Respuesta del presidente del Gobiernno a la pregunta formulada por don Joseba Zubía, del Grupo Parlamentario Vasco
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Sr. Zubía.- Señor presidente del Gobierno, la pregunta es bien sencilla; la contestación quizá no lo sea tanto, y menos aún a día de hoy. Tiene que ver con la previsión del Gobierno que preside a fin de abordar el traspaso al País Vasco de las competencias reconocidas estatutariamente en materia penitenciaria; repito, ya reconocidas en el Estatuto de Guernica, vigente desde 1979 y aprobado mediante Ley Orgánica.
Es evidente que en un momento como el actual, en el que la prima de riesgo, la recesión, el desplome de los mercados y el déficit, además de Bankia y su nacionalización, mandan, ésta de los traspasos pendientes aún a nuestra Comunidad no constituye precisamente una prioridad de su Gobierno. Pero es lo cierto que llevamos prácticamente 33 años de vigencia del Estatuto y ésta es una, sólo una, de las muchas transferencias --demasiadas, señor presidente del Gobierno-- todavía pendientes.
Dicho sea de paso, señor presidente del Gobierno, y bueno es recordarlo, contó con el apoyo de su Grupo Parlamentario cuando en el lejano año 1993, el 1 de julio, se alcanzó por unanimidad un acuerdo en el Parlamento vasco que contiene de forma expresa ese traspaso como "pendiente". Y el Estatuto, reitero, vigente, no deja lugar a dudas: los artículos 10.14 y 12.1 del mismo dicen lo que dicen.
Conforme al primero de dichos artículos, la Comunidad Autónoma del País Vasco tiene competencia exclusiva --recalco lo de "exclusiva"-- en materia de organización, régimen y funcionamiento de establecimientos penitenciarios, pero dicho traspaso hoy --repito otra vez, y reitero, 32 años casi después-- sigue todavía sin llevarse a cabo de manera íntegra.
Las razones aducidas son multitud, como las iniciativas presentadas fundamentalmente por nuestros respectivos Grupos, tanto en esta Cámara como en la Baja; pero siempre, siempre, han contado con la negativa de quienes daban cobertura al Gobierno central de turno. Y es lo cierto que la transferencia todavía no se ha producido. Las razones aducidas para negarse a acordar la transferencia han sido muchas y bien peregrinas, por no decir disparatadas. Han alegado razones tan variopintas como insostenibles e inaceptables, en la medida en que no pretenden sino tapar lo que no es más que un flagrante incumplimiento de un mandato estatutario.
Valga así referir lo que manifestaba en noviembre del año 2008, en esta misma Cámara, el entonces ministro del Interior. Textual: "éste es un tema que debatimos ustedes y nosotros, y en el que no estamos de acuerdo. Debo decirle que las razones para el desacuerdo hoy son las mismas que hace un mes, que hace dos meses, que hace siete meses o que hace dos años, en que contesté a interpelaciones y preguntas sucesivas sobre esta materia". Una gran argumentación, sin duda.
Días antes, en el Congreso de los Diputados se iba más allá y se nos decía: "aunque en el Estatuto se contempla la competencia, en este momento no nos parece oportuna la transferencia". Y también textualmente se decía o se añadía: "para el Gobierno la política penitenciaria es uno de los ejes fundamentales de la política de seguridad. De conformidad con el ordenamiento jurídico vigente, para que la competencia pueda ser ejercida por la Comunidad Autónoma competente es necesaria la concurrencia de un acuerdo entre el Estado y dicha Comunidad Autónoma;, por tanto, mientras no haya ese acuerdo, no se puede decir que se está incumpliendo la Ley. Lo que existe --se culminaba diciendo-- es una discrepancia en cuanto a la transferencia y en este momento --se recalcaba-- no es políticamente una prioridad".
Fue el presidente del Gobierno que le antecedió mucho más claro en su argumentación, en su exposición, y quien, con motivo de uno de los Debates del Estado de la Nación, de política general, llegaba a manifestar lo que sigue: "creo que es razonable y que no resulta nada exagerado entender que la transferencia que tiene Cataluña y que tiene base estatutaria --no lo he discutido ni lo discuto--, plantea alguna singularidad por las razones que todos conocemos y que, lógicamente, tienen que ver con el proceso de la violencia y el terrorismo".
