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Entrevista al Presidente del Gobierno en TVE-1

Madrid, lunes, 08 de marzo de 2010

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Pepa Bueno.- Presidente, buenas noches. Gracias por atender a la radiotelevisión pública. Presidente, ¿Hemos perdido dos años para combatir la crisis, porque usted no la vio venir o no quiso verla, o no vio la envergadura que tenía?

Presidente.- Tenemos la crisis económica y financiera internacional más grave desde hace ochenta años, cuyo origen básico fue una crisis del sistema financiero, fundamentalmente en Estados Unidos, que se extendió a todo el mundo. Una crisis de esta envergadura, una recesión tan grave, tiene tres fases: una fase de decrecimiento económico y de perdida intensa de empleo; una segunda fase de estabilización de ese decrecimiento económico, aunque se pierda empleo, que es la fase en la que estamos, y una tercera fase, que será de crecimiento económico y de creación de empleo, que, sin duda alguna, es el problema más importante.

Es verdad que no pude prever la magnitud de la crisis económica y es verdad que tampoco lo hicieron la gran mayoría, por no decir todos, los Gobiernos y organismos internacionales del mundo. No es un consuelo para mí, pero siempre he sido sincero cuando he explicado cómo veía las cosas, igual que hoy.

Ana Blanco.- Presidente, buenas noches. Mencionaba una de las consecuencias más graves de la crisis económica, el desempleo, y todos tenemos en mente los últimos datos. Según la EPA, hay 4.300.000 parados y en esos dos años de crisis el paro ha aumentado en 2.300.000, y cito los datos de la EPA. Usted ha dicho muchas veces "lo peor ha pasado ya", pero es difícil para los ciudadanos compartir esa impresión cuando el paro sigue creciendo y, además, los analistas dicen que ésa es la tendencia este año. ¿Cómo va a frenar la destrucción de empleo?

Presidente.- Sin duda, la consecuencia más grave de la crisis es la pérdida de empleo. Yo me siento responsable de todas y cada una de las personas que han perdido su empleo. Sé que mi responsabilidad es hacer frente a ese gravísimo efecto de la crisis; proponer medidas; paliar, en la medida en que podamos --insisto, en una crisis que es la más grave desde hace ochenta años--, la pérdida de empleo y tener el horizonte de poder recuperar empleo. Lo haremos cuando la economía vuelva a crecer y ese objetivo debe estar situado a final de este año y, desde luego, en el próximo año, 2011.

Para cumplir ese objetivo, es decir, crecimiento y creación de empleo, tenemos que sumar el máximo número de fuerzas los partidos políticos, los agentes sociales, los empresarios y los sindicatos, uno, para paliar ahora las consecuencias más graves que ha podido tener en el empleo, y por eso estamos en un proceso de diálogo con medidas para crear empleo; y, dos, para mejorar nuestro modelo productivo en la economía de nuestro país y que lógicamente seamos capaces de crecer con más productividad y con más competitividad, como espera de nosotros la inmensa mayoría de la ciudadanía.

Debo, no obstante, recordar que, sabiendo el grave impacto de la crisis y la tragedia que supone perder el empleo y tener pocas expectativas de momento para volver a encontrar un empleo, el Gobierno ha hecho un gran esfuerzo de cohesión social y ha hecho un gran esfuerzo de protección social y de apoyo a las personas con desempleo. Hoy tenemos 3.100.000 personas que reciben una prestación y hemos extendido las prestaciones por desempleo. Yo sé que 420 euros para una persona que haya perdido la prestación contributiva o la prestación asistencial es una cantidad mínima, pero es un esfuerzo de solidaridad que hacemos todos para que no quede esa persona en una situación de una dificultad extrema, que no quede en la cuneta, y pueda tener una ayuda del Estado, una ayuda del Gobierno.

Hemos hecho, por tanto, un combate a la crisis con el mayor esfuerzo de protección social que podíamos para un país como el nuestro.

Juan Ramón Lucas.- Presidente, buenas noches. Habla de diálogo, de necesidad de acuerdo y de sacrificio. La opinión pública pide un Pacto de Estado sobre economía, pero da la sensación de que, tanto ustedes, como el Partido Popular, no están dispuestos a realizar sacrificios políticos por ese bien común y que ese dialogo que han empezado en el Parlamento, desde el Gobierno, parece tener más ruido que nueces.

Presidente.- Desde el Debate de Investidura --se van a cumplir mañana dos años de las últimas elecciones generales-- ofrecí acuerdos a todas las fuerzas políticas en materia económica y social; lo he hecho hasta en seis ocasiones en distintos debates parlamentarios. Ahora tenemos un proceso de diálogo, que es más necesario que nunca porque estamos cerca de la recuperación económica. Estamos en las puertas de empezar a crecer nuevamente la economía, aunque de manera lenta y aunque todavía no podamos decir que vamos a crear empleo con carácter inmediato.

Ese esfuerzo para ganar cuanto antes la recuperación, para que llegue cuanto antes, si sumamos acuerdos de los partidos, dará confianza y la confianza en economía es fundamental: la confianza para que las empresas hagan planes de inversión y la confianza para que los consumidores puedan tener una expectativa de más consumo.

La propuesta de acuerdo va muy en serio y en este momento todas las fuerzas políticas, desde luego el Gobierno, tenemos que poner el acento, no en descalificar las propuestas de los demás, sino en escuchar las propuestas de cada uno de nosotros, en hacer una contribución al dialogo y, desde luego, en buscar ese acuerdo que espero que se pueda concluir sobre temas importantes.

