Sr. Tusk.- Bienvenido, querido Presidente del Gobierno de España.
Es una nueva Cumbre estratégica entre Polonia y España. Somos muy complementarios en cuanto a los objetivos y posibilidades. Eso se nota en la temperatura de nuestros encuentros, siempre cálida, independientemente de que se celebren en la cálida Córdoba o en el Sopot lluvioso de hoy. Ello resulta de un hecho obvio.
Polonia y España no tienen intereses contradictorios tanto en la Unión Europea, como en las relaciones bilaterales. Estos contactos se caracterizan por la comprensión mutua y la amistad. Eso suena un poco banal, pero tanto en Polonia como en España eso se entiende y se confirma en muchos hechos.
En primer lugar, quería agradecer a nuestro invitado su ofrecimiento de compartir las experiencias, que pueden ser muy útiles para Polonia., y eso se expresa en dos acuerdos que han sido firmados en nuestras reuniones sectoriales. Se trata del intercambio de experiencias de la Presidencia española y España va a hacerlo a partir del 1 de enero de 2010. Nuestros diplomáticos van a acompañar a los diplomáticos españoles ganando experiencia y conocimientos, que vamos a aprovechar durante nuestra Presidencia.
En segundo lugar, se ha firmado un acuerdo gracias al cual nuestros ingenieros y administradores de proyectos van a formarse en España, y van a formarse en materia de construcción y gestión de ferrocarril de Alta Velocidad. En España estos ferrocarriles están muy desarrollados y nos gustaría aprender de los mejores en Europa. Recordemos que el punto de partida para España no fue fácil y por eso esas experiencias van a ser tan valiosas para nosotros.
Hemos hablado bastante tiempo, quizás más de lo que estaba previsto, sobre la situación en la Unión Europea en víspera del Consejo que va a tomar la decisión referente al cumplimiento del Tratado de Lisboa. Entre otras cosas, vamos a elegir, quizás la semana que viene, al Presidente del Consejo Europeo y al Alto Representante, es decir, el Ministro de Asuntos Exteriores de la Unión Europea.
Junto con el Presidente del Gobierno de España, pensamos que el Consejo Europeo debería basar esos procedimientos en los principios democráticos ya abiertos. Los líderes de la Unión Europea que elijamos tienen que gozar de autoridad para que los ciudadanos de nuestros países entiendan por qué elegimos a estas personas y no a otras para presidir nuestra organización: la Unión Europea.
Vamos a aprovechar la ocasión de la reunión de esta tarde en Berlín para convencer a los líderes de la Unión Europea para que no teman esos procedimientos democráticos para la elección, tanto del Presidente del Consejo, como del Alto Representante.
Me alegra mucho de que el nivel de la cooperación estratégica entre nuestros países tenga cada vez más sentidos y aspectos adicionales.
Hoy vamos a firmar también un acuerdo muy importante para Polonia, porque es un precedente para nosotros, sobre la venta de cuotas de emisiones. Bajo este título más misterioso hay una oportunidad excelente de colaboración entre Polonia y España, porque gracias a esta cooperación Polonia puede obtener muchos fondos para el desarrollo del sector energético y ahorro de energía. Eso quiere decir que el dinero español en las tierras polacas va a trabajar a favor de la protección del medio ambiente y también significa que España ha ganado un socio interesante en su política pro-ecológica y de emisiones. En consecuencia, como hemos echado cuentas con el Ministro Nowitzki, eso significa 500.000 millones de zlotys que van a ser invertidos en nuestra economía a favor de una política energética más amigable para el medio ambiente.
Me gustaría agradecer a las dos partes que negociaron este acuerdo, porque va a ser un modelo muy importante para nosotros, también para el futuro. Me alegra que España haya confirmado ser un socio muy amigable y experimentado en ese tipo de cuestiones.
Gracias, Primer Ministro.
Presidente.- Muchísimas gracias, Primer Ministro Tusk. Es para mí una satisfacción estar en un día como éste en Polonia celebrando una Cumbre bilateral.
