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Conferencia de prensa del Presidente del Gobierno y del Presidente de la República Francesa

Madrid, jueves, 31 de mayo de 2007

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Presidente.- Buenas tardes. Quiero, en primer lugar, expresar mi más cordial bienvenida al Presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy, que ha tenido la deferencia de estar en España muy poco tiempo después de su flamante elección como Presidente de la República y situarnos, por tanto, dentro de sus prioridades en política exterior. Lo agradecemos profundamente.

España y Francia tienen un ámbito común de relaciones intenso, profundo, y un amplio terreno para el trabajo compartido; no sólo por ser dos países europeos, vecinos, amigos, que comparten muchas cosas en su historia, sino porque además tienen intereses que obligan a trabajar juntos.

Quiero, por tanto, expresar mi satisfacción y mi profundo convencimiento de que la relación entre Francia y España, entre el Presidente de la República, Nicolas Sarkozy, y el Gobierno de España, va a ser una relación mejor que nunca. Ésa es mi impresión. Hay objetivos comunes a desarrollar, hay entendimiento y hay ganas políticas, hay voluntad política, para servir a Europa y para servir a nuestros dos países, y eso es fundamental.

Los temas que han ocupado hoy nuestro diálogo tienen que ver con Europa, con España y Francia, y con España y Francia y su proyección básicamente hacia el sur, hacia el Mediterráneo y hacia el norte de África.

El Presidente de la República me ha transmitido, y es una idea que compartimos plenamente, la voluntad de avanzar para tener un acuerdo en torno al Tratado Europeo lo más pronto posible. No podemos perder tiempo. Tenemos que poner toda nuestra energía y toda nuestra decisión para que Europa de ponga en marcha, para que la Unión Europea funcione y para que los Veintisiete recuperen la iniciativa, el liderazgo, para afrontar los retos y demostrar al mundo que éste es el continente y la unión política más activa, más dinámica, más innovadora, con más capacidad de crear riqueza y empleo, y de tener las mejores relaciones y afrontar los desafíos de la seguridad y de la cooperación.

Francia es un país que tuvo un referéndum y rechazó el Tratado Constitucional mayoritariamente, y España es un país que tuvo un referéndum y aprobó mayoritariamente el mismo texto constitucional. Si Francia y España se ponen de acuerdo, habremos dado un paso decisivo para que tengamos ese Tratado que deseamos.

España desea que haya un Tratado básico, un Tratado que mantenga su contenido esencial, pero que permita a todos los países incorporarse al proyecto de la Unión, al proyecto de los Veintisiete. Estamos en condiciones de poder llegar a un acuerdo, bajo la dirección de la Presidencia alemana pero con un papel activo de Francia y España. Me atrevería a decir que hoy nos hemos conjurado para llegar a un acuerdo cuanto antes en torno al Tratado Europeo que permita dar ese nuevo salto a la Unión.

En segundo lugar, en las relaciones entre España y Francia y su proyección, la propuesta de Nicolas Sarkozy en torno a un nuevo escenario, a un nuevo impulso, sobre el Mediterráneo ha sida acogida muy favorablemente por mi parte. Él la desarrollará seguramente en más profundidad.

El tercer ángulo que hemos abordado son las relaciones más directamente bilaterales de dos países vecinos con amplísimos intereses económicos compartidos, dentro de los cuales hay uno que quiero destacar él conoce mi insistencia y yo conozco y hoy he ratificado su sensibilidad, que es el tema de las conexiones por los Pirineos entre España y Francia. Es un tema absolutamente esencial poder abordar una conexión ferroviaria por el Pirineo central para permitir el transporte, para aliviar toda la presión que existe en estos momentos y que, desde luego, para España resulta absolutamente imprescindible.

