Presidente.- Buenas tardes. Comparezco antes ustedes para cumplir el compromiso adquirido de hacer un balance semestral, coincidiendo con el período de sesiones, de la acción del Gobierno.
Creo que podemos coincidir en que ha sido un semestre con dificultades, con serias dificultades, pero un semestre de una intensa acción de Gobierno y de reformas para propiciar cambios en la economía española. Saben que iniciábamos este período de sesiones con el objetivo fundamental de consolidar, de iniciar, un proceso de recuperación económica después de la caída de nuestra economía y del Producto Interior Bruto en el año 2009, y que en torno al mes de mayo se produjo un rebrote inesperado de la crisis, fundamentalmente en el ámbito financiero, como consecuencia del proceso de apoyo a Grecia, que se extendió, se contagió, a la deuda soberana de otros países de la zona euro.
Eso nos ha exigido tomar medidas intensas en este período, que han culminado en el último tramo con todo el proceso de la publicación de los "stress test" del sistema financiero, de todas las entidades financieras, de manera conjunta realizado con la Unión Europea; pero que en nuestro país hemos querido darle la máxima trasparencia, porque ha abarcado todas las entidades financieras con unos resultados favorables. Eso, unido a la actuación en distintos ámbitos para propiciar reformas, ha originado que se estén recuperando la estabilidad y la confianza en los mercados. Ha descendido de manera significativa el coste de la deuda de nuestro país y, aunque tenemos que ser prudentes y seguir cumpliendo con los planes y actuaciones de reformas, esperamos que ésta sea la tendencia.
En definitiva, como primera aproximación, semestre de dificultades para consolidar la recuperación económica, para abordar la crisis originada en torno a la estabilidad de la deuda y del sistema financiero, que entendemos que se ha superado, y, por supuesto, para darle toda la fuerza a las reformas.
Les decía que, junto a las dificultades, una intensa actividad de gobierno. Ahora voy a referirme a algunos de los temas fundamentales, peo les daré un dato que aparece como relevante, como significativo: en este período, en estos seis meses, se han aprobado 38 Leyes y, además, once Reales Decretos Ley por parte del Gobierno, a lo que desearía sumar veinte planes sectoriales aprobados por el Gobierno en distintos ámbitos, todos ellos pensados para reformas y la lucha contra la crisis económica en ámbitos como la educación, la universidad, las energías, la industria, la innovación, etc., etc. Pero ello pone de manifiesto la intensidad del trabajo y la tarea en temas, además, fundamentales.
Saben que partíamos a final de año, de 2009, con la Estrategia de Economía Sostenible, que tenía varios objetivos; entre ellos, el compromiso de reducción del déficit público para alcanzar el objetivo del 3 por 100 en 2013. Hemos aprobados dos planes para este objetivo, uno inicial y otro a partir del mes de mayo, en concreto del 12 de mayo, para acelerar la reducción del déficit; planes que se están cumpliendo y a día de hoy podemos decir que los compromisos establecidos para reducción del déficit en nuestro país, con ese horizonte de llegar al 6 por 100 en 2011 y al 3 por 100 en 2013 se van cumpliendo.
Para ello los Presupuestos de 2011, que presentaremos en septiembre, serán necesariamente restrictivos y austeros, porque van a suponer que la reducción media de gasto de cada Departamento ministerial se va a situar en torno al 15 por 100, ratificando un pleno compromiso con la austeridad, con el ahorro y con la reducción del gasto para afianzar la estabilidad y la solvencia de nuestras finanzas públicas, y también del sistema financiero. Austeridad, reformas y cohesión social, he dicho en algún momento.
En cuanto a las reformas, puedo decir que hemos vivido seis meses de reformas decisivas para el futuro nuestra economía. Se han puesto en marcha y se están cumpliendo reformas decisivas para el futuro de nuestra economía.
Hemos completado la reforma del sistema financiero para reestructurar el sistema de Cajas de Ahorro para fortalecerlas y para que estén en condiciones de ampliar sus posibilidades de financiación creciente a empresas y familias, porque hoy tienen una vía abierta a la capitalización y, por tanto, a su mayor fortaleza y solvencia.
Ayer mismo el Congreso de los Diputados aprobó en Comisión el texto sobre la reforma laboral; ahora debe pasar al Senado y en ese trámite, que espero que también sea rápido, seguiremos haciendo el esfuerzo más intenso de diálogo con todos los grupos posibles para que la reforma del mercado laboral cumpla los objetivos a los que está destinada: favorecer más empleo estable frente a tanto empleo precario y temporal, y permitir a las empresas y a nuestro sistema económico que se adapte mejor a las circunstancias cambiantes de la economía y que esas circunstancias no obliguen y tengan como consecuencia principal, como hemos vivido en todas las crisis económicas desde la Transición hasta aquí, a despidos tan numerosos como hemos conocido en esta crisis.
Pero, además de estas dos grandes reformas, debo recordar que hay otras planteadas ya en marcha, como la que contiene el Proyecto de Ley de Economía Sostenible; las reformas educativas en el ámbito de la Universidad y en el Plan de acción de la educación; las relativas a la justicia; las relativas a la ciencia, con la Ley de Ciencia y la Estrategia de Innovación; las relativas a los transportes, a la energía y las que completan los cambios ya realizados en el sector servicios para actuar favoreciendo más competencia en este ámbito.
Estamos, pues, en un momento crucial, determinante, para renovar nuestra economía y nuestro modelo de crecimiento. Estamos llevando a cabo, seguramente, el esfuerzo más ambicioso de reformas en la economía que se puede recordar desde hace mucho tiempo en la economía española. Por supuesto, ese esfuerzo de reformas sigue adelante y hoy les anuncio que, una vez aprobada la reforma laboral, el Gobierno quiere introducir cambios y reformar significativas en la política de empleo. En particular, vamos a acometer en los próximos meses una reforma en profundidad del sistema de políticas activas de empleo, con el fin de aumentar su capacidad para casar las demandas y ofertas de empleo, y asegurar que los trabajadores, especialmente los desempleados, reciben la formación y capacitación más adecuada para que puedan participar en el desarrollo del nuevo modelo productivo.
Lo resumiré en una idea: los servicios públicos en España han demostrado en estos treinta años un grado alto de modernización y de avance. En todos los ámbitos o en la gran mayoría de los ámbitos que podamos evaluar. Por supuesto desde la sanidad, hasta la educación, la seguridad, la gestión de las pensiones, todos y cada uno de los ámbitos responden a un país moderno y avanzado. Pero hemos de reconocer que las políticas desde el servicio público, desde el ámbito público, para propiciar apoyo a los desempleados, para favorecer la empleabilidad y para gestionar con más eficacia la intermediación y la formación están lejos de lo que deseamos como país. Y éste ha de ser un factor que contribuya, junto con la reforma laboral y con la recuperación económica y el nuevo modelo productivo, a tener un horizonte distinto de una vez por todas de este país en relación con el paro y los desempleados.