Es extraordinariamente importante para la economía de este país, por ejemplo, la propuesta que ha hecho al Gobierno para facilitar a las pequeñas y medianas empresas, a través del ICO, créditos de hasta doscientos mil euros, porque seguro que muchos autónomos y muchos pequeños empresarios que nos estén escuchando saben muy bien que la mayor dificultad que han tenido de la crisis es la dificultad de financiarse, de poder tener crédito; empresas con viabilidad. Hemos venido haciendo esfuerzos a través del ICO y ahora queremos hacer un esfuerzo mayor, porque el ICO va a poner en marcha un plan de dar financiación hasta doscientos mil euros a las pequeñas y medianas empresas, asumiendo la cobertura del cien por cien del riesgo por parte del Estado.

Esto, sin duda alguna, si lo hacemos entre todos, igual que los planes de rehabilitación de viviendas con desgravaciones fiscales que hasta ahora no existían, o los planes para conseguir más ahorro energético en los edificios públicos, que pueden generar mucho empleo precisamente allí donde se ha perdido mucho, que es en la construcción; si tienen el concurso de todas las fuerzas políticas, saldrán fortalecidos, serán más útiles y darán más confianza.

A. Blanco.- Presidente, a mí me gustaría insistir en este punto que señalaba. Uno de los grandes problemas de esta crisis económica, del que se quejan los ciudadanos, sobre todo los pequeños empresarios y los autónomos, es esa falta de crédito. Hoy mismo el Banco de España daba nuevos datos sobre la concesión de prestamos y sigue descendiendo, no sólo el número, sino también la cantidad. Quizás no sea un mes de referencia el mes de enero, pero sigue esa tendencia. Hablaba usted de esa iniciativa relacionada con el ICO para agilizar. ¿Por qué no se ha tomado esta medida antes? ¿Llega todavía a tiempo?

Presidente.- El ICO ha tomado medidas y le voy a dar un dato: en el año pasado, el año 2009, hemos dado créditos del ICO por importe de diecinueve mil millones de euros, que han llegado a trecientas mil empresas, autónomos y familias. Pero debo subrayar que se trata de dinero público, de dinero del contribuyente y de dinero que, por tanto, se presta y hay un cierto riesgo. El Gobierno no puede facilitar sin más préstamo; tiene que tener unas garantías y tiene que evaluar los proyectos para que las pérdidas por fallidos no sean excesivas.

Ahora hemos dado un paso de más riesgo, de más compromiso, que es que el propio ICO evalúe los proyectos, las solicitudes, de préstamo, y cubrir el riesgo al cien por cien con proyectos de hasta doscientos mil euros. Evidentemente, en cuanto la economía vaya mejor, el Estado tendrá más garantías para tener la posibilidad de recuperar el máximo dinero posible de ese préstamo, que en unas condiciones lo mejor posibles va a estar en manos de las empresas.

Pero, ya que me hace esta pregunta, permítame que haga hincapié en la naturaleza fundamental de la crisis. La crisis, la gran crisis, la depresión económica que hemos tenido, tiene su origen en una crisis financiera. Es decir, una parte del sistema financiero internacional, fundamentalmente en Estados Unidos, era de cartón piedra, estaba podrida, y eso originó una crisis del sistema financiero.

Y ¿cuál es la consecuencia más grave de la crisis del sistema financiero? La crisis del crédito. En el otoño de 2008 no hay crédito, los bancos no se prestaban unos a otros, los bancos no prestaban hipotecas y los bancos no prestaban a las empresas. La actividad económica privada se paralizó prácticamente, porque el sistema financiero estaba gravemente dañado y entonces un banco no presta a otro porque tiene desconfianza en que ese banco tenga serios problemas y no recupere su dinero, o a empresas, o a particulares. Por eso salimos respaldando a las entidades financieras.

Recordarán que aquel fue un gran debate, porque dijimos: vamos a avalar con decenas de miles de millones a los bancos y vamos, sobre todo, a garantizar los ahorros de los ciudadanos. Y hubo muchas críticas, porque se decía que dábamos dinero a los bancos. Al día de hoy, y ha pasado un tiempo, el dinero público que hemos comprometido para respaldar ha supuesto que el Gobierno, es decir el Estado, es decir todos los ciudadanos, hemos ingresado 1.600 millones de euros de los bancos, de las comisiones que les hemos pedido para respaldarles en sus emisiones en pedir deuda, como ellos piden a otros bancos.

Gracias a aquella medida, que hicimos todos los Gobiernos de manera coordinada como nunca había habido en la historia en el G-20 y en Europa, sostuvimos el sistema financiero. Si no se hubiera producido ese sostenimiento del sistema financiero, hubiéramos tenido una catástrofe económica.

P. Bueno.- Han pasado dos años de eso, Presidente, y, como apuntaba Ana Blanco, muchos ciudadanos han perdido su empleo, muchos otros no; pero todos, el que tiene empleo y el que no, estamos muy preocupados por la situación económica. ¿Usted cree que su Gobierno ha transmitido un mensaje coherente y claro a los ciudadanos?

Ha dicho hace un momento, y ha reconocido públicamente, que tardó en ver la crisis. Ha habido, como mínimo, una imagen de improvisación constante, permanente; ha habido contradicciones públicas, algunas muy evidentes y dos muy recientes: cuando enviaron ustedes el Plan de Estabilidad a Bruselas hace un mes y pico se incluía un párrafo en el que se planteaba la posibilidad de ampliar el número de años para calcular las pensiones, y luego se dijo que era un ejemplo, pero se suprimió ese párrafo; o, cuando hace una semana un Secretario de Estado apunta la posibilidad de revisar el acuerdo salarial con los funcionarios, salen dos Vicepresidentas a desmentirlo inmediatamente.

Su credibilidad, Presidente, ha bajado y lo constatan todas las encuestas. Si, como usted apuntaba, la confianza es básica para salir de la crisis, ¿cree que su Gobierno está en condiciones de transmitir confianza?