Hoy es un día cargado de referencias históricas. Esta tarde, Primer Ministro polaco, con los veintisiete Jefes de Estado o de Gobierno de la Unión Europea, vamos a estar en Berlín recordando los veinte años de la caída del muro de Berlín, recordando los veinte años de recuperación de la libertad, de la unión de Berlín, de la unión de Alemania y de la unión de Europa.
La historia debe ser justa y hacer justicia con la historia es reconocer al pueblo polaco la decisiva contribución que en la década de los 80 tuvo para que el muro que separaba a Europa fuera derrumbado; la trascendental contribución que muchos polacos, como quien es hoy Primer Ministro, tuvieron para que la libertad y la democracia llegaran al Este de Europa y la Unión Europea pudiera incorporar al Este, a países como Polonia, después de una etapa dura y difícil en el tiempo. Nada mejor que recordar los veinte años de la caída del muro de Berlín desde Polonia, con luchadores por la libertad.
Además, vamos a conmemorar esos veinte años de la caída del muro de Berlín, de la reunificación de Alemania y de la apertura al Este de Europa en un momento trascendental para la Unión Europea con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, una nueva etapa política para Europa, de más unión europea y de una gobernanza más democrática y más eficaz. Por ello debemos dar los primeros pasos del Tratado de Lisboa con acierto, con conciencia plena de la dimensión que tiene la entrada en vigor de este Tratado.
Ello nos ha llevado, en las conversaciones que hemos mantenido esta mañana, a coincidir en que debemos acertar, hacer bien las cosas, en la elección del Presidente del Consejo y del Alto Representante. Y hacer bien las cosas es hacer bien el procedimiento y acertar en la persona. El procedimiento ha de ser un procedimiento deliberativo. Tiene que haber un proceso de diálogo en el seno del Consejo lo más activo posible y lo más participativo que permite el formato europeo para llegar a una buena elección del Presidente del Consejo y del Alto Representante; elección que abrirá prácticamente las puertas a la entrada en vigor efectiva del Tratado de Lisboa y, con carácter inmediato, a la Presidencia rotatoria de España de la Unión Europea.
Esa Presidencia, tal como he transmitido al Primer Ministro polaco, tiene como objetivo fundamental la economía y, como método básico, dar pasos para una coordinación mayor de las políticas económicas de los Veintisiete y hacer más fuerte a Europa en la economía ante la crisis y en un mundo globalizado; además de una intensa agenda en el ámbito de la política exterior europea: para el Mediterráneo, para el Este, para Latinoamérica, para las relaciones con Estados Unidos y con Rusia, todo ello haciendo operativo el Tratado de Lisboa.
Nuestras relaciones bilaterales son muy positivas. España y Polonia tienen una buena relación. Tenemos un campo para crecer en lo económico, en la relación comercial y en la relación recíproca de inversiones que tenemos que cultivar y desarrollar.
Al igual que el Primer Ministro polaco, celebro los acuerdos que hoy se han firmado, que tienen que ver con la colaboración con la Presidencia española de la Unión Europea y que tienen que ver con esa nueva fórmula para luchar contra el cambio climático y para la adquisición de cuotas de emisiones, que es bueno para Polonia, es bueno para España y, sobre todo, es bueno para reducir el impacto de las emisiones en el cambio climático.
También acuerdos en materia de infraestructuras, con especial relevancia de nuestro potencial en lo que representan la Alta Velocidad y, en general, el desarrollo del ferrocarril; y, por supuesto, la mejor disposición para que España colabore y ayude, como viene haciendo, de manera más intensa en todo el proceso de desarrollo de Polonia, de desarrollo de sus infraestructuras, de las grandes infraestructuras, con fondos europeos, como España ha podido hacerlo durante estas décadas, lo que nos ha originado una gran transformación, un gran potencial de desarrollo.
En definitiva, hoy es un día europeo, es un día más europeo que nunca, es un gran día europeo y, por tanto, es un gran día de la libertad y un gran día del entendimiento entre pueblos. Y me alegro especialmente de que ese día lo podamos conmemorar, recordar, aquí, en Polonia, entre Polonia y España. Creo que es la mejor manera de darles la palabra.