Si, como estoy convencido, vamos a conseguir estabilizar el sistema financiero, las cuentas públicas, continuar el proceso de saneamiento de la economía y continuar el crecimiento económico, el gran reto que tenemos por delante de todos nosotros, como sociedad, es cambiar definitivamente la situación ante el paro y a favor del empleo en nuestro país.
En los últimos treinta años ha habido dos características claras en torno a este problema, que es vital para la sociedad, para las personas y para la economía: primera, siempre o normalmente hemos tenido una tasa de paro más elevada que la media europea; dos, cuando hay una crisis, nuestra economía reacciona generando un gran número de parados y, además, en una situación de temporalidad mucho mayor que la media europea.
Por tanto, hay que mejorar la economía para generar empleo, hay que cambiar el marco laboral para ayudar a cambiar empleo, pero además tenemos que poner al Gobierno y a todas las Administraciones con un gran objetivo prioritario: apoyar a cada una de las personas que busca empleo directamente para favorecer su formación, para acercarle más al mercado de trabajo y para ayudar a las empresas a que puedan tener esa posibilidad.
Esto supone un cambio profundo que me propongo llevar adelante y me propongo llevar adelante que en este país la Administración, que tiene la capacidad de saber, de apoyar y de ayudar al conjunto de los españoles en muchísimas de las facetas de su vida o de las relaciones que tienen con la Administración, lo tenga también de una manera mucho más eficaz y directa ante las personas que están en paro que, sin duda alguna, es la gran prioridad social.
Pleno compromiso con las reformas, nuevas reformas y, en el centro de las reformas, la atención y el apoyo a las personas que buscan un empleo para que lo tengan. Tenemos que cambiar muchas cosas y no sólo va a depender del Gobierno central; va a depender de todas las Administraciones y también del conjunto de la sociedad para que superemos esta diferencia, que es la que más nos separa de los países más avanzados de Europa. En el conjunto de los parámetros comparativos con los países más avanzados de Europa resistimos muy bien, hemos avanzado en treinta años, nos hemos puesto a la par; y queda una gran asignatura pendiente y en la salida de esta crisis la tenemos que ganar para los más jóvenes, para las personas que durante mucho tiempo permanecen en el desempleo. Es cambiar las prioridades, los métodos y, desde luego, poner a todas las Administraciones públicas como gran prioridad y gran objetivo el apoyo directo a cada persona que busca un empleo.
En esas reformas queremos seguir avanzando con una actitud de dialogo y colaboración con las fuerzas políticas y, en la medida en que se pueda, con las organizaciones sociales. Saben cuál es mi opinión respecto: el diálogo siempre es útil y el acuerdo, muy útil. Ha habido acuerdos en estos meses como las medidas que se aprobaron en el "Proceso de Zurbano", ha habido acuerdos en torno a la reforma del sistema financiero y ha habido y hay terrenos donde seguiría siendo muy conveniente llegar a acuerdos, como la política energética, la política industria, la política de innovación o las políticas de reformas a favor de la competitividad.
Austeridad, reformas y cohesión social. Saben que la cohesión social es un eje prioritario del Gobierno ante la crisis.
Quiero hacer una breve referencia a la protección por desempleo. Saben que en este momento la tasa de cobertura es del 80 por 100, la más alta de nuestra historia de apoyo a las personas que están en una situación de desempleo, y que el Gobierno impulsó una protección extraordinaria de 428 euros que entró en vigor a partir de 2009 hasta finales de junio de 2010 y que ha apoyado, hasta ahora, a 570.000 personas sin empleo.
El Gobierno, haciendo uso de la habilitación legal correspondiente y de acuerdo con la Resolución adoptada en el Debate sobre el Estado de la Nación, ampliará con carácter extraordinario, por seis meses más, este programa temporal de protección a los desempleados. La prórroga se aprobará en el Consejo de Ministros que celebraremos el día 20 de agosto, aunque tendrá efectos desde el día 16 del mismo mes. Será una prórroga que tendrá en cuenta la Resolución aprobada la pasada semana por el Congreso y que, por tanto, centrará esta renovación de programa en las personas menores de treinta años o mayores de 45 años y en las que tengan la consideración de desempleados de larga duración, habiendo permanecido ininterrumpidamente inscritos como demandantes de empleo, al menos, doce meses, tal y como refleja la norma, en los servicios de empleo.
No quiero extenderme mucho más. Permítanme sólo que antes de someterme a sus preguntas concluya esta intervención inicial refiriéndome a la situación de nuestra economía. Hoy acabamos de conocer la Encuesta de Población Activa correspondiente al segundo trimestre y hay un dato positivo: es la primera vez en dos años que la economía española consigue crear empleo: tenemos 82.700 puestos de trabajo más que en primer trimestre. Sin embargo, como consecuencia, en parte, del aumento de la población activa, es decir, de las personas que desean incorporarse al mercado de trabajo, seguimos manteniendo una tasa de paro inasumiblemente alta del 20 por 100. Ésta la gran preocupación de la sociedad española y del Gobierno, y el gran reto, como antes referí.
A partir de los indicadores de actividad de los que disponemos, estamos convencidos de que la recuperación económica ha continuado en el segundo trimestre del año y de que el crecimiento de este segundo trimestre del año es superior al crecimiento del primer trimestre del año. Así apuntan los datos de producción industrial, de exportaciones o de cifra de negocios del sector servicios. Confiamos en que ello se refleje en los datos de paro registrado y de afiliaciones del mes de julio, que conoceremos los próximos días.
También hemos conocido en estos últimos días un dato importante: estamos consiguiendo, como nos habíamos comprometido, reducir el déficit. La conjunción del control de gasto y la evolución positiva de los ingresos ha permitido reducir el déficit en un 25 por 100 respecto del mismo mes del año 2009.
Todos estos datos muestran que la economía española tiene fuerza para crecer, pero que este crecimiento, aún débil, para que continúe y se fortalezca ha de ir acompañado de la consolidación, de la estabilidad en el sistema financiero, de la normalización y mejora del crédito y de la tenacidad en aplicación de las reformas.
En lo que depende del Gobierno vamos a perseverar en el camino trazado: austeridad, más reformas y mantenimiento de nuestro compromiso con la cohesión social. Así lo vamos a hacer en los próximos meses, trabajando durante las próximas semanas y, desde luego, con plena confianza en la fuerza de la sociedad española. Si la economía española tiene fuerza para crecer, como vamos a poder comprobar, es porque la sociedad española tiene esa fuerza para recuperar este difícil período de crisis económica.
Pero debemos seguir afrontando la situación con cautela, una cautela ante lo que se ha mostrado como una crisis tan difícil y compleja, como la crisis que vivimos en esta etapa. Esa cautela es, sin duda alguna, obligada; la misma obligación que el Gobierno tiene de cumplir escrupulosamente con todos los compromisos adquiridos y de hacer un llamamiento a la confianza y a la colaboración política para culminar cuanto antes este período de reformas y de reactivación económica que nos permita mantener la senda que, aunque tímidamente, hemos empezado de creación de empleo.
