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Discurso del Presidente del Gobierno en unas jornadas organizadas por "The Economist"

Madrid, martes, 21 de noviembre de 2006

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Agradezco la oportunidad de participar en esta sesión que "The Economist" organiza sobre la economía española. El prestigio reconocido de su publicación y su experiencia en estos debates otorgan siempre un sello de rigor y calidad a los mismos. Mi agradecimiento es mayor porque siempre es agradable hablar de las cosas que marchan bien, y así es como marcha la economía española, o de las cosas que van a seguir marchando bien, y así seguirá marchando nuestra economía.

Antes de proporcionarles información más detallada sobre la realidad económica española y sobre los objetivos del Gobierno, permítanme que les ofrezca una síntesis de la situación.

Vamos a terminar el año creando 700.000 empleos, con un crecimiento económico del 3,8 por 100, con un superávit nuevamente en las cuentas públicas en torno al 1,5 por 100 el Producto Interior Bruto y con una moderada inflación del 2,5-2,6 por 100. Esto va a permitir mejorar claramente la vida de los ciudadanos españoles. Además, la composición de nuestro crecimiento económico, situado en el último trimestre en el 3,8 por 100, como conocen, es más equilibrada porque tiene menos aportación negativa de la demanda exterior. La inflación, como decía, se modera y es la más baja desde 2004, pero en 2004 crecíamos menos que ahora.

Nuestras cuentas públicas están saneadas. Empezamos un tiempo histórico nuevo con el superávit de 2004, con el superávit de 2005 (1,1 por 100 del Producto Interior Bruto) y en 2006 esperamos estar en un superávit del 1,4-1,5 por 100 del Producto Interior Bruto. La deuda se reduce y estamos veinticinco puntos por debate de la media de la Unión Europea a Quince, y la Seguridad Social cuenta con un Fondo de Reserva que el próximo año se situará en el 4 por 100 del Producto Interior Bruto.

Crecimiento alto, creación de empleo elevada, reducción de precios, aumento del superávit y aumento de la fortaleza de la Seguridad Social.

El empleo está creciendo al 3,7 por 100, nuestra tasa de actividad y empleo supera ya la media de la Unión Europea a Veinticinco y la de paro está en la media de la Unión. Gracias al acuerdo con los interlocutores sociales mejoramos la estabilidad en el empleo.

Tenemos, sin duda, retos que afrontar (mejorar la productividad, mejorar nuestra balanza exterior, mantener el esfuerzo en Investigación+Desarrollo+Innovación y perseverar en la formación de recursos humanos), pero hay que reconocer objetivamente que como balance no está nada mal y quiero subrayar, una vez más, que no lo atribuyo a la virtuosidad del Gobierno, sino a la gran capacidad y dinamismo de los empresarios y los trabajadores españoles, pero también al rigor y a la seriedad con la que el Gobierno aplica sus políticas.

Ese dinamismo social, esa vitalidad de la España del siglo XXI, nutre la confianza en nuestra economía y de qué manera; una confianza mostrada por la evolución bursátil, o por la revisión al alza de las previsiones de la Comisión Europea, o por el "consenso" de previsiones de crecimiento de la economía españolas, que las ha elevado cuatro décimas para 2006 y tres décimas para 2007; una confianza reafirmada finalmente por la revisión del propio "The Economist", que ha modificado al alza las previsiones de crecimiento y a la baja, las de inflación, tanto para 2006 como para 2007.

Puedo asegurarles que el futuro de la economía española es igual de prometedor que el largo período de bonanza que ya acumulamos desde mitad de la década pasada. Desarrollo ahora algunos aspectos de esta síntesis.

Conviene recordar que la economía mundial está en el mejor momento de los últimos treinta años: se crece por encima del 5 por 100, se dispara el volumen de comercio mundial respecto de la década anterior y se multiplican los flujos de inversión directa extranjera.

A algunos países, regiones o grupos sociales no están llegando los beneficios de la globalización, que deberían repartirse de forma más equilibrada, pero España figura entre los claros beneficiarios del proceso: nuestro comercio crece más en esta década que en la de los 90; el stock de inversión extranjera en España ha pasado del 12 por 100 del PIB en 1990 al 33 por 100 en 2005; somos una economía abierta, diez puntos más que la media mundial, por delante de Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia o Japón; hemos ganado peso internacional, ocupando hoy la décima plaza mundial en el volumen de inversiones en el exterior y habiendo pasado el stock de nuestra inversión en el exterior del 3 por 100 del PIB en 1990 al 34 por 100 en 2005.