Pues bien, señor presidente del Gobierno, dejando a un lado las prioridades y oportunidades políticas, en todo caso, e inaceptables, y habida cuenta que la singularidad --y recalco lo de "singularidad"-- a la que se refería el anterior presidente del Gobierno ha desaparecido es por lo que le pregunto si tiene previsto, por fin, el Gobierno que usted preside y ahora el dar a la Comunidad Autónoma vasca el traspaso de las competencias reconocidas estatutariamente en materia penitenciaria.
Presidente.- Señor Zubía, ha dicho usted que la pregunta es sencilla, y es verdad; ha dicho que la respuesta quizá no fuera tan sencilla, eso no es verdad. Es sencilla también la respuesta y, de hecho, usted mismo la ha respondido, porque usted ha dicho que siempre se le ha señalado que esto no era una prioridad en estos momentos y no lo es, exactamente, por las razones a las que usted ha hecho referencia en su intervención.
Yo, por otra parte, no puedo decirle otra cosa distinta que suscribo todos los argumentos que han dado todos los ministros y el presidente del Gobierno que usted ha citado aquí, en su intervención. Por lo tanto, no hago sino mantener una posición que se ha mantenido durante muchos años y que, cuando se produzca un acuerdo entre el Gobierno vasco y el Gobierno de España, estemos en una situación de normalidad y no haya razones de política general de seguridad que aconsejen otra cosa, se podrá hacer la transferencia. Mientras tanto, el Estado mantiene la misma posición que ha mantenido a lo largo de estos últimos años.
Sr. Zubía.- Señor presidente del Gobierno, a decir verdad, esperaba otra respuesta de Su Señoría; una respuesta rotunda y concluyente. Esperaba su compromiso firme de que, en la ya próxima Legislatura vasca, con el nuevo Gobierno, se negociaría de veras y al completo esa transferencia aún pendiente. Pero todavía está a tiempo, señor presidente del Gobierno.
Sabe como nadie la instrumentalización política que se ha dado en todo momento en el proceso de transferencias a nuestra Comunidad. Sabe como nadie que lo transferido lo ha sido siempre con fórceps y lo ha sido casi siempre a cambio de algo. Sabe como nadie que la organización, régimen y funcionamiento de los establecimientos penitenciarios sigue sin transferirse al País Vasco pese a lo señalado en el artículo 10.14 del Estatuto de Guernica. Y sabe como nadie que sigue sin ser ejercida por el País Vasco la ejecución de la legislación penitenciaria, por el hecho de no haberse procedido a su transferencia, pese a lo indicado en el artículo 12.1 de dicho Estatuto.
Sabe que cualquier postura que no lleve a transferencia íntegra seguirá siendo un flagrante incumplimiento; que estamos, sí, ante una ley vigente desde 1979, recalco, pero que, al parecer, no es de obligado cumplimiento, al menos en parte; y que es muy preocupante que las leyes --y el Estatuto de Guernica, repito, es una ley y, además, orgánica-- se cumplan o incumplan, aunque sea un pacto, en función de que a alguien le parezcan oportunas o no en un momento dado.
Yo le pido encarecidamente, señor presidente del Gobierno, que no vea fantasmas en su materialización, y menos aún una cesión al Euzko Alderdi Jeltzalea (Partido Nacionalista Vasco). Vea en ello lo que es real y únicamente un traspaso a una Comunidad Autónoma, en este caso la vasca, en cumplimiento de su Estatuto. Piénselo bien, señor presidente del Gobierno.
Presidente.- Señor Zubía, yo comprendo que usted esperara otra cosa, pero usted decía: yo esperaba que hubiera por su parte un compromiso firme para que en la próxima Legislatura se proceda a la negociación del traspaso de las instituciones penitenciarias. Con absoluta franqueza, prefiero no comprometerme a hacer algo que no tenga la total y absoluta convicción de que puedo y que voy a hacerlo. Creo que es mejor que le diga la verdad que no que le diga otra cosa.
Sí, sin embargo, le quiero decir que se han hecho muchos traspasos al País Vasco, igual que a otras Comunidades Autónomas, y por parte de muchos Gobiernos a lo largo de estos últimos años. Yo mismo, siendo ministro de Administraciones Públicas, participé en muchos traspasos que se hicieron al Gobierno del País Vasco, como usted a buen seguro conoce, y se hicieron traspasos en temas muy importantes: en materia económica, sobre todo; en los temas de Concierto o en los temas de Cupo, y se tomaron decisiones importantes.