Gracias.
P.- Una pregunta al Presidente del Gobierno español centrada sobre el tema que más preocupa ahora en España, que es el del secuestro del atunero "Alakrana". Me gustaría saber, Presidente, si existen vías legales y acuerdos internacionales para que los dos piratas que están detenidos en España sean extraditados a Somalia sin pasar por un juicio en nuestro territorio o si, por el contrario, es imprescindible que sean juzgados en España antes de una eventual extradición.
También me gustaría saber si está usted implicado directamente en las negociaciones y, en ese caso, quien es su contraparte.
Por último, ¿está satisfecho de la actuación de su Gobierno de cara a las familias y a la opinión pública?
Presidente.- Me gustaría hacer una consideración de carácter general sobre el tema del secuestro como Presidente del Gobierno y recordar algunos principios que me parecen fundamentales:
El Gobierno ha afrontado esta situación, y no es la primera vez que hemos tenido ciudadanos secuestrados, bien individualmente o bien de manera colectiva en un barco, con una actitud de responsabilidad, de profunda responsabilidad, para liberar a nuestros compatriotas. Todas las veces que nos hemos enfrentado a esa situación lo hemos hecho y, si algo sabemos de enfrentar un secuestro, que parece algo bastante elemental, es que la prudencia, que la discreción y que la actitud responsable determinan cuánto tiempo puede durar un secuestro y su resolución final.
Desde luego, quiero hacer un llamamiento exigente a todos para que extremen la prudencia en las valoraciones y en las informaciones. Estamos ante un tema serio.
El Gobierno sabe desde el primer día lo que tiene que hacer, lo está haciendo y espera concluir con éxito esta difícil situación; pero, como todos, estoy seguro, desean ayudar, pido que todo el mundo ayude en función de lo que el Gobierno conoce, sabe y le compete en su responsabilidad.
Prudencia, discreción y no hacer valoraciones. Puede usted comprender y pueden todos los españoles comprender que cada cosa que se le pregunte a un miembro del Gobierno sobre el proceso para acabar con este secuestro es escuchada por los secuestradores y forma parte ya del elemento de negociación. ¿Parece bastante elemental? Pues hay que recordarlo y, por tanto, como Presidente del Gobierno pido a todos prudencia y que se deje trabajar al Gobierno.
Pido a las familias comprensión. Sé la angustia que pueden tener, desde el primer día. Por eso, desde el primer día el Gobierno trabaja con todo el empeño, todos los Ministros. Una buena parte del Gobierno trabaja en este tema y claro que están trabajando bien.
Y también pido que se entienda y que se sitúen en su contexto los mensajes que pueden venir desde el barco. Son personas que están secuestradas y todo el mundo puede asumir y debe de asumir que en esas circunstancias lo que ayuda de verdad a lo que todos deseamos, que es la liberación cuanto antes de los secuestrados, es actuar con la máxima prudencia y evitar las especulaciones. Y, desde luego, el Gobierno, a pesar de que sea sometido a críticas, no va a dar ni un pábulo ni un elemento que pueda dificultar más en su pronunciamiento público el proceso ante los secuestradores.
Como puede usted imaginar, como el interés del Gobierno sólo es uno, que es ver cuanto antes a todos los marineros del "Alakrana" en España, vamos a utilizar todas las vías políticas y legales que están a nuestro alcance, diplomáticas y de inteligencia. Las estamos utilizando y sólo pedimos apoyo. Apoyar en este momento la tarea del Gobierno cada uno desde su ángulo, las fuerzas políticas y los medios de comunicación es apoyar el buen fin de este trabajo que, como usted puede comprender, es duro y difícil, en el que están participando muchos servidores públicos en nombre del Estado, bajo la dirección del Gobierno, de un Estado serio que lo es y que lo va a ser, y que tiene sólo ese objetivo de liberar a los secuestrados y, por supuesto, hacer que las familias, cuanto antes, tengan una buena noticia.