P.- Ha hablado usted reiteradamente de que estos seis meses han sido unos seis meses de serias dificultades, de que ha habido muchas dificultades. ¿Podría decir que han sido también los seis meses más difíciles desde que lleva usted gobernando aquí, en La Moncloa?
También quisiera preguntarle si el Gobierno o el Partido Socialista están dispuestos a promover o a aceptar alguna iniciativa que trate de revocar la decisión del Parlamento de Cataluña de prohibir los toros y de tratar de evitar que otras Comunidades Autónomas en el futuro puedan hacer lo mismo.
Presidente.- He dicho que han sido seis meses difíciles y de una gran acción de gobierno en pro de las reformas y de luchar contra la inestabilidad de los mercados y de garantizar la solvencia del Reino de España. Creo que en esa batalla, desde luego, hemos dejado todo el empeño. En mi opinión, todo lo que hemos hecho va a dar resultados.
Ha habido, sin duda, semanas y días difíciles. Puede usted comprender que para un Presidente del Gobierno tener a la opinión pública, en parte, en gran parte, en el ámbito internacional, poniendo el foco sobre la fortaleza y la solvencia de las cuentas públicas españolas es un elemento de preocupación. Y, como siempre entendí que esa sensación no se correspondía con la realidad, creo que todas las acciones que hemos tomado, como las reformas o la publicación de los "stress test", han ido poco a poco poniendo las cosas en su sitio y haciendo que la solvencia y la credibilidad de la economía española y de su futuro sean hoy mejores que en los períodos de principios de este año y, sobre todo, de los meses de mayo y junio.
En relación con la segunda cuestión, creo que el Presidente Montilla hizo una declaración que me parece acertada. Expresó cuál había sido su voto y creo que hay una coincidencia en esa reflexión sobre el respeto a todas las posiciones y la no conveniencia de no utilizar las posibilidades legislativas de prohibir. A partir de ahí, el Gobierno es y será respetuoso con las competencias de las Comunidades Autónomas, y, desde luego, el Gobierno será prudente y responsable, y debería de serlo todo el mundo, en no politizar todo. Vamos a llegar a un momento en que en este país se politiza absolutamente todo. Sabemos que hay un debate y que hay personas favorables a la fiesta de los toros y otras personas no favorables. Unos han decidido en una Comunidad Autónoma, con sus competencias, prohibir ese espectáculo. Se puede discrepar de esa decisión, pero no se debe politizar.
P.- En relación con la reforma que acaba de anunciar sobre las políticas activas de empleo, quería saber por qué no ha sido posible, teniendo en cuenta que es una reforma de la que se lleva hablando prácticamente hace dos años, incorporarla a la reforma laboral que en estos momentos se encuentra en trámite parlamentario.
En segundo lugar, en la entrevista que le concedió al diario "El País" hace una semana la única pregunta que dejó sin respuesta era la que se refería a si aceptaría de alguna manera volver a ser candidato del partido. Me gustaría saber, en todo caso, qué plazos maneja, aunque sean aproximados, para poder despejar esta incógnita.
Por último, en relación con la remodelación de Gobierno pendiente y de los rumores y de las especulaciones de todos los colores que han salido, y que afectan en parte también a su equipo económico, quería saber si está dispuesto a renovar su confianza en el equipo económico y, en particular, en la Vicepresidenta Elena Salgado.
Presidente.- La verdad es que, como técnica de pregunta, dar por hechas cosas que no están en los hechos no está mal, ¿no?, para ver si en la respuesta uno incurre en algún desliz, pero seré prudente.
Voy a empezar por lo sustancial de fondo, que es la primera pregunta. Creo que son campos distintos lo que es la reforma laboral de la reforma de las políticas activas de empleo. He insistido en que en los dos necesitamos un cambio profundo y que la segunda reforma, que es la reforma de las políticas activas de empleo, de formación y de apoyo desde los poderes públicos, necesita también un importante apoyo social que vamos a tratar de conseguir, y necesita, ante todo, un cambio en la orientación de la gestión de las dotaciones y de la organización de la propia Administración.
En este sector necesitamos un intenso proceso de modernización, es decir, en la capacidad que un Estado como España debe tener que hacer para que cada una de las personas que están en una situación de desempleo sienta, de manera directa y eficaz, que se está tratando de apoyar y de ayudar a buscar empleo, que es, sin duda alguna, el gran objetivo de una persona que está en el paro. Esto va a obligar a cambiar muchas cosas y, como he dicho, en otoño será el momento de presentar la reforma.
Sobre lo segundo no hay nada nuevo y tampoco le voy a satisfacer sobre cuándo habrá algo nuevo.
En cuanto a la remodelación pendiente, yo respeto que exista ese concepto. Para mí, no. No hay nada pendiente y, por supuesto, la tarea que está llevando a cabo la Vicepresidenta en materia económica es una tarea en unas circunstancias muy difíciles, que respaldo plenamente.
P.- Quería insistir en el tema de la reforma laboral y, en concreto, de los datos de la EPA que se han conocido hoy. Sobre ese llamamiento que ha hecho usted al diálogo, me gustaría saber qué posibilidades cree usted que existen después de que, por ejemplo, las centrales sindicales y, en concreto, a la que usted pertenece su Secretario General, Cándido Méndez, haya dicho hoy que esta reforma laboral se encamina a más despidos y ayer, junto con el Secretario General de Comisiones Obreras, dijeran que era la más regresiva reforma laboral de los últimos treinta años. Me gustaría saber qué posibilidades cree que puede haber de dialogar con las centrales sindicales en este sentido.
En cuanto a los grupos políticos, ya lo vimos en el Debate sobre el Estado de la Nación, donde consiguieron ustedes apoyo de CiU, pero ya dijeron los catalanes que en cuanto se acabe el período de reformas iban a quitarles ya el apoyo o ya no iban a apoyarles más. Cuando llegue ese momento, ¿se plantearía dar algún impulso a su Gobierno con algún cambio? Se lo pregunto en condicional: ¿podría haber algún cambio de Gobierno para dar algún impulso o se plantearía, como le pide el Partido Popular, adelantar las elecciones generales?
Y, si me permite, ya que hablamos de elecciones, ¿le da usted el apoyo como candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid al Secretario General del PSOE de Madrid, Tomás Gómez?
Presidente.- Sobre la reforma y la actitud de los sindicatos, yo tengo un gran respeto por los sindicatos y sé que ayer y esta mañana han hecho una declaración con palabras gruesas. Y esto, sobre todo, a raíz de una enmienda aprobada ayer sobre las causas económicas para el despido objetivo. Yo voy a hacer algo que no es frecuente, pero voy a leer el texto de la enmienda, porque me da la impresión, desde ayer a hoy, de que no se ha leído con suficiente detenimiento o la valoración inicial exige alguna reflexión.
