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Conferencia de prensa del Presidente del Gobierno y de la Presidenta de la República Argentina

Madrid, lunes, 09 de febrero de 2009

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Presidente.- Buenas tardes. Quiero, en primer lugar, expresar mi satisfacción y mi alegría por la visita de la Presidenta de la República Argentina. Cristina, bienvenida a España. Es ésta tu primera visita como Presidenta de ese querido país y, por tanto, nos sentimos muy, muy, satisfechos.

Quiero, además, empezar agradeciendo a la Presidenta de Argentina las palabras y los gestos de solidaridad y de apoyo a España y a la ciudad de Madrid que ha tenido frente al vil atentado que esta mañana ha cometido la banda terrorista ETA; un atentado que, una vez más, ha provocado una reacción unánime de las fuerzas políticas y un atentado que, como siempre, tiene la misma respuesta por parte del Gobierno: la condena absoluta y total, y el convencimiento de que quienes han perpetrado ese coche-bomba serán detenidos y puestos ante la Justicia.

Presidenta, hoy estamos repasando los principales temas del orden internacional que preocupan al conjunto de las sociedades y también los temas que afectan a las relaciones bilaterales.

Sin duda alguna, la evolución de la crisis económica, de la crisis financiera, del impacto en las diversas áreas regionales y el compromiso histórico que tenemos para poner en pie un nuevo orden financiero internacional, unas nuevas reglas del juego en el orden económico, son el reto más trascendente para todos los dirigentes que en estos momentos tenemos la responsabilidad de afrontar esta situación.

De manera singular, además, vamos a compartir, como ya hicimos en Washington, las tareas en el marco del G-20 en la Cumbre de Londres, Cumbre que tendrá que ser una Cumbre de decisiones. La Cumbre de Washington fue una Cumbre en la que se estableció un programa de actuación; en Londres deberemos tener decisiones para la reforma urgente del sistema financiero internacional, la recuperación de la confianza en los mercados y la apertura de más transparencia, más coordinación, más principios y reglas éticas en el funcionamiento del sistema financiero.

En las relaciones bilaterales he de decir que España y Argentina comparten la historia. Cada uno de nosotros tiene parte de nuestra historia. Compartimos tantos vínculos y hay tantos españoles argentinos y tantos argentinos españoles que sólo cabe hablar de unas relaciones positivas, fraternales y excelentes. Ésa ha sido desde el primer día mi voluntad y la guía que ha marcado las relaciones con Argentina, y siempre he visto la misma actitud por parte de la Presidenta de Argentina.

Como saben, tenemos en este momento histórico unos grandes vínculos económicos, porque España tiene la segunda mayor inversión que existe en Argentina; concretamente, en los últimos cinco años somos el primer país inversor en Argentina. En Argentina hay en torno a seiscientas empresas españolas y, además, las mayores empresas españolas están en Argentina.

Como saben, las empresas españolas fueron hace años a hacer esa inversión. Están para quedarse. Han pasado tiempos difíciles y ahora están en tiempos mejores, afortunadamente. Y siempre hemos querido acompañar esa inversión empresarial como una inversión que ha de tener rentabilidad para las empresas y para Argentina, o para Argentina y los argentinos, y para las empresas. Por tanto, la responsabilidad social de nuestras empresas es un valor que el Gobierno de España procura trasladar y defender. Esa relación en términos empresariales discurre positivamente en el 99 por 100 de los temas que habitualmente nos ocupan.

Las relaciones en el ámbito cultural tienen una dimensión creciente y, lo que es más importante, lo que está por encima de la economía, al menos desde mi perspectiva, de la economía y de cualquier otra circunstancia, las relaciones entre los pueblos --hoy hemos firmado un acuerdo por el que se reconoce el voto en las elecciones municipales a los ciudadanos argentinos; saben que los españoles ya lo pueden hacer-- son cada vez mejores, son crecientes. Eso, sin duda, es lo que garantiza que las relaciones entre los países, entre los Estados, van a discurrir por una senda de progreso.

Además de compartir tantas cosas, tenemos también compromisos comunes, tareas comunes, en el futuro reciente, como son los acuerdos de integración en el ámbito latinoamericano y su relación con la Unión Europea, teniendo presente que el primer semestre de 2010 España presidirá la Unión Europea. Es uno de nuestros deseos, de nuestros compromisos y de nuestros objetivos que avancemos en el proceso de acuerdos entre la Unión Europea y los distintos ámbitos regionales de América Latina.

Hemos firmado Acuerdos también para avanzar en un campo tan determinante como es la investigación compartida, los proyectos compartidos en el campo de la investigación, porque sin duda tiene un gran potencial en las relaciones entre España y Argentina.