Presidente.- Ha preguntado muchas cosas a la vez y ha puesto muchos ejemplos. Debo insistir en una idea fundamental: vivimos la crisis más grave desde hace ochenta años, una crisis financiera y económica de gran alcance.

Dije antes y reitero: nadie, yo tampoco --no es un consuelo para mí--, pudo anticipar la magnitud de la crisis; pero eso no ha restado la mínima capacidad para tomar decisiones en la medida en que hemos podido amortiguar, en una primera fase, la crisis, la envergadura de la crisis; en una segunda, como estamos ahora, preparar la recuperación y, en la tercera, esperemos ver un crecimiento económico y una creación de empleo. ¿Por qué? Porque, si el crédito privado, el crédito de los bancos, se cierra, como se cerró y no había crédito durante unos meses, provoca una crisis espectacular en la economía, en la actividad, en la inversión o en el consumo. El Gobierno tiene la capacidad que tiene para facilitar crédito y para contrarrestar una pérdida de empleo tan intensa, e hicimos un paquete de medidas en la primera fase de la crisis para paliar los efectos.

Le pondré tres ejemplos. El Plan de Ayuda al Automóvil: sin ese Plan, que supone dos mil millones de euros de préstamos, de avales o de subvenciones directas, seguramente el sector del automóvil en nuestro país habría desaparecido. Gracias a un plan podemos decir que garantizamos las factorías y para algunas Comunidades es muy importante, y para nuestro sector exterior, porque es uno de los sectores más productivos.

Hicimos un plan de actividad, de empleo y de mantenimiento de empresas a través del Fondo Local. Fueron ocho mil millones de euros, se mantuvo empleo a cuatrocientas mil personas y, lo que es casi tan importante, catorce mil pequeñas y medianas empresas pudieron tener la posibilidad de mantenerse cuando la construcción, la actividad privada de la construcción, prácticamente dejó de funcionar en nuestro país.

Y, en tercer lugar, tuvimos, como he dicho anteriormente, un plan extraordinario porque nunca, desde tiempos inmemoriales, el sector público había facilitado crédito para circulante, no para proyectos de inversión, a las pequeñas y medianas empresas. ¿Que no ha llegado a todas? Lo sé perfectamente, y que ha llegado sólo a una parte.

Pero el volumen de desafío que teníamos ha sido extraordinario y la capacidad de respuesta del Gobierno, sobre todo en esa primera fase, estaba concentrada en eso; además, por supuesto, en garantizar la máxima protección y cohesión social.

Debo reiterar que, a diferencia con lo que han hecho en otras épocas y en otros sitios algunos Gobiernos, todas las políticas sociales y toda la política de cohesión y de protección social que hemos puesto en marcha el Gobierno se han mantenido.

P. Bueno.- Pero, Presidente, yo no le preguntaba por la acción del Gobierno; le preguntaba por el discurso y la confianza que hay que transmitir a una sociedad que, como usted apuntaba, necesita… Hace un año estaba usted y todo su entorno poniendo el acento en la protección social, en que eso era lo prioritario, y que, por lo tanto, no era importante ni relevante el que nos siguiéramos endeudando. Y, ahora, recientemente, a raíz de que en los mercados financieros, fuera cual fuera la causa, se duda de nosotros, hay una súbita conversión al rigor presupuestario, al plan de austeridad y a cumplir los criterios que marca Europa en el déficit.

Presidente.- Entiendo que la ciudadanía tenga un alto grado de preocupación, porque hemos tenido, y tenemos todavía, una crisis económica grave, con consecuencias en el empleo muy graves, muy serias. Pero debo de reiterar que el Gobierno ha tomado, desde que se inició la crisis, 137 medidas económicas; 137 --he puesto aquí algún ejemplo, pero abarcan a muchísimos sectores, de apoyo, de ayuda, de facilitar actividad económica--, y, si no hubiéramos tomado esas medidas, el efecto hubiera sido mucho más negativo.

Es verdad que ahora existe una preocupación al hilo de lo que ha pasado en las últimas semanas, especialmente en la semana del 4 de febrero, sobre la solvencia del Reino de España, de las cuentas públicas. Éste era un debate no justificado y a las pruebas me remito. Hubo un día, que fue el 4 de febrero, con una caída de la Bolsa impresionante, que no respondía a razones objetivas de cuál es nuestra situación de deuda y de nuestras posibilidades de cumplir los compromisos y de mantener una actividad económica razonable desde el sector público.

¿Cuál es la prueba? La prueba es que hoy la Bolsa está ya por encima de los índices del día anterior a esa caída bursátil, que fue absolutamente injustificada; igual que injustificado era poner en cuestión, o cerca de España, o parecida a España, a Grecia. Hoy el Director General del FMI ha dicho con rotundidad, como era evidente, que España no es ningún problema, porque tenemos una deuda pública veinte puntos por debajo de la media europea. Cuando empezó la crisis, la teníamos en el 33 por 100 y ahora la tenemos en el 55 por 100. Ha crecido y hay que controlar el déficit.

¿Por qué tenemos déficit? Porque hemos tenido que hacer una gran inversión pública para el automóvil, para las obras públicas, para apoyar el crédito, para mantener el gasto social y para pagar el desempleo, que era fundamental y, por tanto, resistir, paliar, los peores efectos de la crisis. Ahora, que tenemos un horizonte razonable de recuperación lenta, debemos reducir el déficit, porque no es bueno, no podemos durante muchos años tener un déficit tan alto como el que tenemos. Y lo tenemos que hacer de una manera armónica: hay que ir retirando inversión pública, gasto público, a la vez que se va viendo que la economía tiene signos positivos.

J.R. Lucas.- El problema, Presidente, es que, efectivamente, hay que frenar el gasto público, pero eso supondrá que se frena también el gasto público hacia la economía y hay expertos que consideran que, si a eso sumamos subidas de impuestos, subida del IVA en particular, que puede también retraer el consumo, tenemos más dificultades para despegar.

