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Declaraciones del Presidente del Gobierno sobre la toma de posesión del nuevo Presidente de Estados Unidos, Barack Obama

Madrid, miércoles, 21 de enero de 2009

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Presidente.- Buenos días. Ayer, por fin, el Presidente Obama tomó posesión como primer mandatario de los Estados Unidos de Norteamérica.

Quiero expresar, en primer lugar, mi satisfacción. No lo puedo ocultar: estoy muy contento. Su discurso de ayer fue un buen ejemplo, igual que ha sido su elección de la fuerza transformadora de la democracia, del poder de la democracia, del poder de las ideas, del poder de la constancia. Esto supone, nuevamente, la capacidad que tiene un sistema de libertades, un sistema democrático, para cubrir nuevas etapas, para fundar nuevas expectativas y para incluir a más gente, a más ciudadanos, en el interés por lo público, por lo común.

De su discurso de ayer me gustaría resaltar dos cosas que me parecen importantes:

La primera es una visión ante la crisis económica que parte de una denuncia, y tiene un gran valor en boca del Presidente de los Estados Unidos: la denuncia de la falta de regulación del sistema financiero y la denuncia de un sistema poco transparente y un sistema que favorecía únicamente dar prosperidad a los más prósperos. Creo que es un muy buen principio para dar una respuesta desde la defensa, además, de lo público y del Gobierno. Es muy significativa la defensa que hizo del Gobierno, que era prácticamente el fin de una etapa que empezó con Reagan. Recordarán aquel famoso discurso en donde el Gobierno formaba parte del problema; pues bien, algunas décadas después un Presidente de los Estados Unidos vuelve a reafirmar que el Gobierno es parte decisiva de la solución.

Segunda, una visión del orden internacional y de las relaciones internacionales que quiere fundamentarse más en el diálogo y en el entendimiento, que también es poner el poder de las ideas por encima del poder de la fuerza, aún sin renunciar a ella. Y, dentro de esa nueva visión del orden internacional, creo que tiene un especial valor, por lo singular que fue, la apelación a una relación con el mundo musulmán, con el mundo islámico.

Por tanto, estamos razonablemente satisfechos. Creo que ha sido uno de los actos democráticos más importantes que hemos vivido en las últimas décadas y la expectativa, la gran expectativa, que existe en Estados Unidos y en el mundo tenemos que contribuir todos a colmarla. Por ello, ya he expresado que el Gobierno de España va a apoyar de manera muy intensa la tarea de la Administración del Presidente Barack Husein Obama porque, cuanto más fuerte se sienta, eso representará, sin duda alguna, resultados positivos para todo el mundo.

Hay que apoyar a Obama para que con su tarea apoye y consiga tantas de las cosas que a todos, a la inmensa mayoría, nos gustaría que consiguiera.

P.- Presidente, ¿este apoyo se lo va a expresar personalmente este año, como ha dicho el Ministro Moratinos que va a viajar a usted a Washington, porque ya sabemos que el Presidente Obama vendrá a Madrid en 2010 durante la Presidencia española de la Unión Europea? ¿Ahora va a viajar usted..?

Por otra parte, ¿en qué medida van a cambiar las relaciones entre Estados Unidos y España?

Presidente.- Yo sé que las expectativas son altas, pero acaba de tomar posesión ayer y dejemos que empiece a planificar la agenda, que tiene una agenda bastante complicada y dilatada. Todo irá a través de lo que es lógico en unas relaciones que, desde aquí, anticipo y garantizo que van a ser muy buenas, no tengo ninguna duda, y, por tanto, los encuentros se producirán de manera natural y periódica.

P- ¿Es un discurso socialdemócrata el que hizo ayer el Presidente Obama?

Presidente.- Es evidente que no es un discurso neoconservador, no es un discurso que tenga nada que ver con lo que habíamos escuchado en los últimos ocho años en los Estados Unidos de Norteamérica, desde la dirección política; es un discurso que reivindica el Gobierno y lo público, el Estado, lo cual en Estados Unidos tiene un especial valor, porque existe una corriente muy, muy, fuerte de cuestionar siempre lo público: "el Gobierno es lo malo, los impuestos son perniciosos…".