No quiero extenderme más. Presidenta, bienvenida. España y Argentina son países con tan larga historia y con vitalidad, donde nuestra sangre compartida fluye por tantos rincones de tantas de nuestras ciudades, que sólo toca decir que estamos muy bien juntos y que estaremos trabajando aún más en el futuro inmediato.

Sra. Fernández de Kirchner.- Muchas gracias, Presidente, mi querido amigo José Luís Rodríguez Zapatero. En primer término, quiero reiterar mi solidaridad, tal cual lo expresé esta mañana en el Ayuntamiento de la ciudad de Madrid, a toda la ciudadanía madrileña y a toda la ciudadanía española por el atentado que ha tenido lugar esta mañana aquí.

La irracionalidad como uno de los métodos de querer imponer ideas en sistemas democráticos no merece más que condena y el firme compromiso de todas las fuerzas políticas, cualquiera sea su posición en el arco ideológico, de repudio, condena y solidaridad con las víctimas.

Creo que, cuando José Luís habla de nuestros vínculos culturales, lingüísticos… Como hoy decía Ruíz Gallardón por la mañana, Ortega y Gasset sostenía que ningún español puede sentirse extranjero en Buenos Aires ni ningún argentino extranjero en Madrid. Yo quiero decirles y reiterarles que también me siento en mi casa porque, además --tú lo sabes, José Luis--, de mis cuatro abuelos, tres son españoles. El vínculo afectivo, emotivo y de sanguineidad es entonces mucho más fuerte y demostrativo, en definitiva, de la importancia que ha tenido la inmigración española en la conformación del perfil social de mi país, la República Argentina.

Nuestro compromiso en la etapa, como bien señalaba el señor Presidente del Gobierno, en la necesidad de un momento tan especial como vive el mundo, donde han caído paradigmas y teorías que parecían inamovibles en el correr de los tiempos, obliga a países que compartimos objetivos, identidades e historia, y nuestra pertenencia al grupo del G-20, a esos compromisos que fueron asumidos cuando nos reunimos en Washington, allá, por el mes de noviembre, en cuanto a la reformulación de los organismos multilaterales de crédito y también de los organismos políticos, de modo tal de que podamos tener instrumentos más aptos y más idóneos para hacer frente a una crisis que precisamente, y aquí hablo en términos específicos como economía emergente, no hemos causado, sino que, al contrario, sufrimos sus consecuencias.

Creemos que la próxima reunión del G-20, y así lo hemos charlado con el Canciller Moratinos y con el Presidente del Gobierno de España, debe encontrarnos también con posiciones tal vez previamente debatidas y acordadas en cuanto a cuáles deben ser los modelos e instrumentos que vamos a proponer en esa reunión para que finalmente no termine siendo una reunión que caiga en una suerte de discurso o reunionismo, al que tan afectos somos los militantes de todos los partidos políticos, cualquiera sea nuestra ubicación geográfica, en interminables reuniones, con interminables discursos, que finalmente luego no toman decisiones concretas que impacten en la vida de los ciudadanos o que, por lo menos, los ciudadanos lo perciban de esta manera.

Así que esperamos que este encuentro en Londres no sea entonces un mero ejercicio discursivo o catarsis de crisis, sino precisamente abordar en toda su dimensión la situación que se está viviendo en el mundo y dotar, diseñar, proponer y construir instrumentos y políticas activas que combatan esta crisis.

La relación entre la Argentina y España no solamente tiene aspectos culturales, lingüísticos, históricos y afectivos, sino también comerciales, con la importancia que las inversiones españolas han tenido en la República Argentina.

Al respecto, si se me permite hacer una breve cuestión de cronología y de historias, me tocó conocer España en el año 2003, en julio de 2003, para ser más precisa ,junto al entonces Presidente de todos los argentinos, doctor Néstor Kirchner, quien había asumido su Presidencia con el 22 por 100 de los votos y un índice de desocupación --paro, como lo llaman aquí, en España-- del 25 por 100 con toda la crisis institucional, política y financiera que había implosionado, demoliendo las instituciones y la credibilidad de la ciudadanía en esas instituciones: léase Poder Ejecutivo, léase Poder Legislativo o léase Poder Judicial.