Presidente.- En estos momentos tenemos una presión fiscal en España del 30 por 100; del conjunto de la riqueza del país, el 30 por 100 va a las arcas públicas. La media europea está en el 38 ó 39 por 100, y países como Alemania o como Francia están en el 40 ó 42 por 100. Tenemos esa presión fiscal.

El Gobierno que presido ha tenido una trayectoria en la que está mucho más presente la bajada de impuestos. Yo suprimí el Impuesto de Patrimonio, bajamos el Impuesto de Sociedades cinco puntos, bajamos el Impuesto de la Renta e hicimos una devolución de cuatrocientos euros, aunque ahora lo hemos corregido para las rentas más altas. Y ahora necesitamos mejorar los ingresos para reducir ese déficit y, en efecto, hemos aprobado una subida del IVA de dos puntos.

He de decir que ésta es una de las vías que, en nuestra opinión, menos daño hace al crecimiento económico. ¿Por qué? Porque no afecta al Impuesto de la Renta de las Personas Físicas y no afecta al trabajo, por tanto, y no afecta al Impuesto de Sociedades, de la actividad de las empresas. Además, debo decir que tenemos uno de los tres IVAs más bajos de la Unión Europea. Vamos a tenerlo en el 18 por 100 y la mayoría de los países europeos están por encima. No perjudica a nuestras exportaciones. Es un cierto aumento, pero es necesario. Le voy a dar un dato: con lo que vamos a recaudar de IVA desde el mes de junio hasta final de año podemos pagar la prestación de quinientas mil personas en desempleo.

J.R . Lucas.- ¿Se va a modificar, Presidente, el IVA en sectores? Igual que se ha hecho para las obras en la construcción, ¿se va a modificar o no tocar, o a la baja, en sectores como el automóvil o el turismo? ¿Existe esa posibilidad?

Presidente.- Tenemos limitaciones por la normativa europea. Ahora lo que contemplamos es una reducción del IVA en lo que supone rehabilitación de viviendas, que pasaría a tener un IVA del 8 por 100. Esto, más la desgravación del 10 por 100 en el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas, va a dar un importante ahorro fiscal a las personas que decidan rehabilitar su vivienda.

España tiene un 50 por 100 de viviendas con más de treinta años y, por tanto, hay un gran yacimiento de actividad para rehabilitar. Con esa rehabilitación, si además, como en muchos casos, es una rehabilitación para ahorrar energía, estaremos haciendo una gran inversión, a la vez que tenemos la capacidad de generar empleo, porque es muy intensivo en mano de obra, en el sector donde más se ha perdido, que es el sector de la construcción.

P. Bueno.- Sobre la propuesta de alargar la edad de la jubilación, me gustaría que nos pusiéramos en lugar del trabajador o la trabajadora que nos ve ahora mismo desde su casa, que lleva toda la vida trabajando y que se le propone que se jubile un poco más allá de los 65 años, mientras por la mañana se va de casa y deja en la cama a su hijo de 25 años que no encuentra trabajo.

Presidente.- En materia de pensiones creo que el Gobierno puede presentar una hoja de servicios bastante positiva. ¿Por qué? Porque éste es el Gobierno que más ha subido las pensione mínimas de toda la democracia. Hemos subido las pensiones mínimas por encima del 30 por 100 en los últimos años, a pensiones muy bajas que han ido ganando poder adquisitivo.

¿Qué queremos para el futuro? Queremos que podamos seguir teniendo unas pensiones cada vez más dignas. Cuando estamos hablando del debate sobre el futuro de la jubilación, más que de las pensiones, lo hacemos no pensando en las personas que ahora tienen una pensión, a las que no las afecta para nada y a las que queremos seguir mejorando cada año las pensiones, sobre todo las pensiones mínimas; no afecta a los que tienen 55 ó 60 años; estamos hablando de la generación que tiene 35, 40 ó 45 años. Todos sabemos que nuestra expectativa de vida ha aumentado, todos sabemos que las pensiones van mejorando poco a poco y que mejorarán, y todos sabemos que cada vez tenemos más capacidad de llegar a una edad razonable para seguir en la vida laboral.

Es verdad que no todos los trabajos son iguales. No se puede hablar de una jubilación a la misma edad a una persona que trabaja de albañil, en una obra, que a la persona que está, seguramente, en una oficina de la Administración realizando unas tareas de asesoramiento. Eso hay que tenerlo muy claro.

¿Qué queremos? Queremos programar para el futuro, con el máximo acuerdo social y político, que nuestro sistema de pensiones siga teniendo la oportunidad de ir mejorando las pensiones de aquí a veinte o veinticinco años. Entre otras medidas que hemos propuesto --repito, que hemos propuesto, porque no ha sido ni un decreto, ni un proyecto de Ley; es una propuesta para el Pacto de Toledo, porque exige consenso-- está el que la edad de jubilación real se aproxime a la legal, porque hoy tenemos una jubilación legal de 65 años pero, sin embargo, la edad real de jubilación está en 63 años y algunos meses.

Por tanto, tenemos que ir tomando medidas. Una es la que ha propuesto el Gobierno para discutir y debatir, y, desde luego, nadie más interesado que este Gobierno… Creo que se puede considerar que es una propuesta, no pensando en ahora, no es una propuesta de interés político, partidista; es pensando en dentro de veinte o veinticinco años, porque hoy sí puedo decir, con plena satisfacción a toda la ciudadanía, que tenemos una Seguridad Social en unas condiciones de gran salud financiera. Este año 2009, con la crisis económica, hemos tenido ocho mil millones de superávit y tenemos un Fondo de Reserva de 62.000 millones de euros, que es un Fondo de Reserva sólido.

