Señor Rector, Alcalde, señoras y señores, más bien amigos y amigas leoneses, doctor Fuster,
Me siento muy satisfecho por compartir este acto con todos ustedes y, especialmente, por compartirlo con Valentín Fuster. Como todos hemos podido comprobar y como todos hemos podido disfrutar escuchando su intervención, se trata de uno de nuestros científicos más distinguidos, uno de esos españoles que nos distinguen a todos nosotros ante el mundo por su talento, por el trabajo y, sobre todo, por la voluntad de resolver los problemas de los demás. Gracias, doctor Fuster; gracias, Valentín, por tu trayectoria, por haber venido a León y por estar dispuesto a colaborar con León.
Naturalmente, no sé si hace falta decirlo, también me siento muy satisfecho de estar de nuevo en León. Satisfecho y algo más, satisfecho y orgulloso; orgulloso de sentirme parte de esta tierra y de una sociedad que tiene ganas de avanzar y que cada vez, poco a poco, ofrece mayores posibilidades de futuro a sus habitantes.
Hay muchos leoneses, a los que acompaño en la aspiración, que están firmemente decididos a conectar con fuerza a esta tierra con el siglo XXI, con el desarrollo de la investigación y de las infraestructuras, porque se está realizando una apuesta por aquellos sectores en torno a los cuales se van a medir nuestras capacidades de futuro, como bien explicaba el doctor Fuster: las Tecnologías de la Información y de la Comunicación. Por ello, tenemos puestas tantas esperanzas en el Instituto de Tecnología de la Comunicación, en el INTECO, que se ha consolidado como una realidad nacional e internacional; porque, además, también en otro campo ligado en última instancia a la salud y al desarrollo sostenible, tras la decisión de ayer de la Unión Europea de aprobar la aportación de 180 millones de euros al proyecto CIUDEN-ENDESA, en el Bierzo, se convierte en uno de los emplazamientos europeos de referencia en la investigación de combustión limpia de carbón y porque también en el ámbito de los servicios sociales León se distingue por contar con centros nacionales de referencia.
Desde hace casi ya cinco años, desde que llegué al Gobierno, tuvimos como gran prioridad para nuestro país impulsar un esfuerzo colectivo para avanzar en uno de nuestros atrasos históricos más notables: la investigación, el desarrollo y la innovación, y, en última instancia, la pasión por la ciencia y por el conocimiento. Es un esfuerzo de largo alcance. No cabe improvisar. Requiere años de inversión sostenida, requiere el compromiso de todas las Administraciones Publicas, requiere una nueva mentalidad empresarial en torno a la investigación y a la colaboración pública y privada en el campo de la innovación, y requiere en última instancia es el gran impulso de una sociedad la voluntad decidida de los ciudadanos de apostar por la innovación.
Es un esfuerzo conjunto en donde juegan un papel determinante las universidades, los investigadores y las empresas. Podemos decir que España ha culminado con éxito su primera modernización política, económica y cultural que comenzamos hace treinta años insertándonos en Europa y ocupando un espacio natural entre las sociedades más desarrolladas; pero tiene por delante un desafío, una segunda modernización que está vinculada, fundamentalmente, a situarnos en un país de referencia en el conocimiento y en la ciencia. Es una tarea que va a costar esfuerzo, mucho compromiso y un importante volumen de recursos públicos.
Hemos dado un salto importante desde hace cuatro años. El presupuesto para la investigación en nuestro país se ha prácticamente triplicado en tal sólo cuatro años y estamos ya en este ejercicio, en 2009, cerca de los doce mil millones de euros. Este esfuerzo empieza a dar sus pequeños y limitados frutos. Les voy a aportar algún dato significativo: en este momento, en el horizonte de recesión económica y de pérdida de empleo, son los sectores tecnológicos los que mantienen e incrementan empleo, son los sectores intensivos en conocimiento y tecnológicamente avanzados los que aguantan mejor el comportamiento exportador, a pesar de las dificultades que presenta el comercio internacional. En 2008, por ejemplo, el sector farmacéutico ha crecido casi un 20 por 100 en nuestro país.