Probablemente, una de las pocas competencias que no hayan sido transferidas es la competencia en materia de instituciones penitenciarias, por dos razones: porque hasta ahora no ha habido acuerdo, como sí lo ha habido en el resto de los temas entre ambos Gobiernos; y por otra razón, que ha precisado con meridiana claridad el Tribunal Constitucional, y es lo que llevamos defendiendo desde el Gobierno de España, haya quien haya asumido la responsabilidad, a lo largo de mucho tiempo, y es que las transferencias de competencias también quedan condicionadas por su incidencia en otras políticas públicas. En el caso que nos ocupa, la política penitenciaria viene necesariamente marcada por la política general de seguridad del Estado.
Esta directa relación ha conducido en todos estos años a un criterio mantenido por todos los Gobiernos, que aconseja mantener el esquema actual del sistema penitenciario, que, como recuerda la jurisprudencia constitucional, ha de adoptarse con carácter general y de forma homogénea para todo el sistema.
Por tanto, cuando se produzca una situación de normalidad, igual que ha ocurrido con alguna otra Comunidad Autónoma, se podrá hacer la transferencia de las instituciones penitenciarias al Gobierno vasco, tal y como dice su Estatuto.
Respuesta del presidente del Gobierno a la pregunta formulada por don Isidro Martínez Oblanca, del Grupo Parlamentario Mixto
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Sr. Martínez Oblanca.- Señor presidente del Gobierno, en la última década, Asturias ha pasado de ser una tierra de oportunidades y pujanza a colocarse en el furgón de cola, con la tasa de actividad más baja de España: el 51,33 por 100.
En estos diez años, y como reflejo de decadencia, esta Comunidad Autónoma es la única con la población estancada y envejecida. Nuestros jóvenes emigran desde hace tiempo ante la falta de expectativas y existe un gran retroceso en nivel de vida y bienestar, en PIB, en creación de empleo, en generación de servicios y de bienes, y también en calidad democrática.
Hoy languidecen unos sectores industriales y productivos históricamente pioneros, cualificados y potentes. Si España está a la cola del crecimiento económico europeo, Asturias está en la parte final del crecimiento económico español. Prueba de ello es la tasa de población activa: 8,6 puntos por debajo de la media nacional.
Asturias no es víctima de una maldición, pero padece las secuelas patológicas del gobierno Rodríguez Zapatero, también los efectos de la falta de compromiso e incumplimientos, y también, señor Rajoy, de decisiones discriminatorias de su propio Gobierno.
De ahí que le pregunte por las medidas que tiene pensado aplicar para que Asturias deje de ser la Comunidad Autónoma con la tasa de población activa más baja de España.
Presidente.- Muchas gracias por su pregunta, señor Martínez Oblanca.
Lo que me pregunta es qué pretende hacer este Gobierno o qué va a hacer para que Asturias deje de ser la Comunidad Autónoma con la tasa de población activa más baja, que, efectivamente, está 8,6 puntos por debajo de la media nacional.
Aquí hay una cuestión estructural, a la que quisiera referirme al principio, que es que la tasa de población activa está determinada, en gran medida, por la pirámide demográfica de la Comunidad Autónoma; es decir, cuanto mayor sea la población de 65 años o menor de 16 años, menor será su tasa de población activa.
Nos dicen las estadísticas que en los últimos treinta años el porcentaje de personas de 65 o más años en Asturias ha aumentado en ocho puntos porcentuales, lo que, sin duda, es uno de los factores que más ha influido en que Asturias mantenga una tasa de población activa tan baja. Y digo "mantenga" porque no se trata de un fenómeno coyuntural de hoy, sino que se viene produciendo desde hace muchos años. En concreto, en el año 1998 la tasa de actividad en Asturias era del 40,66, frente al 50,25 de España, lo que suponía una diferencia de 9,59 puntos porcentuales.
Pero, aparte de este dato, yo quiero decir que lo que vamos a hacer no va a ser algo muy distinto de lo que estamos intentando hacer para que afecte al conjunto de los españoles: en concreto, gobernar de forma creíble y responsable; adoptar las reformas que necesitamos para hacernos competitivos, para empezar a crecer y crear empleo; apoyar a las Comunidades Autónomas y a los Ayuntamientos, porque la solución a sus problemas es la solución a los problemas de España; y recuperar nuestra posición en Europa.