Dice textualmente la enmienda: "Se entiende que concurren causas económicas cuando de los resultados de la empresa se desprenda una situación económica negativa, en casos tales como la existencia de pérdidas actuales o previstas, o la disminución persistente de su nivel de ingresos que puedan afectan a su viabilidad o a su capacidad de mantener el volumen de empleo". ¿Qué causa económica puede haber para que justifique un despido objetivo? Que una empresa no sea viable. ¿Qué puede llevar a una empresa a no ser viable? Una disminución de ingresos reiterada o pérdidas reiteradas.
Pero es que, además, la enmienda tiene un segundo apartado, que dice así: "A estos efectos la empresa tendrá que acreditar los resultados alegados y justificar que de los datos se deduce la razonabilidad de la decisión extintiva para preservar o favorecer su posición competitiva en el mercado". Es decir, causas económicas que justifican un despido objetivo: que la empresa no sea viable por pérdidas o por falta de ingresos, y, además, el empresario tiene que justificarlo documentalmente ante el juez.
Con esta enmienda y con la reforma lo que se busca es hacer que en nuestra ordenamiento existan, de verdad, causas objetivas por razones económicas para ese despido. ¿O alguien puede entender que en el año 2009 de todos los despidos que hubo en España sólo el 20 por 100 pudieron articularse a través de la fórmula del despido objetivo por causas económicas? Sencillamente, es imposible, porque en 2009, con una caída del PIB del 3,6 por 100 y, como saben todos los españoles, las causas económicas es lo que llevaron a tantas empresas a despedir a tanta gente.
Si abrimos la posibilidad de que el empresario sepa que hay unas causas objetivadas que den más seguridad jurídica a la hora de contratar, favorecemos la contratación y haremos que tengamos una legislación que responda a la realidad objetiva y no a una ficción.
Pero quiero ir un poco más allá. Ésta es la discusión sobre el despido. Se lo he insistido a los sindicatos: la reforma laboral que estamos aprobando tiene como finalidad fundamental evitar despidos. Y reitero esta afirmación, la reitero, la mantengo y la defenderé donde haga falta. ¿Por qué? Porque la reforma es, ante todo, una reforma que da flexibilidad a las empresas donde no había flexibilidad. ¿Para qué? Para que ante circunstancias adversas económicas o en su sector puedan tomar otras medidas antes de llegar al despido, algo que antes no podía pasar; por ejemplo, dos decisivas: una, la reducción de jornada y de salario, y, otra, lo que se conoce como el desenganche salarial de los convenios para bajar salarios y no tener que hacer despidos.
Esto es la reforma y la reforma es un todo. Por tanto, con las medidas de flexibilidad interna, que no estaban incorporadas en nuestro ordenamiento con la suficiente claridad normativa, buscamos evitar despidos y vivir nuevamente en una situación de crisis futura la situación que hemos vivido ahora.
Lo he explicado en alguna ocasión y lo reitero brevemente: Alemania y España no han perdido más horas de trabajo un país que otro; han perdido prácticamente las mismas horas de trabajo y, sin embargo, en España se ha perdido mucho empleo. ¿Por qué? Porque todo el ajuste en nuestro país se hace por cantidad, se hace por empleo, y, sin embargo, en Alemania la mayor parte del ajuste se hace por salarios y se mantiene el empleo. Y la pregunta es qué queremos: ¿un modelo laboral o un mercado de trabajo en donde, ante una dificultad de una empresa o de una crisis, donde hay veinte trabajadores se bajen el sueldo un 5 por 100 o esa empresa tenga que despedir a cinco trabajadores?
Esto es lo que tratamos, éste es el cambio de modelo, de reforma laboral. Es un cambio para menos despidos y un cambio para hacer que nuestro mercado laboral sea más europeo y que funcionemos también en esto, como hemos hecho en otros muchos campos de la economía y de la sociedad, como funciona Europa.
La segunda gran reforma que contiene el Real Decreto Ley está pensada para invertir la tendencia de la temporalidad a la estabilidad, de tanto contrato laboral a más contrato indefinido.
Sé que ha sido un poco larga la respuesta, pero me parece fundamental. La reforma laboral es para evitar despidos. ¡Hombre!, cabría hacer una afirmación. Creo que uno puede considerar que una reforma laboral ayuda más o menos a crear empleo y yo he dicho que ayuda a crear empleo. No es la palanca decisiva para crear empleo; la palanca decisiva es la economía, pero lo que sí sabemos es que, cuando llega una crisis, cómo se adapte el mercado de trabajo a las circunstancias de la crisis es decisivo para perder empleo o no perder empleo.
Y la verdad es que el modelo actual no parece defendible y, cuando cada crisis que hemos tenido con este modelo laboral, la consecuencia ha sido que la tasa de paro se nos va al 20 por 100 mínimo. Yo no puedo defender lo que hay. Si había alguna duda, esta tercera crisis económica que hemos vivido desde la Transición --los 80, los 90 y ahora, la tercera-- ha vuelto a confirmar que, cuando llega una crisis económica, nuestro sistema laboral no sabe reaccionar para adaptarse.
Por eso hemos encarado una reforma y, desde luego, al menos --eso tengo que decírselo a las fuerzas políticas y también a los sindicatos--, deberían tener el elemento de referencia y de prudencia de esperar sus resultados en los dos objetivos: evitar despidos y salvar empresas, y aumentar la estabilidad en el empleo.
Nosotros hemos trabajado por el diálogo social y en la pasada Legislatura, en épocas de crecimiento, llegamos a veinte acuerdos con los sindicatos y con los empresarios. Ahora tenemos una discrepancia fuerte como consecuencia de la reforma laboral y de la política de ajustes que hemos tenido que hacer. Los sindicatos tienen su forma de reaccionar y de protestar, y yo la respeto profundamente; pero siempre estamos abiertos al diálogo y, desde luego, no tengan ninguna duda que serán convocados al diálogo en todas las reformas de las que ha hablado y que me parecen fundamentales.
Sobre los grupos políticos, es verdad que cada reforma importante nos ha costado trabajo con los grupos para obtener el respaldo. Yo agradezco extraordinariamente a los grupos que han permitido y han favorecido aprobar las reformas y el plan de reducción del déficit. Se lo agradezco extraordinariamente. Creo que han hecho un buen servicio al país y al futuro de la economía española. Lo he dicho en alguna ocasión: el Gobierno está haciendo lo que tiene que hacer y hay cosas difíciles que tiene que hacer, y duras; pero lo tenemos que hacer y lo voy a hacer. Sabemos que la responsabilidad está en el Gobierno y que los ciudadanos a quien se lo exigen es al Gobierno. Por eso agradezco muchos a los grupos políticos que favorezcan ese diálogo y el apoyo. Me gustaría que fueran más grupos políticos, pero la tarea no es fácil. Yo comprendo que no es fácil dar el "sí" a medidas impopulares, no es fácil. Para el Gobierno es una obligación, un básico principio de responsabilidad con tu país cuando tienes que tomar medidas difíciles, y para los grupos que no son Gobierno les mide en su capacidad de comprometerse y de responsabilizarse con el país.