Me acuerdo que en aquel entonces, en una reunión que él mantuvo, en realidad, como Presidente, con los empresarios que habían invertido, con su representación institucional en España, entonces el extinto Cuevas, con quien tuve la oportunidad de compartir tribuna durante el año 2007 en la OIT, hubo una demanda… Fue una reunión que yo definí como de "cumbres borrascosas". Había demandas de los empresarios en ese momento incumplibles, a juicio del entonces Presidente argentino demandas que, bueno es decirlo, no solamente eran de empresarios españoles, eran también de empresarios de otras nacionalidades y de propios empresarios argentinos, frente a una situación en la que todos, obviamente, querían recuperar la rentabilidad perdida y que alguien se hiciera cargo de toda esa pérdida de rentabilidad que había ocurrido a partir de devaluaciones, "corralitos", "uno a uno", etc., etc.

Es un poco la crónica de los argentinos, pero permítanme hacerlo porque esto conlleva a aquel momento en el cual el Presidente explicó la necesidad de, primero, abocarse al crecimiento de la economía argentina para tener un proceso sustentable política y socialmente, que permitiera que los empresarios recuperaran también su rentabilidad en virtud del crecimiento, pero también en virtud de una sociedad que crecía también en forma armónica, de modo tal de que rentabilidad económica no fuera incompatible con rentabilidad social, porque lo otro precisamente había implosionado y había provocado la caída institucional.

Dijimos en aquel momento que la Argentina necesitaba crecer, que esto significaba que la base de los consumidores, usuarios de diversas empresas y servicios públicos merced al proceso de privatización radicadas en Argentina, iban a volver a recuperar rentabilidad y participación en la medida en que la sociedad argentina pudiera crecer en su economía y en forma pareja.

Esto fue en el año 2003. Parece que fuera hace cinco siglos, pero simplemente fue hace cinco años y medio-seis años, donde la economía argentina a partir de ese momento creció a un ritmo de tasas chinas. Deberíamos reformular eso de "tasas chinas" y podían ser "tasas argentinas" porque, en definitiva, eso también lo construimos los argentinos; pero sería así como paradigma de un gran crecimiento.

Debemos decir que en el año 2008 las empresas que cotizan en Bolsa en Argentina ustedes saben que también las empresas más importantes y con inversores españoles cotizan en Bolsa en Argentina repartieron las rentabilidades, los dividendos, más importantes de los últimos dieciocho años de historia: 3.900 millones de dólares en dividendos entre sus accionistas, casi 4.000 mil millones de dólares, encabezados precisamente por una empresa española, Repsol YPF.

Vengo acompañada en esta delegación también de dos empresarios argentinos que se asociaron a dos importantes empresas españolas, en realidad empresas argentinas con accionistas españoles. Ambos somos abogados y tenemos que hablar en términos correctos. No puede haber aquí empresas extranjeras; aquí hay empresas españolas que podrán tener inversionistas extranjeros, pero en realidad las empresas tienen la nacionalidad del lugar en donde están asentadas y sus accionistas pueden ser extranjeros. Hemos sumado en esas empresas también accionistas argentinos, que hoy también me acompañan en esta mi primer visita de Estado a la querida España.

¿Qué quiero decir con esto? ¿Qué hay en esto que nosotros sosteníamos allá por el año 2003 en la necesidad de un crecimiento que sea parejo para la sociedad? El éxito de las empresas y el crecimiento de las empresas y también de la sociedad, y también, como lo charlábamos recién con el Jefe de Gobierno y sus colaboradores, la necesidad de impulsar este nuevo modelo en el cual accionistas argentinos, recuperada la Argentina de la crisis, se asocian también a esos accionistas españoles para hacer más importantes y más grandes las empresas, y además también ser visualizadas por el conjunto de la sociedad como empresas españolas-argentinas o argentinas-españolas en las cuales los intereses no con incompatibles entre los unos y los otros.

Creo que a la luz de los resultados frente a aquella, digamos, no amenaza, porque no fue amenaza, pero casi predicción o profecía de que no iba a quedar una sola empresa española en Argentina, de que todas se iban a ir, eso quedó simplemente en el dramatismo que muchas veces a argentinos y españoles nos gusta poner a nuestras cosas. Charlábamos hoy el tema de ese hondo dramatismo con el cual ponemos la pasión que ponemos en todas las cosas, que finalmente en cada cosa parece que el mundo se fuera a acabar y que nada de eso va a quedar luego… Y vemos que realmente hay cosas que necesitan comprobarse y hacerse con el tiempo, sobre todo, restañar a una sociedad como la argentina que había sido muy agredida social y económicamente.

Creemos que el gran desafío es intensificar y profundizar esta relación que se encuentra en su punto óptimo, podría decir, más allá de algún episodio que seguramente algunos de ustedes me van a preguntar no les voy a quitar el placer de hacerlo, así que, como creo que alguno me lo va a preguntar, lo dejamos para después; más allá de algún episodio como manifesté hoy en la portada de un importante y tradicional diario de Madrid, me parece que lo importante es ver completa la fotografía para poder analizar resultados.