Por tanto, se trata de hacer una política económica que genere crecimiento y empleo en Asturias y en todos los territorios españoles. .
Sr. Martínez Oblanca.- Señor Presidente, para los asturianos, las medidas y reformas que usted anuncia serán baldías si su Gobierno continúa incumpliendo el principio de solidaridad entre todas las partes de España. Si, como señala de forma constatable e inapelable el Instituto Nacional de Estadística, Asturias es la Comunidad que presenta los mayores indicadores de decadencia, su Gobierno está en la obligación de corregirlos; no profundizar en los desequilibrios, ni acentuarlos en nombre de una política de estabilidad.
Los artículos de la Constitución, señor Rajoy, no son de primera división o de segunda división. No se puede poner énfasis en los recortes y en los ajustes por aquello del reformado artículo 135 y, sin embargo, pasar olímpicamente de largo cuando se trata de garantizar el equilibrio económico justo y adecuado, como mandata el artículo 138 de la Constitución, que, salvo que usted me corrija, no está derogado.
Cabe preguntar, señor Rajoy, por qué se practica, con buen criterio y sin recortes, la política de solidaridad territorial con el PER de Andalucía o el de Extremadura, o con las subvenciones al transporte aéreo y a las energías renovables en Canarias, y por qué, sin embargo, se discrimina a las comarcas mineras, incumpliendo las obligaciones de gobierno y arrastrándolas hacia el desmantelamiento e, incluso, hacia su desaparición.
Su Gobierno no cumple con su parte y elimina --repito, elimina-- los planes de reactivación de la minería con una inaceptable solución terminal para un sector que, desde finales de los años 90 cerró pozos y explotaciones, sacrificó nueve mil puestos de trabajo y renuncio a tres millones de toneladas de carbón, en aras todo ello a la solidaridad con el resto de España.
En esta bajísima tasa de población activa influyen también el aislamiento, unas infraestructuras propias de otros tiempos, que nos someten a ser el farolillo rojo en transportes y comunicaciones, y también los retrasos en las obras.
Sáquenos de la duda, señor Rajoy, y díganos por qué en la Autovía del Cantábrico los trabajos en el tramo gallego de Mondoñedo van a toda mecha, mientras que los cuatro tramos asturianos están paralizados, pese a haber comenzado mucho antes.
Díganos también, por favor, por qué mientras otros corredores de Alta Velocidad ferroviaria reciben inversiones millonarias, la variante de Pajares, que ya tiene concluidos sus veinticinco kilómetros de túnel, está sin vía y sin catenaria.
Señor Rajoy, sus indecisiones nos arrastran al paro; paro en nuestro sector naval, muy cualificado, muy capacitado, con grandes instalaciones, con personal muy preparado y, sin embargo, un sector que está condenado a la desaparición como consecuencia de la queja interesada de varios países que han acaparado los contratos y que han excluido a los astilleros del mercado europeo. Su Gobierno ni sabe ni contesta a la hora de plantear alternativas sólidas y solventes ante la Comisión Europea para recuperar el "tax lease", las bonificaciones fiscales, para nuestros astilleros.
Amenaza de paro también para un sector industrial básico: el acero, el aluminio y el zinc, camino de la deslocalización como consecuencia de que el Gobierno no afronta una reforma estructural que permita que los costes energéticos para nuestras grandes empresas asturianas y españolas puedan competir en régimen de igualdad con Europa, que tiene una tarifa eléctrica del orden del 25 por 100 más barata.
Señor Rajoy, el sector industrial da trabajo en España a 2.459.000 personas, el 14,11 por 100 de las ocupadas, y merece una reforma estructural para defender y proteger su empleo. En este capítulo su Gobierno lleva cinco meses de "pasa palabra".
No quiero dejar de mencionar el sector agro-ganadero, también condenado a la desaparición si se aplica la supresión de la cuota láctea. Su Gobierno está parapetado en la encrucijada sin tomar medidas ante Bruselas.