Ésos han sido los tres grandes temas y digo que han sido los tres grandes temas porque en materia de política antiterrorista lo único que hemos hecho ha sido ratificar algo que quiero hoy subrayar, destacar, valorar y elogiar, que es la mejor manera de agradecer: es la colaboración en política antiterrorista que el Gobierno de Francia ha dado siempre a España, colaboración que ha sido ejemplar en la etapa en que Nicolas Sarkozy fue Ministro del Interior. Quiero hoy recordarlo, resaltarlo y agradecerlo. Cooperación y colaboración que, sin duda alguna, van a seguir y van a continuar porque, como saben, es decisiva para nuestro país esa colaboración de Francia y Francia la viene prestando.

En definitiva, estamos decididos Francia y España, España y Francia, a ponerle la alta velocidad a la Unión Europea en este momento, a tomar decisiones rápidas y ágiles que hagan funcionar Europa. Estamos decididos a acometer esa mirada mediterránea para la cooperación, la seguridad y los problemas de inmigración, y estamos decididos a intensificar nuestras comunicaciones, nuestras conexiones, para dar más oportunidades de desarrollo económico.

Bienvenido, Nicolas. Te reitero la enhorabuena por tu triunfo. Te deseo los mejores éxitos en tu mandato. Serán los éxitos para Francia, para Europa, para todos, y el convencimiento absoluto de que vamos a tener una muy buena relación en términos políticos y también personales, que es importante.

Sr. Sarkozy.- Muchas gracias. Querría decir algo muy sencillamente y muy rápidamente. Lo que hemos hecho durante esta comida de trabajo y esta reunión de trabajo para mí es muy importante. Un país que ha votado "sí" y un país que ha votado "no" comparten hoy el mismo análisis y la misma voluntad. ¿Qué análisis y qué voluntad? Primero, pensamos ambos que Europa tiene que avanzar, que no puede permanecer inmóvil; segundo, que hay que ir rápido, que Europa ya ha perdido demasiado tiempo; y, tercero, que necesitamos un nuevo Tratado, sobre cuyo contenido nos encontramos muy cercanos, para poder desbloquear la situación.

Querría decir cuánto España tiene un papel capital a desempeñar en Europa. España, gracias al trabajo de los españoles, se ha convertido en un grande de Europa. He venido con Bernard Kourchner, Michèle Alliot-Marie y Jean Pierre Jouyet para expresar la voluntad de Francia de trabajar mano a mano con España. Estoy convencido de que, conjuntamente, bajo la Presidencia alemana podemos desbloquear esta situación y agradezco al Presidente Rodríguez Zapatero todo lo que ha dicho sobre la necesidad de avanzar y avanzar rápidamente. Es un tema sobre el cual trabajaremos juntos.

Segundo punto, la unión del Mediterráneo. Es un tema que preocupa también al Ministro Moratinos. Creo que, se lo podemos decir al señor Presidente, tenemos el mismo análisis. En el Mediterráneo tenemos que hacer lo que los europeos tuvieron la sabiduría de hacer hace sesenta años para Europa, por lo que hemos decidido proponer, con nuestros amigos italianos, una reunión de ocho países europeos -ocho porque está Eslovenia, lógicamente, que tendrá la Presidencia-para ver cómo se puede proponer a los países del sur del Mediterráneo una iniciativa común. Se trabajará en ello entre Francia y España conjuntamente, por supuesto con Italia y por supuesto con los demás socios.

Tercer asunto, los Pirineos. Por supuesto, España necesita desenclavarse geográficamente, pero también está en el interés del sudoeste de Francia el aprovecharse del crecimiento de España. Hemos decidido, por lo tanto, hacer de este asunto, tanto la travesía de los Pirineos como las autopistas del mar, un asunto importante de la próxima Cumbre hispano-francesa en Francia en otoño de 2007.

Después quisiera decir al Presidente Rodríguez Zapatero que confío mucho en él. Ya habíamos comido en La Moncloa hace cuatro meses y no lo he aprendido hoy sé que el trabajo con él será fácil. ¿Qué queremos? Hacer menos discursos y tener más resultados. Él lo desea para España y lo deseamos en Francia. España y Francia tienen que trabajar juntos.