Si uno ve la película en una sola de las escenas o entra al cine y ve una sola de las escenas, posiblemente no entienda nada, aunque esa escena le parezca terrible. Lo importante es ver cómo comenzó esa película, cómo se desarrolló y cómo finalmente estamos en una relación económica, comercial, política y también de objetivos, porque hemos manifestado nuestro absoluto compromiso con esa iniciativa que ha tenido el señor Presidente del Gobierno de España, que se llama Alianza de Civilizaciones, y que precisamente preanuncia la necesidad de imaginar un modelo de globalización diferente al que nos quisieron vender desde el neoliberalismo, que era aquella globalización homogénea, unipolar y unicultural que finalmente ha estallado.

La globalización, como su nombre lo indica, requiere multipolaridad y multiculturalidad porque, si no, más que globalización se parece a subordinación, que es otra categoría, por lo menos desde mi país y estoy segura de que desde la óptica del Gobierno de España, impensable para una sociedad que necesita expresarse y reconocer a los diferentes en sus distintas experiencias políticas e históricas.

Para no quitarles el placer de preguntarnos y porque ya hemos hablado demasiado los dos… Dicen que a los argentinos les gusta hablar demasiado, pero eso nos viene también de España. Me dicen todos "nos encanta escuchar hablar a los argentinos"; bueno, escucharlos hablar a ustedes en los debates de las Cortes es para nosotros también, ahora con esto de la globalización de las comunicaciones, un inmenso placer. He visto discursos maravillosos y que realmente nos hacen comprender por qué somos también los argentinos como somos cuando hablamos: con pasión, con discurso y también con larguitud, si se me permite el neologismo.

Así que muchas gracias.

P.- La pregunta concretamente es para ambos mandatarios. Específicamente en este contexto y con estas referencias de multiculturalismo que propone la Presidenta Cristina Fernández, ¿con qué estrategias o cuáles son los lineamientos estratégicos que van a presentar ante el Grupo de los 20 en los primeros días de abril, cuando se concrete esta reunión?

Presidente.- Hay un primer dato que quiero subrayar y es que en la Cumbre del G-20, o el G-20 más uno, como queramos decirlo, hay cuatro países del ámbito de influencia iberoamericano (Brasil, México, Argentina y España) y esto tiene un gran valor.

Segundo, ¿cuál debe ser, desde mi punto de vista, el enfoque del multilateralismo trasladado al sistema financiero internacional? Pasa por tres premisas, tres objetivos: primero, la reforma del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial con una composición, un peso y una responsabilidad mucho más equilibrados y más equitativos entre los distintos países; segundo, pasa por la adopción de un compromiso, vinculado al Fondo Monetario Internacional, de concertar un sistema de supervisión último en el orden financiero internacional que todos estemos dispuestos a respaldar y a comprometernos; y, tercero, la supresión de los paraísos fiscales, y además debe ser en un plazo corto de tiempo. La credibilidad de un orden, de un sistema financiero internacional, de futuro después de lo que ha pasado tiene mucho que ver, en mi opinión, con la supresión de los paraísos fiscales.

Si avanzáramos en esos tres objetivos en la Cumbre del G-20 de Londres, sin duda sería un gran resultado.

Sra. Fernández de Kirchner.- Nosotros venimos reclamando desde el año 2003 la modificación de los organismos multilaterales de crédito, mucho antes de esta crisis, porque Argentina vivió en carne propia ser precisamente una base de experimentos del Fondo Monetario Internacional en materia de política económica y de monitoreo sobre su propia economía, que culminó con el episodio de 2001, donde, como siempre sucede, cuando implosiona socialmente la economía, termina impactando al sistema político, no solamente en Argentina, en el mundo.

Si uno recuerda todas las crisis, inclusive el surgimiento de capítulos trágicos de la Humanidad, han tenido que ver siempre previamente con escenarios donde la economía entraba en recesión, donde la gente perdía el empleo, donde había miseria generalizada y donde entonces después venía la transformación política.

Por eso, sostenemos que en este G-20, que hoy está hablando de la parte económica, la economía es solamente la punta del iceberg en el problema que tenemos en el multilateralismo en el mundo. ¿Por qué digo esto? Porque esto que señala José Luis, que es la desigualdad en la representación, por ejemplo, en los organismos multilaterales de crédito para definir políticas, se da exactamente en otro organismo típicamente político como es la Organización de Naciones Unidas, en donde no hay igualdad en el sistema para la toma de decisiones. Lo que aquí debe cambiar, en principio, es cómo funciona el sistema en la toma de decisiones en cualquier organismo multilateral.