Finalmente, señor Presidente, le insisto en la necesidad irrenunciable de conciliar la estabilidad presupuestaria con el principio de solidaridad y equilibrio territorial que mandata y consagra nuestra Constitución. Bajo esta premisa, Foro le dio hace unos meses, sin pedir contrapartidas, su voto en la investidura y ahora, en nombre de Foro, le recuerdo, señor Rajoy, la obligación de hacer efectivo ese principio constitucional de solidaridad con Asturias, gravemente incumplido por su Gobierno con sus decisiones discriminatorias e injustas.
Presidente.- Muchas gracias, señor Martínez Oblanca. Usted ha hablado mucho de su Gobierno; yo no voy a hablar mucho, ni poco, ni nada, del Gobierno que usted ha estado apoyando en Asturias a lo largo de estos meses y que, sin duda, es conocido por las soluciones estupendas que ha planteado para todos los problemas a los que usted ha hecho referencia.
Yo voy a intentar explicarle qué ha hecho el Gobierno por Asturias desde que hemos asumido la responsabilidad de gobernar en España.
En primer lugar, hemos impulsado un pago a proveedores gracias al cual 2.125 proveedores han cobrado 45.049 facturas, por importe de 75,3 millones de euros, que les adeudaban los Ayuntamientos asturianos. Esto es solidaridad. Un plan que a finales de mes permitirá a 801 proveedores cobrar las 8.891 facturas, que, por cierto, tiene pendiente de pago el Gobierno del Principado de Asturias, por un importe de 243 millones de euros; es decir, que no los había pagado el Gobierno del Principado de Asturias.
También hemos creado una Línea ICO-Vencimientos para ayudar a Comunidades Autónomas que, como Asturias, tienen serios problemas para refinanciar su deuda.
También hemos ampliado de cinco a diez años el plazo en el que las Comunidades Autónomas podrán reintegrar las liquidaciones de los años 2008 y 2009, lo que supone 79,35 millones de euros de mayor liquidez para Asturias en 2012.
También se ha anticipado el 50 por 100 de la liquidación de 2010, por un importe de 73,79 millones de euros.
En materia de infraestructuras del transporte, se ha incrementado en un 38 por 100 el presupuesto de las obras del AVE en Asturias con respecto al año pasado. Y, como usted muy bien sabe, el pasado 2 de mayo la ministra de Fomento visitó las obras de la variante para la Alta Velocidad en Pajares, el tramo que transcurre entre Castilla y León, y Asturias.
Además, en el presupuesto de inversiones para este año, el total del presupuesto de 2012, frente al ejecutado de 2011, aumenta en un 61,6 por 100.
Por tanto, tengo que decirle, señor Martínez Oblanca, que lo que usted ha dicho en esta Cámara es injusto; que echarle la culpa de todos los males y de los problemas, que sin duda los hay y los tiene la sociedad asturiana, a un Gobierno que lleva cinco meses al frente de sus responsabilidades, es profundamente injusto. Cuando transcurran cinco años, será otra cosa.
Usted ha hablado de equilibrio y de solidaridad. Yo quiero decirle que los Presupuestos Generales del Estado para este año son los Presupuestos más austeros de la historia de la democracia, porque estamos en una situación económica muy grave y porque tenemos que reducir el déficit público, y cada euro que se gaste debe ser analizado con lupa y optimizado al máximo.
Hemos intentado ser solidarios y equilibrados, y no arbitrarios. Y hemos tomado decisiones que afectan a muchas personas que tienen que pagar los medicamentos y decisiones importantes en el ámbito educativo; y hemos subido el Impuesto de la Renta a las Personas Físicas a las personas que lógicamente ganan más dinero. Es decir, hemos tomado decisiones donde hemos tenido que recortar y ha afectado a todos de una manera justa y equitativa.
Lo mismo ha ocurrido con los fondos mineros. Eso tiene que ver también con el bajo grado de ejecución de estos fondos en los últimos años. Por ponerle un ejemplo, en lo que se refiere a los fondos de infraestructuras, entre los años 2002 a 2011 en España se ha ejecutado sólo el 41 por 100 de los fondos presupuestados. Y, en cuanto a los fondos destinados a proyectos empresariales generadores de empleo, solamente se ha ejecutado el 39 por 100 de los presupuestados. Es decir, los Gobiernos autonómicos, como el de Asturias, no se gastan las cantidades que figuran en los Presupuestos Generales del Estado y, luego, le echan la culpa y pretenden que los demás asumamos las responsabilidades que son propias de ellos.
