo que representaba esta Ley. Esta Ley representa un gran avance social, representa un compromiso con más de un millón de personas de nuestro país que tienen serias dificultades y con sus familias, y representa, por tanto, el fruto de un gran trabajo colectivo.

Simplemente quiero reiterar a todos los portavoces y a todos los Grupos: súmense a la celebración, porque lo que espera la inmensa mayoría de los españoles es que leyes como ésta no tengan marcha atrás. Y, desde luego, este Gobierno ha reconocido que esta Ley es fruto de todos.

A la Portavoz del Partido Popular le diré: no tenemos inconveniente en aplicar nuestro programa electoral y una parte del suyo, porque ha dicho que también iba en su programa electoral. Me siento incluso mucho más satisfecho de que aquí haya un Gobierno y una mayoría que es capaz de llevar adelante su programa, cumplir con él, y tiene el derecho a decirlo, y, además, incorporar parte de los programas de otros partidos. Ésta es una buena forma de gobernar para todos y, sin duda alguna, de manera singular para aquellas personas que saben que hoy tienen un nuevo comienzo en sus vidas y en sus posibilidades.

Señora Presidenta,

La Ley para la Promoción de la Autonomía Personal es un hito histórico para este país, para su Estado de Bienestar y para el reconocimiento de nuevos derechos. Con esta Ley somos un país más solidario, un país más justo y un país, por tanto, que será reconocido en el exterior como un país en el que merece la pena vivir, por el que merece la pena apostar y por el que merece la pena comprometerse, como hacemos todos los que estamos en esta Cámara.

Muchas gracias.