Pero, tanto el Ministerio de Exteriores como el Ministerio de Justicia, como el Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino Rural, como el Ministerio de Defensa y como una buena parte de los Ministerios y la Vicepresidencia del Gobierno están trabajando, vienen trabajando desde el primer día, de una manera muy, muy, intensa.
¿Cómo no va a estar el Presidente del Gobierno implicado? Por supuesto. Apoyando a los Ministros y apoyando a los servidores públicos que están en la zona, también a nuestros militares, como es lógico, y tomando decisiones.
Pero, insisto, creo que todo el mundo puede evaluar, entender y medir que cada pronunciamiento del Gobierno es un pronunciamiento que escuchan con quienes en estos momentos tenemos que llevar a buen fin un proceso para ver la liberación de nuestros compatriotas.
Creo que he sido suficientemente explícito.
P.- ¿Durante la reunión de hoy se han tocado los temas de la defensa común en la Unión Europea?
Y una pregunta para el Presidente Rodríguez Zapatero: ¿qué piensa usted sobre la declaración hecha hace pocos días en París entre el señor Tusk y el señor Sarkozy?
Sr. Tusk.- Yo he recibido la información de que los Ministros de Asuntos Exteriores, señores Moratinos y Sikorsky, hablaron sobre la iniciativa polaco-francesa, porque tiene que servir a toda la Unión Europea. Con gran satisfacción recibí la información de que España estuviera interesada en la colaboración en este proyecto. Esto significa que este proyecto está entrando en la fase europea.
Me alegra de que seamos socios en esta cuestión clave para el futuro como es la política de defensa común para toda la Unión Europea. Éste es otro momento que nos acerca a un nivel de integración que va a hacer de la Unión Europea un gran organismo con objetivos comunes. Se trata esta vez de la posición segura de nuestro continente en la política global.
Presidente.- Sí, me parece que es una iniciativa positiva que hay que tener en cuenta y que, desde luego, España acoge con gran interés. Deseamos contribuir a la reflexión que se ha iniciado desde Francia y Polonia.
P.- Quería preguntar de nuevo al Presidente del Gobierno español. Disculpará que le vuelva a preguntar por el tema del secuestro del "Alakrana" porque, como puede comprender, en este momento es de máxima preocupación para la sociedad española.
En primer lugar, usted ha pedido la colaboración de todos, de las fuerzas políticas y de los medios de comunicación. Ayer tuvo una conversación con el líder de la oposición, el señor Rajoy. Quería saber qué actitud encontró en él y si considera que tiene el apoyo del primer partido de la oposición para afrontar este problema.
También quería preguntarle, precisamente por dar tranquilidad a las familias, si nos puede ratificar, como ha dicho el Ministro de Asuntos Exteriores, que se sabe fehacientemente que en este momento todos los tripulantes del "Alakrana" están a bordo, y que los tres que fueron trasladados a tierra efectivamente han sido llevados ya al buque.
Finalmente, es muy difícil moverse, evidentemente, en la disyuntiva sobre la interpretación que pueden tener determinadas declaraciones o no, pero en este momento se ha abierto una expectativa respecto a que sería posible una fórmula que permitiera el regreso a Somalia de los dos detenidos, siempre respetando la legalidad y respetando el Estado de Derecho. Quería saber si ésta es una expectativa cierta y si, efectivamente, hay una vía de esperanza para las familias por este camino.
Presidente.- En relación con la primera cuestión debo decir que sí, que he hablado en dos ocasiones en estos últimos días con el señor Rajoy. De la penúltima vez que hablé con él creo que ha habido un cambio de actitud en los pronunciamientos de los dirigentes del Partido Popular. Alguno quizá se ha quedado un poco rezagado, pero en los dos últimos días sí ha habido ese cambio. Ayer hablé nuevamente con el señor Rajoy le expliqué como estaban las cosas y confío en que ese apoyo se mantenga. Al menos, él me lo ha transmitido y confío en lo que me ha dicho, porque entiende cuál es la situación y qué es lo que el Gobierno necesita para actuar con el mayor éxito posible en el menor tiempo que podamos.