Señor Martínez Oblanca, me temo que no estamos ni para victimismos, ni para hacer reproches, ni para discusiones bizantinas. España está atravesando por una situación de extrema dificultad y ahora, usted, que tiene una forma de ver las cosas, o por lo menos la tenía hace seis meses, parecida a la mía, debiera apoyar al Gobierno que está haciendo una política económica en una situación difícil para sacar a España de la situación por la que está atravesando.
Respuesta del presidente del Gobierno a la pregunta formulada por don Marcelino Iglesias, del Grupo Parlamentario Socialista
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Sr. Iglesias.- Señor presidente del Gobierno, en el mes de noviembre del año pasado, cuando usted ganó las elecciones, la economía española no estaba bien, es verdad que no estaba bien; pero durante este tiempo han conseguido colocarnos en una situación de emergencia permanente.
En la campaña electoral nos dijeron que, cuando ganaran las elecciones, ustedes sabrían cómo solucionar los problemas económicos; nos dijeron cómo sabrían restablecer la confianza; nos dijeron que se calmarían los mercados; nos dijeron que la economía volvería a crecer y nos dijeron que habría trabajo para todos. Ganaron las elecciones y las ganaron con mayoría absoluta.
Varios meses después, todos los parámetros económicos han empeorado notablemente: la economía española ha entrado en recesión; cuantos más recortes hacemos, más déficit tenemos; cuantos más recortes hacemos, más deuda pública tenemos, más diferencial tenemos con la prima de riesgo, más se desploma la bolsa y tenemos más paro.
Señor presidente, tenemos más paro. Por cierto, me ha resultado sorprendente la celebración de una de sus ministras ayer sobre que el empleo ha crecido en el mes de mayo la mitad que en el mes de mayo del año pasado.
Creo que ya conoce nuestra opinión de lo que ha sucedido durante este tiempo y, por eso, le pregunto la suya. Nuestra opinión es que las cosas que estaban mal han ido a peor y que las cosas que iban bien se han empeorado vertiginosamente Señor Presidente, Señorías, creo sinceramente que también ha sido una gran decepción para tantos millones de españoles que les votaron.
Ha sido un tiempo de palos de ciego, de contradicciones, de recortes; eso sí, a toda velocidad. Lo que no sabemos es si a toda velocidad saben ustedes hacia dónde vamos.
La Comisión Europea está sorprendida por lo que hacen ustedes con el IVA y con el IRPF; está sorprendida por el retraso al presentar los Presupuestos y está sorprendida por una reforma laboral que generará este año seiscientos mil nuevos desempleados.
El presidente del Banco Central Europeo les dice, respecto a lo de Bankia, que se ha hecho de la peor manera posible y hasta el señor Rato se les queja amargamente, y eso que hasta ayer era la referencia más sólida de la economía en el Partido Popular.
Señor Presidente, la última semana no ha sido una semana fácil: la señora Merkel, insensible; malos datos en el empleo; contradicciones permanentes en el Gobierno en las reuniones con los empresarios catalanes; la bolsa en caída libre; la prima de riesgo por encima de los 500 puntos…
En fin, señor Presidente, en estas circunstancias no es fácil tampoco la labor de la oposición. Desde nuestro partido, Señorías, hemos planteado hablar, acordar, oposición útil y acudir juntos con un mismo discurso a la Unión Europea. Ésta ha sido nuestra posición y ésta es la actitud que ha manifestado el señor Pérez Rubalcaba.
¡Qué diferente, señor Presidente, del pensamiento tan patriótico de algún ministro que se sienta a su lado cuando dijo: que se hunda España, que ya la levantaremos nosotros! Patriotismo en estado puro. Estoy seguro, señor Presidente, de que usted no comparte el parecer de su ministro.
Presidente.- Muchas gracias por su intervención, señor Iglesias.
Quiero comenzar la mía afirmando que estoy de acuerdo con alguna de las cosas que ha dicho usted. Usted ha dicho: "no es fácil la labor de oposición en estas circunstancias". Tiene razón, por eso lo hacen tan mal.