Seguimos creando empleo a buen ritmo y en lo que va de año, 581.000 empleos, y al finalizar 2006 se pueden superar los 700.000. Estaremos en, al menos, tres millones de empleos creados en esta Legislatura, los mismos empleos que hay en la Comunidad de Madrid o en la Comunidad de Andalucía; por tanto, en cuatro años vamos a crear empleos equivalentes a todos los que hay en Madrid o en Andalucía. Y la tasa de paro está en el 8,1 por 100, que es la más baja desde 1979.

Son determinantes en este empuje económico la mayor incorporación de la mujer al mercado de trabajo y la incorporación de la inmigración. Estas nuevas fuerzas han aumentado también nuestro potencial de crecimiento para los años venideros. La tasa de empleo femenina ha pasado del 33 por 100 al 53 por 100 en tan solo diez años y en los dos últimos el aumento ha sido todavía más intenso: más de cinco puntos.

La inmigración, un 11 por 100 ya de la fuerza de trabajo, ha elevado significativamente la población en edad de trabajar y la tasa de empleo, y ha favorecido que otras personas, fundamentalmente mujeres, participen activamente en el mercado laboral. Por tanto, el efecto de la inmigración es complementario a la creación de empleo entre ciudadanos de nuestro país; no alternativo ni sustitutorio, complementario.

Avanzamos en la corrección de los desafíos a nuestra competitividad. La inflación seguirá reduciéndose en 2007, la escalada del precio del petróleo no ha producido espirales en otros productos y, por tanto, la inflación subyacente está contenida. El déficit por cuenta corriente crece ya a menor ritmo por la recuperación de las exportaciones, la moderación de la demanda interna y la reducción de nuestra factura energética.

Pero el Gobierno sabe que ha de mejorar la competitividad y para ello está desarrollando el Programa Nacional de Reformas. El Programa asume que la productividad es la variable fundamental para que el actual crecimiento sea sostenible en el largo plazo. El Informe de Progreso del primer año de vigencia del Programa Nacional de Reformas señala que ya está en marcha la mitad de las aproximadamente trescientas reformas planteadas, que van desde la estabilidad presupuestaria, hasta el mercado de trabajo, la educación, las infraestructuras, la Investigación, Desarrollo e Innovación, las mejoras en la competencia, las regulaciones sectoriales o el fomento empresarial.

La ejecución del Programa nos permitirá converger plenamente con la renta per cápita de la Unión Europea dos años antes de lo previsto e incrementar la tasa de empleo hasta el 66 por 100 en 2010, y antes de 2010 España se situará duodécima en renta per cápita en la Unión Europea, adelantando a Italia y avanzando así una posición en el ranking europeo, hecho que no ocurría desde 1986.

Permítanme que me detenga en tres grandes aspectos en los que está poniendo especial énfasis el Gobierno: la calidad del sistema educativo, el impulso a la Investigación, Desarrollo e Innovación, y la dinamización de sectores clave para el conjunto de la economía.

Mejorar el capital humano exige reformas en todos los niveles de nuestro sistema educativo. Para ello, la Ley Orgánica de Universidades verá la luz en 2007, una ley que aumentará la calidad de la docencia y de la investigación, incentivará la cooperación entre la Universidad y el sector productivo, y posibilitará la transferencia tecnológica.

Abordaremos una reorganización de las enseñanzas universitarias, un nuevo modelo garantizará la financiación básica para cada universidad y asociará la variable a los resultados de cada centro en calidad de docencia, investigación e innovación.

Aumentaremos la oferta pública de educación infantil, que será totalmente gratuita en 2010. Reduciremos a la mitad el abandono escolar y en 2005, quiero anticiparles, ya se rompe la tendencia en torno al abandono escolar en el período 2000-2004, reduciéndose un punto el porcentaje de abandono.

Mejoraremos la formación de los trabajadores activos y reduciremos la tasa de temporalidad, factores que lastran la productividad. Con las medidas para reducir la temporalidad, fruto del acuerdo laboral, en cuatro meses se han transformado en indefinidos más de 390.000 contratos temporales. En octubre los contratos indefinidos aumentaron hasta el 13,2 por 100 del total, el mayor ratio desde los años 80 en nuestro país.

En tres años hemos más que doblado los recursos destinados a la investigación, más desarrollo, más innovación civil. Sólo en tres años hemos pasado de 3.000 millones de euros a cerca de 6.500 millones de euros en el Presupuesto de 2007 para Investigación, Desarrollo e Innovación. Y les puedo asegurar que esta decisión de gasto del Gobierno es la que mejores frutos va a dar a la economía y al bienestar futuro de los españoles. Además, habrá recursos adicionales, con una reducción en las cotizaciones sociales a la Seguridad Social del 40 por 100, para el personal investigador, lo que beneficiará especialmente a las empresas tecnológicas más pequeñas y de nueva creación.