Por supuesto, en cuanto al terrorismo, que he seguido con Pérez Rubalcaba, con quien quiero repetir mi amistad, es evidente que la democracia española puede contar con el apoyo total y firme de la democracia francesa. No serán los terroristas quienes pongan ninguna cuña entre nuestras dos democracias y frente a las organizaciones terroristas España puede contar con el apoyo de Francia. Créanme bien que no son palabras vanas, es un compromiso profundo. Pensemos en todo el precio que España ha pagado desde hace años y años con este terrorismo. España es el país de Europa que ha sido más afectado por un terrorismo sangriento.

Por lo tanto, al Presidente Rodríguez Zapatero quiero expresarle mi confianza, mi amistad, mi apoyo y las ganas que tiene Francia de trabajar con él y con su equipo.

P.- Señor Rodríguez Zapatero, ¿el texto francés le parece ahora la pista más seria para sacar a Europa del impasse? ¿Qué es lo que es aceptable y qué no lo es en la propuesta del señor Sarkozy?

Señor Presidente de la República, ¿está usted satisfecho de la acogida que han dado a su propuesta?

Sr. Sarkozy.- ¿Me autoriza a contestar primero? Quiero decir algo y hablo bajo el control de Bernard Kouchner y Jean Pierre Jouyet: Europa tiene sus códigos. Europa es una voluntad, es una ambición y tiene sus códigos. Puede haber una idea francesa, pero no hay un texto francés. Perdón porque todo es complejo. En el ánimo francés, como creo que en el español, es la Presidencia la que tiene que poner un texto sobre la mesa. Es lo que le dije a la señora Merkel y sobre estonos hemos puesto de acuerdo.

Hay una idea francesa y después pueden existir preocupaciones españolas y francesas. Estas preocupaciones son una Presidencia de la Unión fuerte y estable, estamos de acuerdo, y son un Ministerio de Asuntos Exteriores, y estamos de acuerdo ha sido el Presidente Rodríguez Zapatero quien lo ha puesto sobre la mesa y tiene razón y son la posibilidad de tener más terrenos con mayoría cualificada que con unanimidad. Son puntos esenciales para nosotros y creo que marca una gran voluntad entre España y Francia. Agradezco al Presidente Rodríguez Zapatero que entienda que, por nuestra parte, nosotros, los franceses, hemos dicho "no" a la Constitución y, por lo tanto, no puede haber una transposición del Título 1.

Pero quiero precisar que no se trata de un texto francés, el texto será el de la Presidencia. Se puede enriquecer y será una idea de estrategias. Esta idea de una estrategia no es la nuestra, es la de todos los que la comparten. De lo que se trata es de sacar a Europa del inmovilismo.

Presidente.- Será un texto, ojala lleguemos al acuerdo, de todos a iniciativa de la Presidencia. Será el texto que tenga el máximo consenso, será el texto posible; posible atendiendo a los hechos ocurridos y a la realidad de lo que ha pasado con el Tratado Constitucional. Para nosotros hay elementos esenciales de ese texto que han de estar en el Tratado: la mayoría cualificada, la reforma del funcionamiento del Consejo, la existencia de una Presidencia del Consejo; algunos de ellos que, lógicamente, son conocidos: la existencia de un Ministerio de Asuntos Exteriores, un reconocimiento del valor jurídico de lo que representa el Tratado y algunos otros.

Pero estamos convencidos de que se puede abrir el escenario del acuerdo. ¿Un Tratado más simplificado, menos largo? Estamos de acuerdo, es posible. ¿Con menos contenido en cuanto a lo que afecta a los elementos de identidad? Es posible. Nos preocupa la sustancia. Puede ser un texto que, concentrado, pueda dar el mismo resultado o un resultado parecido donde todos tendremos, lógicamente, que ceder algo. Ésa es la esencia de la democracia y es la esencia de Europa: hacer que todos podamos avanzar, pero que avancemos y ya.