Por tanto, estamos pensando en el futuro de nuestra jubilación para garantizar que todo el mundo tenga unas pensiones más dignas y las medidas que hay que tomar se tomarán con consenso. El Gobierno ha hecho una propuesta abierta a otras propuestas.

A. Blanco.- Me gustaría volver sobre el presente para hablar de los jóvenes. El paro juvenil en España roza el 40 por 100, es el país europeo con más jóvenes en paro y mencionaba Pepa el contraste entre las personas que están cerca de la jubilación y los que todavía no han encontrado un trabajo. Se interrumpieron las negociaciones del diálogo social entre empresarios y sindicatos, ahora se han reanudado y el Gobierno ha dado un plazo hasta abril para que lleguen a un acuerdo. Si no se alcanza ese acuerdo, ¿va a hacer algo el Gobierno?

Presidente.- Vamos a alcanzar un acuerdo. Yo creo que la voluntad de empresarios, sindicatos y del Gobierno para hacer una reforma del mercado de trabajo que facilite, que ayude y que contribuya a crear empleo es una voluntad muy fuerte. Es verdad que los jóvenes se han visto afectados como nadie por la pérdida de empleo, sobre todo los jóvenes con menos cualificación, porque hemos vivido en nuestro país un fenómeno caracterizado por el exceso de la construcción de viviendas. Voy a dar un dato que resulta muy significativo: del año 1997 al año 2007 se construyeron en España, en diez años, las viviendas que teníamos que haber construido en veinte años. Eso hizo que tuviéramos trabajando en el sector de la construcción a muchos jóvenes que dejaron pronto los estudios porque tenían oportunidad de trabajo; un número seguramente el doble de lo que hubiera sido en un proceso razonable de construir un número de viviendas en España, unas trescientas o cuatrocientas mil, y llegamos a ochocientas mil.

Mi máxima preocupación está en esos jóvenes que abandonaron pronto los estudios o su formación, que se fueron a trabajar a sectores como el de la construcción o sectores ligados a la construcción, y hoy tienen más dificultades. A ellos vamos a dedicar las medidas principales en el acuerdo del diálogo social pactado con sindicatos y empresarios. Para ellos, los jóvenes con esa menor cualificación, que han salido, sobre todo, del sector de la construcción; para ellos están pensadas las medidas a favor de la rehabilitación y las medidas a favor de ese programa de inversión en dos mil edificios públicos para ahorro energético, que no nos cuesta nada, que nos va a ahorrar tres mil millones de euros a todo el país y que va a generar empleo; y también toda la reforma de la Formación Profesional que estamos haciendo para mejorar la empleabilidad.

Sin duda alguna, es la máxima preocupación, el problema más serio que tenemos, el empleo de los jóvenes. Pero también los autónomos tienen muchas dificultades.

A. Blanco.- El de los jóvenes. Decía que quiere apoyar a los empresarios pero sin perjudicar a los trabajadores. ¿Es posible que en esos planes se cruce esa línea, que hasta ahora ha dicho que no estaba dispuesto a cruzar, que es abaratar el despido? ¿Mantiene esa ley?

Presidente .- Si, mantengo ese principio y mantengo que es posible facilitar las cosas a los empresarios en la contratación sin perjudicar los derechos de los trabajadores.

Hay fórmulas que estamos estudiando y fórmulas que estamos trabajando en el diálogo social, que, como saben, es un diálogo que normalmente tiene una parte de trabajo técnico, que esperemos que puedan ver la luz en un plazo razonable --me gustaría que no fuera más allá de dos meses-- y que, sobre todo ahora, en este momento de la recuperación, donde el futuro de la economía puede en pocos meses tener ya una perspectiva más favorable, contribuyan a que se cree empleo con intensidad.

La economía española ha demostrado que, cuando crece, crea empleo de forma muy intensa. Es verdad que ahora hemos sido los que más empleos hemos destruido, pero no es menos cierto que en los años anteriores, desde 2004 a 2008, fuimos el país que más empleo creaba de la Unión Europea.

P. Bueno.- Mañana se cumplen dos años de las elecciones, de su última victoria electoral. Presidente, ¿se siente con fuerza para estos dos años de Legislatura que quedan? ¿Tiene ánimo para afrontar este período que se presenta muy difícil? Probablemente, tenga que tomar decisiones duras y que le hagan perder votos.

Presidente.- Sí, por supuesto que me siento con fuerza y con un alto sentido de la responsabilidad, muy especialmente de la responsabilidad por las consecuencias de la grave crisis económica y de poder cuanto antes ofrecer resultados, sobre todo para que las personas que han perdido el empleo que tengan una nueva expectativa.

¿Cuándo será eso? Cuando pasemos del crecimiento negativo al crecimiento positivo, cuando pasemos de destruir empleo a crear empleo. Ése será el momento en el que podamos decir: estamos en un momento diferente, estamos saliendo de la recuperación, a la vez que tenemos que trabajar para las nuevas bases de nuestro modelo productivo, de un modelo que tiene que basarse mucho más en la eficiencia y el ahorro energético, en el despliegue de las Tecnologías de la Información, en la innovación, en toda la capacidad de generar desarrollo, investigación…, es decir, en actividades productivas.

Debo decir que tenemos muchas y que tenemos sectores muy competitivos en nuestro país en el sector de las Tecnologías de la Comunicación, en el sector servicios o en el sector financiero. Lo que nos ha pasado, y esto es una explicación, es que teníamos demasiado sector de la construcción, teníamos un sector industrial que debe crecer --y es uno de nuestros objetivos-- y otros sectores que son productivos que también tienen que ampliar su tamaño.