Con las iniciativas CENIT y Consolider, dentro del programa Ingenio, se han lanzado en 2006 cerca de cuarenta grandes proyectos de investigación cooperativa, con la participación de más de 175 empresas, 600 grupos de investigación y 5.000 investigadores. Hemos incrementado los recursos para conceder en 2007 el doble de proyectos que en 2006, después del éxito de la convocatoria de este año, y en 2007 intensificaremos, asimismo, la apuesta por la Sociedad de la Información con el Plan Avanza, con una dotación presupuestaria de más de 1.500 millones de euros, tres veces más de lo que se invertía en la Sociedad de la Información en 2004.

A finales de 2006 dentro de muy poco habremos garantizado el acceso al servicio de banda ancha a más de tres millones de ciudadanos y en 2007 la extenderemos a la totalidad de la población. La próxima Ley de la Sociedad de la Información, presentada antes de final de año, supondrá un claro avance en la comunicación telemática entre las personas, las instituciones y las empresas; impulsará la factura electrónica y la obligación para determinadas empresas de disponer de un medio de interlocución telemática con sus clientes, por ejemplo, las de electricidad, agua, gas, telecomunicaciones, entidades financieras, aseguradoras o grandes superficies.

Ya hay indicadores en los hogares y las empresas que invitan al optimismo en la Sociedad de la Información. La banda ancha en las empresas alcanza en nuestro país el 87 por 100, el tercer lugar de la Unión Europea, sólo por detrás de Finlandia y Suecia. En 2005 un 8 por 100 de las empresas utilizaban el comercio electrónico para vender, prácticamente triplicando el valor de 2004.

Además, el otro gran factor de aumento de nuestra productividad y de nuestra competitividad, que son las infraestructuras, tiene un horizonte de fuerte inversión. En cada uno de los dos años de vigencia del Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte se han acometido inversiones en torno al 1,7 por 100 del PIB por año, lo que representa el mayor esfuerzo inversor realizado en infraestructuras de transporte en las últimas décadas. Antes de finalizar el año el Tren de Alta Velocidad llegará a Tarragona y antes de finalizar la Legislatura lo hará a Barcelona y a Valladolid, y durante este legislatura pondremos en servicio o iniciaremos obras de Alta Velocidad y de autopista o autovía en 6.000 kilómetros de la red de nuestro país.

En 2006 el Gobierno ha puesto en marcha medidas para mejorar la competencia. Destaca el impulso a la liberalización del sector energético, con la supresión de las tarifas de gas a consumidores industriales, un calendario de superación de tarifas eléctricas, reformas para eliminar obstáculos al cambio de suministrador, aumento de transparencia y acceso de nuevos operadores a las infraestructuras energéticas de transporte y almacenamiento.

Se han impulsado varias iniciativas para mejorar la eficiencia energética de nuestro país, un reto fundamental, como la aprobación del Código Técnico de la Edificación, el Plan de Acción 2005-2007 para la Eficiencia Energética, el Plan de Energías Renovables 2005-2010 y medidas para fomentar la cogeneración y otras formas de producción eléctrica más eficientes.

El Plan Nacional de Asignación de Derechos de Emisión 2008-2012 para el cumplimiento de Kioto está en la última fase, previa a su notificación a la Comisión. El comercio de emisiones incentiva con mecanismos el mercado de reducción en los sectores que más contaminan: el energético y las grandes instalaciones de combustión industrial.

La tarifa eléctrica para 2007 tendrá en cuenta el crecimiento de los precios de los combustibles en los mercados internacionales e incorporará los nuevos costes para retribuir la distribución de energía eléctrica, mejorar la calidad del suministro y dar una mayor participación a las energías renovables con el objetivo de reducir nuestra elevada dependencia. Trasladar costes a precios es una cuestión de eficiencia, lo contrario pondría en peligro la seguridad en el suministro y la sostenibilidad del crecimiento.

En la Administración Pública se han puesto en marcha medidas para su modernización. Destacan las ventanillas unificadas para facilitar trámites a las empresas, especialmente las Pymes, y la Ley de Agencias Estatales, que hará más ágil y menos burocrática la Administración. El 1 de enero la Administración dejará de solicitar la información de la que ya dispone, empezando por las fotocopias del Documento Nacional de Identidad y los certificados de empadronamiento. La Ley de la Administración Electrónica, que será presentada este mismo año, reforzará derechos y garantías de los ciudadanos y las empresas en sus relaciones con la Administración por Internet.