P.- Al Presidente francés le quería preguntar si el Presidente español le ha pedido apoyo para la posibilidad de retomar el proceso de paz en el País Vasco y si puede explicar, hablando de terrorismo, por qué dos etarras detenidos recientemente en Francia llevaban el teléfono de un asesor suyo en el Ministerio del Interior, si eso formaba parte de la colaboración con España y si fue una petición del Gobierno español.

Al Presidente del Gobierno español le quería hacer dos preguntas. Una: si, como parece inminente que le den el alta al etarra Ignacio De Juana Chaos, le quería preguntar si el Gobierno va a ordenar su ingreso en prisión.

En segundo lugar, le quería preguntar qué parte de responsabilidad política asume por el fracaso de la candidatura de Miguel Sebastián, que usted propuso.

Presidente.- Voy a responder yo, si me permite, en relación con las cuestiones… No voy a hablar de cuestiones internas. Ayer ya me pronuncié sobre algunas y le remitiré, en lo que afecta a la primera cuestión, De Juana Chaos, al Ministerio del Interior y a las decisiones que tome Instituciones Penitenciarias, si es que toma algunas en el futuro.

Y, por supuesto, menos en una cuestión estrictamente de partido, como es la del compañero Miguel Sebastián en el ámbito de una rueda de prensa con un Presidente de la República Francesa. Permítame que crea que no es el lugar oportuno para ello. En su momento, lógicamente, estaré a disposición.

Quiero subrayar que la política antiterrorista ha contado siempre con la colaboración del Gobierno de Francia, en cada momento y ante cada iniciativa o política que ha realizado el Gobierno de España en relación con el terrorismo o con lo que hemos conocido como el proceso de paz; colaboración plena y agradecimiento. Por tanto, en todas las cuestiones que hay en relación con esa comunicación y con ese apoyo por parte del Gobierno de España no tienen más que palabras de agradecimiento para el Gobierno de Francia, en este caso para el Presidente de la República, que, además, en su momento era Ministro del Interior. Algunas de las cosas que ha preguntado en su día fueron contestadas por el Ministro del Interior de España, que es a quien, desde nuestro punto de vista, le corresponde dar la respuesta oportuna tratándose de la política antiterrorista.

Sr. Sarkozy.- Voy a contestar muy sencillamente. ETA es un problema español y siempre hemos cuidado en Francia que no se convierta en un problema francés. Siempre hemos pensado que los españoles eran quienes nos tenían que indicar cuál era su política, fuese el Gobierno de González, de Aznar o de Rodríguez Zapatero. Lo único que pedimos en aquel entonces era que se nos informara de todos los datos y siempre se ha hecho de esta manera.

En cuanto a lo demás, como es un problema tan complejo, que pone en juego la vida de funcionarios o de militares, ustedes me permitirán no hacer más comentarios. Sólo decir que siempre hemos cuidado que el reloj del Gobierno francés marque la misma hora que el reloj del Gobierno español cuando se trata de la lucha antiterrorista. Jamás, entiéndanme bien, haremos de este tema de Estado un tema de política interna ni en Francia ni en España. No es el Gobierno francés quien tiene que decir lo que tiene que hacer el Gobierno español. El problema del terrorismo es un problema muy difícil. Sólo hemos pedido que se nos informe, siempre lo hemos estado y sabe el Gobierno español que puede contar con nuestro apoyo.

Como saben, frente al terrorismo hay una sola política para la democracia: la unidad, de día y de noche. Y puedo añadirles algo: estamos unidos. Y esto no tiene nada que ver con los hombres o las mujeres, Michèle Alliot-Marie, o yo mismo, o el señor Rodríguez Zapatero, o cualquier otro no. Son temas de Estado, con E mayúscula.

P.- Dos preguntas. ¿Estamos hablando de salto cualitativo o de continuidad? Si es un salto cualitativo en las relaciones bilaterales, ¿cómo se va a traducir este salto?