Reformas. A todos los Ministros lo que les he pedido es eficacia en las reformas y poner en marcha las que tenemos pendientes, y a los grupos políticos, que éste es un tiempo de reformas y de acuerdos. Lo que estamos haciendo en este 2010 hasta el primer semestre de 2011, hasta el 2011, estos dos años van a definir la economía y el bienestar de España para los próximos veinte años. Eso es lo trascendente de la situación. Sólo si cambiamos cosas, si saneamos la economía y si somos valientes, aunque nos cueste hacerlo, podemos tener la confianza en que tendremos una economía más fuerte, en que mantendremos nuestro Estado de Bienestar, en que nuestra prosperidad será la característica fundamental de la manera de vivir y en que seremos igual de fuertes que los más fuertes en Europa.
Ha habido países de los que hoy consideramos más competitivos, donde hay un mayor desarrollo y donde tienen un Estado del Bienestar más avanzado, que han conseguido esa situación saliendo de una crisis económica. Los hay en Europa y hay ejemplos claros, y han sabido reaccionar y hacer una política de futuro. Y en eso es en lo que el Gobierno está.
Sobre el otro asunto, no me parece que Moncloa sea el sitio más adecuado para hablar de una cuestión muy, muy, interna del Partido Socialista.
P.- Voy a cambiar de tercio. El pasado domingo en una entrevista se declaraba satisfecho de lo que supuso el intento de 2006 de terminar con ETA y vino a decir que espera que eso alumbre a la solución definitiva del problema. Como esta declaración viene en un momento en el que se cumple el primer aniversario sin muertos, sin atentados de la banda terrorista, mejor dicho, y viene en un momento en el que el Ministerio del Interior está acercando a presos a cárceles próximas al País Vasco, mi pregunta es: si se vuelven a dar las condiciones, ¿volvería a intentarlo?
Y luego, una aclaración. Antes le han preguntado por su futuro personal y ya nos ha repetido varias veces que hasta después de las elecciones autonómicas usted no quiere desvelar su futuro, pero sí me gustaría que nos dijera de qué va a depender que usted vuelva a ser candidato en 2012.
Presidente.- No se lo voy a decir. Así de claro.
En relación con la primera, que es una cuestión muy simple, afortunadamente --y sé que, además, es una de las cosas que los españoles valoran más por todo lo que este tema nos ha hecho sufrir--, la lucha contra el terrorismo presenta unos resultados muy positivos. Toda la política antiterrorista de acosar y terminar con ETA tiene un balance satisfactorio, no sólo por los datos, sino también porque existe en el País Vasco y en el conjunto de España una convicción de que en esta etapa final, en estos últimos años, estamos ganando definitivamente la batalla frente a la violencia, frente a ETA.
En esa batalla de ganar definitivamente el proceso de paz, sin duda alguna, fue un instrumento que aceleró las condiciones para ganar esa batalla y ver el final de la violencia: debilitar de una manera clara a ETA, debilitando los apoyos a la violencia y ampliando, por tanto, las voces, las voluntades y las apuestas políticas por la erradicación de la violencia.
Toda la política que hace el Gobierno en este tema, incluida la política penitenciaria, que entre otras misiones tiene una misión de política antiterrorista, está destinada a acabar con ETA dentro de la escrupulosa legalidad y, además, con eficacia, con una gran eficacia del Ministro del Interior en este tema.
Puede haber polémica política y la oposición puede hacer polémica política sobre todas las cosas, como es normal, y es incluso razonable que sea sobre aquellas que presentan dificultades objetivas para los españoles y para el país; pero, sinceramente, no puedo entender que alguien quiera hacer polémica política, en general, en la lucha contra el terrorismo, pero, además, con el balance de eficacia en la lucha contra el terrorismo y contra ETA que tiene el Gobierno, me resulta absolutamente inaceptable.
P.- En la "hoja de ruta" que usted ha establecido parece que España necesita 2010 y 2011 para profundizar en las reformas. En el Debate sobre el Estado de la Nación comprobamos que Convergència i Unió se compromete a las reformas, pero no a los Presupuestos, y el PNV de momento es incierto. ¿En la elaboración de los Presupuestos para el próximo año están ustedes teniendo en cuenta la posibilidad de que haya que prorrogarlos por si no tuvieran apoyo suficiente, y, por tanto, tendrían que ser prorrogados? ¿A usted le parece un mecanismo quizá inadecuado y, por tanto, tendría que convocar elecciones si no se aprueban los Presupuestos, o no le parece grave, aunque quizá sea una mala señal para los mercados, que haya que prorrogar los Presupuestos?
Presidente.- Nosotros trabajamos para elaborar, proponer y tomas decisiones sobre reformas y creo que a las pruebas está que lo hemos hecho, y también para tener el apoyo político suficiente para las reformas, como lo haremos con los Presupuestos. Trabajamos con un objetivo: hacer unos Presupuestos que cumplan con la reducción del déficit, que cumplan con el aporte necesario para mejorar el modelo productivo, mantener la cohesión social básica porque es imprescindible para la economía española.
Claro que vamos a trabajar para sacar los Presupuestos y, como todo el mundo entender, vamos a hacerlo con calma, pero también sin andar haciendo una narrativa pública de nuestra tarea, porque estamos, lógicamente, en una tarea donde el compromiso, el diálogo, el acuerdo, es difícil; como ha sido todo este proceso de reformas; pero donde siempre he pensado que existen condiciones para la actitud responsable de diputados y de Grupos Parlamentarios de cara a elaborar los Presupuestos y a sacar las reformas..
Claro que tenemos reformas que hacer; algunos se las acabo de indicar y otras no las he vuelto a recordar por no sumar demasiadas; pero tenemos que hacer la reforma del sistema de pensiones. Es un compromiso fundamental y es un compromiso generacional. Se trata de un sistema de pensiones para que los trabajadores de hoy tengan una pensión digna que siga mejorando, como ha venido mejorando en los últimos años, y eso sea factible. Tienen que compartir y asumir que hay que hacer una reforma y la tenemos que hacer hoy para mañana. No esperemos a que mañana la tengamos que hacer peor y con dificultades. Si la hacemos hoy, será una reforma razonable, progresiva, asumible y que, además, fortalecerá las expectativas de la estabilidad de la economía.
Por tanto, vamos a trabajar por tener el respaldo de los Presupuestos y no contemplamos, como es natural, más que ese camino, porque es en el que creemos que hay condiciones para que eso se produzca y, por supuesto, seguir acompañando de las reformas oportunas.
P.- Quería preguntarle por la disposición que tiene el Gobierno de España a negociar con las Comunidades Autónomas que ya han declarado una asfixia financiera tremenda para el año que viene y, sobre todo, por la propuesta que hizo la Xunta de Galicia, y a la que se le sumó ayer también Canarias, de aplazar la devolución de los adelantos de los años 2008 y 2009.
Presidente.- El Gobierno ha compartido con las Comunidades Autónomas el plan de reducción del déficit, ha compartido el plan de consolidación fiscal y, desde luego, no contemplamos cambiar ninguna decisión de las tomadas y, en concreto, a la que se refiere su pregunta. Eso se va a mantener en los términos que hemos establecido, porque es lo lógico y lo razonable.