Puede entender quien pregunta la reflexión que hacía en mi intervención inicial. Cualquier pronunciamiento que haga, y más el Presidente del Gobierno, es escuchado automáticamente por quienes tienen secuestrados a nuestros compatriotas y debo ser muy cauto y muy prudente para que eso no afecte al proceso en el que estamos.
He dicho y reitero que el Gobierno sabe lo que hace, que el Gobierno entiende que la situación puede estar encauzada y que todos nuestros materiales jurídicos, diplomáticos y políticos están en marcha para que esto termine bien. Y debo ser escrupuloso, muy escrupuloso y muy respetuoso con lo que pueden ser decisiones que se pueden situar en el ámbito jurisdiccional, porque tenemos un Estado de Derecho y el Presidente del Gobierno debe ser el más respetuoso.
Las familias deben saber una cosa: ni por el Gobierno ni por ninguna autoridad del Estado va a quedar todo el esfuerzo para que cuanto antes los marineros estén en España. No se va a regatear ni un solo esfuerzo por nadie; desde luego, en primer lugar, por el Gobierno que no lo estamos haciendo. Pero estoy seguro de que también por todas las autoridades del Estado, porque es lógico, es natural y es humano que así sea.
Agradezco que mi llamamiento pueda traducirse en ese respaldo. De verdad, si no lo pensara, no lo diría porque saben que esto no es fácil decirlo tampoco; pero creo, como Presidente del Gobierno, que debo de hacer un llamamiento de petición de apoyo a los medios de comunicación en este tema para que extremen la prudencia en la información porque eso nos facilitará… Nos ayuda, de verdad. Si no, no lo diría. Ya me conocen y pocas veces hago un llamamiento a los medios de comunicación. Lo he hecho a los partidos políticos y confío en que eso está funcionando.
Es bueno que demos una imagen de país todos juntos, una imagen de país ante unos piratas, ante unos secuestradores, en apoyo a nuestros compatriotas. Demos una imagen de país, porque somos un gran país, un país muy serio, y a esa imagen todos debemos de contribuir: en primer lugar, el Gobierno, por supuesto, que tiene que resolver esta situación; pero creo que fortalecemos la imagen de España si todos contribuimos cada uno desde nuestra posición.
P.- La pregunta es para ambos Primeros Ministros. Se trata del 9 de noviembre y sus recuerdos de hace veinte años, y la cuestión de si la caída del muro de Berlín era una cosa memorable para sus países y para ustedes.
Sr. Tusk.- En primer lugar, querría destacar que nuestra reunión de hoy empezó con unas palabras de mi invitado que voy a recordar durante mucho tiempo, porque la primera frase que dijo fue: Gdansk es el mejor sitio para empezar la conmemoración del aniversario de la caída del muro de Berlín. Para mí, tanto por razones políticas como personales, es una declaración importantísima, pues es Presidente del Gobierno de un país para el cual los acontecimientos de Europa Central y del Este no fueron una experiencia personal.
Sabemos donde está España y dónde está Polonia. Sabemos cómo era Europa hace veinte años y el hecho de que el Presidente del Gobierno de España empezara la reunión de hoy conmigo diciendo que Gdansk es el lugar adecuado para empezar el aniversario de la caída del muro significa que no es ninguna invención polaca, sino un hecho reconocido por todos, que la libertad para esta parte del continente, y por tanto la reunificación alemana y el fin de la división de Europa, empezó en el año 1980 en los astilleros de Gdansk. Me gustaría agradecerle a mi invitado estas palabras y este recordatorio.
Hace veinte años todos nosotros puedo hablar de toda mi generación, porque es la generación de Solidaridad vivimos con euforia todos los acontecimientos en los otros países, y también la caída del Muro. No tengo que decírselo porque parte de ustedes lo recuerdan. Todos los relatos de las Embajadas de Praga, de Budapest, de Varsovia, de la antigua República Democrática Alemana, de las demostraciones en estos países, de los acontecimientos trágicos en Rumania y de la visión de las personas que rompían el muro con todo lo que tenían a mano; todo esto nosotros, los polacos, lo vimos con gran satisfacción, porque era el final feliz en otros países de algo que empezamos nosotros, nuestro sindicato Solidaridad.