En cuanto a la lucha antiterrorista, es una pregunta específicamente para el señor Sarkozy. Usted va a reunirse esta tarde con el señor Rajoy y usted sabe que el señor Rajoy ha hecho de de la lucha antiterrorista el tema principal de la oposición en España. Y hay un tema clave: las negociaciones con la ETA. Es un problema que opone mucho al Gobierno con la oposición y yo quisiera saber cuál es su opinión en cuanto a este tema tan importante. ¿Madrid tiene derecho o no de emprender negociaciones con ETA? ¿Francia tiene la misma opinión o una opinión divergente?

Sr. Sarkozy.- Es una forma muy hábil de plantearme la misma cuestión. Cuando a mí me invitaron al Congreso del Partido Popular, tampoco hablé de este tema, porque para mí la política de España la aplica el Gobierno español. Yo no puedo tener otra postura. Son asuntos demasiado graves. Luego hay el debate político español, que es el debate de todas las democracias y ese debate lo respeto; pero no puedo entrar ni cuando era Ministro del Interior y presidente de una formación política, ni todavía menos como Presidente de la República.

Yo trabajé con España cuando estaba el señor Aznar, con total confianza, y hablamos de lo mismo cuando el señor Rodríguez Zapatero me recibió. Yo trabajo con España con total confianza sobre un asunto tan grave y difícil con el señor Rodríguez Zapatero, y no añadiré una palabra más por una sencilla razón: no es para ser desagradable con los periodistas, sino porque sé muy bien a quien aprovecharía esto. No quiero que los terroristas puedan decir que los demócratas que somos, sea de izquierda o de derecha, puedan estar divididos sobre este tema.

Quiero que este mensaje sea perfectamente recibido en España y en Francia: no hay ninguna esperanza por este lado, nunca. La única esperanza que tenemos es reforzar nuestra eficacia. Después, negociaciones o no son un tema del Gobierno español. Por otra parte, cuando ETA hizo llegar una carta a Jacques Chirac, Jacques Chirac contestó, con mi respaldo, que no queríamos participar en estas negociaciones, no porque estuviéramos en contra del principio de la negociación, sino porque afirmo que el problema de ETA es un problema de España, no es un problema de Francia, aunque puedan existir consecuencias colaterales.

En cuanto al salto cualitativo, no se quiere ser desagradable con nadie pero, si se consigue llegar a un acuerdo sobre la travesía de los Pirineos, sería un salto cualitativo considerable. Y si, gracias a nuestro acuerdo, llegamos a mostrar este ejemplo a Europa para un Tratado que permita desbloquear la situación, permítanme decir que sería un salto cualitativo no solamente para la relación bilateral entre España y Francia, sino un salto cualitativo para toda Europa.

Resulta que el señor Rodríguez Zapatero y yo creemos en Europa y resulta que tenemos Ministros de Asuntos Exteriores que son profundamente europeos, y nuestro deber es superar las divergencias entre nuestros dos países en sus respectivos votos para encontrar la buena solución. Si no es un salto cualitativo, ¿qué es, entonces? Si el 21 y el 22 de junio logramos juntos convencer que hay que superar los desacuerdos para encontrar una vía de salida en torno a un nuevo Tratado, habremos demostrado que Francia y España juntas pueden mover a Europa con los demás.

Creo que esto es nuestra responsabilidad, la responsabilidad de nuestros dos países y la responsabilidad de nuestra generación, incluso si el señor Rodríguez Zapatero, desgraciadamente, es mucho más joven que yo, y después es también la responsabilidad de un líder socialista, y yo no lo soy, de un país que ha dicho "sí", mientras que yo estoy al frente de un país que ha dicho "no". Esto es Europa: ser capaz ir más allá de las oposiciones para crear una política común.

Yo estoy viendo todo lo que evoluciona en los últimos días. Multiplicando los contactos se puede llegar a cambiar las cosas. He dicho claramente al señor Rodríguez Zapatero que Europa le necesitaba y que yo corrí un riesgo enorme en Francia diciendo que no haría un referéndum, pero que entendía que nuestros socios responderían a nuestro llamamiento también con sus esfuerzos. El señor Rodríguez Zapatero podría haber dicho "hemos votado ´sí' y así permanecemos". No, él me ha dicho: "no nos podemos quedar ahí, hay que avanzar". Es así como construimos Europa y es así como me parece que intentamos estar a la altura de las responsabilidades.