Segundo, pasar a definir cuales deben ser las políticas para enfrentar la crisis y que no pueden ser procíclicas, sino contracíclicas, lo cual significa roles diametralmente opuestos a los que ha venido cumpliendo específicamente el Fondo Monetario Internacional, por lo menos en lo que hace al resto de las economías del mundo donde la recomendación siempre fue superávit fiscal y ajuste permanente, excepto para Estados Unidos, que es el único país al que nadie recomienda el superávit fiscal y que precisamente hoy tiene el déficit fiscal más fenomenal de toda su historia y que es financiado precisamente por el resto de las economías por ser el dólar moneda de reserva a partir del año 1941 cuando se terminó el patrón oro.

Una cosa que vamos a tener que discutir entonces es si el dólar va a seguir siendo moneda de reserva porque, si sigue siendo moneda de reserva la de quien produce o es emisor de los activos tóxicos, la de quien es productor del más fenomenal déficit que se financia con todas las reservas mundiales de todos los demás países, me parece que no vamos a tener solución.

Espero que podamos discutir esto y también que el Banco Mundial tenga que ver en la necesidad de desarrollar agresivos planes de infraestructura, fundamentalmente de carácter físico, económico y social, en todos los países, pero fundamentalmente en las economías emergentes, porque, dicho sea de paso, hemos sido las que hemos contribuido a las tres cuartas partes del crecimiento de la economía del mundo, porque estamos ante otra paradoja de las economías emergentes: se produce la crisis en los países centrales y, sin embargo, las que hemos sostenido el crecimiento de toda la actividad económica mundial hemos sido las economías emergentes, las que somos ahora, se van los capitales de las economías emergentes y van a refugiarse precisamente al lugar de la crisis. ¿Paradoja? No, no es ninguna paradoja; es simplemente lo que se denomina en economía y en política relación de fuerzas, porque, en definitiva, los grandes problemas son también una relación de fuerzas.

Esto exige también, por supuesto, hablar de la supresión de los paraísos fiscales y también de las normativas internacionales en cuanto a la posibilidad de traslado de los capitales, porque uno de los temas de la globalización ha sido también lo que yo denomino el surgimiento del dinero electrónico. Alguien aprieta "Enter" en la computadora, aprieta un botón y, de repente, cuatro mil millones de un país se van inmediatamente hacia otro lado: paraíso fiscal o Estados Unidos, o cualquier otro lado. Me parece que hay que reglamentar en serio el movimiento de capitales internacionales como uno de los resguardos, fundamentalmente, de evitar las maniobras de especulación y de ataques que muchas veces se hacen sobre las monedas de los distintos países para así obtener ganancias imposibles muchas veces de cuantificar.

Pero esto también exige que comprendamos que esto… ¿Y por qué digo que la economía es la punta del iceberg? Porque en realidad también en materia de relaciones políticas hay una desigualdad en el sistema en la toma de decisiones.

A ver. Todos formamos parte de Naciones Unidas pero, sin embargo, algunos pueden violar las decisiones de Naciones Unidas y otros pueden ser castigados por no acatar las decisiones de Naciones Unidas. O sea, yo puedo, si soy una de las primeras potencias sentada en el Consejo de Seguridad, no acatar una norma que surge de Naciones Unidas como nos pasa por ejemplo a nosotros, la República Argentina, en el tema de Malvinas, en donde no logramos que Inglaterra, el Reino Unido, cumpla una Resolución de Naciones Unidas. Sin embargo, si un país pequeño no cumple con una Resolución de Naciones Unidas, puede ser objeto de invasión o de castigo, e inclusive durante los últimos ocho años de guerra preventiva, por no haber acatado esa Resolución.

Entonces, ¿qué es lo que digo? Que un mundo sin reglas es imposible que subsista, pero un mundo donde las reglas solamente pueden ser o deben ser cumplidas por los más débiles y por los más pequeños, y violadas sistemáticamente por los más poderosos, también es un mundo absolutamente invivible.

Queremos entonces que lo que se reproduce hoy en la economía se ha reproducido antes en la política, pero, como las sociedades no veíamos las consecuencias directas de estas violaciones a los consensos internacionales pactados en la Carta de San Francisco, permitimos que todo siguiera sine die. Entonces una violación justifica otra, y otra y otra.