P.- Permítame que le insista en el tema de Tomás Gómez. No sé si piensa que todo este debate que ha habido, por no decir este combate, en el Partido Socialista de Madrid por la candidatura de Tomás Gómez, es por una preocupación electoral o es para hacerse con el poder del partido.
Presidente.- Había contestado ya a una pregunta no contestando, porque no creo que desde Moncloa deba referirme a temas de partido. En una primera oportunidad que pueda fuera del ámbito institucional de la Presidencia del Gobierno me referiré a ello. Creo que me parece mucho más respetuoso con lo que significa esta institución y la separación mínima que debe haber entre el Gobierno y el partido, y la Presidencia del Gobierno y la Secretaría General del partido. Claro que tengo mi opinión, pero la daré en otro lugar.
P.- Quería pedirle una reflexión que seguramente tendrá más de subjetiva que de objetiva. Nos aproximamos cada vez más a unos procesos electorales en los que estamos acostumbrados a que el voto se mueva por etiquetas ideológicas y las reformas que ha aprobado el Gobierno, singularmente las últimas, como la reforma laboral, se han quedado en una especie de terreno de nadie: los grupos minoritarios a la izquierda del Partido Socialista denostan esa reforma; el Partido Popular, como principal representante de la derecha, rechaza también esas reformas y sólo encuentra usted apoyos puntuales de dos fuerzas que son a medio camino entre fuerzas nacionalistas y fuerzas también del espectro de la derecha.
Con vistas a ese horizonte y existiendo el terreno de las etiquetas ideológicas, ¿dónde cree que se coloca usted y coloca al Partido Socialista como consecuencia de todos estos procesos?
Presidente.- Sobre las opiniones en torno a la reforma, le voy a decir cuál es mi impresión. Primero, cuando aprobamos la reforma, el Real Decreto Ley, dijimos que era una reforma equilibrada y de calado, y los hechos están confirmando que es equilibrada, porque, digamos, recibe ataques y críticas desde aquellos que desearían que los despidos no pasaran por ningún juez en este país --claro que lo critican--, que no hubiera causas y que no hubiera tal, o aquellos que entienden que una empresa, aunque pierda el 50 por 100 de sus ingresos, puede mantener a todos sus trabajadores y no toma otras medidas. Eso no es posible, como sabemos y la práctica dura y desgraciada nos ha mostrado.
Por tanto, la reforma es equilibrada, pero hay un segundo dato: hacer una reforma laboral no es fácil y hay que tener una cierta determinación política. Yo me sorprendo extraordinariamente por aquellos que han estado años en el Gobierno y no hicieron ninguna reforma laboral prácticamente, que no abordaron ni la flexibilidad interna, ni las causas del despido, ni nada con un poco de seriedad y de profundidad, y que ahora, cuando el Gobierno presenta una reforma que toca los temas fundamentales… Además, después de ayer, con la enmienda introducida, también hay un mandato para que, si en seis meses empresarios y sindicatos no llegan a un acuerdo en negociación colectiva, el Gobierno actúe en negociación colectiva.
Es decir, cuando no hicieron una reforma y cuando ha llegado la reforma que es de calado, insisto, del mercado laboral, resulta que no han presentado una mínima alternativa, después de que he estado en el Parlamento escuchando al señor Rajoy durante año y medio diciendo "la reforma laboral, la reforma laboral...". Llevamos una reforma laboral al Parlamento, una vez que se agota el período de diálogo entre empresarios y sindicatos, y, cuando llega, dicen: "yo no tengo nada que decir ni que opinar sobre la reforma laboral". Una de dos, o no se tiene una idea clara de qué hay que reformar en el mercado de trabajo o, dos, no se atreve a decir qué hay que reformar en el mercado de trabajo.
Fíjese, y no lo digo porque piense que podían poner iniciativas o enmiendas más antipáticas o más simpáticas, no; lo digo porque creo que es muy bueno el debate público sobre unas u otras alternativas. Cada vez que alguien hace una propuesta en temas de temporalidad, o de contratos, o de flexibilidad, creo que es interesante y es bastante lamentable que no se produzca esa alternativa.
Y desde el punto de vista, si me permite, ideológico, como apuntaba de cara a las confrontaciones electorales, el Partido Socialista Obrero Español se caracteriza por dos ejes de actuación desde la transición democrática a aquí: ser quien ha puesto más empeño y más fuerza en las reformas modernizadoras de España y ser, a la vez, quien más hecho por el Estado de Bienestar y por la cohesión social en España. Los datos sobre el incremento de la cohesión social en la etapa de Felipe González y la consolidación del Estado del Bienestar son inapelables, y son inapelables los datos de la gestión del Gobierno que presido desde 2004 en incremento de la protección social y del gasto social.
Por tanto, ésa es nuestra posición política o ideológica: muy ambiciosos en las reformas modernizadoras y, desde luego, los que tenemos el liderazgo de los partidos que pueden gobernar o han gobernado, en el ámbito de la cohesión social o de las políticas sociales. Y le diré más: es que ambas cosas son inseparables, porque para seguir haciendo políticas sociales, para mejorar las pensiones, la educación, las becas y la ayuda a la vivienda, y para hacer leyes como la Ley de la Dependencia, extenderla y mejorarla, necesitamos dos cosas: que la economía crezca, que aumente la riqueza, y, dos, la voluntad política de distribuirla en el gasto, porque es lo que distingue ideológicamente más a un Gobierno cómo distribuye el gasto y cuánto de la capacidad que tiene de distribuir dedica al gasto social, al gasto de la cohesión de los ciudadanos.
P.- A mí me gustaría saber, en relación con el debate antiterrorista, cuál es su criterio sobre si ETA y Batasuna o la izquierda abertzale es lo mismo.
Ha anunciado también una reforma de las políticas públicas de empleo. Yo quería saber por qué no se ha fiado de las empresas que ya están participando en esa actividad, y que lo están haciendo razonablemente bien, y por qué no se ha ido por una vía de colaboración público-privada.
En materia de empleo, me gustaría conocer cuál es su fecha en la que piensa que va a empezar a haber una recuperación del empleo. Lo digo porque ha dado algunas y no han terminado por producirse.
Por último, ha dicho que está habiendo una mejora en la credibilidad de la solvencia de la economía española; pero ayer el Banco Santander señalaba que, a pesar de que los stress test habían relajado la presión, sin embargo la presión seguía alta y que eso se debía a una falta de credibilidad. A mí me gustaría saber qué es lo que va hacer su Gobierno para mejorar esa credibilidad y alcanzar el 3 por 100 en 2013 y, en concreto, si va a haber nuevas figuras impositivas, si va a haber subida de impuestos o de tasas, o va a haber copago sanitario o copago educativo.
Presidente.- Ha hecho casi una pregunta río.