Yo quiero recordarlo porque ya hay personas que no lo recuerdan. Hay que recordar que el primer Gobierno polaco no comunista, y también la opinión pública polaca, en aquel momento dijo claramente que estaba a favor de la reunificación de Alemania.
Yo recuerdo las reuniones de políticos, también de políticos polacos y alemanes, en aquellos tiempos en las que se deducía claramente que Varsovia estaba más a favor de la reunificación de Alemania que Berlín.
Yo recuerdo las palabras de los políticos de aquel momento que hablaban con mucha prudencia sobre la reunificación alemana; pero nosotros aquí, en Varsovia y en Gdanzk, sabíamos que no habría Europa unida, ni habría Unión Europea, ni habría solidaridad europea, hasta el momento en que caiga el muro de Berlín y hasta que se reunifiquen los alemanes, a pesar de que los polacos podían tener más precauciones ante estos acontecimientos.
Es ahora la acción quizás más importante de aquel momento, aunque hoy olvidada: el pueblo que ha sufrido tanto de manos de su vecino fue el primero que dijo claramente que los alemanes tenían derecho a reunificarse. Creo que esta actitud de los polacos tuvo una importancia relevante porque creo que, si de esta parte de Europa se hubieran oído voces escépticas, no se sabe cuántos años hubiera durado este proceso. Pero una fuerte opinión desde Varsovia que decía que queremos que caiga el muro de Berlín y que se reunifique Alemania fue importantísima. Fue después cuando las potencias mundiales reconocieron que este proceso se podía llevar a su fin.
Por eso, creo que los polacos pueden recordar ese momento con gran satisfacción. Aquí empezó todo y creo que gracias a nuestra actitud todo acabó como acabó.
Presidente.- En el año 1989 yo tenía veintinueve años y España llevaba desde el año 1975 en un período de libertad y de democracia. Es decir, nosotros también habíamos tenido una caída reciente del muro, del muro propio que durante cuarenta años tuvimos en España. Fue un muro pesado, una losa muy, muy, dura para nuestra historia y, por tanto, sabíamos lo que significaba la libertad. Lo teníamos muy vivo en la carne, en nuestra experiencia.
La sensación que recuerdo más intensa es la sensación de si, en efecto, se iba a consolidar todo ese espacio de libertad para los países del Este. Parecía difícil imaginar, después del gran poderío del bloque soviético durante décadas, que todo se terminara en tan poco tiempo y de manera tan pacífica. Es quizá lo más reseñable, en términos históricos, en comparación con otros procesos: en qué poco tiempo cae todo un imperio y de manera tan pacífica.
Pero tengo en mi recuerdo, en mi memoria personal, la vivencia de que pocos años antes, ya en los 80, a principios de los 80 incluso, un testimonio de una persona con la que yo trabajaba, que era profesor de Derecho Constitucional en mi Facultad --como saben, yo empecé dando clases-- y era especialista en las Constituciones del Este, especialmente en la Constitución de la Unión Soviética. Y recuerdo yo le escuchaba con cierto escepticismo que ya en los primeros años de los 80 me vaticinaba que iba a producirse una debacle, un hundimiento, de todo el modelo soviético y que la situación era muy, muy, delicada. Y a mí me parecía muy difícil que eso lo pudiéramos vivir de una manera tan cercana, tan directa, y así fue.
Valoro extraordinariamente la aportación de la lucha, como he dicho, del pueblo polaco y debemos recordar, porque es muy bueno para la historia, que todo fue pacífico y que, a veces, la lucha pacífica por la libertad y por la democracia es el mejor camino para que los cambios sean pacíficos y, por cierto, mucho más arraigados entre la ciudadanía.
Cambió la historia con la caída del muro, que es una de las páginas más relevantes de la historia contemporánea, y todos debemos seguir apostando y no perder de vista que hay otros "muros" en el mundo que también deben caer.
Muchas gracias.