Señor Iglesias, si quieren hablar de acordar y de pactar, hablen en serio, porque, hasta ahora, no han votado a favor ninguna de las reformas estructurales que ha presentado el Gobierno, ni en el Congreso, ni en el Senado. Por tanto, una cosa es predicar y otra dar trigo. Hasta ahora, sólo el Partido Popular, con los votos en ocasiones de algunos otros grupos políticos, ha sacado adelante las reformas que necesita España.
Ahora le voy a explicar cuál es, mi opinión, la situación económica de España. Quiero decirle que la situación económica de España no es buena, como no lo es desde hace algunos años, y quiero decir que su evolución es la que habíamos previsto y reflejado en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado que presentamos en esta Cámara. En esos Presupuestos, diciéndoles la verdad a los españoles, afirmamos que este año la economía española iba a tener un crecimiento negativo del 1,7 por 100; dijimos la verdad. Además, afirmamos que este año 2012 iba a crecer el desempleo. Dijimos, en suma, porque no queremos engañar a la gente, porque no conduce a nada, que este año 2012 iba a ser un año malo para la economía española.
Afirmamos también que la situación era muy difícil, porque España tenía una deuda externa del 92,2 por 100 del PIB. Debemos fuera de España casi un billón de euros, que hay que devolverlos, y la situación de los mercados, como usted sabe, no está para otras cosas.
Afirmamos también que era muy difícil porque el déficit público era insostenible; afirmamos que era muy difícil porque en España no se habían hecho las reformas necesarias para mejorar la competitividad de la economía española; afirmamos también que era muy difícil porque había problemas de liquidez que había que abordar, y afirmamos que era muy importante fijar cuál debía ser la Europa del futuro.
También afirmé en repetidas ocasiones que las reformas no producen efecto en media hora. Las cosas que se hacen bien tardan tiempo en producir sus efectos, igual que las cosas que se hacen mal, y lo estamos viendo ahora, también tardan tiempo en producir sus efectos.
Señor Iglesias, todo eso que afirmé en su día lo reitero aquí ahora; pero le quiero añadir algo más: estamos haciendo las reformas que necesita la economía española y estamos dando algunas batallas que creo que es importante que demos en Bruselas, y ahí sí me gustaría coincidir con ustedes, y además creo que lo hacemos. Yo le digo que todo esto va a producir sus frutos en el futuro, a pesar de que estamos en una situación enormemente complicada.
Pero yo le digo que se puede hacer, porque esto ya se hizo en España cuando hubo un Gobierno que hizo buenas políticas y porque, además, la economía española tiene fundamentos muy sólidos --tenemos una cantidad equivalente a más del 46 por 100 de nuestro Producto Interior Bruto invertido fuera de España--; pero, además, esto es así porque, a pesar de la crisis, se mantiene un fuerte tejido productivo en nuestro país, porque las exportaciones están mejorando, porque el déficit exterior se está reduciendo y porque en España hay muy buenos emprendedores y muy buenos trabajadores.
Por eso creo que, aunque este año, como ya he dicho en tantas ocasiones, la situación no vaya a ir bien, sí lo va a ir en el futuro próximo.
Sr. Iglesias.- Señor presidente del Gobierno, cuando ustedes plantean que durante toda la Legislatura no se va a crear trabajo, es un límite muy difícil de entender para muchas familias y para muchas personas, porque durante todos estos meses han estado desacreditando la situación de nuestra economía con sus declaraciones y desacreditándola para echarle la culpa al anterior. Eso produce una gran desconfianza en los mercados.
Han generado desconfianza cuando, retrasando los Presupuestos de Andalucía, intentaban conseguir el Gobierno de esa Comunidad Autónoma. Ha generado una gran desconfianza la desautorización que ustedes han hecho del Banco de España, encargando auditorías a empresas exteriores. Genera desconfianza el maquillaje de los déficit del Estado y de las Comunidades Autónomas, periodificando mal los gastos para culpabilizar de todo a la herencia. Genera desconfianza una reforma laboral que producirá este año seiscientos mil parados más. Y genera desconfianza una amnistía fiscal para los defraudadores y más impuestos para los ciudadanos responsables.
¿Usted cree, señor Presidente, que el camino adecuado es que tengamos todo el dinero que hace falta para los bancos y que recortemos en educación, en becas, en universidades, en sanidad y en investigación?