Esto se reproduce también en el sistema económico. Por eso creo que el planteo es más profundo y que, además, si no lo hacemos, vamos a correr con un riesgo: que lo que empezó siendo una crisis económica termine siendo una crisis política porque, en definitiva, cuando las sociedades, más allá de las intenciones que cada de nosotros tengamos como Gobierno, no puedan dar respuesta a un mundo difícil de paro, de desocupación, de caída del ingreso, en fin, de regresión en la vida de los ciudadanos, esto va a ser demandado. No sería extraño ver entonces, porque es casi una fotografía que uno puede ver en todos los países del mundo, el surgimiento de fuerzas políticas que, muchas veces con xenofobias o exaltando los peores aspectos de los seres humanos cuando entramos en crisis, puedan hacer surgir cuestiones que creíamos superadas por el tiempo y por la historia.

Por eso creo y tengo tantas esperanzas en que el multilateralismo, no solamente sea algo a debatir y discutir en este marco del G-20, sino que también podamos hacerlo en el marco más amplio de la política.

P.- Yo tengo también una pregunta para cada uno de ustedes.

A la señora Fernández de Kirchner me gustaría preguntarle si tiene previsto mantener algún encuentro con los directivos de Marsans para intentar avanzar en la solución del conflicto de Aerolíneas y, en cualquier caso, si el Gobierno argentino tiene previsto asumir parte del compromiso o todo el compromiso que contrajo Marsans con Airbus de comprar creo que eran 61 Airbus.

Al Presidente del Gobierno. Me gustaría saber qué perspectivas cree usted que abren unas elecciones en el País Vasco por primera vez sin la izquierda abertzale presentándose a las elecciones, si cree que el atentado de esta mañana puede ser el inicio de la campaña electoral de ETA y en ese sentido si teme que de aquí al 1 de marzo pueda haber otros atentados.

Sra. Fernández de Kirchner.- No, no tengo previsto ningún encuentro con los directivos del grupo Marsans. Ustedes saben que la expropiación de Aerolíneas Argentinas se ha dado en el marco de las instituciones. En mi país, tal vez como en ninguna oportunidad, se han discutido en el Parlamento de la República Argentina cuestiones inherentes a servicios públicos privatizados, cosa que nunca se había logrado en la República Argentina. Es, creo, uno de los signos de la gestión que comencé en el año 2008: que aquellas cuestiones que tienen un alto voltaje y que fundamentalmente necesitan de la decisión de otros actores, en este caso los actores parlamentarios, tomen cartas y decisión en el asunto.

El resultado no fue un resultado buscado por este Gobierno ni tampoco por el anterior. Ustedes saben que el problema de esta empresa, Aerolíneas Argentinas, y todo lo que ello conllevaba comenzó a dispararse mucho tiempo antes de que Kirchner fuera Presidente de la República Argentina y obviamente mucho antes de que yo lo fuera; pero hay continuidad en la personalidad jurídica del Estado y, por lo tanto, en este caso la Presidenta tomó la decisión de enviar al Parlamento por una cuestión tan simple y sencilla como la de darle continuidad a un servicio público esencial para la conectividad de los argentinos. Nosotros teníamos un panorama en el cual durante el mes de julio en la República Argentina prácticamente quedábamos sin Aerolíneas en un momento de gran intensidad de viaje y, además, porque hay lugares como mi provincia, Santa Cruz, o Tierra de Fuego, o el Norte del país, que requieren de la conectividad aérea con el resto del país.

La decisión fue tomada en el marco de las instituciones de nuestro país y todas las decisiones que se tomen al respecto serán analizadas oportunamente en los estamentos, teniendo en cuenta el interés en la continuidad del servicio público, que esto es el gran objetivo que nosotros tenemos que plantearnos: darle continuidad al servicio público, que significa un mejor servicio. Por eso, el acuerdo que realicé días antes de venir aquí con los siete gremios que integran la actividad de Aerolíneas Argentinas y que constituyen también uno de los elementos fundamentales, conjuntamente con la inversión que necesitamos hacer en compra de naves, en nuevos leasing y demás, para darle sustentabilidad a Aerolíneas que vuelve a ser ahora aerolínea de bandera.

Yo lo dije cuando presenté el problema en el Salón Blanco, y seguramente ustedes lo habrán registrado, de la Casa Rosada en Buenos Aires. No me hubiera gustado llegar a tomar esa decisión; me hubiera gustado que hubiera sido una experiencia exitosa, un buen negocio y, fundamentalmente, que no tuviéramos problemas en los aviones, que éstos llegaran y que el servicio que pudiera prestarse.

No pudo ser así y ese debe ser el 1 por 100 del 99 por 100 al que hacía mención el Presidente del Gobierno en las relaciones entre Argentina y España en materia comercial. Pero, como les digo, la película debe ser tomada en su extensión, desde que empieza hasta que termina, y ver la fotografía completa y, por lo tanto, reafirmar que las relaciones entre Argentina y España, Presidente José Luis Rodrigue Zapatero, amigos y amigas periodistas españoles y argentinos, fue, es y seguirá siendo excelente y óptima.

