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Discurso del Presidente del Gobierno en la Cumbre de la Unión Africana

Addis Abeba, domingo, 31 de enero de 2010

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Señor Presidente de la Unión Africana, señor Secretario General de Naciones Unidas, señores Jefes de Estado y de Gobierno, señor Secretario General de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, señor Presidente del Banco Mundial, señor Presidente de la Comisión de la Unión Africana, señoras y señores,

Deseo expresar, en primer lugar, mi gran satisfacción y mi profundo honor por poder compartir con todos ustedes esta Asamblea General de la Unión Africana y, a través de mi presencia aquí, poderme dirigir a todos los ciudadanos de África como Presidente del Gobierno de España, del país europeo que está más cerca del continente africano, y como Presidente rotatorio de la Unión Europea, del continente que desea estar cada día más cerca de África y trabajar conjuntamente con África en una posición de igual a igual.

Señor Presidente,

Permítame que mis primeras palabras expresen algunas de mis convicciones personales más profundas y algunos de mis ideales. Deseo hacerlo ante todos los líderes de todo este continente, de África. Siempre he pensado que es la libertad lo que nos hace verdaderos y no la verdad lo que nos hace libres, siempre he pensado que la condición más humana en nuestras vidas es la libertad. Sin libertad no hay nada, sin libertad no hay condición humana.

Por ello, desde que he tenido uso de razón y capacidad de pensar y conocer la Historia, he tenido un sentimiento de rabia y de desafecto con la condición humana al conocer y saber que están en nuestra memoria episodios tan aberrantes como la esclavitud que sufrió el pueblo africano. He compartido con mi amigo Wade, el Presidente de Senegal, una reflexión sobre esa historia trágica; con mi amigo el Presidente de Senegal, el Presidente Wade. Y deseo desde aquí hacer una proclamación en defensa de la memoria y de condena de la indignidad de la esclavitud que sufrió, ante todo, el pueblo de África en un episodio nefasto de la historia de la Humanidad.

Por ello, la libertad y la fuerza de la democracia han de ser el objetivo y el afán permanente de todos los africanos, de sus Gobiernos, de su sociedad civil y de la Unión Africana. La Unión Africana es la garantía para avanzar en la democracia, en la paz y en la libertad en todo el continente africano; un avance que exige fortalecer y extender el pluralismo político y social; un avance de la paz, de la libertad y de la democracia, que exige luchar contra la corrupción; un avance de la paz, de la libertad y de la democracia que exige el compromiso con los derechos humanos, la erradicación de la pena de muerte y la erradicación de la tortura. De ahí que quiera expresar mi apoyo a las recientes iniciativas de países como Togo o Benin que se han sumado al esfuerzo por terminar con la pena de muerte.

Es la democracia y la libertad lo que fortalece la estabilidad y la paz, y deseo expresar mi dolor por el sufrimiento del pueblo de Sudán, de Darfur, de la región de los Grandes Lagos, y el apoyo, señor Secretario General, a la Agenda de la Unión Africana para la Paz y la Seguridad en África, que comparte con Naciones Unidas; un apoyo que España traduce en compromisos: un compromiso de más de 45 millones de dólares para esa Agenda de la Seguridad a compartir con la Unión Africana, en la búsqueda de llevar la estabilidad y la tranquilidad a aquellos países de este continente que han sufrido de una manera particular.

Agradezco, asimismo, a la Unión Africana que se haya sumado al Grupo de Amigos de la Alianza de Civilizaciones, que puede contribuir a reducir los conflictos y a fomentar el entendimiento en este inmenso continente.

De manera singular, deseo expresar mi preocupación ante la situación de Somalia y poner en valor el esfuerzo de la Unión Europea, de la Unión Africana ante todo, de Naciones Unidas y de la Comunidad Internacional; pero el esfuerzo es insuficiente. Somalia sufre y Somalia es un riesgo si no damos un apoyo mucho más fuerte al Gobierno Federal de Transición. En Somalia, como en otros rincones, se crea el caldo de cultivo para los peores comportamientos que destruyen la convivencia y que cierran puertas a generaciones. El terrorismo, la trata de seres humanos, los secuestros, el narcotráfico y la piratería exigen una respuesta contundente preventiva y un compromiso de la Comunidad Internacional, encabezado por Naciones Unidas.