P.- Yo quería saber si ambos han llegado a limar esas diferencias que se han puesto de manifiesto en meses anteriores a propósito de las políticas de inmigración, con declaraciones de ambos incluso; si se ha hablado de ese tema y si han llegado a limar esas diferencias.

Y, si me lo permite el Presidente de la República Francesa, no voy a intentar hacer la pregunta de otra forma, pero sí me gustaría que nos aclarara si de alguna forma ha llegado a España una interpretación incorrecta de un tema en el que, al parecer, algunos medios franceses estaban informando que el apoyo de España o el no apoyo de España a su oferta de mini-tratado o de tratado reducido podría afectar de alguna manera a la colaboración antiterrorista. Parece que usted lo ha dejado bien claro, pero puede que sea entonces una interpretación incorrecta.

Presidente .- Hay algunas interpretaciones que permítame, he visto algún titular en la prensa y puede ser una mala interpretación o un equívoco que resultan insólitas. Es insólito pensar que la política de colaboración antiterrorista que Francia ha mantenido, con una política de Estado, con España en cualquier circunstancia se condicione a nada. Sería incapaz de imaginar, ni yo ni cualquiera, que cualquier Presidente de la República Francesa, y menos Nicolas Sarkozy, que ha demostrado como ha colaborado con nosotros desde el Ministerio del Interior, pudiera condicionar a nada; en absoluto.

En segundo lugar, una de las cuestiones que han aparecido, precisamente tanto en el almuerzo como en la reunión posterior, ha sido que uno de los objetivos para los que debemos de concluir el acuerdo para ese Tratado básico es la política de inmigración, porque, si hay una política de inmigración más europea, que se decida por mayorías cualificadas y que tenga los instrumentos oportunos, no habrá momentos para la discrepancia; que los interpreto como coyunturales, absolutamente.

Podía haber sido al revés; podía haber sido una regularización en Francia, como ahora se va a hacer en Alemania, como fue en España. Eso es estrictamente coyuntural. Lo que necesitamos es dotarnos de instrumentos comunes compartidos en materia de inmigración y estoy convencido de que, en lo que es el principio de legalidad en inmigración, el principio de cooperación al desarrollo y el principio de vincular legalidad con empleo o puesto de trabajo, en esos principios va a haber un acuerdo, hay un acuerdo, esencial en toda la Unión Europea.

Sr. Sarkozy.- Hemos hablado de este tema cont otal libertad y muy sencillamente. No puedo reprochar a España el haber hecho lo que hizo Francia; hablo de regularización. Tuve oportunidad y hablé por teléfono con el Presidente Rodríguez Zapatero y lo explicamos.

Lo que cuenta hoy es mirar hacia el futuro. ¿Qué es lo que hemos constatado? Se ha creado el espacio Schengen. Cuando ustedes autorizan a alguien a entrar en España, tiene derecho a pasar a Francia; cuando autorizamos a alguien a que entre en Francia, tiene derecho a entrar en España. Los dos hemos sacado la conclusión de que lo mejor es tener la misma política de inmigración. Es esto lo que intentamos hacer y es la razón por la que deseamos la reforma de las instituciones para que la política de inmigración ya no esté condicionada por la unanimidad, sino por la mayoría. A partir de ese momento se han despejado líneas de acuerdo sobre este asunto, incluso, creo poder decirlo, que personas en situación clandestina no tengan ocasión de quedarse ni en España ni en Francia.

Hemos estado hablando realmente de esto y creo poder decir que nos hemos entendido. Después de los dramas que ha vivido España y los que conocido Italia, ¿cómo nos podemos imaginar que no necesitemos trabajar y colaborar juntos? Es absolutamente indispensable y es la razón por la cual necesitamos una cooperación europea.