Presidente.- En relación con la pregunta sobre qué supone que de cara a las elecciones del 1 de marzo no haya ninguna candidatura vinculada, o que apoye, o que suceda a Batasuna y por tanto al conglomerado de apoyo o comprensión hacia la violencia, debe suponer que los violentos, los que practican la violencia terrorista y quienes de una u otra manera la apoyan o permanecen impasibles secundándola, tienen el camino cada vez más estrecho. No hay ningún futuro. Saben, además, que cada día son más débiles y sabemos nosotros que cada día la democracia es más fuerte.

Y también deben saber que la única vía para poder estar en unas elecciones, para poder sentarse en unas instituciones democráticas, es el fin de los coches-bomba, de la violencia, de las pistolas, de las balas, del asesinato, de la extorsión…, de tanta crueldad inútil y de tanto asesinato. Es el único camino.

Pero, al día de hoy, la conclusión es clara: los violentos, más débiles; la democracia, más fuerte.

Siempre que hay una campaña electoral tenemos por delante un escenario de máxima precaución y prevención por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y tratándose de una campaña electoral en la Comunidad Autónoma del País Vasco, con más razón.

P.- La pregunta es para el Presidente Rodríguez Zapatero. Quería saber si el Gobierno español va a alentar a futuro inversiones en Argentina después de la tensión en las relaciones bilaterales por el conflicto que hubo entre el Estado argentino y el grupo Marsans.

Presidente.- Lo primero que me gustaría decir es que no ha habido tensión en las relaciones bilaterales. No confundamos lo que es la gestión de un problema complicado, difícil, donde están los intereses del Estado argentino y los intereses de una empresa española, a la que lógicamente el Gobierno respalda, con un conflicto en las relaciones; no. Además, yo espero, deseo y confío que tengamos un buen final en la relación con el tema de Aerolíneas. Sería bueno para todos, la empresa trabaja en ello; el Gobierno argentino, también; nosotros, también, y espero que eso avance positivamente.

¿Que si alentamos y apoyamos inversiones de empresas españolas en Argentina? Por supuesto, por supuesto. He dado los datos: en los últimos cinco años somos el país con más inversión en Argentina y, en general, con carácter general, nuestras empresas tienen una presencia importante en algunos sectores que están contribuyendo extraordinariamente al desarrollo tecnológico del país en diversos campos, y al desarrollo energético. Además, también nos parece bien el modelo de constitución de empresas con participación de sociedades y empresarios argentinos y españoles. Nos parece bien.

Yo defiendo una visión abierta de la economía y de las inversiones. España es uno de los países con más apertura económica de toda la zona europea, de todo el ámbito de la Unión Europea, y tenemos una importante inversión extranjera. Le voy a dar el dato: en el año 2008, que acaba de terminar, hemos recibido 50.000 millones de inversión extranjera, con un gran incremento sobre 2007. Estaremos en el cuarto o quinto lugar del mundo que más inversión extranjera recibe y siempre la vemos bien, la vemos positivamente. Contribuye habitualmente al desarrollo de nuestro país y en muchos campos tecnológicos, por supuesto crea riqueza y eso es positivo.

Por tanto, claro que apostaremos respaldando a nuestras empresas para que inviertan en países como Argentina. Además, tenemos confianza en el futuro de Argentina. Hemos tenido y tenemos discrepancias en el tema de Aerolíneas, espero que se arreglen; pero eso no empaña para nada las relaciones bilaterales, que están muy por encima de cualquier empresa y de cualquier conflicto, como no podía ser de otra manera entre dos países como España y Argentina que tienen tantos vínculos históricos, culturales y en todos los términos.

P.- Yo quería preguntarle, en primer lugar, a la Presidenta de Argentina por qué no se va a reunir en este viaje de Estado con empresarios españoles en grupo. Usted mismo hacía referencia a la anterior visita del Presidente Néstor Kirchner. ¿Por qué no se va a reunir en grupo con empresarios españoles? Si tiene pensado verse con empresarios bilateralmente, ¿con qué empresas españolas?

Luego, para el Presidente del Gobierno español tenía un par de cuestiones breves de política nacional. Por un lado, quería saber si en su tan esperada comparecencia de mañana en el Parlamento va a hacer un mero repaso de las medidas contra el desempleo que ya ha ido adoptando su Gobierno o tiene pensado anunciar nuevas medidas.