En los últimos años hemos introducido reformas en los sistemas educativo y universitario, y también en nuestro sistema de ciencia y tecnología. Pienso en el programa Ingenio 2010, en el nuevo Plan Nacional de I+D+i 2008-2011 o en la creación del Ministerio de Ciencia e Innovación como reflejo de la prioridad que las políticas públicas han de tener en esta materia. Y por delante tenemos hitos tan importantes como una nueva Ley de la Ciencia que debería de ser fruto de un gran debate social, de un gran debate científico y de una gran movilización de nuestros investigadores para establecer el código de nuestra ciencia en el siglo XXI, en el momento histórico donde más hemos avanzado y donde más nos hemos acercado como sociedad y como país a vivir la ciencia como pasión y a poder ya estar en el concierto internacional con una pléyade creciente de buenos investigadores y de buenos resultados en la tarea investigadora. A ello contribuye mucho el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y está aquí Carlos Martínez, que también es de aquí y quiero hacerle una mención y un recuerdo.
He leído unas palabras pronunciadas por el profesor Fuster en las que decía que "una misión institucional exitosa puede medirse en términos de la expansión y calidad de sus diversos programas, y basados en una visión de progreso y futuro"; "un progreso entendido como, dice el profesor, la orientación de los grandes avances técnicos hacia los intereses sociales colectivos, por ejemplo, los sistemas de salud".
En efecto, la salud constituye el gran objetivo estratégico de cualquier comunidad humana y podemos tener una cierta satisfacción porque existe una importancia creciente en España del sector de la biotecnología y de la salud. Además, está muy bien decirlo en una Facultad de Veterinaria, en donde estamos, de León que tanto ha contribuido a ese objetivo, que tanto prestigio atesora y que seguro que el rector sigue apoyando decididamente para mantener esos altísimos niveles de calidad que muchos viejos maestros, como el profesor Cordero del Campillo, han constituido referencia internacional para nuestra tierra.
En efecto, la salud constituye siempre un objetivo estratégico y ese sector de la biotecnología y de la salud dispone de una investigación básica de primer nivel mundial, un tejido empresarial dinámico y, además, y conviene afirmarlo, uno de los mayores y mejores sistemas públicos de salud del mundo, que, como saben, está siendo evaluado como referencia por la nueva Administración norteamericana.
La ambición, pues, del país por abrirse campo en el terreno de la investigación, especialmente en el campo de la biotecnología y de la salud, nos ha llevado a encontrarnos actualmente en los grupos de vanguardia en cuanto a investigación biomédica. Estoy pensando en el G-8, en el Consorcio Internacional de la Investigación del Genoma del Cáncer y también en el G-4 de la investigación con células madres, en este caso junto a Estados Unidos, Canadá y Reino Unido.
Estar en estos grupos de investigación de liderazgo mundial constituye un éxito para España sin precedentes, lo que debería, sin duda, representar un motivo de estímulo para los investigadores y también de confianza en nuestras posibilidades.
En un terreno tan importante y sensible en materia de salud estamos avanzando con éxito y no sólo el G-4 o el G-8, al que acabo de hacer referencia; son múltiples convenios internacionales que estamos firmando en muchas materias.
Dentro del campo de la investigación en este área, la potenciación de nuestro capital humano es básico, así como el apoyo a la formación de nuestros investigadores y la promoción de la excelencia. A este objetivo responden los proyectos de investigación fundamental en materia de salud, los programas como Consolider; el Campus de Excelencia Internacional o el Programa de Captación de Talentos para Institutos de Investigación Sanitaria.
Todo ello sirve para realizar actividades de alto valor añadido y para extender la formación de investigadores y personal de apoyo, investigadores que queremos más respaldados en su formación permanente, con más recursos, con proyección, con presencia internacional y con un nuevo estatus flexible que favorezca la capacidad de movilidad de la comunidad científica.