Sobre empleo, este trimestre se ha creado empleo y hay 82.000 ocupados más. Con una tasa de paro como la que tenemos es una gota de agua, pero positiva, y esperamos que esa tendencia se pueda consolidar y fortalecer a final de año y, especialmente, en el año 2011. Será lenta la creación de empleo, tenemos que ser conscientes, porque para reducir esa tasa de paro hay que crear mucho empleo y se ha ido a un nivel altísimo.
En relación con las políticas activas de empleo o la tarea de intermediación, la reforma del mercado laboral supone un acto en la línea de lo que apuntaba de confianza, en tanto en cuanto hay, sin duda alguna, más participación y más posibilidades para quien hace desde el sector privado intermediación en el mercado de trabajo. Pero los poderes públicos en un país como el nuestro, en un Estado avanzado, no pueden resignarse a tener un porcentaje tan bajo de intermediación laboral para los trabajadores. Es un porcentaje mínimo el de aquellos que encuentren su trabajo como consecuencia de la acción de los poderes públicos y sabemos que tenemos que mejorar la formación y la acción formativa, que son las dos condiciones claves para la empleabilidad.
He dicho que estabilidad y credibilidad han mejorado, que las cosas se han serenado. Hemos tenido dos emisiones del Tesoro en las que los tipos de interés se han reducido ligeramente. Es un dato que avala esa serenidad, esa mayor estabilidad, pero eso no quiere decir que no tengamos que seguir haciendo muchas cosas para consolidarlas y mejorarlas.
Yo le diría que son fundamentales dos en este ámbito: la primera, consolidar plenamente la reforma del sector financiero. Nuestras entidades, los Bancos, han salido con fortaleza de la prueba de stress test; la mayoría de nuestras Cajas, también, pero nadie duda que el sistema financiero será aun más sólido, tendrá más credibilidad y ayudará más a la economía si mejoran capital, si aumentan capital. Yo creo que eso es conveniente para las Cajas, para una parte significativa de las Cajas. Estoy convencido de que las Cajas están en esa idea y de que eso llevará un cierto tiempo. Éste es un factor importante.
Segundo factor, cumplir las reformas. Creo que hay un reconocimiento de que las reformas se han aprobado; pero, como es natural, va a existir un tiempo en el que se va analizar y se va a escrutar el cumplimiento eficaz de las reformas. Desde luego, la reducción del déficit es fundamental, pero no sólo la reducción del déficit; también la reforma laboral, también la reforma de las pensiones y todas las reformas estructurales, y, si los datos económicos ayudan, mejor.
Si el dato de crecimiento del segundo trimestre, como nosotros esperamos, es un dato de crecimiento positivo y de mejora en relación con el primer trimestre, abundará en la confianza. Y, si vamos reduciendo nuestro déficit exterior, en el que hay una reducción muy importante, que era una de los desequilibrios básicos de la economía española, mejorará la confianza; pero queda una tarea muy, muy, importante por hacer.
Pero, si me permite la idea, creo que en estos momentos estamos en la dirección adecuada y sólo hace falta cumplir, cumplir y cumplir con las reformas.
En cuanto a la primera parte de su pregunta, ya he contestado. La política antiterrorista está dando resultados muy positivos, aunque toda la sociedad sabe que la debilidad de ETA y de la violencia es muy grande, y la fortaleza de la democracia, cada vez mayor. Y lo que pido como Presidente del Gobierno es que no volvamos abrir este tema en el debate político. Llevamos una temporada muy positiva, la mayoría del tiempo en esta Legislatura, y eso ha ayudado a los éxitos en la lucha antiterrorista. Si sigue el clima de no usar la política antiterrorista, me da igual cual sea, la penitenciaria o cualquier otra en la lucha contra ETA, ayuda a los éxitos.
El Gobierno ha sido muy claro y muy firme en su posición: uno, ETA sólo tiene un destino, sólo uno y bajo ninguna condición, que es dejar las armas y que no espere nada a cambio, nada; sólo puede hacer una cosa: abandonar las armas; dos, aquellos que no se separen y rechacen lo que significa la violencia no estarán en ninguna representación político-institucional, bajo ningún concepto. Con la reforma legal en marcha, si alguno de los que pudiera estar se sitúa en esa posición, será expulsado de la representación institucional.
Ésos son los dos principios y le puedo asegurar que ésos son los dos principios con los que hemos trabajado y después de el proceso de paz, como antes decía, y de la capacidad de demostrar a la inmensa mayoría de los vascos el sin sentido, la crueldad y la inviabilidad absoluta y radical de cualquier apoyo a la violencia o cercanía a la violencia, esa fortaleza para terminar con ETA es cada vez mayor. Lo que sería muy conveniente es que este tema, que ha estado tranquilo entre los principales partidos, estuviera también tranquilo. El Gobierno sabe muy bien como están las cosas y el Gobierno sabe que la pelea contra ETA es siempre dura y difícil, y que hay que tener una gran tenacidad; pero la tenacidad está dando frutos.
P.- El elemento que ha introducido de nuevo el debate sobre la política antiterrorista en la política es el asunto de las excarcelaciones. Yo lo que sencillamente le quiero preguntar es si hay, como dicen las víctimas y no solamente el PP, un posible cambio de política penitenciaria y un posible cambio de política antiterrorista en orden a esa recuperación del proceso que usted mismo hace un momento ha evaluado como positivo en la historia de la política antiterrorista.
En segundo lugar, solo por confirmar, entiendo, por lo que nos ha dicho antes, que el Gobierno descarta por completo cualquier apoyo a una iniciativa del PP para preservar la fiesta de los toros en todo el territorio nacional.
Por último, me gustaría que me hiciera un balance político sobre la situación en que quedan las relaciones entre Cataluña y el resto de España después de la sentencia del Estatuto por parte del Tribunal Constitucional; si se han deteriorado o no.
Presidente.- En relación con la primera, la política penitenciaria que está aplicando el Gobierno de España es la misma política penitenciaria que se ha aplicado desde hace años en democracia por todos los Gobiernos; una política penitenciaria tendente --entre otras cosas, es uno de los objetivos-- a debilitar a ETA y acabar con ETA haciéndolo, además, dentro de la máxima legalidad y, por supuesto, con conocimiento de quien tiene que tener conocimiento.
En relación con la fiesta de los toros, ya he fijado la posición sobre el tema. Nosotros hubiéramos preferido que no hubiera iniciativas de prohibición, y coincidía con eso con el President Montilla; pero, desde luego, no vamos a hacer de esto un elemento de politización, como algunos parece que quieren hacer, y, por supuesto, no vamos a entrar en un debate que, objetivamente, sólo tiene una respuesta y es que las Comunidades Autónomas tienen competencia sobre los espectáculos públicos para regularlos y prueba de ello es que han regulado en muchas ocasiones. Como es natural, no se había planteado esta disyuntiva.
Sobre Cataluña, he hecho ya muchas valoraciones sobre las consecuencias de la sentencia en torno al Estatut. Creo que tenemos un trabajo por delante. Le he encargado al Vicepresidente de Política Territorial que entable y que intensifique un diálogo con la Generalitat de Cataluña para evaluar los pasos necesarios de cara al desarrollo del Estatut y, por supuesto, para llevar a cabo iniciativas políticas que permitan un clima de mayor confianza entre las fuerzas políticas catalanas, las instituciones catalanas y el conjunto del país; en particular, en el ámbito de nuestra responsabilidad, el Gobierno de España.