Por otro lado, ¿cómo se defiende su Gobierno de esas acusaciones que le está haciendo el Partido Popular de utilizar algunas instituciones del Estado, como la Fiscalía o el propio Ministerio del Interior, en contra del PP respecto a estos casos de corrupción urbanística en algunos Ayuntamientos en período electoral?

Sra. Fernández de Kirchner.- Me voy a reunir, sí, con empresarios españoles. Entiendo que tengo reuniones, si no me he olvidado de alguna de ellas, con el titular de Telefónica Argentina; creo que también tengo reunión con Brufau y con su socio argentino, el señor Enrique Eskenazi; tenemos reunión con la gente creo que de Gas Ban y también reunión con la gente de Abertis. No sé si se me va alguna otra reunión, pero creo que son cinco o seis reuniones. Con el Banco de Santander también tenemos reunión. Así que nada fuera de lo común, lo usual.

Presidente.- Procuraré ser breve porque sé que la Presidenta tiene una agenda intensa en esta tarde-noche.

Sra. Fernández de Kirchner.- Tenemos. Tenemos una agenda. Con los Reyes.

Presidente.- Sobre la comparecencia de mañana, voy hacer una evaluación de los datos que tenemos encima de la mesa sobre el empleo; de las medidas y de su puesta en práctica para apoyar la economía, el crédito a las empresas y a las familias, y para, desde la inversión pública, generar actividad económica y empleo. Es un momento adecuado, porque hemos tenido recientemente los datos de la Encuesta de Población Activa y porque, en las próximas semanas y meses, una buena parte, las más determinantes, de las medidas van a ponerse en práctica, van a estar ya provocando sus efectos en la realidad económica.

Ésa es la intención de la comparecencia y, lógicamente, si tuviera algún anuncio nuevo que hacer, ya entenderá que lo haré mañana, en todo caso.

En relación con la actitud del Partido Popular, yo comprendo que son asuntos desagradables para un partido cuando afectan así. De alguna manera, todos los hemos vivido, todos los partidos, en distintos alcances o en distintos momentos, y ante los cuales, en mi opinión, hay que reaccionar con temple y con sentido de las cosas.

Lo que debe hacer un partido político que tiene tantas responsabilidades como el Partido Popular, que es el principal partido de la oposición y que ha gobernado y sabe cómo funciona este país, es respetar el Estado de Derecho, respetar a los jueces, respetar a los fiscales y respetar la tarea de la Policía Judicial. Todos sabemos, afortunadamente, que en este país funciona el Estado de Derecho, y funciona bien, y funciona la democracia.

Entonces, puede ser que el primer impulso para defenderse, no del Partido Socialista, porque éste no es un tema del Partido Socialista; para defenderse de las noticias, que, insisto, yo entiendo que sean desagradables y que provoquen inquietud en el Partido Popular, pueda ser la reacción de atacar al adversario. Pero ello no es positivo para lo que es la imagen de la representación pública, de las instituciones, de la tarea de los fiscales que están investigando o de la Policía, que son los mismos que hacían la tarea años atrás y los que la harán en el futuro, porque son instituciones sólidas, que todos los que tenemos responsabilidades políticas debemos de preservar.

A partir de ahí, le puedo asegurar que es lo único que quiero exigir al Partido Popular. Pero no por esta coyuntura o por estos casos; no, no. Pensando en los que puedan venir mañana en el funcionamiento de nuestras instituciones.

Si esto puede ser un primer impulso ante noticias desagradables, espero que se restituya la tranquilidad y no se vuelvan a decir cosas como las que hemos oído que, entre otras cosas, son bastantes injustas para tantos profesionales que sostienen el Estado de Derecho día a día. Seguramente la respuesta tiene que ser otra, de otra manera. Y creo que hemos tenido momentos en los períodos democráticos donde hay que aprender y sacar conclusiones de cómo reaccionar. Espero que se vaya por esa dirección.

Desde luego, lo que no va a hacer en ningún caso el Gobierno es más que pedir respeto al funcionamiento de las instituciones y confío en que quede en el ámbito que tiene que quedar, que es en el ámbito de una investigación judicial. Y las conclusiones políticas las tiene que tomar, en su caso, si es que las tiene que tomar, el Partido Popular y tengamos un debate en ese sentido mucho más constructivo para todos.

Sra. Fernández de Kirchner.- Si me permiten, son las 19:23. Hace 23 minutos que el señor jefe de la oposición, Rajoy, me está esperando en el Palacio de El Pardo. Yo seguiría encantada, pero se me va a enojar el Partido Popular y van a decir que es culpa del Partido Socialista, y yo no quiero contribuir al enfrentamiento partidario.

Muchas gracias y buenas tardes.

Presidente.- Muchísimas gracias.