Pero nuestro llamamiento más intenso está referido a la participación de las empresas, a la cooperación imprescindible entre el sector público y el sector privado. Para ello, el Gobierno desarrolla un programa denominado CENIT y el programa Interempresa Internacional.
Señoras y señores,
Stuart Mill dijo que no existía una mayor prueba del progreso de una civilización que la del progreso de la cooperación. Hoy podríamos ser aún más enfáticos: la cooperación y la colaboración entre Administraciones con la Universidad y con las empresas es imprescindible si queremos avanzar en la Sociedad del Conocimiento y de la Innovación.
Tenemos una buena prueba de ello en esta Fundación de Investigación Sanitaria en León, destinada a impulsar el avance científico de las ciencias biomédicas y que cuenta con el apoyo de la Universidad de León, de la Consejería de Sanidad de Castilla y León, del Ayuntamiento, de la Diputación y, por supuesto, del Hospital de León, un hospital docente importante y con una gran labor investigadora. La Unidad Mixta de Investigación Hospital-Universidad de León tiene una calidad científica reconocida, por lo que recibe financiación también a nivel nacional a través de los Ministerios de Sanidad y de Ciencia e Innovación.
Todo esto convierte a León en referencia también para la investigación y para la formación en ciertas técnicas y especializaciones médicas.
Cooperación, por tanto que es fruto del compromiso; con la ciencia, en el caso de los profesionales y los investigadores; del compromiso con León, en el caso de las instituciones y, en última instancia, del compromiso de todos con el futuro de nuestra sociedad.
Me place, en este sentido, comprobar como profesionales que se han formado fuera de León y que han completado esta formación fuera de España, como el cardiólogo leonés Felipe Fernández Vázquez, hayan regresado a su país y hayan regresado a su tierra, a León, para impulsar proyectos como el que hoy nos convoca aquí.
La inauguración de esta Unidad Experimental de Diagnóstico por Imagen es, pues, un buen motivo para celebrar todo ello, Unidad sobre la que puedo anunciarles que contará específicamente con el apoyo del Instituto de Salud Carlos III a través de sus modelos de cooperación y este respaldo irá más allá de lo financiero que también se incluye.
El establecimiento de una sólida relación con el Instituto Carlos III permitirá también a la Unidad Experimental de Diagnóstico por Imagen un fructífero intercambio de experiencias con otros científicos y otros proyectos, lo que redundará, sin lugar a dudas, en una mayor garantía de la calidad científica en su actividad.
Amigas y amigos,
Lo que ahora ponemos en marcha, inauguramos, es una buena noticia para León y para la comunidad científica española. Ésta es una buena ocasión para comprobar que se están dando pasos en la dirección correcta.
Sabemos que el beneficio de la Investigación, del Desarrollo y de la Innovación no es inmediato, y lo ha explicado muy bien el doctor Fuster. El conocimiento es un capital que no se construye de un día para otro, requiere trabajo sostenido y pasión; pero den por seguro que una sociedad fuerte siempre es el resultado del acierto y la constancia de quienes nos precedieron. Cuando una sociedad está dispuesta a tomarse en serio el conocimiento, la innovación y la educación, está dispuesta a tomarse en serio su futuro y trabajar pensando en el medio y largo plazo es cumplir con la obligación de sentar las bases de una sociedad cada día más digna, de una sociedad mejor.
Un país ha de ser capaz de mirar lejos y orientarse bien por el camino adecuado, porque los esfuerzos de hoy siempre merecerán la pena.
Valentín Fuster, muchas gracias por tu contribución a la magnífica conferencia que has pronunciado hoy; muchas gracias por estar en España, por estar dirigiendo el CNIC, lo que nos llena de orgullo, por compartir tu conocimiento en el mundo y en Estados Unidos, y por hacer progresar el estímulo, el interés y la inquietud por el conocimiento y por la salud. Así, sin duda, es como seguiremos dando en nuestro país pasos determinantes para el progreso.
Muchas gracias a todos. Estoy encantado de veros las caras a todos mis amigos y amigas de León.
Gracias.