Después de una época de tanta fruición por dejar que el mercado funcione en exclusiva y sin ningún tipo de control, y reducir el papel del Gobierno, que era la tesis que se ha mantenido, lógicamente, el discurso tiene un valor… El discurso tiene una seña de identidad socialdemócrata muy pura; en términos norteamericanos, liberal, que para nosotros aquí significa otra cosa, evidentemente.

P.- Una de las primeras decisiones que ha tomado el Presidente Obama es la de cerrar Guantánamo. ¿En este punto el Gobierno español va a colaborar en..?

Presidente.- La verdad es que la decisión de cerrar Guantánamo es una decisión política que para mí es muy necesaria y que cuenta con todo el respaldo del Gobierno de España. Guantánamo nunca debió de existir, espero que se cierre cuanto antes y que nunca vuelva a haber un Guantánamo. A partir de ahí, si podemos hacer algo, lo haremos; pero creo que la decisión y la facultad para cerrar Guantánamo es, lógicamente, del Presidente de los Estados Unidos.

P.- Presidente, ¿cuál cree que es la tarea más urgente en la que debe implicarse el Presidente Obama?

Presidente.- En mi opinión, hay dos tareas urgentes: desde el punto de vista de la estabilidad y de la seguridad, el conflicto de Oriente Medio. ¿Por qué? Porque ese conflicto proyecta otros conflictos. Cada vez que se avanza en una expectativa de paz y ahora hemos tenido unas semanas extraordinariamente graves en Oriente Medio se extienden las posibilidades de paz y de tranquilidad en muchos sitios, y se facilita enormemente ese deseo, que ayer expresó el Presidente Obama, de una relación positiva con el mundo islámico, con el mundo musulmán. Por tanto, Oriente Medio.

En segundo lugar, la implicación de la Administración de Obama en la reforma urgente del sistema financiero internacional. La reforma del sistema financiero internacional tiene una perspectiva económica, pero tiene una perspectiva de política exterior, porque deseamos y confiamos en que la Administración de Barack Obama sea una Administración que apueste claramente por las reglas multilaterales.

Esto tiene que trasladarse a la reforma del Fondo Monetario Internacional y a la reforma del Banco Mundial; en definitiva, a la nueva arquitectura del sistema financiero internacional que, aunque tuvimos un momento de gran auge sobre este tema con la Cumbre de Washington y ahora llevamos unas semanas, unos meses, en las que se habla menos, sigue siendo una tarea imperiosa, fundamental, porque debemos de evitar futuras crisis del sistema financiero; pero, además, debemos de contribuir a que el sistema financiero se estabilice, también anticipando reformas que tienen que ir por la línea de la transparencia de una manera muy singular.

P.- Presidente, ¿cuáles son las prioridades de su agenda bilateral con Obama?

Presidente.- Hay dos cuestiones que entiendo como prioritarias, desde el punto de vista de la relación exterior. La primera es Latinoamérica, porque tenemos que construir un entendimiento y una acción común entre los Estados Unidos y España con Latinoamérica. No hacia Latinoamérica o para Latinoamérica; con Latinoamérica. Es un continente muy importante para Estados Unidos y para España. Además, es un continente joven, con gran potencial económico y con grandes retos de desigualdad y de estabilidad política.

Segundo, en el ámbito económico la prioridad de nuestro Gobierno son las grandes coincidencias en relación con la política energética y el desarrollo de las energías renovables; tema central en el programa de Barack Obama y tema determinante de nuestro potencial económico de futuro, porque somos el país del mundo que en el ámbito de las energías renovables tiene un desarrollo tecnológico y empresarial más avanzado. Por tanto, nos interesa especialmente y nos interesa como país una colaboración muy especial en el ámbito energético, y, por supuesto, a nuestras empresas.

Ésas serían las dos prioridades concretas que deseo que formen parte de nuestra inicial relación.

Muchas gracias.