Ésa es la tarea que ahora le corresponde al Gobierno. Si la hacemos con todas las fuerzas políticas y si renovamos hacia el futuro nuestro modelo productivo, lo haremos con más seguridad y lo conseguiremos antes porque España, la España del siglo XXI, tiene buenos cimientos. Hemos mejorado extraordinariamente para llegar como hasta nunca en cuotas históricas de formación, de educación, de capacidad innovadora o de talento. Estamos en los mejores datos de número de patentes que somos capaces de generar y estamos en los mejores datos de inversión en Investigación, Desarrollo e Innovación. Nunca como antes hubo más empresas españolas triunfando en muchos sectores en el mundo y tenemos que saber que todo eso que hemos conseguido tenemos que agrandarlo, tenemos que hacerlo crecer y no volver a caer en los errores de permitir un desarrollo de la construcción, de la vivienda, que es mucho menos productivo.

A. Blanco.- Señor Presidente. Nos dice que tiene fuerzas, que se siente con ánimos para esos dos años difíciles…

Presidente.- Sobre todo con responsabilidad.

A. Blanco.- …y nos habla de lo que quiere conseguir. ¿Lo va a hacer con el mismo equipo? Ha habido muchas especulaciones sobre la posibilidad de cambio de Gobierno cuando termine la Presidencia española de la Unión Europea. No le voy a preguntar si van a estar en este Gobierno José Blanco o Teresa Fernández de la Vega, pero sí si podría haber menos Ministros.

Presidente.- No está en mis previsiones. Estoy contento con el equipo de gobierno que tengo. Debo decir que es un equipo de gobierno que está trabajando en unas circunstancias muy difíciles. Una crisis económica como ésta afortunadamente sucede cada mucho tiempo y, desde luego, no sólo ellos, sino todos los altos cargos y los funcionarios han trabajado con una gran intensidad.

Antes se me preguntaba por si había habido alguna contradicción en las medidas. Dí el dato y lo recuerdo: hemos tomado 137 medidas para luchar contra la crisis económica. Si en dos o tres ha habido alguna explicación insuficiente que ha podido parecer una contradicción, creo que es comprensible. Es absolutamente comprensible porque el esfuerzo está siendo para mucha gente, trabajando en la Administración y en todos los Ministerios, muy grande, porque sabemos la responsabilidad que tenemos. Sabemos que hay gente que lo está pasando mal, es nuestra principal preocupación y sabemos que todo el trabajo que desempeñemos será poco para superar la crisis.

J.R. Lucas.- ¿Entendemos, entonces, Presidente, que no va a haber crisis de Gobierno cuando termine la Presidencia española de la Unión Europea? Lo digo porque, si alguien tiene la tentación de hacer quinielas, quizá pensaría que alguien a quien no se cambiaría sería al Ministro del Interior, don Alfredo Pérez Rubalcaba, porque en el haber del Gobierno en la lucha antiterrorista, en la lucha contra ETA, hay algo muy importante: está funcionando la colaboración con otros países y en dos años se ha descabezado cinco veces a ETA, lo cual no es asunto menor. Sin embargo, hay cuestiones en la oposición…, y algunos medios están poniendo el acento en una cuestión que no sé si desde su punto de vista empaña todo esto y es el asunto por aclarar del Bar Faisán, ese supuesto chivatazo. ¿Eso le preocupa a usted, señor Presidente? ¿Usted cree que empaña la lucha antiterrorista del Gobierno, los éxitos en esta cuestión?

Presidente.- La verdad es que el Gobierno ha trabajado muy, muy, intensamente en la lucha contra ETA, en ver cuanto antes el final de ETA. Le voy a dar algún dato: desde que estamos en el Gobierno ha habido 831 detenciones de miembros de ETA o de la "kale borroka"; desde el final de la tregua, del proceso de paz, 464 detenciones, y en lo que va de año, 32 detenciones, y se ha terminado cinco veces con la cúpula de ETA. Desde luego, creo que la opinión pública sabe muy bien, y el Gobierno lo sabe también, que ETA atraviesa una de las peores circunstancias y que estamos más cerca que nunca del final, aunque debo advertir que ETA siempre puede hacernos daño, siempre puede hacernos sufrir.

Es muy difícil que alguien intente empañar esa realidad. Ya viví en la Legislatura pasada una crítica en un tema tan de Estado, tan de todos, como es la lucha contra el terrorismo, y ya viví muchísimas críticas y descalificaciones. Viví que nos rendíamos a ETA y, sin embargo, se ha demostrado que luchábamos por acabar con ETA cuanto antes y con eficacia.

Sin embargo, me gustaría que ese clima de unidad que exige la lucha contra el terrorismo fuera el clima que presidiera las relaciones entre todas las fuerzas políticas y que hoy, con la perspectiva, podamos concluir que el proceso de paz fue un proceso que ha hecho mucho daño a ETA y a los violentos, y ha hecho mucho más fuerte a la democracia. Mi gratitud a todos los que están en la lucha contra el terrorismo es muy grande.

Y sobre ese tema que me plantea --lo he dicho en muchas ocasiones-- hay una investigación judicial y respetemos, como siempre, la actuación de la Justicia.

J.R. Lucas.- Presidente, una cuestión más en torno a esto. ¿Usted ha renunciado a su sueño o a su legítima ambición de acabar con ETA mientras esté al frente del Gobierno?

Presidente.- Creo que ésa es una ambición de todo español y, por supuesto, de todo Presidente del Gobierno. Sabe que la aspiración mayor que puede tener esta sociedad es ver el fin de esa lacra que es ETA. Lo que sí puedo afirmar hoy es que en estos seis años que llevo al frente del Gobierno el resultado está siendo muy favorable en el camino de ver cada vez a ETA más disminuida, con menos capacidad, con menos apoyo y con menos seguidores, y ver, como estamos viendo, cada vez más fuerte a la democracia en la defensa de la libertad, gracias, en gran medida, a la tarea de jueces, de policías y de guardias civiles, que quiero subrayar hoy aquí.