2006 es año de cambio en el sector exterior, con mejor comportamiento y mejor composición sectorial y geográfica de nuestras exportaciones, fundamental para su buena evolución en el medio y largo plazo.

Las exportaciones han crecido en los ocho primeros meses el 12 por 100, una cifra no vista en los últimos años. Ello ha permitido moderar el ritmo de crecimiento del déficit comercial, aún con el dinamismo de las importaciones por la fortaleza de la demanda interna. En los últimos tres años, y especialmente en 2006, se está reduciendo la importancia del mercado de la Unión Europea como destino de los productos españoles. En 2003 el 75 por 100 de nuestros productos tenía como destino el mercado comunitario y en 2006 se situará por debajo del 70 por 100; a ello están contribuyendo los Planes Integrales de Desarrollo de Mercados. Por sectores, las exportaciones de bienes de equipo están siendo las más dinámicas, consolidando un cambio a favor de sectores de mayor valor añadido.

Señoras y señores,

El año pasado anuncié aquí una rebaja en el Impuesto de Sociedades para incentivar la iniciativa emprendedora. Pues bien, en 2007 entrará en vigor una reducción de cinco puntos en el tipo aplicable a las Pymes, reducción que se hará en dos años para el resto de empresas. Por primera vez desde los años 80 se reduce el tipo general de este impuesto.

Tenemos que fortalecer la capacidad de creación de empresas, que en buena medida plantea problemas por el coste de crearlas. Por ello, a principios de 2007, en el marco del Plan de Fomento Empresarial, se podrán crear sociedades de responsabilidad limitada de forma telemática en menos de 72 horas. Ello permitirá constituir más de cien el próximo año.

Gestionamos bien las cuentas públicas y los organismos internacionales consideran la estabilidad presupuestaria como uno de los éxitos claros de la política económica de mi Gobierno. Aprovechamos la bonanza económica para enfrentarnos a los retos que tienen planteadas las siguientes generaciones. Nuestra política presupuestaria es verdaderamente estabilizadora en el largo plazo. Reduciremos en más de diez puntos la deuda pública en esta legislatura. Quienes vengan detrás tendrán menos cargas y más margen de actuación. Triplicamos el Fondo de Reserva de la Seguridad Social para apuntalar las pensiones del futuro. Y el gasto denominado productivo crece un 16 por 100 en los Presupuestos de 2007, más del doble que el resto del gasto público.

La política presupuestaria nos permite también avanzar en nuestra agenda social, en pensiones mínimas, atención a la dependencia, gestión de la inmigración o becas. Todos querríamos avanzar más en este campo, pero la mejor manera de compaginar un avance sólido del Estado del Bienestar, más generoso y más asentado, es combinar más y mejores prestaciones con políticas que nos sitúen mejor en la economía del conocimiento. De ahí saldrán nuevos impulsos para fortalecer las prestaciones del futuro.

Les he podido demostrar que el Gobierno mantiene la estabilidad macroeconómica y presupuestaria, y desarrolla reformas que mejorarán nuestro modelo de crecimiento.

La economía española genera confianza entre los inversores. El IBEX se ha revalorizado más de un 30 por 100 en lo que llevamos de año, por encima de las principales Bolsas de los países desarrollados. Los beneficios obtenidos en el tercer trimestre por las principales empresas españolas apuntan que están creciendo por encima del 25 por 100 y algunas están teniendo, además, un comportamiento muy dinámico de cara al exterior, con operaciones de compras y fusiones transfronterizas de importancia. Esta confianza queda también plasmada en las recientes previsiones de la Comisión Europea.

En este fin de año de 2006 España está creciendo al 3,8 por 100 y en los dos próximos años lo hará por encima del 3 por 100. Para 2007 estimamos crear más de 600.000 puestos de trabajo y la tasa de paro se situará por debajo del 8 por 100, por debajo de la media de la Unión Europea. Y así en cuatro años se van a crear tres millones nuevos de empleos.

Somos un país que discurre de manera muy positiva y sobre el que se hacen buenas previsiones; un país dinámico y abierto, un país de oportunidades, un país que mejora continuamente sus registros históricos, un país que sale con fuerza al exterior y en el que merece la pena invertir. Con seguridad, uno de los países del mundo que mejor ha aprovechado el último cuarto de siglo; seguramente, uno de los países que mejor aprovechará la próxima década.

Muchas gracias.