El compromiso de España con la paz, la estabilidad y la lucha contra el crimen organizado es firme. Lo sabe el Secretario General de la Unión Africana y lo mantendremos.

Pero, ante todo, para mí África es desarrollo, África es cooperación al desarrollo. Sabemos, porque así nos lo han puesto los estudios más avanzados, como el de Jeffrey Sax, que el fin de la pobreza está al alcance de nuestras manos, al alcance de nuestra generación, si queremos, si quiere el conjunto de la Comunidad Internacional y si África pone en valor sus oportunidades. Sabemos que con un punto del Producto Mundial durante décadas dedicado a la ayuda a la cooperación al desarrollo estaremos en condiciones de erradicar la miseria y la pobreza que asola a tantos ciudadanos de África.

Siento un legítimo orgullo de pertenecer y de representar a un país que es el país que más ha incrementado la ayuda a la cooperación al desarrollo con África en los últimos años. Somos el nuevo país, el país emergente en la cooperación al desarrollo con África. Apenas en cinco años hemos pasado de una cooperación que no superaba los 225 millones de dólares a un volumen que hoy supera los 2.200 millones de dólares en la ayuda a la cooperación al desarrollo con África, bilateral y multilateral; 2.200 millones de dólares de nuestro país. La gran mayoría de esa cooperación de España está destinada a la educación, a la salud y al desarrollo agrícola, a la capacidad productiva agrícola, indispensable para afrontar el reto de superar la miseria y la pobreza.

Ese desarrollo, esa lucha en contra de la pobreza, ha de tener cuatro grandes pilares: el avance en las condiciones en la capacitación, en la educación, de las mujeres; la garantía de la seguridad alimentaria y el desarrollo tecnológico de la infraestructura en el sector agrario; la salud, y de ahí que España apoye y contribuya a todos los grandes Fondos de iniciativas para controlar y erradicar las pandemias como el sida y la malaria; y, en cuarto lugar, la integración económica, que debe liderar la Unión Africana: la integración económica, la unión, la superación de las fronteras y de las barreras.

Suprimir barreras genera desarrollo, sumar genera desarrollo. Dividir genera estancamiento, unir genera desarrollo. De ahí que les inste a que fortalezcan la unión económica y a que desarrollen, con el apoyo de la cooperación, infraestructuras que conecten más al conjunto de África: infraestructuras de transporte, infraestructuras hidráulicas, agrarias, energéticas y, por supuesto, de telecomunicaciones para superar la brecha digital que aún tiene África.

África se mira de otra manera desde la Unión Europea en los últimos años. La Unión Europea ha asumido que ha de contar con África y que ha de hacer una política con África, no para África. La Unión Europea sabe que el continente africano es un actor internacional decisivo para los grandes retos de la seguridad y de la lucha contra el cambio climático. Caminamos hacia la III Cumbre Unión Europea-África, que se celebrará a fin de año; hemos puesto en pie una estrategia conjunta entre Europa y África, y estamos plenamente decididos a profundizar en esa Estrategia.

Señor Presidente de la Unión Africana,

Expreso, en nombre del Gobierno de España y de la Presidencia de la Unión Europea, mi deseo más profundo de que esta Unión sea cada día más perfecta; de que los anhelos de paz puedan concluir en éxitos; de que el desarrollo, la cooperación, sea el guión que se escriba para los próximos años y décadas en el continente africano; de que su riqueza cultural, la riqueza cultural de África, llegue a todos los rincones del mundo; de que sus aportaciones, su capacidad creativa y su talento sean un factor decisivo para una globalización justa, humana y solidaria como el mundo necesita.

Señor Presidente,

Pertenezco a una generación que no admite el destino de la miseria como único recorrido para millones de seres humanos, pertenezco a una generación decidida y comprometida a erradicar la miseria y la pobreza extrema del mundo y de África, y pertenezco a una generación que recuerda y que sabe lo que supone el disfrute de la libertad como la única condición imprescindible para la vida digna. Estaremos al lado de África, estamos al lado de África. Necesitamos un África unida, con democracia, con seguridad en sí misma y con voluntad de prosperidad, y les puedo asegurar que hay millones de seres humanos que están dispuestos a comprometer lo mejor de sí mismos por ver esa África que ustedes sueñan.

Muchas gracias