P. Bueno.- Presidente, tengo que preguntarle por otra contradicción. A propósito de la investigación que realiza la Audiencia Nacional sobre las presuntas relaciones entre ETA, las FARC y el Gobierno de Venezuela, se habló primero de pedir explicaciones; luego, que lo que se había pedido era información y este fin de semana hemos asistido a la firma de un documento conjunto con un Gobierno, uno de cuyos ministros, a continuación, criticaba a la justicia española que investiga precisamente esa presunta relación.

Presidente.- No ricemos el rizo. He oído que se dice que había contradicciones. Para informar hay que explicar y eso es lo que ha hecho el Gobierno de España atendiendo un auto de un juez sobre el que todo el mundo tiene que prestar su colaboración; por supuesto, el Gobierno de España, que lo va a hacer, y, por supuesto, el Gobierno de Venezuela. El Gobierno de Venezuela ha desmentido su posible colaboración en esa vinculación entre las FARC y ETA, eso lo ha expresado en un comunicado público y ha expresado su condena a ETA y su rechazo absoluto del terrorismo. Ése fue el comunicado conjunto.

Oímos ayer unas declaraciones del Ministro de Asuntos Exteriores, que no considero aceptables, de crítica al juez y al ex Presidente del Gobierno. No es la primera vez que salgo en defensa del ex Presidente Aznar precisamente también en la relación con Venezuela. Lo he hecho fuera de España en otras circunstancias y lo hago ahora. Eso sí, quiero decirle al señor Rajoy, porque le he oído una declaración esta tarde, me parece, o al mediodía diciendo que yo había respaldado al juez Garzón y no al juez que ha dictado el auto sobre las relaciones entre ETA y las FARC. Debo decir que me parece que no ha habido muy buena fe porque, evidentemente, mi declaración fue ayer y fue antes de que se conociera la declaración del Ministro de Asuntos Exteriores de Venezuela que, insisto, no me parece aceptable.

El objetivo del Gobierno con Venezuela, con México y con todos los países en donde ha habido y hay miembros de la banda terrorista ETA es tener una permanente colaboración para seguir sus pasos, para conseguir la extradición y para que no tengan ningún apoyo. Y le puedo asegurar que uno de los frentes que más hemos trabajado intensamente en estos años --es verdad que es un trabajo discreto-- ha sido el frente de restar apoyo, cobertura, siquiera comprensión, a ETA o a sus seguidores en todo el mundo; en muchos países. Podríamos hacer una lista muy intensa y le diré que ha dado un gran resultado. Una de las razones de la gran debilidad de ETA es que no tiene nadie en el mundo, prácticamente, no ya que le apoye, si no ni siquiera que le escuche, cuando éste era un frente que ellos trabajaban.

Ahora tenemos que trabajar con Venezuela de manera más intensa para evitar que cualquiera de los miembros que están allí o simpatizantes de ETA puedan tener ningún tipo de apoyo ni de cobertura. Espero contar con el apoyo del Gobierno de Venezuela al que pido, por supuesto, respeto para las instituciones judiciales y respeto también para el ex Presidente Aznar, nuevamente.

A. Blanco.- Acaba de mencionar a Baltasar Garzón, que tiene varias causas pendientes en el Supremo, y se refería a las palabras que le ha dedicado este fin de semana, a la defensa que hacía, destacando su valentía en la lucha contra el terrorismo. Mariano Rajoy considera que esas palabras, aparte de lo que mencionaba de comparar la actuación con respecto a los dos jueces, eran una presión a la Justicia, y también el Consejo General del Poder Judicial ha pedido respeto para su trabajo. ¿Qué tiene que decir a esas reacciones que han provocado sus palabras?

Presidente.- Yo he subrayado que Baltasar Garzón ha hecho una tarea valiente, como juez, en la lucha contra el terrorismo, igual que la han hecho, y lo he subrayado en otras ocasiones, jueces, fiscales, policías y guardias civiles. Esto es indiscutible y lo haré siempre que sea menester, a la vez que puse de manifiesto en mi declaración ayer en Granada que respetaba, como siempre hago y como siempre hace el Gobierno, las actuaciones que pudieran tener de responsabilidad ante la Justicia de cualquier persona, en este caso de Baltasar Garzón.

Pero he de decir que defender la tarea de Baltasar Garzón en la lucha contra la ETA, que he vivido como Presidente del Gobierno, y su esfuerzo --igual, insisto, que otros jueces; no voy a citar a nadie porque seguramente la lista sería muy amplia--, creo que es mi obligación y mi responsabilidad, y eso no supone absolutamente ningún tipo de ingerencia en nada ni en nadie.

Él, como todos los ciudadanos, si tiene que responder ante la Ley, va a responder si hay un procedimiento judicial abierto. O sea, que deberíamos no confundir los términos y, por tanto, debo decir al señor Rajoy que no tiene razón, sencillamente que no tiene razón. Igual que en otras ocasiones he oído a dirigentes del Partido Popular ensalzar la tarea de Garzón en la lucha contra ETA, creo que eso lo debemos de decir de él y de todos los que la hacen; si no, sería injusto y es independientemente de los asuntos judiciales que pueda tener en cualquier órgano jurisdiccional.

J.R. Lucas.- Presidente, estamos terminando ya este diálogo pero, evidentemente, no podemos dejar de hacer mención a la fecha, 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, y me gustaría plantearle dos cuestiones: por una parte, hoy la Unión Europea ha hecho suya una iniciativa española dentro de la Presidencia de la Unión Europea sobre violencia de género, lo que me parece que es notable; al mismo tiempo, en la víspera de esta jornada ayer algunas capitales españolas se llenaron de protestas contra la reforma de la Ley del Aborto. Me gustaría conocer su opinión sobre lo primero y, en cuanto a lo segundo, si cree usted que España está dividida en esa cuestión.