Lo dije en Barcelona y lo digo aquí: el Gobierno no es responsable de la sentencia, pero el Gobierno es responsable de las consecuencias de la sentencia. Si en este ámbito, como podía haber sido en otro en otra Comunidad, se produce un malestar para muchos ciudadanos en Cataluña, el Gobierno debe, lógicamente, escuchar e intentar por el diálogo mejorar esa situación. Eso es lo que vamos a hacer.
P.- Por continuar también con este tema del Estatut y los catalanes, esta mañana se ha presentado en Barcelona una encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat, que concluye que el Partido Socialista no ganaría en las elecciones generales en Cataluña por primera vez en la historia. Con esto, junto con otra encuesta que se conoció hace unos meses en Andalucía, que son dos graneros de voto de su partido, quería saber si en calidad de Presidente del Gobierno considera que se debe a su tardía respuesta a la sentencia y a reaccionar ante este malestar que provocó el fallo.
¿Cómo se va a implicar más en la agenda política catalana, que es una cosa que dijo el viernes pasado en Barcelona?
¿Hasta qué punto le preocupan esas dos encuestas, tanto la de Andalucía, como la de Cataluña?
Presidente.- Nosotros, cuando trabajamos, trabajamos para hacer las cosas bien, especialmente en lo que es la relación política con Cataluña. Ése ha sido mi objetivo desde el primer día. Desde luego, siempre hay que tener respeto a las encuestas, pero nosotros trabajamos para ganar las elecciones, no las encuestas, y en eso en Cataluña tenemos una cierta credibilidad y nos esmeraremos --por supuesto lo hará el PSC ahora y cuando lleguen las generales-- para volver a obtener, como Partido Socialista, un amplio respaldo en Cataluña. Mi opinión es que seguirá siendo así.
P.- Presidente, quería plantearle dos cuestiones también relacionadas con esto último.
Por un lado, antes ha agradecido los apoyos que ha recibido, tanto para las reformas económicas que ha emprendido, como ante los próximos Presupuestos Generales del Estado. Me gustaría preguntarle si cree que, en concreto, CiU y el PNV están haciendo más por la estabilidad de España que el PP.
En segundo lugar, y antes hablaba de esto, en otoño arranca el calendario electoral con las elecciones catalanas. Me gustaría saber qué expectativas tiene, aparte de estas encuestas. ¿Habló con Montilla en su reciente visita a La Moncloa de cuál puede ser el futuro allí?
Presidente.- La pregunta sugiere un titular llamativo, espectacular; pero no voy a caer en esa tentación, aunque la tenga. Diré que agradezco a los grupos políticos que están apoyando las reformas. No tengo ninguna duda de que, en perspectiva --las cosas que cuentan en política son las que perduran y las que dan perspectiva--, se reconocerán esa tarea y esa actitud. A partir de ahí, el resto de los grupos que hagan lo que estimen conveniente; pero mi convicción profunda es que se reconocerá esa tarea de apoyo a las reformas difíciles. Votar con el Gobierno algo fácil tiene un mérito limitado, votar apoyando al Gobierno una reforma difícil tiene mérito.
Es así y todo el mundo lo entiende. Y, por supuesto, también la fortaleza y la cohesión del Partido Socialista y del Grupo Socialista, y la capacidad también de generar esos acuerdos del Partido Socialista. Siempre se ha dicho que las fuerzas políticas que, de verdad, al final cuentan en las grandes democracias son aquellas que demuestran más fortaleza en los momentos más difíciles. Es como se hacen los grandes partidos y el PSOE demuestra que es un gran partido, porque en los momentos así de difíciles, de medidas difíciles para un partido socialista…, en fin, como una roca. Ya saben que eso es hacer país y estar comprometido con tu país. Ojala cuantos más partidos tengan ese carácter, ese ADN, mejor.
P.- Tenía dos preguntas. En primer lugar, quería regresar un segundo a la reforma laboral. Usted nos ha leído la enmienda y yo quería preguntarle si tiene confianza o no alberga ningún temor de que en manos de empresarios más o menos desaprensivos algunas disposiciones puedan crear abusos para los derechos de los trabajadores. ¿Se da usted algún período, digamos, de prueba para comprobar cómo funciona la reforma y está sujeta a posibles disfunciones?
En segundo lugar, con vistas no sólo a los próximos Presupuestos Generales, sino más allá, en el Debate del Estado de la Nación usted planteó el PNV, incluso, un acuerdo estable para terminar la Legislatura. Quería preguntarle si ve viable ese objetivo, si a la luz de las demandas del PNV se conformaría con el acuerdo para los Presupuestos y si está dispuesto a negociar una condición como la que ellos plantean, que sería el respeto a la lista más votada en las próximas elecciones municipales y forales.
Presidente.- Sobre la reforma y las causas del despido por motivos económicos, cuando se hace una reforma, en este ámbito como en otros, se hace con una presunción de que los empresarios cumplen su tarea y los trabajadores, la suya. No podemos hacer una reforma pensando en los empresarios desaprensivos y en los trabajadores que no cumplen, porque de lo que se trata es de que, en el lógico proceso de defensa de intereses, porque hay unos intereses evidentes entre lo que es la empresa y lo que son los trabajadores, exista un equilibrio razonable.
Yo he tratado de razonar lógicamente con el texto de la enmienda. ¿Es razonable que una empresa vaya económicamente mal cuando sus ingresos caen de tal forma que la hacen no viable o no puede mantener el empleo? Parece que eso es un razonamiento lógico. Además, ¿eso tiene que comprobarlo alguien? Si, el juez. Por tanto, se produce lo que es razonable en un proceso de esta naturaleza: unas causas objetivas para el despido objetivo y, además, con tutela judicial. No vale con que usted argumente. Si usted es un desaprensivo, no vale con que usted argumente; usted tiene que demostrar.
Me parece que es bastante equilibrado y sería bueno que, insisto, se leyera cómo queda todo el texto del artículo y de la enmienda, como yo he hecho hoy, y que todos los que de una u otra manera se han pronunciado muy activos desde ayer y esta mañana lean con más sosiego el texto, como ayer hicieron los que lo redactaron y, desde luego, con mi plena conformidad.
Estabilidad parlamentaria. Efectivamente, es cierto que con el PNV, como dije en el Debate sobre el Estado de la Nación, tenemos una buena disposición para el diálogo y que esto, seguramente, es una tarea del día a día e implica muchos ámbitos. Desde luego, en los que atañe a la responsabilidad del Gobierno los ámbitos tienen que ser la reforma, los Presupuestos y los contenidos. Si hay otros ámbitos, serán ámbitos de responsabilidad del Partido Socialista, pero no del Gobierno, en ese diálogo.
Muchas gracias.