P.- Señor Presidente de la República, usted ha explicado sus análisis y voluntades comunes. ¿Por qué no hay finalmente acuerdo hoy?

Por otra parte, los temas bilaterales, como los Pirineos, que usted ha mencionado varias veces, ¿son una condición para que cesen las divergencias?

Sr. Sarkozy.- Hay un acuerdo entre nosotros, y hablo bajo control del Presidente; hay un acuerdo entre nosotros. Simplemente, ustedes verán que no basta con ponerse dos de acuerdo, pues hay otros veinticinco. Imaginen la firma de un acuerdo entre el señor Rodríguez Zapatero y yo mismo; incluso con el apoyo de los señores Kouchner y Moratinos. Temo, de verdad, que no baste. Lo que queremos es lograrlo; no queremos dar la apariencia que nos ponemos de acuerdo nosotros dos a espaldas de los demás. Hay un acuerdo entre nosotros. Está muy claro.

Cuando se trata de los Pirineos, es muy raro que los países cambien de dirección. Tratado simplificado o no, quedarán los Pirineos entre nosotros y habrá que atravesarlos. Yo les digo a mis compatriotas: sería mucho mejor tener un transporte de tren más camión para atravesar los Pirineos que tener sólo camiones, yo les digo que sería mucho mejor tener autopistas del mar con containers que tener camiones y no veo en nombre de qué habría que oponer los intereses de España y los intereses de Francia.

España conoce un crecimiento muy fuerte desde hace muchos años. Tanto mejor, aprovechémonos de esto. En todo caso, no vale la pena decir que Francia tiene entre sus bazas una situación geográfica central por considerar que los Pirineos deben seguir siendo una barrera infranqueable. Por lo tanto, no existe ninguna condición.

Voy a decirle al señor Rodríguez Zapatero que veníamos como amigos a hablar de problemas. A veces podemos tener desacuerdos, pues claro que habrá desacuerdos, qué quiere que le diga; pero esto no cuestiona la amistad fundamental entre dos países de Europa, entre dos grandes de Europa. No se condiciona la resolución de un problema importante para otro a la apertura de una negociación sobre otro problema. Lo que intentamos es hablar, entendernos, sumar y avanzar juntos.

P.- Al Presidente del Gobierno le acabamos de escuchar de hablar de la búsqueda de un Tratado que tenga el máximo consenso posible y que nos contente a todos, pero me gustaría saber qué puntos son irrenunciables para España.

Luego, teniendo en cuenta que el señor Sarkozy viene aquí defendiendo e impulsando un consenso de una reforma de este Tratado como respuesta a un "no" francés, ¿el Gobierno español debería también explicar de algún modo a la ciudadanía que apoyó mayoritariamente un texto más ambicioso que ahora es necesario recular, dar marcha atrás?

Al Presidente de la República Francesa me gustaría preguntarle si ese proyecto que trae de Unión Mediterránea no anula o ensombrece lo que es el Proceso de Barcelona impulsado desde España desde hace doce años, y qué hay de cierto en las críticas a ese impulso de una Unión Mediterránea como un intento por su parte de dar alguna compensación a una Turquía a la que le va a cerrar las puertas completamente su entrada en Europa.

Presidente .- Es evidente y la ciudadanía española comprende y conoce muy bien la situación que ha habido dieciocho países que han ratificado el Tratado Constitucional en su momento, entre ellos España por referéndum, y ha habido países que no lo han ratificado y algunos lo han denegado por referéndum. Por tanto, hay que llegar a un acuerdo si queremos dar un avance en el proyecto de Unión Europea, si queremos tener una Europa que funcione mejor con veintisiete miembros y que dé respuestas más ágiles, más eficaces y más europeas a muchos problemas.