Señor Rajoy, usted tiene mayoría absoluta, es verdad. Tienen mayoría absoluta, una mayoría absoluta que se manifiesta aquí permanentemente; pero creo que eso no será suficiente, señor Rajoy, para resolver una situación económica tan complicada como la que cada día estamos observando.
Le propongo que haga un ejercicio de humildad y que tenga en cuenta la oferta que cada día hacemos desde la oposición, que la hace el secretario general de mi partido. ¿Nuestros límites? Usted los conoce: no somos partidarios de la demolición del Estado del Bienestar. Ésos, exclusivamente ésos, son nuestros límites.
Presidente.- La verdad es que tienen ustedes un curioso procedimiento de llamar al acuerdo: consiste en decir que todo lo hacemos mal y nos votan absolutamente todo en contra, y luego nos piden un acuerdo. Si quieren un acuerdo, empiecen por decir que hacemos alguna cosa bien y empiecen por apoyar algunas de las reformas que necesita la economía española porque, si no, no tiene credibilidad.
Señor Iglesias; vamos a hablar en serio. En España pasa lo siguiente: España tiene una deuda externa, lo que debemos fuera, de casi un billón de euros, que es exactamente el triple de la deuda externa que tenía España a finales del año 2003. Ese dinero hay que devolverlo, los mercados están en la situación en la que están y es muy difícil refinanciarse. No lo pueden hacer, ni las Comunidades Autónomas, ni las entidades financieras.
España tiene un déficit del 8,9 por 100, España tiene un problema de competitividad y todo eso es lo que nos ha traído hasta aquí. Si eso no fuera así, no estaríamos discutiendo usted y yo, porque no habría ningún problema. Si no tuviéramos el problema de deuda externa generada estos años, si no tuviéramos el déficit generado estos años y si se hubieran hecho reformas para que la economía española fuera flexible y competitiva, estaríamos en una situación distinta.
Y lo que está intentado hacer este Gobierno es arreglar este desaguisado con el que nos hemos encontrado; pero lo que no puede pretender nadie es que arreglemos en un año lo que se ha estropeado en varios años, porque eso es, lisa y llanamente, imposible.
¿Qué estamos haciendo, señor Iglesias? Una política económica que se basa en cinco pilares fundamentales. El primero, corrección del déficit público. Hay que hacerlo, entre otras cosas, porque no nos lo financian fuera hoy; insisto, entre otras cosas. Por eso hemos hecho la Ley de Estabilidad Presupuestaria y los Presupuestos más austeros de la democracia.
En segundo lugar, estamos haciendo reformas estructurales; la más importante, la reforma laboral, y luego la reforma del sistema financiero. Ya sé lo que dicen ustedes sobre el sistema financiero pero, si en el año 2008, cuando en todo el mundo libre (Estados Unidos, Reino Unido, Alemania…) se inyectaron enormes cantidades de dinero para salvar a sus bancos, en lugar de decir que teníamos el mejor sistema financiero del mundo, ahora no estaríamos en la situación en la que estamos en estos momentos.
Déficit y reformas. En tercer lugar, hay que hacer reformas a nivel europeo. Yo estoy de acuerdo: podemos presentarlas conjuntamente. No tengo ningún problema ni inconveniente, a poco que tengan el más mínimo interés en aportar alguna idea para resolver los problemas por los que pasa la economía española en estos momentos.
Cuarto punto, el más urgente e importante hoy: tenemos un problema de financiación, de liquidez y de sostenibilidad de la deuda. Hay que hacer todo lo que he dicho antes, pero esto es fundamental y esto no depende sólo de nosotros. Usted recordará que en agosto, cuando ustedes gobernaban, hubo una inyección de liquidez del Banco Central Europeo que supuso un alivio muy considerable. Éste tema hay que resolverlo, porque es fundamental para España y para la zona euro.
Y punto quinto y último: Europa necesita decir a dónde va para dar seguridad. Necesita decir que el euro es un proyecto irreversible y que no está en juego, necesita apoyar a quienes están en dificultades y, en mi opinión, necesita una integración fiscal, con una autoridad fiscal, y una integración bancaria, una unión bancaria, con eurobonos, con un supervisor bancario y con un fondo de garantía de depósitos europeo. Eso es lo que yo estoy planteando al Consejo Europeo y lo que estoy haciendo en España.
Todo lo demás, señor Iglesias, está muy bien; pero, créame, no conduce a nada.
Gracias.