Presidente.- Uno de los grandes ejes del proyecto político que llevo a cabo es la igualdad entre hombres y mujeres. Las sociedades más avanzadas y más modernas son aquellas sociedades donde las mujeres tienen un papel de plena incorporación y de plenos derechos. Por eso hicimos una Ley de Igualdad, por eso hemos hecho muchas medidas a favor de la conciliación y de la incorporación, y por eso nos queda mucho por hacer, sobre todo, en materia de igualdad salarial.

Hoy, en efecto, ha habido una decisión muy importante de la Unión Europea de adoptar como una gran política europea, que era objetivo de la Presidencia española de la Unión, la lucha contra la violencia de género. Y hemos aprobado una nueva Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, una ley que trata simplemente de hacer las cosas más seguras para las mujeres y de evitar que cualquier mujer vaya a la cárcel por tener una interrupción voluntaria del embarazo, a la vez que es una ley más preventiva de embarazos no deseados.

Tengo que decir que hay hipocresía en algunos dirigentes del Partido Popular, porque gobernaron ocho años, hubo un número de abortos muy amplio en nuestro país con una ley que se demostró que no daba garantías suficientes, que tenía una regulación que dejaba mucho que desear para que todo el proceso tan duro y difícil de interrupción voluntaria del embarazo dé garantías a las mujeres, y ahora les oigo decir ciertas cosas que no son homologables a lo que representa el centro-derecha en la Unión Europea.

Esta Ley que hemos aprobado en el Parlamento, de Interrupción Voluntaria del Embarazo, es una ley que está en la media de los países europeos donde, como se sabe, gobiernan en muchas ocasiones partidos de centro-derecha y donde han sido propuestas y apoyadas por partidos de centro-derecha. Sinceramente, me parece que le sitúa en una posición ultraconservadora, ajena a lo que debe ser una comprensión del difícil trance que es interrumpir voluntariamente un embarazo.

Se trata de que ninguna mujer vaya a la cárcel --es un compromiso que he expresado en muchas ocasiones y está ya en la Ley--, de que ninguna mujer se sienta intimidada, que no se sienta intimidada ni amenazada por lo que pueda decir el Código Penal o por cualquier actuación y, por supuesto, que se respete con más garantías y con más seguridad. Espero y deseo que esta Ley sirva también para prevenir embarazos no deseados.

P. Bueno.- Nos vamos hablando de la Presidencia española de la Unión Europea. Usted está ahora en una atalaya perfecta para podernos contar. ¿Qué está pasando con Europa, Presidente, porque se aprobó el Tratado de Lisboa para que Europa tuviera más peso en el mundo y estuvimos fuera del acuerdo climático de Copenhague, Obama nos saca de su agenda, la representante de la diplomacia europea está prácticamente desaparecida? ¿Qué está pasando con Europa y con la aplicación del Tratado, y qué pretende usted que quede cuando termine la Presidencia española?

Presidente.- Un matiz a su pregunta: Europa no quedó fuera del acuerdo de cambio climático; es más, Europa ha sido la unión política, la región, que más ha hecho por el avance que nos hubiera gustado, que hubiera sido superior, en la lucha contra el cambio climático y la que ha adoptado los compromisos con más fuerza para reducir la emisión de gases contaminantes.

Europa ha vivido un proceso de ampliación. Muchos países se han integrado en la Unión Europea y eso nos ha obligado a cambiar las normas de funcionamiento. Eso es el Tratado de Lisboa. Acaba de entrar en vigor para que la Unión Europea funcione más eficazmente, sea más fuerte, haya más unión y pese más en el mundo. No tengamos esa perspectiva de nuestro peso; tenemos un gran peso en el mundo como Unión Europea.

Ahora, en este momento, la prioridad de la Presidencia española de la Unión Europea, de la Presidencia rotatoria, es de combate contra la crisis económica y fijar una estrategia, la Estrategia que se llama 2020, para los próximos diez años, en los que Europa gane la batalla de la competitividad, gane la batalla de la innovación y gane la batalla del empleo.

En el mes de marzo, en este mes, vamos a aprobar esa Estrategia 2020 que permitirá un horizonte de crecimiento económico para Europa. Para ello es necesario más gobierno económico europeo; más unión económica; fortalecer y ampliar el mercado interior; hacer más políticas comunes en materia de energía; hacer más política común en materia de desarrollo digital, y hacer más política común en materia de Investigación e Innovación. Y haremos, sin duda alguna, que Europa gane la capacidad para estar compitiendo con las regiones más avanzadas del mundo, como es Estados Unidos, y con aquellos que vienen con una gran fuerza, emergiendo, como China, como la India o como Brasil.

P. Bueno.- ¿Sería un broche de oro, Presidente, de la Presidencia española una final de la Champions en español?

Presidente.- Sí. Siempre que los equipos españoles, y es verdad que en el fútbol estamos en estos momentos en un nivel altísimo, puedan competir en una final, es un buen broche de oro para todo, ¿no?

P. Bueno.- Y una última cosa ya. ¿Le veremos en el palco del Barça ahora que ha perdido el liderato? Para animar, digo.

Presidente.- Si coincide alguna vez la circunstancia, sí me gustaría. He visto al Barça en las finales de la Champions, he ido a verle y, desde luego, como todo el mundo sabe que son mis colores favoritos, he tenido mucha satisfacción. Ahora está la Liga bastante emocionante, pero veremos.

P. Bueno.- Terminamos, compañeros.

A. Blanco.- No tenemos más tiempo. Gracias, Presidente.

Presidente.- Muchísimas gracias.