Llegaremos hasta donde sea posible desde la ambición europeísta que España tiene. Lo haremos contando con los Grupos Parlamentarios, los grupos políticos, que en su día apoyaron el Tratado Constitucional, ante lo que puede ser el nuevo texto, especialmente con el Partido Popular que apoyó y dio el "sí" en el referéndum. Y eso lo explicaremos a los ciudadanos. Ojalá podamos llegar a un Tratado básico que contenga los elementos que nosotros consideramos mínimos esenciales, que dé satisfacción a todo el mundo y, lógicamente, lo sometamos a la ratificación del Parlamento.

Sr. Sarkozy.- En cuanto al Proceso de Barcelona, nuestra idea es integrarlo en la Unión Mediterránea.

En cuanto a Turquía, que es un tema muy amplio sobre el que yo no he cambiado de parecer, el asunto de la Unión Mediterránea no tiene nada que ver. Turquía es, incontestablemente, una gran potencia mediterránea. Sobre el otro asunto, la cuestión de las fronteras de Europa y el proceso de adhesión, tendremos la ocasión de hablar otra vez, pues este asunto merecería otra conferencia de prensa para él sólo.

P.- España y Francia, al igual que Suiza, están trabajando por la liberación de las personas que mantienen retenidas en este momento las FARC en Colombia, especialmente la ciudadana colombo-francesa, Ingrid Bethancourt. En este momento se están moviendo muchísimas cosas en el país y sabemos que el Presidente Sarkozy ha hablado con el Presidente Uribe en varias ocasiones, y se está agilizando la liberación de doscientos guerrilleros. Queríamos saber si el Presidente Sarkozy tiene alguna intervención en esto. También ha designado un delegado. ¿Qué tan avanzados están esos contactos con la FRAC?

Y al Jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quería preguntarle cómo ve un poco este proceso y cuál podría ser el papel de España para tratar de lograr la liberación de las personas en Colombia.

Sr. Sarkozy.- He hablado varias veces por teléfono con el Presidente Uribe y he recibido al señor Restrepo, su enviado particular. La última vez que hablé con el Presidente Uribe fue hace dos días y siguen las conversaciones. Es muy complicado y muy sensible. Lo esencial es que se está hablando. Todas las influencias son bienvenidas: la del Presidente Rodríguez Zapatero, en primera fila; la de todos los dirigentes del G-8 y la del Presidente Lula, con el cual hablé por teléfono ayer para atraer su atención sobre la situación de Ingrid Bethancourt.

Pero comprenderá usted que es difícil, cuando estamos en plena discusión, hablar más del tema. La vida de esta mujer, que es rehén desde hace cinco años y cuatro meses, está en juego. Hay otros rehenes, americanos y otras personas. No los olvido tampoco y crea que con el señor Kourchner nos preocupamos mucho de este tema. Es un tema muy complejo y en el que no hay que cometer ningún error. Las cosas progresan, pero no esto no quiere que sean fáciles y esto no quiere decir que no seamos optimistas; pero ya estamos hablando y créanme que nada más que esto es ya una gran noticia.

En cuanto a lo demás, ¿vamos a conseguirlo? Veo las declaraciones de las FARC y veo las declaraciones del señor Uribe. Intentamos hacer las cosas lo mejor posible. Hay que ser, a la vez, paciente, vigilante y rápido. Créame, no es el asunto más sencillo.

Presidente.- Podría añadir que España está a disposición de Francia para, en la medida en que pueda contribuir o colaborar, y ya lo hemos venido haciendo en los últimos años, intentar la liberación de Ingrid Bethancourt y, en general, para abordar toda la tragedia que vive Colombia desde el punto de vista de lo que representa la violencia. Lo hemos hecho y lo haremos, si se nos requiere. Esta mañana he hablado de ello con el Ministro de Asuntos Exteriores. Siempre que estamos en estas materias y está por medio la violencia, la seguridad de las personas y diálogo, hay que ser extraordinariamente prudente, hay que hacer una política de Estado y desde luego que la hacemos con el Gobierno francés y, por supuesto, con el Gobierno colombiano, con el cual tenemos una muy buena relación, en una tarea extraordinariamente difícil que tiene el Presidente Uribe por delante.

Muchas gracias.